LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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lunes, 21 de noviembre de 2022

LA MADRE DE TODOS

 

A Hebe de Bonafini la vida no le ahorró tristezas, desde aquellos años de plomo en los que le arrebataron a sus hijos, hasta estos, sus últimos días, en que tuvo que ver -con esa lucidez extraordinaria que la acompañó hasta el final- como le querían contar cambiada la historia que ella vivió como protagonista principal; o como un tarado como Juez decía que la democracia no le había mejorado la vida a nadie.

Pero así como la vida no le ahorró sinsabores, ella misma no se permitió nunca ahorrarse luchas: desde aquellas primeras rondas en la plaza en los tiempos del genocidio hasta hoy, pasando por todos los gobiernos, no hubo lucha o reclamo social y político de los oprimidos, los explotados, los ninguneados, al que Hebe no le pusiera el cuerpo, en primera persona, sin esquivarle jamás el bulto.

Cuando se piensa en Hebe inmediatamente se piensa en coraje, en convicciones, en coherencia, en solidaridad. Y en colectivo, porque Hebe tenía bien claro que ella -con toda su historia a cuestas- era solo una de muchos que empujaban por un mundo mejor, más justo. Lo que es lo mismo que decir que, cuando se piensa en Hebe, se piensa en militancia: si hubiera que definirla con una palabra con la que ella se sintiera representada, sería sin dudas ésa: Hebe era, ante todo y sobre todo, una militante de las causas justas.

Y como todo militante, abrazó esas causas y esa militancia hasta el instante final de su larga y generosa vida, sin renuncios, sin claudicaciones, sin dobleces. Por eso la quisimos tanto, y por eso también, tantos la odiaron o ayer -como siempre hacen en éstos casos- celebraron su muerte.

Por éstos tiempos se discute, decíamos antes, la paternidad de nuestra democracia reconquistada en el 83'. Pues bien señores, para lo que no hay lugar para la discusión es sobre la maternidad de nuestra democracia: ese rol se lo ganaron las Madres y las Abuelas. Se lo ganó entre otras -y vaya si lo hizo- Hebe.

En tiempos de terror y oscuridad, Hebe y las Madres salieron a pedir por sus hijos primero, y por todos nosotros después. Venciendo al miedo (que seguramente habrán tenido), sin medir "correlaciones de fuerzas" para ver si eran favorables o no, sin tacticismos, sin especulaciones personales: poniendo su vida en juego, literalmente. Y haciéndolo nos dieron vida, que es lo que hacen las madres.

Con Hebe se va un pedazo grande de la mejor historia de nuestra patria: la historia de las luchas populares, de las dignidades defendidas, de los derechos conquistados, las libertades recuperadas. Y ése es el legado que nos deja esta mujer inmensa, que trascendió nuestras fronteras para convertirse en el mundo entero en un ejemplo de lucha por los derechos humanos, para todos los que luchan por ellos, en todo tiempo y lugar.

Los que no tienen siquiera el coraje de decir que la odiaban porque en realidad reivindican a los que le quitaron a sus hijos, cuestionan a Hebe por haber tomado partido en la famosa "grieta", como si no hubiera decidido tomar partido aquella vez, en 1977, en que comenzó con otras mujeres de pañuelos blancos, a dar vueltas en derredor de la Plaza de Mayo pidiendo por la aparición con vida de sus hijos.

Polémica, visceral, discutida, como todos los que en algún tiempo se jugaron la vida por un ideal: cuando alguien toma esa decisión no hay lugares para tibiezas, ni para medias tintas, ni retrocesos. Y Hebe nunca se los permitió, dejando de ser ella misma para ella misma, para ser la madre de todos. La consumía el mismo fuego de Eva.

Que en paz descanse, que bien merecido se lo tiene. Tuits relacionados: 

martes, 31 de julio de 2018

"PONÉ CUALQUIER COSA, QUE NO PASAN DEL TÍTULO"


- "Metéle un título que sugiera que los K hicieron lo mismo que ahora la critican a Macri, poner a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior, para reprimir las protestas sociales con la excusa del terrorismo y eso"

- "¿Te parece que no se van a avivar"?"

- "Pero no, si la mayoría ni se toma la molestia de pasar del título y leer la nota"

viernes, 5 de agosto de 2016

"LO MEJOR PARA APAGAR UN FUEGO ES ECHARLE NAFTA", Y OTROS GRANDES ÉXITOS


Milagro sala cumple 200 días presa mientras Aldo Rico desfila en los festejos del Bicentenario, hay 50 represores con prisión domiciliaria concedida en lo que va del año y quieren meter presa a Hebe de Bonafini por no ir a declarar en un juzgado, citada justo -pero justo vea- el mismo día en que las Madres hacen su ronda semanal en la Plaza; en el país en el que el gobierno negocia entregas por declaraciones políticamente funcionales con personajes como Pérez Corradi .

El mismo país donde basta abrir los diarios del día para encontrarse -aun en medio del blindaje mediático a los desaguisados del "mejor equipo de los últimos 50 años"- con un rosario de malas noticias: caen la inversión y la producción industrial, se desploman el consumo y los salarios, todas las semanas algún producto de la canasta básica escasea o se dispara de precio, todos los días una empresa despide o suspende trabajadores, o algún sector alerta por la amenaza de las importaciones.

La justicia frena el tarifazo, pero el gobierno redobla la apuesta y la presión sobre la Corte para que lo convalide, mientras Macri nos avisa que hasta acá fue suavecito, y está apenas en la fase del comienzo: hay mucho que "sincerar" todavía.

Con la anuencia de la "oposición responsable", dos lavadores de dinero serán confirmados por el Senado al frente de los servicios de inteligencia, en una clara señal a los espías de que tendrán carta blanca para hacer lo que se les antoje; desde manejar sin control sus fondos, hasta definir sus propios "objetivos operacionales"; siempre que se ocupen de los que ha definido el gobierno, que por las dudas, montó una "SIDE" paralela en las oficinas de Marcos Peña y manotea los datos de la ANSES para "mejorar la comunicación política".

De la mano de un personaje borderizo (en el sentido político y sicológico) como Patricia Bullrich, las fuerzas de seguridad se comprometen institucionalmente en las operaciones sucias del gobierno para salpicar al kirchnerismo (como en el caso Mallo) y protagonizan un papelón tras otro, desde detener tuiteros "terroristas", hasta filtrarle a los medios datos sobre la custodia de Cristina y su familia; al par que las fuerzas armadas son "invitadas" por el mismísimo presidente a meterse en tareas de seguridad interior, en clara violación de las leyes vigentes, fruto del consenso democrático de años. 

Por si no tuviéramos bastante con nuestros propios problemas, la DAIA tira una carambola a varias bandas y pide reabrir la causa Nisman, para congraciarse al mismo tiempo con el gobierno (sumándole otro foco de persecución judicial a Cristina), y a la derecha norteamericana, que en plena campaña electoral cuestiona los acuerdos de Obama con Irán.

El periodismo cómplice de la dictadura (los mismos medios de la "total normalidad" y los ajusticiamientos pasados como "muertes en enfrentamiento") acicatea la persecución contra Cristina y todo lo que pertenezca u orbite al kirchnerismo, y reclamaba ayer por la tarde que Hebe "se ajuste a la ley" desde los medios de Mitre y Magnetto. Sería sarcasmo, si no fuese lisa y llanamente canallada.

La justicia federal con base en Comodoro Py -en estado de desprestigio terminal- se pone al servicio sino directamente del gobierno, de sus objetivos políticos, como una fuerza de tareas que se aboca a sus blancos en forma orquestada y disciplinada; sea con el deseo de agradar al poder de turno, sea para acumular facturas que algún día se cobrará. 

Poco importa a todo esto si Macri tiene perfectamente organizado todo y conduce la operación en su conjunto (en parte está claro que sí) o los hechos lo sobrepasan, y cierta "vanguardia" de la propia tropa como Bullrich o Carrió se le desboca en la pulsión revanchista, disfrazada de cruzada moralizadora.  

Quizás sea un modo de sostener en la fe al núcleo duro, a ese 24 % de votantes de Macri en la interna de "Cambiemos", al que perciben flaqueante porque la revolución de la alegría no arranca, no se ve la luz al final del túnel y se demora la prisión de Cristina. 

Como fuera, la resultante concreta de la suma de lo que el gobierno alienta y organiza y lo que hacen más o menos "por la propia" las fuerzas que liberó desprejuiciadamente o tolera (servicios, fuerzas de seguridad, jueces) hace que -aun sin visiones conspirativas- se perciba en el país un clima espeso, de incertidumbre por el futuro económico y creciente malestar social; al que el gobierno le suma (por acción u omisión) tensión política.

Como si siguiera a pie juntillas las hojas de algún manual bizarro que sugiere aquéllo de "si no podemos darles pan, démosles presos", y orquesta sin parar una y otra cortina de humo de la acuciante realidad, aunque se corra el riesgo de que el humo se termine convirtiendo en fuego.

Porque la receta en sí ya se ha ensayado y es perfecta para que la cosa se termine de pudrir, y termine mal; y cuando eso ocurre -como siempre- ellos nunca tienen la culpa; aunque apelen a utilizar en su provecho político todo los aparatos represivos del Estado.

domingo, 6 de mayo de 2012

DE CAMBIOS Y CONTINUIDADES


Desde Entre Ríos nos llega por correo esta foto, que en más de un sentido es histórica: refleja el exacto momento en que Hebe de Bonafini lee la noticia de la privatización de YPF durante el menemismo, en aquélla célebre edición de Página 12 (¡ay Lanata, de dónde viniste para llegar hasta acá!), con la tapa de la chica y la lágrima.

La que aparece detrás de Hebe, con su eterno pañuelo blanco, es Celina "Keka" Kofmann, una de las referentes de Madres aquí en Santa Fe, junto a quien estuvimos el pasado 30 de abril conmemorando la primera marcha de las Madres, hace 35 años

Veinte años después de aquélla foto, YPF vuelve a manos del Estado argentino, con la adhesión de la inmensa mayoría del pueblo y un abrumador respaldo de casi todas las fuerzas políticas en ambas Cámaras del Congreso.

Ese respaldo expresó continuidades de los que siempre bregaron por una YPF controlada por el Estado, y cambios y contramarchas (dentro y fuera del peronismo) de los que por entonces avalaban la privatización.

En esos 20 años las Madres seguían peleando por memoria, verdad y justicia; otro claro ejemplo de cambios y continuidades: los genocidas, sus socios civiles y sus apologistas siguen negando lo innegable y reclamando impunidad; mientras las Madres -como muchos otros- seguimos luchando porque paguen por lo que hicieron.

Y el Estado argentino, -por clara decisión de la fuerza política que lo conduce desde el 2003- dio un brusco giro con las políticas de impunidad, poniendo todo su peso institucional y jurídico al servicio de esa causa de la memoria, la verdad y la justicia.

Como acaba de hacerlo con YPF, recuperándola para los argentinos.

Las Madres y Hebe estuvieron siempre en el mismo lugar: el de las convicciones y la dignidad.

Pero en homenaje a sus continuidades, fueron de las primeras en percibir los cambios.

Y por ese Hebe está donde está, y dice lo que dice, y apoya lo que apoya, y se enfrenta con quiénes se enfrenta.

Donde estuvo siempre, diciendo siempre lo mismo, apoyando siempre las mismas causas, y ganándose siempre los mismos enemigos.

Un recordatorio para los que creen que la dignidad de esos pañuelos blancos se puede manchar por un peso más o menos para construir viviendas, que se queda en el camino en el bolsillo de alguno.