LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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sábado, 4 de agosto de 2018

LA IDEA ERA QUE NO SE NOTE...


...que ese era el objetivo desde el principio, muchachos.

¿No les llegó el memo?

sábado, 8 de junio de 2013

LA NACIÓN EMPIEZA A ABRIR EL PARAGUAS


La columna de Laborda en La Nación de ayer (completa acá) expone antes de las elecciones legislativas lo que seguramente será una línea interpretativa de los resultados: aunque el kirchnerismo saque más votos en todo el país, si no logra los dos tercios de bancas en las Cámaras para impulsar la reforma y posibilitar que Cristina compita por otro mandato, habrá perdido.

Hasta ahí y en el terreno de las interpretaciones -donde todo es posible- no habría demasiado que objetar.

Sin embargo lo sorprendente es que la columna empiece dando por sentado un supuesto consenso entre los encuestadores respecto a que el Frente Para la Victoria será la fuerza que obtendrá más votos en todo el país, y que es muy posible que refuerce su bloque de diputados; considerando además que pon en riesgo los logrados en su peor elección, la del 2009.

Y sorprende porque en el mismo diario (y en muchos otros) nos dicen a diario que la imagen de Cristina y del gobierno se caen a pedazos, y que tiene enormes dificultades para encontrar candidatos competitivos, sobre todo en los principales distritos.

Si eso fuera así, no se entiende como haría para obtener la mayor cantidad de votos, a lo largo y a lo ancho del país.

A menos que la debacle no sea tal, y estén empezando a abrir el paraguas; para no tener que explicar -cuando se abran las urnas- otro papelón más; así como hace unos días abrían otro paraguas: el del fraude electoral. 

martes, 5 de junio de 2012

LABORDA TE BATE LA JUSTA DE LOS CACEROLAZOS


(*)

No fue casual que los recientes cacerolazos contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en la noche del jueves pasado, surgieran en los mismos barrios porteños donde empezaron a sonar las cacerolas contra el corralito allá por 2001. (raro, porque en el 2001 estaban enojados porque votaron a De La Rúa y los cagó, y ahora porque no la votaron a Cristina, y ganó)

Tampoco fue casual que las protestas a cacerola limpia (y, sucia o llena con polenta no suena bien, te digo) arrancaran tras una jornada cargada de rumores, (propagados por los medios, como éste diario) más tarde desmentidos desde el Gobierno, de que podrían pesificarse los depósitos bancarios en dólares. (una lástima, los pelotudos que volvieron a depositar en dólares después del corralito se merecen ampliamente que los empomen de nuevo)

Podría decirse que al sentimiento opositor de vastos sectores porteños hacia el kirchnerismo se sumó la memoria colectiva de quienes temen volver a vivir los tensos tiempos que signaron la caída del gobierno delarruista y el duro tránsito hacia el fin de la convertibilidad uno a uno. (pero no sumaron muchos entonces, porque los que "temen volver a vivir los tensos tiempos" donde se cagaban de hambre no son justamente los que votaron a De La Rúa, a Cavallo y a Macri, que son los que caceroleaban los otros días)

Distintos analistas de opinión pública consultados coinciden en que la raíz de las demandas que invocan los portadores de las cacerolas es económica. (no, jodéme, ¿no fue por la patria, la república, las instituciones y la libertad de los argentinos?) Sin embargo, el hecho que determina el paso de la simple bronca contenida a la acción callejera es la combinación entre el malestar socioeconómico y la percepción de corrupción en lo más alto del poder político. (ah, entonces Cecilia Pando con el megáfono y las cadenas de mails y las convocatorias de los fachos por las redes sociales no tendrían nada que ver, fue una especie de 17 de octubre, pero garca digamos, tremendo lo de la "percepción de corrupción", es como la "sensación de inseguridad")

"Aun cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es visualizado por la mayor parte de la sociedad como menos corrupto que otros gobiernos, como el de Carlos Menem, (comparado con el de Menem, cualquier gobierno es menos corrupto) la asociación de casos como el Boudougate (¡uhhh, sí, eso pega tremendo eh!) con problemas como la inflación, el aumento de precios de la canasta familiar, (¿las dos cosas no serían más o menos lo mismo?) la ineficiencia del Estado para impedir tragedias como la de Once y, finalmente, las restricciones para comprar dólares, termina siendo determinante", (sobre todo las restricciones para comprar dólares, porque los que cacerolearon las otras noches piensan que Once es un país extranjero) opinó la analista de opinión pública Graciela Römer.

En otras palabras, el cóctel dado por percepción de corrupción y ataque al bolsillo propio puede ser mortal para cualquier gobierno. (por eso, para que no les caiga mortal el cóctel, no pagan ningún imuesto así no sufren un ataque al bolsillo, y entonces les chupa un huevo la percepción de corrupción)

"El supuesto cínico de parte de la clase media argentina es que, como todos roban, mientras nos vaya bien económicamente, podemos mirar para otro lado. Pero cuando, además de robar, toman medidas que afectan nuestro bolsillo, nos rebelamos", sintetizó Römer. (lo que se dice un movimiento inspirado en las más nobles causas, y fundado sobre estrictos principios éticos)

Para el sociólogo Eduardo Fidanza, de Poliarquía Consultores, el cacerolazo es por el momento "una expresión de protesta relativamente aislada y protagonizada fundamentalmente por población de clase media alta de barrios de la ciudad de Buenos Aires". (tremendo lo tuyo Fidanza, eso sí que es hace un profundo trabajo de campo, te rompiste el marote, eh) Sostiene que, sin embargo, "puede ser el germen de una protesta más generalizada de las clases medias de los grandes centros urbanos del país", (ahí falta la palabra "ojalá") tal como la ocurrida en 2008, (y en el 2007, votando a Carrió, no te olvidés de la "legitimidad segmentada" del primer triunfo de Cristina) en medio del conflicto con el campo, que anticipó el rechazo de votantes independientes a Néstor Kirchner en las elecciones legislativas realizadas un año después. (ah, los que votan en contra del gobierno son independientes, aunque tengan "sentimientos opositores", pero no dejan que los manejen los sentimientos; se vio clarísimo el otro día en los cacerolazos)

Detrás de las cacerolas, "más que la inseguridad, están la inflación, el descenso de los ingresos familiares, (sobre todo de los que cacerolearon las otras noches, deben estar todos bajo la línea de pobreza) el temor a la desocupación (curioso, viniendo de gente que por lo general, se rasca el higo todo el tiempo, y hace años) y una ansiedad anticipatoria de la crisis", según Fidanza. (ah, o sea que estarían ansiosos porque todo está demasiado tranquilo y no se termina de pudrir) 

Distintos sectores sin distinción partidaria (es verdad: son todos garcas y fachos, los partidos que van fundando o votando son aleatorios y circunstanciales) están convocando en estas horas a un nuevo cacerolazo para este jueves. El movimiento, por ahora incipiente, refleja cierto hartazgo hacia un estilo de gestión (la democracia, piden que vuelva Videla) y un intento de advertencia al Gobierno frente a la incertidumbre económica, los fantasmas del pasado (o sea, que paren los juicios por violaciones a los derechos humanos) y los temores de una profundización de las medidas intervencionistas. (siempre y cuando les toquen el bolsillo, o les quieran cobrar impuestos, si intervienen para dejarlos fugar guita del país y evadir, no tendrían problemas)

(*) Las negritas son nuestras, el original acá.

viernes, 1 de junio de 2012

LABORDA SE DA CUENTA QUE CRISTINA SE LAS PUSO, PERO IGUAL SE RÍE EN LA FOTO



(*)

El impuestazo rural impulsado por el gobernador Daniel Scioli y convalidado por la Legislatura bonaerense da cuenta de que, lentamente, la crisis de financiamiento de las provincias se irá convirtiendo en uno de los conflictos políticos más importantes, probablemente junto con el cepo cambiario que anoche dio lugar al primer cacerolazo en la ciudad de Buenos Aires. (¿cómo, no era por la dignidad ciudadana, las instituciones republicanas y contra la corrupción?)

La actitud del gobernador bonaerense de desafiar al campo, al mejor estilo K, con su decreto de revalúo inmobiliario sorprendió a muchos. (empezando por ustedes, que ya lo imaginaban su candidato para el 2015) Es que, después de admitir -aunque casi pidiendo permiso- sus aspiraciones presidenciales con vistas a 2015, se podía esperar que Scioli buscara sumar apoyos en lugar de dilapidarlos. (por ejemplo los de los presos de Marcos Paz, los lectores de La Nación y, en general, todos los que creían en Macri hasta que se dieron cuenta que es un zapato ilevantable)

Su virtual renuncia a avanzar en una alianza con el campo sólo puede explicarse por su temor al aislamiento financiero. (y al hecho de que "el campo" puede aportar un 2 % de los votos en todo el país, con viento a favor y buenas lluvias para la cosecha, y si no preguntále a Llambías como le fue el año pasado)

Sin embargo, el principal beneficiario de las medidas impositivas será el gobierno nacional, por el fuerte impacto que tendría en la recaudación del impuesto a los bienes personales, como producto de los aumentos en las valuaciones fiscales de las propiedades rurales. (el Estado, Laborda: el que cobra los impuestos es el Estado, no te olvidés de ese detalle; cuando se vaya Cristina no se lleva Bienes Personales a El Calafate)

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner recibirá los frutos de un tiro a dos bandas: por un lado, mejorará su recaudación y, por otro, debilita a un potencial competidor por la presidencia de la Nación en 2015. (ah, o sea que está aislada de la realidad como Isabelita y le escriben el diario de Yrigoyen, pero taaan boluda no sería)

Sin proponérselo, Scioli logró un fenómeno no visto desde la cruzada contra la resolución 125 de Cristina Kirchner en 2008: que las entidades del campo volvieran a unirse en pos de un objetivo común. (el mismo de siempre: no pagar un sope de impuestos) Ayer mismo, éstas decretaron un paro de nueve días. (lock out Laborda, habla con propiedad: son patrones, no empleados) El líder de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, auguró "un desenlace impredecible del conflicto" (¿cómo sería augurar algo impredecible?) y calificó a Scioli como "un virrey que quiere recaudar para la reina". Su par de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, (momentito: no lo ofendás a Biolcatti llamándolo "par" de un vulgar gringo pata sucia, el es pata sucia, pero de la Rural) en igual sintonía, (gruesa) se quejó de que algunos gobernadores "actúan como agentes de recaudación del gobierno nacional". (bueno, es lo que dice la Constitución: "Los gobernadores de provincia son agentes naturales del Gobierno federal para hacer cumplir la Constitución y las leyes de la Nación", artículo 128)

Si bien nadie le podrá negar al gobernador bonaerense que las valuaciones fiscales eran mucho más bajas que las del mercado, (ni al gobernador ni a nadie, porque son más bajas, y no se actualizaban desde 1955) hubiera podido avanzar de una manera progresiva y por medio del diálogo. (obvio, es lo que dice Binner y propone Bonfatti acá, y ahí los agrogarcas aceptaban pagar impuestos, pero cuando los chanchos vuelen) Pero la desesperación por fondos frescos, (¿qué no se corte la cadena de frío de los billetes, en lugar de Ciccone los va a imprimir Samid en su frigorífico?) el temor a las dificultades para pagar los sueldos de la administración pública y las presiones de la Casa Rosada habrían podido más. (y sí, la realidad es así de jodida: se empeña en ser real siempre)

Es curioso: Cristina Kirchner forzó a Scioli a hacer algo que ella no se atrevió a terminar. Después de hablar de la "sintonía fina" y de anunciar la eliminación de subsidios a los servicios de agua, luz y gas, la Presidenta dio marcha atrás y sólo dejó sin aquel beneficio a unos pocos hogares de algunas zonas del área metropolitana. (los mismos que tienen campos que ahora tendrán que pagar el aumento del inmobiliario de Scioli, por eso salieron a cacerolear anoche, no alcanzamos a ver la diferencia) El malhumor social y la tragedia ferroviaria de Once terminaron de persuadirla de no seguir avanzando. (obvio, porque un aumento de impuestos es popularísimo, y Biolcatti viaja en el Sarmiento todos los días para ir al tambo a ordeñar las vacas, de todos modos es raro, porque acá mismo en este diario leímos mil veces que se estaba haciendo un ajuste griego)

Por lo visto, Scioli no tuvo margen para razonar de la misma forma. El impuestazo llegó al campo en uno de sus peores momentos, (obvio, ya no tienen más silos bolsa para encanutar soja de cosechas anteriores) después de una campaña signada por una de las mayores sequías de los últimos años y, más recientemente, por inundaciones en distintas zonas de la provincia. (que cagada no tener un dosificador de agua para los campos, para que les caiga la cantidad justa, a lo mejor si invirtieran en riego y canales, pero eso sería capitalismo) El mayor drama de Scioli es que los recursos seguirían siendo insuficientes y esto le dificultará cortar el cordón umbilical de la Presidenta.(y si no aumentaba los impuestos los fondos eran más insuficientes, y el cordón más gordo, jódanse por pedirle tanto que se rebele y gane autonomía, ahí tienen: ahora va a cobrar más impuestos propios; de última puede cortar el cordón aumentándole más todavía el inmobiliario al campo)

(*) Las negritas son nuestras, el original acá.