LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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domingo, 27 de diciembre de 2020

LA PATADA EN EL CULO MEJOR DADA DE LA HISTORIA

 


"Entramos en la semana final de un muy difícil 2020. La acumulación de 10 años de estancamiento, incluso retroceso económico (falso: desde el 2010 para acá la economía creció ese año y el 2011 -por eso el 54,11 % de Cristina en las elecciones-, el 2014 y el 2015. Falso y cómplice: mete en la misma bolsa al kirchnerismo y a los cuatro años de desastre macrista. Es Del Caño con sandalias y medias) y la pandemia, han puesto a los argentinos todos en una difícil encrucijada. El fracaso de las políticas populistas por un lado, o de ajuste por el otro, (La diferencia es que el fracaso de las polìticas populistas solo lo ves vos. De lo contrario no se entiende porque el FDT ganó las elecciones en el 2019, y vos sacaste el 6 %) más la parálisis derivada de la pandemia, han llevado la realidad socioeconómica a niveles insostenibles como lo exponen las cifras de pobreza e indigencia, tanto del INDEC (Que lo maneja tu hijo) como del Observatorio de la Deuda Social Argentina (de la UCA). (Que son unos chantas a los que se ha convertido en autoridad, para chuparle las medias a la Iglesia) Es necesario reaccionar ya con algunos cambios de comportamiento. Sólo algunos ejemplos: 

1) poner a la creación del trabajo privado como objetivo central, protegiendo derechos adquiridos pero incorporando a la mayoría que hoy está excluida, sin derecho alguno, a formas modernas de empleo; (O sea, una reforma laboral flexibilizadora para "crear nuevos empleos", que nacerían con menos derechos que los existentes y más precarizados. Nunca se dijo, nunca se hizo y siempre salió mal)

2) darle a la inversión y a la búsqueda de productividad un papel central en la solución al estancamiento y empobrecimiento de los argentinos; (Si eso no significa menos impuestos, menos regulaciones para maximizar ganancias empresarias y más explotación de la fuerza de trabajo, hasta podríamos estar de acuerdo. Conociendo tus antecedentes, sospechamos que la cosa va por el lado contrario, justamente)

3) dar equidad al sistema jubilatorio de quienes menos ganan haciendo ajustes diferentes a las jubilaciones y pensiones más altas, de modo de reducir las abismales diferencias que hoy existen entre la mínima y los sistemas de privilegio. Esto implica tanto regímenes nacionales como los inevitables cambios en sistemas provinciales, ampliamente deficitarios y cargados de privilegios; (¿Lo charlaste esto con los socialistas? Porque ellos se jactan del 82 % móvil que no lo pusieron ellos sino el gobierno de Obeid, y lo quieren para la nación)

4) empezar ya con un proceso, que llevará tiempo, pero que no puede postergarse, de bajar los costos de funcionamiento del sistema político. (Es justo lo que nos decía hace un rato Cachanosky: "es una barbaridad lo que cuesta un diputado") Cámaras más reducidas en cuanto al número de miembros, legislativos provinciales unicamerales, (¿Sos conciente de que tenés que modificar la Constitución nacional y las Constituciones provinciales, o tirás bolazos al aire nomás?) concejos deliberantes marcadamente más reducidos, límites estrictos al número de asesores etc.. (Esto seguro que no lo charlaste con los socialistas, que acá en Santa Fe cuadriplicaron la planta política del gobierno provincial) El efecto no es sólo de ahorro y mejor uso de recursos, sino que ayudará a la reconciliación de la política con los que más necesitan. Modificar conductas y valores es central en un proceso de cambio; (Esto ya era viejo, berreta e inútil en el 2002)

5) evitar que el empleo público siga creciendo allí donde no debe. Creció en alrededor de un millón de personas en 15 años. (Y en Santa Fe cuando gobernaron tus socios, ni te cuento) Reeducar, redistribuir, penalizar el intervencionismo inútil (Te dejó saludos Martínez de Hoz) y burocrático. En definitiva, darle más poder a los ciudadanos y menos a las estructuras, gerenciales, sindicales y a las alianzas espurias entre el Estado y pseudo empresarios; (O sea, Lázaro Báez y Cristóbal López, malos; Paolo Rocca, Magnetto, Coto y Pagani, buenos. Con esos sí se pueden hacer alianzas)

6) desarmar progresivamente el sistema de subsidios (O sea, aumentar las tarifas. Decílo, Roberto, decílo) que privilegia la concentración en Capital y el Gran Buenos Aires, porque vacía el interior del país. Es imperioso re-federalizar la Nación. Hay que empezar con el proceso de transformación territorial, sin intervenciones asfixiantes (Quedó claro: el Estado no debe intervenir. Como diría Binner, es mejor la mano invisible del mercado) sino con reglas de juego justas. 

Cuanto más reglas menos inversiones; cuanto más intervenciones menos productividad.  (Milei, Cachanosky y Espert no podrían estar más de acuerdo) Cuanta más creatividad fiscal más desvíos grandes (O sea, el impuesto a las grandes fortunas "obliga" a evadir y fugar. Es lo que dicen en la AEA, bueno, pero eso ya lo sabías) (subsidios eólicos, monopolios renovables sin límites); o desvíos chicos (VTVs, registros automotores, parquímetros, impuestos al viento, etc.). La lista es infinita y se agranda. (Parecés Cavallo cuando sacó el DNU de "desregulación económica" en tiempos de Menem)

Los argentinos necesitamos una bocanada de aire fresco, (Un candidato joven, como vos, sangre nueva) de mayor libertad para movernos con creatividad; (Pasó el fantasma de Alsogaray y te dejó felicitaciones) para ser productivos, no para buscar mañosamente rentas que se le extraen al Estado que debe ocuparse SÍ de educación, salud, de crear igualdad de oportunidades, seguridad, ciencia y tecnología. 

Hay cientos de temas para abordar pero es inútil hacer listas infinitas si no hay voluntad de abordar cuestiones centrales como las que se enuncian. (Y que son las que más le interesan a tus auspiciantes de la AEA, digamos todo. Por eso no hablaste de pobreza, desigualdad en la distribución del ingreso, empleo en negro, evasión impositiva o fuga de capitales, estos últimos salvo para justificarlos) Vale la pena intentarlo. Es posible construir en 20 años (En 20 años vos palmaste, muñeco) una sociedad argentina que valga la pena, muy diferente de la que hoy tenemos y mucho más de la que tendremos si no revertimos la decadencia, si no cambiamos. TODOS, empezando por la dirigencia definida en el sentido amplio. (Claro, así entrás hasta vos que no dirigís a nadie, y tus amigos Duhalde y Barrionuevo, que están en la misma)

Muchos de estos cambios los venimos proponiendo desde hace tiempo, (Claro. Sacando el 17 % de los votos -tercero cómodo- en alianza con los radicales en el 2007, y el 6 % en alianza con Urtubey, los socialistas y "progres" en 2019. Capaz que ya sería hora de cambiar de libreto, o dedicarte a otra cosa) pero la sociedad parece aturdida por los gritos de dos modelos que definimos -por consenso- (¿Por consenso de quiénes?) como partes de “la grieta”. Para avanzar hay que identificar a quienes ya han sido incapaces, cada uno a su turno, de empezar a revertir el retroceso y encaminarnos hacia la recuperación y el crecimiento. (Pero que juntos reúnen más del 90 % de los votos. Tenés un problema con la democracia vos) No hay tiempo para más excusas. (Eso, dejá de quejarte por tus fracasos electorales echándole la culpa a la grieta) Fuerza y esperanza para el 2021." 

(Las negritas son nuestras. El original completo acáEl título del post es por el raje que le pegó Néstor a éste muñeco en el 2005, por proponer exactamente estas mismas cosas). Tuits relacionados: 

jueves, 13 de agosto de 2020

ALGUIEN QUE LE EXPLIQUE


Que el año pasado hubo elecciones, él fue candidato y sacó el 6,15 % de los votos, terminando así con la superstición electoral que venía manteniéndose desde la anterior vez que se presentó, en el 2007, llegando a las friolera del 17 %.

Que en esas elecciones se eligió un gobierno en primer vuelta, con más del 48 %  de los votos, que tiene mandato hasta el 2023, y es el que tiene que llevar adelante el plan económico hasta entonces.

Que no puede vivir anclado en el tiempo en un eterno 2002 irrepetible, porque las circunstancias y el contexto cambiaron y en el medio pasaron cosas, como primero el kirchnerismo, y después el macrismo; uno para bien, y el otro para mal. Pero el país que quedó es distinto. 

Que la idea de salir de la crisis con un "salto exportador" a través de un "tipo de cambio competitivo que proteja a la industria local sin trabas burocráticas" (o un dólar "recontra alto", en términos de Guido Di Tella) abaratando los salarios en dólares para que los productores de bienes transables a los que expresa (como Techint o Arcor) recuperen "competitividad" (o sea, aumenten tasa de ganancia), fue derrotadas en las urnas el año pasado.

Que la genialidad de reemplazar las indemnizaciones por despido por un fondo integrado por el trabajador con parte de su salario que rige para la UOCRA estaba en el corazón de la reforma laboral planteada por el macrismo en 2017 junto con la reforma previsional, y ni siquiera los gordos de la CGT la avalaron.

Que la idea de que el "nuevo empleo" debe ser flexible y precarizado para generar empleo es tan parecida a las ideas de Cavallo y Caro Figueroa en los 90', que es igual, y cuando se aplicó no generó más empleo, sino menos.

Que la idea de generar "oferta" mediante estímulos al capital vía rebaja de impuestos, en especial los pocos progresivos como Ganancias, también la podrían compartir Espert o Milei, y a ellos les fue peor en términos electorales: uno sacó el 1 % y el otro ni siquiera se animó a ser candidato.

Que esa idea supone además, se diga o no, reducir no solo el tamaño del Estado, sino sus funciones. Eso y no otra cosa fue lo que ensayaron, a su turno, Martínez de Hoz, Cavallo y Macri, claro que sin ropaje "desarrollista".

Y de paso que alguien les explique a los paspados de la CGT, que no se pueden sorprender que este señor sostenga lo mismo que viene sosteniendo desde siempre, y que es lo mismo que sostienen los popes de la AEA (de los que, reiteramos, es vocero), con los que acaban de firmar un comunicado conjunto.

Más información, acá y acá. Tuits relacionados:

lunes, 6 de julio de 2020

PLAN B: VOLVAMOS AL PRINCIPIO

miércoles, 10 de junio de 2020

SANDALIO


Hace un año y medio atrás y a propósito del lanzamiento de su candidatura presidencial, decíamos acá sobre Lavagna: "La presunta potencialidad electoral de Roberto Lavagna debe ser la superstición más arraigada de la política argentina: con infaltable precisión, aparece cada cuatro años, en tiempos de elecciones presidenciales, como el "candidato tapado" que puede ser la sorpresa. Una primera lectura rápida de su reinstalación actual podría ser que viene a suplir la ostensible carencia de un candidato taquillero del "peronismo alternativo" que no termina de despegar, pero Lavagna es bastante más que eso: representa una opción política que ve con agrado buena parte del establishment (leáse grupos de poder económico) del país, en especial el que está desencantado con los resultados del gobierno de Macri: grandes empresas de bienes transables nucleadas en la UIA o la AEA como Arcor o el grupo Techint, por ejemplo.

Recordemos que Lavagna (al igual que Duhalde) cimentó su prestigio de "piloto de tormentas" luego del derrumbe de la convertibilidad, cuando gran parte del "trabajo sucio" de abandonar el esquema montado por Cavallo estaba hecho, con una mega devaluación que pulverizó los salarios; en el marco de un pacto político entre sectores del peronismo y de la UCR (él mismo había sido funcionarios de gobiernos de las dos fuerzas políticas), para zanjar al mismo tiempo la crisis económica y social, y el vacío institucional que dejaba el gobierno de De La Rúa.

No se trata de negarle sus méritos -que los tiene-, sino de precisar el contexto en el que el hombre se movió, y que algunos creen posible repetir hoy, o ven igual a entonces: salir del fracaso de otro gobierno expresión de las clases medias anti peronistas (como el de De La Rúa) con la misma receta del 2002: una mega devaluación que licúe salarios, y una apuesta al sector de bienes transables sobre el modelo de valorización financiera que despliega Macri. No es casual que reaparezca Lavagna en escena cuando la estrategia económica del gobierno es utilizar el ancla cambiaria para contener la inflación, aun al precio de revivir el "carry trade", es decir, la bicicleta financiera.

El asunto con Lavagna es que, aunque pueda expresar otro pensamiento económico, su visión de la política no difiere demasiado de la de Cavallo: para ambos, es un estorbo molesto con abundancia de chapuceros, que interfieren en la correcta ejecución técnica de un programa económico; a menos que reconozcan sus limitaciones y acepten darles plenos poderes a los intelectos superiores (los de ellos, los economistas), para que resuelvan los problemas, sin interferir. 

Y así como desde esa visión Cavallo disputó con Menem la paternidad del modelo de la convertibilidad, Lavagna pretendió disputar de igual a igual con Kirchner la paternidad del modelo de salida; incurriendo en el reduccionismo economicista de suponer que el kirchnerismo había sido solo una salida económica a la crisis del 2001, y no sustancialmente una salida política a ella, con otro modelo de "gobernabilidad". De allí que, tras el éxito electoral en las legislativas del 2005 (fruto no sólo de la mejoría de los indicadores económicos como Lavagna pensaba, sino de la recomposición de la imagen social de la política que produjo Néstor Kirchner), planteó su famosa "carpetita" con los medidas que el presidente debía tomar, comenzando por la suba de las tarifas de los servicios públicos, rebajando los subsidios. Sí, en 2005, no ayer. 

El resultado del ultimátum es conocido: Lavagna fue invitado a retirarse del gobierno por el presidente, y desde entonces (como pasó también con Redrado o Lousteau) viene sosteniendo que se fue por voluntad propia; en su caso presuntamente asqueado por "la cartelización de la obra pública" que sería responsabilidad de De Vido (si, ya entonces, la "carrioteaba"); algo que curiosamente nunca le preocupó cuando favorecía a Techint, como pasaba en las obras de los gasoductos, como tampoco le preocupaba recomponer las ganancias de las prestadoras de servicios públicos, propiciando un aumento de tarifas. Hasta en eso se parece a Cavallo, que denunciaba a Alfredo Yabrán, haciendo de lobbista de Federal Express. 

Seguro como estaba de ser el padre de la post convertibilidad, Lavagna llevó su pedantería al extremo de aceptar la candidatura presidencial que le ofreció en el 2007 la UCR llevando como compañero de fórmula a Gerardo Morales; una sociedad que se disolvió la noche misma de la elección en la que Cristina fue consagrada en primera vuelta, y Lavagna comprobó que buena parte de la sociedad argentina no compartía su idea sobre los méritos de la salida de la crisis. Sin embargo, al hombre no le faltan apoyos: Duhalde y los sectores del peronismo nostálgicos de los tiempos del "Diálogo Argentino" auspiciado por el Episcopado y el sindicalismo de la CGT; este último tan extraviado en términos políticos como lo está en términos económicos, sorprendiéndose en boca de Daer porque el gobierno chocó la calesita cuando "nadie lo esperaba", conclusión a la que llegaron abrevando exclusivamente en los economistas del establishment. 

Y por supuestos los "progres" como Stolbizer, Lifschitz y el socialismo santafesino, con un olfato especial para detectar a los que cuentan con el favor de al menos una parte del poder económico, y ponerse a su sombra, para mantener su quintita; ese mismo olfato con el que no se privan de asistir a los coloquios de IDEA, Expoagro, la muestra de la Rural en Palermo, los brindis de la embajada los 4 de julio, o los congresos de la Fundación Libertad. En ese contexto, Lavagna está lejos de ser una solución al desastre que deja Macri, porque el problema no es solo económico, con todo y su gravedad en ese plano: es sustancialmente político; como resultante de un combo fatal de licuación de la autoridad presidencial, colonización del Estado y permeabilidad de su estructura a los conflictos de intereses y negocios privados, pesadas facturas a cobrar por factores de poder institucionales y extrainstitucionales (la AFI, los jueces, las fuerzas de seguridad, los medios hegemónicos), alineamientos internacionales riesgosos y condicionalidades estructurales draconianas, resultado de los acuerdos con el FMI.

Por eso la solución debe ser política en el más amplio y pleno sentido del término: alguien con espaldas y autoridad política, y respaldo social y electoral que equilibre un poco las cargas frente a la magnitud de los poderes que deberá enfrentar; sin perjuicio de la necesidad de tender un puente hacia algunos sectores del poder económicos, como decíamos acá. Pero desde la preservación de la esfera de autonomía de la política, algo que no puede garantizar Roberto Lavagna.". (las comillas son textuales, las negritas, de ahora)

A la luz de las declaraciones del hombre sobre la expropiación de Vicentín por el gobierno nacional, suscribimos hoy todas y cada una de las palabras de lo dicho entonces: cuando Lavagna cuestiona la idea apelando al ejemplo de YPF (donde precisamente éste gobierno puso un hombre "suyo", si es que tal cosa existe: Guillermo Nielsen) defiende un interés bien concreto, el de los grandes grupos empresarios -en éste caso Vicentín- con los que se siente cómodo; y les pega con un solo bochazo a Néstor (lo de los "amigos del poder" es por la fallida "argentinización" de YPF con el desembarco de Eskenazy) y a Cristina (por la expropiación del 51 % de las acciones de YPF en 2012): al parecer, a él le gustaba más que la petrolera estatal fuera manejada por Repsol, o algo por el estilo.

Lo curioso es que Lavagna -tras su estrepitoso fracaso electoral del año pasado, cuando los números derrumbaron la superstición- no es ajeno del todo a éste, no solo porque su hijo está a cargo del INDEC, o porque Nielsen está en YPF, sino porque es hombre de consulta permanente del presidente, en especial en lo atinente a la reestructuración de la deuda. En éste caso a él se debería la idea de "endulzar" a los acreedores con un cupón PBI, la menos feliz de todas las ideas del canje del 2005, y aun menos feliz ahora: como apuntaba el amigo Diego Rubinzal en las redes sociales, aumentar la necesidad de dólares para pagar la deuda cuando la economía crece y por ende demanda más dólares, no tiene nada de "sustentable".

Canje del 2005 que, por otro lado, terminó cerrándose con éxito a pesar de que la propuesta final (decidida por Néstor Kirchner) fue mucho más dura para los acreedores, que la que originariamente presentó Lavagna, algo que al pálido no le gusta que le recuerden. Pero volviendo al caso Vicentín, y la comparación que Lavagna traza con la expropiación de YPF: como bien señala acá Abel Fernández en su blog, (es) "...evidente que el Estado argentino hoy está en mejor situación, en una actividad tan clave como la petrolera, que si el accionista mayoritario de YPF siguiera siendo la española Repsol. Aunque hoy los signos signos vitales de la Vaca Muerta sean tan débiles.".

O sea: si el Estado argentino puede pensar en plantear algo a una política energética soberana, es porque retomó el control de YPF, sin eso cualquier iniciativa en ese aspecto sería una quimera. Y si hay alguien que es amigo del poder, pero del poder real (no del que se revalida en las urnas cada dos o cuatro años), es Roberto Lavagna; aunque algunos que son tan albertistas que se ofrecieron a fundar el albertismo, en su momento se entusiasmaron con su candidatura y hasta escribieron artículos en las revistibias de análisis político sobre "el deseo Lavagna".

En todo caso el problema no es en sí Lavagna, sino la relevancia que se le suele dar a su opinión, en particular y en cuanto interesa a los fines del análisis, desde el gobierno: derrumbado el mito de su valía electoral (a menos que el ego del hombre sea inmune a las estadísticas), queda por derrumbar otro mito, el de la imprescindibilidad de sus consejos en materia económica.

PD: En este caso tampoco le faltó el acompañamiento "progresista", como podemos ver: 

martes, 15 de octubre de 2019

viernes, 16 de agosto de 2019

¿QUÉ CAMPAÑA?


Artículo 64 bis.- Campaña electoral. La campaña electoral es el conjunto de actividades desarrolladas por las agrupaciones políticas, sus candidatos o terceros, mediante actos de movilización, difusión, publicidad, consulta de opinión y comunicación, presentación de planes y proyectos, debates a los fines de captar la voluntad política del electorado, las que se deberán desarrollar en un clima de tolerancia democrática. Las actividades académicas, las conferencias y la realización de simposios, no serán consideradas como partes integrantes de la campaña electoral.

La campaña electoral se inicia cincuenta (50) días antes de la fecha de las elecciones generales y finaliza cuarenta y ocho (48) horas antes del inicio del comicio.”.

(Código Nacional Electoral, Ley 19.945)

Las elecciones son el 27 de octubre.

50 días antes es el 7 de septiembre.

¿Cómo se suspende lo que legalmente no se puede iniciar?

martes, 13 de agosto de 2019

QUE ALGUIEN LE EXPLIQUE....


...que por más votos que el crea que le puede sacar a Macri es al pedo, porque el 47 % de los Fernández en las PASO es un 49 % en la general, porque no se cuentan las votos en blanco.

Y pasando el 45 % se gana en primera vuelta, aunque el segundo quede a un voto. 

viernes, 14 de junio de 2019

PUCHERITOS PROGRESISTAS


Una de las principales líneas de campaña del socialismo de cara a las elecciones santafesinas del domingo fue tratar de seducir al voto kirchnerista, sobre la base de pegarle a Omar Perotti identificándolo con los 90’, el menemismo y las privatizaciones; y sus posicionamientos en el Senado a partir de diciembre del 2015.

En esa inteligencia, el candidato que verdaderamente expresaría los valores e ideas del kirchnerismo no sería el del PJ, que el kirchnerismo y la propia Cristina apoyan en el marco de un amplio acuerdo de unidad del peronismo provincial (que no excluyó la competencia en PASO por la candidatura a gobernador), sino Bonfatti: un cazabobos mentiroso, que omite por ejemplo que el socialismo en el Congreso nacional fue siempre opositor durante los gobiernos kirchneristas, votando en contra de sus principales iniciativas, en compañía con los que formaron “Cambiemos” (PRO, UCR, Coalición Cívica): ver al respecto más información acá.

Pero además este tema de “correr por izquierda” al kirchnerismo para llevar agua para su molino, también esconde por ejemplo que el mismo socialismo tiene (y los ha ratificado) acuerdos con Gerardo Morales en Jujuy, Schiaretti en Córdoba, y acaba de cerrarlo nada menos que con el PRO en la mismísima CABA, la cuna del experimento amarillo. Eso sin contar que el propio Lifschitz venía negociando en público el armadeo de la “tercera vía” con Lavagna con el mismísimo Pichetto, Massa, Urtubey y Barrionuevo; al que ahora se ha sumado Graciela Camaño: con ese historial a cuestas, no podés correr por izquierda ni a Espert.

Y conste que nos remitimos estrictamente a los antecedentes históricos de los últimos años, porque podríamos remontarnos a la Unión Democrática del 45’, a su integración en la Junta Consultiva de la Fusiladora (con embajada incluida para Alfredo Palacios), o más acá en el tiempo, a su participación en el gobierno de la Alianza presidido por Fernando De La Rúa.

Ahora, con el cierre de las alianzas para las elecciones de éste año superpuesto con los anuncios de candidaturas, nos enteramos que hay molestia en el socialismo santafesino por la elección de Urtubey como compañero de fórmula de Lavagna, un lugar que aspiraba a ocupar el mismo Lifschitz, al mismo tiempo que compite como candidato a diputado en las elecciones provinciales del domingo. Aunque ahora diga que en realidad le gustaría ser Jefe de Gabinete, sin que ningún periodista le pregunte entonces si su candidatura a diputado es testimonial, y no piensa asumir. Pensándolo bien, la pregunta sería abstracta, considerando las posibilidades reales del señor de las chancletas con medias. 

Las redes sociales dan cuenta del quiebre emocional de los comunicadores oficiales y para-oficiales del FPCyS, porque la “tercera vía” no sería esa alternativa revolucionaria que ellos pensaron: se entiende, tras toda una campaña militando en contra de Perotti por su postura en el debate por la despenalización del aborto, y haber agredido por eso a las militantes feministas del PJ en la última marcha “Ni Una Menos” en Santa Fe, deberían hacer campaña por una fórmula cuyos dos integrantes han manifestado estar en contra de la despenalización, y uno de ellos proviene de una provincia que sostiene la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Lo tendrán que superar, como hicieron con el hecho de que el único diputado que le quedó al socialismo en el Congreso nacional votó en contra.

Allá ellos y sus dilemas, y los que los quieran tomar en serio cuando se presentan como una alternativa de “centroizquierda”, los hechos están ahí, para el que los quiera ver. En nuestra modesta opinión, estos “desgarramientos progresistas” tienen que ver con fenómenos que vienen de más lejos, empezando por esa vaporosa categoría del “progresismo”; una especie de significante vacío que otorga la plasticidad necesaria como para zafarla de definirse en las conyunturas críticas, o definirse siempre del lado del poder, sin correr riesgos: recordemos a Binner cediéndole el balcón de la Casa de Gobierno a la Mesa de Enalce, para lanzar desde allí el lock out patronal por tiempo indeterminado.

La mayoría de los “progres” (es injusto generalizar) no son más que gorilas sensibles, preocupados por ciertas cuestiones secundarias a la contradicción principal, como el medio ambiente, la despenalización del consumo de drogas o el aborto; gente que en el fondo y al igual que el gorila puro y duro, no se banca al peronismo, y todo lo que significa, o trae aparejado: la negrada, el bombo, la marcha, el choripán, el sindicato, la posibilidad de quilombo.

Gente que va por la vida lamentándose que el voto femenino lo haya conseguido Evita y no Alicia Moreau de Justo, o que las leyes sociales de Palacios las haya ampliado, perfeccionado y hecho cumplir Perón, que encima era milico. Claro que con otros milicos nunca tuvieron problemas, porque no eran peronistas.

Nunca se les ocurre preguntarse por qué teniendo algunas buenas ideas, siempre carecieron de la capacidad política para construir mayorías políticas amplias, capaces de llevarlas a cabo; y terminan siendo siempre el furgón de cola o el relleno de experimentos electorales de última hora, a los que se terminan subiendo con el solo y módico objeto de mantener quioscos y bancas legislativas, sin pelear jamás por el poder “real”. Nada que no se arregle consultando a un buen psicólogo. Hilo de tuits relacionados: 

viernes, 24 de mayo de 2019

CADA UNO ESTÁ DONDE QUIERE ESTAR



Por años hubo que soportar que nos dijeran que éramos el reservorio de todo lo que está mal en la construcción política: el sectarismo, la soberbia, la falta de autocrítica, la falta de amplitud. Pero la realidad es que hoy Cristina resigna posiciones personales desde la fortaleza de ir primera en todas las encuestas, mientras ellos siguen con los grotescos pasos de un vodevil que ya cansa, mientras la economía y el país se caen a pedazos.

La enorme responsabilidad persona, política, institucional e histórica de Cristina pensando en el país contrasta dramáticamente con la mediocridad apabullante de una dirigencia de pitos cortos y egos largos, y con la inacción de Macri, el presidente encargado; que en medio de una crisis fenomenal dedica la mayor parte de su tiempo a sostener un grupo virtual de autoayuda para oficialistas en crisis, y a desentrañar las roscas internas de la coalición gobernante, para evitar que lo tiren al tacho de los residuos políticos, pidiéndole que desista de ir por la reelección.

Si transcurridos 43 meses de gobierno de Macri y con todo el desastre que hizo y dejará a quien lo suceda, todavía siguen discutiendo la grieta y al kirchnerismo, no tienen definido aun si quieren ser oficialistas, u opositores, y de quien. Y si no definieron eso, no definieron nada, o sí: son oficialistas prácticos, apuestan a la división del voto peronista para facilitar la continuidad del actual régimen, con las mismas caras o con otras: ahí andan con un ojo puesto en la interna de “Cambiemos” para ver si decanta hacia una candidatura de Vidal, para rosquear su ingreso a la coalición de gobierno.

Están en el mismo punto en el que estaban en diciembre del 2015 cuando Macri asumió, y algunos incluso (Schiaretti) en el que estaban en el balotaje: más preocupados por evitar el regreso del kirchnerismo, que por resolver los problemas del país, lo cual requiere inexorablemente terminar con el nefasto experimento neoliberal. Algunos, como el “progresismo” (el socialismo, Stoilbizer, Ricardito Alfonsín) en menos aun: en el módico negocio de los quioscos legislativos, yendo detrás de la chancletas de Lavagna, el candidato de Techint cuyo sostén político casi exclusivo a estas horas son los matrimonios Duhalde y Barrionuevo. Más patético no se consigue.

Más allá de la fragilidad de las estructuras políticas (los “espacios”) que los obliga a apelar a outsiders como Tinelli, lo que permanecen constante son diferencias de fondo, que nunca se terminan de explicitar pero se explican por sí mismas con las actitudes que toman, y están muy claras; diferencias que son más con lo disruptivo del kirchnerismo entre el 2003-2015, que con lo que expresan y representan Macri, su gobierno y sus políticas.

Y esta etapa “consensuadora, dialoguista y corrida al centro” del kirchnerismo lo demuestra aun más: mientras nos dicen que nosotros nos tragamos sapos, ellos dependen de lo que armen (o desarmen) Barrionuevo y Nosiglia, mientras Clarín (que lo dejó en paz por 11 años) le empieza a pegar a Alberto Fernández, y las minnions de Carrió le inventan causas, por el solo hecho de ser el elegido por Cristina.

Las especulaciones y versiones cruzadas que leemos por estas horas (el “Plan V”, la bajada de Macri, la corrida de Cristina de la fórmula), y las que seguramente sigamos viendo hasta el cierre de listas no cambian ese panorama de fondo: como dijimos hace un tiempo ya, cada uno está donde quiere estar; y no lo decimos solo nosotros: hasta Felipe Solá lo ve. Y el que no define donde está (como Massa) es porque cree que puede especular hasta último momento para subirse el precio, partiendo del supuesto de que así logrará que lo paguen por lo que cree que vale, y por lo que realmente vale.

Como dijo alguna vez uno que de esto junaba, “la única verdad es la realidad”: el kirchnerismo que soñaron implosionado y en desbande en 2015 tras la derrota de Scioli, hoy está ampliado y busca ampliarse aun más, y su fórmula lidera las encuestas, con serias chances de ganar en primera vuelta. “Herbívoro” como dicen y lo que sea, sigue en pie, y es el eje de la única construcción opositora con chances reales de terminar con la runfla neoliberal; con la potencia política de Cristina y la adhesión inconmovible de buena parte del pueblo argentino.

Y si no pregúntenles a la mayoría de los gobernadores del PJ, que acaban de instruir a sus senadores para que no dieran quórum para aprobar un paquetazo de jueces impulsado por Macri en cuerdo con Pichetto (cosas que hasta acá salían como piña), después de que Cristina difundiera aquel video en el que daba cuenta del paulatino y constante copamiento de la justicia por el macrismo.

Lo demás son humo y espejos, tanto que después de una larguísima lista de candidatos a “esperanza blanca” que fueron desfilando sin pena ni gloria ni solución de continuidad (Massa, Urtubey, Pichetto, Lavagna, Uñac, Schiaretti y algún otro que puede quedar en el tintero), tuvieron que pedirles a Tinelli y a Scioli que se sumen, a ver si les aportan votos. Que la cuenten como quieran. Tuits relacionados:

viernes, 17 de mayo de 2019

EL CARRO Y LOS MELONES


Es notable constatar la sorpresa de las principales plumas del periodismo hegemónico cuando Cristina no hace lo que ellos dicen y suponen que hará, porque crearon una Cristina propia, que nada tiene que ver con la real. Como es notable que haya gente importante y con poder de decisión en la Argentina que consuma esos análisis; y después quede pagando cuando.

Se pasaron todo el macrismo imaginándola armando un “Frepasito tardío”, una fuerza pequeña y testimonial, que mantuviera un núcleo duro de fieles incondicionales y sin tender puentes ni hacia el peronismo ni hacia nadie; y entonces se sorprenden porque recompone relaciones con antiguos aliados y hasta opositores (como Pino Solanas o Alberto Rodríguez Saá), y se aparece en una reunión del PJ para ponerse a disposición “en el lugar que sea”.

Ojo: no estuvieron solos en la pifiada: muchos sesudos “analistas” de la “renovación autocrítica” incurrieron en las mismas fallas conceptuales, y están hoy igual de perplejos con sus movimientos; mientras se entusiasmaron con una “esperanza blanca” distinta, cada semana o mes de los últimos cuatro años.

No faltó quien señalara que con la mitad o más de los y las que estaban en la foto, Cristina estaba distanciada o, para ser más precisos, ellos/as estaban distanciadas de ella, y es cierto. A su alrededor había quienes confrontaron duramente con su gobierno (como Moyano), quienes le endilgaron responsabilidad por la derrota de Scioli, quienes le reclamaron que hiciera públicamente autocrítica, y quienes se apuraron a darla por jubilada, o pedirle que diera un paso al costado. No es necesario hacer nombres, todos pueden recordar que hizo y dijo cada uno de los que allí estaban.

Cristina es la primera que sabe eso, y lo acaba de contar en “Sinceramente”, por si quedaran dudas, pero lo importante es que no se quedó allí, y se sepa o no, vino hablando con todos, y con cada uno. En estos años no le puso bolilla negra a nadie, habló con todos los que se lo pidieron, y nunca se escuchó en público una expresión suya tendiente a descalificar a nadie: no hay un solo hecho que le puedan atribuir para confirmar su idea de que es sectaria, vengativa o rencorosa.

Cuando dice en la reunión del PJ que está dispuesta a sumarse a la construcción electoral para ganarle al gobierno “en el lugar que sea” está dejando claro que eso involucra incluso competir en una PASO con otros que aspiren a la candidatura presidencial, pero sobre todo que en su caso, esa candidatura no es la expresión de una ambición o vanidad personal, menos en quien ya fue dos veces presidenta: Cristina nunca buscó un “operativo clamor” para hacer necesaria su candidatura, del mismo modo que no fue candidata a nada en el 2015, y que aceptó la candidatura en el 2017 a pedido de los intendentes del conurbano y de la mayoría del peronismo bonaerense.

Por el contrario, es la realidad del país la que hace su candidatura inevitable, y ella lo asume con el mismo sentido claro de la responsabilidad histórica que siempre tuvo; porque sabe además -aunque no lo diga- que encarna un vínculo especial con sus votantes, del que resulta que sus votos son intransferibles, y que hoy por hoy y aunque otros se peinen para la foto ante el deterioro acelerado de Macri, es la única que garantiza la posibilidad cierta de un triunfo en primera vuelta.

De allí que, si la novedad de la semana fue Cristina yendo al PJ que no pisaba desde el 2004, la novedad de los últimos meses es que los dirigentes políticos y sindicales del peronismo que estaban distanciados de ella y la cuestionaban fueron yendo paulatinamente hacia donde estaban los votos: con ella. Y antes de criticar oportunismos (que los hay, sin dudas), hay que pensar que todos (Cristina y ellos) hicieron un elemental y bienvenido ejercicio de realismo político, para poner lo que fuera necesario para no terminar siendo funcionales a otros triunfo electoral de la derecha en el país.

Los medios nos pintan un panorama político dividido en tercios, pero sin decirnos como evoluciona cada uno: mientras el que orbita en torno a Cristina y su candidatura no para de crecer y acumular masa crítica dentro y fuera del peronismo, el del gobierno no para de achicarse en votos, en expectativas y en solidez de la construcción política: cuando Cristina aterrizaba en la reunión del PJ, Carrió y Marcos Peña discutían por las redes sociales sus responsabilidades en el desastre electoral de Córdoba, y los radicales ya se resignaron a que en su convención de la semana que viene deberán reafirmar su pertenencia a “Cambiemos”; básicamente porque quemaron las naves, y no tienen otro lugar a donde ir.

Y la “tercera vía”, es decir Lavagna y “Alternativa Federal” sigue sin crecer, porque afrontan los mismos dilemas que cuando se largaron a la cancha: uno (Lavagna) quiere que lo unjan presidente sin pasar por elecciones, como si estuviéramos en el 2002; otro (Massa) no tiene claro en que canasta poner los huevos, porque por un lado lo invitan a disputar una PASO con Cristina, que ya le ganó 3 a 1 en el 2017 (hoy la goleada sería peor), y por otro lado le proponen lo mismo, pero con alguien (Lavagna) que no acepta el convite.

Después están los que no quieren arriesgar capital político propio en una aventura de final incierto (como Schiaretti, que hasta acá viene con el mismo “cordobesismo” de los últimos 20 años), y los que, como Pichetto, Stolbizer, Ricardito Alfonsín o el socialismo santafesino, no tienen ningún capital político propio que arriesgar, y empujan a otros a la pelea, a ver si pescan algo por enganche.

Eso, sin contar que en el caso del “peronismo alternativo”, lo que nació como un intento de drenarle votos a Cristina para facilitarle las cosas a Macri, marcha rumbo a ser exactamente lo contrario: una vía de drenaje de votos macristas, que podría facilitar un triunfo de CFK en primera vuelta. Lo mismo vale para Lavagna.

sábado, 4 de mayo de 2019

AHORA NO


Cuando "el momento" era explicarles a los argentinos que ibas a hacer si llegabas al gobierno, durante el debate televisado con Scioli previo al balotaje, mentiste: te dijo lo que ibas a hacer, punto por punto, y lo desmentiste, se lo negaste: "¿En qué te han convertido, Daniel? parecés un panelista de 678", fueron las palabras textuales que usaste.

Desde que llegaste al gobierno y hasta acá hiciste exactamente lo que dijimos que ibas a hacer, y peor aun: nos quedamos cortos con la "campaña del miedo". Y por supuesto pasó lo que dijimos (nosotros y muchos otros) que iba a pasar: recesión, ajuste, pobreza, inflación, pérdida de empleos, caída del salario, recorte de derechos, destrucción de empresas, caída del consumo y la industria.

Todo eso mientras desataban una brutal persecución contra los opositores políticos, periodísticos y sociales, apelando a la "grieta" política y al grupo de tareas judicial y de los servicios para conformar a la monada propia, mientras ampliaban la grieta social, de modo tal que también se devorara incluso a algunos de ellos. La idea era que nosotros, los réprobos, "no volvíamos más".

Cuando el modelo de endeudamiento desenfrenado para financiar la fuga de capitales explotó, fueron al FMI, al que juraron no volver, sin pasar jamás el acuerdo por el Congreso (la "mesa natural" para acordar entre las fuerzas políticas), y negándose a discutir las condiciones bajo las cuales nos endeudaban en 65.000 millones de dólares, con un acreedor al que en el 2005 Néstor Kirchner se sacó de encima para que no tuviera más injerencia en el diseño de nuestra política económica.

Después de que nos cagaste a pedos a los gritos al abrir las sesiones del Congreso (hace nada, dos meses), y sacaste por DNU la "extinción de dominio" al estilo de la CONAREPA de la dictadura para "confiscar los bienes de los corruptos" (o sea, nosotros), y de mantenerlo cerrado desde entonces, salvo para discutir los cambios a la ley de Papel Prensa que pedían Clarín y La Nación, y los cambios a la ley de financiamiento de las campañas para permitir los aportes empresarios (o sea, privatizar el gobierno), ahora resulta que es "el momento de sentarse alrededor de una mesa a acordar".

Aunque en realidad, "acordar" significa firmar donde está marcada la cruz de un papel que contiene 10 puntos que son -ni más ni menos- que la confirmación y continuidad de las mismas políticas que nos condujeron a este desastre, más allá de tu mandato. Y en realidad, nosotros, que seguimos siendo los réprobos, no estamos invitados a esa mesa porque al parecer, no cumplimos con los estándares de democracia de Durán Barba y Marcos Peña. Y hacerlo la semana después de que consiguieron el visto bueno del FMI para rifar los dólares del préstamos baratos, para que puedan salir los amigos y financistas de campaña, escapando del desastre que se viene: ¿eso no lo piensan "discutir en una mesa"?

Eso, sin pensar que nos siguen culpando del desastre, del que no se hacen cargo, porque nos dicen que todo está como el culo por culpa del "riesgo Cristina": pasamos del "No vuelven más" al "Si vuelven, vamos a estar peor". Bueno, no nos invitaron, pero aunque nos invitaran, no vamos, arréglense solos, si pueden, con el desastre que hicieron. Ayuda no les falta: el FMI, Trump, el "Grupo de los 6", Bolsonaro.

Con nosotros no cuenten para un nuevo GAN, que cumpliría el mismo propósito que quería cumplir el de Lanusse: condicionar a las fuerzas populares para no tocar nada si llegan al poder, y dejar todo como está, como lo dejaron ustedes: endeudado, vendido, fundido, colonizado. Y este acuerdo está destinado a tener el mismo destino que aquel: fracasar estrepitosamente. 

Porque ahora nosotros no vamos a ir a ninguna mesa que convoquen ustedes, porque vamos a ir a las mesas que se van a instalar en todo el país en octubre, con las urnas, para llenarlas de votos y echarlos a patadas en el culo. Tuits relacionados:

martes, 30 de abril de 2019

EL SAQUEO FINAL


Con la complicidad del mismo FMI de siempre, pero ahora más decidido que nunca a intervenir en nuestro asuntos políticos domésticos para evitar que caiga un gobierno “del palo”, Macri y su gobierno siguen dando palazos de ciego, y no dudan en demoler, una por una, las supuestas “verdades inmutables” a las que se aferraban, con tal de intentar salvar su pellejo electoral.

Hace un año atrás pactaron un acuerdo stand que ya tuvo tantos cambios como meses de vigencia: que si los dólares del Fondo eran precautorios y estaban no para ser usados sino “por las dudas”, que si iban a ser cambiados por pesos para financiar gasto corrientes del Tesoro, que estaban afectados exclusivamente al pago de la deuda y no iban a financiar la fuga de capitales; hasta que ahora se sacaron la careta: asustados por las encuestas decidieron autorizar su venta en el mercado, para intentar domar el dólar antes de las elecciones.

Tres días después de que Macri dijera que teníamos que acostumbrarnos a la volatilidad cambiaria, que el “riesgo país” no era importante y subía porque el mundo pensaba que podía ganar Cristina, y un año después de que rajaran a “Toto” Caputo del Banco Central por hacer exactamente lo mismo que van a hacer ahora: rifar las reservas del Banco Central, para financiar la fuga.

Lo que no hace sino confirmar lo que desde acá venimos diciendo hace tiempo: las encuestas dan mucho peor de lo que trasciende, Cristina está ganando en primera vuelta y entraron en pánico; y como pasaba en el Titanic con los botes, sucede con los dólares: no hay para todos, y hay pasajeros que tienen privilegios de clase.

Con la venia del FMI, el gobierno empieza a rifar los dólares que quedarán para nosotros como deuda, entre los amigos (y posibles parientes y testaferros), fondos especulativos y de inversión que financiaron la campaña de Macri en el 2015, y vienen financiando su gobierno desde entonces, a cambio de pingües ganancias con el “carry trade”, claro está. Se trata de evitar la estampida y el efecto “puerta 12”, garantizando una salida ordenada de los capitales golondrina, antes de las elecciones.

De ese modo creen poder evitar el “dólar Cristina” (es decir, uno que por su precio elevado sepulte electoralmente al gobierno en la primera vuelta), aun al riesgo de incrementar seriamente las chances de que la deuda caiga en default, o poner en riesgo los depósitos de los ahorristas en dólares, que forman parte de las reservas que se aprestan a regalar alegremente.

Y no se trata de que estemos en contra de que el gobierno (a través del Banco Central, que nunca fue “autónomo” y ahora queda más que claro) intervenga en el mercado cambiario, sino de no convalidar un saqueo cada día más desembozado: si al gobierno le preocupara en serio disciplinar al dólar, le bastaría reponer la obligación de los exportadores para liquidar divisas para recomponer la oferta, y al mismo tiempo regular los flujos de capitales e imponer restricciones a la compra de divisas para  atesoramiento y fuga, para reconfigurar la demanda. Pero está claro que no lo hará, porque atentaría contra buena parte de su ya menguante base electoral.

Entonces los “republicanos” con la total irresponsabilidad que siempre nos endilgan a los “populistas” regalarán reservas a precio de ganga, dejándonos a nosotros la deuda, y quedándose ellos y sus amigos con las ganancias de la valorización financiera, como siempre. Con el agregado de especular con que de ese modo podrán mantener alguna chance de permanecer cuatro años más en la Casa Rosada, para seguir saquéandonos los bolsillos.

Por más postura “institucionalmente responsable” que adopte un futuro gobierno respecto de la deuda externa contraída por este, la oposición debería salir a cruzar de inmediato este intento de empobrecernos aun más para beneficio de unos pocos, y advertir a las autoridades del FMI respecto a que su corresponsabilidad en el latrocinio (en violación de su propia carta orgánica, que le prohíbe financiar con sus recursos la fuga de capitales) traerá consecuencias, de las que no se podrán desentender tan fácilmente.

En suma, reivindicar las facultades constitucionales del Congreso de la nación sobre el manejo de la deuda externa (irresponsablemente delegadas en su momento con el inestimable aporte de la “oposición responsable”); y mientras tanto, exigir de inmediato que se de a publicidad la nómina de los grandes compradores de dólares, de un año a esta parte. Así les ponemos nombre y apellidos a los que no son más que vulgares salteadores de caminos, que después predican moral con la bragueta abierta.

Eso, en lugar de intentar sacar ventajas electorales comprometiendo al kirchnerismo en los costos de buscarle una solución al despelote que vos contribuiste a armar, cuando con total irresponsabilidad votaste el acuerdo con los fondos buitres, que fue el inicio de todo este descalabro de endeudamiento; como este muchacho (a continuación van tuits relacionados):