LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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domingo, 29 de julio de 2018

EXPERTOS EN DISTRAER


Conforme el régimen macrista se deteriora, se multiplican los más o menos famosos “arrepentidos” de haber votado por “Cambiemos”, o de haber creído que gobernando podrían ser distintos de lo que realmente terminaron siendo: desde figuras de la farándula hasta “líderes sociales” (?) como la hermana Marta Pelloni, pasando por “intelectuales” de toda laya, hacen fila para contarnos que están decepcionados, porque las cosas no son como creyeron.

Precisamente en estos últimos especimenes (los “intelectuales”) queremos detenernos, a partir de las últimas declaraciones de personajes como Beatriz Sarlo o Tomás Abraham, que curiosamente también “decepcionan” al gobierno, como lo muestra el inefable ministro Avelluto en la imagen de apertura. Que cosa esta la de las esperanzas recíprocas frustradas entre cierta gente, che.

El fenómeno no es nuevo, y por el contrario como decía Perón, es más viejo que mear en los portones. Tan viejo que ya lo describía don Arturo Jauretche en “Los profetas del odio” hace más de 60 años: esto del “intelectual” prestigiado por la superestructura cultural hegemónica imperante en el país que sirve tanto para un barrido como para un fregado, y en cuyos méritos personales o trayectoria nadie repara en serio, porque la utilidad del “intelectual” es dar su opinión sobre cualquier cosa (incluso algo sobre lo cual no tenga la más remota idea, poco importa), en el momento preciso.

Y más aun: en el sentido preciso que la maquinaria de construir prestigios necesita, porque el intelectual sirve, si arrima agua para el molino de ellos. En cuanto se les rebela y empieza a pensar por él mismo, con riesgo de dispararse para otro lado, le apagan los focos y listo, fue.

Abraham y Sarlo son dos bochines (en términos jauretcheanos) bien representativos de como funciona el dispositivo: aureolados con cierto aroma de “izquierda progre”, lo que digan puede seducir a cierto público de clase media paparulo, y con aprensión a las formas concretas con las que se presentan en nuestro devenir histórico los procesos políticos populares.

Desde el 45’ para acá, gorilas liberales de izquierda más o menos perfumada, para ser más precisos: su infalible método “intelectual” de análisis los llevará a estar siempre en la vereda de enfrente del peronismo, sin errarle nunca. Repase cada uno mentalmente la descripción, y verá que puede sumar muchos más figurones pasados y actuales que perfectamente cabrían en la misma, porque la cantera es inagotable.

Claro que cuando lee a Abraham o Sarlo manifestando sus perplejidades porque el macrismo es como es y no como ellos pensaron que era, cabe preguntarse que clase de intelectual es aquel que, autotitulándose “analista político” o dejando que le pongan el rótulo sin atajarse, es completamente incapaz de ver lo obvio, lo que puede detectar el hombre común de la calle; con solo apagar la radio o la tele un rato y ponerse a pensar.

¿O acaso es preciso el auxilio de un “intelectual” de éstos para darse cuenta de que Macri es un garca, siempre lo fue, está apoyado y sostenido por garcas, formó con garcas su gobierno que será, forzosamente y por imperio de los intereses que defiende y representa, garca antes que nada y por encima de todo?

Una pifia de tal magnitud debería descalificar a cualquier presunto “intelectual” para seguir opinando en lo sucesivo, o para que su opinión fuera tenida en cuenta, pero ya sabemos que no será así: el sistema funciona de un modo tal que el personaje que funge de “intelectual” sea reutilizable, cuando se lo vuelva a necesitar.

De allí que las “decepciones” o “arrepentimientos” son doblemente funcionales: le sirven al “intelectual” para marcar distancias a tiempo antes de que todo estalle por los aires, y evitar de ese modo ser sindicado como cómplice de los desastres que apoyó, o contribuyó a instalar. Como el gobierno de Macri, ponéle.

Y salvar al intelectual del incendio le sirve al sistema, porque así conserva un recurso para sacar a la cancha en el momento oportuno, para cumplir la misma función de siempre: distraer, engañar, conducir a vías muertas de paja progresista, o liso y llano colaboracionismo con experimentos políticos de derecha pura y dura, como el actual.

Lo importante es que no aporten para el lado de las mayorías populares, ni permitan que estas se construyan con los límites más amplios posibles, porque eso las torna peligrosas. Cumplido ese rol, les perdonan hasta ciertas veleidades izquierdosas que no molestan, y por eso los amplifican; de paso validan al propio sistema de fabricar prestigios, dándole una pátina de pluralista.

Es un rol bastante parecido al de los economistas talibanes del neoliberalismo como Espert, Broda o Milei, que aparecen criticando al gobierno por derecha y sirven para dos fines: permitirle al gobierno disfrazarse de progre mostrando espantajos supuestamente peores que ellos, y evitar que se discuta el modelo económico, que es lo que no sirve. De ese modo, siempre podrán echarle la culpa a los malos ejecutantes circunstanciales.

Por eso a los nabos estos, a los Sarlo y Abraham de la vida, no hay que darles pelota nunca, ni siquiera cuando dicen algo parecido a lo que pensamos nosotros: de lo contrario se los alimenta para que sobrevivan hasta la próxima pifia. Como diría Miss Bolivia, a la gilada ni cabida.

viernes, 28 de octubre de 2011

BROCHETTE DE SALAMES


(*)

Vía el lector y colega bloguero Desocupado, nos llega este posteo hecho en su propio blog por Tomasito Abraham;  en el que -sin nombrarnos ni a nosotros ni a los amigos del programa "Entre el ruido" de Radio Nacional Santa Fe-, pretende refutar a los refutadores, y de algún modo, escapar al sambenito de nabo que se ha ganado por estas declaraciones hechas en el programa, y comentadas acá en este blog.

Y para ensayar su refutación contra lo que llama "difamaciones" (así titula el posteo), Abraham esta vez cita sus fuentes: la diputada Alicia Ciciliani, que a la hora de preguntarle sobre el gobierno de Binner, es como si, para informarse del de Cristina, le preguntara a Diana Conti.

Un científico a carta cabal el hombre, un cuestionador nato: no puede vivir con la duda; y agota todos los medios buscando respuestas.

Hay algunos párrafos en particular de la entrada de Abraham en su blog que nos interesa transcribir para compartir con ustedes algunas reflexiones:

Dice Tomasito (copyright by Barricada): “un trabajador del Estado Santafesino se jubila con 35 años de aporte con el 82% movil del salario vigente al trabajador activo. Esto es si un trabajador cobra $100 si se jubila cobra $82 y recibe automaticamente el aumento que recibe el trabajador activo por esto es movil. El promedio que cobra de jubilacion un docente es de $7000 por mes.- El trabajador puede optar en jubilarse con 30 años de aporte en cuyo caso recibe el 72% movil. La mayoria optan por llegar a los 35 años. Tenemos que considerar que hoy un jubilado de la Anses recibe aprox el 50% del salario del activo.”

Decimos nosotros: es verdad (excepto la movilidad que no es así, porque la persona se jubila con el promedio de sueldos de los últimos 10 años), pero el primero que debió aclarar eso durante la campaña electoral (y no lo hizo) fue Binner, que se cansó de decir que les paga a los jubilados provinciales el 82 % móvil. 

Del mismo modo que debió aclarar (y tampoco lo hizo) que nada de eso se debe a medida alguna de su gobierno, sino a una reforma de la ley de jubilaciones de la provincia aprobada por el gobierno de Obeid en el 2005; algo que se dijo acá hace cuatro meses; al que le interese el tema (incluyendo al propio Abraham) además del post al que lleva el enlace, puede picar en la etiqueta "82 % móvil" del listado de la derecha del blog.   

Nada de esto se lo reveló a Abraham su fuente, que es la diputada Ciciliani; como tampoco le dijo que los propios gremios docentes desmintieron a Binner cuando dice que el promedio de las jubilaciones docentes en Santa Fe es de 7000 pesos. Comparar el sistema provincial con el de la Ansés es, lisa y llanamente, un disparate; entre otras cosas porque uno agrupa a unos 100.000 beneficiarios, y el otro a más de 6,5 millones.

Dice Abraham: "no soy secretario de prensa de Binner. nada tengo que ver con el Frente si no es amistad y confianza en Binner. No respondo por todo lo que hizo en la vida. Jamás me pagaron ni un café...  No les conozco listas negras de dependencias oficiales, ni medios de comunicación de socios cortesanos, ni bonos provinciales por mil millones de dólares esfumados con jueces expulsados…nunca me interesó criticar a un intelectual porque cobra un sueldo sino por las ideas que tiene.".

Decimos nosotros: tenemos claro que no es el secretario de prensa de Binner, porque sabemos quien es, como se maneja (en especial con los periodistas que lo incomodan) y -sobre todo- cuanto gasta en repartir publicidad oficial; y lo que hace cuando se queda corto.

Abraham no tiene sólo "amistad y confianza con Binner": acaba de firmar (junto a otros intelectuales, y no usamos comillas porque a los demás a algunos no los conocemos) una solicitada publicada en todos los diarios nacionales, apoyando su candidatura; lo que no nos parece mal, todo lo contrario: aplaudimos que se asuman posiciones políticas públicamente, pero sin vergüenza Abraham, sin esconderlo. 

¿O te estás despegando de Binner por el resultado, para tomarte un descanso e ir a tirarte "como un lagarto al sol"

Nadie lo acusó (al menos no nosotros ni los muchachos de "Entre el ruido") de que le hayan pagado nada, así que si le cabe el sombrero, que se lo ponga, problema de él. Si no conoce listas negras de dependencias oficiales en Santa Fe, está mal informado: hace poco Binner cesanteó a dos funcionarios muy importantes del Ministerio de Salud por haber adherido a la candidatura de Agustín Rossi (cosa que le recordaron en el reportaje en Radio Nacional, y él persiste en ignorar), y con anterioridad existieron casos similares en el Ministerio de Educación en el norte de la provincia, por citar sólo algunos conocidos acá en Santa Fe y que se pueden corroborar simplemente googleando.

Puede que nunca haya criticado a alguien por cobrar un sueldo (nos guardamos el beneficio de la duda), pero cuando estuvo en el debate junto a Lanata, que sí descalificó a la socióloga María Pía López, y a la decana de Comunicación Social de la Universidad de La Plata por ser "empleadas del Estado", no vimos que tomara distancia diciendo que no compartía el argumento.    

Es cierto que Binner no tiene bonos provinciales; tanto como que, en breve, podría empezar a tenerlos su sucesor Bonfatti, para tapar el agujero de más de mil millones de pesos que le dejará en el Presupuesto de éste año, y que ya compromete las finanzas santafesinas para el que viene.

Dice Abraham: "respecto de las boletas únicas que beneficiarían al grupo Clarín, me dicen que todo gasto provincial es licitado.".

Decimos nosotros: es falso que todo gasto provincial sea licitado, pero además si lo hicieran, los socialistas, más que transparentes, serían salames: ¿se imaginan hacer una licitación para comprar una birome o una goma de borrar? Cualquiera que haya pasado cerca de una oficina pública sabe de lo que hablamos; Abraham parece que no.

Antes de llegar Binner al gobierno, debía licitarse todo contrato que superara los $ 100.000, y en el primer Presupuesto elaborado por el socialismo en el gobierno (el correspondiente al año 2009, aprobado en el 2008), el Ejecutivo pidió a la Legislatura elevar ese monto a $ 300.000, lo que finalmente fue aprobado. Eso implica que, por ejemplo, algo que cuesta $ 299.999 debía ser sí o sí comprado por licitación antes de Binner, y ahora no.

Pero además en el caso particular de la impresión de las boletas únicas adjudicadas a Clarín (en realidad a Artes Gráficas del Litoral, la sociedad que conforma el Gran Diario Argentino con El Litoral, y subcontratada con Impripost, empresa conformada por Clarín y Techint) no hubo licitación sino una contratación directa; como lo puede comprobar cualquiera que lea el Decreto 487/11 de aprobación de la contratación firmado por Binner acá.    

Lo cual nos lleva a otro punto que es el siguiente: la inmensa deshonestidad intelectual de Abraham (lo único de intelectual que parece tener) le hace encubrir en este caso a su fuente (aunque repite varias veces el "me dicen", lo cual por cierto degrada a un sedicente intelectual, a mera chiruza de barrio que chusmea con la vecina mientras barre la vereda), que no es otra que la misma diputada Ciciliani, la mujer que espera en vano el balotaje de la elección presidencial.

¿Y cómo lo sabemos nosotros?: porque es ella la que viene repitiendo hace meses por acá por Santa Fe que la contratación de la impresión de las boletas únicas se hizo por licitación pública; como ya lo dijimos nosotros acá

Y muy por el contrario de lo repetido por Abraham ("me dicen...y yo lo repito" sería la frase completa), el socialismo no tiene mucha costumbre de hacer licitación pública: por el contrario son bastante frecuentes los casos de contrataciones directas, con fundamentaciones oscuras para eludir el procedimiento legal obligatorio.


Y conste que no nos metemos con la contratación directa del arquitecto que hizo los dibujitos del Puerto de la Música; aunque deberíamos, porque Abraham repite lo que le "dicen" sobre que "todo gasto provincial es licitado", y un palito y medio de dólares no son para despreciar.  

Dice Abraham: "por el resto,  diríjanse al diario La Capital o a la auditoría de la provincia que para algo fue reformada.".

Decimos nosotros: no sabemos a que "resto" se refiere y por qué alguien (tampoco sabemos quienes son los "diríjanse") debería ir al diario La Capital, del cual por cierto Binner es muy amigo, antes de Vila, y después; y mal no lo tratan; pero si queremos aclararle algo a Tomasito (a esta altura casi que le tenemos cariño): Santa Fe no tiene auditoría (como la nación), sino Tribunal de Cuentas, y no fue reformado, porque para hacerlo habría que haber modificado la Constitución.

Lo que sí hubo y hay es un intento sistemático, organizado y exitoso del gobierno de Binner, por poner al organismo de control a su servicio, conformando para eso una "mayoría automática" de vocales que convalide todas las irregularidades de la gestión.

Y dirigirse al Tribunal de Cuentas sería medio inútil, porque ante las más de 120 observaciones legales que formuló el órgano a los actos administrativos de Binner en estos cuatro años de gestión, le sucedieron otros tantos decretos de insistencia del gobernador; o sea: se ca..ntó en las observaciones.

Observaciones que no pudieron ser analizados por la Legislatura porque la Comisión Bicameral de Control no se conforma, por la negativa del socialismo a darle mayoría en su composición, a la oposición.

Cuestiones todas estas que la diputada Ciciliani obvió contarle a Tomás Abraham, que no conforme con ser él mismo un salame (lo que insinuó en el reportaje de Radio Nacional, lo confirma con la entrada en su blog), consultó a otra salame y se ensartó; y así terminaron los dos en una brochette.

(*) La imagen es sólo ilustrativa, no encontramos una con rodajas de salame, pero nos gustaba el título y lo dejamos. 

viernes, 21 de octubre de 2011

LA TENÉS ADENTRO, ABRAHAM...



Buscaste el cómodo refugio de las páginas de La Nación -donde nadie te repregunta y la mayoría de los comentaristas te van a apoyar-, para repetir todas las pavadas que decís permanentemente, aureolándote de intelectual.

Te quedaste con la sangre en el ojo, porque dos jóvenes periodistas del interior, acá en Radio Nacional Santa Fe y hace apenas unos días, te dieron vuelta como una media (de esas que fabricás), con el simple recurso de pedirte que fundamentaras las cosas que decís. 

Y levantaron la nota en "6 7 8", y rebotó en las redes sociales, y mucha gente se dio cuenta de lo que sos: un nabo.

Y te calentaste mal, y caliente tiraste al aire que el domingo ganaba Binner; y eso te va a valer que desde las seis de la tarde de ese domingo, te conviertas en el hazmereír de todo el país; y lo sabés y te duele.

Te duele porque la tenés adentro.

Como tenés adentro el hecho de que tenés la certeza (aunque no lo digas) de que Cristina arrasa, y te la vas a tener que bancar otros cuatro años, pero quedáte tranquilo: siempre tendrás La Nación y Perfil, para seguir escribiendo boludeces sin que nadie te censure, sin "listas negras", para seguir yéndola de "intelectual".

Aunque tu aura de "intelectual perseguido y censurado" -a lo José Mármol y su "cárcel y cadenas"- se reduzca a esto:


Resulta ahora que el régimen corrupto y autoritario que criticás solucionaba todo si Horacio González mandaba a publicar alguna reseña de un libro tuyo desde la Biblioteca Nacional, o te mandaban a Europa con el pasaje pago por el Estado; es decir a costa de todos nosotros. 

Ahí no te hubiera molestado el uso de los dineros públicos: poco astuto estuvo el kirchnerismo parece, con poco te compraba y la dejaron pasar.

O será que a lo mejor no valés tanto como vos creés, o sos más útil en la vereda de enfrente, ladrándole a la luna.

Y al fin de cuentas, sos una especie de Majul cubierto de una pátina de sobaco ilustrado: el reclama pauta oficial, vos una chequera de pasajes de avión; pero en esencia son lo mismo, y repiten las mismas cosas.

Por supuesto que el país el domingo va a votar sin miedo: sin miedo de las profecías apocalípticas de papanatas como vos.

Y te vas a dar cuenta cuando empiecen a llegar los resultados.   

20 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA INTELECTUALES ANTI KIRCHNERISTAS


Por Raúl Degrossi

El domingo Cristina se encamina a obtener un triunfo electoral rotundo, probablemente con el mayor porcentaje de votos que haya obtenido un presidente desde la vuelta a la democracia; seguramente con la mayor distancia con el segundo de la historia argentina.

Con ese triunfo, el kirchnerismo completará doce años consecutivos en el poder, tres mandatos presidenciales, algo que ningún otro movimiento político había conseguido nunca antes en la historia argentina.

Datos de la realidad que hablan de un proceso político que merece un análisis profundo, que aborde toda su complejidad; y que desde la vereda de enfrente -es decir aquellos que critican al kirchnerismo, o directamente lo detestan- todavía está pendiente.

Como el triunfo de Cristina implicará -entre otras cosas- que mucha gente (Sarlo, Abraham, Caparrós, Aguinis, Asís, Kovadloff, Sebrelli, Gregorich y siguen firmas) deberá soportarla a ella y al kirchnerismo otros cuatro años, van unos sencillos consejos para ver si logran levantar la puntería, y contribuyen a mejorar la calidad del debate político en la Argentina:

1. Un proceso político que se extenderá por doce años encierra -necesariamente- complejidades, marchas y contramarchas, contradicciones. Por ende, deseche de inmediato -para tratar de entenderlo o explicarlo- toda explicación simplista o monocausal: correrá el riesgo de no acertar a entender nada, y si no lo entiende, no lo podrá explicar, por más que trate.

2. Es de buen tono en la disputa democrática  no etiquetar de antemano al adversario, menos con desmesuras históricas. Decir cada diez minutos que el gobierno es una dictadura o que practica el fascismo, no ayuda a que la gente común comprenda no ya lo que ustedes opinan del kirchnerismo; sino lo que es una dictadura, o  lo que fue el fascismo.

3. Someta a permanente crítica todos los argumentos, empezando por los propios; y no acepte ninguno que -analizado con cuidado- demuestre que fue construido bajo el previo y necesario supuesto de que los eventuales interlocutores (sean estos lectores, oyentes, televidentes o asistentes a una conferencia), son tarados o estúpidos.

4. Ensaye permanentemente explicaciones del fenómeno kirchnerista prescindiendo de los vocablos “clientelismo” y “cooptación”, u otros similares, que presupongan que alguien obra exclusivamente movido por el dinero. Todos los movimientos políticos de la historia -aun los más execrables como el nazismo- han tenido quienes adhirieron a ellos por razones que juzgaron valederas; aunque uno no las comparta. El asunto para el intelectual es tratar de entenderlas, no de juzgarlas.

5. Deseche por inservibles todos los argumentos vinculados a la “impostura” del kirchnerismo, según los cuáles este se apropiaría de causas justas en las que en realidad no cree; y tampoco pierda demasiado tiempo en buscar en todo acto político -aun en el más noble o beneficioso para el conjunto- las verdaderas intenciones ocultas; y menos que menos las decrete a priori como macabras. No explicará nada con eso, y ni con la máquina de la verdad de Chiche Gelblung podrá demostrar su punto: lo relevante es lo que alguien hizo, sea bueno o malo; por que lo hizo (o peor aun: por que cree usted que lo hizo) es secundario, y puede llegar a ser irrelevante.

6. Deje de repetir constantemente que el kirchnerismo en el gobierno busca “tener caja y acumular cada vez más poder”: no hubo un gobierno en la historia que renunciara a tener y acrecentar una y otra cosa; excepción hecha quizás del de De La Rúa. Ambos elementos son consustanciales a la idea misma de lo que es un gobierno (según la define unánimemente la teoría política); de modo que repetir eso lo convertirá en el hazmerreír de los que entienden del asunto. Concéntrese más bien en analizar para que se usan los recursos de la “caja”, y los instrumentos del poder.

7. Nunca olvide que las personas -en tanto ciudadanos- obran políticamente según sus propias racionalidades instrumentales, y lo que usted considera importante o vital, para otro puede no serlo tanto. Dejar de lado esta regla elemental y sencilla de análisis puede llevarlo a repetir sandeces como “claro, la votan porque cobran la jubilación del ama de casa o la asignación universal, y se olvidan del Indec y el Consejo de la Magistratura”, o peor aun: “ganan las elecciones porque la economía anda bien, la gente tiene trabajo y le aumentan el sueldo, y el gobierno les hace cloacas”. Piense por un momento -sólo por un momento- que en esas circunstancias, lo ilógico sería que el kirchnerismo perdiera las elecciones.

8. No olvide que todos (hasta los propios corruptos) dicen ser honestos y combatir la corrupción; de modo que centrar el análisis político exclusivamente en ese aspecto lo llevará a un irremediable punto muerto: todos le darán la razón, pero nadie le dará bola, porque queda mal darse por aludido en público con ese asunto. Por otra parte, no se puede afirmar que se cree en las instituciones, y al mismo tiempo pretender que, simplemente porque uno diga que alguien es corrupto, ese alguien deba ir de inmediato preso, sin necesidad de pruebas, sentencia o juicio alguno.

9. Respete la expresión de la voluntad popular en todas las circunstancias, le gusten o no sus resultados: no es lógico sostener que los votantes son lúcidos ciudadanos independientes cuanto votan a Macri en la Capital, y pobres víctimas del clientelismo cuando hacen lo mismo con Gildo Insfrán en Formosa. Es casi obvio destacar que, en democracia, todos los votos valen lo mismo: uno. 

10. No reclame con insistencia ir a lugares a los que -si lo invitaran- jamás iría, como lo prueba el hecho de que los descalifica de antemano, permanentemente. O sea: no despotrique porque lo excluyen de los medios manejados por el Estado, o que son afines al gobierno; cuando dice todo el tiempo que allí sólo aparecen obsecuentes alcahuetes del poder, que venden su alma por dinero. 

11. Resista la tentación de salir corriendo rápidamente a escribir un libro sobre el kirchnerismo y sus circunstancias al calor del momento político, nada más que para poder llegar a tiempo a la Feria del Libro. Las urgencias de las editoriales (y de la propia cuenta bancaria) no suelen ser buena compañía para la reflexión crítica.

12. Infórmese debidamente en forma previa cuando vaya a incursionar en temas ajenos a su área habitual de competencia, cualquiera sea ésta; en lo posible por fuentes científicas y sin recurrir a Wikipedia. Un intelectual no es un todo terreno ni un “experto en cosas”; menos un Pico Della Mirándola, de quien se decía en su tiempo que “sabía de todo lo sabible”. No atender debidamente este punto puede resentir su credibilidad: si usted es crítico literario y dice sandeces sobre economía o sanatea sobre derecho y alguien se da cuenta, probablemente y por carácter transitivo, dejen de comprar los libros que recomienda.  

13. No diga todo el tiempo que es una persona informada porque lee los diarios o mira todos los noticieros, de un intelectual se espera algo más que eso para comprender la realidad y explicarla. Además le acercamos un dato que puede resultar de interés: los medios que lee, mira o escucha a diario, podrían no estar dando una visión completa y plural de la cosa.

14. No repita la bobada de que un intelectual debe ser crítico y estar siempre en contra del poder, y que éste reposa exclusivamente en el Estado: es una idea de la sociedad que se remite a la Carta Magna de 1215, o sea un poco pasada de moda; y un intelectual es –por sobre todas las cosas- alguien que reflexiona, sea donde fuera que su reflexión lo conduzca. ¿O acaso si usted es marxista y mañana se implanta la dictadura del proletariado se va a poner de inmediato en contra, de puro crítico nada más?

15. Tampoco ande diciendo todo el tiempo y por cuanto medio tenga a su alcance, que lo censuran o lo prohíben, porque es un oxímoron: si eso realmente pasara, no podría decirlo, simplemente. Además mirarse permanentemente el ombligo (o tomar exclusivamente en cuenta lo que le pasa personalmente) no es un buen punto de observación para analizar los procesos sociales.

16. No renuncie a la propia identidad política y asúmala sin complejos, sea de izquierda, de derecha, radical, socialista, peronista o -sobre todo- anti peronista: es una de las cosas buenas de haber reconquistado la democracia, nadie debe andar escondiendo sus preferencias. No luche consigo mismo, fingiendo todo el tiempo ser lo que no es, y trate de ser coherente con lo que es, asumiendo las consecuencias. Siempre es bueno -y pertinente al debate- aclarar el lugar desde donde uno habla.

17. Sin caer en el argumento ad hominem, tenga en cuenta con quienes coincide o disiente con frecuencia en sus argumentos, y si le sucede que casi siempre está en compañía de manifestaciones de la mente humana no debidamente tratados aun por la sicología como Carrió, o exponentes vivientes del fracaso del sistema educativo como Majul, revise su discurso: algo debe estar haciendo mal. 

18. Resista por todos los medios la tentación de hacer pronósticos o responder a los que se los pidan, el análisis de la realidad  política y social no corresponde al ocultismo o las ciencias arcanas. No se espera de un intelectual (no debería esperarse, al menos) la adivinación del futuro, menos tratándose de procesos sociales, que no tienen las leyes de causalidad inexorables de los fenómenos naturales.

19. No confunda la realidad con los propios deseos: por más que usted quiera que Cristina y todo el kirchnerismo estallen por los aires por autocombustión espontánea, eso no sucederá; y si es irracional esperarlo, peor aun es decirlo una y otra vez, como predicción resultante del análisis. De un intelectual se espera -justamente- que apele al intelecto como sublimador de las pasiones y sentimientos.

20. Por último y por sobre todas las cosas: bajo ningún concepto acepte que lo llamen “intelectual”, al menos hasta que haya hecho algo realmente digno de que le asignen tal título.

Y ni aun así se la crea, porque esto es como en el boxeo: al título hay que revalidarlo todos los días.     

lunes, 17 de octubre de 2011

TOMÁS ABRAHAM DICE QUE EL DOMINGO GANA BINNER


Esta mañana en el programa "Entre el ruido" en Radio Nacional, Gustavo Castro y Diego Meloni le hicieron un reportaje a Tomás Abraham, uno de los ¿intelectuales? que firmaron hace poco una solicitada en adhesión a la candidatura de Binner; y que ha reemplazado por estos días a Beatriz Sarlo en el estrellato mediático, después de su paso por "A dos voces" con el gordo Lanata hace unos días.

Acá pueden acceder al audio del reportaje, absolutamente imperdible:


Con paciencia y el simple recurso de repreguntar (olvidado por los medios hegemónicos) Castro y Meloni lo van llevando a Tomasito, que -como siempre le pasa- se va calentando, a medida que los muchachos simplemente le preguntan cosas, para que desarrolle los títulos que tira sin parar: que el gobierno nacional es fascista, que hay listas negras, que la publicidad oficial, que no se cumple con la coparticipación.

Y con esos sencillos (pero vaya si efectivos) recursos dejan en claro que Abraham es un chamuyero, un sanatero que apenas se despega de la imbecilidad de Majul.

Pero lo que más le molesta es que le refuten sus sandeces con datos (ni siquiera entra a considerarlos, o intentar rebatirlos: curioso método de polémica para un "intelectual"), y se enfurece cuando le señalan lunares del gobierno de Binner (como el gasto en publicidad, ¿de dónde habrán sacado el dato los muchachos?).

Ahí pierde toda la compostura, y luego de haber criticado la falta de pluralismo en los medios públicos nacionales, cuando Gustavo le hace notar que lo están entrevistando justamente en la radio pública para que explique por que apoya la candidatura de Binner (de paso: no menos de dos veces se ocupó de aclarar que él no redactó la solicitada), los acusa de hacer propaganda kirchnerista desde el medio.

Y cuando le piden una opinión sobre lo que cree que pasará el domingo en las elecciones, y que análisis le merece, la remata enfurecido diciendo que gana Binner.

Porque preferimos creer que lo dijo de calentón, como si lo estuvieran gastando anticipadamente por el triunfo de Cristina, y no porque realmente piensa eso.

De lo contrario sería la confirmación de que es más pelotudo de lo que parece, que no es poco.

En fin, como sea, suerte el domingo (y los próximos cuatro años) Tomasito; en todo caso después de las seis ponéte a mirar capítulos viejos de Astroboy, para pasar el mal trago.