LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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jueves, 7 de abril de 2022

UN CORTE Y VOLVEMOS

 


Se pueden decir muchas cosas sobre el comportamiento y las estrategias de las organizaciones sociales que están protagonizando el acampe en la 9 de Julio, sobre sus propósitos o la viabilidad de esas estrategias para conseguir canalizar sus reclamos; incluso se puede decir -sin equivocarse- que han quedado atrapadas en muchos casos en la lógica del gerenciamiento de la pobreza. O que muchos de sus dirigentes -en un ejercicio de cinismo repudiable- hoy están en el gobierno, y reniegan de la metodología desde la comodidad de sus despachos oficiales, conseguidos en no pocos casos usufructuando un presunto "encauzamiento" o administración de la protesta social.

Lo que no se puede desconocer es que, con o sin piquetes y cortes de calle, la situación social del país es delicada, y así lo marcan los indicadores de pobreza e indigencia, y la foto de la distribución social del ingreso; que marca que aun teniendo trabajo y trabajo formal, muchos argentinos tienen dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. De hecho, si no hay piquetes de trabajadores formales que no llegan a fin de mes es porque las organizaciones sindicales no los promueven, y en la mayoría de los casos, ni siquiera plantean huelgas o reclamos, y no porque falten motivos.

La tentación de reducir el problema a una tensión entre el derecho a la protesta y el derecho a la libre circulación no es nueva, y existe ya hace como 20 años en el país. Para ser más precisos, desde que la paulatina normalización económica después de la implosión de la convertibilidad mejoró las condiciones de existencia de los sectores medios, y la consigna "piquete y cacerola, la lucha es una sola", quedó en el olvido como si fuera un efímero hit musical del verano.

También desde entonces -y sin excepción- las encuestas y sondeos de opinión arrojan, en general, un alto porcentaje de argentinos que rechazan los cortes de calles y rutas como metodología de protesta, incluyendo entre ellos a muchos de esos mismos laburantes que no llegan a fin de mes con su salario. No hay novedad allí, como tampoco la hay en que el discurso represivo de la protesta social es, para la derecha argenta, un punto de acumulación electoral. 

Sin embargo y volviendo al principio, ese mismo discurso -asentido como se dijo por la gran mayoría de la población- no le impidió a esa misma derecha ser derrotada categóricamente en elecciones libres, una y otra vez, cuando las condiciones socio-económicas del país demostraban que con otras políticas se podían generar más empleos, mejores salarios y mejores condiciones de vida y de consumo (como en 2007 y 2011), o a la inversa, cuando las políticas que siempre pregonan se aplicaron, con los resultados sociales conocidos, como en 2019. 

Dicho de otro modo: nadie gana o pierde una elección por la actitud que asuma frente a los piquetes o cortes de calle; razonamiento simplista que subyace en el discurso de un gobierno que -como si fuera macrista- recuerda que el 80 % o más de los argentinos están en contra de ellos, según indicarían las encuestas y sondeos de opinión. Un gobierno que, recordemos, viene precisamente de perder una elección, y no por haber tolerado pasivamente los piquetes, sino por no haber atendido en tiempo y forma las causas que los generaban.

La no represión de la protesta social (es decir, el no asumirla exclusivamente como un hecho policial) puede no ser -de hecho no lo es- parte del consenso democrático mayoritario, pero es sin dudas parte del ADN del kirchnerismo como experiencia política: ahora que se pone de moda glosar a Néstor Kirchner a cuento de todo, conviene recordar que también en su gobierno los piquetes eran "impopulares", y sin embargo tanto él como Cristina jamás cedieron a la tentación de la solución fácil de reducirlos a un problema de libre circulación en la vía pública. Prefirieron -con resultados refrendados democráticamente, como se dijo- concentrarse en las causas del fenómeno, más que en sus efectos.

Que no es ni más ni menos que lo que están planteando, desde hace tiempo, las voces críticas al interior del "Frente de Todos", y que acaban de recordar en estas horas y en referencia a la situación bonaerense -que asume proporciones nacionales, por su significación- tanto Máximo Kirchner como Axel Kicillof. La necesidad de atender el grave problema de la pobreza por ingresos recomponiendo a éstos (además de hacer algo concreto para contener la inflación), como se dijo hace poco acá, es para la coalición oficialista un asunto político de primer orden, en términos incluso de gobernabilidad.   

En el dilema falso que plantean Larreta -corrido por derecha por esperpentos como Milei- y el macrismo, se metió solito el gobierno nacional por boca del ministro Zabaleta, cuando asume el discurso estigmatizante de los llamados "planes sociales", y admite discutir a quienes y bajo que circunstancias se les deberían sacar. De hecho, hace tiempo que Sergio Massa y otros dirigentes del oficialismo vienen contraponiendo los "planes sociales" (bolsa en la cual terminan colocando hasta a la AUH) al "trabajo genuino", como si no ocurriera lo que ocurre y se ha señalado: que muchos argentinos, aun teniendo trabajo registrado, no llegan a fin de mes. 

O admitiendo -en la falsa disyuntiva planteada- implícitamente que la derecha tiene razón, cuando dice que hay gente que prefiere "cobrar un plan antes que trabajar", cuando la canasta básica de pobreza está hoy -inflación mediante- en el equivalente de unas 12 AUH, o más; o cuando se buscan trabajadores en ciertas actividades ofreciéndoles ganar menos que el Salario Mínimo, Vital y Móvil.

Si a la falta de medidas concretas para mejorar la foto de la distribución del ingreso se le suman esas concesiones conceptuales al discurso de la derecha, después no nos sorprendamos por los resultados electorales, porque la política es -siempre- un asunto de representación. Y el pensamiento de derecha en el país está sobre-representado, en términos de oferta electoral. Tuits relacionados:

lunes, 16 de diciembre de 2019

CONSEJOS MACRISTAS PARA EL HOMBRE DE CAMPO


No tomen los cambios en las retenciones como un aumento: es apenas "un sinceramiento de precios", estaban pagando muy poco, y a las cosas hay que pagarlas por lo que realmente valen.

Si lo miran bien, la diferencia no es tanta: apenas deben ser el equivalente a unas cuantas pizzas.

El esfuerzo que se les pide es transitorio, en el segundo semestre se ve la luz al final del túnel, y la cosa repunta. 


Deben creer que a nadie más que el gobierno le duele cobrarles impuestos, pero no hay otro modo. Si lo hubiera, lo aplicarían.

No pidan "reglas de juego claras": como dijo Tebi Bullrich, tienen que acostumbrarse a vivir con la incertidumbre, y disfrutarla.

Si con las nuevas retenciones la actividad ya no es rentable, cambien. Reconviértanse, sean creativos y emprendedores, adaptándose a las circunstancias.

Si sembrar soja ya no rinde como antes, prueben con otra cosa, como poner una cervecería artesanal, o hacer un curso de piloto de drones.

Ni piensen en protestar: al país se lo saca adelante trabajando y no haciendo paros, o cosas por el estilo. 

Cada día de lock out le cuesta al país miles de millones de pesos, y al día siguiente las cosas siguen igual que antes de la protesta.

Menos aun se les ocurra cortar rutas: están entorpeciendo el derecho de los demás a circular libremente.

Además, no va a faltar el energúmeno que pida que les manden la Gendarmería para cagarlos a palos, incluso sin orden judicial, aplicando la doctrina Nocetti de la flagrancia.

O incluso pueden ser víctimas de alguna forma de "law fare", o persecución política a opositores al gobierno; como por ejemplo que a algún juez se los ocurra procesarlos por cortar rutas.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

¿LA CASA ESTÁ EN ORDEN?


El peor gobierno -sin dudas y por lejos- desde la restauración democrática está transitando el diciembre más tranquilo en años, más incluso que aquel del 2013 en el que el país fue sacudido por revueltas policiales, y los consiguientes saqueos fruto de la ausencia de las fuerzas de seguridad.

No hay conflictos sindicales generalizados (sí puntuales), ni protestas sociales extendidas, ni cortes de ruta importantes, ni saqueos; fenómenos todos tan anunciados siempre para ésta época del año, en contextos de dificultades socioeconómicas crecientes, como el actual.

¿Significa esto que el gobierno ha logrado controlar la situación, que los datos objetivos de ésta no justifican protestas o que es cierto -como dicen algunas encuestas oficiosas- que Macri ha recuperado imagen positiva? ¿Acaso una "mayoría silenciosa" confía en que el rumbo que lleva el país es el correcto, aun cuando el presente sea de dificultad?

Otros relevamientos de opinión demuestran que no es así, y que decir de los más objetivos indicadores económicos: la actividad se desploma, la industria no encuentra piso en su recesión, el consumo retrocede,los salarios y las jubilaciones pierden por goleada frente a una inflación que -al menos en los consumos básicos- está lejos de ceder. Ni que hablar de otros indicadores a los que desde el gobierno o "los mercados" se les presta más atención, como el riesgo país, que anda por las nubes y parece no detenerse. 

¿Por qué entonces el país no está a las puertas de otro 2001, ni cerca de ello? Ensayemos algunas respuestas.

Para empezar -y sin que el orden de enunciación esté vinculado a la importancia- el gobierno parece haberse logrado una transitoria calma cambiaria a costa del sacrificio de todos los demás indicadores, y el hecho de que no existan saltos bruscos del dólar (habrá que ver por cuanto) descomprime un factor de tensión y psicosis, y un acelerador del proceso inflacionario.

Por otro lado, si bien el "riesgo país" es un dato que parece preocupante, está vinculado a las perspectivas de una posible reestructuración o defáult de la deuda externa, eventos ambos lejanos a la preocupación del hombre común de la calle. No hay -por contraste con el 2001- un riesgo inmediato de crisis bancaria o "corralito" que afecte los ahorros de la gente en los bancos (o por lo menos no se vislumbra, nada es definitivo en  estos temas); y no está presente así el factor desencadenante decisivo de las protestas de los sectores de clase media de entonces. 

Sectores de clase media que -dicho sea de paso- constituyen hoy el núcleo duro del  apoyo social al gobierno, y que ven en Macri el liderazgo que no encontraron en su momento con De La Rúa: para ellos, mientras aquél no demostraba capacidad para mantener el esquema de la convertibilidad hererado del menemismo, éste parece dispuesto a ensuciarse las manos todo lo que sea necesario, para liquidar al kirchnerismo y su herencia. Un motivo y un sujeto menos entonces, para la protesta social: la "cacerola" del cantito célebre.

Disgresión: aunque el objeto de estas líneas no es analizar la crisis del 2001, los tiempos actuales y la perspectiva de los años permiten poner en su justo lugar lo que algunos romantizaron como "el Argentinazo"; y al mismo tiempo, evaluar la consistencia de la teoría radical que pone siempre las culpas de su fracaso, en las conspiraciones del peronismo: ¿no sería éste el mejor momento para poner en marcha una, cuando hay condiciones objetivas y malestar social para explotar?. Pues bien, no está ocurriendo. 

Pero volvamos al presente, ¿qué ocurre por contraste con los sectores populares, principales perjudicados por las políticas del macrismo, que no ganan las calles en protesta? 

Ocurre en primer lugar que, fruto de la "pesada herencia" del kirchnerismo, el "piso" de protección social es mayor que en la crisis anterior, y más extendido: aun socavadas en su poder adquisitivo por la inflación y los tarifazos, las jubilaciones generalizadas hasta casi alcanzar la cobertura total de la población en condiciones de acceder a ellas, y la AUH inexistente en el 2001 y ampliada por Macri a los monotributistas, proporcionan cierto nivel de ingresos a la base poblacional por ingresos, que si bien son magros, son fijos.

Y ocurre también que el gobierno ha tejido con habilidad (y predisposición de las contrapartes, digamos todo) alianzas con sectores del sindicalismo dialoguista y de los movimientos sociales "gerenciadores de la pobreza", para calmar las aguas: el anuncio de los bonos (aun limitados en sus alcances) y algún reparto más o menos discreto de fondos para apaciguar protestas, dieron sus frutos; en términos de tranquilidad callejera. A falta de "cacerolas", el gobierno se aseguró de que no hubiera "piquetes".

Claro que la zanahoria no excluyó al garrote, y otro elemento que debe señalarse que estamos ante un gobierno que se ha mostrado dispuesto a utilizar la represión ante cualquier esbozo de protesta, sin mayores pruritos. Y es en conexión con ese dato que la experiencia de aquel 2001 donde un gobierno "débil" se despedía con estado de sitio y 39 muertos en todo el país se resignifica hoy: la perspectiva de una represión sangrienta tiene capacidad disuasoria de muchos reclamos; en nuestra modesta opinión.

Pero puestos a arriesgar causas de la calma social que se ve en la superficie (en tanto ausencia de protestas masivas en el espacio público, u otros hechos similares), diríamos que la principal diferencia con aquel entonces, es que hoy existe una salida política a la crisis generada por las políticas del macrismo; aunque algunos -como decíamos acá- estén interesados en instalar una sensación de anomia y crisis de representatividad, que decante hacia el "que se vayan todos". 

Hoy la posibilidad de una salida electoral a la crisis es clara, y la perspectiva de un recambio político en el país a través de una derrota del oficialismo en las urnas es concreta, o por lo menos -en una perspectiva menos optimista- entra dentro del menú de opciones disponibles.

Y no cualquier derrota, ni a manos de cualquiera: hay un claro polo de oposición política que encuentra en Cristina su punto de acumulación, y que representa para muchos sectores la solución al actual estado de cosas, sea por contraste de la experiencia macrista con los cercanos años kirchneristas, o porque 12 años en la conducción del Estado muestran al kirchnerismo -aun con sus errores- como la única fuerza política en condiciones de gestionar la salida al laberinto macrista.

Es como si aquella inédita despedida en Plaza de Mayo el 9 de diciembre del 2015 volviera tres años más tarde, y resignificada por los estropicios macristas (como si uno volviera a mirar el debate entre los candidatos del balotaje, hoy), en una esperanza y expectativa tangible de solución a las graves dificultades concretas que atraviesan a diario millones de argentinos. Lo dicho no es una certeza indubitable, sino una perspectiva particular -la nuestra- y una invitación a la reflexión sobre el fenómeno. 

viernes, 22 de septiembre de 2017

¿TODO EL POPULISMO QUE SEA NECESARIO, O APORTES PARA LA CAMPAÑA DE RANDAZZO?


Hurgando en el Boletín Oficial de hoy nos encontramos primero con la Resolución 641 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Jorge Triaca (completa acá) por la cual se aumenta de 4000 a 4400 pesos el importe de "transición" de los distintos planes sociales al "Salario Social Complementario".

El tema es un desprendimiento de la "emergencia social" y lo analizábamos acá, señalando que por los montos presupuestarios comprometidos por el gobierno para implementarlo (muy lejos de lo prometido en la ley, y de allí la protesta reciente de las organizaciones) alcanzaba para menos de 25.000 beneficiarios. 

Poco para los afectados por las políticas de Macri, pero quizás muchos para garantizar la paz con las organizaciones.

Y algo de eso debe haber, porque también en el mismo Boletín Oficial de hoy apareció la Resolución 1417 del Secretario de Empleo del ministerio de Triaca (completa acá) que aumenta los beneficios de los programas "Trabajo Autogestionado", "Construir Empleo", "Programa de Inserción Laboral" y "Acciones de Entrenamiento para el Trabajo".

¿Se trata acaso de la dosis de populismo que el gobierno cree necesaria para asegurarse el triunfo en las elecciones, o de un aporte indirecto a la lista de Randazzo en la provincia de Buenos Aires, con el mismo fin?  

sábado, 19 de noviembre de 2016

¿ERA UNA JODA PARA MACRI?


Sobre el futuro del proyecto de ley de de emergencia social en el Congreso, leemos en La Política Online: "La oposición pedirá una sesión especial en Diputados para tratar el proyecto de emergencia social aprobado el miércoles en el Senado y reclamado esta tarde por organizaciones sociales y los principales referentes de la CGT. La fecha elegida es el jueves, un día después de la sesión ordinaria convocada por el oficialismo para tratar proyectos pendientes, cuando preveían que la oposición exija tratar la emergencia social.

Pero tras la marcha de esta tarde, los diputados del Movimiento Evita, impulsores la declaración de la emergencia social, gestionaron con el resto de los bloques convocar a una sesión especial para tratarlo y aumentar el costo político del Gobierno por frenarla. Como explicó LPO, Federico Pinedo retuvo el proyecto en el Senado para evitar que se trate en comisiones antes del 20 de noviembre, fecha límite durante el período ordinario. La oposición espera que no se atreva a demorarlo toda la semana próxima. 

De todas maneras, sin dictamen, para debatirlo se necesita el aval de los dos tercios del recinto, un número que Cambiemos puede evitar solo si sienta a sus diputados. (la ley) Fue presentada en el Senado por Teresa Luna, Juan Manuel Abal Medina (FpV-PJ) y Jaime Linares (GEN) y como esa cámara no puede iniciar temas tributarios, sugirieron suplir el costo fiscal con impuestos al juego, las mineras y la renta financiera. Pero en Diputados aún no se presentó ningún proyecto con el detalle y por lo tanto Cambiemos hablaba ayer con ironía de la “ley de felicidad”." (las negritas son nuestras)

Sobre la "emergencia social" dijimos lo nuestro en su momento acá, y a lo dicho nos remitimos. Y si es por remitirnos, suscribimos en un todo lo que dice acá Barricada sobre la lectura de la marcha de ayer, y lo que señala acá Oscar Cuervo sobre el discurso de Schmid, del triunvirato que conduce a la CGT. Disgresión: si la conducción de la CGT va a elegir el eje de la corrupción para despegarse del kirchnerismo (y proveerle tapas a Clarín como la de hoy), tendrá que decidir que hace con Barrionuevo, con la guita de las obras sociales y con los negocios de Moyano con Macri a espaldas de los trabajadores (preguntar por OCA). 

De lo contrario es posible que los únicos apoyos que consiga sumar desde la política a los que ya tiene sean los de Stolbizer, o Carrió. Y alguien tendría que avisarle además a Schmid que los videos demostraron claramente que Schmid no revoleó los bolsos por arriba de los muros del convento, sino que los entró lo más campante tocando timbre; por lo menos para que renueve la metáfora.  

Pero volvamos a la "emergencia social": en la dirigencia de la CGT y en las organizaciones que gestaron el proyecto y la marcha de ayer hay actuales y ex legisladores, mucha gente que conoce en detalle el funcionamiento parlamentario, y lo que dicen la Constitución y los reglamentos de las Cámaras sobre el funcionamiento del Congreso.

De modo que ingresar un proyecto que supone un fuerte desembolso del Estado en el gasto social por el Senado, a sabiendas de que deberá ser "perfeccionado" en Diputados (por donde debería haber entrado) incorporándole las fuentes concretas de financiamiento no se puede atribuir a una simple torpeza, sino a otras cuestiones. Como por ejemplo que prefirieron sentarse a hablar con Pichetto y Abal Medina, antes que con Recalde o Kicillof, son elecciones todas válidas; pero hay que hacerse cargo de las consecuencias.

Pero a su vez esperar para darle aprobación en el Senado a que falten solo dos sesiones del período ordinario para que ingrese a Diputados, lo dictaminen las comisiones (a días del vencimiento del plazo reglamentario para que lo puedan hacer) y lo devuelvan al Senado para que le de sanción definitiva antes del 30 de noviembre o es una torpeza mayúscula, o es otra cosa. Visto desde acá, todo parece indicar que es otra cosa.

Porque si además una de las dos sesiones que quedan ya se da por perdida, y se plantea una "sesión especial" para el jueves para la que hacen falta dos tercios de los votos de Diputados, no hace falta ser pitoniso para darse cuenta que la cosa va encaminada al fracaso: en una hipotética Cámara con asistencia perfecta, se necesitarían 172 votos, cosa que (siempre en el terreno de la hipótesis) sería imposible si "Cambiemos" logra sentar a sus 87 legisladores para que voten en contra del tratamiento.  

Por no mencionar que la mitad más o menos de esos 172 votos eventuales los tendría que aportar el bloque del FPV conducido por Recalde, después de una marcha en la que uno de los dirigentes de la CGT habló de los bolsos revoleados, y -más grave aun- de la época en la que no se tenían que preocupar por los despidos y la desocupación, sin mencionar jamás que fue en los gobiernos de Néstor y Cristina. A la que además como no estaban preocupados por los despidos, le hicieron cuatro paros por Ganancias.

Otra vez: visto desde acá, pareció un discurso para espantar esos votos, no para conseguirlos. ¿Debemos suponer también que Schmid, el "intelectual" de la CGT, es torpe o irreflexivo y no meditó debidamente sus palabras? 

Pero seamos claros por si alguno no lee atentamente: igual hay que ir a la sesión, dar el quórum, votar el proyecto y hacerle todos los cambios que sean necesarios para que sirva para algo y no quede en puras declamaciones, no sea cosa que después nos echen la culpa a nosotros del fracaso de las estrategias que diseñaron otros. 

Incluso sabiendo que el enfoque es errado porque no va al fondo de la cuestión (que son las políticas económicas del macrismo), y que las chances reales de que prospere son casi nulas: los que peor la están pasando no tienen la culpa de nada de eso.

Hasta acá entonces todo parece estribar más en la idea de causarle un costo político a Macri impulsando el proyecto, antes que lograr que efectivamente sea sancionado (de paso: ¿los votos del massismo y "Sanguchito" Bossio y su bloque para la sesión especial ya los tienen seguro, no?). Sin embargo como viene la mano, tal parece que ni al veto tendrá que apelar el presidente, y que si se cae la sesión especial, el costo lo pagarán quienes la promuevan y no el gobierno.

Otra vez y no jodemos más: visto desde acá (nos podemos equivocar, como cualquiera), parece que toda la movida tiene otros propósitos, que no son estrictamente los de atender la situación apremiante de los más castigados por las políticas de Macri: acaso permitirle a la dirigencia de la CGT descomprimir las críticas por su pasividad en la protesta y la facilidad con la que bajó la bandera de la reapertura de paritarias las cambio del "bonito, acaso una moneda de cambio para lograr que se apuren los cambios en Ganancias. Y los senadores también hacen su negocio, blanquéandose de haberle votado todo a Macri a lo largo del año, fungiendo en los hechos como bloque oficialista 

Desde el resto de las organizaciones convocantes de la protesta e impulsoras del proyecto, vaya uno a saber cual es la idea: quizás presionar al gobierno para terminar de cerrar algunos acuerdos, u obtener que se abra alguna billetera, con la promesa de tener unas fiestas en paz. En todo caso, nada que parezca que el macrismo no pueda tolerar, ni digerir tranquilo; en tanto sigue avanzando con sus políticas de exclusión.

martes, 23 de febrero de 2016

¿CORRAL LE INTERVINO LA PROVINCIA AL SOCIALISMO?


Que el tipo se viene mostrando más macrista que Macri, no es ninguna novedad.

Y que se muere de ganas por entrarle a palazos a la negrada, tampoco: como la intendencia, eso lo heredó de Barletta.

Tanto se afana por ser el elegido de Mau en Santa Fe, que no vacila en calentar la ya caliente interna del Frente Progresista: ahora lo cruza a su correligionario radical Pullaro (ministro de Seguridad de la provincia) que se desmarcó del "protocolo de la protesta social" de Pato Bullrich.

Y salió a pedir que la policía provincial sea "menos tolerante" con los piquetes y cortes de rutas y calles; que por estas horas se multiplicaron en Santa Fe, sobre todo reclamando por los cortes de luz que en algunos barrios de la ciudad llevan varios días.

Lo que no se sabía es que, si su pedido no tenía eco en las autoridades provinciales y la policía santafesina, lo solucionaba fácil: levantaba el tubo, hablaba con Pato Bullrich, y listo.

Y lo atienden, y enseguida le ponen los gendarmes a su disposición. Igual, fea la actitud con sus socios del socialismo:


viernes, 25 de abril de 2014

HABLEMOS DE LO QUE HAY QUE HACER, Y DE LAS AUSENCIAS



Los radicales tienen una mala suerte terrible: tienen todas las respuestas, para todos los problemas; pero justo cuando les toca ser gobierno, por alguna extraña razón no las pueden poner en práctica, y todo les sale mal.

Debe ser por eso -porque se trata de una pura cuestión de escasa fortuna, nada que ver con lo que ellos hagan o dejen de hacer- que no ensayan nunca la más mínima autocrítica al respecto. Por el contrario, inflan el pecho, levantan el dedito, y empiezan a enumerar todo lo que "hay que hacer" para resolver los problemas del país.

Un arte en el que Barletta (al que muchos le cuestionan su auténtica prosapia boina blanca) sobresale ampliamente; como pueden comprobar viendo el video de apertura.

Si no aguantan fumárserlo todo, con los primeros casi 4 minutos alcanza: el resto son puras huevadas referidas al lanzamiento de FAUNEN, y generalidades varias sobre consensos, diálogos, políticas de Estado, mesas y todo eso.

Por supuesto el reportaje es incisivo, picante, a fondo; como pasa generalmente en los medios de Santa Fe cuando el entrevistado es alguien que pertenece al Frente Progresista. 

Lo primero que deja claro la nota es que Barletta habla de la llamada "ley antipiquetes" sin haber leído el proyecto; porque todo lo que dice que hay que hacer (generar instancias de mediación y diálogo, averiguar que reclama el que corta una calle o una ruta, ver que lo atiendan las autoridades competentes, etc; antes de usar la fuerza pública) está todo planteado ahí: en éste post pueden acceder al texto, y comprobarlo por ustedes mismos.

Lo otro que es interesante es cuando Barletta pone como ejemplo lo que hizo él siendo intendente con el comercio informal y los vendedores ambulantes (habría que preguntarles a ellos como dialogaba y consensuaba); y se olvidó de su paso por la UNL como rector, cuando por ejemplo mandó a desalojar con la policía y los bomberos a los docentes que protestaban en una carpa frente al rectorado.

Dice Barletta (que no casualmente no menciona entre los ejemplos de cortes de rutas y calles los piquetes agrogarcas del 2008) que el proyecto es otro ejemplo de como el gobierno nacional pone en otros la responsabilidad de tomar decisiones que le competen.

En tal caso, no sería ni más ni menos que lo que vienen haciendo hace años, en todas las áreas, radicales y socialistas en el gobierno de Santa Fe: ¿o hace falta recordarle a Barletta que por éstos días la seguridad de Rosario (responsabilidad provincial) está a cargo de fuerzas federales, que llegaron a pedido de Bonfatti, por su incapacidad para controlar la situación?

Incursionando en un terreno en que los radicales son expertos, dice Barletta que, cuando uno gobierna, tiene que tomar decisiones: "hay que hacer lo que hay que hacer, y punto".

Cosa que si pensamos que se está hablando de la protesta social y como tratarla, y radicales en el gobierno, ya sabemos lo que significa. Y si no lo recordamos, remontémonos en el tiempo a diciembre del 2001 y el final del gobierno de la Alianza.

Porque ahí está el guiño jodido del enano, que sabe a qué platea le está hablando, ante la cual quiere quedar como "un hombre de acción": "hacer lo que hay que hacer", sin decir qué, es meterles palos, gases y balas a los que protestan. 

Esas palabras malditas que ninguno de los que pide represión quiere jamás pronunciar, para no hacerse cargo de las consecuencias. Pregúntele sino a Mathov, que todavía está negando en la justicia que el gobierno de De La Rúa hubiera ordenado reprimir.

En eso (tirar la piedra y esconder la mano, incitar a pelear y tenerles el saco a los que pelean, como decía Jauretche), también son expertos los radicales.

Y finalmente, es muy curioso que Barletta diga que los problemas (los cortes de rutas y calles, porque de eso habla) se generan porque hay "ausencia del Estado" (sin ir más lejos, el mismo argumento con el que algunos pretendían justificar los "linchamientos").

Porque de ausencias él sabe bastante: tanto que cobraba simultáneamente sueldos en la UNL y en el Congreso sin ir a trabajar a ninguno de los dos lados.

Y que esta semana cuando el Congreso discutió el acuerdo con Repsol, faltó a la sesión como nos cuenta acá Barricada.

Aunque se hizo tiempo para darse una vuelta por todos los programas de televisión para hablar del lanzamiento del FAUNEN.

viernes, 18 de abril de 2014

MEJOR DEJEMOS TODO COMO ESTÁ, Y LISTO


Con el proyecto de ley ya bautizado como "anti-piquetes" presentado por un grupo de diputados del FPV (en respuesta al planteo de Cristina ante la Asamblea Legislativa al iniciar las sesiones del Congreso) va a terminar pasando lo mismo que con los intentos de reformar los Códigos Penal y Civil y Comercial: termine como termine, el gobierno pagará todos los costos por la iniciativa; sin poder capitalizar absolutamente ningún beneficio.

Y el debate girará (como viene pasando con prácticamente todos los temas, desde hace mucho tiempo) sobre cualquier cosa, menos sobre el proyecto en sí.

Podríamos apostar -y estaríamos cerquísima de ganar- a que 9 de cada 10 que opinan sobre el proyecto (al que pueden acceder completo acá) ni siquiera lo leyeron. 

A lo mejor porque parten de la suposición que -en éste tema- la mejor ley es la que no se escribe ni trata, ni aprueba. Puede ser, pero suena muy parecido a lo que decía Clarín de la ley de medios, para que nos vamos a engañar.

Y no sólo sucede entre los "contreras", sino con los "propios": acá en Infobae lo reconoce expresamente Luis D'Elía, que se opone de plano al proyecto admitiendo no haberlo leído; y desde el CELS también lo cruzaron señalando que sería "un retroceso respecto de los estándares de protesta social alcanzados en los últimos años".

Lo cual resulta oportuno para recordar -sin abrir juicio sobre el proyecto en sí- que esos "estándares" se alcanzaron por la decisión política de los gobiernos de Néstor y Cristina (desde el mismísimo 25 de mayo del 2003) de no reprimir la protesta social; más que por una convicción social arraigada de que así deba ser.

Por el contrario, no sólo desde los sectores de la derecha más dura se ha fustigado por años al kirchnerismo por esa decisión, sino que la propia gente común (el laburante que quiere llegar a su trabajo y no puede) y -entre ella- no poca base electoral del propio oficialismo, protesta contra los piquetes, y reclama "que alguien haga algo al respecto".

También es oportuno recordar que el corte de calles y de rutas es un delito, contemplado en el artículo 194 del Código Penal con penas que van desde los dos meses, a los tres años de prisión; y que hay desde hace rato en el Congreso innumerables proyectos al respecto presentados por distintos bloques, la mayoría destinados a aumentar esas penas; y si no salieron, ha sido porque el kirchnerismo los cajoneó.

Hace poco Darío Gisutozzi del massimo presentó otro para crear un "protestódromo"; es decir un lugar destinado exclusivamente a las protestas públicas, que sería el único habilitado para protestar.

El proyecto que presentaron los diputados del FPV nada tiene que ver con eso, ni pasarían a existir -como se ha dicho- protestas "permitidas" y otras "prohibidas": lo que se plantea es un aviso con 48 horas de anticipación de la protesta, no que quien la organiza tenga que pedir permiso para protestar, o cosa semejante. Se puede discutir en todo caso si es feliz distinguir entre protestas "legítimas" o "ilegítimas" según se haya avisado antes o no de su realización.

Incluso el proyecto reglamenta la intervención de las fuerzas de seguridad en medio de una protesta, llevando a rango de ley lo que hasta hoy son instructivos (en el orden federal) emanados del Ejecutivo; como que por ejemplo no puedan portar armas, tengan que estar perfectamente individualizadas con sus uniformes y la mediación con los protestantes esté siempre a cargo de un funcionario civil. 

Hasta dispone la difusión obligatoria en lo medios audiovisuales de los reclamos y motivos que movilizan la protesta, dado que en sus orígenes el piquete fue un medio de romper el cerco informativo; o la invisibilización de los reclamos sociales.

Pero nada de eso importa al parecer, y a decir verdad tampoco nosotros nos vamos a explayar sobre el tema, porque el debate tiene un grado tal de contaminación que todos te terminan corriendo por izquierda con el asunto de la "represión de la protesta social"; aunque sean el diario La Nación o Patricia Bullrich.

O te salen conque el problema es "que el kirchnerismo perdió la calle", aunque ellos no puedan organizar un acto público ni siquiera adentro de un ascensor; o terminan de organizar un paro nacional, sin acto público ni movilización.  

Pasa con ésto lo mismo que pasó en su momento con la llamada "ley antiterrorista", que supuestamente era una herramienta del gobierno para reprimir la protesta social, pero luego en los únicos casos en que se aplicó hasta ahora fue para los que financiaron la fuga de los represores prófugos en las causas por violaciones a los derechos humanos.

Y baste un último ejemplo para marcar las condiciones de contaminación e hipocresía en que se desenvuelve el debate político en la Argentina.

El anteproyecto de Código Penal (ése al que ahora se oponen todos, hasta los que mandaron representantes a la comisión redactora, como el PRO, la UCR y el socialismo) contempla derogar la ley antiterrorista, y modificar el artículo 194 (que en el proyecto es el 190) sobre los cortes de rutas y calles, además de rebajar la pena máxima a dos años.

La modificación consiste en que el delito sólo se configuraría si la justicia ordena a los manifestantes liberar el tránsito, y desobedecen el mandato judicial; no por el simple hecho de cortar.

Sin embargo ésa reforma tiene el mismo destino que el proyecto sobre protestas públicas: es imposible de discutir, en éste contexto.

Por eso lo mejor es dejar todo como está con los piquetes y los cortes, que los que quieran protestar protesten todo el tiempo y las veces que quieran (sobre lo cual el proyecto no cambia nada, pero no importa), y sin que nadie les toque un pelo; porque ejercen un derecho constitucional (sobre lo cual tampoco dice nada el proyecto, pero es irrelevante a ésta altura).

Y que los que quieren prohibir los piquetes, o meter presos a los que cortan rutas y calles, o cagarlos bien a palazos para que se dejen de joder, esperen a otro gobierno y listo: ahí se van a dar el gusto.

Todos, hasta los troscos que capaz que suman algun mártir para embellecer la causa. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

PIQUETES A LA JAPONESA, O ALGO POR EL ESTILO


Sobre las últimas movidas del piqueterismo del FAP rama Micheli (ah, no, cierto que ahora están afuera) leemos en el Boletín Oficial: "La medida -que originalmente se iba a cumplir en la puerta del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, Avenida Freyre y Mendoza, la Estación Belgrano, el ingreso del Wall Mart, la Ruta N°1 Km 3, Avenida Facundo Zuviría y Azcuénaga (Frente al CIC Municipal), Avenida Blas Parera y Teniente Loza y Colastiné Sur- estaba prevista para reclamar al Gobierno de la Nación, la bajada de planes sociales para desocupados. Además, pretendía expresar quejas en torno a la inflación y el aumento en el precio de los elementos de la canasta familiar.

En un parte de prensa, los integrantes de la Multisectorial indican que la suspensión de la medida se debe a “la situación de gran complejidad social que se esta viviendo en diferentes partes del país”. A esto añaden “la predisposición al dialogo por parte del Subsecretario de Gestión Territorial del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, Marcelo Beltrán”. Por ello, confirman que “hasta principios de la próxima semana no se realizará ningún tipo de movilización”.
No obstante, afirman que seguirán “reclamando al Gobierno Nacional, que deje de discriminar a los santafesinos y que mande a la provincia los programas de empleo necesario para enfrentar esta situación”." (las negritas son nuestras)

Un reclamo raro, como direccionado: siempre dirigido contra el gobierno nacional, pero lo hacen en la puerta del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia.

Casi como que desde ahí lo hubieran orquestado, o algo por el estilo.

¿Sería para agradecerle al funcionario que los atendió la predisposición al diálogo, aunque no les haya resuelto nada?

¿O sí se los resolvió, y no nos enteramos, porque no nos cuentan? 

Porque a lo mejor el tipo implementó al toque algún programa social para resolver los problemas que planteaban, con una capacidad de respuesta impresionante.

Lo raro es que no hayan aprovechado para preguntarle por qué el presupuesto del Ministerio al cual pertenece es menor, año a año, y dentro de él, por qué son también menores las transferencias directas a los sectores sociales más vulnerables: si no lo sabía, para irse preparando para la semana que viene y ampliar las demandas; acá tienen data.

Pero lo más extraño es que amenazaron con piquetes por la falta de programas sociales y la inflación en productos básicos de la canasta familliar, para terminar levantándolos por "la situación de gran complejidad social que se vie en diferentes partes del país".

¿No son acaso situaciones como ésas las que determinan las protestas y piquetes, o nos perdimos algo?

Si no parece como los japoneses, que para protestar hacen huelga trabajando el doble.

Ojo: a lo mejor es una variante progresista de la protesta social, que uno no termina de entender.

sábado, 27 de julio de 2013

CACEROLA SÍ, PIQUETE NO


Leemos al niño Mauricio en la tribuna de doctrina: "cuando Francisco le dijo a los jóvenes que hicieran "lío", lo hizo en el "sentido" de llevar adelante manifestaciones populares como las ocurridas en la Argentina el año pasado para formular reclamos a la dirigencia con el fin de "defender su futuro".

El líder del Pro interpretó que el Papa, desde Brasil, habló de "salir a la calle" en términos "de lo que pasó el 8N, el 18 de abril, en sentido de la participación, que no hay que resignarse a que las cosas no funcionen, sino que hay que saber que ese enorme futuro que tenemos los argentinos por delante depende de lo que nosotros hagamos".
"Tenemos que ser protagonistas, tenemos que salir a defender nuestro futuro "

"Macri también se expresó con respecto a la manifestación de sindicalistas bonaerenses que el jueves pasado impidió el normal funcionamiento del Metrobus. Si bien evitó mencionar culpables, al "no tener pruebas", sí, en cambio, criticó al Gobierno por ser permisivo con los cortes de calle en general.

"Hace diez años que convivimos con un gobierno nacional que decidió que en Buenos Aires cualquier cosa que suceda en el espacio público está permitida", sostuvo. Y agregó: "La policía federal debería actuar inmediatamente sin esperar la orden del fiscal.".

Clarito, ¿no?: los cacerolazos no solo están permitidos, sino que son aconsejables, y cuentan con bendición papal.

Los piquetes son malos, y sólo existen porque el gobierno nacional hace diez años que los permite; en lugar de mandar a la policía a reprimirlos, sin necesidad de esperar orden de la justicia.

Ni más ni menos que como hizo él hace poco en el Borda.

Y queda claro también que el espacio público no es taaan público tampoco: algunos lo pueden usar para protestar, y otros no, depende.

Depende del color de la piel, o de los motivos por los que protestan, básicamente.

Después no vengan con que la nueva derecha tiene nuevas ideas, y no las mismas de la vieja.