LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
Mostrando entradas con la etiqueta CTERA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CTERA. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de marzo de 2018

MOVIMIENTO DE PINZAS CONTRA LA DOCENCIA


En el marco de la escalada del conflicto contra los gremios de empleados públicos provinciales, el gobierno de Lifschitz anunció que cerrará las paritarias por decreto, y amenazó con descontar los días de paro.

En el caso de los trabajadores de la Administración central, podría atenerse a la formalidad de la Ley 10.052, convocar a la paritaria y que allí ambos gremios (UPCN y ATE) se expresen sobre la propuesta, y decidir por mayoría, con lo cual se garantizaría que sea aceptada porque la representación de UPCN es mayor.

Sin embargo optaría por el decreto fijando unilateralmente el aumento, y haciéndolo extensivo a los docentes, sector en el que los dos gremios mayoritarios con personería gremial (AMSAFE y SADOP) rechazaron la propuesta.

En éste último caso se da una situación muy particular, como consecuencia de lo que dispone la Ley 12.958 aprobada en el 2009 durante el gobierno de Binner, y que establece el marco legal de las paritarias docentes.

El artículo 16 de la ley dispone lo siguiente: “Ante dificultades de resolución de un conflicto suscitado durante el proceso de negociación colectiva, que torne imposible la continuidad de las audiencias, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la provincia de Santa Fe, en el término de cuarenta y ocho (48) horas de tomado conocimiento de la situación, convocará a la Comisión Federal de Mediación, constituida en el marco de la Paritaria Nacional Docente según Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 457/07 e integrada por un representante del Ministerio de Educación de la Nación, un representante del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación y un representante de las organizaciones gremiales nacionales que incluyan a los sindicatos de la Jurisdicción.

Y el artículo 17 establece que “La Comisión Federal de Mediación actuará como un facilitador del diálogo mediante audiencias convocadas a tales efectos, a las que deberán concurrir obligatoriamente las partes, sin sujeción a un procedimiento formal, todo ello a fin de que logren autocompositivamente una solución dentro de los diez (10) días hábiles desde el primer encuentro, prorrogables por única vez. Vencidos estos plazos, sin que se hubiera arribado a una fórmula de solución, el Cuerpo dará un informe al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Provincia con indicación de las causas del conflicto, desarrollo de las negociaciones, fórmulas propuestas para su superación y parte que lo aceptó y rechazó.” (las negritas son nuestras)

El caso previsto en la ley sería clavado: el gobierno provincial clausuró la discusión en paritarias, fijará unilateralmente los aumentos y descontaría los días de huelga a los trabajadores que adhieran a las medidas dispuestas por los gremios, rechazándolo.

El Decreto 457/07 que se menciona es el que dictó en su momento Néstor Kirchner reglamentando las disposiciones de la Ley 26.075 de financiamiento educativo, que referían al convenio base para los docentes de todo el país, con una paritaria nacional en la que se establecía entre el Estado y los gremios el salario mínimo garantizado para todas las jurisdicciones, para el cargo testigo.

Sí, es el mismo decreto que a principios de éste año por el Decreto 52 Macri modificó, desguazando la paritaria nacional docente al quitarle la discusión salarial como objeto, y modificando la composición de la representación gremial para diluir la representatividad de CTERA (la organización mayoritaria de las que nuclean a la docencia), e integrar en un pie de igualdad a gremios más proclives al acuerdo como UDA.

CTERA es justamente la organización madre de AMSAFE, el gremio de los docentes de las escuelas públicas provinciales; y UDA (que no forma parte de la paritaria provincial, por su inexistente representación) es el único gremio junto con UPCN que aceptó la oferta salarial del gobierno de la provincia.

Mientras tanto SADOP viene peleando en la justicia para ser admitido en la paritaria nacional, de la que el gobierno de Macri lo excluyó.

Viendo que en un caso les cerraron la paritaria por decreto fijándoles el aumento (en la provincia, el socialismo) y en el otro antes les habían vaciado la paritaria de contenido excluyendo la discusión nacional (en la nación, el macrismo), si uno fuera mal pensado diría que entre el “progresismo” y la “nueva derecha moderna y democrática” hicieron un juego de pinzas contra la docencia santafesina.

Lo que loco es que el gobernador pretendiera que los gremios aceptaran la oferta, cuando él mismo dice que les garantiza que sus salarios pierdan frente a la inflación (capturado de acá):


sábado, 24 de marzo de 2018

MANUAL PROGRESISTA PARA EL CONFLICTO SOCIAL


En noviembre del año pasado Lifschitz -como la mayoría de los gobernadores- firmó el pacto fiscal con el gobierno de Macri, que implicaba trasladar a las provincias el ajuste que ya por entonces ejecutaba la nación.

El pacto fue el punto de partida de la reforma previsional que podó el salario de los jubilados y pensionados, aunque Lifschitz luego lo negara: decíamos acá que bastaba leerlo cláusula por cláusula para concluir en que era así, porque a eso se habían comprometido.

Y dijimos también que el pacto conllevaba el compromiso del gobierno nacional de financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones de la provincia sin exigir a cambio la "armonización" del sistema previsional santafesino con el nacional, compromiso que hasta ahora no se ha cumplido, por la cual con coherencia los gremios estatales (con el apoyo de todo el Movimiento Obrero Santafesino) se movilizaron en defensa de los derechos de los jubilados actuales y futuros.

Precisamente con el argumento de la financiación del déficit de la Caja Lifschitz urgió a la Legislatura a aprobar en extraordinarias el pacto, sumándole que de otro modo la provincia no podría cobrar la deuda que mantiene con ella la nación tras el fallo de la Corte nacional de noviembre del 2015 por el descuento de fondos coparticipables destinados a la ANSES y la AFIP: a pocos días de la fecha establecida en el pacto para que Macri haga una propuesta concreta de pago, la única que hizo no involucra dinero en efectivo, y ha sido rechazada por la provincia.

Lo cierto es que el pacto se aprobó en tiempo récord, en una sesión escandalosa en Diputados y pese a las promesas de Bonfatti a los gremios estatales de que no se aprobaría. 

Luego llegaron las paritarias, y el intento del gobierno nacional de ponerles un cepo del 15 % como máximo de aumento, sin cláusula gatillo; que es exactamente la cifra tope de aumento del gasto público corriente (que involucra a los sueldos de sus empleados) a la que se comprometieron los gobernadores que firmaron el pacto: ver al respecto acá.

Y la misma cifra que Santa Fe arrancó ofreciéndoles en las paritarias provinciales a los sindicatos: 15 % en tres cuotas. Así como Lifschitz había negado que el pacto fiscal significara la reforma previsional que cambió la fórmula de ajuste en la nación, sus funcionarios empezaron negando que ese mismo pacto condicionara la oferta salarial en las paritarias; para luego terminar admitiéndolo y ponerlo como excusa para no mejorarla.

En el medio y al mejor estilo María Eugenia Vidal, el "progresismo" santafesino trató de quebrar la voluntad de los gremios y los trabajadores apelando a la amenaza (aun vigente) de descontar los días de huelga, publicó solicitadas en los diarios con sueldos de los docentes para promover el resquemor entre trabajadores y quitarle apoyo social a los paros, y -dicen- envió a algunos periodistas "amigos" los sueldos de los empleados de la Administración.

Todo eso mientras repite que la oferta salarial -luego estirada a un 18 % que no es tal, en dos cuotas- es "la última, definitiva e inmodificable". 

La respuesta de los trabajadores fue contundente: todos los sindicatos (incluyendo a los municipales) rechazaron la propuesta, y la mayoría de ellos anunciaron medidas de fuerza, en algunos casos condicionadas a que el gobierno no haga un mejor ofrecimiento salarial. 

Todos, salvo UPCN, que en una votación peleada y controversial (por ser buenos) la aceptó, como se había comprometido antes de la asamblea su secretario general con el gobierno; y salvo UDA en el caso de la docencia, el mismo gremio al que Macri metió a dedo en la paritaria nacional docente por decreto, pasando por encima de la representatividad de la CTERA. Como ven, no son tan distintos el "progresismo" vernáculo y la derecha nacional gobernante; sobre todo cuando se trata de cumplir con lo que han pactado entre ellos.

Habrá que ver ahora como sale el gobierno provincial del embrollo en el que se metió solo (al firmar el pacto fiscal, de cuyos "beneficios" todavía no disfruta): si redoblando la apuesta y fijando unilateralmente por decreto el aumento salarial y descontando días de huelga, o por el contrario retomando el diálogo con los sindicatos y mejorando su oferta; aunque eso le implique incumplir lo que firmó en el pacto fiscal.

Después de todo, en caso de optar por esta última alternativa, perfectamente podría alegar que la nación no ha cumplido con ninguno de los compromisos a su cargo: no hay propuesta aceptable del pago de la deuda con Santa Fe, y Macri no ha derogado -como se comprometió- su decreto de 2016 "armonizador" de los sistemas previsionales.

A menos que el gobernador suponga que podrá alcanzar su deseo de reformar la Constitución provincial para ser reelecto de la mano de reuniones a escondidas con los senadores del PJ de la Banelco (que votaron a mano alzada el pacto fiscal), y respaldado por los dirigentes sindicales más desprestigiados de la provincia, por entregar sistemáticamente a sus representados.

Oia, ahora que lo pensamos, no difiere tanto de la fórmula que está empleando Macri para ganar "gobernabilidad", con la ayuda del "peronismo federal" de Pichetto y los gobernadores, y la CGT del triunvirato.    

Y los dichos del gobernador indican que se identifica más con el modo Macri o Vidal para resolver los conflictos sociales. 

martes, 6 de marzo de 2012

LO CORTÉS NO QUITA LO VALIENTE


El sábado pasado en ésta entrada nosotros cuestionábamos algunos de los dichos de Cristina en el Congreso sobre los docentes, en especial cuando repitió el lugar común de que trabajan cuatro horas al día, y tienen tres meses de vacaciones al año.

Decíamos que, además de equivocadas, las expresiones de Cristina tenían poco sentido práctico, porque cuestionar ante ciertos sectores del sindicalismo los métodos de protesta, es muy probable que termine generando un redoblar la apuesta, que lleva al paro como única alternativa de respuesta.

Pero una cosa no quita la otra: decíamos también entonces -y reiteramos ahora- que para algunos sectores de la dirigencia gremial docente, el paro parece ser la única herramienta disponible, y la única respuesta cada vez que alguno de sus reclamos no son atendidos.

Y el paro nacional que cumplirá hoy la CTERA parece ir en esa dirección.

Porque más allá del malestar que hayan dejado en la docencia las palabras de la presidenta, no se puede alterar la realidad: el paro estaba decretado mucho antes de que Cristina empezara su discurso en el Congreso; como lo reconoce la propia Estela Maldonado de CTERA, en la nota de Clarín a la que corresponde la imagen.

Más aun: los dirigentes docentes nacionales se ocupan de aclarar que -a partir de los dichos de Cristina- el paro tendrá una mayor contundencia, porque será "en defensa de la identidad docente y de uno de nuestros símbolos más caros, como la carpa blanca".

Hay allí un implícito recoocimiento a que -hasta que Cristina habló y dijo lo que dijo- la decisión de ir a un paro nacional generaba controversias dentro de la propia docencia: ¿o acaso no se está reclamando un piso salarial en todo el país mayor al que acaba de ofrecer Macri en la CABA y fue aceptado por el variopinto arco (17 gremios, en una jurisdicción de 200 Km2) del sindicalismo docente porteño?

Muchos nos preguntamos entonces por qué no al paro a Macri (cuyos impresentables antecedentes en materia de abandono de la educación pùblica todos conocen), y sí a Cristina.

Porque el paro está dirigido contra el gobierno nacional; al que se reclama el piso salarial en la paritaria.

Dejemos de lado lo que todos sabemos que ha aportado el kirchnerismo para la reconstrucción de la educación pùblica desde el 2003 para acá (no para olvidarlo, porque es el contexto en el que ineludiblemente hay que leer el diferendo), para concentrarnos en el mecanismo de funcionamiento de la paritaria nacional docente.

Como todos sabemos salvo las Universidades, el Estado nacional no gestiona directamente servicios educativos, que están en manos de las provincias.

Sin embargo, la Ley de Financiamiento Educativo 26.075 impulsada por Néstor Kirchner y sancionada en su gobierno no sólo estableció la meta (hoy superada) de llegar al 6 % del PBI en educación.

En su artículo 9 creó el Programa Nacional de Compensación Salarial Docente, cuyo objetivo es "contribuir a la compensación de las desigualdades en el salario inicial docente en aquellas provincias en las cuales se evalúe fehacientemente que, a pesar del esfuerzo financiero destinado al sector y de las mejoras de la eficiencia en la asignación de los recursos, no resulte posible superar dichas desigualdades." .   

En virtud de ése programa (que posibilitó el ostensible crecimiento del "piso" salarial docente desde el 2003 para acá, justamente a través de la paritaria nacional), la Nación transfiere a las provincias con menos recursos 6750 millones de pesos anuales, contando los que están destinados a financiar los aumentos a las provincias que no los pueden pagar con sus propios recursos (que son más de la mitad del total), y a pagar el Incentivo Docente que -como bien dijo Cristina en el Congreso- debió haber desaparecido al sancionarse la ley de financiamiento; y sin embargo el kirchnerismo lo prorrogó año tras año desde el 2004, y se sigue pagando, financiado íntegramente con fondos nacionales.

Todo ello marca una actitud de compromiso del gobierno nacional con la educación pública (el incentivo se paga además a los docentes privados), incluso en el plano estrictamente salarial; sin entrar en disquisiciones sobre si le corresponde o no, porque en definitivas las escuelas dependen de las provincias.

Es por eso que no se termina de comprender a que apunta este paro nacional (sin que nosotros digamos que es desproporcionado el reclamo docente), que se superpone además con paros en nueve provincias, seis de las cuales tienen salarios por encima de la mínima nacional, y del que acaban de aceptar los docentes porteños.

Paro que además se decretó sin advertir el contexto en el que se da, que es el de una furiosa ofensiva mediático-política por licuar el resultado electoral del 23 de octubre, para provocar un estado generalizado y anómico de descontento social, con el ánimo de producir un sacudón institucional como si estuviéramos en las tristes jornadas de diciembre del 2001.

Promovido por los que electoralmente no se arriesgan nunca (pero juegan siempre políticamente), con el exclusivo ánimo de llevarse puesto al gobierno y al proyecto político al amparo del cual los docentes han obtenido conquistas (como la ley de financiamiento y la paritaria nacional) por las que luchaban cuando tuvieron que plantar más de mil días la carpa blanca frente al Congreso.

Carpa blanca que (dicho sea de paso, y ante las expresiones de los dirigentes gremiales al respecto) Cristina nunca tuvo la intención de denigrar como símbolo en el Congreso, sino todo lo contrario: por algo al recordarla, los llamó "compañeros".

Y por algo desde que Néstor Kirchner asumiera el gobierno para acá, se hizo lo que se hizo en materia de educación y dignificación de la docencia: porque la carpa blanca también era un signo sentido por esos gobiernos, que sintieron que su presencia marcaba un abandono de la educación pública por parte del Estado, que era urgente revertir.

Que falta todavía mucho por hacer y que se cometan errores (como parte de las palabras de Cristina en el Congreso) no autoriza a replicarlos con otros, como apelar al paro como única herramienta de reivindicación sindical.

Ojalá que el día de clases que los chicos pierden hoy sirva para que todos reflexionemos al respecto.