LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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lunes, 2 de julio de 2012

DE LUGO A MOYANO Y OTRAS YERBAS


Después de una semana movida que arrancó con el golpe el Paraguay, y terminó con el acto de Moyano en la Plaza y sus consecuencias en el tablero político, les dejamos el audio de la columna de nuestro compañero Raúl Degrossi en el programa "Entre el ruido" de Radio Nacional Santa Fe el miércoles pasado; horas antes del acto de camioneros.

El golpe en Paraguay, las reacciones del Mercosur y la Unasur, los apoyos reclutados por Moyano, el clima destituyente, la elección de la CGT y la crisis del sindicalismo analizados en el envío:

sábado, 30 de junio de 2012

CUALQUIERA DIRÍA QUE LO TENÍAN PENSADO DE ANTEMANO


Conforme pasan los días desde la destitución de Lugo, al golpe paraguayo se le empiezan a ver las patas a la sota, como surge claro de las declaraciones de Franco a partir de las decisiones adoptadas ayer por la Unasur y Mercosur de suspender al Paraguay como miembro de ambos organismos de integración regional.

La actitud conciliadora de Franco de las horas posteriores al golpe (buscando evitar la condena regional y el asilamiento internacional de su gobierno) fue dando paso paulatinamente a una escalada verbal, conforme el apoyo de los diferentes sectores de poder interno del país vecino (la Unión Industrial en las declaraciones del caso, antes las patronales del campo) se hizo explícito.

Y tal como puede verse, lo que irrita y molesta a los que detentan el poder verdadero en el Paraguay no es tanto la suspensión temporánea del país del Mercosur (más bien opinan lo contrario: les resulta conveniente), como la admisión de Venezuela como miembro pleno del bloque; algo a lo que el Congreso paraguayo (en especial el mismo Senado que terminó destituyendo a Lugo) se oponía sistemáticamente desde hace años.

Lo que deja a las claras que, sobre todo a partir de los nuevos gobiernos llegados al poder en América Latina en la primera década de este siglo, el proceso de integración regional tuvo un tinte cada vez más marcadamente político, por encima de los acuerdos económicos o los regímenes aduaneros comunes.

Y es en ese contexto que los restantes países miembros del Mercosur sellaron ayer la incorporación de la Venezuela de Chávez al Mercosur, en un fortísimo gesto político al establishment paraguayo, complementario del desconocimiento del gobierno de Franco: Argentina, Brasil y Uruguay están diciéndole claramente a los golpistas paraguayos que decidieron hacer por su cuenta lo que ellos le impidieron hacer al gobierno de Lugo.

A propósito una necesaria disgresión: ¿qué dirán los medios hegemónicos argentinos sobre el hecho de que dos países puestos constantemente como ejemplo de seriedad -como Brasil y Uruguay- hayan tomado de consuno con la Argentina la decisión de abrirle las puertas del Mercosur a la Venezuela de Chávez?; un hecho que demuestra que las relaciones internacionales son un poco más complejas que las simplificaciones pavotas del "periodismo independiente".

Por acá y al menos a nosotros no nos quedan dudas que el proceso de destitución de Lugo fue, lisa y llanamente, un golpe de Estado; pero por si faltaran evidencias para así concluir, téngase presente que el Congreso paraguayo (que terminó expulsando al presidente electo por el pueblo) demoró tanto la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur, como la ratificación del Protocolo de Usuhaia II; justamente el que se ha activado en estos días con la deposición del ex obispo: estaban por un lado resistiendo el intento de Lugo de sumar un nuevo aliado regional para ampliar su base de sustentación política, y por el otro, preparando el terreno para dar el zarpazo institucional y salir impunes.

Pero hay más: la decisión de destituir a Lugo se aceleró poco días después de que justamente el bloque del Mercosur decidiera elevar el arancel externo común para el ingreso de productos extra zona, como medida defensiva para evitar un impacto mayor aun de la crisis financiera internacional en la región, por el canal comercial, a través de la invasión de productos provenientes de aquéllas economías (como la de EEUU) que aun no logran dejar atrás la recesión, y generan excedentes en busca de mercados para ser colocados.

Adviértase que los industriales paraguayos (una criatura que hasta aquí muchos creían mítica, pero al parecer existe en realidad) y el propio presidente golpista Franco celebran la exclusión temporaria de Paraguay del Mercosur en tanto abre la posibilidad de que el país celebre acuerdos de libre comercio con los EEUU y China.

Si uno considera que con éste último país era el propio bloque del Mercosur el que estaba en tratativas para suscribir un acuerdo de cooperación comercial, como asimismo que los sojeros paraguayos y brasiguayos vienen exportando el poroto verde en grandes cantidades a China sin necesidad de acuerdo de libre comercio alguno, se advertirá que la verdadera intención es el acuerdo de libre comercio con los yanquis: una forma de reeditar la puja política del ALCA, al que los países de la región le cerraron la puerta en la histórica cumbre de Mar del Plata del 2005.

Y el gobierno de los EEUU alienta el sueño de construir en Paraguay una nueva Colombia, con la base de los marines del Comando Sur que ya funciona en Estigarribia, y con el siempre presente pretexto del narcotráfico y el terrorismo en la Triple Frontera; base que además tendría la ventaja de no implantarse (como en Colombia) en el medio de un país desangrado por una eterna guerra civil.

Esa intención es también percibida por los demás países del Mercosur, y allí apunta precisamente la decisión de incorporar nada menos que a la Venezuela de Chávez al bloque regional como miembro pleno; en espejo con los motivos que tuvo el Senado paraguayo para cajonear el trámite por años, mientras por caso validaba la instalación de la base yanqui en el país.

Días pasados el presidente golpista Franco agitaba el fantasma de la tristemente célebre Guerra de la Triple Alianza que desangró al Paraguay entre 1865 y 1870, para exaltar el sentimiento nacionalista de los paraguayos contra las presuntas agresiones de argentinos, brasileños y uruguayos.

Pero lo paradójico del caso es que en aquella guerra inicua los vecinos del Paraguay (recordar el discurso de Mitre arengando a las tropas argentinas que marchaban al frente) fueron instrumentos de la penetración imperialista de la manufactura y los capitales británicos en el país de Solano López; que hasta allí había permanecido inexpugnable a la seducción "civilizadora" de los europeos.

Es decir exactamente lo contrario de lo que sucede hoy, cuando la estrategia de los golpistas paraguayos, que conduce a su aislamiento político regional, tiene por objeto convertir al país hermano en un enclave neocolonial y  base de operaciones de los EEUU en el subcontinente; en el corazón del acuífero Guaraní y con un acceso más cercano a la cuenca del Amazonas del que le podrían proporcionar a los yanquis sus propias bases en Colombia.

Ese es el tablero completo en el que se desenvuelve el drama paraguayo, que supera con creces la discusión bizantina de los opinólogos sobre si el derrocamiento de Lugo fue o no un golpe de Estado; que por lo demás está perfectamente claro que fue una maniobra premeditada y largamente planificada de antemano.  

domingo, 24 de junio de 2012

DISIMULEN UN POCO


Uno entiende que las ediciones digitales de los diarios se van actualizando, y hay noticias que estaban en primera plana y van quedando abajo desplazadas por otras que aparecen en el transcurso del día, pero que la edición del diario sea digital no implica que desaparezcan los secretarios de redacción o los tipos que hacen sus veces, encargados de definir permanentemente que es lo primero con que se encuentra el lector al abrir la página; o que noticia es considerada más importante que otra por cada medio, de acuerdo a su línea editorial.

Pero de ahí a cubrir el golpe de Estado en Paraguay poniendo en un plano preponderante el llamado del presidente de facto golpista a la "comprensión" de los países de Sudamérica para no sufrir sanciones por el quebrantamiento del orden constitucional, antes que las expresiones de condenas de esos países (y si no les gusta Cristina, la más contundente fue la presidenta de Brasil, país que siempre nos ponen como ejemplo a seguir), en cumplimiento de los pactos internacionales firmados; hay un largo trecho.

Y si encima a la condena del golpe la ponen chiquita después de la autorizadísima opinión de José Luis Chilavert en materia politica avalando el golpe, y abajo de una interesantíisima nota sobre como será lavar la ropa por Wi Fi, y al lado de una caída de un ascensor desde el octavo piso, y menos destacada, es como demasiado.

Y si encima uno le pega una mirada a la sección de columnas de opinión del diario, se encuentra con esto:


O séase: tres columnas de opinión y una editorial, y ninguna de ellas referida al golpe de Estado en Paraguay, ya la cosa pasa de castaño a oscuro.

Porque si alguno pensó que la editorial expresaba la indignación de La Nación por la impunidad de que gozarán en el futuro los que desalojaron a Lugo del poder, se equivoca: habla de Antonini Wilson y el caso de la valija

Disimulen un poco muchachos: se les nota demasiado que el golpe de Estado en Paraguay les cayó bárbaro, tanto como para no condenarlo, y si no lo elogian, es para no ponerse taaaan en evidencia.

Les gusta tanto, que se mueren de ganas porque acá pase algo parecido.   

viernes, 22 de junio de 2012

GOLPE DE ESTADO EN PARAGUAY


Tras una farsa de juicio político, en menos de 30 horas, sin derecho a defensa, con mociones de censura en el debate parflamentario, el presidente constitucional del Paraguay fue destituído por el Congreso, a menos de diez meses de las futuras elecciones.

Un papelón, un bochorno, una auténtica vergüenza condenada por todos los demás países miembros del Mercosur y la Unasur, que aplicarán las cláusulas de protección de la democracia de los tratados regionales para aislar este nuevo atentado contra las instituciones en América Latina.

Esto es la derecha actuando sin filtros ni disimulo: primero matan por conservar tierras, luego le tiran los muertos a alguien y los usan como excusa para tomar por asalto el poder que no pueden obtener por las urnas.

Así demuestran cuánto les interesan el diálogo, el consenso, las instituciones, la república, la división de poderes y todas esas pavadas con las que se llenan la boca todo el tiempo.

Una terrible lección para que aprendamos porque después de Venezuela en el 2002 y Honduras en el 2009,  y de los intentos en Bolivia y Ecuador, las balas pican cada vez más cerca.

Y no nos son tan ajenos los hechos: además de la amistad fraternal que nos une con los hermanos paraguayos, de vicepresidentes traidores y legisladores golpistas acá sabemos un toco.

Si no lo padecimos nosotros antes, es porque no pudieron, no porque no hayan querido. 

Y en cuanto puedan lo van a volver a intentar, del modo que tengan al alcance: autoacuartelando policías como en Ecuador, o caceroleando para comprar dólares mientras piden la libertad de Videla o que nos invadan los EEUU, da lo mismo.

Porque el problema de estos tipos es con el pueblo y la democracia, no con un circunstancial gobierno, ni en Paraguay, ni acá ni en ningún  lado. 

Más allá de lo que acertadamente se apunta acá en el blog del Fusilado sobre las condiciones personales de Lugo y la debilidad de su construcción política; aspecto éste último que también contribuyó decisivamente al desenlace.

Y que es un detalle para que nosotros acá tengamos muy pero muy en cuenta.