LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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miércoles, 19 de junio de 2019

LA IMPORTANCIA DE REGULAR


La imagen de apertura corresponde a esta nota del Cronista, que da cuenta de las empresas que prefirieron este año distribuir más dividendos entre sus accionistas, que reinvertir sus ganancias (utilidades) en mejorar los servicios que prestan. El motivo sería “la incertidumbre electoral”, y la posibilidad de que surja de las elecciones un gobierno menos afín a sus intereses.

Claro que como para poder distribuir ganancias primero hay que generarlas, rankean alto en ese renglón tres sectores particularmente favorecidos por las políticas del gobierno de Macri, con regulaciones a su favor: los bancos, las generadoras y transportistas de energía y las concesionarias de rutas por peaje.

En el caso de los bancos, no hay que abundar demasiado respecto a las “regulaciones desreguladoras” del macrismo que han incrementado de modo exponencial sus ganancias: desde la eliminación de las normas del Banco Central que fijaban un techo a las tasas que cobran por sus préstamos y un techo a la que pagan por sus plazos fijos a los ahorristas, pasando por las generosas comisiones que muchos de ellos embolsan por las abundantes colocaciones de deuda del gobierno; y en un lugar estelar, las exorbitantes tasas que fueron pagando en todo este tiempo todos los papeles de deuda emitidos por el Estado, con el supuesto fin de contener al dólar: LEBAC’s, LELIQ’s y toda la serie.

De las energéticas se habló mucho por estos días a consecuencia del apagón, y se había hablado antes por los tarifazos: les dolarizaron las tarifas mientras siguen teniendo buena parte de sus costos internos en pesos y -sobre todo- los brutales aumentos de tarifas en los que descansan sus abultados márgenes de ganancias de los que surgen las utilidades que hoy reparten con generosidad entre sus accionistas, nunca tuvieron como contrapartida la exigencia de realizar inversiones acordes con la mejora en la calidad de los servicios; pese a que fue justamente ese el argumento esgrimido para aumentar las tarifas.

Las mismas consideraciones caben para las concesionarias de rutas por peaje, las que incluso les condonaron penalidades contractuales por incumplimiento de inversiones previstas, o les valoraron de un modo exorbitante las presuntamente realizadas: ver más información acá.

Si bien es natural en el capitalismo que una empresa quiera obtener ganancias, y sus accionistas repartírselas, en todos lo casos comentados la característica en común es que se trata de sectores regulados de la economía, acá o en cualquier parte del mundo; y por ende el nivel de sus ganancias y el destino de las mismas depende no solamente de las reglas de juego del mercado, sino de decisiones que adopta el Estado.

Decisiones que toma incluso cuando desregula, o elimina regulaciones: se ha dicho hasta el cansancio que eso no es sino otro modo de regular, a favor del capital. Pero trae consecuencias, que van desde el apagón del domingo, a la aceleración de la fuga de capitales, que son resultado de la apropiación del excedente social, y se van de la economía real cuando no se reinvierten.

O cuando se trata de empresas que en todo o en parte son propiedad de capitales extranjeros, esa desregulación provoca fuga de divisas, y genera presiones adicionales sobre el tipo de cambio, con todo lo que eso implica en países con estructura productiva desequilibrada como el nuestro.

Precisamente este aspecto (los límites a la repatriación de utilidades) era uno de los menos criticados en público del conjunto de medidas de restricción de acceso a las divisas que los medios hegemónicos dieron en llamar “cepo”, pero más resistido en privado: las compañías extranjeras utilizaron su poder de lobby en los medios para que sus intereses fueran tutelados sin ser mencionados casi, poniendo el foco en los pequeños ahorristas que no podían comprar dólares.

Podemos discutir la profundidad de las regulaciones públicas, los instrumentos y su eficacia. Lo que no admite discusión es que, como decía Scalabrini Ortíz, "lo que no se regula explícitamente en favor del más débil, se determina implícitamente en favor del más fuerte. ". Ni hablar si se regula explícitamente a favor de los más fuertes, como lo ha hecho este gobierno.

domingo, 11 de marzo de 2018

CONTÁTE OTRO, PELADO



Sobre el conflicto entre el gobierno y la UIA, leíamos a Pagni en una de sus columnas de La Nación:La discusión echa luz sobre males viejos y nuevos. Muchas grandes fortunas argentinas se han construido sobre decretos oficiales. Pero, con independencia de ese vicio, el Gobierno carga con otro inconveniente. Si la política económica es gradual, la inversión también será gradual. Más allá de estas razones objetivas, el oficialismo aprecia este conflicto por su rentabilidad simbólica. Con una caída de 10 puntos en las encuestas, y en medio de una batalla antiinflacionaria que apuesta a la moderación de los aumentos salariales, confía en que la puja retórica con la UIA neutralice el prejuicio que más lastima al Presidente: "Gobierna para los ricos".La pretensión oficial de producir un movimiento hacia la izquierda domina todas las iniciativas de estos días.  
El inventario de reformas progresistas expuesto por Macri ante la Asamblea Legislativa hace una semana y, sobre todo, la habilitación del tratamiento de la despenalización del aborto en el Congreso. Una jugada que aun rivales ideológicos acérrimos del Presidente consideran ventajosa. El Gobierno correría un solo riesgo: tentarse con intervenir en la dinámica legislativa.” (las negritas son nuestras)
Ya bastante inverosímil es que nos pretendan vender un “Macri progresista” o “feminista”, como para que ahora nos quieran encajar un Macri “traidor a su propia clase”. Y en la nota del propio Pagni, en la parte que resaltamos, está la respuesta. 
En efecto, si la pelea del gobierno con los popes de la UIA fuera por la inflación y las rermarcaciones de precios (con el gobierno controlándolos a lo Moreno, con multas y sanciones, o aplicación de la ley de abastecimiento), uno podría comprar el buzón, pero es más bien todo lo contrario: no existe la más mínima intención de hacer algo por el estilo, y por el contrario, Macri los acusa a los empresarios de haberse dejado comer la cabeza por el Napia, durante el kirchnerismo.
O lo más importante: si Macri no gobernara para los ricos (como todos sabemos, y ahora tratan de que nos olvidemos con esta pelea coacheada por Durán Barba) se pondría del lado de los trabajadores, y presionaría a los empresarios para que les aumenten los sueldos en la discusión en paritarias de un modo acorde a la inflación, para mantener y aun mejorar el poder adquisitivo de sus salarios.
Sin embargo y como el propio Pagni lo señala, la obsesión del gobierno es exactamente la contraria: que los trabajadores moderen sus reclamos salariales, y que los empresarios regateen en las paritarias, porque la merma en el salario real es la única estrategia oficial contra la inflación.
Que casualmente coincide -pero vean ustedes que coincidencia- con los intereses de todos los empresarios, o con los más grandes e importantes, de todas las fracciones del capital; que por eso mayoritariamente acompañaron a “Cambiemos” en las elecciones presidenciales: asegurarse de una redistribución regresiva del ingreso nacional, a favor de las ganancias del capital. 

Ni que hablar que los primeros en perseguir ese objetivo son los empresarios que forman parte del propio gobierno, comenzando por el presidente. Tanto que se podría decir que con ese objetivo principal en mente armaron un partido, y se presentaron a las elecciones; y para peor, las ganaron.

sábado, 17 de junio de 2017

ADIVINANZA


1º Acto: en el gobierno de Cristina la oposición reclama “gravar la renta financiera en lugar de cobrarles Ganancias a los trabajadores”, y “hacer una reforma tributaria para que los que más tienen, más paguen”.

2º Acto: El gobierno de Cristina propone una reforma para que las empresas paguen Ganancias por la distribución de dividendos en su balances, para financiar una baja en la carga tributaria sobre los salarios; y la oposición (el PRO, los radicales, La Coalición Cívica, el socialismo, las Liebres del Sur, Stolbizer) vota en contra.

3º Acto: Macri gana las elecciones prometiendo que los trabajadores no pagarán Ganancias, y el 82 % móvil a los jubilados.

4º Acto: una vez en el gobierno, más trabajadores pasan a pagar Ganancias, pero el gobierno anuncia una “Reparación Histórica” para los jubilados.

5º Acto: Dentro de la ley de “reparación histórica” van el blanqueo de capitales, la autorización para vender acciones del fondo de garantía de la ANSES y la derogación del impuesto a las Ganancias para la distribución de los dividendos empresariales que había puesto Cristina; los que eran opositores a su gobierno (como Massa, el socialismo y Stolbizer) y algunos que eran kirchneristas cuando lo pusieron (como “Sanguchito” Bossio o Pichetto) votan a favor.

6º Acto: Aprovechando la nueva ley, las empresas que cotizan en bolsa pagan dividendos a sus acciones, y no le pagan Ganancias a la AFIP por esos dividendos.

7º Acto: La mayoría de esas empresas vieron incrementadas sus ganancias el año pasado (y por ende los dividendos a distribuir, y es más lo que dejan de pagarle Ganancias al Estado) por las decisiones de política económica del gobierno.

8º Acto: Entre esas empresas se encuentran Grupo Clarín, Cablevisión (del mismo grupo), Caputo S.A., Mirgor (las dos de “Nicky” Caputo, el “hermano de la vida” de Macri), Siderar, Tenaris (ambas del Grupo Techint de Paolo Rocca), Banco Galicia (ex empleador del ministro Dujovne), Autopistas del Sol (propiedad en parte del Grupo Macri en el momento en el que se generaron los dividendos) y La Anónima (de la familia Braun Menéndez, del Secretario de Comercio Miguel Braun, el Jefe de Gabinete Marco Peña y otros 16 funcionarios del gobierno de Macri).

9º Acto: Como consecuencia de la eliminación del impuesto a las Ganancias a los dividendos (con una alícuota del 10 %), la AFIP deja de percibir 1265 millones de pesos de un grupo de 14 empresas (entre ellas, las nombradas) que distribuyeron dividendos por sus resultados empresariales del año pasado por 12.652 millones de pesos.

10º Acto: La cifra que el estado dejó de recaudar equivale al triple de lo que pensaba ahorrar dando de baja 83.000 pensiones por invalidez.

¿Cómo se llama la obra?: "Te toman por boludo".

Más información, acá.

jueves, 8 de junio de 2017

DESCUBREN QUE SI SE ABRE LA CANILLA, EL AGUA SALE EN LUGAR DE ENTRAR


Sobre la sequía de inversiones, leemos en Infobae: “El "Informe sobre Inversiones en el mundo 2017" publicado por las Naciones Unidas no proyecta un panorama alentador para América Latina en términos de inversión extranjera directa (IED), y dentro de la región, la Argentina no es la excepción. Según el informe al que accedió Infobae, la tendencia a la baja de los flujos de IED hacia la región se aceleró y cayeron un 14% en 2016 hasta los USD 142.000 millones. Para el 2017, la proyección es que esos flujos caigan hasta los USD 130.000 millones porque "persisten las incertidumbres macroeconómicas y políticas".

La IED era de USD 11.759 millones en 2015 y pasó a USD 5.745 un año más tarde. Esta reducción a la mitad se dio por la salida del cepo cambiario: las empresas ya no estaban obligadas a reinvertir sus utilidades y, de esta forma, pudieron girar dividendos a sus casas matrices.

"La reinversión de utilidades cayó de los USD 8.000 millones a los USD. 4.000 millones". A contramano de las inversiones que todavía no llegan con fuerza a la economía real, las inversiones financieras -como la compra de acciones de empresas o bonos- se cuadriplicaron: subieron de los 1.000 millones a los 4.000 millones de dólares, "como resultado de los esfuerzos del Gobierno para impulsar las inversiones".” (las negritas son nuestras)

La eficacia de la campaña mediática contra el llamado “cepo cambiario” (y los errores de comunicación nuestros, tal lo explicado acá) hicieron que muchos argentinos que ni siquiera se veían afectados por esas medidas en lo más mínimo las vieran como un problema que debía ser urgentemente resuelto.

Como si uno de los problemas principales de la economía argentina no fuera la restricción externa (un rasgo estructural desde los tiempos del modelo primario agroexportador), sino que las personas no pudieran comprar dólares para ahorrar, o para viajar al exterior; cuando la primera opción estuvo inhabilitado solo entre fines del 2011 y enero del 2014, y la otra estuvo siempre disponible, y en ambos casos afectaban a una porción minoritaria de la sociedad.

El verdadero “cepo cambiario” al cual se le apuntaba eran las restricciones para el acceso a las divisas (bien escaso y como tal, de necesaria fijación de prioridades de uso por el Estado, en el marco de la estrategia económica general) de aquellos que mueven grandes volúmenes; y tienen fuertes intereses en garantizarse un flujo ininterrumpido de capitales al exterior, en moneda dura, por vías legales (remisión de dividendos) o ilegales (fuga).

De allí que las primeras disposiciones del gobierno de “Cambiemos” para “levantar el cepo” fueran la eliminación de los encajes bancarios en los que los que traían dólares al país tenían que dejarlos “calzados” por un tiempo en colocaciones en el sistema financiero, y la eliminación también de toda restricción a las multinacionales que operan en el país para que giren dividendos a sus casas matrices.

La vuelta al pleno imperio del régimen de inversiones extranjeras de la Ley 21.382 de Martínez de Hoz y Videla (cuya reforma fue una de las principales materias pendientes del kirchnerismo) empeorada durante el menemismo significó que las compañías extranjeras no tuvieran que verse forzadas a reinvertir en el país parte de sus ganancias, por no poder acceder a las divisas para girarlas al exterior.

Y ya se sabe lo que hace el capital si no se lo regula: seguir estrictamente la lógica que dicta su propio interés, que es maximizar los beneficios, sin asumir riesgos. Menos en un país cuyo gobierno busca explícitamente deprimir los niveles de consumo interno, con el pretexto de combatir la inflación, y la intención real de deprimir salarios reales para recomponer tasas de ganancia del capital.

Tanta magnamidad con las multis se completó con la increíble concesión de un plazo de 10 a los exportadores para que ingresen y liquiden en el país las divisas del comercio exterior, las únicas de origen genuino para afrontar la restricción externa; rápidamente reemplazadas con los dólares provenientes del endeudamiento y la especulación financiera; que alimentan la bicicleta financiera y la fuga de capitales, y afectan la competitividad de las exportaciones y el desarrollo industrial del país depreciando vel tipo de cambio y abaratando las importaciones.

En un contexto de debilidad del comercio mundial y bajo la plena vigencia de un modelo de valorización financiera y retracción del consumo en el mercado interno, los resultados que apunta el informe de la ONU eran algo que cualquiera podía prever que pasaría, salvo los talibanes del neoliberalismo ofertista, que suponen que puede existir inversión allí donde no existe demanda que satisfacer.

Las únicas inversiones extranjera que llueven y prosperan en la Argentina de Macri más allá de algunos nichos puntuales como pueden ser en el futuro los recursos energéticos no convencionales y la explotación en Vaca Muerta (y aun así está por verse cuanto mueven el amperímetro inversor), son las financieras de portafolio, o en algún caso las excursiones de shopping de capitales extranjeros que compren activos empresarios nacionales

Lo que por otro lado contribuye a profundizar aun más el grado de extranjerización y concentración de la ceconomía, y -a futuro- a perpetuar la restricción externa, en tanto no agregan capital para modificar la estructura productiva del país y su capacidad de generación de divisas; para moderar esa restricción o superarla, incrementando las exportaciones con mayor valor industrial agregado.

domingo, 16 de abril de 2017

sábado, 14 de enero de 2017

CEPO INFORMATIVO



La noticia a la cual corresponde la imagen de apertura provenía de un cable de la agencia oficial de noticias Télam, luego borrado del sitio (al igual que el tuit, por eso no se ve), pero no de los resultados de la búsqueda en Google: ver acá. La misma opinión "censurada" la pueden encontrar acá en El Cronista. 

Obviamente, alguien advirtió que no quedaba muy bien que desde la agencia manejada por el mismo gobierno que eliminó todos los límites y restricciones para la compra de dólares; y hace pocos días, el encaje obligatorio para los capitales que vienen del exterior, se señalara que había que dar marcha atrás en esas medidas.

Medida por las cuales los capitales pueden venir un día al país, y si no les gusta el panorama, irse al siguiente. O acceder fácil a los dólares para fugarlos.

Como se están yendo a montones los dólares que entran por deuda (que pagaremos todos), fugados al colchón o al exterior, por vías legales (como la remisión de dividendos de las multinacionales), o ilegales; como el ejemplo del que daba cuenta el cable: multinacionales que compran dólares en el mercado y los giran a una cuenta trucha, en un paraíso fiscal.

China, con reservas internacionales por un equivalente a 80 veces las nuestras, puso a mediados de diciembre restricciones a la compra de divisas para remesar utilidades al exterior, sin autorización del gobierno. Lo que acá llamarían un "cepo" cambiario.

Y lo hizo para contener la fuga de divisas y la merma en sus reservas, que están en el nivel más bajo desde marzo del 2011. Acá por el contrario, nos endeudamos para facilitar la fuga de capitales.

Y dejamos abiertos todos los grifos posibles, hasta que un día nos demos cuenta que se vació el tanque, y nos quedamos sin agua. Y en el proceso, intentamos impedir que las noticias circulen, desde la propia agencia oficial de noticias estatal.

sábado, 3 de diciembre de 2016

LA VACA ATADA


A ver si te entendimos bien Paolo, por ahí se nos quedó alguno de los reclamos en el tintero:

Hay que llevar el precio del gas a 7 dólares o 7,50, o sea el doble de lo que lo pagan en Estados Unidos, para que las petroleras (Tecpetrol, ponéle) tengan una adecuada rentabilidad que las mueva a invertir.

Pero a la industria (Tenaris o Siderar, ponéle) hay que subsidiárselo a 4 dólares el millón de BTU, para que no le suban los costos y "pierda competitividad".

Además hay que rebajar la dotación de obreros ocupados en los pozos a la tercera parte, así nos ponemos en paralelo con la "productividad de Estados Unidos", donde el gas en boca de pozo se paga al 40 % del precio que está reclamando cobrar acá.

Y a ese tercio de obreros que conserven sus empleos, rebajarles el sueldo un 40 % en dólares, para mejorar la "productividad" y la "competividad".

Haciendo por ejemplo que no cobren horas extras, ni se les pague por trasladarlos a los campamentos, sino que paguen el viaje de su bolsillo.

¿Es así, no falta nada?

Abajo de la alfombra de la puerta de entrada está la llave del país, cuando te vayas apagá la luz.

martes, 22 de marzo de 2016

MIRÁ SI HUBIÉRAMOS HECHO SINTONÍA FINA


Sobre uno de los efectos del "cepo", leemos en Infobae: "Las ahora superadas barreras para girar divisas al exterior provocaron durante los últimos cuatro años de vigencia una sobre inversión de ganancias de las empresas de capital extranjero radicadas en el país de USD 29.343 millones, con una marca histórica en más de 20 años de USD 8.058 millones en 2015. Por el contrario, la reinversión de utilidades fue muy pobre en la mayor parte de la serie histórica que acaba de difundir el Indec, a través de un trabajo de revisión de la Dirección Nacional de Cuentas Internacionales desde 1994Pero desde que se impuso el cepo cambiario que vedó el pago de dividendos y rentas a las casas matrices del exterior, las empresas y bancos de capitales de ese origen comenzaron a registrar un singular salto a un nuevo rango de más USD 7.000 millones,...".

Para que se entienda: antes del "cepo" cambiario la reinversión de utilidades en el país de las empresas multinacionales radicadas acá fue pobre, y cuando se impusieron las restricciones al acceso a las divisas, subió drásticamente: en lugar de llevársela afuera, la tenían que invertir acá. Como se dijo acá para el 2012 y vale para los demás años de vigencia del "cepo", se cerró una canilla por la que se iban dólares del país (en forma legal, eso sí).

La cifra que aporta el informe no es menor: aunque lograda al cabo de los cuatro años del "cepo", supera la que mágicamente esperaba conseguir Prat Gay cuando -justamente- anunció el fin del "cepo", y que como consecuencia lloverían mágicamente los dólares (habló de 25.000 palos verdes), lo que como sabemos no sucedió. Por supuesto que en el caso de las utilidades no distribuidas y reinvertidas forzosamente por las multis estaban en pesos, y el informe las convirtió a dólares.

Después podemos discutir -como lo hace el artículo- si esa reinversión forzada de utilidades de las multinacionales en el país sirvió o no para mejorar su capacidad productiva, o su infraestructura para el desarrollo; porque esa discusión exige también analizar que tipo de inversión extranjera hay radicada en el país, buscando utilidades para remesar: no es lo mismo que deban reinvertir Wall Mart o Carrefour, que una automotriz, una petrolera o el grupo Techint; esa empresa "argentina" que tiene su domicilio fiscal en Luxemburgo.  

El cierre del grifo de las utilidades de las multis se hizo -es cierto- a los ponchazos y a partir de la escasez de divisas que motivó el "cepo": mediante el retaceo de los permisos de cambio del Banco Central (que en el caso de los bancos extranjeros de plaza limitó el giro de utilidades aumentándoles las exigencias de capital), las exigencias de la AFIP de que se pusieran al día con los impuestos para repatriar ganancias (lo que motivó que algunas empresas ofrecieran anticipar el pago de impuestos para poder sacar los dólares del país), el control accionario que tenía adquirió el Estado en el caso de YPF o ls participaciones que tenía en otras, a través del Fondo de Garantía de la ANSES, o el cruce de información de las operaciones de comercio exterior para detectar maniobras de sobrefacturación de exportaciones, o subfacturación de importaciones.  

Casualmente -en realidad, no- esta útima parte del conjunto de restricciones cambiarias denominadas "cepo" fue desmantelada apenas llegó Macri al gobierno, junto con todo el esquema de liberalización del comercio exterior, apertura de las importaciones y reducción al mínimo indispensable de las DJAI (declaraciones juradas anticipadas de importación) y las licencias no automáticas. Así las cosas no debe sorprender que la fuga de capitales (sumadas a las múltiples bicicletas financieras autorizadas y creadas por la gestión Sturzenegger en el BCRA) haya alcanzado a los 4000 millones de dólares, solo en los dos primeros meses de éste año.

Entre las múltiples tareas pendientes de lo que la propìa Cristina denominó "sintonía fina" estuvo sin dudas, modificar el régimen de las inversiones extranjeras en el país: en ésta entrada se explicaba en detalle como es uno de los más libérrimos del mundo, gestado en la dictadura por la Ley 21.382 de Videla y Martínez de Hoz, y empeorado por la Ley 26.697 de Emergencia Económica durante el menemismo.

Sin zonas vedadas a la inversión extranjera o sujetas a una autorización expresa del gobierno por considerarse estratégicas, sin asignación de prioridades explícitas para la radicación de inversiones en el país conforme los requerimientos del modelo de desarrollo y las necesidades de la estructura productiva, sin límites cuantitativos para la repatriación del capital, sin exigencias mínimas de reinversión de las utilidades que obtienen las compañías extranjeras que operan aquí y con la plena posibilidad de que accedan al financiamiento interno, sin que les sea obligatorio generarlo desde sus casas matrices.

Un pésimo régimen que lleva cuatro décadas intocado, y que ha producido los efectos que el propio informe del INDEC del que da cuenta la nota constata: la reinversión de utilidades de las multis en el país ha sido históricamente pobrísima, porque si no se las obliga, no reinvierten sino lo mínimo necesario para el mantenimiento operativo de sus inversiones; y apenas pueden acceden a los dólares a través del mercado de divisas (sumando una presión adicional al tipo de cambio en períodos de restricción externa como el que motivó el "cepo"), y se los llevan del país.

Dicho esto, contrastemos los resultados que en éste aspecto produzco el "cepo" con las nuevas medidas que está anunciando el Banco Central para evitar que la "lluvia de dólares" financieros y del comercio exterior operada para el segundo trimestre tire muy abajo el precio del dólar. 

Al respecto leíamos ayer en Ambito: "...se aceleraría el permiso para que las multinacionales giren utilidades al exterior. Se estima que en los últimos tres años quedaron sin transferirse ganancias por alrededor de 10.000 millones de dólares. En los últimos dos meses el BCRA comenzó a autorizar a empresas y bancos a realizar esos giros atrasados, pero de manera muy gradual, por lo que también se avanzaría con un esquema mucho más dinámico. Ese giro de divisas al exterior compensaría por lo menos parcialmente los dólares que entrarán por distintas colocaciones financieras."

¿Se entiende?: la mayor afluencia de dólares provenientes de capitales especulativos de corto plazo (atraídos por la relajación de los controles, la eliminación del encaje y las altísimas tasas de las LEBAC's que ahora pueden sucribir inversores del exterior) y el re-endeudamiento externo del país financiarían el mayor flujo de utilidades de las multinacionales a sus casas matrices; además de -por supuesto- la fuga de capitales estrictamente dicha. Otra genialidad del "mejor equipo de los últimos 50 años".

En los días en que se está revisitando la obra de Aldo Ferrer a raíz de su fallecimiento y cobra actualidad su consabida idea de "vivir con lo nuestro", mientras el gobierno plantea el acuerdo con los fondos buitres como la única alternativa para que vengan al país inversiones extranjeras, y a éstas como el único motor posible para el despegue económico del país, los argentinos nos debemos un debate sobre este tema: cual es el rol a cumplir por el capital extranjero en nuestro desarrollo, y bajo que condiciones y reglas de juego, para nuestro beneficio, y no solo el suyo. 

sábado, 20 de febrero de 2016

GRANDES DESCUBRIMIENTOS, PEQUEÑAS DECEPCIONES


Cuando los que integran el actual gobierno eran oposición sostenían que el culpable de la inflación era el gobierno y no los empresarios, y ahora que son gobierno, invirtieron el discurso: denuncian a los “que se abusan aumentando los precios”, y prometer poner en marcha los mecanismos de defensa de la competencia.; cuestión analizada en su momento acá, y de relativa aplicación; salvo en algún caso de abuso de posición dominante para fijar precios, o condiciones de comercialización.

El discurso anterior era perfectamente funcional a los empresarios, que de tal modo podían -al mismo tiempo- aumentar los precios y quejarse por la inflación, abultando ganancias y pidiendo que les ajustaran por la inflación –que ellos generaban- los balances, para pagar menos impuestos a las Ganancias.

Porque el punto en el que se cruzaban ambos discursos (el de los entonces opositores y hoy gobierno y el de los principales popes empresariales del país y sus organizaciones) era el del gasto público y la emisión: ¿qué mejor modo de bajar el gasto público y al mismo tiempo la emisión de moneda que rebajándole ingresos al Estado, al sacarles impuestos a los empresarios?

Sobre ese núcleo de ideas se construyeron la plataforma electoral de “Cambiemos” y sus promesas de campaña, y desde allí se pararon para las primeras medidas que tomaron al llegar al gobierno: eliminación de retenciones a todos los productos de las economías regionales y a las exportaciones industriales, eliminación del impuestos a los autos de alta gama, reducción de las retenciones a la soja.

Al mismo tiempo el Banco Central de la mano del procesado Sturzenegger presenta un esquema de “metas de inflación” que condiciona toda su estrategia a la reducción de la emisión y la absorción creciente de moneda como única estrategia para bajar la inflación; que el propio gobierno disparó con sus medidas: devaluación de más del 55 % de la moneda desde que se levantó el cepo, apertura irrestricta de las exportaciones y eliminación total de las retenciones a los productos básicos del consumo de la canasta familiar.

Nada que no se hubiera advertido desde muchos lugares que iba a pasar, precisamente si se tomaban esas medidas; pero las advertencias se desacreditaron con el rótulo de “campaña del miedo”.

Hoy, con el paradigma monetarista en crisis (la emisión se reduce en la misma medida que la inflación aumenta, o sea nada funciona como en el laboratorio) sus cultores -empezando por el propio Macri- siguen inmunes a la realidad, sosteniendo que la causa de la inflación son el déficit fiscal y la excesiva emisión monetaria; pese a que al primero lo aumentan día a día con nuevas exenciones o eliminaciones de impuestos, y el gasto público solo cambia de sentido: vamos hacia un creciente peso del endeudamiento en las cuentas públicas como había sido tradición en el país hasta el 2003.

Y nos plantean una supuesta pelea en el interior del gobierno entre “halcones” partidarios de un shock de ajuste aun mayor (Sturzenegger, Melconián) y “palomas” partidarias de un ajuste más “gradualista” (Marcos Peña, Prat Gay); donde los primeros querrían impulsar una fuerte baja del gasto público para bajar el déficit, y los segundos cubrirlo tomando deuda, para no pagar costos políticos y que se arregle el que venga.

Sin embargo, unos y otros se manifiestan “sorprendidos” por los niveles de inflación en algunos rubros, y culpan -ahora- a los “abusos empresarios”, generando el previsible escozor de estos (de lo que da cuenta acá Bonelli) porque queriéndolo o no, ponen el foco en un tema prohibido, que son los abultadísimos niveles de rentabilidad empresaria en muchos sectores de la estructura productiva del país; mientras nos muestran a un Macri presuntamente apesadumbrado y decepcionado con sus pares de clase, porque les habló con el corazón, y le contestaron con el bolsillo.

En la campaña diagnosticaron que la crisis de las “economías regionales” la arreglaban devaluando (el eufemismo utilizado era “levantar el cepo”) y eliminando las retenciones, un combo que nunca se había ensayado en conjunto y simultáneo en el país, pero que Macri y su gobierno estrenaron con resultado “inesperado”: los supuestos beneficiarios se siguen quejando, y no explotan las exportaciones de esas producciones, para sumar dólares genuinos al mercado cambiario.

Y encima de todo, vemos acá en El Cronista como los productores denuncian serios abusos en las cadenas de comercialización de algunos rubros (leche, frutas, pollo, arroz, carne, verduras), que por cierto no son novedosos: ya en el 2008 en pleno conflicto por las retenciones móviles, eran las propias patronales agrarias los que los denunciaban repartiendo planfletos a las puertas de las principales cadenas de supermercados.

Pero en los análisis del gobierno, los medios oficialistas, los economistas “ortodoxos” y los propios empresarios no entra la más mínima mención a eso, ni autocrítica por los efectos de las medidas que reclamaban y Macri adoptó; salvo alguna mención de los tamberos y los productores de pollo y cerdo al aumento sideral de los costos de producción, como consecuencia de la eliminación de las retenciones al maíz..

Siguen sin asumir que la inflación es un fenómeno complejo y multicausal en el que la puja distributiva y las condiciones de formación de los precios adquieren una relevancia decisiva; y aun cuando toman nota de los efectos perjudiciales de esa puja distributiva (en éste caso la apropiación de híper rentas por los sectores más concentrados de cada cadena), unos y otros (favorecidos y perjudicados) creen que todo lo soluciona “la mano invisible del mercado”: recordemos acá como en su momento se opusieron en bloque a las reformas a la ley de abastecimiento; con el apoyo en el Congreso de los que hoy gobiernan.

Como se oponen a toda forma de intervención estatal que no sean subsidios (y a veces ni siquiera aceptan eso), y que implique regular para prevenir abusos, o sancionarlos cuando se cometen.

Sin embargo la parte de la puja distributiva como uno de los motores de la inflación parece que la entienden en un solo aspecto, y en un único momento: cuando llegan las paritarias y empiezan a pedirle a los sindicatos “prudencia y razonabilidad” para no retroalimentar la suba de precios.

Ahí se terminan los tímidos reproches y el discurso del gobierno se vuelve a alinear junto con el de los empresarios, en donde -mirá vos que casualidad- siempre hacen punta los empresarios de las industrias alimentarias nucleadas en la COPAL, que son los que más remarcan, mayores márgenes de ganancias tienen, más distorsiones provocan en las cadenas de comercialización y más ayudan a la inflación en los bienes sensibles; de los que el consumo popular no puede prescindir; circunstancia de la que sacan abundante provecho.

viernes, 20 de marzo de 2015

LOS MOTIVOS DE UNA PROMESA


Todavía no se asentó la polvareda que levantó Macri con su promesa de levantar el cepo cambiario desde el primer día de su mandato, y las aclaraciones, desmentidas y cuestionamientos que generó: que si dijo lo que realmente dijo, que si solo quiso dar un título para las radios (Melconián dixit), que se puede pero hay que generar confianza, que es un disparate.

Lo cierto es que mientras muchos se detuvieron (comprensiblemente) a analizar las consecuencias que traería la medida (mega-devaluación, aceleración inflacionaria, corrida cambiaria, transferencia de ingresos a favor de los sectores exportadores), no se reparó tanto en las causas del anuncio; que Santilli calificó (con menos cintura política que un paquete de yerba) de "prioridad del futuro gobierno del PRO".

Indagar al respecto supone aclarar que lo que coloquialmente se ha denominado "cepo" son un conjunto de medidas restrictivas de la adquisición de divisas, que el gobierno fue tomando desde el 2012 como consecuencia de la reaparición de la restricción externa (rasgo estructural de nuestra economía, pasado a segundo plano en buena parte del ciclo kirchnerista); frutos de diversas circunstancias: baja en las exportaciones por el menor dinamismo de la economía brasileña, caída de los precios de los commodities que exportamos, actitud especulativa del complejo sojero.aceitero al retener excedentes de cosechas sin comercializar, disminución del superávit comercial porque a eso se sumaron las crecientes importaciones de combustibles, pagos de la deuda con las reservas del BCRA, etc.  

Entre esas medidas ya no se puede contar la prohibición de acceder a comprar dólares para ahorro (lo que fue el motor de los cacerolazos), porque hoy quien tenga sus ingresos blanqueados puede hacerlo; pero hay otro factor que ha sido desconsiderado en el análisis, sobre el cual leemos en El Cronista texto: "En plenas negociaciones para lograr que la administración de Cristina Fernández derribe las DJAI en cumplimiento con el reciente fallo de la OMC, Europa volvió a la carga contra las barreras comerciales que aplican varios países, entre ellos la Argentina, y sumó una nueva preocupación a las ya planteadas en anteriores oportunidades: la escasez de divisas que sufre el país agrava las restricciones para que las empresas europeas giren dólares, dividendos y regalías a sus países.

Así lo planteó la Comisión Europea en un informe dado a conocer ayer acerca de las "Barreras al comercio y la inversión Reporte 2015" de los seis principales socios comerciales del bloque: China, India, Japón, Mercosur (Argentina y Brasil), Rusia y Estados Unidos. Al referirse a la Argentina, el foco estuvo puesto en las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI); en las dificultades para girar divisas y, en tercer lugar, en los impuestos internos aplicados por el Gobierno para regular las importaciones de los autos de alta gama, barcos, aviones y motos.

Por otra parte, la Argentina continúa aplicando severas restricciones a la transferencia de divisas extranjeras, dividendos y regalías, situación que es aún peor debido a la creciente escasez de divisas", consignó el informe europeo." (las negritas son nuestras)

Tal como ha sido analizado en reiteradas oportunidades en éste blog (por ejemplo acá), la Argentina cuenta con un libérrimo régimen de inversiones extranjeras, fruto de la Ley 21.382 de la dictadura, empeorada durante el menemismo y aun no corregido; como consecuencia del cual las multinacionales que operan en el país gozan de amplísimas facultades para girar divisas a sus casas matrices en concepto de dividendos, regalías o distribución de utilidades.

En los últimos años y como consecuencia de la reaparición de la restricción externa, el gobierno ha venido cerrando ese grifo por el cual salen dólares del país, por diferentes vías: mayores exigencias para la integración de capital que respalde las operaciones en el país (como en el caso de los bancos extranjeros), cruzando controles para evitar la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones (en éste caso las maniobras son lisa y llanamente ilícitas, para hacerse de dólares por "izquierda"), expropiando el paquete accionario mayoritario de YPF para invertir la tendencia del grupo Repsol a no invertir y sólo distribuir ganancias entre sus accionistas, o hacer valer sus participaciones accionarias (a través del FGS) en compañías que distribuyen dividendos y los giran al exterior, como el complejo Ternium-Siderar del Grupo Techint.

Cuando Macri promete levantar el cepo el primer día de su gobierno y dice que será posible porque "lloverán los dólares" que ingresarán al país, no está pensando en el pequeño o mediano ahorrista que pretende protegerse en dólares (al menos no al que lo hace sin temor a que se conozcan sus ingresos), sino en aquellos intereses extranjeros que comprometen futuras inversiones en el país (no necesariamente productivas), a condición de que puedan sacar de él todos los dólares que quieran, sin ningún tipo de restricciones.

Lo que supone que a mediano y largo plazo -y aun sin considerar las maniobras ilícitas de fuga de capitales- el flujo de capitales entre los que entran y los que salen (por ejemplo capitales especulativos de corto plazo que realizan ganancias rápidas y luego se evaporan, o inversiones productivas contra remisión de utilidades) terminará siendo claramente negativo para el país.

Por no mencionar que una devaluación abrupta (como sería necesaria para levantar el "cepo", haciendo converger el dólar oficial con el valor del "blue") abarataría los activos del país en dólares, brindando enormes oportunidades de negocios a capitales extranjeros para quedarse con empresas argentinas (como si ya no lo hubieran hecho lo suficiente); que pasarían así a ser controladas desde el exterior, y por ende presionadas para girar utilidades en moneda dura sus casas matrices.

Utilidades que en no pocos casos superan con creces el promedio de las que obtienen en sus respectivos países, porque ejercen posición dominante en el mercado local; y resisten toda práctica regulatoria que tienda a limitarlas.

Ni más ni menos que el viejo cuento de que los países periféricos financien a los centrales, o los ayuden a capear su propia crisis.

martes, 13 de enero de 2015

LAS MULTINACIONALES CON SEDE EN EL PAÍS ESTARÍAN DISPUESTAS A PAGAR MÁS IMPUESTOS


Hoy mismo nomás contábamos acá el caso de la nueva regulación del Central para los bancos, financieras y casa de cambio; para que reflejen en sus estados contables el monto de las multas que se les imponen por infracciones a las normas vigentes. 

Y ahora nos enteramos (vía ésta nota de El Cronista) que les toca el turno del peine fino a las multinacionales radicadas en el país, y los requisitos que se les impondrían para acceder a dólares en el mercado oficial de cambio y girarlos al exterior, en concepto de distribución de dividendos a sus casas matrices y accionistas.

En realidad, el anuncio es consecuencia del Decreto 2013 dictado en noviembre pasado, por el cual se creaba una Unidad de Seguimiento de las operaciones de comercio exterior (explicado acá), instrumentando controles cruzados entre diferentes agencias estatales; a partir de maniobras de sobre y sub facturación de exportaciones e importaciones que se detectaron, entre elllas el caso más sonado el de P & G.

En reiteradas oportunidades nos hemos referido acá al régimen de inversiones extranjeras que existe en el país, derivado de la Ley 21.382 de Martínez De Hoz, empeorado durante el menemato; y lo hemos calificado como una de las principales asignaturas pendientes de éste proceso político.

De allí que todo intento de regulación en ese sentido nos parezca saludable y necesario; y digno de profundizarse, aun cuando sea -como en éste caso- ante las dificultades que surgen del balance de divisas, porque ése (asegurarle al Estado un control razonable del movimiento de divisas) debería ser también uno de los objetivos centrales de todo régimen de inversiones extranjeras.

Según se cuenta en la nota, como requisitos para permitirles girar divisas al exterior por concepto de dividendos, a las multis con operaciones en el país se les exigiría la formulación de planes de inversión y su cumplimiento, estar perfectamente en regla con la AFIP y no ser objeto de investigación por algún tipo de maniobra defraudatoria contra el fisco, o de reporte de operaciones sospechosas de lavado de dinero por parte de la UIF; entre otras cuestiones. 

Acá por ejemplo en el caso concreto del HSBC y con ese fundamento, el BCRA le suspendió al banco el acceso a las divisas para girar utilidades.

Ni más ni menos que lo se les exige desde siempre en sus países de origen (cuando por ejemplo una empresa yanqui opera en Europa, o viceversa), o en algunos que están más cercanos y ellos mismos nos ponen como ejemplo de "seriedad; como el caso de Brasil.

Para que tomemos nota de los pichones con los que trata el gobierno, leamos en la nota: "Según las fuentes, la restricción externa también provocará una mejora en las arcas fiscales. No sólo las empresas tendrán más cuidado al declarar sus importaciones y exportaciones, sino que inflarán declaraciones juradas de Ganancias para tener más resto que girar al exterior, en caso de que, con "papeles al día", el Ejecutivo abra el grifo.".

El objetivo de las medidas no es -primordialmente- fiscal, sino de cuidar las divisas disponibles; pero tomemos nota que los mismos que piden "disminuir la agobiante presión fiscal" o ajustar por inflación los balances para pagar menos Ganancias, estarían dispuestos a "inflar" esos balances para pagar más Ganancias, con tal de que los dejen sacar los dólares del país.

Pasando de ese modo de un mecanismo legal para hacerse con divisas (la distribución de dividendos) a una práctica de fuga de capitales, por la parte de dólares obtenida "inflando" ganancias más allá de las reales; y pretendiendo un bill de indemnidad con el pago del impuesto correspondiente.

Lo que por otra parte demostraría que tienen resto suficiente para soportar "un aumento de la presión fiscal".

martes, 18 de noviembre de 2014

SUGESTIONADOS


Tranquilos muchachos que no vuelve el IAPI, ni cosa parecida; no es para tanto: acá en Ambito tildan de "sugestiva" a la Unidad de Seguimiento de las operaciones del comercio exterior creada por el Decreto 2103 de Cristina (verlo completo acá).

Mientras tanto acá en El Cronista precisan un poco mejor los motivos de la medida, tomando como referencia lo que dicen los propios considerandos del decreto, que en lo pertinente transcribimos: "Que las empresas multinacionales participan en aproximadamente el SESENTA Y OCHO POR CIENTO (68%) del comercio exterior argentino.

Que la ADMINISTRACION FEDERAL DE INGRESOS PUBLICOS ha detectado diferentes casos de sobrefacturación de importaciones, subfacturación de exportaciones y precios de transferencia que disminuyen el monto de impuestos a pagar en la REPUBLICA ARGENTINA promoviendo al mismo tiempo sistemas encubiertos de transferencias de divisas afectando de este modo la calidad de vida del pueblo argentino mediante maniobras delictivas.

Que una operación de subfacturación de exportaciones implica establecer un monto total de facturación de las mismas por debajo de su precio real impactando en menor rentabilidad y reducción de los tributos a pagar en nuestra jurisdicción y violando la ley penal cambiaria logrando de este modo apropiarse de la divisa en una cuenta del exterior e ingresando un menor monto al país. Ello repercute negativamente en la economía generando: menor cantidad de divisas ingresadas, tributos determinados y pagados por menor valor y alteración de la cadena de valor.

Que una operación de sobrefacturación de importaciones implica que los bienes importados son valuados por encima del valor real con el objeto de transferir más divisas al exterior y lograr un impacto negativo en los resultados de la empresa a los efectos de evadir el impuesto a las ganancias en el país.

Que los precios de transferencia manipulados entre empresas vinculadas permiten efectuar remisiones ilegales de utilidades o afectar el pago de tributos localmente, perjudicando a todo el pueblo argentino." (las negritas son nuestras)

Los fundamentos del decreto explican con claridad las diferentes maniobras que se vienen verificando a través de las operaciones de comercio exterior, para fugar divisas del país o impedir su ingreso cuando así corresponde en el caso de las exportaciones ; en un contexto de restricción externa, dificultado por el alto grado de extranjerización de la economía en determinados rubros. Además de evadir impuestos, y eventualmente incurrir en lavado de dinero.

Las multinacionales (que como dice el decreto, concentran el 68 % del comercio exterior) apelan a este tipo de maniobras como los "precios de transferencia"; simulando operaciones con filiales suyas del exterior, con costos inflados en dólares, como el caso sonado de P & G; con la finalidad de eludir las restricciones existentes para el giro de divisas al exterior en concepto de repatriación de utilidades.

Restricciones que no vienen dadas por el régimen de inversiones extranjeras heredado de la dictadura y el menemismo; que urge modificar (ver al respecto acá), aun cuando más no fuera a futuro.  

Mientras tanto y con otras herramientas limitadas y disponibles a su alcance (como la modificación de la carta orgánica del Banco Central) el gobierno actuó en casos puntuales sobre el tema; por ejemplo elevando las exigencias de capital mínimo a los bancos; lo que se constituyó en el caso de los de capital extranjero en un techo legal a la posibilidad de repatriar dividendos.

Otro tanto sucedió con las empresas en las que tiene participación accionaria a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES (caso Ternium-Siderar del grupo Techint), forzando la reinversión de las utilidades para aumentar la inversión; afectando de ese modo porciones importantes de dividendos que de otro modo saldrían del país, llevándose divisas.

Va de suyo que, si se entiende que la inversión extranjera tiene un papel que cumplir en el desarrollo del país, no se puede pensar en que se les impida por completo a las multinacionales o empresas de capital extranjero girar dividendos a sus casas matrices porque sería absurdo; pero parte de la discusión (necesaria) del régimen de inversiones extranjeras tiene que ver con el balance de divisas del país, una herramienta estratégica de la economía.

En éste caso la creación de la "Unidad de Seguimiento" (integrada por Comercio Interior, AFIP, UIF, CNV y la Superintendencia de Seguros con invitación a integrarse a la PROCELAC) se inscribe en el contexto de la dura pulseada que el gobierno viene sosteniendo para sostener el tipo de cambio; sin ceder a las presiones de los que buscan una nueva devaluación.

Y opera tratando de coordinar esfuerzos entre las diferentes estructuras del Estado; algunas de las cuales han visto reforzado su poder regulatorio y de control -como el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores o la Unidad de Información Financiera- o su capacidad operativa (como la AFIP) por reformas impulsadas en los últimos años.

Organismos estatales que tienen que operar en una coyuntura crítica, y muchas veces "corriendo de atrás" las maniobras de grupos económicos (nacionales y extranjeros) con mucho peso, habituados a planificar todo tipo de maniobras para evadir los controles legales; y que han medrado y lo seguirán haciendo con el aprovechamiento de los agujeros que dejó el desmantelamiento planificado del Estado durante el menemato.

Las últimas medidas en conjunto tomadas por estos organismos en los controles al dólar "blue" y a las operaciones del "contado con liqui" se inscriben en la misma línea; respondiendo a aquélla máxima de Perón sobre que "todos los hombres son buenos, pero si se los vigila son mejores".  

viernes, 29 de agosto de 2014

VENTANILLA ÚNICA DE RECLAMOS


Sobre el paro de ayer, leíamos a Ignacio Miri en Clarín (*): "Al kirchnerismo le resultará difícil de digerir la convocatoria de un paro general dirigido sin disimulo contra el Gobierno. ¿A quién otro si no?
En los últimos años, la Casa Rosada ha logrado convertir una de las demandas clásicas del sindicalismo -los pedidos de aumentos salariales dirigidos a las empresas- en un búmeran que muchos sindicalistas prefieren no arrojar. (pará un cachito, vamos por partes: 1) ¿Vos decís que el gobierno logró que los sindicatos no pidan aumentos salariales, dónde, cuándo?, porque en el paro de ayer reclamaban la reapertura de las paritarias)  2) ¿no era que todos los años cuando empiezan las paritarias el gobierno pone un "techo" y los sindicatos se plantan y van por más? (lo leímos en la tapa de Clarín, debe ser cierto), 3) ¿por qué razón entonces todos los años los empresarios se quejan de "los desbordes salariales" y dicen que los aumentos son la causa de la inflación?, 4) ¿cuando usás la figura del búmeran es porque estás queriendo decir que hay sindicalistas que son a la vez empresarios, tiran un pedido de aumento y les vuelve del otro lado del mostrador? ¿están enterados de esto Moyano y Barrionuevo?) 
Hoy, sólo les conviene pedir aumento de sueldo a aquellos trabajadores no alcanzados por el impuesto a las ganancias. (una hipótesis claramente desmentida en el caso del "Momo" Venegas, pero ¿y entonces por qué los más quilomberos y que suelen sacar los mejores porcentajes son los que sus afiliados pagan Ganancias, como Moyano?) Los sindicatos que con sus reclamos consiguieron mejores salarios para su gremio hoy tienen poco estímulo para seguir haciendo eso. (debe ser por eso entonces que sólo se firman unos 1800 convenios colectivos por año, desde hace 12 años. O a lo mejor ayer pidieron la reapertura de las paritarias para hinchar las bolas, nomás) Paradójicamente, muchos de ellos son los que están mejor organizados y mejor entrenados para las protestas. (claro, como el sindicato de estudiantes de Sociales de la UBA) Hoy, ese músculo no se usará para pedir aumentos sino para pelear porciones del salario con la AFIP, (el famoso "combatiendo al capital" de la marcha peronista) que, como sabe cualquiera que sepa sumar y restar, es la estrategia más acertada para los asalariados mejor pagados. (y para los empresarios que apoyan el reclamo porque para satisfacerlo no tienen que poner más plata de su bolsillo)
La otra cuenta que hacen los trabajadores es la del supermercado. ¿A quién le van a van a reclamar por la inflación? (a Cotto, Disco, Vea, Jumbo, Carrefour, Wall Mart, o al chino de la esquina. Depende donde compren)
En ese punto, otra vez es el Gobierno el objetivo de la protesta, por más que los funcionarios del Ministerio de Economía insistan en que los empresarios son los únicos responsables de las remarcaciones. (y como todos sabemos, no tendrían nada que ver: son otras víctimas más de la inflación, la padecen en carne propia; sobre todo cuando se juntan a comer un asado) Alguna vez, Axel Kicillof o cualquier otro vocero deberá explicar por qué esotérico designio a los argentinos nos tocaron unas empresas tan crueles que insisten con aumentar precios a un ritmo del 40% (a lo mejor es porque por años tuvimos un Estado bobo que deja hacer, y al que encima le terminan echando la culpa) y no compañías un poco más mansas como las que benefician a los ciudadanos de otros países de la región. En muchos casos, incluso, los dueños de las empresas son los mismos de uno y otro lado de cordilleras, ríos y límites geográficos, pero -extrañamente- ("extrañamente") cuando actúan en esta tierra se les despierta esa ferocidad inflacionaria.(lo que pasa es que justamente ponen como excusa que acá tienen que pagar salarios más altos por los aumentos pactados en las paritarias que en esos otros países no son como acá, donde el sindicalismo -según vos- ha renunciado a reclamar aumentos de salarios por culpa del gobierno) Al parecer, los sindicatos no consumen esa clase de fábulas. (¿cuál, la de que los empresarios son unos turros? Mirá vos, cualquiera podría pensar que justamente esa fábula es la que dio origen al sindicalismo)
Las suspensiones y despidos que afectan a ramas como el complejo automotriz, el sector alimenticio y otros tienen muy preocupados a los trabajadores, empresarios (si las suspensiones tienen preocupados a los empresarios, que no suspendan a nadie y listo. ¿O es como dicen Méndez y Pitrola que es el gobierno el que destruye empleo?) y dirigentes políticos. Pero, otra vez: ¿Ante quién habría que manifestar una preocupación tan generalizada como esa? (los troscos estuvieron meses en la puerta de Lear, sin ir más lejos. ¿Tan perdidos están decís vos?. También está la alternativa de ir a la justicia, cuando hay un vaciamiento como en Donnelley)
¿Existe otra ventanilla distinta a la del Estado para reclamar algo así? ¿A qué otra persona que no sea Cristina Kirchner se le puede presentar un reclamo por esos males?." (hay un montonazo che, en afán de contribuir a la búsqueda metéte acá en la página de la AEA de la que nosotros sacamos este listado, que se puede ampliar, como no):

(*) Las negritas son nuestras.