LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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domingo, 30 de junio de 2019

Y AHORA NO NECESITARON UN DNU


Primer dato: el socialismo se olvida de su histórica posición en contra del aguinaldo, y decide pagárselo a los empleados públicos antes de las elecciones, en un manotazo de ahogado para revertir el resultado que se vislumbraba como inevitable. No alcanzó.

Segundo dato: para pagarlo necesitó un adelanto en descubierto del agente financiero de la provincia (el Nuevo Banco de Santa Fe del Grupo Eskenazy), que por supuesto devengó intereses. Unos 25 millones de pesos, para ser más precisos, incluso puede que sean más.

Tercer dato: el uso del de los adelantos en descubierto en sus cuentas en el Banco (entonces en manos del Estado) fue lo que los socialistas y sus socios en el hoy disuelto Frente Progresista le cuestionaron a los gobiernos del PJ, porque provocaron una situación de quebranto del banco, que llevó a su privatización.

Cuarto dato: no es la primera vez que el socialismo apela a esta herramienta, en un año electoral, y para anticipar el pago del aguinaldo. Ya lo había hecho Bonfatti en el 2013 (más información, acá):


Quinto dato: este año no necesitaron apelar a un DNU, porque ya contemplaron la autorización para echar mano del recurso, en la ley de presupuesto, en su artículo 43, que dice lo siguiente: "Autorízase al Poder Ejecutivo a hacer uso del instrumento dispuesto en el punto 3.2.5 del Texto Ordenado al 11/04/2018 de "Financiamiento al Sector Público No Financiero" del Banco Central de la República Argentina, sujeto a la observancia de las limitaciones establecidas en la Comunicación "A" 3911, sus complementarias y modificatorias, con los alcances allí dispuestos, como asimismo todo otro instrumento que establezca el Banco Central de la República Argentina destinado al Sector Público Provincial, sin perjuicio de lo dispuesto mediante el artículo 38 de la presente ley." 

"A tales fines, autorízase al Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Economía, a dictar aquellas normas complementarias necesarias para determinar las formas o condiciones, como así también a celebrar acuerdos necesarios y/o contratos con el Agente Financiero de la Provincia de Santa Fe, para implementar los instrumentos referidos en el presente artículo como asimismo las operaciones vinculadas a los mismos." (las negritas son nuestras).

¿Los 25 millones de pesos en intereses por el descubierto gastados al pedo para tratar de impedir la derrota de Bonfatti habrá que incluirlos en el rubro "gastos electorales", o los piensan devolver de su bolsillo el gobernador y sus funcionarios, antes del 11 de diciembre cuando asuma Perotti?

jueves, 13 de junio de 2019

EL PASADO LOS CONDENA


"Desde la aparición misma de Juan Domingo Perón en la escena política nacional, el Partido Socialista se convirtió en uno de sus principales contradictores. Seguramente debido a la cada vez más concreta influencia de aquel sobre los trabajadores y sus organizaciones representativas -a quienes los socialistas siempre dijeron expresar y defender-, la crítica fue siempre furibunda. 

Lo más notable en este sentido fue la caracterización del nuevo movimiento político como “régimen fascista”, donde eran permanentes las referencias -directas e indirectas- a Hitler, Mussolini, Franco y, como antecedente vernáculo, a Juan Manuel de Rosas. Este sentimiento recorría todo el discurso socialista, y venía a demostrar no solo la centralidad de la línea “antitotalitaria” del partido, que La Vanguardia amplificaba con creces, sino también, y fundamental por las consecuencias que les trajo a los socialistas, la incomprensión del fenómeno peronista. 

En esta línea, uno de los ejes de la impugnación socialista era -no podía dejar de serlo- la política laboral de Perón. En realidad, el Partido Socialista encaró este desafío de la peor manera: ignorando el progreso social que les produjo a los obreros la legislación social peronista, denostando a su impulsor y, lo que es más grave, negándole a los trabajadores que apoyaban al nuevo líder su carácter de tales. 

Así, trataron de contrarrestar la política concreta peronista con apelaciones que partían del concepto de que solo en “democracia y libertad” era posible la “justicia social”. Emblemático de lo expresado fue la reacción que los socialistas tuvieron frente a una medida gubernamental de claro beneficio para los trabajadores: la que establecía, en diciembre de 1945, el aguinaldo. Aquellos, a través de La Vanguardia, criticaron la medida a la que calificaron como una “cruda demagogia electoral”, un “anzuelo” destinado a “someter y domesticar los sindicatos libres”. 

"Lo importante en el decreto mencionado es la maniobra nazifascista típica que pretende acabar con los sindicatos obreros y convertirlos en simples instrumentos de la nueva oligarquía que pretende someter al pueblo argentino a sus designios. El aguinaldo es el sebo para engañar, es el anzuelo, pero el propósito es domesticar a la clase trabajadora para luego utilizarla con fines bastardos. En dicho decreto queda probado el plan de castramiento paulatino de los sindicatos obreros. Antes fueron las intervenciones. Ahora es la dádiva, previa la entrega". Es, además, "el coronamiento de una larga e intensa campaña demagógica desarrollada bajo el amparo y con el estímulo de la Secretaría de Trabajo y Previsión".(1) . "

(1) La Vanguardia, órgano oficial del Partido Socialista, edición del 08-01-1946, p. 1., citado en "Los socialistas y la Revolución Libertadora. La Vanguardia y los fusilamientos de junio de 1956" de Claudio Panella. Las negritas son nuestras). Tuits relacionados:

domingo, 20 de diciembre de 2015

70 AÑOS DEL AGUINALDO


Se cumplen hoy 70 años de la sanción del Decreto-Ley 33.302/45, por el cual el gobierno de Farrell instituyó el "Sueldo Anual Complementario", vulgarmente conocido como aguinaldo.

La medida estaba contemplada en el artículo 45 del decreto: "Todos los empleadores, sean personas de existencia visible o ideal, que ocupen empleados u obreros comprendidos en el art. 2° del presente Decreto-Ley, están obligados a pagarles el 31 de diciembre de cada año y a partir del 31 de diciembre de 1945, inclusive, a sus empleados y obreros un sueldo anual complementario por lo menos. Se entiende por sueldo anual complementario la doceava parte del total de sueldos o salarios, definidos en el art. 2° del presente Decreto-Ley, percibidos por cada empleado u obrero en el respectivo año calendario.".

El decreto había sido redactado por Perón en su paso por la Secretaría de Trabajo y Previsión -cargo en el que lo reemplazó Domingo Mercante, que lo firmó- y contenía una conjunto de beneficios para los trabajadores; como la creación del Instituto Nacional de  las Remuneraciones, la instauración del Salario Mínimo, Vital y Móvil, la definición de los salarios básicos y la creación de las Comisiones Salariales; antecedente directo del sistema de convenciones colectivas de trabajo y comisiones paritarias que ya en su presidencia regularía la Ley 14.250 (1953), que con modificaciones rige hasta hoy.

El aguinaldo fue sancionado luego de la movilización popular del 17 de octubre de ese mismo año, y en plena campaña electoral de cara a las elecciones del 24 de febrero de 1946; en las que Perón accedería por primera vez a la presidencia de la nación, derrotando a la fórmula de la Unión Democrática, Tamborini-Mosca.

Por tal razón fue interpretada como una "ayudita" del gobierno a Perón que era el candidato oficialista, minimizando así su labor en favor de los trabajadores desde que en noviembre de 1943 se hiciera cargo del viejo Departamento Nacional del Trabajo; para transformarlo en la Secretaría de Trabajo y Previsión.

Victorio Codovilla (dirigente del Partido Comunista) señalaba apenas conocido el decreto que "...el aumento de los salarios debe ser el resultado de las luchas organizadas de la propia clase obrera: el objetivo del peronismo consiste en hacer ciertas concesiones provisionales a algunos sectores obreros para destruir sus organizaciones independientes y de clase y forzarlas a entrar en sindicatos estatales...". 

No muy distinto pensaba Jorge Luis Borges, para quien "...otro soborno fue el aguinaldo, curiosa medida económica -imitada nunca sabré porqué por los gobiernos ulteriores- según la cual trabajan doce meses y se paga trece. Esta ridícula y onerosa medida ha sido decorada con el título de 'conquista social'...."; con lo que demostraba que era un gran escritor, pero que de política no entendía mucho que digamos. 

Mucho más previsiblemente, la medida fue resistida por las entidades patronales: cuenta José María Rosa en su "Historia Argentina" que "...La Asamblea Permanente de Entidades del Comercio, la Industria y la Producción convocó a sus agrupaciones a pronunciarse. El Colegio y la Asociación de abogados sostuvieron que el decreto era inconstitucional. Apoyados en la opinión de los juristas y la conducta del Partido Comunista, el 27 de diciembre, dos mil representantes patronales, presididos por Eustaquio Méndez Delfino, con Arnaldo Massone, Luis Colombo, José María Bustillo, Alejandro Shaw, Joaquín Anchorena, protestaron contra "las erogaciones que el decreto impone y que no pueden cumplirse, ni se habrán de cumplir. ¡Nadie en el mundo puede obligar a dar lo que no se puede, y menos lo que no tiene!..". 

En la misma línea de pensamiento, el Comité Universitario Radical de la Capital Federal publicó un manifiesto en el que decía que el decreto "...causará la ruina del comercio y la industria...". Además de protestar, los empresarios se negaron a pagar el primer aguinaldo, y los aumentos salariales establecidos en el mismo decreto, y realizaron un lock out de tres días en enero del 46'; medida que el PC aplaudió porque "tuvo y tiene un contenido de lucha contra el fascismo...", según decía una declaración del Comité Central del 16 de enero de ése año.

Tal como señalaba el propio Borges, una vez puesto el aguinaldo en aquél diciembre del 45' nadie lo sacó después, aunque muchos quisieron hacerlo y a otros ganas no les faltaron. Como tampoco nadie -al menos que se sepa- renunció a cobrarlo, más allá de sus opiniones políticas, y de lo que pensara de Perón y el peronismo.

Empresarios preocupados por los costos salariales y que se resisten a cumplir con las leyes que consagran derechos para los trabajadores, "gremiales" patronales que se le paran de manos haciéndole lock outs a un gobierno en defensa de sus intereses, partidos políticos y dirigentes estudiantiles que se alinean con intereses corporativos, izquierdas desorientadas: cualquier parecido con la realidad actual, sería puramente fruto de la casualidad. O no.

Aunque lamentablemente todo indica que por estos tiempos hay una diferencia sustancial con aquéllos: el Estado no está del lado de los derechos de los trabajadores.