LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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sábado, 10 de agosto de 2019

¿EN QUÉ QUEDAMOS AL FINAL?


¿La idea de los “contratos de participación pública privada” (PPP) no era que de ese modo se reactivaba la obra pública, haciendo que los privados aportaran el financiamiento que no podía aportar el Estado?

¿No fue con esa excusa que en el régimen legal se les dieron a las empresas contratistas todo tipo de privilegios, y el Estado renunció a un montón de prerrogativas legales que tiene cuando contrata, porque es el que gestiona el interés público?

Prerrogativas que incluyeron beneficios impositivos, libre acceso a las divisas, pagos por anticipado, eliminación de todo límite para repatriar utilidades si eran empresas extranjeras, y hasta la posibilidad de pactar cláusulas arbitrales y prórrogas de jurisdicción, para no tener que ventilar en el país los pleitos derivados de los contratos.

Y que fueron retocadas varias veces por decreto, en contra incluso de la propia ley de los PPP que el gobierno logró sancionar en el Congreso, siempre en el mismo sentido: otorgar cada vez más beneficios y privilegios a las empresas, para conseguir que se tentaran por ingresar al sistema.

Con ese mismo esquema se licitaron varios corredores viales nacionales con el sistema de peaje, en condiciones gravosas para el Estado y favorables para los grupos económicos que se presentaron a la licitación, para obras que nunca arrancaron; entre otras cosas porque la propia política financiera y económica del gobierno generó las condiciones para que las tasas de interés se fueran a las nubes, y resultara muy difícil (o inconveniente) para las empresas tomar un crédito para financiar las obras.

Todo eso para que ahora y según nos cuentan en este nota de El Cronista, para que la cosa al fin arranque el BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior), o sea el estado, o sea todos nosotros, les “anticipe” a las empresas adjudicatarias un préstamo de 45 millones de dólares (como si además al Estado le sobraran dólares), para que las obras arranquen de una buena vez. 

Siendo además que de acuerdo a los pliegos de las licitaciones, y los contratos firmados en su consecuencia, las empresas ya están en condiciones de ser sancionadas con la pérdida de las garantías y la rescisión de los contratos, por no haber conseguido el financiamiento en los tiempos comprometidos.

La pregunta sería en tal caso (además de la obvia estafa que siempre supimos que eran los PPP), ¿por qué no le dieron ese préstamo por ejemplo a la Dirección Nacional de Vialidad para que haga las obras, y se quede con los peajes, en lugar de favorecer los negocios de unos pocos vivos?

Obviamente la pregunta es retórica, y la respuesta es obvia: porque si no sería macrismo. Y también porque en el medio y pese a hacer cáscara en la campaña con las obras viales (aunque las propias cifras oficiales marcan que la inversión pública se viene cayendo a pedazos, por el ajuste pactado con el FMI), el macrismo ensayó una privatización encubierta de Vialidad Nacional, luego dejada en el limbo ante las reacciones en contra.

Lo que queda claro es que se trata de otro caso más de “apurémonos a cerrar negocios, porque perdemos las elecciones y se nos termina el curro”.

martes, 16 de abril de 2019

LO SOSPECHÉ DESDE UN PRINCIPIO


Desde el inicio mismo de la mal llamada “causa de los cuadernos” flotaba la sensación de que detrás de ella había algo más que el propósito de meter presa a Cristina y a ex funcionarios del gobierno anterior, para sacarlos de la cancha. Sobre todo cuando el inefable dúo Bonadío-Stornelli entró a utilizar a discreción la figura del “arrepentido” para doblegar empresarios, y definir quien de ellos quedaba tras las rejas, o zafaba a cambio de un testimonio “conveniente”.

La misma génesis del escándalo (con una “investigación” del periodista Cabot) autorizaba a pensar que había manos más allá de las del gobierno de Macri, moviendo los hilos de la conjura. Los avatares posteriores en la causa de importantes popes empresarios como Paolo Rocca (que acaba de zafar por un fallo de la Cámara Federal) y otros ejecutivos de Techint, y las revelaciones del “D’Alessio gate” lo terminaron de confirmar: lo que había además de una operación política era una ofensiva para derrumbar el valor de grandes empresas argentinas o que operan en el país, para que pudieran ser compradas a precio de remate por inversiones extranjeros, en especial de los Estados Unidos.

Y cuando uno lee esta nota de La Nación sobre lo que va a suceder en las concesiones de los corredores viales ya licitados bajo el sistema PPP (Participación Pública Privada), donde se les impondría a las empresas ganadoras que los ejecutivos implicados en la causa sean separados de sus cargos, o las empresas deban vender acciones si los implicados son accionistas; como condición necesaria para poder seguir participando de los contratos.

Una condición que no se estableció en los pliegos, ni se les exigió a las empresas cuando presentaron sus ofertas, pero que le hace un mancha más al tigre, al fin y al cabo: no ha habido reglas de juego jurídicas más toqueteadas que las de las licitaciones bajo el sistema PPP, empezando por la propia ley que instauró el sistema; votada en 2016 por el oficialismo de “Cambiemos” y la “oposición responsable”. Cualquier puede imaginar que en esas condiciones (una venta forzada legalmente) las acciones se venderán baratas, más incluso de lo que ya han derrumbado su precio algunas, como consecuencia de las desastrosas políticas económicas del macrismo, que al par de causas daños sociales, destruyen el valor de las empresas

Y la exigencia de que los empresarios “encuadernados” se desprendan de sus acciones no devendría ya del gobierno (que trató por todos los medios de despegarlas del escándalo, y sostener las polémicas concesiones en las que basa toda su estrategia de obra pública), sino de los bancos que tendrían que aportar el financiamiento necesario para encarar las obras (JP Morgan, Goldman Sachs, HSBC, Deutsche Bank, Citibank y UBS ), cosa que a su vez primero era un requisito esencial para aceptar propuestas, y luego el propio gobierno fue flexibilizando, para que no se cayeran.

La cuestión desde el punto de vista jurídico es, lisa y llanamente, insostenible: no se puede separar a los ejecutivos o accionistas que pudieron haber cometido un delito (o que al menos así lo confesaron declarando como “arrepentidos” para no ir presos), de las empresas que presuntamente se beneficiaron de esos delitos, obteniendo contratos mediante el kirchnerismo, con el pago de coimas.

El único modo de hacerlo sería que se demostrara que obraron en su exclusivo beneficio y sin conocimiento o aprobación de las empresas, algo que por otro lado está desmentido en algunos testimonios obtenidos en la misma causa de los “cuadernos” (fotocopias), y aq la inversa en otros casos, como el de Paolo Rocca, se despegaron de las responsabilidades con solo decir que no sabían nada: lo real es que los presuntos coimeros no se mandaron solos a pagar las coimas, y si lo hicieron, las empresas ratificaron expresa o tácitamente sus maniobras, al no renunciar a los contratos así obtenidos.

Por otro lado, esa es la solución que consagraba para la responsabilidad penal de las personas jurídicas el artículo 59 del anteproyecto de Código Penal elaborado durante el gobierno de Cristina, y la misma que disponen los artículos 304 y 313 del Código vigente, para el caso del lavado de dinero y de los denominados “delitos contra el orden económico y financiero”. La misma que estableció este mismo gobierno a través de la Ley 27.401 para los delitos de corrupción cometidos por funcionarios públicos, aun cuando en éste caso apeló al tecnicismo de señalar que la ley no regía retroactivamente.

Pero cualquiera sea el análisis jurídico que se haga respecto a los alcances para las empresas de lo que, obrando en su nombre y sin ser desmentidos o desautorizados, hicieron ejecutivos o accionistas, no quedan dudas que la propuesta de los bancos (que en el contexto deviene extorsión) de que vendan sus acciones para prestarles plata para financiar la ejecución de las obras bajo el sistema PPP debe ser leída en el marco señalado al principio, bajo el cual fue concebida la “operación cuadernos”: abaratar el precio de empresas argentinas para que sean compradas más fácilmente por inversores extranjeros, en especial norteamericanos.

Y si en el proceso logran encanar a opositores políticos molestos para sacarlos de la cancha y aleccionar a otros para que no consideren imitar su ejemplo en caso de llegar al gobierno, mejor: ninguno de los favorecidos con la liquidación por cárcel se va a enojar.

miércoles, 13 de febrero de 2019

PUNGAS VIP


Basta leer las tapas de los principales diarios para advertir como están llenas de los escándalos judiciales que le interesa promover al gobierno, y los que son “vueltos” por la denuncia de Verbitsky contra Stornelli como se advirtió acá; para tapar los espantosos resultados económicos y sociales de las políticas de macri, que de todos modos cualquiera puede palpar a diario.

Pero al mientras te aturden con denuncias sobre “la corrupción K” y sacan cuentas estrambóticas sobre el dinero robado o su posible destino, también buscan -como el tero- que pase inadvertido la que se están llevando ellos ahora, delante de tus narices; o como concienzudamente se dedican a saquear el Estado, extrayéndole hasta el último centavo, como lo vienen haciendo desde décadas y cuando no estaban de los dos lados del mostrador.

La imagen de apertura está armada con dos noticias de esta semana, relacionadas con eso: la denuncia judicial por el escandaloso proceso de venta de las centrales térmicas de Ensenada y Sauce Viejo (del que hablamos acá y acá), y el bono por 40.000 millones de pesos que el gobierno le obligó a suscribir al Banco Nación para fondearse, y asegurarse recursos para seguir pagando deuda.

Sobre la denuncia por la privatización de las centrales, leemos en La Política Online: “Según la denuncia, la construcción de ambas centrales costó alrededor de 1.000 millones de dólares, y su precio de venta fue establecido casi en la mitad de ese valor, sin que se haya explicado de manera consistente las razones para ello. Además, el contrato con Iecsa e Isolux, encargadas de las obras, fue rescindido a fines de 2016, y el gobierno del presidente Mauricio Macri le entregó a Iecsa (empresa que el primo de Macri Angelo Calcaterra le vendió al empresario Marcelo Midlin) 1.600 millones de pesos en carácter de indemnización, es decir el equivalente en ese momento a 100 millones de dólares.

La denuncia agrega que dos gerentes de Iecsa, Alberto Raúl Brusco y Adolfo Marcelo Piccinini, que eran los directores técnicos de las plantas durante su construcción, inmediatamente después de la rescisión en 2016 pasaron a trabajar como integrantes del comité directivo de Enarsa, organismo encargado de llevar adelante el proceso de venta de las centrales, con lo que estuvieron "de los dos lados del mostrador", asegurando que el proceso concluya en las manos adecuadas.”.

Para que se entienda: en tiempos del kirchnerismo y con Julio De Vido en el Ministerio de Planificación (es decir, mientras “se robaban todo”), se construyeron en todo el país X centrales térmicas, entre ellas las dos que se venderían ahora; cuya construcción se financió en parte con un préstamo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES; esa “pesada herencia” que le dejó Cristina a Macri, y que este viene licuando en su valor en dólares, desde que asumió; además de buscar rematarla.

En el caso de la central de Sauce Viejo y ya con Macri en el gobierno, le rescindieron el contrato a la empresa que la construyó (una UTE entre Isolux e IECSA), y le pagaron una indemnización por la rescisión de más de 1600 millones, que fueron a parar en parte a los bolsillos de Angelo Calcaterra, o sea del propio Mauricio Macri; puesto que su primo jamás le pagó por la empresa que dice que le compró y luego dice que le vendió a Marcelo Mindlin, o sea a Macri.

Luego de rescindido el contrato, dos gerentes de IECSA pasaron a ENARSA (la empresa estatal dueña de las centrales) para diseñar los pliegos de las licitaciones para venderlas que autorizaron Macri y Aranguren por el Decreto 882/17 (más info, acá); en las que se presentaron luego una sola empresa en cada caso, pero con una protagonista en común: Central Puerto, entre cuyos accionistas está “Niky” Caputo; o sea, Macri. Y por supuesto la venderían a la mitad del valor en dólares que costó construirla, para que luego las operen como proveedores de energía al mercado mayorista y el SIN (Sistema Interconectado Nacional) a través de CAMMESA, y en consecuencia se queden con las ganancias resultantes de los tarifazos autorizados...por Macri. Win win, como dicen.

Por otro lado y esta misma semana, continúa el proceso de vaciamiento del Banco Nación, que es de tal magnitud que ni siquiera un impresentable como Melconián quiso seguir siendo parte: arrancó con la obligación impuesta por las leyes de presupuesto del año pasado y de éste (votadas con la complicidad de la “oposición responsable”) de transferirle al tesoro 35.000 millones de pesos de sus utilidades, y siguió el lunes con la emisión de un bono de 40.000 millones de pesos que le obligaron a suscribir, con vencimiento en el 2021 (es decir, otro muerto que le dejan al próximo gobierno); para asegurarse guita para el pago de otras deudas.

En el medio, comprometieron la solvencia patrimonial del banco con una abundante cartera de préstamos UVA que pueden ir creciendo en incobrabilidad, y lo obligaron también a aportar 500 millones de dólares (en violación de su carta orgánica) al fideicomiso de los contratos de participación pública privada (PPP) para la concesión de los corredores viales (loteados entre las principales empresas contratistas del país y algunas extranjeras, incluyendo “encuadernadas”); en los que no quiso poner plata ningún banco privado por el alto riesgo país.

Al igual que el menemismo con el que guarda tantas semejanzas, lo más pernicioso del macrismo son sus políticas, que estragan el tejido social y el entramado productivo del país, mucho más que los circunstanciales episodios de corrupción que van perpetrando mientras tanto. Sin embargo, ambos aspectos son indisociables entre sí; circunstancia que no debemos perder de vista cuando nos sermonean con discursos contra la corrupción, mientras se dan aires de refundadores del país, sobre bases más sólidas, firmes y verdaderas.

En el fondo, no son más que pungas VIP, que te señalan con el dedo el futuro, allá a lo lejos, al final del túnel; mientras te bolsiquean la billetera y salen corriendo antes de que los agarre la cana. O antes de perder las elecciones.

miércoles, 2 de enero de 2019

CURSO ACELERADO DE OPOSITOR


Resulta conmovedor el esfuerzo que hace Sergio Massa para desandar tres años de colaboracionismo con el régimen macrista, y mostrarse como una alternativa opositora, ahora que el deterioro del proyecto al cual le aportó "gobernabilidad" ya es indisimulable.

El esfuerzo suyo y el de los restos del "Frente Renovador"; que ahora se traduce en un supuesto seguimiento puntilloso de las "promesas incumplidas" del macrismo, en especial en materia de obras de infraestructura en todo el país. Al informe del cual habla el tuit de apertura pueden acceder siguiendo este enlace; y menciona las obras de infraestructura que Macri prometió y su gobierno ni siquiera empezó, o tienen un porcentaje muy bajo de ejecución. 

Incluye hasta los famosos "3000 jardines de infantes" sin hacer mención -por supuesto, no sea cosa que lo tilden de kirchnerista- al hecho de que se iban a construir con la plata que el Estado se ahorraba al dejar de financiar el "Fútbol Para Todos".

El problema es que cuesta creerle semejante voltereta opositora, no solo porque hasta ayer le votaban todo al gobierno en el Congreso, sino porque los incumplimientos de Macri y su gobierno hablan tanto de su desastrosa gestión, como de los nabos (por ser buenos) que fueron Massa, el massismo y los gobernadores peronistas "dadores voluntarios de gobernabilidad", en confiar en las promesas del oficialismo, sin obtener nada a cambio de tanta benevolencia.

En efecto, casi todas las obras no concretadas que se mencionan en el informe estaban previstas primero con endeudamiento externo (para lo cual massistas y "peronistas alternativos" votaron el acuerdo con los fondos buitres, y "se sacaron el sombrero" -Sanguchito Bossio dixit- por el modo en el que el macrismo levantó el "cepo" cambiario), y luego con el sistema PPP (Participación Pública Privada).

Sistema aprobado en 2016 mediante la Ley 27.328 que adivinen con que votos positivos contó, además de los del oficialismo: sí, acertaron, con los de la "oposición responsable" que hoy forma el "peronismo alternativo". Pese a que se advirtieron los riesgos y trampas del sistema (ver al respecto acá), y a que al igual que con el blanqueo de capitales, Macri modificó la ley votada por el Congreso al reglamentarla, a su gusto y paladar, o mejor dicho, a favor siempre de las exigencias de las empresas: ver al respecto acá y acá.

Y al igual que lo que ocurrió con el acuerdo con los fondos buitres y el brutal proceso de endeudamiento que sobrevino después, todas las "mejoras" propuestas por el massismo a los proyectos del gobierno que acompañaba con su voto, fueron inútiles, o dejadas de lado por el gobierno: ni se garantizó (en los corredores viales licitados bajo el sistema PPP, por ejemplo, o en las energías renovables) la participación de las Pymes, ni funcionó la comisión bicameral de seguimiento, ni se evitó que se prorrogara la jurisdicción en tribunales extranjeros para resolver eventuales pleitos derivados de los contratos.

Pese a eso (porque el incumplimiento de las promesas no se hizo en un día) el massismo siguió acompañando con su voto la sanción de los presupuestos del año pasado y de éste (donde seguían figurando como promesas las obras que no se hicieron), y si bien la mayoría del bloque votó en contra el Presupuesto 2019, los legisladores que responden a los gobernadores del "peronismo alternativo" (la estructura sobre la cual pretende recostar hoy Massa su candidatura presidencial) lo votaron a favor, y en un puñado de casos, se abstuvieron.

Y la cuestión no es menor, porque en esa misma ley de presupuesto se volvieron a retocar las normas de la ley PPP para favorecer a las empresas, poniendo además en riesgo la solvencia financiera y patrimonial del Banco Nación; y a los gobernadores del PJ que protestaron por las obras que se podaban del presupuesto arreglado con el FMI para conseguir el déficit cero, los conformaron con el caramelo de vidrio de que todas esas obras (que ahora Massa nos cuenta que no se hicieron) serían derivadas al sistema de participación pública privada, que el gobierno acaba de cancelar por la suba del riesgo país; a la que se llega por los temores de un posible default, consecuencia del híper endeudamiento en estos tres años, que massistas y "alternativos" acompañaron con su voto.

De modo que el problema no es -como dice Massa- que hay que desconfiar de la palabra del gobierno cuando dice que el actual rumbo del país es el único (algo que desde el kirchnerismo venimos sosteniendo desde diciembre del 2015, contra la opinión de los hoy devenidos "feroces opositores"), sino cuando él dice que constituye una alternativa a ese rumbo. Tuit relacionado: 

viernes, 30 de noviembre de 2018

NI SE NOTÓ

jueves, 22 de noviembre de 2018

EXPERTO EN QUIEBRAS


Totalmente exentos de toda sorpresa, leemos en La Política Online que el gobierno presiona a las autoridades del Banco Nación para que financie en su totalidad el fideicomiso recientemente creado para solventar los contratos firmados bajo el régimen de “participación pública privada” (PPP) para la explotación de los corredores viales con cobro de peaje.

Se trataría de un total de 1000 millones de dólares que debería aportar el Nación, frente a la negativa de los principales bancos privados como el HSBC a hacerlo -supuestamente- porque algunas de las empresas que forman los consorcios ganadores están complicadas en la causa de las fotocopias de los cuadernos. En realidad, tienen poca confianza en el retorno de la inversión, y mucho miedo al default de la deuda pública; dado que en definitivas es el Estado quien avala los contratos: no lo decimos nosotros, lo están diciendo acá los "expertos".

Cuando el gobierno modificó por enésima vez las reglas de juego de la licitación de los corredores bajo el sistema PPP, el aporte del Banco Nación al fideicomiso oscilaba entre los 200 y 300 millones de dólares, lo cual da una idea del completo fracaso del experimento, bajo las reglas con las que supuestamente fue concebido: promover la inversión privada en infraestructura, sin comprometer en lo inmediato recursos del Estado; más allá del endeudamiento en que éste incurría para el repago de las obras, que explotaban los privados, para su beneficio.

Como éste aspecto de la cuestión no cambió (de allí el interés de los ganadores de las licitaciones por ejecutar los contratos), queda claro que como fue advertido cuando la ley de los PPP se discutió en el Congreso, se trata de un auténtico desfalco al interés público; donde el Estado es el socio bobo que lleva todas las de perder: pone recursos (aun cuando en teoría estos debían conseguirlos los privados) incluso afectando específicamente impuestos a ese fin, cede beneficios y prerrogativas exorbitantes (hasta la misma jurisdicción de sus tribunales para dirimir eventuales litigios) a cambio de que los privados hagan obras que luego deberá pagar con deuda; mientras ellos le sacan provecho, por ejemplo percibiendo los peajes. Más noventoso no se consigue.

Pero como si todo eso fuera poco, la gestión Macri-Dietrich trata de comprometer el equilibrio financiero y la solvencia patrimonial del Banco Nación, al que por el presupuesto de éste año ya le sacaron 20.000 millones de pesos de sus utilidades para transferirlas al Tesoro, y lo mismo piensan hacer con el presupuesto 2019 que acaba de votar el Congreso, por otros 10.000 millones de pesos más; sumando así un importe equivalente a la mitad del patrimonio de la entidad, establecido por ley en 60.000 millones de pesos.

Precisamente eso es lo que están denunciando los empleados del propio banco, que señalan que el saqueo al Nación a través de ese aporte que le obligarían a hacer al fideicomiso PPP (al tipo de cambio de hoy, unos 37.000 millones de pesos, más del 60 % de su capital), en violación del artículo 25 de la Ley 21.799 (Carta Orgánica del Banco de la Nación Argentina), que dispone lo siguiente: "El Banco no podrá conceder créditos a la Nación, provincias o municipalidades ni a los organismos o reparticiones dependientes de ellas, salvo que cuenten con garantía especial de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía, que permita el efectivo reembolso automático del crédito. 

Dicha garantía podrá considerarse suplida cuando mediase por parte de los prestatarios la cesión de fondos de coparticipación federal o de otras fuentes públicas o privadas, siempre que permita el reembolso automático del crédito. Se exceptúan de esta prohibición a las empresas comerciales, industriales o de servicios del Estado nacional o de los Estados provinciales o municipalidades y a las empresas que pertenezcan total o parcialmente a cualquiera de esos Estados, que estén facultadas para contratar como personas de derecho privado, siempre que tengan patrimonio independiente, no subsistan exclusivamente de asignaciones del Estado y sus recursos sean suficientes para cumplir sus obligaciones con el Banco.". En este caso no se cumple con ninguno de los requisitos legales, y como la deuda sería del Tesoro, tampoco estamos en presencia de las excepciones previstas en la norma.  

Al mismo tiempo, se va concretando el relevo de los miembros del directorio del Nación (ayer se publicó en el Boletín Oficial la renuncia de una directora) para dar paso a gente que le responda a Dujovne; que seguramente debe avalar el saqueo: la posible privatización de la “joya de la abuela” creada por Carlos Pellegrini en 1891 figuraba cen los planes del FMI ya en los gobiernos de Menem y De La Rúa, y que mejor excusa que su quebranto patrimonial (producido ex profeso por el propio gobierno), para conseguir el objetivo.

Aun cuando no se llegue al mismo, el deterioro de su situación patrimonial y su paulatino vaciamiento agregarían otro baldón al currículum del radical González Fraga, en el que ya figuran la virtual quiebra del Banco Central en el gobierno de Menem, y haber fundido en la Argentina, una fábrica de dulce de leche. Claro que en éste caso las consecuencias serían mucho peores."

lunes, 12 de noviembre de 2018

BESITOS EN LA FRENTE


Fresquito, recién sacado del Boletín Oficial de hoy lunes, el Decreto 1039/18 (completo acá), por el cual Macri vuelve a toquetear el régimen jurídico de los contratos firmados bajo el régimen de "participación pública privada" (PPP); en este caso para la concesión de los corredores viales, caso piloto del sistema.

Los cambios que se introducen ahora son dos, pero muy relevantes: por un lado se faculta al Ministerio de Transporte a cargo de Guillermo Dietrich a disponer del producido del cobro de las Letras del Tesoro pertenecientes al fideicomiso creado por el Decreto 976/01; que se integra con el producido de los impuestos al gas oil y una parte del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, que se destinaban a financiar la infraestructura ferroviaria.

Lo curioso es que el fideicomiso dispone de esas Letras porque el gobierno se las vino haciendo suscribir obligatoriamente para financiarse, y ahora que se deben cobrar, el producido no irá destinado al fin legal de su creación (la infraestructura ferroviaria), sino a darles a los ganadores de las licitaciones de los corredores viales nacionales (que tienen peaje) el financiamiento para que puedan comenzar las obras, que según la ley PPP, los pliegos de la licitación y los contratos, debían conseguir ellos por su cuenta.

Y más curioso aun es que por estos días el gobierno alardea sobre sus logros en materia de recuperación de la infraestructura ferroviaria para -presuntamente- bajar los costos de la logística, por oposición a lo caro que es el transporte terrestre, por los sueldos de los camioneros (Sica dixit).

El segundo cambio es un clásico ya del macrismo: se autoriza al ministerio de Dietrich a incluir en los contratos a firmar con los consorcios que se quedarán con las concesiones por peaje de las rutas nacionales, cláusulas por las que se prorrogue la jurisdicción en tribunales extranjeros, de países que hayan firmado la Convención sobre el Reconocimiento y la Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras de Nueva York, 1958; tal como hizo hace poco con la licitación para la exploración y explotación petrolera en el mar argentino.

Las condiciones de la prórroga son las mismas que se pactan usualmente en las emisiones de deuda, y como lo dispone el artículo 25 segundo párrafo de la Ley 27.328 de los PPP, la decisión es comunicada al Congreso de la Nación.

Recordemos que precisamente al discutirse la ley PPP en el Congreso, la "oposición razonable" (peronismo federal y massismo) votó afirmativamente sobre la base de la creencia que el financiamiento para las obras lo iban a aportar los privados y no el Estado, y que tampoco se prorrogaría la jurisdicción en tribunales extranjeros (dada las malas experiencias, justamente, con las emisiones de deuda); de allí que "mejoraran" el texto original enviado por el Ejecutivo que así lo disponía, obligando en caso de hacerlo a "comunicarlo" al Congreso. 

Un besito en la frente a todos ellos, que creyeron en las buenas intenciones del macrismo, y en que "si le va bien al gobierno, nos va bien a todos".

martes, 28 de agosto de 2018

PARTICIPACIÓN PÚBLICA. PRIVADA VEMOS


Después de que el impulso a la obra pública le sirviera para ganar en las elecciones del año pasado, el macrismo pisó el freno del gasto en ese rubro, aun antes de haber acordado con el FMI: las licitaciones de nuevas obras encaradas por el Estado nacional prácticamente desaparecieron, las transferencias de gastos de capital a las provincias para que hicieran obras financiadas por la nación mermaron significativamente; y los plazos de pago de las certificaciones de las obras que estaban en marcha se fueron estirando, para mejorar los números de las cuentas públicas.

Ante cada reclamo (de las provincias, de las empresas contratistas, de la "oposición responsable") que eso generó, el gobierno respondió del mismo modo: remitiendo toda obra nueva al polémico sistema de la "participación pública privada" (PPP), basado en la Ley 27.328 aprobada en el 2016 con el voto del "peronismo racional" y el massismo, del que tantas veces hemos hablado acá. 

Un sistema que hasta el propio FMI rechaza porque sostiene que permite disfrazar gasto público "bajo la línea" para hacer ver como que los gobiernos cumplen las metas de ajuste y déficit fiscal que pactan con el organismo, y que está en crisis en los mismos países que le dieron origen (Gran Bretaña, España) porque solo se tradujo -contra lo prometido- en mayores costos y endeudamiento para los Estado, por la quiebra de las contratistas y el abandono de los contratos.

En el actual gobierno el sistema se estrenó con la adjudicación de las concesiones de los seis principales corredores viales del país por el ministerio a cargo de Guillermo Dietrich, a consorcios integrados por los principales grupos contratistas del país, y otros del exterior, en especial españoles. Tres de esos consorcios (por lo menos) están conformados por empresas mencionadas en los cuadernos de "la corrupción K", como responsables de haber pagado sobornos a cambio de contratos con el Estado, durante los gobiernos kirchneristas.

De allí que crezca la alarma por la caída de las licitaciones, pese a que desde el gobierno el propio Dietrich se haya apurado a decir que deben ser penalizados los empresarios que pagaron las coimas, pero no las empresas, en un intento por salvar los contratos que se contrapone con la conducta observada por el propio gobierno de Macri en otros casos, como el del gasoducto del NEA que contaba Horacio Verbitsky en su columna del domingo anterior en "El cohete a la luna".

El sistema PPP presupone (entre otras cosas) que los contratistas privados aportan el financiamiento de las obras mediante préstamos que consiguen a su nombre en los bancos, y luego obtienen el repago de lo invertido en la construcción de bonos de deuda emitidos en dólares, por el gobierno: un esquema -como se comprenderá- seriamente afectado por la suba de las tasas de interés, el cierre de los mercados de deuda para el gobierno y la corrida del dólar.

Sin embargo hay quienes pretenden atribuir el posible fracaso de las concesiones viales bajo el sistema PPP exclusivamente a las revelaciones de los famosos "cuadernos", como en ésta nota de El Cronista. Por contraste, acá en La Política Online eran más realistas, y mencionan a las "turbulencias financieras" como la principal causa, y a la mancha venenosa de los cuadernos y los arrepentidos, como la "excusa" que buscarían los bancos para correrse del financiamiento de las obras en los corredores viales adjudicados.

Visto desde su óptica, la excusa es perfecta: evitan exponerse a un negocio de dudoso recupero porque está garantizado por bonos a emitir por un Estado en riesgo creciente de defáult, con la excusa de que deben comprometerse a combatir las prácticas corruptas, cuando está claro que si algo hacen los bancos a gran escala internacional, es alentarla: ni el lavado de dinero aun proveniente del delito (narcotráfico, tráfico de armas, contrabando), ni los mismos paraísos fiscales serían posibles, si los grandes bancos no les proveyeran la arquitectura financiera.

Frente a esto, la "solución" que le encontró el gobierno al problema es muy sencilla: crear un "fideicomiso" al que los bancos aporten el financiamiento, administrado por el Banco Nación; para sortear las presuntas "restricciones" que tienen para prestarles plata a empresas acusadas de corrupción. El tema es que -como cuentan acá en La Nación- el único que por ahora aporta al fideicomiso es el Estado, a través del Banco Nación, que abriría el juego colocando nada menos que 1200 millones de dólares. 

Dólares que saldrían no solo de los depósitos de sus clientes (como en cualquier banco), sino del Estado que es su mayor depositante, por ser el banco su agente financiero obligado: sí, el mismo Estado que recorta en vacunas, o en presupuesto para las universidades, y que por estas mismas horas está pasando la gorra ante el FMI, los bancos privados y hasta el Departamento del Tesoro de EEUU para evitar caer en default; y sin que se sepa aun cual será la tasa de interés de los préstamos del fideicomiso (¿se acuerdan como lo criticaban a De Vido cuando empleaba ese método para financiar los gasoductos, o manejar los subsidios al transporte, que siguen igual?), para determinar si es acorde al mercado (cuyo nivel alto determinó, precisamente, que se dudara de la viabilidad de los contratos bajo el sistema PPP), o está subsidiada por el Banco Nación, es decir por el Estado, es decir por todos nosotros.  

Como se advierte, la solución que le encontró el gobierno al entuerto es sustancialmente la misma que empleó Macri con la obra del Sarmiento, en la que a cuento de las revelaciones por coimas de Odebrecht (una de las empresas integrantes del consorcio adjudicatario), dispensó a las empresas de aportar el financiamiento de la obra como lo exigían los pliegos de la licitación y el contrato, para asignarle 45.000 millones de pesos del presupuesto público por DNU. Ah, no cierto, que cuando tuvo que declarar en la causa abierta por los sobornos pagados por Odebrecht (de los que se pudo reconstruir hasta la ruta de la coima hasta las cuentas de Arribas, en base a las declaraciones del "doleiro" Meirellhes), el primo Angelo dijo que en esa licitación -justo en ésa- no les pidieron coimas.

Pero la diferencia en éste caso (el de los corredores viales adjudicados bajo el sistema PPP) es que precisamente como los privados debían aportar la financiación, se les dieron enormes privilegios en los contratos, para "tentarlos" a participar. Desde que Ley 27.328 fue sancionada y hasta ahora, incluyendo sus reglamentaciones, el diseño de los pliegos, sus modificaciones y ahora la creación del "fideicomiso", las "reglas de juego claras y estables" que siempre reclaman los "inversores" fueron modificadas no menos de cinco veces; siempre en el sentido de aumentar los privilegios y disminuir los riesgos del capital privado, e incrementar los compromisos del Estado. Escenas de macrismo explícito (en el sentido de SOCMA), digamos.

miércoles, 22 de agosto de 2018

OCURRENCIAS


Y no, nosotros jamás hubiéramos organizado una cacería judicial de opositores, violando toda forma de debido proceso o respeto por las garantías constitucionales. Históricamente hemos sido los que padecemos ese tipo de cosas.

Capaz que por eso perdimos: por blandos.

O a lo mejor tenga que volver el peronismo para que se respeten las libertades, derechos y garantías que establece la Constitución liberal que nos rige.


La imagen refiere a la poda en los reintegros a las exportaciones que Macri dispuso por el Decreto 767, publicado ayer en el Boletín Oficial (completo acá).

Abarcan a las exportaciones de carne, harinas y derivados del trigo y lácteos, entre otros rubros caros a los que añoran el modelo de la granja pastoril, o sueñan con que seamos "el supermercado del mundo".

La nota estaba perdida al fondo en la edición digital de La Nación de ayer. Si era durante el gobierno de Cristina, que "nos aisló del mundo", iba en tapa y llamaban a otra revuelta agraria como con la 125.


Pará, pará, pará: ¿vos decís que van a armar un fideicomiso para asegurarse de que los bancos les puedan prestar guita igual a las empresas involucradas en las denuncias de corrupción del "cuadernogate"?

¿Va a ser "ciego" como el fideicomiso de los bienes (parte de ellos) del presidente, de eso ciegos que pueden ver y ordenar en qué invertir la guita, aprovechando que toman decisiones desde el Estado que le pueden facilitar ganar guita, como le pasó a Macri?

¿El Estado -que debe garantizar con bonos de deuda en dólares el repago de las obras hechas bajo sistema PPP- no pondrá en ese fideicomiso la guita que no quieren poner los bancos, no?

Porque la idea era que las empresas que se presentaban a esas licitaciones tenían que aportar el financiamiento.

¿No terminarán haciendo la gran Macri con el DNU del Sarmiento, no?  


Reemplazar guita que ponían los sojeros y los grandes exportadores vía retenciones, que iba específicamente destinada a hacer obras y no se podía usar para otra cosa, por fondos chupados del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, que están destinados a garantizar el pago de las jubilaciones y pensiones del sistema nacional, si cae la recaudación corriente, por ejemplo por el desempleo y la suba de los salarios por debajo de la inflación. Como está pasando ahora, sin ir más lejos.

Una idea genial, ¿a quién se le habrá ocurrido, para premiarlo con unas cuantas palmadas en la carr? Mejor, que sean con el puño cerrado.

Bien peronista la idea, además, como para que la compren los gobernadores portadores del peronómetro.


Sí, más que nada de valores de coeficiente intelectual es la grieta.

Porque vos por lo menos, claramente no entendiste el chiste de Casero.

En parte estás disculpado: desde 1998 que nadie le entiende un chiste, pobre. 

INCOHERENCIAS PENALES



Incoherencia Nº 1: El anteproyecto de Código Penal que Cristina, la jefa de la banda organizada para coimear, le encargó al garantista Zaffaroni, contemplaba expresamente la responsabilidad penal de las personas jurídicas en sus artículos 59 a 62 “por los delitos cometidos por sus órganos o representantes que actuaren en beneficio o interés de ellas”.

Entre las sanciones contemplaba (artículo 60) la pérdida o suspensión de beneficios estatales, la suspensión para participar en concursos o licitaciones estatales y la suspensión en los registros estatales; como los de Proveedores o contratistas de obra pública; y su artículo declaraba expresamente aplicable la responsabilidad de las personas jurídicas en los casos de cohecho, concusión, tráfico de influencias y cohecho activo y pasivo; que además era distinguido claramente (el que paga la coima y el que la recibe).

El macrista Federico Pinedo integró la comisión redactora, no hizo objeciones en éste punto pero luego se opuso cuando el proyecto iba a ser enviado al Congreso; e incluso votó en contra cuando se introdujeron algunas de las reformas en el marco de los cambios a la ley de abastecimiento.

Incoherencia Nº 2: A fines del año pasado el gobierno de Macri hizo sancionar la Ley 27.401 de “responsabilidad penal empresaria”, que establece el régimen de responsabilidad de las personas jurídicas nacionales o extranjeras por casos de cohecho y tráfico de influencias, negociaciones incompatibles con la función pública, concusión y enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos. Allí se estableció que las personas jurídicas son responsables por esos delitos cuando son realizados en su nombre, interés o beneficio; incluso por un tercero que no las representa, pero al cual no desautorizan expresamente.

Ahora el gobierno trata de salvar la responsabilidad de las empresas involucradas en la causa de los “cuadernos” por el testimonio de los “empresarios arrepentidos”, haciendo recaer la responsabilidad exclusivamente en estos. Aplican -sin decirlo- el “garantista” artículo 2 del Código Penal que establece el principio de la extractividad de la ley penal más benigna, que se basa a su vez en el artículo 18 de la Constitución Nacional, en cuanto establece que nadie puede ser juzgado sino en virtud de una ley anterior al hecho de la causa (las presuntas coimas serían anteriores a la sanción de la Ley 27.401).

O sea, exactamente lo mismo que le achacan al “abolicionismo penal”, y que omiten señalar cuando proponen -para cualquier delito- agravar las penas, sin decir que solo regirá para el futuro y no con retroactividad. De hecho, la propia ley de responsabilidad penal empresaria modifica el Código Penal en ese sentido.

Incoherencia Nº 3.: La ley de responsabilidad penal empresaria aprobada a instancias del gobierno a fines del año pasado establece que las personas jurídicas pueden ser sancionadas penalmente aunque no se pueda identificar a la persona física que haya intervenido, siempre que se determine que el delito no podría haberse cometido sin el consentimiento de los órganos de gobierno de la persona jurídica. A su vez, entre las penas que contempla está la suspensión para participar en concursos o licitaciones estatales de obras o servicios o cualquier actividad del Estado hasta por 10 años.

Aun dejando de lado el principio de la extractividad de la ley penal más benigna ya señalado, la contradicción en los criterios de política legislativa y de presunta transparencia son palmarios: si las coimas pagadas fueron al gobierno anterior y en consecuencia favorecen políticamente al actual, se les perdona todo, conservan los contratos con el Estado y pueden obtener otros; como si nada hubiera pasado.

Incoherencia Nº 4 : La ley de responsabilidad penal empresaria sancionada a fines del año pasado contempla en su artículo 10 el decomiso de los efectos y resultados del delito en un todo de acuerdo con lo que establece al respecto el Cófigo Penal vigente. Es decir, ninguna pavada parecida a la “extinción de dominio” sin condena que impulsa el propio gobierno contra las garantías establecidas en la Constitución, y por cuya sanción marcharon ayer al Congreso algunos de sus votantes.

Incoherencia Nº 5: La ley de responsabilidad penal empresaria (artículo 16) en el caso de lo que llama “acuerdos de colaboración”, contempla la reducción de penas para los que aporten datos precisos para la investigación, que sean comprobables y permitan el esclarecimiento de los delitos investigados; y en el artículo 18 exige además el compromiso para las empresas de restituir las cosas o ganancias que sean el producto o el provecho del delito, entre otras condiciones.

El gobierno que plantea “recuperar lo robado” por el kirchnerismo está tratando por todos los medios que los empresarios “arrepentidos” y sus empresas conserven los contratos que habrían obtenido pagando coimas; y habilitó una línea telefónica para que se aporten datos "que permitan recuperar los bienes, dinero o divisas fruto de los delitos". Valga la misma reflexión planteada en el punto 3.

Incoherencia Nº 6: La Ley 27.328 de contratos de participación pública privada sancionada en 2016 a instancias del gobierno de Macri contempla en su artículo 24 que es causal de rechazo sin más trámite de las propuestas recibidas en las licitaciones o concursos cuando se compruebe que las empresas que las hicieron ofrecieron coimas o dádivas a los funcionarios que tienen que intervenir en el trámite de selección; aunque se trate solo de tentativas. 

Repite así lo que ya dispone el reglamento de contrataciones del Estado nacional (Decreto 1023/01, artículo 10), y en esos casos la empresa puede ser sancionada con suspensión de hasta dos años en el Registro de Proveedores y Contratisas (Decreto 1030/16, artículo 106). Ahora el gobierno nacional está tratando de salvar los contratos firmados bajo el régimen PPP (participación pública privada) de las empresas mencionadas en la causa de los cuadernos por los “arrepentidos” como habiendo pagado coimas, y evitar que queden afuera de otros procesos licitatorios.

Incoherencia Nº 7: La Ley del arrepentido 27.304 permite reducir las penas a los autores o partícipes que aporten datos vinculados a los delitos que se investigan, siempre que permitan esclarecer el hecho, relevar la identidad de sus autores y averiguar el destino de los instrumentos, bienes, efectos, productos y ganancias del delito; y el artículo 15 establece que el órgano judicial (juez o tribunal) no podrá dictar sentencia condenatoria basándose únicamente en sus dichos, sino indicando de manera precisa y fundada que relación hay entre ellos y las restantes pruebas en las que esa condena se base; además de aclarar que nunca una condena podrá basarse solamente en los testimonios de los arrepentidos.

En el show de los cuadernos, estos eran primero la prueba decisiva (aunque nunca aparecieron), como anzuelo para "pescar" arrepentidos, cuyos testimonios pasarán a ser la nueva "prueba decisiva". Y si bien Bonadío no puede dictar sentencia por ser un juez de instrucción, debería aplicar las mismas reglas de valoración·de la prueba para procesar o dictar prisiones preventivas, cosa que por supuesto no hace.

Incoherencia Nº 8: De acuerdo a la ley del arrepentido (artículo 3) los "acuerdos de colaboración" se pueden celebrar antes del auto de elevación de la causa a juicoo, cuando el juez de instrucción (en éste caso Bonadío) considera finalizada su tarea investigativa. López fue citado a declarar como "arrepentido" con la promesa de mejorarle su situación en la causa de los bolsos, que es otra, fue tramitada por otro juez y ya está en la etapa del juicio oral. 

Incoherencia Nº 9: Finalmente la ley del arrepentido en el mismo artículo 3 establece que no pueden acceder a "acuerdos de colaboración" (entre otros) imputados que hayan ejercido cargos pasibles de juicio político de acuerdo con la Constitución Nacional. Sin embargo, el ex Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina declaró en esa condición, aunque quien desempeñara ese cargo (además de la moción de censura del artíclo 100 CN) es pasible del juicio político conforme lo dispone el artículo 53 de la carta magna.

Incoherencia Nº 10: Los fueros de los legisladores no son personales, porque no lo admite la Constitución Nacional (artículo 16), por ende no existe cosa tal como "renunciar a los fueros", que vienen con el cargo: solo puede privarse voluntariamente de ellos el que renuncie a su cargo. La Constitución los desarrolla en sus artículos 68 (inmunidad de opinión), 69 (inmunidad de arresto) y 70 (inmunidad de jurisdicción).

La Ley 25.320 sancionada en el año 2000 los reglamenta, y en su artículo 1º dispone que si se inicia una causa penal contra un legislador la misma puede proseguir "hasta su total conclusión"; siendo necesario el desafuero solo para privarlo de su libertad (por prisión preventiva o condena firme que así lo disponga. Es decir que aun con fueros, el legislador puede ser investigado, indagado (citado a declarar como imputado por un delito) y hasta procesado, si no media prisión preventiva, lo que debería ser la regla. 

La ley (que en el mismo artículo exige la autorización de la Cámara para allanar el domicilio de un legislador) fue un proyecto de Elisa Carrió cuando era diputada entonces, como lo es hoy. Anoche la Coalición Cívica llamaba a sus votantes a manifestarse en el Congreso, para pedir su derogación.

Incoherencia Nº 11: Cristina estuvo privada de sus fueros durante dos años, desde diciembre del 2015 hasta el mismo mes de 2017. Durante ese plazo se reanudó el cómputo del plazo de prescripción de los eventuales delitos que se le imputan, y Bonadío solo pidió su detención entonces, cuando estaba a horas de asumir como senadora nacional, y en consecuencia volvía a tener fueros.

Pero por contraste, durante el kirchnerismo, en noviembre del 2015, se sancionó la Ley 27.206, que modificó el artículo 67 del Código Penal, disponiendo que en el caso de delitos cometidos en el ejercicio de la función pública, se suspende el curso de la prescripción de la acción penal para todos los que participaron en ellos, mientras al menos uno de los partícipes siga siendo funcionario público. Es decir que la condición de funcionario público de alguien (por ejemplo senador nacional) no lo favorece desde el punto de vista que los delitos de que se lo acusa prescriban, sino que lo perjudica.

domingo, 22 de julio de 2018

LAS OBRAS TE LAS DEBO


Varias veces hemos explicado acá en que consiste y como funcionan los “contratos de participación pública privada” que el gobierno de Macri viene impulsando desde la sanción en el 2016 de la Ley 27.326, con la colaboración de la “oposición responsable” en ambas Cámaras.

Dijimos también que el sistema tuvo cambios en la reglamentación posterior, y en los pliegos licitatorios de las obras (viales casi todas ellas) que se plantearon bajo sus términos, cambios todos con un mismo sentido y dirección: otorgarle cada vez mayores privilegios y ventajas a los inversores y contratistas privadas, liberándolos de cargas o riesgos que son transferidos al Estado; que garantiza el repago de las inversiones no solo con negocios a futuro (por ejemplo los peajes), sino con bonos de deuda en dólares, ajustables por la inflación.

Es decir que lo que se presentó como un modo de aliviar el peso de la obra pública en las cuentas fiscales, en rigor las agrava por el pago de los servicios de deuda, y la demanda de divisas, agudizando la ya grave restricción externa por el abultado déficit de la cuenta corriente del balance de pagos.

Para peor, las obras y proyectos que se plantean hacer por el controversial sistema responden más a la lógica de crear “nichos de negocios” para la patria contratista nacional y extranjera y los bancos que la financian en la aventura, que en los requerimientos de infraestructura necesarios para un plan de desarrollo nacional.

Demostrando una vez más el escaso timming macrista para leer la coyuntura, el lanzamiento coincidió con las turbulencias financieras internacionales y la corrida cambiaria local, lo que ha comprometido severamente la financiación de los contratos PPP, encareciéndola; a punto tal que Eurnekián (adjudicatario de dos de los seis corredores viales licitados bajo esta modalidad) está planeando seriamente abandonar los contratos que ganó.

En ese marco, el gobierno había comenzado ya a recortar la inversión directa del Estado nacional en obras públicas, y las transferencias de capital a las provincias, para que hicieran obras financiadas con recursos aportados por la nación; aun antes de haber cerrado el acuerdo con el FMI.

Un acuerdo que contempla una poda más drástica aun de las partidas destinadas a la obra pública para generar excedentes presupuestarios destinados a atender el pago de los servicios de la deuda, firmado con FMI que no mira con buenos ojos el sistema PPP, porque entiende que ayuda a “disfrazar” las cuentas fiscales, y disimular el déficit.

Así las cosas y en medio de las negociaciones con los gobernadores peronistas para que sumen votos para la aprobación del presupuesto nacional para el año que viene (año electoral), el gobierno de Macri analiza volcar toda la obra pública nacional a éste sistema, o que la financien las provincias; a las que además les impone reducir impuestos por una doble compromiso: el que asumieron en el pacto fiscal, y el que asumieron sin saberlo cuando el gobierno nacional comprometió con el FMI un ajuste fiscal de 300.000 millones de pesos.

Con dólares cada vez más escasos, una deuda externa creciendo aceleradamente a la misma velocidad que el riesgo de defáult, el riesgo país en alza, los mercados de capitales para el financiamiento cerrados para el Estado nacional, las provincias y las empresas (entre ellas las contratistas bajo el sistema PPP), atrasos considerables en los pagos de las obras en marcha y un torniquete fiscal enorme pactado con el FMI, plantearles a las provincias que toda la obra pública se hará bajo los “contratos de participación pública privada” es el eufemismo que el macrismo ha encontrado para no decirles lisa y llanamente, que no esperen que haya nuevas obras públicas de acá en adelante.

El “Plan Belgrano”, los 3000 jardines de infantes que se iban a hacer con la plata del “Fútbol Para Todos”, el “Plan Patagonia” y el “plan de infraestructura más ambicioso de la historia” quedarán para los spots de “Está pasando”, mientras las obras de verdad se van por la canaleta del pago de la deuda, hasta donde se aguante y pueda. O quedarán en el limbo de los contratos PPP.

sábado, 16 de junio de 2018

COMPRANDO TIEMPO Y APOYOS


Ayer viernes (es decir, el día después del “superjueves” en el que aprobó en Diputados la despenalización del aborto, pararon las dos CTA y camioneros y rajaron a Sturzenegger) aparecieron publicados en el Boletín Oficial dos decretos muy sugestivos.

Primero el DNU 545 (completo acá), por el cual se introdujeron modificaciones al presupuesto, ampliando el endeudamiento, las operaciones de crédito público, los avales a operaciones de endeudamiento de las provincias y de las obras incluidas bajo el sistema de “participación pública privada” (PPP.)

Y luego el decreto simple 554 (verlo acá), por el cual se modifica la distribución del Subsidio de Mitigación de Asimetrías (SUMA) que se financia con parte de los fondos de las obras sociales sindicales, y que fuera creado por el Decreto 1609/12 de Cristina.

Por el primer decreto (el DNU) se amplía la colocación de deuda prevista en edn el presupuesto en $ 223.215.289.413 (más de 223.000 millones), de los cuáles casi 89.748 son para la emisión de bonos compensatorios que se entregarán a las provincias por los cambios en la distribución de la coparticipación que se hicieron  en el pacto fiscal; mientras que otros 51.418 millnes de pesos corresponden a la emisión de deuda en moneda extranjera, para la recompra de otros títulos públicos que estaban en danza como los BONAR 2024 y 2025.

Al modificarse las operaciones de crédito público (endeudamiento) autorizadas en el presupuesto votado por el Congreso, se pasaron algunas previstas en pesos, a moneda extranjera: así ejemplo la compra de las lanchas para patrullaje oceánico que tenían asignados 8300 millones de pesos, pasarán a “pesar” en el presupuesto 340 millones de euros (al tipo de cambio del viernes, unos 11.485 millones de pesos); y se agregaron otras que no estaban, como la compra de sistemas de lanzadores de misiles portátiles que se adquirirían para la cumbre del G20, por unos 71,9 millones de dólares (2074 millones de pesos, al tipo de cambio de ayer).

Se amplían los avales del Tesoro para el endeudamiento de las provincias (a Jujuy, por 40 millones de dólares); y la nómina de obras incluidas bajo el programa PPP, para incluir los corredores viales licitados hace poco por ese controversial sistema; lo que a su vez genera la necesidad de incrementar el endeudamiento, sabido es que esas obras se repagvan con bonos públicos, en moneda extranjera.

Por el segundo decreto, se disminuyen a la mitad los fondos de las obras sociales a redistribuir a través del SUMA (o sea que los otros se reasignan entre las obras sociales según su tamaño y número de afiliados), se rebaja de 70 a 65 años la edad de los beneficiarios del subsidio que complementa la financiación de los agentes del seguro de salud (como las obras sociales) y se afectan los intereses devengados por los depósitos a plazo fijo de los 8000 millones de pesos de las obras sociales que se destinaron a la CUS (Cobertura Universal de Salud), a financiar los tratamientos de alto impacto económico.

Si se miran ambos decretos en conjunto, está claro que el gobierno está comprando tiempo y apoyos para el plan de ajuste que deberá encarar de acuerdo a los compromisos que asumió con el FMI: busca apoyarse en los gobernadores para que insten a sus legisladores a votar en el Congreso el Presupuesto del año que viene, y los cambios en el Banco Central; y dar señales a “los mercados” con la recompra de bonos y los contratos PPP.

Al mismo tiempo, mete baza en la interna sindical por la distribución de los recursos de las obras sociales, mientras espera que una liberación parcial de los fondos retenidos le permita lograr (una vez más) que la CGT posponga o directamente suspenda el paro lanzado para el 25. También hay guiños para los apoyos exteriores a la gestión, como Israel (que provee las lanchas) y los países centrales del G20; para cuya cumbre se compran los sistemas lanzadores de misiles, provistos por ellos mismos.

El tiempo dirá si la jugada resulta, pero mientras tanto siguen destrozando no solo ese presupuesto que pidieron respetar, sino al país entero aumentando el grosero endeudamiento, y la generación de curros por doquier.