LA FRASE

"ACABO DE HABLAR CON ADORNI PARA PREGUNTARLE SI POR CASUALIDAD EN EL PENDRIVE DONDE TENÍA LOS DÓLARES DE LAS CRIPTOMONEDAS NO LE HABÍAN QUEDADO LOS 4 BILLONES DE PESOS QUE NOS ESTÁN FALTANDO." (SANTIAGO BAUSILLI)
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domingo, 11 de octubre de 2020

LO QUE VIENE Y LO QUE ESTÁ

 

Para calmar las ansiedades sociales por las demandas pendientes, en especial en todo lo que signifique reparar los estropicios que dejó el macrismo, el gobierno eligió explicar la realidad en fases que deben ser atravesadas, para generar condiciones más propicias para avanzar: en un primer momento era justamente atender los frentes abiertos más graves de la pesada herencia recibida y por eso había que arreglar la deuda con los acreedores externos. Acá dijimos -y lo reiteramos- que nunca estuvo muy claro por qué esa era la prioridad principal, o por encima de otras.

Luego sobrevino la pandemia, y se impuso sobre todos los demás temas de agenda, y se devoró buena parte de las energías del gobierno, y de la sociedad. Pero la pandemia, amigos, vino para quedarse, y nadie sabe decir a ciencia cierta cuando terminará. De allí que el propio gobierno volviera sobre sus propios pasos discursivos para empezar a intentar instalar una "agenda del día después"; pero estaba en eso cuando tuvo que volver sobre la administración social de la pandemia, endureciendo medidas en la mayoría de las provincias del interior, desplazando la responsabilidad de su control a los gobernadores: una especie de división de tareas, decidida unilateralmente, que los concernidos no tuvieron más remedio que aceptar, estampando su apoyo en una solicitada.

Claro que la realidad no funciona en fases, y es un poco más compleja: de hecho, en plena pandemia que postergaba otras discusiones -como las políticas de redistribución del ingreso, o la reforma tributaria-, se cerró el acuerdo por la deuda con los acreedores externos, haciendo borrón y cuenta nueva con el proceso de endeudamiento del macrismo. El gobierno eligió dejar en un cajón el informe del Banco Central sobre los principales fugadores de divisas en el macriato y decidió no utilizarlo, si no para discutir la legitimidad de la deuda, por lo menos para establecer quienes debían pagarla, conforme se prometió en campaña.

El arreglo con los acreedores se hizo bajo la premisa de que mejoraría las expectativas de los actores económicos y calmaría las presiones cambiarias, y como bien sabemos, ni una ni otra cosa se verificó: tal cual lo plantea acá con la claridad de siempre Claudio Scaletta, la escalada del dólar "blue" se ha convertido para el gobierno en el principal problema político (sí, político, mucho más que económico), al cual debe encontrarle una respuesta eficaz e inmediata desarmando las expectativas devaluatorias; porque se va en ello su suerte política y su propia estabilidad, más allá de las perspectivas electorales. Ni que decir que abrir las puertas a una devaluación abrupta, en el contexto actual generado por la doble pandemia (la macrista y la del coronavirus) crearía la condiciones para un estallido social de imprevisibles consecuencias. Así de urgente es la cosa. 

Si la idea de arreglar con los acreedores era generar confianza y previsibilidad en los actores económicos, ya vimos que no se logró y es un supuesto basal del plan trazado que debe ser revisado, junto con otros que tampoco se concretaron: no hubo pax política ni mediática, no hay cosa tal como una fracción de "oposición constructiva y responsable" con la que establecer algún nivel de acuerdos, ni autocrítica del macrismo por sus desastres, ayudando un poco a la paz social desde el silencio: mañana vuelven a atizar una marcha contra el gobierno, en pleno ascenso de los contagios y las muertes.

Tampoco se ve como posible en lo inmediato la "salida exportadora" que aporte los dólares que alivien la restricción de las cuentas externas, y está por verse si las medidas "ofertistas" diseñadas para hacer que los hoy exportan liquiden sus divisas, tienen resultado. En ese contexto, cabe preguntarse si es posible -como intenta el gobierno- un pacto social sentando a la mesa a los que promueven la devaluación, mientras éstos (la UIA) por ejemplo, le reclaman flexibilizar los controles cambiarios y acceder al "contado con liqui", y sus dirigentes le plantean a la misión del FMI la necesidad de una reforma laboral de la que ni los funcionarios del Fondo habían empezado a hablar.   

En el repaso de los temas pendientes omitimos hasta acá el arreglo pendiente con el FMI, que a diferencia del que se cerró con los acreedores privados, vendrá con condicionalidades de política económica, aunque sus funcionarios juren lo contrario. ¿Nos pedirán que nos enamoremos de Kristalina?

Lo concreto es que el contexto político y económico desfavorable no va a cambiar en lo inmediato, al menos en lo que dependa de la conducta de los actores ajenos al gobierno, y sería muy ingenuo pensar lo contrario. Esos actores que, en una implícita admisión de los límites de acumulación de la estrategia opositora, empiezan a operar desembozadamente en la interna del "Frente de Todos", para aislar al kirchnerismo y a Cristina, como hace hoy con motosierra Van Der Kooy -el viejo amigo de Alberto, ¿altri tempi?-en Clarín.

¿Qué le queda por hacer al gobierno entonces? Otras cosas, distintas de las que hasta acá no funcionaron, en todos los planos. Por ejemplo encarar con decisión la agenda de los temas pendientes: la reactivación del Consejo del Salario en un país con más del 40 % de pobreza, la definición de un índice de movilidad jubilatoria que permita recomponer ingresos frente a la inflación, el reajuste de la AUH y el IFE, de cuya continuidad no se puede seguir dudando cuando hay certeza de que la pandemia vino para quedarse, el olvidado plan contra el hambre, o la necesaria reforma tributaria que vaya más allá del parche del impuesto a las grandes fortunas, aun en veremos.

El presupuesto enviado al Congreso no define una fórmula de movilidad jubilatoria, siendo que la mitad del gasto público es la seguridad social; y por el contrario establece aumentos de tarifas cuando ya ni se habla de la revisión tarifaria integral planteada en la ley de emergencia, o de adecuar los aumentos de tarifas a la renegociación de los contratos con las privatizadas, para garantizar las inversiones o incluso rescindirlos. Visto rápido, pareciera que nos apuramos a hacer los deberes que de ordinario pediría el FMI, antes de que lo hicieran. 

Ni la pandemia que no detuvo el arreglo con los acreedores externos ni las conversaciones con el FMI, ni el equilibrio de las cuentas públicas que no impidió la rebaja de las retenciones y el aumento de los reintegros a las exportaciones, ni aceleró la aprobación del impuesto a las grandes fortunas, deberían ser excusa para no hacerlo. Porque de lo contrario se podría pensar que donde hay excusas, en realidad hay un plan, que no es el que votamos.  

Si se repasan los temas de la agenda alternativa planteada, se advierte que constituyen las bases principales del contrato electoral firmado con la mayoría del pueblo argentino en las elecciones del año pasado, y pone al gobierno a dialogar con su propia base electoral, proponiendo un  equilibrio político hacia el interior del FDT distinto del que proponen sus adversarios: hace falta más kirchnerismo, y no menos, mostrarlo y no esconderlo. Claro que como señala acá Nicolás Lantos eso supone "elegir un contrincante", pero es imposible quedar bien con todos, porque terminás quedando mal con los propios.

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sábado, 17 de agosto de 2019

LA IMPROVISACIÓN AL PODER. O NO.


En el marco de las medidas que alocadamente anunció y trató de implementar el gobierno después de las derrota en las PASO, El jueves de esta semana el ministro Dante Sica convocó al Consejo del Salario, para discutir un aumento del Salario, Mínimo Vital y Móvil, que estuvo hibernado durante meses porque la contracción de los salarios es la pieza fundamental de la política económica del macrismo. Acápueden ver en el Boletín Oficial de ese día la resolución de convocatoria.

El SMVM está contemplado en el artículo 14 Bis de la Constitución, y el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 lo define así: “Salario mínimo vital, es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión.”.

Hoy el Salario Mínimo está en 12.500 pesos, cuando la canasta alimentaría básica que mide los niveles de pobreza, sobrepasa los 31.000, lo cual supone que el gobierno viola groseramente la Constitución y las leyes, además de hambrear al pueblo. De allí que resulta perfectamente lógico que tanto la CGT como la CTA vayan a la convocatoria del Consejo con un pedido de aumento del 140 %, para por lo menos llegar a esa cifra. Ni hablemos de que el salario alcance para algo más que comer.

Según cuentan acá en Ambito Financiero, el gobierno solo está dispuesto a conceder un aumento del 28 %, en línea con el promedio de las paritarias de los trabajadores registrados (que de ese modo perderán mucho más de 20 puntos frente a la inflación este año), con lo cual el SMVM llegaría a unos 16.000, o sea, apenas la mitad de la canasta de pobreza. Señala la nota que no quiere otorgar un aumento mayor por temor a que dispare otras demandas, como el aumento de los planes sociales.

Esta misma semana (no hace un mes, ni un año, el gobierno anunció la eliminación del IVA en 13 productos dela canasta básica de alimentos; medida que se concretó a través del Decreto 567 publicado ayer en el Boletín Oficial (completo acá).

En los fundamentos del decreto se señala -entre otras cosas- que la medida se toma en el contexto de “...la Ley Nº 27.345 se prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2019 la emergencia social en los términos de la Ley Nº 27.200, con miras a garantizar alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, cobertura médica, transporte y esparcimiento, vacaciones y protección previsional, con fundamento en las garantías otorgadas al “trabajo en sus diversas formas” por el artículo 14 bis y al mandato de procurar “el progreso económico con justicia social” establecido en el artículo 75, inciso 19, ambos de la Constitución Nacional...”.

La pregunta preliminar que uno podría hacerse es por qué razón entonces no se eliminó el IVA de estos productos cuando se sancionól la emergencia social, o cuando se la prorrogó hasta fin de año, y la respuesta es muy sencilla: porque el gobierno no había perdido las elecciones.

Pero volviendo a los fundamentos de las medidas y para que se entienda: con los mismos argumentos con los que debería aumentar el SMVM mucho más de lo que el gobierno está dispuesto a aceptar (por lo menos cinco veces más), eliminan el IVA de una serie de productos de primera necesidad de la canasta básica de alimentos, al tiempo que reconocen que la medida no hará bajar los precios; es decir, el Estado resignará recursos propios y de las provincias, a cambio de nada, o de que los que intervienen en la cadena de producción y comercialización de los alimentos se apropien de más ganancias, fruto de la devaluación.

Para peor, en el decreto se señala que "...en dicho marco (o sea, el de la emergencia social, aclaramos) corresponde velar y garantizar el abastecimiento normal y habitual en el mercado interno a efectos de cubrir las necesidades del pueblo argentino...."·y que "...la falta de suministro de productos en el mercado provoca un grave impacto, con el consiguiente perjuicio de la sociedad toda, requiriendo la adopción de medidas urgentes por parte del Gobierno Nacional.". Es decir: frente a las maniobras especulativas de los empresarios la respuesta no es -por ejemplo- aplicar la Ley de Abastecimiento 20.680 o la Ley de Defensa del Consumidor 24.240, sino eliminar impuestos, para que ellos ganen más; aunque la gente pague los mismos precios. 

Del mismo modo que con el congelamiento de las cuotas de los préstamos UVA, que opera a través de un subsidio del Estado a los bancos que pagamos todos (en lugar de que estos resignen rentabilidad), las medidas que el gobierno sacó a las apuradas de la galera para intentar remontar el desastre en las urnas, sacrifican ingresos del Estado o redistribuyen cargas entre los empobrecidos, en lugar de afectar los intereses de los enriquecidos; que venían ganando montones de plata antes, y pasaron a ganar mucho más con la devaluación. Como los miembros del gabinete y el presidente, con abultados patrimonios en dólares, resguardados en el exterior.

domingo, 19 de noviembre de 2017

TEMPORADA DE VENTA DE BUZONES

miércoles, 28 de junio de 2017

DÁLE, HABLEMOS DEL PASADO


"El Indec volvió a difundir su índice de salarios. Cuando las paritarias comienzan a tomar forma, las estadísticas oficiales confirman un diagnóstico conocido: en un contexto de recesión e incremento en el desempleo la capacidad de compra de los salarios se contrajo en 2016 y continuó en retroceso durante el primer bimestre de 2017. Entre enero y febrero el indicador arrojó una suba global del 2,9 por ciento mientras que los aumentos de precios oficiales llegaron a 3,8 por ciento. El resto de las mediciones de inflación publicadas por consultoras, sindicatos y provincias oscilaron entre el 2,9 por ciento de San Luis y el 4,1 por ciento de la Ciudad de Buenos Aires o la UMET.  "

"La publicación del informe sobre los salarios se había interrumpido como parte del apagón estadístico decretado por el Gobierno dos semanas después de asumir. El deterioro del poder adquisitivo se extiende a salario mínimo vital y movil, la asignación universal por hijo y las jubilaciones mínimas."

" El documento publicado por la autoridad estadística permite estimar la evolución de los ingresos laborales de los trabajadores del sector privado, público y los no registrados. Con una mejora de 4,7 por ciento los trabajadores en relación de dependencia son el único rubro que, según el Indec, registró subas por encima de los aumentos de precios en los dos primeros meses del año.  Ante el sostenido deterioro del universo laboral que durante el primer trimestre del año anotó el nivel de desempleo más elevado en diez años al marcar 9,2 por ciento, esa tímida mejora no anticipa una trayectoria de recuperación que permita revertir la caída de 6 puntos porcentuales experimentada el año pasado por los trabajadores registrados."

"El informe del Indec muestra que los salarios del los trabajadores registrados –privados y estatales– aumentaron según el Indec 32,9 por ciento durante el año pasado mientras que el promedio de las mediciones de inflación arrojó un salto del 40 por ciento. Los registros oficiales confirman el retroceso agregado del 6 por ciento en la capacidad de compra. La cifra, que no incluye la evolución de los salarios de los no registrados, equivale a decir que a cada trabajador le pagaron tres semanas menos en el año."

"Desde el CIFRA que depende de la CTA sostienen que la devaluación, la eliminación o reducción de los derechos de exportación, el incremento del precio de los servicios a partir de la creciente quita de los subsidios  articulado con una política monetaria restrictiva además de una estrategia de “represión” salarial dieron forma a una caída de la participación de los trabajadores en el ingreso nacional del 37,4 por ciento en 2015 al 34,3 por ciento en 2016. Esto equivale a una transferencia de ingresos del trabajo al capital del orden de los 16.000 millones de dólares y retrotrae la situación distributiva a niveles que se ubican por debajo del 2011, cuando alcanzaba el 34,9 por ciento del PIB."

"Según la UNDAV, a la hora de analizar la evolución del salario mínimo vital y móvil con relación a la inflación general del país el retroceso en la Argentina alcanza un 8,3% desde diciembre de 2015 a mayo de 2017. Según el estudio, la inflación acumulada en el país alcanza un 57% y el salario mínimo se incrementó un 44,2%. La cifra contrasta con Bolivia donde el poder adquisitivo del salario mínimo se incrementó un 16,1% con relación a la evolución de los precios en la medida en que la inflación en del período fue de un 4,1% y la variación del salario mínimo vital y móvil alcanzó un 20,8%. En Brasil lo hizo un 10,3% (inflación 7,8% y aumento del SMVM de 18,9%), Uruguay un 8,9%, Perú un 8% y Paraguay un 1,3%."

"Así las cosas, con la excepción de la Argentina, en toda la región se registró una recuperación del salario mínimo vital y móvil con relación a la evolución general de los precios. Sin embargo, el informe a su vez analiza el impacto del ingreso sobre diversos productos que componen la denominada canasta básica total (CBT) y establece la evolución, país por país, de la cantidad de bienes de esa canasta que se pueden adquirir con el mínimo. En realidad, el número, indica la sumatoria del total de productos que se pueden comprar de cada uno de los 16 bienes analizados con un salario mínimo vital y móvil. Se los agrupa con el propósito de anular posibles distorsiones."

"El SMVM de la Argentina pasó de 6.095 productos a 4.455 en el período lo que implica una reducción del 26,9%. Curiosamente, en este análisis, todos los países menos Bolivia retroceden en su capacidad de compra de bienes de la canasta lo que indica un incremento particular de los precios de los alimentos básicos en la región por encima del registro de inflación general.(Las negritas son nuestras. Más información, acá y acá)

En ese marco, nos enteramos que por primera vez desde el 2004, fracasó la reunión del Consejo del Salario Mínimo, vital y Móvil; y el gobierno dispuso unilateralmente un aumento del 24 % en tres tramos, que terminan en julio del año que viene (es decir, dentro de 12 meses) cuando llegaría a 10.000 pesos (recièn en enero de 2018 alcanzaría los 9500 pesos); siendo que la canasta básica esta hoy por encima de los 14.000; y que nos dicen que la inflación de junio volvería a subir, esencialmente por el precio de los alimentos.

Pero como cada vez que hablamos de éstas cosas nos proponen discutir el pasado, acá les dejamos un cuadrito vinculado al pasado, los salarios y la distribución del ingreso:


miércoles, 24 de mayo de 2017

¿COMPITEN CON EL MOMO VENEGAS?


Todos los medios (hasta los alineados con el gobierno) vienen dando cuenta del aumento de la conflictividad sindical sectorial, con las paritarias que no se cierran (docentes, metalúrgicos).

Las metas de inflación del gobierno ya quedaron atrás, y aunque no lo digan abiertamente, nadie cree que se sostendrá la pauta del 17 % diseñada por Sturzenegger y planteada en el presupuesto.

Además de lo que los salarios perdieron el año pasado frente a la inflación, todo indica que volverá a perder también éste años, al menos con la mayoría de las paritarias que se están cerrando; algunas francamente vergonzosas como las de UPCN nacional, Comercio y UTPBA (trabajadores de prensa).

En ese marco nos enteramos de que la reunión del Consejo del Salario es para “moderar la suba “ del Salario Mínimo, Vital y Móvil; y para “blindar” judicialmente los reclamos por defectos de cobertura y prestaciones de las obras sociales; y el sistema de riesgos del trabajo (ART).

Ni hablemos de que el Salario Mínimo medido en dólares era de 627 en 2015 (el mas alto de América Latina) y es de 491 dólares ahora (debemos andar por la mitad de la tabla); o de lo que ha perdido en poder adquisitivo desde entonces, sobre todo en relación a los productos básicos de la canasta familiar. 

No está de más recordar la importancia de aumentar el SMVM, no solo para que rija para un sector de los trabajadores fuera de convenio, sino porque se lo tiene en cuenta para diferentes cuestiones, a saber: calcular el valor de las indemnizaciones por despido en algunos convenios colectivos, determinar el monto de las multas por infracciones a las leyes laborales y lo mismo en el caso de las leyes de protección de los derechos del consumidor (ver más información al respecto, acá). Aunque pensándolo bien, acaso por eso sea que el gobierno quiere subirlo lo menos posible.  

La “cobertura universal de salud” que con tanta pompa anunciara Macri sigue sin dar noticias sobre su paradero, y la reforma de la ley de ART (apoyada por la CGT) es un rotundo fracaso: lejos de terminar con la llamada "industria del juicio", subieron un 22 % las demandas por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

La conducción de la CGT dejó solos a los docentes en su pelea por una paritaria nacional, mientras Daer (novel "randazzista" que pugna por la "renovación del peronismo) dice que es más fácil ganarle una elección a Macri, que hacerle un paro general.

Caló (con la UOM en pleno conflicto por las paritarias, también reciente "randazzista") dice que no cree que la CGT haga paros hasta después de las elecciones. Rodríguez de UPCN se quejó por la falta de un plan contra la inflación, para horas después firmar una paritaria denigrante, en tramos, por debajo de la inflación y con un esquema de presentismo denigrante.

El resto de la conducción de la CGT (salvo los dirigentes de la Corriente Federal), ni hablar de hacer algo luego del paro general, con lo que cabría preguntarse ¿para qué lo hicieron, sólo para distender las puteadas que se comieron en público en el penoso episodio del atril?

Se suponía hasta acá que la CGT se reunificó el año pasado para tener peso en la reorganización del peronismo tras la derrota en el bsalotaje; o para proveerle de una estructura sindical a la proyección futura de Massa.

¿No será que en realidad buscan competir con el "Momo" Venegas en el armado de la pata sindical del macrismo en el desarrollo de un proyecto que supone como objetivo central cagar a la clase trabajadora?

sábado, 14 de mayo de 2016

EL GOBIERNO DE LOS PATRONES


Hemos dicho varias veces acá que a cada gesto “de aporte a la gobernabilidad” de parte de la oposición (fundamentalmente Massa y parte del PJ y del sindicalismo) el gobierno de Macri le correspondió con un sopapo, redoblando la apuesta para hacerles saber que no son socios, sino empleados.

Pasó con el acuerdo con los fondos buitres, o con los supuestos acuerdos por la coparticipación federal luego de los fallos de la Corte; y la posposición del debate sobre la ley anti-despidos en el Congreso no fue la excepción.

Entre la sesión que se cayó el jueves pasado y luego de la que viene el miércoles de la próxima semana, estará convocado el Consejo del Salario, al que concurrirían las centrales empresarias y las cinco centrales sindicales, que organizaron la protesta del 29 de abril.

Y como vemos acá en AmbitoFinanciero, el gobierno los espera con una agenda a pedido de los empresarios: piensa plantear la discusión por el ausentismo, el no pago de los días trabajados por huelgas y medidas de fuerza, y la discusión salarial en paritarias “por productividad”; ítem éste último analizado en su momento acá.

Dicho sea de paso: no se busca -como sugiere la nota- discutir salarios en base a los niveles de rentabilidad de cada sector empresarial, sino por grados posibles de explotación de la fuerza laboral, para incrementar las ganancias empresarias.

De no ser así, lo que podría hacer el gobierno (pero por supuesto no hará) es plantear reglamentar a través de un ley la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, letra muerta de la Constitución Nacional desde 1957.

El gobierno de los CEOS (patrones) está marcando así claramente cuáles son sus prioridades, y de que lado se coloca en la disputa entre los empresarios y los trabajadores.

Por si no les quedaba claro a los que lo ayudaron a zafar de la ley anti-despidos, para que los empresarios puedan seguir despidiendo, sin tener que pagar doble indemnización o reincorporar a los despedidos a sus puestos de trabajo. Que de eso se trata todo.

viernes, 25 de diciembre de 2015

DE LAS "PARITARIAS POR PRODUCTIVIDAD" A LA "UNIDAD DE FOMENTO"


Cuando aun estábamos en la transición hacia el gobierno de Macri veíamos acá como el ahora ministro de Trabajo Triacca lanzaba la original idea de discutir los aumentos de salarios en las próximas paritarias "por productividad"; 

En una vuelta de tuerca sobre el mismo tema, leíamos el lunes pasado en Infobae sobre la idea del dúo Prat Gay-Sturzenegger (¿el verdadero ministro de Economía?) de instrumentar en la Argentina la "Unidad de Fomento", medida que existe en Chile para regular diferentes "precios de la economía" como la tasa de interés para los préstamos y colocaciones bancarias; pero en éste caso para el salario.

Decía justamente Sturzenegger en el diario de Hadad: "La instrumentación de la UF en la Argentina, de acuerdo a lo que pudo saber Infobae, constituiría uno de los principales puntos de un Acuerdo Económico - Social con una mesa tripartita con el Gobierno, empresarios y sindicatos, para poder bajar la tasa de inflación. Esta mesa se reuniría dos veces por año, como ocurre en Chile, y los aumentos salariales se pactarían sobre la base de la inflación esperada y no con la pasada." (las negritas son nuestras)

¿Se entiende, no? en lugar de la habitual convocatoria a paritarias o al Consejo del Salario para discutir el Salario Mínimo Vital y Móvil, el Estado sentaría a la mesa a empresarios y sindicalistas para firmar un "pacto social" con el objetivo explícito de bajar la inflación, alcanzando "metas" previamente establecidas.

Y esas "metas" (la "inflación esperada") marcarían la pauta del nivel de aumento de los precios y de los salarios.

No hace falta ser Nobel de Economía para darse cuenta que dejando de lado en la discusión (como es habitual hasta ahora) la inflación "pasada", se consagraría la fenomenal transferencia de ingresos resultante de la devaluación y la eliminación de las retenciones a las exportaciones de los productos básicos de la canasta familiar (medidas ya tomadas por el gobierno de Macri), más los considerables aumentos de precios producidos desde que el propio Prat Gay (en campaña) anticipara la devalueta. Una amnistía para los remarcadores seriales, digamos.

Transferencia de ingresos de los que tienen justamente ingresos fijos, a los grandes grupos económicos del país, en especial los ligados a la exportación. Como ven, ya ni siquiera se habla de forzar (o "persuadir") a los empresarios para que retrotraigan los precios al 30 de noviembre, y se pretende sustituir las paritarias por el "pacto social" atado a las "metas de inflación".

Un esquema (el de las metas de inflación) que aplicado por caso en Brasil está provocando una caída sistemática del PBI, el empleo y el salario desde el 2012, con impacto en nuestra propia economía. 

El artículo da cuenta de lo "exitoso" que sería en Chile el sistema de la "Unidad de Fomento" en diferentes aspectos de la economía, menos en uno: el nivel general de los salarios medidos en dólares, o en su poder de compra interno; y la consecuente distribución (progresiva o regresiva del ingreso).

En un país como Chile cuyo crecimiento es exógeno -porque está más atado al nivel de sus exportaciones, que al consumo del mercado interno- por algo será. 

miércoles, 22 de julio de 2015

A PROPÓSITO DEL AUMENTO DEL SALARIO MÍNIMO


Sobre la nueva suba del Salario Mínimo, Vital y Móvil leemos en Página 12: "El mínimo legal para los trabajadores en relación de dependencia pasa de 4716 a 5588 pesos mensuales desde el 1º de agosto y alcanzará los 6060 pesos a comienzos del próximo año. “A partir de mañana, los trabajadores argentinos tendrán el mejor salario mínimo de la región”, afirmó CFK ayer. Al tipo de cambio oficial vigente, el SMVM ascenderá a 609 dólares a partir de agosto. El piso salarial en Chile asciende a 375 dólares, en Uruguay se ubica en 367 dólares y en Brasil alcanza los 250 dólares.El número establecido ayer, 28,5 por ciento, equivale a la media alcanzada en los principales convenios este año.

Entre 1993 y 2003, el SMVM estuvo congelado en 200 pesos/dólares. El congelamiento del piso legal para los asalariados registrados acompañó la pauperización de las condiciones de trabajo experimentadas en ese período. Los primeros aumentos fueron implementados por decreto en 2003 y, a partir del año siguiente, se convocó ininterrumpidamente al Consejo del Salario. El salario mínimo se actualizó en forma ininterrumpida más allá de los vaivenes que atravesó la economía argentina. En enero de 2016 cuando se implemente la segunda etapa del aumento acordado ayer, la mejora nominal acumulada del SMVM será del 2930 por ciento, superior a cualquier medición de la inflación." (las negritas son nuestras)

Además de los efectos específicos de la medida en el mercado del trabajo, es oportuno recordar lo dicho en su momento acá respecto a la incidencia del valor del SMVM en otros dispositivos legales, a saber:

* La Ley 26.598 (2010) que derogó el artículo 141 de la Ley de Empleo 24.013; que prohibía tomar en cuenta el Salario Mínimo, Vital y Móvil para fijar el importe de las indemnizaciones por despido; volviendo a posibilitar este modo de cálculo que está fijado en numerosos convenios colectivos de trabajo; de modo que aumentar el mínimo encarece los despidos, cuestión vital en la presente coyuntura socio-económica.

* La Ley 26.941 sancionada en mayo del 2014, que toma en cuenta el valor del SMVM para fijar los importes de las multas por infracciones a las leyes laborales conforme el régimen general establecido por la Ley 25.212; tales como falta de pago de haberes en término, violación de los procedimientos de conciliación obligatoria y arbitraje, incumplimiento de las obligaciones del empleador en materia de higiene y seguridad del trabajo, violación de las normas sobre descansos obligatorios, vacaciones, licencias, feriados o duración de la jornada de trabajo, prácticas discriminatorias en perjuicio de los trabajadores, obstrucción a la labor de inspección y policía del trabajo y violación o fraude en las diferentes modalidades de contratación; entre otras. Es decir que el aumento del SMVM hace más caro negrear. 

* La Ley 26.993 sobre Sistema de Resolución de Conflictos en las Relaciones de Consumo, que toma en cuenta el valor del Salario Mínimo Vital y Móvil para determinar la competencia para resolver reclamos de los consumidores del COPREC (servicio de conciliación previa) y de los auditores de consumo creados por ella (ver sobre ambos acá); que es de 55 SMVM en el primer caso, y de 15 en el segundo.

* Finalmente el valor del SMVM determina también indirectamente el valor del salario mínimo a percibir por el personal de casas particulares (ex servicio doméstico), de acuerdo al artículo 18 y concordantes de la Ley 26.844.

martes, 2 de septiembre de 2014

SUBIENDO EL PISO DE PROTECCIÓN


Tal como lo señalaba ayer Cristina al cerrar la reunión del Consejo del Salario, con el aumento del 31 % que lo llevará en enero a $ 4.716, el Salario Mínimo Vital y Móvil acumulará un 2389 % de aumento desde junio del 2003; cuando Néstor Kirchner lo rescató de la hibernación durante la década menemista.

Un porcentaje que supera con holgura cualquier indicador oficial o privado de inflación acumulada durante ese período, y que se trasunta en el poder de compra del SMVM, medido en su capacidad de adquisición de bienes esenciales para el consumo: en enero nosotros reflejábamos acá esa variable con el valor existente entonces, cosa que habrá que actualizar con el nuevo aumento; pero el signo del proceso recorrido desde el 2003 es clarísimo, en términos de una constante recuperación del poder de compra del salario. 

El aumento de ayer va en línea con lo que vino pasando en los últimos años en cuanto a retocar el SMVM unos puntos por encima del promedio de las principales paritarias de los trabajadores formalizados; y se suma en éste año al aumento del 41 % de la AUH, y los aumentos bimestrales en las jubilaciones y pensiones (justo ahora en septiembre empieza a regir el segundo tramo), de acuerdo con la ley de movilidad sancionada en 2008.

Marcas clarísimas de la mejor institucionalidad construida en estos años por el kirchnerismo: paritarias, movilidad jubilatoria (en base a una ley del Congreso) y actualización del SMVM en su ámbito natural del Consejo del Salario con participación de sindicatos y representaciones empresarias; instituciones que funcionaron con regularidad en la década ganada luego de años de ser desconocidas o postergadas por políticas neoliberales.

Lo que no implica que los acuerdos estén exentos de discusiones, ni mucho menos: en la previa del anuncio de ayer dábamos cuenta acá como los empresarios resistían otorgar un aumento por encima del promedio de las paritarias; porque la mejora en éste caso sale de su propio bolsillo y no del del fisco; como ocurre cuando apoyan el reclamo de parte de los trabajadores formalizados por el impuesto a las Ganancias, con el ánimo de colar el propio por el ajuste por inflación de los balances, para aliviar sus cargas fiscales. 

El aumento del mínimo beneficia directamente a un número menor de trabajadores dentro del sector de los formalizados (acá La Nación habla de 113.000, y acá Página 12 de 300.000), pero a un número mucho mayor dentro de los trabajadores en negro; y es en el segmento del mercado informal del trabajo (que afecta a uno de cada tres trabajadores del país) donde el aumento impacta, ordenando a la alza las remuneraciones que perciben los que están por fuera del esquema de las paritarias.

Otro indicador (junto con el aumento de la AUH y la moratoria previsional) de las prioridades que se ha trazado el gobierno, en su política de ingresos. 

Pero además y como lo hemos dicho muchas veces, el aumento del Salario Mínimo Vital y Móvil impacta también en otros dispositivos legales protectivos del trabajador, que lo consideran como una variable a tener en cuenta, a saber:

* La Ley 26.598 (2010) que derogó el artículo 141 de la Ley de Empleo 24.013; que prohibía tomar en cuenta el Salario Mínimo, Vital y Móvil para fijar el importe de las indemnizaciones por despido; volviendo a posibilitar este modo de cálculo que está fijado en numerosos convenios colectivos de trabajo; de modo que aumentar el mínimo encarece los despidos, cuestión vital en la presente coyuntura socio-económica.

* La Ley 26.941 sancionada en mayo de éste año, que toma en cuenta el valor del SMVM para fijar los importes de las multas por infracciones a las leyes laborales conforme el régimen general establecido por la Ley 25.212; tales como falta de pago de haberes en término, violación de los procedimientos de conciliación obligatoria y arbitraje, incumplimiento de las obligaciones del empleador en materia de higiene y seguridad del trabajo, violación de las normas sobre descansos obligatorios, vacaciones, licencias, feriados o duración de la jornada de trabajo, prácticas discriminatorias en perjuicio de los trabajadores, obstrucción a la labor de inspección y policía del trabajo y violación o fraude en las diferentes modalidades de contratación; entre otras.

Del mismo modo, si el Congreso aprueba el proyecto de ley sobre Sistema de Resolución de Conflictos en las Relaciones de Consumo (sobre el que -a diferencia de los cambios a la ley de abastecimiento- hay amplio consenso), el aumento del Salario Mínimo Vital y Móvil impactará en la competencia para resolver reclamos de los consumidores del COPREC (servicio de conciliación previa) y de los auditores de consumo creados por la nueva ley (ver sobre ambos acá); que es de 55 SMVM en el primer caso, y de 15 en el segundo.  

sábado, 10 de agosto de 2013

FIJÁTE EL CUADRITO


Ultimamente nos estamos ocupando seguido acá del aumento del salario mínimo, vital y móvil, por ejemplo acá.

Y lo hacemos porque -más allá de los beneficiarios concretos del aumento- es un indicador del rumbo que le imprimió el kirchnerismo a la economía desde el 2003, poniendo el eje en el empleo, los ingresos de los trabajadores y el consumo.

El cuadro de apertura (sacado de acá, un medio insospechado de kirchnerismo) mide la evolución del poder de compra del SMVM en relación a ciertos bienes o servicios, algunos muy difundidos y generalizados (en especial entre los sectores populares) y otros más propios de cierta clase media.

En ambos casos la conclusión de la comparación es la misma: los aumentos del mínimo (fruto de decisiones de los gobiernos de Néstor y Cristina, que sacaron de una década de hibernación al Consejo del Salario) le ganaron a la inflación en esos rubros; medida ella del modo que quieras.

Podemos discutir si es poco o mucho, o mejor aun: ponernos de acuerdo en que es poco, o no alcanza.

Pero lo que no se puede discutir (al menos sin falsear la realidad) es el rumbo elegido y mantenido contra toda circunstancia, el sentido general del proceso: tratar de mejorar los ingresos de los trabajadores, y sostenerlos en el tiempo.

Por eso otros indicadores (como la evolución del Coeficiente de GINI, o la distribución funcional del ingreso) también muestran mejoras sostenidas en ésta década ganada:  acá el amigo Sirinivasa (cuya reaparición blogueril celebramos calurosamente porque es siempre una imprescindible fuente de consulta) lo expone con su habitual claridad.

A ver si a esto también lo consideran "parte del relato".

martes, 6 de agosto de 2013

EL KIRCHNERISMO ES ASÍ CHE, APELA A CUALQUIER HERRAMIENTA PARA GANAR UNA ELECCIÓN


Leemos en El Cronista Comercial: "Nunca se sabrá si el nuevo Salario Mínimo es producto de un verdadero debate, o como se comenta, si es una parodia, en la que finalmente triunfa la voluntad del Gobierno Nacional. En cualquier caso, es un logro instrumental que contribuyó a mejorar los ingresos de los que menos ganaban y a redistribuir el ingreso medio de quienes trabajan en relación de dependencia. Otra vez aparece ‘la pobreza’, el ingreso de los que menos tienen, y el progreso del que vive con su trabajo, como herramientas fundamentales para mejorar la calidad de vida, y como objetivo social. 

 El SMVM es un monto bruto, de modo que cuando lleguemos a enero de 2014, representa un valor neto de $100 por día para atender todas las necesidades primarias del trabajador y su familia. Es fácil deducir, que a pesar de los avances, estamos todavía en la prehistoria del Primer Mundo. Es más, con el último ajuste estamos aproximándonos a Polonia dentro del concierto de Europa oriental, uno de los países de más bajo nivel de ingresos, y obviamente estamos muy lejos de los $ 14.000 alrededor del cual ronda el Salario Mínimo Interprofesional de Bélgica (1.472,42), Irlanda (1.461,85), Holanda (1.456,20), Francia (1.425,67), y Gran Bretaña (1.244,42). En España, a pesar de la crisis más importante de su historia cuenta con un Salario Mínimo Interprofesional que ha evolucionado desde los 15,04 por día corrido y por mes 451,20 en el 2003 a 21,51 por día corrido y 645,30 por mes, lo que representa unos $ 7000 en nuestro país, o sea el doble de nuestro SMVM. Luxemburgo es el país que presenta el record en Europa con 1.801,49 ($16.000), y que ha superado al de los Estados Unidos que tiene un Salario Mínimo Promedio de u$s 8 por hora y de u$s 1550 por mes, lo que equivale a unos $10.000.

La estrategia de ajustar periódicamente y por encima de la inflación el SMVM ayuda a generar un piso razonable que al traspasarse como ingreso habitual genera la señal de la inclusión dentro del mercado de trabajo...". (las negritas son nuestras)


La verdad es que uno lo lee al ñato éste y no termina de entender si vamos bien o vamos mal.

Porque si nos comparamos con el primer mundo, vamos mal; ahora si nos comparamos con América Latina (cosa que nos parece a nosotros particularmente, más pertinente) vamos bien, como podemos ver (más información acá y acá):  



Y lo otro que no nos queda claro (para nada) es el asunto del uso político del salario mínimo que haría el gobierno, según el título de la nota.

Porque en la misma nota el tipo dice que aumentar el mínimo está bien, porque ayuda a mejorar los ingresos de los que menos ganan, además de poner la reducción de la pobreza y el mejoramiento de su calidad de vida, como un objetivo social; mientras se genera un piso retributivo razonable que se termina trasladando al mercado del trabajo.

Dicho todo ésto, nos deja en ayunas sobre los alcances de la voluntad del gobierno nacional, que se terminaría imponiendo en el Consejo del Salario (de allí lo del uso del SMVM como "herramienta política" de que habla el título).

¿Los empresarios querrían aumentar mucho más el mínimo (descartado que los sindicalistas sí querrían) y Cristina no los deja?

¿O los avances que registró el SMVM en los últimos años son justamente por esa voluntad del gobierno, que se impone por encima de la de los empresarios, que querrían aumentarlo menos o no tocarlo, como durante el menemismo?

Porque si hablamos de "uso del salario como herramienta política" es solo desde ésta última hipótesis que se puede entender como razonable.

A menos que éste tipo crea que a la Alianza (y a los partidos que la formaron) haber rebajado los sueldos un 13 % le reportó una enorme cantidad de votos, desde el 2001 hasta ahora.

viernes, 26 de julio de 2013

CRISTINA Y EL VIEJO UNO-DOS


Reeditando un clásico de la década ganada, se reunió el Consejo del Salario (largamente hibernado durante la vigencia del neoliberalismo) y en él empresarios, sindicalistas y el gobierno acordaron una suba del 25,2 % en el Salario Mínimo Vital y Móvil; que acumula así una mejora de más del 1700 % desde el 2003.

Una mejora que supera cualquier indicador inflacionario, aun las más inverosímiles estimaciones de las "consultoras privadas", o el "Indice Congreso" de Pato Bullrich.

Un indicador no menor en el mercado del trabajo, porque como es sabido establece lo mínimo que alguien puede ganar, si tiene un empleo registrado con aportes a la seguridad social; y que opera como un piso concreto para muchos sectores laborales que, de otro modo, percibirían retribuciones inferiores: trabajadores agrarios, personal de casas de familia y empleados municipales, en algunos lugares del país.

No casualmente en su mayoría, colectivos de trabajadores relegados del goce de todo tipo de derechos, a los que accedieron en el proceso político abierto en el país el 25 de mayo del 2003, con lo cual los anuncios de ayer van en línea con el clima de época: la recuperación de derechos, o la generación de otros nuevos.

Además hay que recordar que en el año 2010 la Ley 26.598 derogó la prohibición establecida por el menemismo para que el salario mínimo, vital y móvil fuera considerado como base de cálculo para las indemnizaciones por despido y otras contempladas en la ley de Contrato de Trabajo, tal como lo hacen diferentes convenios colectivos.

Lo que implica que un alza del SMVM también repercute en un aumento del valor de esas indemnizaciones, y por ende desalienta los despidos; en sentido inverso a las normas flexibilizadoras de los 90': otra política contracíclica para sostener el empleo y el consumo, dos pilares del crecimiento del país en la última década.

También ayer se supo que el 88 % de los trabajadores que pagan Ganancias (concretamente todos los que tengan una remuneración bruta mensual de hasta $ 25.000) verán devueltos los importes que se les descontaron del impuesto con la primera cuota del aguinaldo, con sus haberes de julio: acá el decreto de Cristina que así lo dispone.

Una medida que permitirá volcar al consumo unos 2657 millones de pesos, justo antes de las PASO; aunque no hay que descartar que en algunos casos parte del beneficio (y de los recursos que el Estado deja de percibir) se vuelquen por ejemplo al dólar blue: son riesgos que hay que correr, cuando se gobierna.

Y una medida que llega mientras se está discutiendo la reestructuración de Ganancias para la cuarta categoría, y gravar la renta financiera en aquéllas operaciones en que hoy está exenta. Sobre éste tema aconsejamos éste post de Baleno, y éste otro nuestro en colaboración/choreo con el Capitán Queruzo; para tener una perspectiva más completa.   

Por supuesto que no faltarán los que digan que las medidas son insuficientes -cosa que nadie niega-, o los que cuestionen que se toman porque estamos en un período electoral: chocolate por la noticia. Aunque en el caso del aumento del SMVM, la línea del kirchnerismo ha sido uniforme estos 10 años, con o sin elecciones de por medio.

Lo cierto es que Cristina aplica un uno-dos (como en el boexo) contundente, a los escalones más bajos de la fuerza laboral (con el aumento del salario mínimo, vital y móvil), y a parte de los más altos, con la eliminación de Ganancias del último aguinaldo, en el medio de la pelea electoral.

Que se suman a los anuncios hechos hace poco de aumentos en las asignaciones familiares y la AUH, y al reajuste de las jubilaciones que llegará en septiembre, como lo marca la ley de movilidad.

Esperemos que tengan el mismo resultado que en el 2011: un nock out electoral.      

miércoles, 12 de septiembre de 2012

SIMULTÁNEAS (SEGUNDA PARTE)


Por Raúl Degrossi


Hace poco en ésta entrada analizábamos el escenario político nacional con la salvedad que no se enumeraban los tableros que despliega en orden de importancia real, sino de su visibilización mediática; y quedaba por ingresar al análisis los aspectos más vinculados a la vida cotidiana de lagente.

Que por decirlo en términos de Perón, son los que afectan a la víscera más sensible que es bolsillo, con lo que corresponde ingresar -como decía Ubaldini- en el terreno de las efectividades conducentes.

Claro que, como antes señaló, no existe una absoluta autonomía entre los diferentes planos de la realidad sino que se comunican entre sí, por acción u omisión: el tablero de la gestión concreta presenta para el gobierno el desafío cotidiano de afrontar los efectos de la crisis internacional que se prolonga (sin visos de solución en lo inmediato) y golpe en el país; aspecto éste que es ex profeso invisibilizado por el complejo mediático opositor.

Así como por años los logros económicos de gestión del kirchnerismo fueron atribuidos al viento de cola, hoy los indicadores de una desaceleración del crecimiento son atribuidos en exclusividad a las deficiencias del modelo macroeconómico elegido, con lo que se sustrae deliberadamente del análisis un elemento sustancial para que éste pueda brindar un panorama preciso.

Aun en el contexto puramente económico, desde los medios se ponen en un plano relevante cuestiones como las restricciones y controles al dólar (la preocupación por las trabas a las importaciones ha ido cediendo en importancia en las últimas semanas), que, si bien tienen importancia en el contexto económico general, no son ni por lejos la variable más relevante o decisiva de la suerte del conjunto poblacional (de hecho, una ínfima parte de la gente común está directamente afectada por esos asuntos), y del desenvolvimiento en general de la estructura económica; lo que no implica desconocer la trascendencia que el tipo de cambio tiene como variable central en la definición de un modelo de desarrollo.

Las restricciones cambiaras y el reforzamiento de los controles impositivos de la AFIP operan sobre un universo económico y social acotado, cuyas quejas no encuentran traducción en el sistema de representación política (es complejo asumir en público la defensa de la evasión impositiva, el delito y la economía informal), y esto genera a su vez manifestaciones de protesta exacerbada en las redes sociales y eventualmente en el espacio público; como los módicos cacerolazos fundamentalmente porteños de hace meses, y la movilización anunciada para éste jueves.

Pasa con esas quejas algo parecido a la embestida de Moyano por el mínimo no imponible de Ganancias y las asignaciones familiares: en la medida que un reclamo sectorial se sofistica más (medido en términos de la identificación del conjunto con él), pierde la capacidad de interpelar políticamente a sectores significativos, y por ende a perder peso en el tiempo: la adhesión ciudadana a los reclamos de las patronales agrarias contra las retenciones móviles en el 2008 fue la excepción que confirmó la regla; basada en pautas culturales arraigadas sobre el significante vacío “campo”, hoy afortunadamente en trance de desaparición, o al menos de redefinición social.

Por lo expuesto esos reclamos (como los vinculados a las restricciones para comprar dólares) no tienen la capacidad de generar cambios hacia el sistema político, a lo que hay que añadir que se basan en un discurso que se mueve por fuera de los bordes de la institucionalidad democrática (aun planteándose una hipotética defensa de libertades ciudadanas supuestamente conculcadas), como cualquiera que bucee un poco en sus promotores lo puede comprobar.

Por fuera de ese estrépito, el gobierno se ha centrado en sostener el empleo y el consumo; las variables fundamentales del comportamiento virtuoso de la economía en los últimos años, y la base principal de sustentación de sus éxitos electorales: transita así el kirchnerismo por los caminos conocidos, con la convicción de que repetirá los resultados.

Contra lo que pronosticaban los agoreros del conglomerado opositor y del dispositivo mediático, con el inicio del segundo mandato de Cristina no se descargó un brutal ajuste sobre los sectores populares (de allí que el discurso opositor haya virado hacia el rechazo de la re-reelección o las supuestas aristas autoritarias del kirchnerismo); y los mecanismos centrales diseñados para garantizar que no se destruya empleo (en un momento en que la capacidad de la economía de generar nuevos está comprometida) y se sostengan razonables niveles de consumo se mantuvieron.

Aun en un escenario de fragmentación sindical agudizada por el conflicto con Moyano, las paritarias funcionaron y cerraron aumentos en torno a pautas que se alinearon con las estimaciones privadas sobre inflación, el mecanismo de actualización semestral de los haberes previsionales se aplica con los mismos resultados, el plan de viviendas PROCREAR actúa sobre una demanda generalizada y sentida de mucha gente, se actualizó el salario mínimo y están en puerta anuncios sobre el reajuste de las asignaciones familiares y la AUH; del mismo modo que el gobierno sostiene (en la medida de las posibilidades fiscales más estrechas) el ritmo de inversión pública, con efectos sobre el empleo.

Tras el pago del BODEN 2012 y no sólo por eso (aunque el hecho tuviera importancia simbólica), se percibe la sensación de que lo peor de la crisis ya pasó, y la economía comienza a dar signos de mejoría, para volver a colocarse en el carril de los años anteriores.

Quizás eso explique la virulencia de algunas apariciones en la escena pública por fuera de lo que es estrictamente el sistema político (donde la sobreactuación en torno a la re-reelección tiene directamente que ver con la mejora de los indicadores económicos), como sucede con el hiperactivismo opositor de Moyano, o los planteos del CEO de Techint Paolo Rocca por la competitividad perdida.

En ambos casos más que una queja disparada por perjuicios concretos en sus intereses y los de sus representados (que los hay), hay un mensaje lanzado hacia un poder político nacional sustentado en un aplastante triunfo electoral, y que tiende a consolidarse en la gestión; con perspectivas de prolongar en el futuro el proyecto político que se inició en el 2003, y con la innegable decisión de hacerlo, fuere cual fuera la modalidad, es decir con o sin reelección de Cristina.

En el caso de Moyano por ejemplo la agudización de su conflicto con el gobierno no derivó (como quizás él esperaba) en una mayor acumulación de fuerzas hacia el interior del fragmentado mundo sindical (aunque sus rivales en la CGT tampoco logran articular su reemplazo), y por el contrario los dispositivos institucionales donde ese peso se puede hacer valer (como las paritarias y el Consejo del Salario) funcionaron normalmente, aun cuando intentara vaciarlos para restarles legitimidad.

Mientras tanto el gobierno (aprovechando el escenario) avanzó sobre territorio sensible a los dirigentes sindicales (en esto sin matices) como los fondos de las obras sociales, disolviendo la APE, y estableciendo un nuevo mecanismo de distribución de los recursos para garantizar cierta homogeneidad en los niveles de cobertura; y (contra la vulgata de los medios dominantes), sin tomar ventaja de la atomización sindical para recortar derechos o beneficios a los trabajadores.

Una circunstancia que también actúa quitándole bases de sustentación a los planteos altisonantes de Moyano o de otros dirigentes como Michelli, y que impide que reviertan la tendencia a la fragmentación (aspecto en el cual el sindicalismo viene imitando a la oposición, de un tiempo a ésta parte), con la excusa de luchar juntos contra formas de ajuste o precarización.

En el mundo empresario sucede algo parecido: las quejas de Paolo Rocca, si bien enfocadas en recuperar (vía devaluación) las situaciones de excepcionalidad de la salida de la crisis del 2001, y teniendo como punto de partida medidas concretas del gobierno que afectaron sus intereses (las obligaciones de liquidar divisas por exportaciones, los límites a la distribución de dividendos, la regulación del mercado petrolero donde el grupo tiene intereses), parecen más enderezadas a exponer en público su intención de impedir -en cuanto esté a su alcance- la perpetuación de lo que consideran una anomalía política: el modo de gobernabilidad instaurado por el kirchnerismo en el 2003, en lo que tiene que ver con la relación entre el poder político y los intereses corporativos.

Y del mismo modo que esa intención coincide con el alzamiento opositor contra una eventual re-reelección de Cristina, también coincide con los caceroleros sensibilizados en que su queja no puede ser abiertamente receptada por el sistema político: no luciría muy bien como programa político de una oposición que aspire a ser gobierno en el 2015, la defensa a ultranza de que los grandes grupos empresarios recobren competitividad a costa de los salarios de los trabajadores.

Son entonces los diferentes temas de agenda (los tableros de las simultáneas de que habla el título) y su densidad real los que determinan el panorama de conjunto, con un gobierno -que es a su vez el único jugador presente en todos los tableros, como los grandes maestros del ajedrez- que está, hoy por hoy, en control de la situación y puede llegar a las elecciones del año que viene (aunque falte mucho para eso) en condiciones de revalidar títulos, y lograr de ese modo de cara al 2015, un razonable control de la sucesión, con o sin reforma constitucional y re-reelección.

Que no es poco para un proyecto político que acumulará para entonces doce años en el poder, y tres mandatos presidenciales.