LA FRASE

"EL FLIPPER DE "LOS LOCOS ADDAMS" ME LO COMPRÉ PARA ENTRENARME PARA LAS REUNIONES DE LA MESA POLÍTICA." (MANUEL ADORNI)
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domingo, 4 de enero de 2026

NO BOMBARDEEN VENEZUELA

 

jueves, 24 de enero de 2019

APOYAR GOLPES DE ESTADO, ESA COSTUMBRE MACRISTA


Todos los gobiernos democráticos argentinos, antes y después de 1983, de todos los signos políticos, respetaron a rajatabla los principios de libre autodeterminación de los pueblos, igualdad soberana y no ingerencia en los asuntos internos de otros Estados: se forjó así una constante de nuestra política exterior, que solo las dictaduras militares dejaron de lado.

El gobierno de Mauricio Macri en el caso de Venezuela y desde que asumió, ha quebrado esa tradición, alineándose con la de las dictaduras, con las cuáles tiene cada día más puntos de contacto, aun con legitimidad de origen. En campaña la referencia constante al país de Chávez y el proceso de la revolución bolivariana fue un recurso discursivo tendiente a captar votos, pero una vez en el poder, se convirtió en uno de los pilares del relato macrista, a despecho de la vergüenza que causa su seguidismo obsecuente de la política exterior de los Estados Unidos.

La Argentina carece de peso específico para influir con su posición en la resolución de la crisis venezolana; que por principio compete primordialmente a los venezolanos, conforme a los principios antes señalados, históricamente respetados por nuestro país. Eso es así tanto por los poderes de escala mundial que se enfrentan en el caso Venezuela (los Estados Unidos de Trump y la Rusia de Putin), como porque el propio Macri se encargó, con su lacayismo consecuente, de disminuirlo: en tándem con todos los gobiernos de derecha de la región contribuyó concienzudamente a dinamitar todas las instancias de integración y cooperación regional (la UNASUR, la CELAC y el MERCOSUR), que podrían haber jugado un rol importante en la solución del problema, como lo hicieron antes en otros países, como Ecuador y Venezuela.

En ese contexto y viniendo de un gobierno que fue el primero del mundo en reconocer el gobierno de Témer en Brasil, surgido del golpe parlamentario contra Dilma Rousseff, no puede sorprender esta nueva muestra de cipayismo y alineamiento incondicional con los dictados de la potencia mundial; que vuelve a poner los ojos en su patio trasero, dispuesta a hacer valer su influencia para abortar todo brote de populismo, y a meter sus pezuñas en recursos naturales estratégicos, como el petróleo.

Macri apostó todas las fichas al alineamiento incondicional con las estrategias de la política exterior yanqui por convicciones ideológicas, y por necesidades concretas: hoy por hoy su gobierno se sostiene por el salvataje financiero descomunal recibido del FMI, que no hubiera sido posible sin el apoyo político de la administración Trump; y sigue creyendo en un crecimiento basado en la "lluvia de inversiones extranjeras", que es como la línea del horizonte, que se corre conforme uno avanza. Así como antes apostó a que esas inversiones llegaran capitulando frente a los reclamos de los fondos buitres, dando por tierra con el avance logrado por el país en las Naciones Unidad durante el gobierno de Cristina, para adoptar principios de reestruturación de las deudas soberanas de los Estados, de un modo compatible con su desarrollo y crecimiento con justicia social.

Ideologismos rígidos y abandono de los auténticos intereses nacionales, en pos de los objetivos políticos concretos de un gobierno: los viejos vicios de la política exterior de los gobiernos de derecha, que ellos les atribuyen a los populismos, sin ruborizarse. La política exterior soberana e independiente, otra institución democrática que tendremos que recuperar los populistas, después de que la destrocen los republicanos. 

Al mismo tiempo que se sumaba ansioso al club de "defensores de la libertad venezolana", Macri expedía un bando propio de una dictadura militar (otra vez las semejanzas, que ya son tantas que excluyen meras coincidencias), para habilitar la cacería judicial de opositores políticos, vulnerando groseramente la división de poderes, la presunción de inocencia, la propiedad privada, las garantías de la defensa en juicio y media Constitución Nacional; esos dogmas sagrados de los que nuestros liberales se acuerdan cuando son oposición, para olvidarlos de inmediato cuando llegan al gobierno.

No hay contradicción alguna entre ambas cuestiones, como que son las dos caras de una misma moneda: el hostigamiento diplomático contra el gobierno de Maduro y el apoyo abierto contra el golpe de Estado en su contra que está en curso (porque de eso se trata, ni más ni menos), son perfectamente compatibles con el uso indiscriminado de las herramientas jurídicas y pseudo jurídicas del "law fare" diseñadas en el país del norte, en contra de los opositores políticos; y con un profundo desprecio por la voluntad popular, a menos que los favorezca a ellos: para eso, ya están embarcados en orquestar un fraude electoral, por si les resulta necesario para mantenerse en el poder.

El derrocamiento de Zelaya en Honduras, el de Lugo en Paraguay, los intentos contra Corre en Ecuador y Evo en Bolivia, el decreto de Obama declarando a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos, la destitución de Dilma, la prisión de Lula, la abierta injerencia de los fondos buitres en la campaña Argentina del 2015 (con la denuncia de Nisman y su propia muerte como telón de fondo), la persecución a Cristina con base en jueces, ministros y servicios de inteligencia que reportan a la embajada, la designación del carcelero de Lula en el gabinete de Bolsonaro: para los que descreen de las visiones conspirativas de la historia, no se podrá negar que se trata de demasiados hechos que van en una misma dirección, como para descartarlas tan a la ligera.

El conflicto político en Venezuela (que todo indica que irá escalando imparablemente) tiene ya demasiadas manos extranjeras en el plato, como para suponer que su solución esté, hoy por hoy, exclusivamente en las manos de quienes debiera estar, que son los venezolanos: ellos lo pusieron a Maduro en su cargo con su voto, y ellos deberían sacarlo de él por la misma vía, si esa es su decisión. En ese concepto tan sencillo y elemental se basaron más de 100 años de política exterior de los gobiernos democráticos argentinos.

Pero el entuerto venezolano también arroja conclusiones para adentro: la rapidez con la que Massa, Urtubey y Pichetto salieron en fila a alinearse incondicionalmente con la posición del gobierno, que es la de los Estados Unidos y su embajada, dice bastante sobre las reales condiciones de posibilidad de la famosa "unidad hasta que duela, con todos adentro". Y no se trata simplemente de la mayor o menos simpatía o afinidad ideológica que despierten Maduro y el proceso de la revolución bolivariana; sino simplemente de respetar principios esenciales que están en el ADN del peronismo, ese que estos personajes reivindican para sí, y le niegan a Cristina.

Personajes que parecen empeñados en dejar en claro que, como se dijo acá, de haber estado en 1945, hubieran optado por Braden, frente a Perón. Acaso es la forma que eligieron para dejarnos en claro, con todas las letras y más allá de lo que pensemos nosotros al respecto, que no les interesa unirse, y menos para ganarle a Macri; o para hacer algo distinto a lo que él está haciendo, en todos los planos.

Mientras tanto Macri parece dispuesto a reconocer un golpe de Estado apenas lo ve, algo en lo que los argentinos deberíamos ser expertos. El problema es que él los apoya.

domingo, 17 de mayo de 2015

PARA LAS FANS DE ARJONA, NUEVO TEMA


"Dime que no…

Los reyes gigantes bailan el vals de la hipocresía mientras los pelícanos vuelan hacia la inconformidad de un nuevo día.

Y mientras tanto tú, que creías ser Jesús, te vistes de las ropas de Judas y vas a cenar con un cheque girado con los sueños de colegialas que esperan su primera vez en una frontera llena de paz.

¿Valen tus sueños la libertad de callar a las ballenas en el mar?

¿Valen tus sueños cubrir el cielo para no ver las estrellas y dejar de imaginar?

¿Valen tus sueños castigar a la mujer para que deje de menstruar?

La sangre de los estudiantes es la de una dama llamada Libertad cuando su cigüeña se suicida al ver que a la utopía de la igualdad la asfixian las cadenas de tu tiranía y maldad.

Tú, que fuiste edificado por las columnas de las alegrías y los sueños mezclados en la aurora boreal de nuestra mente. Tú, que no sabes que te pienso cuando no te pienso, Nicolás.

De seguro si los pingüinos volaran no los dejarías porque no te favorece, pero ¿qué de eso?, o si un perro condujera un globo, ¿en qué te afecta?

Manchados los sueños como esa primera vez que duele, así me encuentro yo con tus acciones, así se encuentra tu pueblo con tus delirios de Calígula tropical...".

Claro que tratándose de arte (?) siempre hay opiniones encontradas, o no faltan los críticos, como por ejemplo éstos que señalan lo siguiente: "No es muy claro todavía a que se refieren varios de los apartes de la carta, pero se da por descontado que tendrá un fuerte impacto una vez sea descifrada.".

Arjona y el terrible destino de los artistas incomprendidos.

jueves, 9 de mayo de 2013

NO SÓLO BINNER HUBIERA VOTADO POR CAPRILES


Mientras el compañero Maduro nos visitaba y se declaraba peronista y kirchneristaleemos en Infobae sobre la visita de la opo venezolana a sus pares argentos: "La comitiva, de la que también participaron los diputados Nora Bracho y Freddy Guevara, y la dirigente de Voluntad Popular Isadora Zubillaga, fue recibida en el Congreso por los diputados Patricia Bullrich (Unión Por Todos), Cornelia Schmidt-Liermann, Federico Pinedo (Pro), Enrique Thomas y Eduardo Amadeo (Frente Peronista), Omar De Marchi y Roberto Pradines (Partido Demócrata de Mendoza). También participó el ex candidato a gobernador de Mendoza Luis Rosales.

Más tarde estuvo en el Comité Nacional de la UCR. Los anfitriones fueron el titular del partido, Mario Barletta, los legisladores nacionales Ricardo Gil Lavedra y Juan Pedro Tunessi, y el ex senador Rodolfo Terragno."

Sobre la visita al Comité Nacional de la UCR, acá pueden acceder a la crónica, y a la correspondiente foto, que la sacó Gil Lavedra al parecer, para no salir y por lo borrosa digamos:


No podemos decir que sorprenda esta coincidencia de los radicales y buena parte de la opo local con González Oro y Rosales, el admirador de Máxima (uno de los que está con círculo verde en la foto de cabecera); y ex candidato a gobernador del PRO en Mendoza.  

Y hablando de círculos verdes, también se los pusimos en la primera foto a Carlos Carranza, uno de los dos diputados nacionales sobrevivientes del reutemanismo; y a Carlos Favario, el único diputado del PDP (Partido Demócrata Procesista) en el Congreso, y futuro candidato por el PRO, si no arreglan bien la rosca interna del Frente Progresista Cívico y Social acá en Santa Fe.

Que escuchó que estaba de paso por el país gente que participó de un golpe (el que le hicieron a Chávez en el 2002), y se arrimó a ver si se conocían, de alguna reunión de egresados de la academia de golpistas.

Lo que no dice en ninguna parte de las crónicas es si los opos (los venezolanos y sus pares argentinos) repudiaron las ocho muertes de chavistas producidas en Venezuela por los incidentes provocados por la derecha, y promovidos por el irresponsable discurso de Capriles, luego de perder la elección.

En fin, dime con quien andas y te diré quien eres; lástima (para ellos) que no puedan hacer doblete, los venezolanos venir a votar acá y los nuestros irse para allá y votar por Capriles, como hubiera querido Binner.  

lunes, 15 de abril de 2013

EL TRIUNFO PÓSTUMO DE CHÁVEZ Y EL LABERINTO VENEZOLANO


El apretado triunfo electoral de Nicolás Maduro en las elecciones de ayer abre interrogantes sobre el futuro político de Venezuela, país clave si los hay en la construcción política de la integración regional en la última década.

De hecho la incertidumbre se extiende en lo inmediato al resultado mismo, no porque exista un cuestionamiento generalizado a la transparencia del proceso electoral (reconocida por observadores internacionales oficiales e independientes, en éste y en otros comicios); sino porque el derrotado Capriles lo desconoce, y sostiene que persistirá en hacerlo hasta que el Consejo Nacional Electoral no recuente la totalidad de los votos.

Lo curioso del caso es que si se pudiera comprobar que existieron irregularidades de tal magnitud que pudieran hacer variar el resultado, los apologistas locales de la boleta única y el voto electrónico (ambos sistemas, aplicados en conjunto en el comicio venezolano) deberían repensar sus argumentos; porque el formato pareciera vulnerable.

Parece más ajustado a la realidad decir que el planteo de la derecha venezolana está más enderezado a socavar de antemano la legitimidad de Maduro, en un intento por debilitarlo políticamente para condicionar el rumbo de su mandato de seis años.

Aun sin el margen que se esperaba (las encuestas lo fueron recortando, y dando cuenta de un repunte de Capriles), lo cierto es que el chavismo volvió a revalidar sus títulos (decimoséptima victoria electoral en 18 elecciones, en 14 años: una marca inédita, probablemente a nivel mundial), con la novedad de hacerlo sin la presencia física de su líder.

La elección de ayer cierra el ciclo de la influencia personal de Hugo Chávez en la política venezolana, y abre el de la pervivencia o no de su modelo político, económico y social; lo que es la principal tarea que tienen por delante Nicolás Maduro y la dirigencia del PSUV, y todos los sectores que conforman la arquitectura política de la revolución bolivariana.

Que en diciembre del año pasado (a apenas dos meses del triunfo del propio Chávez en las elecciones presidenciales) arrasaron en las elecciones estaduales, ganando en 20 de los 23 Estado; incluyendo cinco que eran gobernados por la oposición: el propio Capriles logró salvar por un puñado de votos la gobernación de Miranda de la marea roja.

Claro, aunque Chávez estaba convalesciente y no pudo participar activamente de la campaña entonces, el grueso de su electorado confiaba en que se recuperaría, fuera para asumir su mandato, o para continuar siendo el líder de la revolución; aun cuando otro estuviere en el Palacio de Miraflores. 

Ayer, tras apenas 40 días transcurridos entre su muerte y la nueva elección, la diferencia entre Capriles y Maduro se recortó en más de un millón de votos, como consecuencia de la convergencia (casi por partes iguales) de tres factores: la menor concurrencia a las urnas (un 78,71 % contra más del 82 % del 7 de octubre del año pasado), el descenso en los votos del oficialismo (676.000 votos menos de Maduro, que los obtenidos por Chávez) y la mejora de la perfomance de la oposición (679.000 sufragios más obtuvo Capriles entre octubre y abril).

La irrelevancia electoral de las terceras fuerzas (ratificada en la elección de ayer) permite suponer que, si bien el PSUV perdió votos por el ausentismo electoral, tampoco cabría descartar que algunos de sus apoyos de octubre hayan migrado a Capriles; en cuyo caso las razones estarían más vinculadas a la situación del país y  (por que no) al particular estilo que le impuso Maduro a su campaña electoral, pajarito incluido.

A favor del chavismo en lo inmediato cuenta el hecho de que goza de una amplia mayoría en la Asamblea Nacional (incrementada con la votación de octubre pasado), y que los mandatos de los legisladores no deberán renovarse sino hacia fines del 2017; del mismo modo que los 20 gobernadores del PSUV en los Estados acaban de iniciar sus nuevos mandatos.

El amplio espacio que se abre sin desafíos electorales explica también la intemperancia de Capriles y su negativa a reconocer el resultado de ayer: sin comicios próximos a la vista, es dudoso cuanto podrá mantenerse la variopinta coalición opositora que apoyó su candidatura; máxime cuando en el principal espacio institucional donde deberá expresarse (la Asamblea Nacional) la unidad opositora se diluye, como quedó claro cuando se discutía si la asunción de Maduro como presidente encargado era o no ajustada a la Constitución.

De cualquier modo la corta campaña de las presidenciales transcurrió en un clima de marcada polarización (reflejada en los resultados), que nada hace pensar cederá en los meses venideros; menos considerando el planteo de Capriles poniendo en tela de juicio la legitimidad del triunfo de Maduro: a la acusación de dictadura que pesaba sobre el chavismo se sumará, seguramente, la de ser un régimen fraudulento.

Una acusación que la derecha usufructuará en términos políticos, más allá de las pruebas que pueda aportar en contrario el Consejo Nacional Electoral.

Un problema que se sumará a los otros que tiene enfrente Maduro en el inicio de sus seis años de mandato, y que pondrán a prueba la vigencia del proyecto de la revolución bolivariana; cuyos líderes deberán comprender que el duelo por Chávez ya lo han hecho los venezolanos, y en lo sucesivo pondrán la mira en los resultados concretos de la gestión, y las políticas del gobierno.

De paso y en clave argentina: el achicamiento del margen de la victoria de Maduro respecto a la de su mentor, desaparecido éste físicamente apenas 40 días antes, pone en entredicho otros lugares comunes que se escuchan por acá; como el famoso "efecto viudez" al que muchos atribuyeron el 54 % de Cristina, logrado pocos días antes de que se cumpliera un año (nada menos y nada más: una eternidad en términos politicos, más en la Argentina) de la muerte de Néstor Kirchner.

Como fuere, el pueblo venezolano habló y ratificó el rumbo de un proceso político abierto por quien, como el Cid Campeador, ya ausente físicamente ganó su última batalla; porque Nicolás Maduro es el primero en reconocer el influjo de Hugo Chávez (en términos políticos, en resultados tangibles para los venezolanos de a pie) en su victoria de ayer.

El desafío es perseverar en el rumbo que marcara Chávez, profundizando los cambios que él impulsara y yendo por las transformaciones pendientes, todo un desafío para Maduro y el PSUV, tran grande como la inmensidad de la figura de quien encarnara personalmente la revolución bolivariana.

Para el proceso de integración de América Latina y las instituciones creadas o fortalecidas en la última década (Unasur, CELAC, Mercosur) el triunfo de Maduro (de participación personal protagónica y decisiva en todo ese proceso) no deja de ser una excelente noticia.