LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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martes, 27 de febrero de 2024

MOTOSIERRA DE PRECISIÓN

 

Después del fin de semana de furia de Milei contra los gobernadores, este lunes amanecimos con dos decretos publicados en el Boletín Oficial en el marco del "plan motosierra": el 192 (completo acá), y el 193 (completo acá), ambos fechados el viernes pasado. 

Por el primero de ellos se deja sin efecto el "Fondo de Fortalecimiento Fiscal Bonaerense" creado por el Decreto 735/20 de Alberto Fernández, con los recursos disponibles a partir de que -en una de sus pocas medidas de rebeldía contra la herencia recibida analizada en su momento acá-, diera marcha atrás con el aumento de la coparticipación a la CABA decidida por Macri por decreto (triplicándola), con merma de la parte correspondiente al Estado nacional.  

Recordemos que por esa decisión hay aun en trámite un reclamo del gobierno porteño ante la Corte Suprema y que se trataba de recursos que pasaron primero de la Nación a la ciudad autónoma (por decisión de Macri), y luego de ésta a la provincia de Buenos Aires, por decisión de Alberto; que de este modo compensaba apenas en una pequeña parte los más de 10 puntos de coparticipación secundaria que perdió la provincia que gobierna Kicillof (la más perjudicada de todas en el reparto, sin dudas) con la ley de coparticipación 23548 dictada en 1988, durante el gobierno de Alfonsín.

Lo que hizo ahora Milei es recuperar esos recursos para el Estado nacional sin volver a dárselos a la CABA, cosa que es muy probable que deba hacer porque de ese modo le ha resuelto a la Corte Suprema el problema de tener que fallar en un pleito que -en definitivas- era en la práctica entre porteños y bonaerenses. Así las cosas, no es dudoso pensar que la Corte, en éste nuevo escenario, podría reponer los decretos de Macri en favor de la CABA que Alberto derogó, porque el daño a la administración de Kicillof se lo acaba de hacer Milei.

Por el otro decreto publicado ayer (el 193) se modifica la distribución de lo recaudado por el impuesto PAID, en desmedro de la parte que iba al FISU (Fondo de Integración Socio Urbana), destinado a la urbanización de barrios populares. Originariamente y por el Decreto 184/20, ese fondo recibía el 30 % del 30 % del total de la recaudación del impuesto (el 70 % restante iba a la ANSES y al PAMI y eso no cambia con el nuevo decreto) y ese porcentaje ahora se reduce al 1 %, es decir prácticamente desaparece.

Esos 29 puntos (dentro del 30 % que no iba a los organismos de la seguridad social) que pierde el FISU se destinarían -en teoría- a obras de infraestructura económica, que como bien sabemos están paralizadas en todo el país, en cuanto depende del Estado nacional; y el presidente ha anunciado el cese del ministro del área -sin concretarla aun- y el desguace de su cartera, que pasaría a Caputo.

Por estos días asistimos a una ofensiva de todos los medios adictos al gobierno contra el FISU (manejado en el gobierno anterior por una funcionaria cercana a Juan Grabois), sobre la base de presuntos desmanejos y corrupción en su administración, que fueron desmentidos por el propio funcionario al cual Milei le encargó auditar el manejo de esos recursos.

Si bien en ambos casos lo que ocurre es que Caputo -a instancias de Milei- está pasando la aspiradora de recursos para afectarlos al pago de la deuda, ambos decretos tienen un claro sentido político: continuar la política de deslegitimación de los movimientos sociales ya iniciada para justificar el recorte de fondos para los programas alimentarios y sociales en un caso, y proseguir el plan de asfixia financiera del gobernador bonaerense (la figura opositora con mayor responsabilidad institucional y proyección a futuro), en el otro.

Esto mientras Milei prepara para el viernes el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso y amenaza a los gobernadores rebeldes con que la oposición no puede lograr tumbar el DNU 70, en el que se justificaron ambas medidas. Tal sea el momento de demostrarle que se equivoca. Tuits relacionados: 

jueves, 22 de diciembre de 2022

ES EL PODER, ESTÚPIDO

 

viernes, 1 de julio de 2022

FERIA FRANCA OPOSITORA: VERDURA Y FRUTA A GRANEL

 

Cuando 10 años atrás Binner -siendo gobernador de la provincia- resolvió iniciarle juicio a la Nación por los fondos de la masa precoparticipable que se destinaban a la ANSES dándole continuidad al reclamo administrativo que había hecho Obeid, dijimos lo nuestro acá, y a lo dicho nos remitimos porque seguimos pensando exactamente lo mismo: no se puede desfinanciar la seguridad social, ni siquiera en nombre del federalismo. Exactamente lo mismo que dijimos acá cuando en noviembre del 2015, la Corte nacional falló a favor de Santa Fe, y dejaron de descontarle su parte de esos fondos.

De ahí para acá, lo que sucedió fue que la provincia y el Estado nacional nunca lograron ponerse de acuerdo en la forma de pagar la deuda por los descuentos producidos entre el 2006 y fines del 2015, que es lo que finalmente terminó firmando este miércoles Perotti en Buenos Aires con Alberto y Guzmán: Santa Fe cobrará 151.000 millones de pesos, en bonos ajustables por CER. El convenio fue firmado entre las partes, y tiene que ser presentado ante la Corte par su homologación, porque la causa está en la etapa de ejecución de sentencia, dado que el tribunal ya se expidió sobre el fondo del asunto, dándole la razón a Santa Fe.

Así las cosas, la oposición al gobierno de Perotti - el socialismo y "Juntos por el Cambio" - dicen que el acuerdo debe ser remitido a la Legislatura para su aprobación, y no faltó alguno que dijera que eso es así porque se trata de una operación de crédito público, y en esos casos es la Constitución de la provincia la que exige la ratificación legislativa. Aquí pueden leer un insólito compendio de burradas, a cargo de -por ejemplo - Maximiliano Pullaro y Clara García; que demuestran que no sólo no entienden de este tema, sino de lo que votaron como legisladores; como el acuerdo con CAMMESA por la deuda por la compra de energía por la EPE, o con la ANSES por el financiamiento del déficit de la Caja de Jubilaciones de la Provincia, porque están comparando peras con manzanas, en ambas cuestiones entre sí, y con las consecuencias del fallo de la Corte que ahora las partes acordaron como pagar y cobrar. 

¿Pero qué dicen concretamente al respecto la Constitución de Santa Fe, y las leyes dictadas en su consecuencia? En su artículo 5 la Constitución señala que "El gobierno de la Provincia provee a los gastos públicos con los fondos provenientes de las contribuciones que establezca la ley; de las rentas producidas por sus bienes y servicios; de la enajenación de bienes de su pertenencia; de la propia actividad económica que realice; y de las operaciones de crédito que concierte." (de acá en más todas las negritas son nuestras). El artículo 55 dice que le corresponde a la Legislatura:  "...Arreglar el pago de la deuda interna y externa de la Provincia..." (Inciso 10); "...Aprobar o desechar los convenios celebrados con la Nación o con otras provincias..." y "...Autorizar al Poder Ejecutivo para celebrar contratos y aprobar o desechar los concluidos “ad-referéndum” de la Legislatura..." (Inciso 12). En éste último inciso agrega lo siguiente: "El servicio de la totalidad de las deudas provenientes de empréstitos no puede comprometer más de la cuarta parte de la renta provincial;...".

O sea que en principio la intervención de la Legislatura es porque se toma deuda ("operaciones de crédito") de la cual luego hay que "arreglar su pago", y la forma más corriente en 1962 (cuando se sancionó la Constitución) era el "empréstito"; para garantizar en éste caso que no se supere el tope constitucional de endeudamiento. Por eso por ejemplo Perotti tuvo que pedir que lo autoricen por ley a concertar préstamos para los acueductos, o el plan de conectividad. Deuda, no cuentas a cobrar, como sería el caso del juicio que la provincia le ganó a la nación.

Pero además de la Constitución, está la Ley 12510 de Administración, Eficiencia y Control del Estado, que define en su artículo 58 lo que es "Crédito Público”: "... acciones y operaciones tendientes a la obtención y cancelación de financiamiento interno y externo, incluido el proceso previo de evaluación y dictamen de factibilidad para la concreción y aplicación de la toma de créditos internos y externos en el marco expresado en la Constitución Provincial.". No hace falta ser un experto en finanzas para saber que se "cancelan" las deudas, no los créditos a cobrar (eso lo hace el que te debe a vos, justamente: "cancela" cuando te paga).

Para que no queden dudas, la misma ley en su artículo 59 habla de "...endeudamiento resultante de las operaciones de crédito público...", en el artículo 60 de que "El endeudamiento que resulte de las operaciones de crédito público se denomina deuda pública provincial...", ejemplificando en éste último caso las formas en las que puede originarse esa deuda: "a) La emisión y colocación de títulos, bonos u obligaciones de largo y mediano plazo, constitutivos de un empréstito; b) La emisión y colocación de letras de Tesorería y la emisión de pagarés u otros medios sucedáneos de pago, cuyo vencimiento supere el ejercicio financiero; c) La contratación de préstamos con instituciones financieras nacionales, extranjeras o internacionales; u otras instituciones u organismos que tengan facultad para realizar estas operaciones; d) La contratación de obras, servicios o bienes cuyo pago total o parcial se estipule realizar en el transcurso de más de un ejercicio financiero posterior al vigente; siempre y cuando los conceptos que se financien se hayan devengado anteriormente y documentado a través de los medios de pago o financiamiento que se establecen en los incisos a), b), o c) del presente artículo; e) El otorgamiento de avales, fianzas y garantías, cuyo vencimiento supere el período del ejercicio financiero; la que no se considerará a los efectos del cómputo del Artículo 70°; f) La consolidación, conversión y renegociación de deudas.". Acá los bonos los emite la Nación, y la provincia los recibe en pago de sus acreencias, y no se da ninguna de las situaciones que prevé la norma.   

Incluso la misma Ley 12510, si bien establece que "Las Jurisdicciones y Entidades de la Administración Provincial no pueden formalizar ninguna operación de crédito público que no esté contemplada en la Ley de Presupuesto del año respectivo o en una ley específica,..." (artículo 63), deja a salvo el caso del artículo 66: "El Poder Ejecutivo puede realizar operaciones de crédito público para reestructurar la deuda pública mediante su consolidación, conversión o renegociación, en la medida que ello genere un mejoramiento de los montos, plazos o intereses de las operaciones originales y no implique un incremento del monto adeudado.". O sea, tampoco es que en todos los casos de operaciones de crédito público el gobernador necesita una ley que lo respalde: si disminuye la deuda, no hace falta.

Acá viene al pelo el ejemplo del acuerdo con CAMMESA (la compañía administradora del mercado mayorista de electricidad que trajo a colación Clara García, aunque la provincia era deudora y no acreedora, y no hubo juicio ni sentencia), porque en ese caso el gobierno de Perotti consiguió una quita  del 81 % del capital, pero tuvo que mandarlo a la Legislatura porque la provincia avaló el pago de la deuda remanente por la EPE, poniendo como garantía la coparticipación federal de impuestos (artículos 60 inciso e) y 66 de la Ley12510, antes citados)

Aun con todo lo dicho (que demuestra que es falso que el convenio de pago de la deuda que firmó Perotti deba ir a la Legislatura, o sea una "operación de crédito público"), alguien puede decir que quieren verlo para asegurarse de meter cuchara en que va a gastar el gobierno provincial esa plata, o la que obtenga de la venta de los bonos, o que uso les va a dar a éstos.

Pues bien, esa cuestión ya la resolvió esta misma Legislatura, hace poco, cuando votó el Presupuesto provincial para éste año, en el artículo 55 de la Ley 14075 que dice lo siguiente: "Ratifícase la vigencia del artículo 97 de la Ley N° 13.525. Establécese que los recursos que se perciban por encima de lo presupuestado con motivo del cobro de capital, intereses, actualizaciones o cualquier otro ajuste de capital o compensación en razón de los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de fechas 24 de noviembre de 2015 y 7 de diciembre de 2021, neto de coparticipación a Municipios y Comunas, sólo podrán destinarse a atender gastos de capital y servicios de la deuda originados en financiamientos y/o endeudamientos asumidos para la realización de gastos de capital, por sobre los montos previstos en el Presupuesto que se aprueba mediante la presente ley. Establécese que los montos que correspondan a Municipios y Comunas en virtud de lo consignado en el párrafo anterior, deberán aplicarse a idénticos fines que lo establecido para el Poder Ejecutivo, sin perjuicio del carácter coparticipable a Municipios y Comunas de dichos recursos.". 

O sea, solo se pueden usar esos fondos para hacer obras, o para pagar préstamos pedidos para hacer obras, y hay que darles a lo municipios y comunas la parte coparticipable que les corresponde, y solo lo pueden usar para lo mismo. Si no fuera porque todo indica que estamos ante otro caso de "gente que no entendió que en el 2019 perdió las elecciones y por cuatro años no gobierna Santa Fe, ni siquiera desde la Legislatura", habría que mandarlos a  revisar su contabilidad creativa, o  hacer un curso intensivo de lectura, con especialización en normas jurídicas. 

O de memoria, porque ésta misma gente además -cabe recordarlo- cuando le tocó gobernar contrató en forma directa (o sea sin concurso ni licitación) para llevar adelante estos juicios a Carlos Rosenkrantz (hoy ministro de la Corte) y a Ricardo Gil Lavedra (hoy abogado de Vicentín), por el Decreto 3165/08 del hoy homenajeado Binner. Esos estudios jurídicos debían llevar adelante otros juicios contra la Nación aparte de los que la Corte falló en el 2015, pero cuando Lifschitz firmó el consenso fiscal con Macri en 2018, se comprometió a desistir de ellos, y así lo ratificó la Legislatura manejada por el Frente Progresista, mediante la Ley 13748. Claro que a los abogados hubo que pagarles igual, con la nuestra.

jueves, 30 de diciembre de 2021

EN SANTA FE TAMBIÉN SE CONSIGUE

 

Hace unos días atrás la oposición al gobierno nacional produjo en el Congreso un hecho inédito desde la vuelta a la democracia en 1983: rechazaron el proyecto de presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo, impidiendo que vuelva a tener tratamiento hasta después de la apertura del período ordinario de sesiones, el 1° de marzo del año que viene, de acuerdo con lo que establece el artículo 81 de la Constitución.

En el 2010 no llegaron a tanto durante el gobierno de Cristina, porque en lugar de rechazarle el presupuesto no lo trataron, y la obligaron a prorrogar el correspondiente al año 2009. Pero igual denotaba una actitud obstruccionista, lindera con la desestabilización.

Como para que veamos que el problema de ésta gente es con el peronismo en todas sus posibles encarnaciones (salvo el menemismo, que a muchos los seducía), ayer la mayoría opositora en la Cámara de Diputados de la provincia decidió dejar al gobierno de Omar Perotti sin presupuesto por lo menos hasta febrero del año que viene, cuando los legisladores vuelvan de sus vacaciones.

El gobierno, por supuesto, no se puede tomar vacaciones, menos en medio de una pandemia cuando están subiendo aceleradamente los casos, a punto tal que ambos gobiernos (el nacional y el de la provincia) han decidido prorrogar la emergencia sanitaria por COVID por todo el año 2022.

Al mismo tiempo que posponían la discusión del presupuesto con argumentos baladíes, los legisladores opositores modificaron la Ley Tributaria enviada por el gobernador que tenía media sanción del Senado, en la parte que distribuye los recursos entre la provincia y sus municipios y comunas, en perjuicio del Estado provincial.

Recordemos que Perotti tuvo que gobernar el primer año de su mandato con un presupuesto que no elaboró él sino el gobierno anterior, en una larguísima transición de seis meses entre las elecciones y la asunción del nuevo gobernador. Y que esta misma Legislatura denegó entonces la declaración de emergencia sanitaria durante meses, hasta que no le quedó más remedio que aprobarla, por la llegada de la pandemia.

Por supuesto que el gobierno no se queda sin herramientas para gobernar, porque el artículo 55 inciso 8) de la Constitución provincial contempla, en caso que el presupuesto no se apruebe en tiempo, la prórroga del que está en ejecución "en sus partidas ordinarias". Y la Ley 12510 en su artículo 23 establece como opera la prórroga, del mismo modo que lo hace el artículo 27 de la Ley de Administración Financiera 24156, explicada acá

La misma ley 12510 precisa en su artículo 24 lo que se debe entender por tales: "...las autorizaciones de gastos para atender la continuidad de los servicios que impliquen habitualidad y permanencia o la continuación de obras en curso de ejecución.". Es decir que, por ejemplo, hasta que el gobierno de Perotti no cuente con el presupuesto aprobado, no puede empezar ninguna obra pública nueva.   

Y otro dato no menor: a diferencia del presupuesto nacional, en el que no figuran las transferencias del Estado nacional a las provincias en concepto de coparticipación federal de impuestos, en la provincia sí figuran en el presupuesto los recursos que se transfieren a municipios y comunas en concepto de coparticipación de impuestos provinciales y una parte de los nacionales, conforme al régimen de distribución de la Ley 7547.

Pero de ese modo los municipios y comunas no se benefician con posibles ingresos adicionales por coparticipación de impuestos nacionales (por ejemplo por los recientes cambios en Bienes Personales) o provinciales (si hubiera aumentos de alícuotas derivados del pacto fiscal recién firmado, o se instaurara el impuesto a la herencia como consecuencia del mismo).

Con lo cual la actitud irresponsable de los diputados (vagos además) de la oposición que se fueron de vacaciones dejando a la provincia sin presupuesto, puede terminar perjudicando más a los municipios y comunas (muchos de ellos gobernados por sus fuerzas políticas), más incluso que al propio gobierno provincial.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

ACLAREMOS DIJO LEMOS

 

Está bien que los de la Corte Suprema sean unos turros supremos capaces de cualquier cosa, pero de ahí a pensar que "fallaron" a favor de Santa Fe en su reclamo contra la nación "condenando" a ésta a pagarle entre 86.000 y 100.000 millones de pesos porque Soria los fue a apretar por el Consejo de la Magistratura, parece como mucho.

Primero porque ahora no "fallaron" nada (atentos, dirigentes políticos oficialistas y opositores de la provincia que están repitiendo esa boludez): el fallo haciendo lugar al reclamo instaurado por el gobierno de Binner (con el patrocinio del estudio de Rosenkrantz) en 2010, fue dictado el 24 de noviembre de 2015, o sea exactamente dos días después del triunfo de Macri sobre Scioli en el balotaje, y durante el gobierno de Cristina (ver más info acá).

Como consecuencia de ese fallo, ya en ese momento se le dejó de descontar a la provincia el 15 % de la masa precoparticipable (es decir, antes de la distribución de los impuestos nacionales entre la Nación y las provincias, de acuerdo a la Ley 23548 y sus modificatorias y complementarias) que se destinaba a la ANSES desde 1992 por la Ley 24130, y que se seguía descontando por la Ley 26078 de 2006 (gobierno de Néstor Kirchner). Por eso Lifschitz pudo contar en su gobierno con esos recursos corrientes, que no habían tenido sus antecesores Obeid, Binner y Bonfatti, y que la Legislatura destinó a la obra pública.

También entró en el juicio (y en el fallo del 2015) el llamado "Fondo de Autarquía de la AFIP", creado por De La Rúa mediante el Decreto 1399/01, por el cual se descontaba un 1 % de la masa precoparticipable, para destinar a financiar el funcionamiento del órgano recaudador nacional.

Lo que se discutía desde entonces entre la nación y la provincia era cuanto era la deuda acumulada entre 2006 y 2015 por los descuentos, y como se cancelaba; y lo que la Corte resolvió esta semana es la tasa de interés a aplicar, y sobre que monto. El modo de pagarse aun está por verse, y ayer Perotti dijo que es muy probable que sea mediante la entrega a la provincia de bonos nacionales, ajustables por CER. En el medio y con la excusa de cobrar y una deuda ya establecida por una sentencia judicial, Lifschitz firmó los pactos fiscales con el gobierno de Macri (parcialmente modificados por el actual gobierno) resignando recursos, y aceptando la eliminación de la coparticipación del 30 % de las retenciones a la soja. 

En cuanto al monto a pagar, como dijimos, se habla de entre 86.000 y 100.000 millones de pesos, que parecen un monto significativo, pero ni se pagarán de una sola vez, ni tampoco son para morirse: como bien aclaró ayer el gobernador, una planilla mensual de sueldos de la provincia ronda los 20.000 millones de pesos (en septiembre, último dato disponible acá en el portal del gobierno provincial, fueron exactamente 19.805 millones, antes del último tramo de los aumentos pactados en paritarias); y el gasto total de la Administración Provincial al 30 de septiembre fueron 436.781 millones de pesos, o lo que es lo mismo: el monto que debería pagar la Nación por la deuda por 9 años de descuentos (en bonos, en cuotas) son unos dos meses de gastos totales del Estado santafesino, al día de hoy.

Dicho esto porque el socialismo en su momento y durante los gobierno de Cristina, planteaba poco menos que no podían funcionar, porque la Corte no le hacía lugar a su reclamo en éste juicio. Sobre el reclamo original y su contexto político y económico hemos escrito mucho acá, y a ello nos remitimos, en especial a ésta entrada, cuya lectura íntegra recomendamos. Nos quedamos con ésta parte: "La financiación de la seguridad social es claramente uno de los problemas estructurales más acuciantes del Estado moderno en todos sus niveles, porque hace tiempo están sacudidas las bases económicas de sustentación del sistema; concebido sobre un pacto intergeneracional solidario de los trabajadores para aportar los recursos que financian las prestaciones con parte de su salario (que es así salario diferido), más el aporte de sus empleadores sobre la nómina del personal.".

"Pasados los tiempos del pleno empleo, con salarios a la alza y bajo porcentaje de informalidad laboral se plantea una nueva realidad, que fuerza a los Estados a buscar medios complementarios de financiación del sistema previsional, provenientes de los impuestos y demás contribuciones generales que paga el conjunto de la población; sobre todo porque además el aumento de la expectativa de vida promedio de la población hace que se extienda el período de goce de los beneficios previsionales, una vez accedido el trabajador a la pasividad. Estas precisiones son necesarias para poner en contexto los reclamos que algunas provincias hacen a la Nación (Santa Fe con Binner llegó a la Corte Suprema, Córdoba con De La Sota plantea hacerlo ahora); en los que a cuento del socorrido tema del federalismo, se termina tributando a la lógica ideológica de la derecha, que apela a la misma coartada para socavar las bases materiales de las políticas públicas desplegadas desde el 2003 por el Estado nacional;...".

Y sobre el fondo de autarquía de la AFIP, decíamos en éste otro posteo: "Eso implica que el Estado nacional asume el costo de la recaudación: el costo operativo de fiscalizar y cobrar, y el costo político de mandar los sabuesos (si fuera necesario) a los contribuyentes para que paguen, sean éstos personas físicas o empresas; cuestión aparte de la equidad o no del sistema tributario argentino, porque es un hecho que no hay impuestos provinciales más progresivos que los nacionales que hoy existen. Lo que implica además que el federalismo suele ser una excelente coartada para encubrir la falta de voluntad política para cobrar sus propios impuestos a los que pueden pagarlos de sobra; como por ejemplo el inmobiliario rural en las híper valorizadas tierras de la pampa húmeda. Es decir entonces que la relación costo-beneficio de la administración tributaria en el caso de Santa Fe (presumimos que en el caso de otras provincias debe ser igual, e incluso peor) es casi tres veces mejor cuando deja que la Nación le recaude los impuestos, que cuando los tiene que cobrar por ella misma.".

sábado, 16 de enero de 2021

SOJALISMO

 


"Mucho se ha dicho y escrito sobre el impacto económico de los derechos a la exportación (retenciones) que se aplican sobre el poroto de soja. En el presente artículo, no se indaga sobre el efecto de las retenciones en la rentabilidad sectorial sino en el impacto negativo que dicho tributo genera sobre la configuración de un país más federal." (O sea, mucho se ha escrito sobre el tema, pero desde la óptica que a él no le interesa escribir: como discutir la apropiación de parte de la renta agraria diferencial y los niveles de rentabilidad extraordinaria del sector. Por eso se escapa por la tangente del federalismo) 

"A diferencia de otros impuestos en los que el contribuyente tiene que destinar una parte de sus ingresos para dar cumplimiento a su obligación tributaria, en el caso de las retenciones (derechos de exportación) el impuesto actúa reduciendo el ingreso percibido por el productor. El "pago" del impuesto por parte del productor sojero es menos visible, ya que asume la forma de ingreso no percibido. En presencia de retenciones, el ingreso percibido por la venta de una cantidad dada de soja es inferior al que se hubiese recibido si éstas no existieran." (Pero eso no es consecuencia del diseño de las retenciones, que las pagan los exportadores, sino del manejo de éstos, que las descuentan del precio pagado al productor. Eliminándolas -como pide el campo privilegiado y subyace implícitamente en la nota- esa rentabilidad "recuperada" se la quedan los exportadores, sin garantías de que coparticipen parte con el productor)

"La norma hoy vigente define la aplicación de un derecho a la exportación de soja del 33%. Es decir, por cada U$ S 100 exportados, U$ S 67 quedan en manos del exportador y U$ S 33 en manos del Estado nacional (que no lo coparticipa con los gobiernos locales)." (Los derechos de exportación -el nombre técnico correcto de las retenciones- son recursos propios del Tesoro nacional que no se coparticipan a las provincias, desde 1853, en de acuerdo con el artículo 4 de la Constitución Nacional, no modificado hasta hoy. De eso -nacionalización de las rentas aduaneras- se trataron en esencia las guerras civiles entre 1810 y 1866, por lo menos. La única excepción al respecto fue el Fondo Federal Solidario, o "fondo soja" creado por Cristina en su primer gobierno tras el conflicto con las patronales agrarias, por el DNU 206/09. Coparticipaba con las provincias el 30 % del producido de las retenciones a las exportaciones de soja y sus derivados. El socialismo se opuso primero a las retenciones y luego se abstuvo en la votación en el Congreso para ratificar el DNU. Sin embargo Binner por Decreto 486/09 adhirió al Fondo, y recibió y gastó sin chistar la parte que le correspondía a Santa Fe. Siendo Lifschitz gobernador y el autor de la nota Ministro de Economía de la provincia, firmaron el Pacto Fiscal propuesto por Macri, que eliminó el fondo sojero)

"Apelando a la simplificación, podemos plantear que si una tonelada de soja se puede exportar a U$ S 500 y el tipo de cambio (precio del U$ S) es de $ 85, por cada tonelada exportada se debería recibir un ingreso de $ 42.500. Sin embargo, al aplicarse derechos a la exportación, se recibe $ 28.475. Como el exportador recibe un menor monto por cada tonelada exportada, traslada esa retención al precio que paga al productor sojero (traslación regresiva, hacia atrás en la cadena de valor, del impuesto)." (A confesión de partes, relevo de prueba: los que pagan las retenciones y reducen sus ingresos son los exportadores, y trasladan esa pérdida al productor, con rebaja del precio. Pero eso no se resuelve eliminando las retenciones, sino regulando la cadena de comercialización. Y nada de todo esto tiene un pomo que ver con el federalismo del que habla el título de la nota)

"Para la actual campaña 2020/21, se estima que la economía santafesina producirá aproximadamente 10 millones de toneladas de soja, suponiendo una superficie sembrada de 3 millones de hectáreas y un rinde promedio de 3,4 toneladas por hectárea. En base a estos parámetros de cálculo, el ingreso "sacrificado" por los productores santafesinos a causa de la aplicación de las retenciones a las exportaciones de soja se sitúa en torno de los $ 140.000 millones. Esa es la masa de recursos que dejan de recibir los productores santafesinos y, por ende, la economía santafesina en su conjunto." (Acá ya pasamos de defender subrepticiamente -y no tanto- la rentabilidad de los exportadores, a suponer que, como se decía en los piquetes agrarios del 2008, "el campo somos todos". O en clave más actual, "Vicentín somos todos") 

"Si esos $ 140.000 millones llegaran a manos de los productores agropecuarios santafesinos, con tales recursos tomarían decisiones de consumo, ahorro e inversión que necesariamente impactarían positivamente sobre el resto de los sectores de la economía provincial. Sin embargo, por efecto de las retenciones, tales fondos se destinan a financiar los gastos del presupuesto nacional." (También podrían -como lo hacen cuando pueden- fugarlos, comprar dólares y guardarlos en un colchó, o irse de viaje al extranjero; todas decisiones que "no necesariamente impactarían positivamente sobre el resto de la economía provincial. La suposición nuestra tiene la misma base de datos que la suya: ninguno. El último párrafo sugiere que está a favor de desfinanciar al Estado nacional. Pensar que éste tipo fue ministro de Economía, claro que de una provincia. ¿Planteará secesionarla?) 

"Ahora bien, si la distribución del gasto público nacional compensara a la economía santafesina por esa significativa extracción de recursos que suponen las retenciones sojeras, el debate se centraría en los intereses sectoriales del sector agrícola respecto de otros sectores de la economía beneficiados por el gasto público que con su recaudación se financia. Sin embargo, una simple observación del presupuesto nacional 2021 nos permite afirmar que tal compensación en favor de la economía santafesina no existe. (Pasados más de dos tercios de una nota que en el título promete hablar sobre el federalismo, aparece el primer párrafo con un tema "federal". Eso sí: empieza diciendo que las retenciones son una "significativa extracción de recursos", es decir que está a favor de bajarlas, o eliminarlas. Tampoco se entiende por qué el presupuesto nacional -o sea, votado para todo el país- tiene que "compensar" a Santa Fe -o sea una sola pñrovincia- por algo)

Si observamos, por ejemplo, que la inversión pública proyectada para todo el 2021 por parte del gobierno nacional asciende a $ 18.472 millones, lejos está eso de compensar los $ 140.000 millones de ingreso sacrificado por los productores santafesinos. Dicho monto representa 7,5 veces la inversión que el este año tiene presupuestado el gobierno nacional en territorio provincial." (Claro, pero la inversión es solo un componente del gasto del Estado nacional, en territorio de Santa Fe. Tomando las cifras del Presupuesto Nacional 2021 -verlas acá- la nación gastará en Santa Fe 340.265 millones de pesos, o sea casi dos veces y media lo presuntamente recaudado por retenciones, originadas en explotaciones agropecuarias o exportaciones producidas en su territorio. De ese total, 264.828 millones, o sea el 77,83 % del total, es el gasto de la ANSES, en jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y la AUH; rubros que Saglione -pese a ser ex ministro de Economía- ni siquiera menciona en la nota. Más de 87 de cada 100 jubilados santafesinos cobran sus haberes de la ANSES. Y esos sí gastan, consumen y pagan impuestos acá, haciendo girar la economía)   

"La comparación se agrava si se realiza con lo efectivamente invertido durante 2020. Según datos de ASAP, al 31/10/2020 la inversión pública nacional en Santa Fe ascendió a $ 5.738 millones (obras públicas ejecutadas en forma directa por el gobierno nacional y transferencias de capital al gobierno provincial). Mientras muchas localidades santafesinas siguen esperando la construcción de acueductos que le provean agua potable de calidad a sus habitantes, desde sus campos se aportan miles de millones de Pesos que se destinan a sostener financieramente las inversiones que AySA ejecuta en el Area Metropolitana de Buenos Aires. Según datos de ASAP, al 31 de octubre de 2020 el presupuesto nacional asignó $ 6.157 millones a dicha empresa para financiar obras de distribución de agua potable y saneamiento cloacal." (Se agrava, pero en contra de él. Sin contar con que toma como comparación un año de pandemia, no parece mucho dinero 6157 millones de pesos para una empresa que es del Estado nacional, y brinda servicios en un área habitada por unos 19 millones de personas, más o menos. El presupuesto de ASSA -la empresa provincial de agua potable, saneamiento y cloacas que brinda servicios solo a 1,8 millones de santafesinos en apenas 15 localidades de una provincia con 365 localidades y 3,5 millones de habitantes, es de casi 9350 millones, o sea un 51,86 % más)   

"La construcción de un país federal exige abordar estos debates con absoluta claridad, explicitando las millonarias transferencias de recursos que existen desde una región del país hacia otras. La construcción de un país más federal nos obliga a generar las condiciones de vida que eviten un progresivo proceso de migración desde el interior hacia los grandes centros urbanos." (La construcción de un país federal exige con criterio equitativo los recursos que el modelo productivo desequilibrado con eje en la pampa húmeda genera, para lograr un desarrollo equilibrado. Es todo lo contrario de lo que plantea la nota, y lo que exige la Constitución Nacional en su Artículo 75 inciso 2) tercer párrafo, justamente cuando habla de la coparticipación: "La distribución entre la Nación, las provincias y la ciudad de Buenos Aires y entre éstas, se efectuará en relación directa a las competencias, servicios y funciones de cada una de ellas contemplando criterios objetivos de reparto; será equitativa, solidaria y dará prioridad al logro de un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional. ". Con el razonamiento de Saglione -quien, reiteramos, fue nada menos que Ministro de Economía- los impuestos nunca podrían tener efectos redistributivos ni en lo social, ni en lo regional: cada uno recibiría en proporción a lo que pone. Un socialismo raro, el sojalismo santafesino)  

(Las negritas son nuestras, el texto completo de lo que bien podría ser un documento de la Mesa de Enlace, o una ponencia en el Congreso de Economía de la Fundación Libertad, acá en El Litoral)  

jueves, 24 de septiembre de 2020

CONFESIÓN DE LA PROPIA TORPEZA

 


El tuit de apertura corresponde a ésta nota en el diario de Nahuel de Ignacio Hintermeister, uno que lo hace quedar a Alaniz más perobinista que el "Bebe" Cooke, y la verdad que no sabés por donde empezar para analizar el repertorio de pavadas y lugares comunes que allí se dicen.

Primero lo primero: en realidad el artículo es una publinota del ex ministro de Economía del socialismo Gonzalo Saglione, hoy "consultor privado" y asesor del bloque del FPCyS en la Legislatura, conteste a lo que viene pasando desde que empezó el gobierno de Perotti: la oposición (ex gobierno hasta diciembre) tira letra, y los medios tradicionales (léase gorilas) la levantan; en este caso para que en los comentarios de los lectores le peguen al gobernador por genuflexo del gobierno nacional. Pero sigamos por parte.

La idea central del artículo es que Santa Fe está entre las provincia más perjudicadas en el reparto de los recursos, no de la coparticipación federal de impuestos, sino de las "transferencias especiales" del gobierno central, que el artículo identifica como totalmente "discrecionales". El cálculo se basa por ejemplo en el plan de obras contenido en el presupuesto nacional enviado al Congreso, dividido geográficamente por provincia y por habitante. 

Sentada así la "discriminación", se dirá a renglón seguido que Santa Fe "recibe menos de lo que aporta, por ejemplo en concepto de retenciones", con lo cual se termina asimilando la distribución de los recursos entre las partes de un Estado federal a una especie de régimen de capitalización individual, o más burdamente, a una perinola. Hace unos cuantos años atrás ya desde el socialismo se planteaba tal cuestión, y en su momento nosotros elaboramos un documento (que pueden leer acá) demostrando que la casi totalidad de las transferencias nacionales a las provincias eran automáticas, y las "discrecionales" eran marginales en el conjunto.

La idea que subyace en la nota, por supuesto, no puede ser más absurda: tanto los impuestos como su coparticipación, como el plan de inversión pública en infraestructura no se pueden definir con criterio meramente devolutivo (se recibe en la medida que "se pone"), sino justamente son herramientas esenciales para compensar desequilibrios regionales y déficits históricos de infraestructura en la búsqueda de un desarrollo más integrado y equitativo del país: no es ni más ni menos  que lo establece el artículo 75 inciso 2) de la Constitución Nacional, como base del régimen de coparticipación.  

Por otro lado meter en la discusión lo que una provincia (en éste caso Santa Fe) "pone" en concepto de retenciones es como mínimo curioso, si se considera que los derechos de exportación no son coparticipables de acuerdo al artículo 4 de la propia Constitución, que cuando Cristina coparticipó el 30 % de las retenciones a la soja por el DNU 206/09 el socialismo -que había votado en contra las retenciones móviles de la Resolución 125 en el Congreso- no lo apoyó, pero sí cobró religiosamente la parte que le tocaba a Santa Fe del Fondo Federal Solidario, que así se llamaba.

Fondo luego derogado de un plumazo por Macri, sin que la provincia de Santa Fe -cuando era gobernada por el socialismo- iniciara una demanda contra la nación por eso, como hicieron otras provincias: todo lo contrario, Lifschitz aceptó la poda porque había firmado el pacto fiscal con Macri, del que la misma se desprendía.

Es también muy curiosa la referencia que hace la nota al fallo de la Corte en favor de Santa Fe de noviembre de 2015 por la parte de la masa precoparticipable que iba a la ANSES. Curiosa porque de inmediato cesaron los descuentos de coparticipación por esa vía, con lo cual el gobierno de Lifschitz gozó de recursos que sus antecesores no habían tenido; y curiosa porque la provincia nunca cobró la deuda, ni instó la ejecución del fallo para su cobro, como hizo San Luis.

Y durante el anterior gobierno provincial no lo hicieron porque con la excusa de que de tal modo le iban a pagar a la provincia esa deuda (cuya cuantía debe determinar la Corte, dicho sea de paso), Lifschitz hizo votar a los legisladores socialistas en el Congreso nacional el blanqueo de capitales y la "reparación histórica" con la que se desguazó el Fondo de Garantía de la ANSES, antes el acuerdo con los fondos buitres y después como se dijo, firmó el pacto fiscal por el que -por ejemplo-se eliminaban o reducían los subsidios al transporte.

Pero lo más extraño de la nota (dado que esta se apoya en el informe de Saglione) son dos cosas, a saber:1) que alguien que formó parte de un gobierno "socialista" defienda el criterio de que acada uno hay que darle recursos en la medida que los aporta: imaginemos esa idea aplicada por ejemplo al impuesto a las grandes fortunas, y los servicios que presta el Estado, y 2) que Saglione haga una confesión tan explícita de su propia torpeza, al reconocer que las transferencias "especiales" de la nación a la provincia también cayeron entre 2016 y 2019, o sea durante el gobierno de Lifschitz, del cual él fue ministro de Economía.

¿De qué sirvieron entonces tantas agachadas frente al gobierno de Macri?

jueves, 10 de septiembre de 2020

GOL DE CONTRAGOLPE


El presidente pasó de Albertítere a dictador en menos de lo que canta un gallo, y el apoyo opositor al reclamo de aumento salarial de los policías bonaerenses se diluyó apenas se supo que el gobierno lo atendería, pero sacándole fondos de la coparticipación a la CABA.

Empezaba a desinflarse así un conflicto en el que Espert marchó a un piquete para pedirle a Kicillof que aumentara el gasto público, y en el que Fernando Iglesias se adelantó ocho horas a las conducciones de la UCR y el PRO en el repudio al sitio policial a la residencia de Olivos, sorprendiendo por su sensatez: por ridículo que parezca, eso fue lo que pasó en las alocadas horas de ayer.

Un día en el que Alberto Fernández dio un paso decisivo en su educación presidencial, saliendo por arriba -como diría Marechal- del laberinto en el que el conflicto policial bonaerense había encerrado a su gobierno y al de Axel Kicillof, principal destinatario del reclamo policial en tanto empleador de los policías que protestaban, y principal blanco de los que atizaron la protesta tratando de aprovecharla políticamente.

Fue en ese sentido un piquete armado al futuro del peronismo/kirchnerismo, en la persona de la aparición política más importante en el escenario nacional de los últimos tiempos, con proyección a futuro. Tanto, que se comenzó a construir derrotando ampliamente a la esperanza blanca del recambio de la derecha en el país.

Aunque el conflicto está lejos de terminarse definitivamente y encendió luces rojas sobre la gobernabilidad, el presidente dio ayer un paso gigante para afirmarla, con una medida contundente, anunciada muchas veces, demorada en su concreción, y de estricta justicia. Una medida que acaso el propio AF rumiaba para sus adentros tomar cuando anduvo por acá por Santa Fe por el convenio por la hidrovía, y criticó la opulencia porteña que contrastaba con las carencias del resto del país.

Si el reclamo de los policías era salarial, es legítimo y merece respuestas; y si esas respuestas llegan sacando los recursos necesarios de donde sobran para ponerlos donde faltan, la medida es políticamente irreprochable. De ahora en más, lo que exceda lo estrictamente salarial del reclamo en sí, si continúan las protestas, será más difícil de ocultar, y de justificar.

Le queda al gobierno de Axel Kicillof la compleja tarea de separar la paja del trigo en la distribución de responsabilidades entre los que protagonizaron -y aun protagonizan- las protestas, con uniforme y con las armas que les dio el Estado, en la mano: no son ni pueden ser lo mismo los trabajadores que salen a la calle porque no pueden vivir dignamente con un sueldo de 35.000 pesos, que los policías en actividad, exonerados o retirados de la fuerza (en muchos casos por causas judiciales) que idearon la movida a Olivos, con el evidente fin de amedrentar al presidente y al gobierno.  

Para unos es el aumento salarial, para los otros, corresponden cesantías, porque han demostrado no ser dignos de la confianza pública para portar un arma, con la eventual autorización para usarla. La depuración deberá ser quirúrgicamente precisa, porque debe salvaguardar el principio de autoridad lesionado, sin despertar falsas solidaridades, que decanten en una Semana Santa de las gorras, reclamando por el archivo de los sumarios y cesantías: la tolerancia de hoy puede ser el dolor de cabeza de mañana.   

Párrafo aparte para la deplorable conducta de las principales fuerzas opositoras como la UCR o el PRO, que demostraron una vez más y por si hiciera falta, que vienen muy flojitas de papeles a la hora de defender las instituciones y la democracia, contra lo que suele ser su discurso habitual. 

Unos -los radicales- esperaron horas para condenar la movida policial a Olivos, luego de haberle exigido en un comunicado al gobierno que atienda el reclamo: por suerte para ellos, en la otra Semana Santa, la original, el peronismo que por entonces era opositor, sí estuvo a la altura de las circunstancias.

Los otros -el PRO- dejaron pasar casi el mismo tiempo para expresarse cuando el cerco policial a Olivos llevaba ya varias horas, para hacerlo en términos ambiguos, en los que se planteaban como mediadores equidistantes entre el gobierno democrático elegido por la mayoría del pueblo argentino, y un puñado de sediciosos armados, que como tales deberían ser tratados. 

Porque esto tengámoslo claro: los policías que protestaron con las armas en la cintura y desde los móviles oficiales para exigirle cosas al gobierno, por más legítimas que puedan ser, cometieron el delito de sedición contemplado en el artículo 22 de la Constitución, y el artículo 229 del Código Penal. 

sábado, 11 de enero de 2020

¿ALBERTO LEE NESTORNAUTAS?


Hace menos de un mes y a propósito de un reclamo del gobernador de La Pampa decíamos acá: "En el caso de La Pampa las dos propuestas del gobernador Ziliotto (que alguien podría interpretar como un reclamo) son sumamente sensatas, y bien haría el nuevo gobierno nacional en tomarlas en cuenta. Respecto a la coparticipación del fondo sojero, es evidente que Ziliotto advierte que con este nivel de tipo de cambio y las urgencias financieras del Estado nacional, se vendrá un aumento de retenciones a las exportaciones de las producciones agropecuarias con mayor margen de rentabilidad por la devaluación, y quiere que su provincia participe de los beneficios que eso genere: nada que reprochar al respecto, conforme a lo antes indicado.

Pero para el gobierno de Alberto coparticipar parte del fondo sojero (que se verá sin dudas acrecentado si se aumentan las retenciones), tal como lo hizo en su momento Cristina, sería una medida muy inteligente en términos políticos: dando por sentado que el aumento de las retenciones generará reacción en las patronales del campo (cuyos sectores más belicosos han amenazado con volver a las rutas si eso sucede), sería astuto sumar músculo político para afrontar la arremetida, comprometiendo a los gobernadores con la medida, porque se verán en parte beneficiados con ella; en especial en las provincias cuya economía gira en torno a la producción agropecuaria, como La Pampa, aunque si se aplicaran los criterios de distribución de la coparticipación para el fondo sojero (como hizo Cristina en su momento) .

Porque de lo contrario lo que ocurre es que el costo político de aumentar la presión impositiva sobre los sectores más beneficiados con la devaluación y los nichos de rentabilidad que generó (como los sectores más concentrados del modelo de agronegocios) recae exclusivamente sobre el Estado nacional, mientras las provincias se oxigenan en ese frente, por ejemplo evitando aumentar el Inmobiliario Rural.

Y que decir en esta misma línea de pensamiento, del reclamo de Ziliotto de revisar el aumento de la coparticipación de la CABA decidido por Macri: si bien esos fondos adicionales destinados al distrito más rico del país y con mayor nivel de recursos fiscales per cápita salieron de la parte de la coparticipación que corresponde al Estado nacional, si se diera marcha atrás en la decisión (algo perfectamente posible y justo, además), podrían engrosar la masa coparticipable destinada a las provincias aliviando su situación financiera; o recuperarlos el Estado nacional para aliviar la suya, con el apoyo político de los gobernadores de las provincias, que se reflejaría en el Congreso aun cuando la medida pueda disponerla el presidente por decreto, como hizo Macri." (las negritas son nuestras)

Ahora y tal como da cuenta la imagen de apertura, el presidente habría decidido recortarle a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires parte del incremento de la coparticipación que en su momento Macri le aumentó por decreto.

El decreto no está publicado aun en el Boletín Oficial como para leer sus fundamentos, y ver si el presidente nos lee. O a lo mejor en realidad la que nos lee es Cristina:

Faltaría que vuelvan a coparticipar parte de las retenciones a la soja, recreando el fondo creado por Cristina por DNU 206/09, y estaríamos. 

viernes, 13 de diciembre de 2019

CUANDO UN RECLAMO AYUDA


En campaña Alberto hablaba de su gobierno y la relación con los gobernadores como "un gobierno con 24 presidentes", o algo por el estilo, y de la idea de ir fijando capitales alternativas en las diferentes provincias del país. La idea era no solo rescatar el concepto del federalismo como idea matriz de la gestión de gobierno, sino hacia el interior del "Frente de Todos", coparticipar a los gobernadores oficialistas del sistema de toma de decisiones, en un reconocimiento a la realidad política existente en el peronismo.

Claro que esa búsqueda de una convivencia armoniosa entre el Estado nacional y las provincias no estará exenta de tensiones, porque hay intereses contrapuestos que deben armonizarse, y lo explicamos con un ejemplo: el nuevo ministro de Educación de la nación acaba de anunciar la reinstalación de la paritaria nacional docente suprimida por Macri por decreto, y ese puede ser un punto de conflicto con los gobernadores (sin distinción de signo político), porque supone fijar un salario mínimo para un sector de sus empleados (los docentes) y recibir apoyo financiero del gobierno nacional en algunos casos para poder pagarlo; por fuera de los esquemas de negociación salarial que cada uno de ellos tiene en sus provincias, con el conjunto de gremios estatales provinciales.  

Del otro lado, vemos que el gobernador de La Pampa le reclama al gobierno nacional que reponga el Fondo Federal Solidario o fondo soja, creado por Cristina por el DNU 206/09 y compuesto con el 30 % del producido de las retenciones a las exportaciones de soja y sus derivados; y que revise el aumento de la coparticipación a la CABA decretado por Macri al inicio de su gobierno.

La Pampa es, sin dudas, una de las provincias mejor administradas de la Argentina; y el peronismo la viene gobernando sin interrupciones desde 1983, como consecuencia de eso. Sus gobernadores -como los Rodríguez Saá en San Luis- han sabido combinar márgenes de independencia respecto a los gobiernos nacionales incluso del propio peronismo, con una defensa férrea de los intereses provinciales y un acompañamiento que se podría decir crítico (es decir, no automático y en todas las decisiones) de los procesos nacionales expresados en los gobiernos kirchneristas, esto último muy visible en el caso pampeano.

Nadie debiera asombrarse ni sorprenderse por eso si parte de la base que son los votantes de esos gobiernos y esas provincias los que respaldan esa línea política votándolos en forma continuada para ejercer el gobierno provincial, y acompañando también en forma reiterada las alternativas políticas que ofrece el peronismo para el orden nacional. La exigencia de federalismo en ese caso no es solo una cuestión conceptual, sino una estricta correspondencia con las exigencias de la propia base electoral, que se comporta distinto a -por ejemplo- la del "cordobesismo" de De La Sota y Schiaretti.

En el caso de La Pampa las dos propuestas del gobernador Ziliotto (que alguien podría interpretar como un reclamo) son sumamente sensatas, y bien haría el nuevo gobierno nacional en tomarlas en cuenta. Respecto a la coparticipación del fondo sojero, es evidente que Ziliotto advierte que con este nivel de tipo de cambio y las urgencias financieras del Estado nacional, se vendrá un aumento de retenciones a las exportaciones de las producciones agropecuarias con mayor margen de rentabilidad por la devaluación, y quiere que su provincia participe de los beneficios que eso genere: nada que reprochar al respecto, conforme a lo antes indicado.

Pero para el gobierno de Alberto coparticipar parte del fondo sojero (que se verá sin dudas acrecentado si se aumentan las retenciones), tal como lo hizo en su momento Cristina, sería una medida muy inteligente en términos políticos: dando por sentado que el aumento de las retenciones generará reacción en las patronales del campo (cuyos sectores más belicosos han amenazado con volver a las rutas si eso sucede), sería astuto sumar músculo político para afrontar la arremetida, comprometiendo a los gobernadores con la medida, porque se verán en parte beneficiados con ella; en especial en las provincias cuya economía gira en torno a la producción agropecuaria, como La Pampa, aunque si se aplicaran los criterios de distribución de la coparticipación para el fondo sojero (como hizo Cristina en su momento) .

Porque de lo contrario lo que ocurre es que el costo político de aumentar la presión impositiva sobre los sectores más beneficiados con la devaluación y los nichos de rentabilidad que generó (como los sectores más concentrados del modelo de agronegocios) recae exclusivamente sobre el Estado nacional, mientras las provincias se oxigenan en ese frente, por ejemplo evitando aumentar el Inmobiliario Rural.

Y que decir en esta misma línea de pensamiento, del reclamo de Ziliotto de revisar el aumento de la coparticipación de la CABA decidido por Macri: si bien esos fondos adicionales destinados al distrito más rico del país y con mayor nivel de recursos fiscales per cápita salieron de la parte de la coparticipación que corresponde al Estado nacional, si se diera marcha atrás en la decisión (algo perfectamente posible y justo, además), podrían engrosar la masa coparticipable destinada a las provincias aliviando su situación financiera; o recuperarlos el Estado nacional para aliviar la suya, con el apoyo político de los gobernadores de las provincias, que se reflejaría en el Congreso aun cuando la medida pueda disponerla el presidente por decreto, como hizo Macri. Tuit relacionado:

miércoles, 11 de diciembre de 2019

EL ÚLTIMO FAVOR


Hace un mes atrás les contábamos en ésta entrada que Lifschitz le había "reperfilado" a la Municipalidad de rosario una deuda por anticipos de coparticipación que mantiene con la provincia, del orden de los 1350 millones de pesos; que originariamente debería haber candelado en cuotas éste mes.

De acuerdo con el Decreto 3240 del 31 de octubre, la refinanciación llevaba a que la Municipalidad pasara de pagar tres cuotas 337,5 millones de pesos cada una, a un generoso plan de pagos con cuotas de 9,3 millones de pesos cada una, que arranca en julio del año que viene: la diferencia, por supuesto, sale de las arcas de la provincia.   

Pues bien, como pueden ver en la imagen del decreto que abre el post (fresquito, del lunes pasado) Lifschitz lo volvió a hacer: a dos días de dejar el gobierno, le vuelve a otorgar a la Municipalidad un anticipo de coparticipación por 700 millones de pesos; a descontar en 18 cuotas de casi 39 millones de pesos cada una, desde el mes de julio del año que viene. Otra vez: la financiación del despilfarro socialista en Rosario sale de los bolsillos de todos los santafesinos.

Y es peor aun: como surge del decreto y sus anexos, 568 de los 700 millones "anticipados" a Rosario salen de partidas destinadas originariamente en el presupuesto de la provincia, a pagar deudas con proveedores y contratistas.

Para que se entiende: mientras en la discusión del presupuesto que va a ejecutar Perotti pero envió él a las Cámaras, Lifschitz y los legisladores del Frente Progresista le negaban facultades amplias para otorgar anticipos de coparticipación a los municipios y comunas, los entrega con generosidad a los amigos, o del mismo signo político.

Y sin asegurarse (como puso en el presupuesto) que la provincia tuviera disponibilidades financieras para hacerlo: por el contrario con una deuda flotante pedaleada para el año que viene con proveedores y contratistas que fuentes del propio gobierno calculan en unos 8150 millones de pesos (más que el Ministerio de Desarrollo Social completo), le saca al pago de la deuda de la provincia con sus acreedores 568 millones de pesos, para darle oxígeno a la gestión de Javkin, tras el desastroso paso de Mónica Fein por el Palacio de los Leones. Presupuestívoros los muchachos.


miércoles, 13 de noviembre de 2019

REPERFILAMIENTO DE DEUDA A LA ROSARINA


Que en los 12 años de gobierno del socialismo el Estado provincial fue a la Municipalidad de Rosario lo que el FMI al gobierno de Macri (la principal rueda de auxilio financiera), ya lo decíamos nosotros acá el año pasado, a propósito de uno de varios "anticipos de coparticipación" que el gobierno santafesino le otorgó a la administración de Mónica Fein. 

Pues bien, los "anticipos" destinados al salvataje de ese verdadero agujero negro de dineros públicos que es el municipio rosarino en manos del socialismo, fueron al menos tres: uno de 300 millones de pesos otorgado por el Decreto 2547/17, otro de 650 millones de pesos otorgado por su similar 3497/17, y finalmente uno de 400 millones de pesos asignado por el Decreto 1950/18, al que refiere el post anterior.

En total, 1350 millones de pesos que salieron de las arcas provinciales con destino a las de la Municipalidad de Rosario (todos ellos, antes de que estallara la crisis que llevó al gobierno de Macri al FMI), a ser cancelados en un generosísimo plan de pago en 24 cuotas sin intereses, que debía terminar en enero del 2020, es decir, recién asumido el gobierno de Omar Perotti.

Pues bien, si prestamos atención al decreto que abre el post, eso no sucederá: de acuerdo con los decretos originales que otorgaron los anticipos, la Municipalidad de Rosario debía abonar entre octubre y diciembre de este año 337,5 millones de pesos a la provincia, en tres cuotas iguales y consecutivas, de 112,5 millones de pesos cada una.

Pero por el acta aprobada por el decreto (ver abajo), la deuda fue "reperfilada", y comenzará a ser saldada en julio del año que viene (una prórroga de entre siete y nueve meses de los vencimientos originales), en doce cuotas (no en tres, como originariamente fue pactado) de solo 9,37 millones de pesos cada una, sin intereses: una virtual licuación de pasivos a largo plazo del municipio rosarino, a costillas del conjunto de la provincia.

¿Conseguirán por ejemplo las Pymes santafesinas ahogadas por los tarifazos, las altas tasas, las importaciones y la caída del consumo un "reperfilamiento" tan generoso de sus deudas de impuestos provinciales con la API, o del pago de las tarifas de luz de la EPE, que están entre las más altas del país?

Postdata: aunque te lo quieran vender como un "auxilio financiero a las municipalidades y comunas", se trata de Rosario, básicamente. El resto no mueven el amperímetro.


miércoles, 6 de noviembre de 2019

CUENTAS CLARAS, AUNQUE PERDAMOS LA AMISTAD


Las discusiones en la ríspida transición política santafesina hasta que asuman las nuevas autoridades tienen como eje central los números: la pelea es por gastos y recursos, porque unos crecen en una medida y los otros, en otra, y las cuentas comienzan a dar en rojo. Y en ese panorama, las más perjudicadas son las Municipalidades y Comunas, que se están movilizando para exponer la crisis, que ha llevado a que tengan que afrontar por su cuenta y con sus recursos, gastos propios del Estado provincial, como los medicamentos o insumos para la salud.

Está disponible en la página oficial de la provincia (completa acá) la ejecución del presupuesto hasta el pasado 30 de septiembre, que muestra entre otras cosas la evolución de las transferencias por coparticipación de la provincia a sus municipios y comunas a ese momento; y la comparación interanual. Del mismo surge que los envíos crecieron en forma global un 36,93 %, o sea varios puntos por debajo de la inflación, e incluso menos de lo que crecieron en ese mismo lapso los recursos propios del Estado provincial, que fue un 40,9 %.

Dentro de esa pauta general, las partidas provenientes de la ley de financiamiento educativo nacional que deberían llegar a las Municipalidades y Comunas crecieron apenas un 0,70 % interanual, aunque los fondos llegan a la provincia con la misma automaticidad de la coparticipación, y la razón es muy sencilla: la provincia “pisa” esos fondos, supeditando su giro a los municipios y comunas a que estas presenten proyectos para ser aprobados, o sea no los gira automáticamente como debería ser. Dato adicional: esa misma mecánica es la que se aplicará ahora para el reparto de los fondos del Plan Abre extendido a toda la provincia, con lo cual el final lo podemos saber ahora: se desfinanciará a la provincia, los fondos no llegarán a las municipalidades y comunas, y quedarán ociosos e inmovilizados.

Otro tanto sucede con el Fondo de Obras Menores, a punto tal que en el cuadro ni siquiera se lo expone como un recurso coparticipable, cuando en realidad debería ser así, porque lo es. En el mismo cuadro se muestra como evolucionaron en el período septiembre/18 – septiembre/19 las transferencias del desaparecido Fondo Federal Solidario (fondo soja) y el “programa de asistencia financiera” con que Macri pretendió reemplazarlo luego de haber eliminado aquel:  lo recibido en los primeros nueve meses de éste año por ese concepto es apenas el 12,14 % de lo recibido en el mismo lapso del año pasado, en términos nominales; ni hablemos si se lo pondera contra la inflación.

Esos recursos que pierden las Municipalidades y Comunas y que motivan sus reclamos, no pueden ser compensados con las transferencias de capital derivadas del pacto fiscal firmado por los gobernadores con Macri, por una cuestión de escala de los montos involucrados: el propio cuadro demuestra que lo que las localidades santafesinas recibieron por ese concepto es apenas el  0,78 % del total de fondos coparticipables que les llegaron.

La coparticipación a las Municipalidades y Comunas está expuesta en las cifras de la provincia como un gasto (a diferencia del presupuesto nacional, que no contempla la coparticipación a las provincias), y medida en esos términos, pasó de ser el 8,34 % del gasto total en los primeros nueve meses del año pasado, al 7,88 % en el mismo lapso de este año: pese a que reciben poca porción de la torta, son parte de las variables de ajuste del Estado provincial para que los números le cierren.

Y lo mismo pasó con “Remuneraciones” (los sueldos de los agentes estatales) que en ese lapso pasaron de ser el 38,03 % del gasto total al 37,51 %; y con “Construcciones” (la obra pública, tan publicitada por el socialismo) que pasó del 7,73 % al 7,46 % del total de los gastos provinciales. Septiembre fue un mes particularmente duro para las arcas de los municipios y comunas, porque los envíos por coparticipación crecieron solo un 30,48 % interanual, o sea unos 20 puntos o más por debajo de la inflación.

Los números de la provincia vienen dando en rojo (aunque sus funcionarios lo minimicen) porque los recursos crecen menos que los gastos: 40,9 % contra 51,78 %, respectivamente; y dentro de estos últimos, los gastos corrientes crecen más que los de capital: 52,24 % contra 48,11 %, respectivamente.  En el mes de septiembre la tendencia se acentuó dramáticamente: mientras los gastos corrientes crecieron un 47,75 % en relación la mismo mes del año pasado, los de capital lo hicieron solo un 27,51 %, y específicamente “Construcciones” (la obra pública) solo creció un 17,06 %.

Pero sin lugar a dudas el gasto que más crece interanualmente son los Servicios de la Deuda Pública, que se incrementaron en ese lapso en un 145,75 %. Eso es consecuencia de un resultado financiero del ejercicio que al 30 de septiembre arrojaba un déficit de $ 11.078.144.905,63 (más de 11 mil millones de pesos, no menos, como dijo el ministro Saglione); lo cual obligó a recurrir a “Fuentes Financieras” para enjugarlo, por el orden de Fuentes financieras: $ 30.136.481.728,15 (el 13,52 % de los recursos totales), y dentro de esa forma de financiación del rojo, “Endeudamiento Público e Incremento de Otros Pasivos sumó en los primeros nueve meses del $  24.955.912.722,50, de los cuáles $ 24.486.323.103,34 (el 98,12 % del total) corresponde a “Deuda Exigible”, es decir, de corto plazo; en buena medida compuesta por los adelantos en descubierto que el gobierno de Lifschitz toma del agente financiero (el Nuevo Banco de Santa Fe), para pagar los sueldos mes a mes.

Datos a tener en cuenta para contrastar con los dichos del ministro Saglione acá en El Litoral cuando en respuesta a los reclamos del equipo de transición de Perotti, dice contar con los recursos para hacerle frente al pago de los salarios y gastos esenciales, hasta el final de la gestión, que no están recortando fondos a los municipios y comunas; y además reitera el latiguillo oficial de que a la provincia no le cierran los números porque la nación no gira los fondos para financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones, que estima en 5800 millones de pesos: de acuerdo con los propios documentos oficiales, el déficit de la Caja al 30 de septiembre pasado era de $ 8.858.439.726,18, y el del IAPOS: $ 2.845.602.036.47; o sea entre los dos, más del doble de lo que la nación estaría adeudando, solo por la Caja.

Asombrosamente (o no tan tanto), nos cuenta ahora Saglione que no entiende como el equipo de Perotti llega al cálculo de que el déficit al final del ejercicio rondará los 20.000 millones de pesos, cuando la nación seguramente enviará esos fondos, porque “la obligación está por ley, y el año pasado llegaron normalmente”. Y decimos asombrosamente, porque se pasaron todo el año reclamando que no llegaban, y en la Cuenta de Inversión del Ejercicio 2018 que enviaron a la Legislatura (ver acá) expusieron que el déficit de la Caja de Jubilaciones fue de $ 8.358.081.589,37, de los cuáles la Nación solo financió $ 1.020.565.080,86 (el 12,21 % del total).

Saglione quiere que creamos que a un mes de dejar el gobierno, Macri le va a mandar a la provincia para financiar el déficit de su Caja de Jubilaciones, más de cinco veces y media la plata que le mandó a esos mismos fines, el año pasado. O le mintieron a la Legislatura (lo cual sería raro porque requeriría de la anuencia de la contaduría General de la Provincia que hace la Cuenta, y del Tribunal de Cuentas que la informa), o están mintiendo escandalosamente ahora, para justificar el estado en el que dejan las finanzas de la provincia cuando se van del gobierno.