LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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viernes, 31 de julio de 2026

PULLARO DESCUBRE QUE EL AGUA MOJA

 

Leemos en el portal de la radio de Mino: "La posibilidad de un evento de El Niño con alta intensidad llevó al Gobierno de Santa Fe a enviar a la Legislatura un proyecto de ley para declarar la emergencia hídrica en todo el territorio provincial hasta el 30 de abril de 2027, con la posibilidad de extenderla por otros seis meses. El mensaje, firmado por el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Gobierno Fabián Bastia, será uno de los temas que el oficialismo intentará aprobar en las sesiones ordinarias de este jueves. La propuesta busca otorgar al Poder Ejecutivo herramientas extraordinarias para acelerar obras, simplificar procedimientos administrativos y disponer recursos frente al riesgo de inundaciones y excesos hídricos asociados al fenómeno climático.". Seguidamente analizaremos con base en la nota el contenido del proyecto (las comillas son cita textual del mensaje del Ejecutivo, y las negritas, nuestros comentarios)

"Uno de los ejes centrales del proyecto es la posibilidad de aplicar mecanismos excepcionales de contratación. Las compras de bienes, servicios y equipamiento, así como las obras públicas vinculadas a la emergencia, podrán realizarse mediante procedimientos especiales y de carácter urgente, que serán reglamentados por el Poder Ejecutivo." (Si por "mecanismos excepcionales de contratación" se entiende no hacer licitaciones públicas, ya están previstos en la Ley 12510 de Administración, Eficiencia y Control del Estado y en la Ley de Obras Públicas 5188. La primera lo establece en su artículo 116 en estos términos: "Toda compra o venta por cuenta de la Provincia, así como todo contrato sobre locaciones, arrendamientos, trabajo o suministros, se debe hacer, por regla general, previa licitación o concurso público. No obstante, puede contratarse por: a) Licitación o concurso privado, cuando el valor estimado de la operación no exceda el importe que establezca la Ley de Presupuesto; b) Subasta o remate público, previa fijación del precio máximo o mínimo para la operación de compra o venta respectivamente, solo si la operación se haya autorizado por el Poder Ejecutivo o la máxima autoridad de los Poderes Legislativo o Judicial; c) Contratación directa, en los siguientes casos y bajo las condiciones que se establecen a continuación:...(enumera 9 supuestos, uno de los cuáles es "Urgencias o emergencias originadas en circunstancias imprevisibles plenamente justificadas. La urgencia debe responder a circunstancias objetivas y su magnitud debe ser tal que impida la realización de otro procedimiento de selección en tiempo oportuno;..."). 

La segunda (Ley de Obras Públicas) dispone lo mismo en su artículo 20: "Las obras públicas a que se refiere el Artículo Nro. 1 que no se realicen por administración, se adjudicarán mediante licitación pública: Quedan exceptuadas de este requisito y podrán ser adjudicadas mediante licitación privada, concurso de precios o contratación directa, de acuerdo con las normas que se establezcan en la reglamentación:" (Enumera 8 supuestos, uno de los cuales es "Las que no permitan los trámites de la licitación por ser urgentes, impostergables o exigidas por circunstancias imprevistas que demandaran una pronta ejecución;...")."

"También prevé que, cuando exista un único proveedor capaz de realizar un trabajo indispensable y la urgencia lo justifique, la contratación pueda hacerse de manera directa." (Supuesto expresamente contemplado en la Ley 12510 artículo 116 inciso 5: "Exclusividad comprobada del oferente y carencia de bienes sustitutos. Cuando la contratación se fundamente en esta disposición debe quedar documentada en el expediente la demostración de tal exclusividad,". Y en la Ley 5188 artículo 20 inciso b) para las obras públicas: "Las que no hagan posible la concurrencia, por resultar determinante para la adjudicación la capacidad artística o técnico-científica; la destreza, habilidad o experiencia particular del ejecutor de la obra; de que ésta se halle amparada por patente o privilegio; o que los conocimientos para la ejecución sean poseídos por una sola persona;...")

"Aunque habilita procedimientos más ágiles, el proyecto mantiene controles posteriores. El Tribunal de Cuentas deberá revisar los actos y contrataciones realizados durante la emergencia dentro de un plazo máximo de diez días hábiles y comunicar sus observaciones a ambas cámaras legislativas. Además, todas las decisiones adoptadas bajo el régimen excepcional deberán ser informadas a la Legislatura." (La obligación de que el Tribunal de Cuentas controle los actos administrativos referidos a la hacienda pública ya existe en la Ley 12.510 en sus artículos 205, 206 y concordantes. El plazo de control es para el Tribunal, no para agilizar ningún procedimiento, porque del artículo 205 surge claramente que una vez comunicados al Tribunal los actos pueden ser puestos en ejecución de inmediato sin esperar su pronunciamiento. Así que la propuesta del mensaje retrasa los procedimientos, no los agiliza. La obligación de comunicar todos los actos administrativos del Poder Ejecutivo a la Legislatura existe desde 1989 por la Ley 10.401, y la comunicación de las eventuales observaciones legales del Tribunal de Cuentas a la misma está en el artículo 209 de la Ley 12.510)    

"Otro de los puntos relevantes del proyecto es la posibilidad de imponer restricciones transitorias sobre bienes privados cuando resulte necesario ejecutar obras destinadas a proteger a la población o restablecer vías de comunicación." (La Ley 7534 de 1975 de expropiaciones establece en su artículo 15 la ocupación temporaria de urgencia: "Por razones de necesidad y urgencia, vinculadas con un peligro grave e inminente para la colectividad que ponga en juego la solidaridad recíproca de los miembros de ésta e impidan toda forma de procedimiento, el titular del Poder Ejecutivo o la autoridad administrativa a quien éste faculte debidamente mediante decreto motivado, puede disponer, bajo su responsabilidad, la ocupación temporal de bienes inmuebles, debiéndose constatar previamente el estado de conservación de los bienes que son objeto de la misma."

También la Ley 13.740 (Ley de Aguas) en su artículo 127 faculta al Poder Ejecutivo "...a regular límites administrativos al dominio particular y privado del Estado; a imponer cargas o gravámenes, en particular servidumbres administrativas, al dominio particular, privado o público del Estado y a imponer servidumbres u ocupaciones temporarias de urgencia al dominio particular, privado o público del Estado, de oficio o a solicitud de interesados.")

"La iniciativa también autoriza al Ejecutivo a constituir servidumbres administrativas previstas en la legislación provincial para facilitar la ejecución de trabajos vinculados con la emergencia." (Ya el propio proyecto reconoce implícitamente que el gobernador no necesita que lo autoricen a hacer algo para lo cual ya está autorizado desde el año 2000 por el artículo 25 de la Ley 11730, que además de las servidumbres autoriza expropiaciones con el mismo fin. 

Y el proyecto en su conjunto es absolutamente inútil o innecesario, desde que la Ley 13.740 en su artículo 122 dice que "El Poder Ejecutivo a instancias de la Autoridad de Aplicación (el Ministerio de Obras Públicas), podrá declarar la Emergencia Hídrica, con comunicación a los demás Poderes del Estado a los fines pertinentes, sin perjuicio de lo establecido en la ley nro. 8094 (Ley de Defensa Civil), su reglamentación o las normas que en un futuro la reemplacen. La misma Ley 8094 en su artículo 5 inciso d) faculta al Poder Ejecutivo a "Declarar en "estado de emergencia" a parte o la totalidad del territorio de la Provincia y disponer su cesación.", cuando sea necesario para "...evitar, anular  o disminuir los efectos que la guerra, los agentes de la naturaleza, o cualquier desastre de otro origen, puedan provocar sobre la población y sus bienes y contribuir a restablecer el ritmo normal en la zona afectada." (artículo 1 de la misma ley)


"El proyecto crea el Fondo de Emergencia Hídrica, que estará integrado por: partidas presupuestarias provinciales; aportes del Tesoro Nacional; otros recursos que se obtengan para afrontar la emergencia. Además, autoriza al Ejecutivo a realizar las modificaciones presupuestarias necesarias y trasladar automáticamente los saldos no ejecutados al ejercicio siguiente." (Si el mensaje dice eso, no crea ningún "Fondo", es decir la afectación de recursos específicos a fines determinados, tal como lo define la Ley 12.510 en su artículo 32 inciso d): "...los que por Leyes especiales de carácter provincial sean extraordinarios y estén destinados a atender gastos de carácter no permanente". La misma Ley en su artículo 28 inciso g) ya faculta expresamente al Poder Ejecutivo a disponer "Modificaciones compensadas en los créditos presupuestarios;...". Y lo faculta a más aun en su artículo 27, precisamente para situaciones como las que se invocan en el mensaje: dice el artículo: "El Poder Ejecutivo puede disponer la incorporación al presupuesto de autorizaciones para gastos no previstos o para los cuales los créditos aprobados hubieren resultado insuficientes, para atender hechos de fuerza mayor o excepcionales que requieran la inmediata atención del Estado.")

Conclusión: estamos ante otro caso de sobreactuación de activismo para los medios de un gobierno acostumbrado a la emergencia. Tanto que si prospera el proyecto, será la décima emergencia (contando por temas, no por leyes) sancionada en lo que va del mandato de Pullaro; incluida una (la de la Ley 14.238 de diciembre de 2023) que estableció una nueva marca al declarar al territorio de la provincia en emergencia por inundaciones y por sequía, al mismo tiempo. (Más información, acá y acá.)

A menos que en una provincia azotada por las inundaciones a lo largo de su historia Pullaro haya descubierto que el agua moja, o que las normas son inútiles o fueron pensadas por tarados y nunca contemplaron situaciones derivadas de ese tipo de fenómenos.

miércoles, 29 de julio de 2026

ABRIENDO EL PARAGUAS POR SI LLUEVE

 

De un tiempo a esta parte son frecuentes las alertas públicas por el advenimiento del fenómeno del Niño en los últimos meses de este año, y sus posibles consecuencias. Ni que decir como suenan en lugares como Santa Fe, que han sido castigados con frecuencia por inundaciones provenientes tanto de los ríos que rodean a la ciudad, como provocadas por las lluvias convectivas que causan los mismos efectos. Razón de más para que -más que propagar rumores alarmistas, aun con base científica- se concientice a la población sobre los riesgos, y desde el Estado se diga con total claridad que medidas concretas se están tomando para minimizar las consecuencias del fenómeno, si llegara a producirse. 

No parece ser lo que está pasando entre nosotros, donde algunos medios apuestan al sensacionalismo, y desde las estructuras de gobierno (provincial y municipal) lo que parece estarse haciendo es abrir el paraguas antes que llueva, como esperando exculpar responsabilidades ulteriores: algo así como "No digan que no les avisamos"; desentendiéndose por completo de las consecuencias de ese obrar en la salud mental de una población afectada por la pandemia, dos grandes inundaciones anteriores (en 2003 y 2007), y las políticas del gobierno libertario.

En ese contexto nos encontramos por ejemplo con esta nota de José Curiotto en el portal de la radio de Mino (un experto en anunciar catástrofes naturales), en la que se advierte que del total de 70 barrios santafesinos inscriptos en el RENABAP (Registro Nacional de Barrios Populares) creado por el Decreto 358/17 (gobierno de Macri), 32 están ubicado fuera del anillo de las defensas que protegen a la ciudad de las inundaciones; y sus habitantes no podrían ser desalojados de los mismos en caso de ser necesario por una creciente porque la Ley 27.453 (2018) prohíbe en su artículo 15 por 10 años en esos casos los desalojos.

Omite Curiotto que esa norma aplica en los casos en que alguien (sea un particular o el Estado) solicita el desalojo porque reivindica derechos sobre los inmuebles donde los barrios están asentados, poro no necesariamente cuando se trata de una situación de fuerza mayor, como una emergencia fruto de un fenómeno de la naturaleza. De hecho, la misma ley (conforme a las modificaciones introducidas en 2022 por la Ley 27.694) dice en su artículo 6 inciso 2) que el Estado nacional debe "...Implementar en forma conjunta con las provincias, los municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en los que se encuentren los bienes inmuebles sujetos a expropiación y mediante convenios específicos, Proyectos de Integración Socio Urbana, que estarán sujetos a la viabilidad técnica, ambiental y económica y a criterios de planificación urbanística y el marco legal propio de cada jurisdicción, con el objeto de generar condiciones tendientes a mejorar la calidad de vida de sus ocupantes." (las comillas son del texto y las negritas son nuestras)

Es decir que el problema -si lo hay, porque aun está por verse como impacta el Niño y como se manifiesta en concreto- no lo crean los asentamientos o barrios populares sin urbanización fuera del anillo de defensas, sino que estos hayan crecido sin que el Estado (provincial o municipal) haga nada al respecto, y en el caso del Estado nacional, sin que haya avanzado en su integración socio-urbana como manda la ley: la propia nota reconoce que lo primero que hizo Milei al llegar al gobierno fue eliminar el fideicomiso que financiaba los programas de urbanización (el FISU), dejando sin efecto la afectación a esos fines de parte de la recaudación del impuesto PAIS y el aporte extraordinario de las grandes fortunas (ambos proyectos de Máximo Kirchner).

Además en el caso particular de Santa Fe rige desde el año 2000 (segundo gobierno de Reutemann, antes de las inundaciones catastróficas de 2003 y 2007) la Ley 11730, que establece el régimen de uso de bienes situados en las áreas inundables; entendiendo por tales los cauces naturales y artificiales y cuerpos de agua permanente, las vías de evacuación de crecidas y área de almacenamiento (de las que habla Curiotto en la nota) y las áreas con riesgo de inundación no incluidas en las dos anteriores.

Según el artículo 13 de la ley, el Poder Ejecutivo (el Gobernador de la provincia) dictará las normas que serán de aplicación obligatoria a todos los bienes, propietarios, ocupantes y habitantes de los inmuebles ubicados en las áreas definidas, y según su artículo 14 en las áreas que le preocupan al autor de la nota no pueden realizarse obras, actividades ni emprendimientos públicos o privados que impidan el escurrimiento natural de las aguas. Finalmente el artículo 15 dispone  toda actividad, construcción y emprendimiento, a iniciarse dentro de esos límites está sujeto a los parámetros establecidos por la Autoridad de Aplicación (Ministerio de Obras Públicas) y deben contar con la autorización de ella, quien aprobará los proyectos únicamente cuando no obstaculicen el escurrimiento natural de las aguas o se adopten las previsiones necesarias para anular el riesgo de inundación o sean compatibles con el riesgo. 

Sin embargo, la Ley 11730 fue construida desde los paradigmas que gobernaban el obrar del Estado en esos tiempos: su artículo 18 dice que en el caso que particulares o entidades públicas ocupen, construyan o desarrollen actividades no permitidas en las áreas I y II, luego de la publicación de la cartografía, el Estado Provincial no procederá en beneficio de aquellos a ejecutar obras de infraestructura básica, de defensa ni protección de inundaciones ni a otorgar créditos o subvenciones por si o a través de entidades financieras públicas. Es decir, todo lo contrario de lo que establece como obligación del Estado nacional (en concurrencia con las provincias y municipios) la Ley 27.453: dada la existencia de asentamientos poblacionales en esas zonas (como ya existían en el año 2000 al dictarse la ley provincial) la idea de la Ley 11730 es dejarlos librados a su suerte, y no hacer nada por mejorar sus condiciones de vida, en ése u otro lugar.

Lo que significa que el problema de los barrios populares no lo crea ni agrava la Ley 27.453 (que además nunca se cumplió integralmente, por culpa de las políticas de Milei y su decisión de quitarle todo financiamiento genuino), ni esa norma "formaliza" nada -salvo la obligación del Estado de urbanizar-, y en todo caso sí la legislación provincial, o el abandono de los gobiernos locales, incluyendo los provinciales como los municipales; o si no los crea tampoco los soluciona. De hecho, los otros 38 barrios populares de Santa Fe incluidos en el RENABAP pero no asentados fuera del anillo de las defensas contra inundaciones tampoco fueron nunca urbanizados por políticas provinciales o municipales; sin que eso mereciera jamás una nota de Curiotto o de nadie, en el mismo portal.

Más aun, en fecha tan reciente como el 26 de mayo de éste año, la gestión municipal del intendente Poletti convocó a una "jornada participativa" para modificar el Reglamento de Ordenamiento Urbano (ROU), y decidir el rumbo de la urbanización en todos los distritos costeros de la ciudad. Se dijo entonces: "Durante su alocución, Poletti insistió en la necesidad de que la capital provincial deje de considerar a los espejos de agua como una amenaza o un límite geográfico abstracto y pase a incorporarlos de manera orgánica a su matriz económica y social. “Los entornos urbanos ribereños son una figura nueva que nos permite proyectar la ciudad mirando al río. El desafío es aprender a convivir con él, comprender su dinámica cambiante y transformar esa relación en una fortaleza adaptativa”, definió el titular del Ejecutivo.". "Por su parte, la subsecretaria de Ordenamiento Territorial, Raquel Wendler, aportó la justificación jurídica del cambio. Explicó que el ROU vigente menciona de forma laxa las "áreas ribereñas" y los "cordones verdes", pero los mantiene en un vacío legal al no legislar específicamente sobre ellos. A partir de la superposición de estas dos categorías surge la figura de los Entornos Urbanos Ribereños. Lo que buscamos desde el punto de vista del urbanismo moderno es quebrar esa vieja idea de que lo que nos separa del ecosistema es una línea rígida”, detalló la funcionaria.".(otra vez las comillas son del texto y las negritas, nuestras)

Es decir que además de ignorar (como si no existiera) la vigencia de la Ley provincial 11730, la gestión municipal propuso modificar el ROU para permitir urbanizaciones en los distritos costeros, sin mención alguna al riesgo hídrico, o a los barrios inscriptos en el RENABAP que ya estaban en ellos, y debían -por mandato legal- ser urbanizados. Habría que ver si hubo entonces alguna nota de Curiotto señalando las omisiones; y recién ayer la Municipalidad anunció que realizará obras de ampliación de los reservorios en Barranquitas Sur, para lo cual trasladará a 55 familias, pero a otro lugar dentro del mismo barrio: de urbanizar o relocalizar ni hablemos.

De la jornada participaron los expertos de la Fundación Tejido Urbano Enlace, de la que tuvimos conocimiento cuando analizamos sus elogios a la planificación urbanística de Santa Fe en ésta entradaSegún consta en la página de la Fundación, sus representantes dijeron entonces: "La jornada contó con las disertaciones de especialistas externos que aportaron una perspectiva federal. Fernando Álvarez de Celis, director ejecutivo de la Fundación Tejido Urbano (y exfuncionario de Planeamiento en CABA), encendió una luz de alerta sobre las tendencias habitacionales de la región. Uno de los problemas estructurales que tienen las ciudades argentinas es que crecen mucho en sentido horizontal y, la mayoría de las veces, sin planificación biológica. Eso genera una expansión periférica sin infraestructura básica ni servicios, lo que degrada la calidad de vida de las familias”, argumentó el especialista." (comillas y negritas, del texto y nuestras, respectivamente)

Para que se entienda: el ex funcionario del PRO (en sus gestiones municipales y en el gobierno de Macri) devenido en miembro de una ONG estaba diciendo lo contrario de lo que diría después hace poco elogiando la planificación urbanística de una gestión municipal de la que el PRO forma parte, y sin formular ninguna advertencia sobre los riesgos hídricos, en una discusión sobre la urbanización de los distritos costeros. Por si hiciera falta aclararlo, ya estaba vigente entonces y desde mucho tiempo antes la Ley 27.453, de hecho fue sancionada durante el gobierno de Macri, como dijimos.

Algunos de los 32 barrios comprendidos en el RENABAP que menciona Curiotto en su nota por estar ubicados fuera del anillo de las defensas contra inundaciones (como el de Playa Norte) fueron noticia en los últimos tiempos porque desde el municipio se alentaban allí desarrollo inmobiliarios en desmedro de la urbanización de los asentamientos; y de hecho allí mismo en lo que va de éste año la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) sacó a la venta cuatro (4) inmuebles propiedad del Estado nacional, sin ninguna mención en ambos casos a la cuestión hídrica. Habrá que ver cuanto hay de genuina preocupación por los riesgos derivados de las catástrofes naturales y su mitigación, y cuando de terrorismo periodístico y desidia estatal puestos al servicio de los negocios de los desarrolladores inmobiliarios. 

domingo, 17 de diciembre de 2023

COLABOREMOS CON EL GOBERNADOR

 

Como Pullaro asumió como gobernador estando la Legislatura en receso por haber concluido el 30 de noviembre las sesiones de prórroga, una de sus primeras medidas fue convocar a Sesiones Extraordinarias para tratar diferentes proyectos; mediante el Decreto 21 del lunes pasado.

Luego fue ampliando el temario de los asuntos a debatir, como por ejemplo a través del Decreto 42 del 13 de diciembre, cuya imagen encabeza el post. Entre los asuntos incluidos -como pueden ver en la imagen de abajo- está declarar "...hasta el 31 de diciembre de 2024 en estado de emergencia hídrica y zona de desastre a la totalidad del territorio provincial.".


Lo primero que llama la atención es el plazo (todo el año que viene), la extensión (todo el territorio de la provincia) y los alcances: estado de emergencia hídrica (o sea por inundaciones, sea por lluvias crecidas de los ríos) y desastre (lo que se supone que hay que hacer cuando los daños ocurrieron, y son de una magnitud considerable: en el caso de la producción agropecuaria, por ejemplo, haber afectado a más del 80 % de la producción)

Pero lo que más llama la atención, es que es una ley que es al completo pedo, porque el gobernador está facultado para declarar, en determinadas circunstancias, en emergencia o desastre todo o parte del territorio provincial; no por una, sino por dos leyes.

La primera es la Ley 13740 (Ley de Aguas) de 2017 (gobierno de Lifschitz, en el cual Pullaro era ministro), en su artículo 122:


Y la segunda -que como pueden ver, es mencionada en la Ley de Aguas- es la Ley de Defensa Civil 8094, más concretamente su artículo 5 inciso d):


Capaz que sea porque alguna vez, antes de ahora, en algún momento, la provincia padeció inundaciones, eh. Habría que verlo.

domingo, 1 de mayo de 2022

PERRERÍAS

 


 

Referencias:

1. La imagen de apertura está sacada de acá.

2. La segunda imagen está sacada de acá.

3. La tercera imagen está sacada de la cuenta en Twitter de Horacio Verbitsky.

4. La inundación de 1998 en Santa Fe fue por una creciente del río Paraná, que coincidió con que estaba alto el nivel del río Salado.

5. Carlos Reutemann fue gobernador de Santa Fe en dos períodos:1991-1995 y 1999-2003. En éste segundo se produjo la tragedia hídrica del río Salado, el 29 de abril de 2003; cuando el agua ingresó por donde debía estar la defensa que fue inaugurada -entre otros- por él, y nunca se hizo.

6. Horacio Rosatti fue intendente de Santa Fe entre 1995 y 1999, cuando el gobernador de la provincia era Jorge Obeid. 

7. Nunca coincidieron Reutemann gobernador con Rosatti intendente. De hecho, Rosatti fue Secretario General de la Gobernación de Reutemann en su primer mandato, entre 1993 y 1995.   

miércoles, 20 de marzo de 2019

MÁS EVACUADOS ELECTORALES


¿Se acuerdan que hace unos días les contábamos acá de las compras directas de chapas, frazadas y colchones por millones de pesos del gobierno provincial, sin licitación y con la excusa en las inundaciones de los departamentos del norte que hubo en enero, pero a entregar la mercadería en los depósitos de Santa Fe y Rosario?

Bueno, parece que son las inundaciones más largas del mundo, todavía el agua no se fue, y siguen habiendo miles de evacuados, a los que ahora les va a llegar la comida.

Al menos, eso es más o menos lo que dice la resolución de apertura del post. 

Comida también comprada en forma directa (sin licitación), y para ser entregada en los depósitos de Santa Fe y Rosario.

viernes, 15 de febrero de 2019

¿PARA LAS INUNDACIONES O PARA LA CAMPAÑA?


Si las lluvias se pueden predecir por los pronósticos del servicio meteorológico como dicen las resoluciones, ¿por qué las compras se hacen en forma directa sin licitación pública invocando razones "de urgencia y emergencia imprevisible"?

Dado que las resoluciones tienen fecha del martes de ésta semana, ¿todavía hay personas evacuadas o damnificadas en los departamentos del norte provincial en los que se declaró la emergencia, aunque los medios nada digan al respecto?

Si eso es así, ¿qué hace el gobernador pasando la mitad de su tiempo en Buenos Aires rosqueando con Tumini, Stolbizer y Ricardito Alfonsín para armar la "pata progresista" del frente que lleve a Lavagna como candidato, para colarse como vice?

¿No debería estar en la provincia coordinando la asistencia a los evacuados y damnificados en su condición de presidente de la Junta Provincial de Defensa Civil como lo manda la Ley 8094 que se cita en todas las resoluciones? 



Si la asistencia se repartirá a damnificados y evacuados de los Departamentos 9 de Julio, Vera y General Obligado, ¿por qué se les exige a las empresas proveedoras que parte de la mercadería la entreguen en Rosario, y otra parte en Santa Fe?


Dado que la inundación no afectó a los departamentos más poblados de la provincia como pasó en 2003 y 2007, ¿no alcanzaba un solo depósito (por ejemplo el de Santa Fe, u otro lugar más cercano al norte provincial) para depositar las cosas que se compran, sin hacerlo en Rosario?

¿En dónde se depositarían las cosas en circunstancias similares si las inundaciones -como en 2007 por ejemplo- afectasen a casi toda la provincia, en un galpón de Córdoba o Entre Ríos?


Si son contrataciones directas y en consecuencia no hay publicación del llamado sino invitaciones a presentar ofertas, ¿por qué invitan a empresas suspendidas en el registro de proveedores de la provincia, sabiendo que en esos casos sus ofertas no pueden ser aceptadas?

¿Cuál es la razón de la diferencia entre la cantidad de frazadas (3300) y de colchones (8000) que se compran, en algunos lugares hace frío en febrero y en otros no?

Como ven, se nos llena el culo de preguntas, pero la más importante es ésta: ¿no habrán usado de excusa a las inundaciones para comprar cosas para repartir en la campaña, sin hacer licitación pública, no? 

lunes, 15 de enero de 2018

ANDÁ A CHEQUEARLO AL DESAGÜE


En la línea de "reportajes centros a la olla" inaugurada esta misma semana por el Ministro de Hacienda de la provincia Saglione, le toca ahora el turno a la gestión municipal; que nos cuenta a través de su Secretaria de Comunicación Andrea Valsagna el extraordinario plan de obras de desagües que estarían llevando a cabo. (Nota: ¿No debería ser el Secretario de Asuntos Hídricos el que explique el tema, y no la encargada de repartir la pauta publicitaria oficial de Corral entre los medios?)

Como sea,  nos cuenta El Litoral: "Más adelante, la funcionaria contó que durante 2017 con fondos municipales, provinciales y nacionales se ejecutaron obras hídricas por más de 1.000 millones. ". Mil palos, solo en obras hídricas, a la pipeta.

Pero como somos desconfiados fuimos a hacer nosotros lo que debería hacer el periodista que le puso el grabador enfrente a Valsagna para que se explaye (o sea, chequear lo que dijo); y nos encontramos en la propia página oficial de la Municipal (es decir, disponible para cualquiera acá) con el detalle de la ejecución de los gastos del 2017 por cada área y programa de gobierno hasta el 30 de noviembre pasado (último dato disponible).

En la Secretaría de Asuntos Hídricos (el organismo competente en el tema) hay tres programas que tienen que ver con los desagües o -más ampliamente- con disminuir la vulnerabilidad de la ciudad frente a las consecuencias de lluvias e inundaciones. A continuación, los datos de su ejecución en los primeros 11 meses del 2017: 

* En el Programa "Planeamiento de la Red Hídrica" (canales, reservorios) tenía aprobado por la Ordenanza de presupuesto fondos por $ 280.148.606,00, de los que luego Corral le sacó fondos por $ 59.167.152,97 y quedó en 220.981.453,03. De ese total, finalmente se ejecutaron $ 115.049.202,98. (el 41,07 % del presupuesto original)

En "Bienes de Uso" (es decir, los gastos de capital o inversión pública, comprensiva de "Construcciones" -obra pública- y "Maquinaria y Equipo") las cifras del programa arrojaron una ejecución de $ 57.355.548,42, sobre $ 231.486.791 presupuestados; o sea apenas el 24,78 %.

* El Programa "Red de Drenaje Urbano" (es decir específicamente los desagües de los que habla Valsagna) el presupuesto aprobado fue de $ 33.588.556,00, luego le agregaron fondos para que quedara en $ 36.838.912,03; de los que se ejecutaron 22.353.078,18.

En "Bienes de Uso" se aprobaron fondos para obras de desagües por $ 27.203.456 y se ejecutaron por $ 10.684.711,31, o sea el 39,28 %.

* Finalmente el Programa "Estaciones de Bombeo, Terraplenes y Defensas" tenía presupuestados $ 66.850.220, que luego fueron aumentados a $ 72.493.473,79; de los que ejecutaron $ 69.854.794,92, pero con una importante aclaración: de ese total, $ 60.687.195,53 (o sea el 86,87 % de lo gastado) fueron en "Personal", para pagar los sueldos de los empleados municipales encargados de la operación de las estaciones de bombeo y las casas bomba, gasto que es corriente porque se repite mes a mes, todos los años.

En "Bienes de Uso" en éste programa se proyectaron gastar $ 2.090.000 y se gastaron solo $ 723.558, el 34,62 % de lo presupuestado.

Los tres programas descriptos, a cargo de la Secretaría de Asuntos Hídricos, sumaron así $ 68.763.817,73 invertidos en "Bienes de Uso" (es posible incluso que no todo ese total corresponda a obras), lo cual está bastante lejos de los 1000 millones de los que habla Valsagna en la nota.

Con un agregado: si la diferencia obedeciera a obras provinciales (no hay obras nacionales del rubro en ejecución en la ciudad), el mérito sería de Lifschitz y no de Corral.

Y respecto a las obras financiadas con fondos del gobierno nacional (conforme a las promesas de Macri y Corral), precisamente una de las razones del bajísimo nivel de ejecución es -además de la ineficiencia en la gestión- que llegaron a la cuidad la mitad o menos de los fondos nacionales prometidos. Pero esa es otra historia, que contaremos en detalle en otra entrada.

domingo, 7 de enero de 2018

DEFINÍME "RESPUESTA INMEDIATA"


Las lluvias que provocaron las inundaciones fueron en el segundo semestre del 2015.

La declaración de emergencia hídrica por decreto de Macri fue en los primeros meses del 2016.

La plata prometida a la provincia para afrontar los daños empezó a llegar en enero de 2017, y terminaron de mandarla en noviembre.

El gobierno provincial la aceptó para poder usarla en diciembre.

No sé, fijáte, no parece una "respuesta inmediata" muy inmediata que digamos.  

domingo, 5 de marzo de 2017

RIGUROSA PLANIFICACIÓN FINANCIERA PARA OPTIMIZAR RECURSOS Y PODER ENCARAR OBRAS ESTRATÉGICAS


1º Paso: Corral pide autorización al Concejo municipal para endeudarse en 86 millones de pesos para hacer obras de bacheo y repavimentación en la ciudad, le dan más de lo que pidió: 96 millones.

2º  Paso: Como se viene endeudando seguido con la banca comercial (a las altas tasas de plaza) la deuda municipal crece mucho más rápido que las obras, a punto tal que el año pasado ejecutó el 36,96 % de las obras previstas, pero gastó en intereses y vencimientos de capital de la deuda un 197% más que lo ejecutado en obras en los cinco principales programas de la Secretaría de Obras Públicas; y en enero de éste año ya gastó el 42,46 % de lo previsto para pagar deudas en el presupuesto, para todo el año.

3º Paso: Mientras se endeudaba con los bancos para hacer bacheo, Corral le pidió plata a Lifschitz con el mismo fin, y se la dieron, sin intereses (es un "aporte no reintegrable", eufemismo socialista por "subsidio"). Más aun: el 20 % del total se lo dan en concepto de "anticipo financiero", o sea que las empresas que pensaba contratar para hacer las obras de bacheo cobran buena parte del contrato, antes de empezar a trabajar.  

4º Paso: A fines del año pasado y para darle los fondos a Corral para el anticipo financiero a las empresas contratistas, Lifschitz les mocha partidas a otras obras que iba a encarar la provincia, y estaban previstas en el presupuesto:


5ª Paso: Sí, vieron bien: para darle plata a Corral para tapar baches (para lo cual ya se había endeudado) Lifschitz le sacó fondos a obras contra inundaciones, a través de los comités de cuenca, el canal Vila-Cululú (obras clave para que no se inunde el departamento Castellanos, la principal cuenca lechera del país) y las presas retardadoras de crecidas del arroyo Ludueña en Rosario. 

6º Paso: Días después llovían soretes de punta en buena parte de la provincia, y pasó lo que pasó: inundaciones por todos lados, y acusaciones cruzadas por falta de obras. Mientras tanto Corral adjudicaba las obras de bacheo que pagará la provincia, pero por un monto superior en un 8,5 % a lo que le dio Lifschitz, y encima con "anticipo financiero".

¿Se vendrá otro "aporte no reintegrable" por la diferencia?


viernes, 3 de febrero de 2017

PROMESAS QUE SE CUMPLEN


Macri prometió en su campaña un millón de viviendas.

En los catorce meses que van de su gestión, entregó –solo acá en Santa Fe- la enorme cifra de 8 viviendas. Ocho. (*)

Solo le restan entregar  999.992 viviendas.

Le quedan 34 meses de mandato, por lo que debería entregar  solamente 29.411 viviendas por mes de acá a Diciembre de 2019.

Y seguramente cumplirá también ésta promesa electoral, igual que está cumpliendo con otras, como la lluvia de inversiones, la creación de miles de puestos de trabajo, la continuidad de la gratuidad del fútbol televisado, la probreza cero o el fin de la inflación.

Por eso la Ciudad se paralizó con la visita del Presidente, como se puede apreciar en la foto, donde una multitud lo acompaña, junto a otros dirigentes de masas y socios políticos, como el gobernador de Santa Fe y el intendente Corral.

Posteriormente, entre los cientos de miles de manos que lo saludaban, el presidente se retiró. En helicóptero.

martes, 24 de enero de 2017

Y YA QUE ESTAMOS, ESTUDIEN UN CAMBIO DE MINISTRO


Después de la guerra de concheros al interior del Frente Progresista por los pases de facturas por las inundaciones y los rajes en el gobierno de funcionarios del área recomendados por Corral y Barletta, el ministro Garibay sale a blanquearse en esta nota del diario aun del Loco Lindo; donde -curiosamente- no le preguntan por el tema.

Esta lumbrera de la gestión pública es el autor del fabuloso "convenio de rescisión de mutuo acuerdo" de la concersión de la autopista Santa Fe-Rosario analizado acá; un indulto a las empresas amigas como Pecam, para que puedan seguir quedándose con contratos del Estado. 

En una entrada anterior repasábamos algunos números de la gestión del FPCyS en éste tema de prevenir las inundaciones, y se nos ocurrió hacer lo mismo a partir de los dichos de Garibay, que arranca diciendo que "Nosotros veníamos trabajando con pequeñas intervenciones como ampliaciones de alcantarillas, la limpieza y el ensanche de canales... ".

Lo cual es interesante, porque hete aquí que revisando las Cuentas de Inversión de la provincia en los años que van desde el 2008 al 2015 (es decir los gobiernos de Binner y Bonfatti) para "Tareas de limpieza y desobstrucción de canales" en toda la provincia, se registraba una asignación de fondos de apenas $ 3.697.740,81, de los que se gastaron solo $ 2.174.515, 19, o sea el 58,80 % por ciento de lo presupuestado. Con éste detalle: desde el año 2009 que la provincia no gasta un centavo con ese fin, y desde el 2010 ni siquiera lo presupuesta.  

Sigue Garibay: "Vamos hacer las obras con el derecho que tenemos los santafesinos de pasar por el campo de quien sea para garantizar el escurrimiento de las aguas. Vamos a desarrollar algunos procesos para acelerar esto.". 

Alguien debería explicarle que ya en el año 2000 la Ley 11.730 (aun vigente) en su artículo 25 declaró: "...genéricamente de utilidad pública y sujetos a expropiación los inmuebles de cualquier naturaleza de cuyo dominio fuera menester disponer para el cumplimiento de los fines de esta ley, y de aquellos que resulten necesarios para la construcción, reconstrucción, conservación y/o mantenimiento de obras de defensa contra inundaciones, de evacuación de excedentes hídricos y de las obras complementarias que el Poder Ejecutivo, a través de sus organismos centralizados o descentralizados decida ejecutar.". O sea que no necesitan "desarrollar" nada para avanzar en la materia.

Claro que por ejemplo en el caso de las obras de la Laguna La Picasa (que el ministro menciona en el reportaje) los gobiernos del FPCyS recién individualizaron cuáles son los inmuebles que deben expropiarse para hacer las obras, en diciembre del año pasado, aunque las obras que hizo la Nación en el gobierno de Néstor Kirchner se culminaron en el 2004.

En un gesto para celebrar, Garibay descubre que faltan hacer obras, y que existen los comités de cuenca: "...nos faltan obras e intervenciones, pequeñas en algunos casos y, en el caso del departamento Castellanos, una inversión de gran magnitud. Algunas se están ejecutando y otras se van a ejecutar a través de los Comités de Cuencas y de algunas localidades.". 

Siempre con base en los datos oficiales, podemos señalar que entre 2008 y 2015 la provincia invirtió apenas el 26 % de los $ 10.535.000 asignados para obras a realizar a través de los Comités de Cuenca; y desde el 2012 que no invierte ni un centavo en obras ejecutadas de ese modo; y va disiminuyendo cada vez más año a año lo que presupuesta con ese fin: de 2,35 millones de pesos en el 2011 pasó a $ 300.000 en el 2013, y apenas 100.000 pesos (sí: $ 100.000) el año pasado, encima no ejecutados. 

Se habla en el reportaje -y mucho por éstos días- del canal Vila-Cululú en el Departamento Castellanos, una de las zonas más afectadas por las últimas inundaciones; lo cual nos permite recordar que en marzo del 2014 por el Decreto 603 Bonfatti adjudicó obras de arte (puentes), protecciones de fondo y alcantarillas nuevas a Constructora Pilatti S.A. por $ 5.069.376,84, las que deberían haber estado terminadas -de acuerdo a los pliegos- en septiembre del 2015.

Sin embargo nueve meses después -en junio del año pasado- y por el Decreto 1253 Lifschitz prorrogó el plazo de ejecución hasta fines de julio, aprobando un "adicional de obra" por el 45,87 % del contrato original; y la obra aun hoy (a 16 meses del plazo original) no está concluida.   

Y para terminar, cuando comenzó el reparto de culpas entre radicales y socialistas acá en la provincia y el reclamo de obras y fondos a la nación, desde el gobierno provincial "presentaron las carpetas" para financiar seis proyectos considerados "prioritarios" para resolver los problemas de las inundaciones en Santa Fe: la estación de bombeo Norte de la Laguna La Picasa (Departamento General López), el puente sobre la ruta provincial 21 en el canal Constitución, las obras en el arroyo Colastiné entre Coronda y Arocena (Departamento San Jerónimo), el canal trasvasador de la cuenca del arroyo Candelaria entre Sanford y Arequito (Departamento Caseros), la readecuación del canal Vila-Cululú ya citado (obra que el gobierno estima costará 300 millones de pesos) y el canal trasvasador Oliveros, en el Departamento San Lorenzo.

Pues bien, revisando el plan de obras contenido en el presupuesto para éste año que aprobó la Legislatura en diciembre del año pasado, nos encontramos con que las tres primeras obras ni siquiera figuran; y las tres restantes (que tienen un costo estimado total para las tres de 400 millones de pesos) tienen asignados diez mil pesos (sí: $ 10.000) cada una para ser ejecutados éste año.

jueves, 19 de enero de 2017

RODEADO DE ESTRICTAS MEDIDAS DE SEGURIDAD, MACRI RECORRIÓ LAS ZONAS INUNDADAS


PODER DE SÍNTESIS

NOS TAPÓ EL AGUA


Las inundaciones que abarcan buen parte de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires nos devuelven la postal repetida de la misma situación, tantas veces vista: las quejas de los damnificados por la falta de asistencia estatal oportuna y del “campo” por las pérdidas que provoca el desastre, la polémica por la determinación de las causas del fenómeno y el revoleo de culpas y responsabilidades entre los responsables políticos de resolver el problema.

Problema sobre el cual hay más o menos consenso en cuanto a que es el resultado de factores concurrentes, a saber: las consecuencias del cambio climático producto a su vez en buena medida del accionar del hombre (por el desmonte para el avance de la frontera agropecuaria, prácticas inadecuadas de manejo de los suelos y la profundización del monocultivo de soja), y la desidia o ineficacia del Estado en ejecutar las obras de infraestructura para prevenirlo o mitigar sus consecuencias.

También hay que apuntar que hay consenso en la mayoría del sistema político ( y no sólo en la Argentina, sino en buena parte de los países de la región) de sostener el modelo de agro-negocios vigente, o por lo menos no profundizar las políticas para modificarlo o alentar formas alternativas de producción.

Claro está que eso ocurre por diferentes razones según el sector político de que se trate; y que van desde la base electoral de sustentación de cada uno, su modelo de país y el hecho objetivo de que el sector agropecuario es (al menos en economías como la nuestra) el principal proveedor de divisas genuinas, en una estructura económica cíclicamente impactada por el fenómeno de la restricción externa.

Dicho esto también corresponde señalar que hay matices en ese consenso, que van desde tratar de captar de algún modo las rentas extraordinarias que ese modelo genera y redistribuirlas, a la incoherencia de Macri que en la conferencia de prensa del martes se quejaba del cambio climático, luego de haber rebajado ya en 10 puntos las retenciones a las exportaciones de soja desde el inicio de su gobierno; generando así un horizonte de rentabilidad aun mayor para el producto que difícilmente pueda conseguirse con otras producciones alternativas; y que no hará sino profundizar la tendencia hacia el monocultivo.

El “campo” y sus entidades, en tanto, reclaman obras de infraestructura y subsidios estatales (como por ejemplo la bonificación de las primas de contratación de un seguro de riesgo agrícola) dejando de lado entonces su tradicional credo liberal que abjura del gasto público, y desentendiéndose además de su responsabilidad concreta en la generación del problema por sus propias prácticas productivas, que lo potencian y agravan sus consecuencias.

Cuando se apunta desde el sector que los mecanismos de las “emergencias agropecuarias” no sirven o resultan insuficientes para reparar los daños, no se dice que esos mecanismos (que consisten sustancialmente en el diferimiento o condonación del pago de impuestos) en efecto “no mueven el amperímetro” precisamente por la irrelevancia de la contribución fiscal del sector agropecuario, al conjunto de los ingresos del Estado en sus distintos niveles.

Pese a llorar todo el tiempo por “la elevada presión tributaria” el sector (al menos en Santa Fe) está exento de pagar Ingresos Brutos (principal impuesto provincial, que representa casi el 80 % de los recursos tributarios propios) desde 1992, y lo que paga en concepto de Inmobiliario Rural (gravamen directo sobre el patrimonio) es irrisorio porque no se corrigen los avalúos fiscales desde 1993. Suponemos que la situación no difiere mucho en las demás provincias hoy afectadas por las inundaciones, y está por verse (porque no hay información al respecto) como anduvo aquélla promesa de que eliminándole o rebajándole retenciones al sector, aumentaría su contribución por Ganancias: una especie de “teoría del derrame” fiscal.

Más allá de las cuestiones anecdóticas como el viaje de Vidal a México (que en todo caso deben señalarse porque exponen la incoherencia brutal del discurso político del oficialismo), es más provechoso concentrarse en evaluar la eficacia de las políticas públicas desplegadas desde el Estado en sus distintos niveles, para prevenir fenómenos como los de las inundaciones, o mitigar sus consecuencias.

Por lo pronto se advierte que el cambio de gobierno trajo aparejado también uno de actitud: la postura de Macri en la conferencia de prensa de esta semana (en la que no hubo ningún anuncio concreto para los damnificados por las inundaciones) contrasta con las decisiones concretas que tomaba Cristina en cada circunstancia similar; como por ejemplo duplicar en las zonas declaradas en emergencia el valor de las jubilaciones mínimas, las asignaciones familiares y la AUH. El presidente tuvo tiempo de jugar a ser empleado en el call center de la ANSES, pero al parecer no para replicar medidas similares.

Ya se ha analizado hasta el cansancio la exasperante inutilidad del rabino Bergman (ya no como funcionario sino en su menester específico: al parecer no sirve ni para rezar, o sus ruegos no son atendidos), pero poco se ha dicho que el Ministerio de Desarrollo Social de Carolina Stanley también brilla por su ausencia; y no hay información oficial disponible sobre la inversión que hizo Buryaile (el ministro de Agroindustria) de los recursos del fondo específico de asistencia creado para el sector agropecuario por la Ley 26.509 (2009)

De acuerdo con los datos oficiales, el ministro Frigerio dispuso en 2016 de 2537,4 millones de pesos para obras de infraestructura hídrica para prevención de inundaciones, de los que gastó apenas 1357,2, o sea el 53,49 %; y Patricia Bullrich (cuya ministerio es responsable del sistema de protección civil y prevención de emergencias) dejó sin gastar más de 202 millones de pesos de los fondos que disponía con ese fin, el 21,39 % del presupuesto específico.  

El año pasado el gobierno envió al Congreso con gran publicidad un proyecto de ley (luego aprobado como Ley 27287) creando  el “Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil” del cual no se tuvieron más noticias; ni siquiera de la convocatoria de los Consejos Nacional y Federal que crea para este tipo de situaciones. Como la ley no establece ninguna fuente de financiamiento concreta del Sistema, tampoco da para ser muy optimistas respecto a su desenvolvimiento futuro.

En Santa Fe la situación no es muy distinta: tal como en Buenos Aires Vidal llegó a la gobernación haciendo campaña con las inundaciones del 2015 para pegarle a Scioli, aquí el Frente Progresista Cívico y Social accedió al poder tras 24 años de gobiernos del PJ enancado en parte en las críticas a las respuestas del Estado antes las inundaciones del 2003 y 2007, pero una vez en la gestión, el accionar no fue muy distinto al que criticaban como opositores, y nos remitimos para ello a una serie de datos puntuales:

* Contaron con los recursos del Programa de Protección de Inundaciones (PPI) consistentes en 55 millones de dólares provenientes de un préstamo autorizado por la Ley 11.515 (1997), pero desde el 2008 para acá invirtieron en obras de infraestructura para ese fin apenas el 51,98 % de los fondos disponibles, mientras pagaban religiosamente los intereses del préstamo todos los años; un dato que vale la pena recordar ahora, cuando la provincia -como tantas otras- se lanzó alegremente a tomar endeudamiento externo con la excusa de ejecutar obras de infraestructura.

En números redondos, de casi 397 millones de pesos asignados para obras contra inundaciones gastaron 206, mientras pagaban otros 131 millones en intereses y amortización del capital del préstamo.

* Entre 2008 y 2011 ambos años incluidos (es decir todo el mandato de Hermes Binner) el gobierno provincial no ejecutó un centavo de obras de infraestructura con los recursos del PPI, y recién en 2012 (primero año del mandato de Bonfatti) gastó el 7,54 % de las partidas disponibles. Solo a partir del 2013 (a seis años de comenzada la gestión del FPCyS) comenzaron a ejecutarse obras por éste programa.

* Los fondos asignados por el Estado provincial al estímulo fiscal de los productores que realizan planes responsables de conservación y manejo de suelos (garantizando por ejemplo el drenaje adecuado de los campos, incluso para preservar su capacidad productiva) que prevé la Ley 10.552 (1990) son irrisorios: de acuerdo al presupuesto para éste año serán 6 millones de pesos, en un presupuesto de casi 155.000 millones en total.

Como el estímulo fiscal consiste básicamente en la exención o devolución de lo pagado por Impuesto Inmobiliario Rural para aquellos productores cuyos planes de manejo de suelos sean aprobados, lo irrisorio de las cifras hace que a nadie le interese plantearlos; y cabe al respecto lo mismo ya dicho para la emergencia agropecuaria.

* Pero si los estímulos fiscales y las obras no funcionan o no se hacen, también brilla por su ausencia la autoridad regulatoria del Estado sobre el tratamiento de los excedentes de agua: Santa Fe tiene desde 1985 una ley de Comités de Cuenca (Ley 9830) y otra para resolver las situaciones conflictivas derivadas de obras para la evacuación de excedentes hídricos (Ley 12.081 de 2002).

Por ellas se exige la autorización del Estado para la realización de obras hídricas privadas, y la provincia, los municipios y los productores deben consensuar el manejo de las cuencias, y los planes de las obras necesarias para evitar los anegamientos. En el marco de un retiro sostenido del Estado de sus funciones básicas (aun en manos de quienes se dicen “progresistas”), ambas son letra muerta, no se conocen sanciones por su violación y en la materia impera la ley de la selva: cada productor se saca el agua del campo como se le antoja, aunque sea haciendo un canal para tirársela al vecino o sobre los caminos; agravando el problema.  

Tan poco han cambiado las cosas, que Lifschitz acaba de hacer lo mismo que Reutemann en las inundaciones del 2003: echar al responsable de las obras hídricas.