LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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lunes, 21 de abril de 2025

HASTA SIEMPRE, PANCHO

 

Después de darse el gusto de despedirse de la gente en la plaza -¿habrá pensado que se llevaba en su oídos la más maravillosa música?-, murió Francisco, el Papa que fue Jorge, el argentino que llegó -como el mismo decía- desde el fin del mundo para conducir los destinos de la iglesia.

Que vivió su papado con pasión argentina como la que sentía por el mate y por el fútbol, y que hizo que muchos -aun sin ser creyentes- empezaran a mirar a Roma y a prestar atención a la cátedra pontificia. Ese quizás fue uno de los signos principales de su papado: no se recuerda (al menos en tiempos modernos) un Papa que tuviera que enfrentar tantas resistencias sordas y sonoras al interior de la propia iglesia que formalmente conducía, y que al mismo tiempo despertara tanto interés, expectativa y adhesiones fuera de ella.

De allí que el papado de Francisco deja en primer lugar un mensaje para la propia iglesia católica, que en manos de sus predecesores estuvo años recluida sobre sí misma, ajena y temerosa a lo que pasaba en un mundo real que sufría cambios trascendentes; y al que percibía más como una amenaza, que como una oportunidad y un desafío.

La parábola de Bergoglio desde Jorge a Francisco es, en buena medida, la parábola argentina: basta recordar el arco que va desde su discutido y controversial papel en la dictadura, hasta la amistad que alcanzó en sus años papales con Hebe y con Estela, y con ellas, con lo mejor de nosotros, aun en medio de las tragedias.

Francisco fue un papa misionero, que llevó su mensaje humanista y sensato a un mundo deshumanizado y carente de cordura; pero renunció a ser un cruzado como el Bergoglio que había sido: el mismo que asumió en su hora como una guerra santa la lucha contra el matrimonio igualitario, contempló -sin renunciar a las formulaciones doctrinarias de la iglesia de la que era parte a la vez que cabeza- como en su propio país se despenalizaba el aborto, comprendiendo -sin compartirla- la lucha de un importante sector de la sociedad civil por ponerle punto final a situaciones lacerantes.

Murió sin volver a su tierra natal, a la que permaneció entrañablemente unido a la distancia y a cuyos padeceres nunca fue ajeno; y nos atrevemos a conjeturar que fue por las mismas razones que estuvieron a punto de depararle a Perón idéntico destino: el odio gorila, que lo persiguió hasta sus últimos días porque lo sintieron un traidor a su causa, aunque hoy muchos como Milei finjan estar compungidos y dolidos por su muerte.

Tan argentino era que mientras nos retrataba como apasionados por la rosca y las internas, se dedicaba concienzudamente y con paciencia de jesuita a garantizarse su propia sucesión, construyendo un colegio cardenalicio de afines, que veremos ahora como resulta. Acaso una lección de peronismo práctico para estos tiempos de desorientación, en que muchos hablan con ligereza del asunto del bastón de mariscal que todos tenemos que llevar en la mochila.

La autoridad de su palabra trascendió la de la propia iglesia, y eso da la medida de su importancia y la de su legado; pero se potenció por el contexto de un mundo conducido hacia el desastre por las fuerzas del mercado, por encima de la incapacidad e inoperancia de lo que probablemente sea la peor élite política en décadas, en especial en los países del llamado primer mundo.

Su mensaje no dejó tópico urticante de actualidad sin tocar: la injusticia social, la pobreza y la desigualdad, la cultura de la cancelación y el descarte, las nuevas formas del odio, la discriminación, la xenofobia y el racismo, los genocidios actuales muchas veces silenciados o ignorados (como el del pueblo palestino), la destrucción de la casa común de la humanidad en tiempos de extractivismo y depredación de los recursos naturales en holocausto al capitalismo, la globalización financiera y la destrucción de la sociedad organizada en torno al trabajo humano dignamente remunerado, el imperialismo, el colonialismo y la guerra con sus trágicas consecuencias sobre los pueblos.  

Contribuyó así de un modo decisivo a suplir en parte el vacío que la política dejó en estos años sobre esas cuestiones, en la Argentina y en el mundo, iluminando todo un programa y campo de acción política para quienes creen que un mundo mejor y más justo es posible, sin seguir las recetas del poder establecido. Si hay una enseñanza que nos deja su papado -sea o no uno creyente- es generar una praxis y organización política que pueda contribuir a llenar ese vacío que le dio más resonancia a su magisterio. O como él diría, "hagan lío, pero háganlo organizados". 

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domingo, 17 de noviembre de 2019

LAS COSAS POR SU NOMBRE


"En nuestro encuentro anterior señalé con preocupación el uso arbitrario de la prisión preventiva. Lamentablemente, en los años transcurridos desde entonces, la situación se ha agravado en algunos países y regiones donde el número de detenidos sin condena ya supera ampliamente el cincuenta por ciento de la población carcelaria."

"Este fenómeno contribuye al deterioro de las condiciones de detención y es causa de un uso indebido de destacamentos de policía y militares para esos fines. El encarcelamiento preventivo, cuando es impuesto sin que se verifiquen las circunstancias excepcionales que lo habilitan, o por un período excesivo, vulnera la presunción de inocencia y el principio según el cual todo imputado debe ser tratado como inocente hasta que una condena firme establezca su culpabilidad.".

"Se verifica periódicamente que se ha recurrido a imputaciones falsas contra dirigentes políticos, promovidas concertadamente por medios de comunicación, adversarios y órganos judiciales colonizados. De este modo, con las herramientas propias del lawfare, se instrumentaliza la siempre necesaria lucha contra la corrupción con el único fin de combatir gobiernos que no son del agrado, retacear derechos sociales y promover un sentimiento de antipolítica del que solo se benefician quienes aspiran a ejercer liderazgos autoritarios."

"Es curioso que la utilización de paraísos fiscales, instrumento al que se recurre para encubrir toda clase de delitos, no sea percibida como un hecho de corrupción y de criminalidad organizada". En forma análoga, fenómenos masivos de captación de fondos públicos pasan desapercibidos o son minimizados como si se tratara de meros conflictos de interés.

"El capital financiero global es responsable no solo de graves delitos contra la propiedad sino también de delitos contra las personas y el ambiente. Se trata de una auténtica criminalidad organizada que es responsable, entre otras cosas, del sobreendeudamiento de los estados soberanos y de la depredación de los recursos naturales de nuestro planeta." (Lo entrecomillado y con cursivas son palabras del Papa Francisco a los miembros de la Asociación Internacional de Derecho Penal: ver más información acá).

En Bolivia hubo un golpe de estado, y de él surgió un gobierno de facto que actúa como una dictadura. Esa dictadura ha dado vía libre a las fuerzas armadas para que masacren a su pueblo, sin sufrir ninguna consecuencia legal por ello.

Los atropellos a la democracia traen aparejadas, siempre, como la sombre pegada al cuerpo, graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo la muerte de personas, por razones políticas.

Los organismos multilaterales, que debieran actuar para frenar estos atropellos, los toleran y consienten, o directamente son corresponsables de crear las condiciones políticas para que sucedan, sin hacer nada para detenerlos, o evitar sus consecuencias. Violan así sus mandatos fundacionales y su propia razón de ser, para actuar al servicio de los intereses estratégicos de los Estados Unidos.

En paralelo, en muchos países de nuestra América Latina se violan las garantías del debido proceso, y existen presos políticos, perseguidos por una estructura institucional (jueces y fiscales) y para-institucional (medios y empresas periodísticas) al servicio de los intereses concentrados; para sojuzgar y someter a los pueblos, privarlos de sus derechos o negarles la posibilidad de reaccionar políticamente, en el marco de la democracia, buscando alternativas para defenderlos.

Mientras la presunta corrupción política es perseguida con tan repudiables métodos, la mega corrupción del capitalismo financiero global y de los grandes grupos económicos es ocultada y naturalizada, del mismo modo que se naturaliza que a los beneficios de ese capital los deban pagar los pueblos, con la carga de pesadas deudas que comprometen su futuro por varias generaciones, y con la depredación de sus recursos naturales.

Esas conclusiones fluyen con claridad meridiana de lo que han dicho el presidente electo de los argentinos, y el Papa, líder espiritual de los católicos y -como olvidarlo- argentino él también. Han llamado a las cosas por su nombre, sin subterfugios ni medias tintas, ni "peros" exculpatorios, de esos que tanto abundan en estos tiempos.

Llamar a las cosas por su nombre es una cualidad que ayuda a que todos nos entendamos claramente,  y por ende contribuye al debate democrático y, más que nada, a entender desde donde cada uno dice lo que dice. Y si el que lo hace ostenta una responsabilidad institucional y su palabra en consecuencia tiene una amplificación mayor que el de las personas comunes, tanto mejor aun: es una de las principales virtudes exigibles en un hombre público.

No es necesario ser peronista ni haber votado a Alberto Fernández, o ser católico y como tal, acatar la autoridad de Francisco, para coincidir con lo que han dicho, y advertir que en sus palabras hay un amplio programa político para encarar, en estos tiempos tan difíciles, en los que el enemigo quiere enredarnos con palabras, mientras nos mata con sus balas.

Está en nosotros tomarlo y llevarlo adelante, para que no puedan avanzar más de lo que ya lo han hecho, y para defender los valores y principios que esas palabras expresan (reiteramos: más allá de quienes circunstancialmente las hayan dicho); y los derechos inalienables que de ella se derivan, por los que vienen sin descanso. No se los permitamos enredándonos en discusiones bizantinas, y tengamos el valor también nosotros, de llamar a las cosas por su nombre, y actuar en consecuencia. Tuits relacionados:

miércoles, 20 de junio de 2018

¿EL PAPA O USTEDES?


Porque que el tipo estaba en contra del aborto, ya se sabía, hace como dos mil años: ¿o vos esperabas que se pusiera un pañuelo verde, y estuviera a favor?

Y lo que dijo sobre el tema es más o menos lo mismo que viene diciendo siempre, y más o menos lo que dijeron todos los Papas, antes que él. 

E incluso lo dijo hace varios días, y ustedes ni pelota le dieron, porque estaban en otros temas.

Pero bastó que se metiera con sus negocios, hablando de la ley de medios y los monopolios comunicacionales, y le cayeron encima.

Por supuesto, en una nota en la que el 90 % hablan del aborto y al final, así como al pasar, deslizan la defensa de sus intereses como decía Jaroslavsky: te atacan como una empresa, y se defienden con la libertad de expresión.

Y mientras tanto, con la excusa de las cooperativas cableras del interior, lograron que "Cambiemos" y el peronismo sanguchero le den luz verde en el Senado a más cambios a favor de ustedes, en la futura "ley de convergencia"; como por ejemplo que la llegada de las telcos a brindar televisión digital (la competencia real para Cablevisión) se demore un año y medio más.

martes, 16 de enero de 2018

COMO PANCHO QUE NO ANDA POR SU CASA


No dejar de llamar la atención la campaña contra el Papa orquestada desde los medios y el trollerío del call center macrista, ambas ramas de la vocería de lo que el gobierno de "Cambiemos" no puede decir en público, por razones obvias. Alcanza incluso a la propia agencia oficial de noticias Télam.

Le reclaman que venga a la Argentina (o que se haga una escapada estando tan cerca, como si un viaje papal fuera tan sencillo de organizar como una salida de mochileros), y amenazan con que si no lo hace se harán ateos, promoverán la separación de la iglesia y el Estado, o abren la discusión sobre el sostenimiento estatal del culto católico: bienvenidos sean esos debates y desde acá los alentamos, siendo plenamente concientes de que son solo fruto de un berrinche ocasional, y no están realmente dispuestos a llevarlos a cabo en serio.

Con los dardos lanzados contra el obispo de Roma no hacen más que dejar en evidencia que el desdén papal les duele más de lo que están dispuestos a admitir, y que les cuesta metabolizar que - salvo algún cambio de último momento- Francisco no pisará la Argentina mientras Macri sea presidente. Desde el mismo día que a Bergoglio lo eligieron Papa, empezó la pelea por “apropiárselo”, y como Cristina con inteligencia los primereó, no se la bancan. 

Claro que no olvidamos que Francisco fue antes Bergoglio, el confesor de Carrió y Michetti, el que se autoerigió en el orquestador de la oposición al kirchnerismo y su líder virtual en las sombras en el gobierno de Néstor; porque advirtió que con la recuperación de la autonomía de la política y la centralidad presidencial que encarnaba el santacruceño la iglesia perdía el rol gravitante que tuvo tras el derrumbe de la Alianza, a través del Diálogo Argentino que presidió la transición de De La Rúa a Duhalde.

Bergoglio, el mismo de las acusaciones de complicidad con las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, el de la oposición al matrimonio igualitario (conteste con la doctrina tradicional de la iglesia sobre el tema, que hoy él mismo parece dispuesto a revisar en parte) que pagó con un sonoro fracaso político al no impedir la sanción de la ley, asumiendo en público como buen jesuita -y por ende hombre orgánico que es- una estrategia fallida diseñada por monseñor Aguer, aquel disparate de denunciar que era "el plan del demonio".  

Bergoglio, el del envío de la extremaunción a Néstor cuando estaba internado (un gesto de piedad cristiana acorde al sentido que tiene el sacramento para los fieles, interpretado como un gesto de agresión por los que no lo son); pero también el de un interesante trabajo social como obispo en la diócesis porteña contra los talleres clandestinos, la trata de personas o la irrupción de la droga en las villas.

El que hoy, como Francisco, debe velar por los intereses de la institución que conduce y representa (de allí que se haya ocupado de proveer el obispado castrense vacante desde el raje de Baseotto por Kirchner en 2005), al tiempo que enfrenta dentro de la misma curia romana feroces resistencias a los cambios que quiere imponer. Francisco, el mismo que acaba de nombrar por primera vez en la Argentina a dos curas villeros como obispos, dando una señal de lo que entiende debe ser la línea pastoral de la iglesia que conduce.

O el que desde que accedió al trono de Pedro para acá hizo -en lo que al país respecta, o puede ser leído desde acá (casi) todo bien: desde el regalo del rosario a Milagro Sala frente a su cautiverio político, hasta recibir a Hebe de Bonafini, a Estela de Carlotto o la familia de Santiago Maldonado. Otra vez: actos de estricta caridad cristiana acordes al mensaje del Evangelio, pero con un profundo significado político que no se le puede escapar a un jesuita, menos si está sentado en el trono de Pedro.

Mantuvo y mantiene fluidos contactos con sindicalistas y los dirigentes de los movimientos sociales, y con dirigentes políticos; y sin decirlo abiertamente hasta se hizo tiempo para deslizar sus preferencias en la interna del peronismo porteño y otras minucias: siendo cura, jesuita y peronista ¿cómo no le iba a apasionar la rosca?

Detalles que no invalidan la potencia del hecho político central que envuelve a su papado, visto desde acá: es un argentino que ejerce una función de alcance global (acaso no volvamos a ver a ningún otro en ese rol), que despierta de ordinario expectativas y hasta esperanzas en el mundo; que en su caso particular son mayores incluso fuera de la iglesia católica, que hacia el interior de la misma. Y ese argentino no viene a su país porque no comulga (valga la expresión) con su gobierno, ni con su presidente.

Visitar la Argentina supondría para Francisco -que es Bergoglio- un riesgo político mayúsculo, porque cada gesto que hiciera o dejara de hacer, cada palabra o silencio suyos y hasta la misma agenda del eventual viaje serían cuestionados, de un lado u otro de la grieta. Una grieta que él no inventó, pero que en un gesto de realismo político reconoce implícitamente al no venir, que no está en condiciones de cerrar; ni siquiera apelando a su intercesión en teoría privilegiada, antes los poderes extra terrenales a los que debe reportarse.  

Como todo jefe de la iglesia romana, hay que intentar diferenciar en Francisco los dos roles del Papa: en las definiciones doctrinarias que hacen al (que obligan a los católicos,  no a quienes no lo son) es estrictamente ortodoxo, pero con giros resistidos no menores que le han traído fuertes dolores de cabeza, por las resistencias solapadas y abiertas hacia el interior de la propia curia.

En la mirada de los asuntos políticos, económicos y sociales (donde todo lo que diga es opinable), Francisco expresa una perspectiva interesante que ya hizo ver en sus tiempos de obispo porteño; siendo una de las plumas más importantes del documento de Aparecida del CELAM en 2007, marcando una línea que luego profundizaría en sus encíclicas y documentos sobre la economía, el mundo del trabajo, el orden globalizado y el cuidado de los recursos naturales y el medio ambiente.

Al mismo tiempo intentó tomar un rol activo en situaciones de conflicto (en Venezuela, el embargo a Cuba, la crisis del Medio Oriente), con suerte dispar y asumiendo el riesgo de no poder contentar a todos; algo que ni siquiera la diplomacia tradicional y profesional puede garantizar, pero sin dejarse tironear de la sotana sino intentando seguir su propia agenda, como fue y es notorio en el caso venezolano.

Si las definiciones y las acciones del Papa en ese plano lo fueron colocando sistemáticamente en la vereda opuesta al gobierno argentino, es más responsabilidad de Macri, (el del foro de Davos, y la obsesión por agradar en el G20, ingresar a la OCDE o "insertarse en el mundo", el que pone en acto las recomendaciones del FMI, el esposo de los talleres Awada), que de Bergoglio, hoy Francisco.

Un ejemplo próximo para que se entienda: el acto más trascendente de la visita de Francisco a Chile será la ceremonia interreligiosa con los líderes de la comunidad mapuche en Temuco, la capital de la Araucanía chilena; y al mismo tiempo la región con más pobreza de Chile, y epicentro del conflicto con los mapuches por la reivindicación de sus tierras. 

Días antes y del otro lado de la cordillera, Patricia Bullrich (la responsable política de las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, junto con Macri) en compañía de los gobernadores de Río Negro, Chubut y Neuquén ensayaba una Campaña del Desierto de Play Mobil; presentando un absurdo mamotreto en el que presuntamente exponía el plan terrorista de la fantasmal RAM, el enemigo interno inventado por el macrismo para justificar sus desbordes represivos.

Solo alguien con escasos conocimientos de como se mueve la milenaria diplomacia vaticana, y con más escasa conciencia aun de los tamaños relativos de los actores en juego, podría imaginar que el Papa recibirá a los mapuches para enfurecer al gobierno argentino. En todo caso es éste el que debe mirarse en el espejo de la gira pontificia, para darse cuenta cuan lejos está meando del tarro en el enfoque del conflicto suscitado por los reclamos de los pueblos originarios sobre sus tierras ancestrales.  

Evitemos caer también nosotros en la tentación de “apropiarnos” del Papa y zamarrearlo para este lado de la grieta, porque sería un error en términos políticos; por la naturaleza global de su rol, y por la necesidad que tenemos de construir una alternativa política al macrismo desde acá, y sin depender de las señales de Santa Marta; como en su momento se dependía de  los mensajes de Puerta de Hierro.

Lo cual no obsta a recordar las enseñanzas de quien fundara la religión que hoy conduce Francisco desde el trono de Pedro, cuando dijo aquello de “...el que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama...” (Mateo 12,30). Y hoy el Papa, en sentido amplio, “recoge con nosotros”; y a su particular modo (jesuita, vaticano) le hace notar a Macri que él desparrama.

martes, 8 de noviembre de 2016

¿VETO ANUNCIADO O VETO PACTADO?


Aclaración preliminar: no se trata de cuestionar la justicia del reclamo de la declaración de la“emergencia social” y las medidas que vendrían articuladas con la misma (aumento de la AUH y de los montos pagados a los cooperativistas de los planes sociales, entre otras), sino de intentar analizar si están dadas las condiciones de posibilidad política para que prospere.

Cuando comenzó el gobierno de “Cambiemos” y analizando el rol que le tocaba jugar a la oposición (de la que pasábamos a formar parte, tras 12 años en el poder) decíamos nosotros que no se podía pensar en generar un “gobierno desde el Congreso”, tratando de imponer una agenda paralela y alternativa a la del Ejecutivo, aun sin computar lo que vendría después: los fraccionamientos hacia el interior de la propia oposición (en especial en el peronismo y en el FPV) que terminarían facilitándole a Macri la tarea de imponer sus iniciativas legislativas (aun las más polémicas), y gobernar casi sin escollos.

En todo caso decíamos entonces -y reiteramos ahora, a la luz de los hechos producidos- el imperativo para la oposición era cumplir con eficacia el rol para el que los ciudadanos la habían votado, es decir, oponerse; haciendo eje en la composición de ambas Cámaras (claramente desfavorable para “Cambiemos”) para frenar las iniciativas más polémicas y peligrosas del gobierno.

Rol que está claro que hasta acá no se ha cumplido, en buena medida porque vastos sectores de la oposición (en especial el massismo y sectores del PJ “autónomos” o desgajados de la conducción de Cristina) comparten el diagnóstico de Macri para los problemas del país, y buena parte de sus soluciones.

En ese Congreso empezó a caminar el proyecto de “emergencia social” con el apoyo más o menos visible del Papa, que -cabe recordarlo por si alguno no lo tiene presente- es argentino pero vive en el Vaticano, que queda lejos.

La propia gestación del proyecto en el Congreso (donde recogió amplios apoyos, incluso del kirchnerismo) deja dudas sobre su viabilidad política: iniciado por el Senado fue recién cuando se sondearon acompañamientos en Diputados cuando algunos empezaron a buscar en concreto fuentes concretas de financiamiento para un conjunto de medidas que significan un importante desembolso de recursos del Estado.

Lo que hace por ejemplo que aun aprobándolo el Senado (como parece que pasaría en unos días) pasaría a Diputados donde modificarían el texto (incorporándole fuentes concretas de financiamiento), por lo cual debería volver al Senado, retrasando su aprobación; todo eso en el terreno de la pura hipótesis, antes de un previsible veto presidencial y con el reloj del año parlamentario (que concluye el 30 de éste mes, salvo que el PE lo prorrogue hasta fin de año) corriendo aceleradamente. Señalamientos que hay que hacer porque estamos hablando de un proyecto apuntado -en teoría- para articular respuestas a las situaciones sociales más apremiantes, agravadas por las políticas del gobierno de Macri.

De veto presidencial hablábamos, y nos remite la memoria a la ley anti-despidos, gestada por la coalición de todas las centrales sindicales con el preludio de aquélla marcha del 29 de abril, que hoy parece de otra década: el proyecto avanzó en el Congreso en medio de las idas y vueltas de parte de la oposición (el massismo) para apoyarlo en su permanente juego de equilibrio con el gobierno, y terminó fulminado por el veto de Macri a las horas de ser comunicada al Ejecutivo.

Desde entonces no se supo que el Congreso (la oposición, los que la acompañaron) haya intentado siquiera alguna movida formal para tratar ese veto en alguna de las Cámaras, aunque la situación del mercado laboral se ha agudizado profundamente desde entonces, con despidos que se multiplican. ¿Hay que creer entonces que con ésta “emergencia social” pasaría algo distinto en caso de un previsible veto del Ejecutivo?

¿Es creíble el apoyo de la CGT a la movilización de las organizaciones sociales prevista para el 18 para reclamar por la sanción del proyecto, cuando no hizo ninguna para revertir el veto a la ley anti-despidos y sigue esperanzada en un “acuerdo de caballeros” con los empresarios, que ya firmaron uno con el gobierno para no despedir que violaron impunemente?

Uno de los miembros del triunvirato cegetista (Schmid) se jactó por estos días de que la CGT se dio una estrategia de amplitud, dialogando con los movimiento sociales (a los que siempre había sido refractaria) e intentando acompañar sus reclamos. ¿Cuánto hay de cierto en ese cambio de estrategia, y cuanto de táctica circunstancial derivada del hecho de que Francisco desde Roma “bendice” a algunas de esas organizaciones, que además vienen dando gestos de “autonomización” del kirchnerismo?

Porque lo real es que la misma CGT que anuncia su apoyo a la movilización del 18 le viene sacando el cuerpo por todos los medios a su alcance a declarar un paro general contra el gobierno de Macri (“no queremos aparecer como los chicos malos que no dejan gobernar”, han dicho sus dirigentes), bajaron la bandera de la reapertura de las paritarias a cambio de un bono en veremos, y le vienen sacando el cuerpo a las movilizaciones de las CTA (donde estuvieron los mismos movimientos sociales que impulsan la “emergencia social”) donde su rol en la calle hubiera sido más directo e impactante.

Y lo que decimos de la CGT, vale para muchos de los sectores políticos con representación en el Congreso: los movimientos y organizaciones sociales tantas veces estigmatizados son recibidos con las puertas abiertas cuando dan muestras de cruzar el Jordán e irse del kirchnerismo (los que estaban adentro), o cuando reciben la bendición papal.

Decíamos antes que en Diputados (con el apoyo del kirchnerismo) se le buscan fuentes de financiamiento concretas a los gastos que demande la “emergencia social”: impuestos especiales al juego, a la transferencia de utilidades al exterior de las compañías multinacionales que operan en el país y a los plazos fijos en moneda extranjera, entre otras.

Pero éste mismo Congreso (incluyendo a muchos de los que ahora apoyarían el proyecto) votó la derogación del impuesto a las Ganancias para la distribución de dividendos empresariales, y no ha dado ningún paso para revertir la eliminación o rebaja de las retenciones a las exportaciones industriales, mineras o agropecuarias aunque se trata de facultades delegadas en el Ejecutivo, sujetas a su control. (ver post anterior)

Peor aun: acaba de votar con amplísima mayoría (mayor incluso que la necesaria para rechazar un veto presidencial) un presupuesto que contempla ajuste, recorte de gastos y y endeudamiento en forma masiva; y el oprobioso régimen de “participación pública privada”, con todo tipo de concesiones al capital extranjero. ¿Es creíble que los mismos que votaron eso apoyen ahora convencidos -y no para la tribuna- una iniciativa que significa recortarles parte de los beneficios a ese capital, o modificar el sentido y la composición de ese presupuesto?

¿Es real para los Massa, los Pichetto, los Bossio, su adhesión a la “emergencia social”, o es fulbito para la gilada, a sabiendas de que Macri lo va a vetar, muy posiblemente con el mismo (bajo) costo político de los exabruptos xenófobos de Pichetto, para quien seguramente en su fuero íntimo a muchos de los impulsores del proyecto solo los diferencia de los destinatarios de su trumpismo de cabotaje el lugar de nacimiento?

¿O, por el contrario, apoyando el proyecto se sacan el problema de encima (del reclamo de las organizaciones sociales, de la bendición del Papa) a sabiendas de que Macri terminará pagando un costo ínfimo por vetarlo, porque hay una percepción social generalizada de que en definitivas se trata de “vagos planeros que no quieren trabajar”? Ganancia pura para ellos. Si el proyecto se sanciona y sobreviene el previsible veto ¿van a insistir con la sanción o van a hacer lo mismo que con la ley anti-despidos, es decir nada?

Porque de darse esto último y más allá de las buenas intenciones que puedan tener los movimientos y organizaciones sociales que promueven la “emergencia social”, la cuestión se parece bastante a una forreada descomunal, a la que le caben las palabras del Papa ante ellos mismos cuando habló de “maquillar el volquete” en el que se tiran los residuos que van dejando las políticas económicas neoliberales.

martes, 25 de octubre de 2016

UN TIEMPISTA NATO, EL PELOTUDO


Estuvo con el Papa -que es argentino- ¿hace cuanto, dos semanas?

Cuando salió de la reunión y le preguntaron como le había ido, dijo "como cuando se juntan dos amigos que se conocen desde hace mucho tiempo".

Y justo el día que el Papa -argentino- recibe a Maduro para ofrecer mediar en la crisis en Venezuela, se reúne él acá con Tabaré, para pedir que expulsen a Venezuela del Mercosur.

Y el Papa -argentino, viejo conocido suyo desde hace tiempo- designa como mediador al nuncio apostólico del Vaticano en...la Argentina.

Cuya oficina está a ¿20 cuadras? de la Casa Rosada.

Nuncio que se va a reunir este domingo con Maduro -al que él pide que lo echen del Mercosur- y con la oposición, cuyo intento de golpe apoya abiertamente.

Después se enoja porque cuando el Papa lo recibe, le pone cara de ojete.

Y ni siquiera puede decir que pidió que echen a Venezuela del Mercosur porque el país maneja su política exterior en forma independiente, porque lo que en realidad está haciendo es el trabajo sucio del Departamento de Estado.

Ese que Hillary no puede hacer en estos momentos, porque está en plena campaña electoral.

Que se yo, no sé, fijáte.

viernes, 11 de marzo de 2016

AL FINAL, ES TODO CUESTIÓN DE FE


El discurso económico del neoliberalismo (ese que es replicado a diario por los medios hegemónicos, los econochantas de la city y los funcionarios del gobierno) se presenta no sólo como un producto elaborado de la razón, sino como la razón misma.

Cuando se criticaba en los años 90’ la pretensión de imponer un “pensamiento único” se aludía en esencia a eso: concebir a las ideas matrices de las políticas económicas y sociales que se desplegaron por entonces en el país, la región y buena parte del mundo como las únicas auténticamente racionales, que marcaban el camino que necesaria e inexorablemente debía seguirse; porque de lo contrario devendría una inagotable serie de catástrofes.

Demás está decir que la historia demuestra que la cosa ha sido exactamente al revés: justamente por seguir a pie juntillas ese “único camino racional posible”, muchos países (entre ellos, el nuestro) se vieron envueltos en profundas crisis económicas y sociales, con repercusiones políticas e institucionales.

Que el fenómeno se haya repetido una y otra vez desde el 2001 para acá, replicado en numerosos lugares a lo largo del globo, no ha disuadido a los cultores y profetas de ese “pensamiento único” de seguir presentándolo como la panacea, con un dogmatismo tan cerrado que lleva a dudar de que se trate -en efecto, y como lo presentan- de una construcción racional.

Porque si alguien insiste -contra toda lógica elemental derivada de una simple observación de los hechos- en repetir como un mantra un discurso que se da de patadas con la realidad (como está pasando ahora en la Argentina -por ejemplo- con el dogma monetarista y la inflación), hay allí una primera pista de un pensamiento de ribetes mesiánicos, dogmáticos y voluntaristas; y por ende en buena medida, irracional.

Que sin embargo se presenta como la exposición objetiva de leyes naturales, casi físicas: así aplicando el conocido ejemplo que inspiró a Newton la ley de gravedad, del mismo modo que si se corta lo que unía a la manzana al árbol esta caerá indefectiblemente al suelo, en economía (ignorando su naturaleza de ciencia social) dada una variable “A” indefectiblemente se producirá el efecto o consecuencia “B”, y no hay nada que se pueda hacer.

Pese a ello, no deja de ser paradójico el modo en que reaccionan el neoliberalismo y sus cultores cuando los agentes económicos se comportan de un modo para ellos inesperado, pero que responde estrictamente a la única racionalidad lógica instrumental que aceptan, que no es otra que la de sus propios intereses.

Mucho de esto puede verse en el gobierno de Macri, sus políticas y sus reacciones ante esos comportamientos y sus efectos en la economía, por ejemplo la inflación: es como si a diario se repitieran para sus adentros la célebre frase de Pugliese, aquélla de “les hablé con el corazón, y me contestaron con el bolsillo”.

La imagen vale para las exportadoras que no liquidan divisas, los bancos que aprovechan todas las “bicicletas” habilitadas por el gobierno para fugar divisas y complicarle el frente cambiario, los sectores de las economías regionales que se quejan y sostienen estar peor que antes, los formales de precios que remarcan salvajemente y generan la inflación, o los grandes grupos industriales favorecidos por las medidas del gobierno que -no obstante eso- despiden o suspenden empleados; alimentando la tensión social.

Es entonces cuando los cultores de la presuntamente única racionalidad económica, puestos a buscar explicaciones (es decir racionalizar el proceso) se internan en los dominios de la sicología: nos cuentan que “es necesario generar confianza”, “mejorar las expectativas” (si se trata de alentar la inversión) o derrumbarla, si de lo que se habla es de inflación. O de “dar reglas de juego claras que transmitan previsibilidad”, como si se tratara de calmar los trastornos de ansiedad de un paciente dándole ansiolíticos.

Y aun antes de que todo falle, o no responda según lo previsto, apelan a los mismos recursos: recordemos cuando en campaña Macri prometía una lluvia de inversiones que iban a llegar al país porque el solo cambio de signo político del gobierno generaría “un shock de confianza”. Una confianza rayana en la fe, que -como todos sabemos- no requiere de certezas ni evidencias irrefutables.

Claro que en economía a la confianza hay que ayudarla, y tal parece que a veces, ni siquiera con eso alcanza: no basta un gobierno “market friendly” que tome una medida tras otras a favor de “los mercados” y el capital para conseguir “pobreza cero” o más modestamente, mejores niveles de equidad social. Por el contrario, en la mayoría de los casos el efecto logrado es el contrario; y eso sin entrar también nosotros en el sicologismo social y ahondar en el punto de si es verdaderamente eso lo que persiguen las políticas del gobierno de Macri.

Dejando de lado esa cuestión y aun dentro de lo que para ellos son premisas centrales (por ejemplo bajar la inflación) cuando las cosas fallan o no resultan según los modelos de laboratorio todas las proyecciones econométricas, los fatalismos deterministas que desconocen la naturaleza social y política de la economía y sus agentes y toda la pedagogía seudo newtoniana queda reducida a un “puede fallar” (en el mejor estilo Tu Sam), porque “no hay confianza”, o es “necesario recrearla y generar credibilidad”.

Queda todo reducido entonces a una “cuestión de fe”: se cree, o no se cree; sin dar ni pedir razones. Será quizás por eso que el Papa se enoja tanto con el neoliberalismo y sus premisas y lo combate: no solo porque se sustenta en valores o principios ajenos a los del cristianismo, o porque produzca como resultados concretos un agravamiento de la desigualdad y la pobreza, y una profundización de estructuras socialmente injustas.

También porque además representa otra “fe” que tiene sus propios “convencidos”, “predicadores” y “fieles”, dispuestos a la adoración de una deidad, en éste caso “el mercado”, que constantemente exige sacrificios pero cuyos designios (que se suponían conocidos, por seguir leyes objetivas e inmutables) resultan al final inescrutables. Le disputa clientela, digamos.

martes, 16 de febrero de 2016

EL GOBIERNO DE LOS CEO'S, LA POLÍTICA Y EL CONFLICTO


La marcha atrás del Banco Central con la decisión de eliminar la obligación de los bancos de enviar los resúmenes en papel de sus cuentas a los clientes ante la presión del gremio de Camioneros es un tema menor -si se quiere- en el contexto de la agenda cotidiana; pero resulta particularmente ilustrativo de cómo funciona el gobierno de Macri; y como se mueve ante el conflicto político o social, en éste caso auto-generado.

No faltarán quienes digan que lo que ocurrió fue que Moyano aprovechó -en plena etapa previa a las paritarias- el conflicto para mostrar los dientes, golpeando para negociar: mientras se sentaba con Macri a cerrar paritarias a la baja por menos de la inflación real, protagonizaba un conflicto por defensa de puestos de trabajo para “limpiar” su imagen apareciendo como combativo; y lograba un módico éxito demostrando que aun conserva poder de fuego.

Pero lo interesante del caso no son las agachadas de Moyano, sino las medidas que toma el gobierno (y en que contexto lo hace), y como responde cuando generan reacciones.

A esta altura de los acontecimientos, pocas dudas caben que este es un gobierno “amigo” para los bancos, que se han visto favorecido por una catarata de medidas oficiales para incrementar sus ya abultadas ganancias: eliminación del encaje para facilitar los movimientos (fuga) de capitales, designación de gente “amiga” en la UIF, desregulación de las operaciones del mercado financiero eliminando el “piso” para los intereses de los plazos fijos, y el “techo” para los de los préstamos, virtual anulación de las líneas obligatorias de crédito productivo, y apertura al endeudamiento externo; siendo justamente la primera operación lograda el “Repo” de 5000 palos verdes, con un pool de bancos extranjeros; entre otras cuestiones.

Tampoco deben caber dudas de que la cuestión de eliminar los resúmenes en papel no es una ocurrencia de Sturzenegger, ni fruto de la preocupación del rabino Bergman por el medio ambiente, sino de los propios bancos, para ahorrarse costos e incrementar ganancias; porque es dudoso que esos menores costos se traduzcan en una baja del costo administrativo y financiero que trasladan a sus clientes.

Con el nivel de ganancias que están teniendo y tendrán en el futuro como consecuencia de las medidas de éste gobierno, una pichuleada de crotos, que un gobierno con un mínimo de cintura política no hubiera concedido, cuando el efecto inmediato era la pérdida de puestos de trabajo, y generar un conflicto sindical allí donde no lo había; mientras Macri negociaba con Moyano la pauta de las paritarias. Para los que creen en el aprovechamiento que hizo Moyano de la situación, el gobierno se la regaló servida en bandeja, como consecuencia de la torpeza de Sturzenegger y el directorio del Central.

El resultado final no pudo ser peor para el gobierno, incluso desde su propia lógica: aparece dando marcha atrás como consecuencia de una patoteada del hijo bobo de Moyano (hablamos de Pablo, por si alguno se confunde), con lo cual nos podemos dar una idea cierta de cómo respondería ante conflictos de mayor envergadura.

Una respuesta por cierto contradictoria con los palazos a granel desperdigados en otras protestas sociales por pérdida de puestos de trabajo, como las de Cresta Roja o los municipales de La Plata. Una y otra modalidad son la consecuencia de poner a CEOS a manejar cuestiones que requieren de un mínimo de cintura política, incluyendo al propio presidente.

Que se ha involucrado por decisión propia en conflictos bastante más complejos y con mayores consecuencias que el paro de Moyanito: a días del encuentro con el Papa Francisco, Macri debe estar pensando como hacer para decirle a Gerardo Morales que le ordene a la justicia jujeña (que maneja a voluntad) que libere a Milagro Sala, para no comerse un reto pontificio, o un pedido de liberación “ao vivo”, con probable rebote en los medios internacionales.

De hecho, el gesto del Papa regalándole un rosario a la líder de la Tupac y enviando gente de su confianza al acampe por su liberación en Plaza de Mayo está dirigido no a Sala y su gente, sino a Macri: a buen entendedor, deberían bastarle pocas palabras.

Como también debería bastarle a Macri -que dijo enojado a Davos que de ninguna manera podía compararse la situación de Milagro Sala con la de Leopoldo López- el hecho de que no haya viajado un rosario papal bendecido para Venezuela, para el líder opositor encarcelado.

Y hablando de Venezuela, recordamos otro conflicto en el que Macri (que venía para “unir a los argentinos”, terminando con la crispación) se metió solito, cuando reclamó en el MERCOSUR la aplicación de la cláusula democrática para el país de Chávez, protagonizando un sonoro papelón diplomático.

Como coletazo de esa compadrada para quedar bien con Estados Unidos (no hay ningún interés nacional que justifique la movida), el gobierno viene cuestionando la elección de Jorge Taiana al frente del Parlasur, con el apoyo -entre otras fuerzas políticas del bloque- del PSUV venezolano; subiéndole así en su cruzada contra el kirchnerismo y sus aliados continentales el precio a un foro que aun está arrancando, en términos políticos; pero cuyo integrantes por primera vez están legitimados por el voto popular, en todos los países miembros.

Se supo ahora que Macri ha dado órdenes de no pagarles sus sueldos a los diputados argentinos al Parlasur, con lo que suma otra bochorno al ya existente de que sea en el país que él preside que una diputada del cuerpo (con fueros) sea presa política; lo que ya ha motivado un reclamo de éste, y una demanda en curso ante la CIDH. Lo que se dice una sucesión de tiros directos en el dedo gordo del propio pie, que el gobierno trata de curarse en cada caso, con más disparos, hasta amputarse el dedo.

jueves, 20 de agosto de 2015

VOCACIÓN IRREFRENABLE POR EL PAPELÓN


Habrá que creer nomás que es cierto eso de que a algunos opositores, el kirchnerismo los pone pelotudos.

Porque pasan toda la realidad por el tamiz kirchnerismo/antikirchnerismo sin distinciones ni matices; sea que se hable de economía, el ARSAT o el viagra femenino, y con ese método, viven al filo del papelón constantemente.

Como este especímen, que se cree capacitada para darle lecciones de política nada menos que al Papa; que para peor, es jesuita, y algo debe entender del asunto.

Pero resulta que -si nos atenemos al razonamiento implícito en los tuits- es poco menos que un boludo al que cualquiera le hace sacar cualquier foto sin que se dé cuenta, ni del significado, ni del contexto, ni de sus repercusiones políticas.

Como si siendo arzobipo de Buenos Aires no hubiera reclamado por los derechos argentinos sobre Malvinas, o como si fuera ilógico o novedoso que la iglesia adhiriera a la idea de que una disputa entre dos países -que además estuvieron enfrentados por una guerra- se resuelve pacíficamente por la vía diplomática.

Que notable debe ser la decrepitud cultural de la derecha argentina para delegar su representación política en representantes con éste nivel de chatura para el análisis.

Gente que atrapada en el fondo de lo que llaman "la grieta" (una simplificación lanatesca apta para consumo de tarados) omite considerar que la foto de Francisco con el cartel se enmarca en una campaña internacional para forzar a los ingleses a dialogar por Malvinas; a la que adhirieron -entre otros- siete premios Nobel de la Paz, incluyendo a Adolfo Pérez Esquivel.  

A lo mejor lo que les duele es que en el listado no figure Obama, aunque resulta difícil de creer que Paul Singer -que además financia la campaña de los republicanos- le pida tanto a Laura Alonso, a cambio de arrimarle alguna moneda. Es de burra nomás que dice lo que dice.

Porque sólo un burro -o burra, para no hacer cuestión de género- que entienda poco y nada de política puede "regalarle" al kirchnerismo la cercanía con el Papa, y la causa nacional de Malvinas; a la que Alonso con sus prejuicios -y no el gobierno promoviendo la campaña de los cartelitos- pone dentro de "la grieta".

Como se dijo acá: no es que nosotros nos "apropiamos" de ciertas causas y banderas (como Malvinas), sino que nos las regalan; porque nada le impedía a Alonso tener su propia foto con el cartelito.

Nada, salvo su obsesivo prejuicio por no aparecer en público coincidiendo en nada con el gobierno (no sea que se los acuse de tolerancia o complicidad con lo que califican como una dictadura, o poco menos), y su irrefrenable vocación por hacer papelones.

lunes, 13 de julio de 2015

LA HUELLA


1) "Vengo a pedir perdón por la vergüenza de haber callado durante veinte años de democracia de tantas atrocidades" (Néstor Kirchner, Museo de Memoria, 24 de marzo de 2004)

"Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América” (Francisco, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 8 de julio de 2015)

2) "Y decirles a los jóvenes argentinos que ellos... Hoy ustedes, hermanos de la juventud, militen donde militen, tienen la posibilidad de hacer el cambio en paz y en democracia que nosotros como generación no tuvimos. Por eso, participen; por eso, opinen; por eso, sean transgresores; por eso, ganen las calles; por eso, recorran las universidades, recorran los talleres, los trabajos... Esta juventud tiene que ser el punto de inflexión de la construcción del nuevo tiempo" (Néstor Kirchner, Plaza de Mayo, 15 de julio de 2008). 

"Hagan lío pero ayuden a organizarlo bien. Si a mí la vida me es relativamente fácil, hay muchos chicos para los que no es fácil y la desesperación los empuja a la delincuencia, al delito y a colaborar con la corrupción" y agregó que "a ellos, hay que decirles que estamos cerca y queremos ayudarlos con solidaridad y amor". (Francisco, 12 de julio de 2015 a los jóvenes en Asunción del Paraguay).

sábado, 11 de julio de 2015

FRANCISCO Y LA PERPLEJIDAD DE LA DERECHA



El episodio de la "cruz comunista" que le entregara Evo Morales al Papa Francisco y la tergiversación de la reacción papal (contra la evidencia que aporta el video que documentó el momento, y los discursos y gesto del Papa antes y después de ese momento) no son sino una muestra menor de la perplejidad de los sectores dominantes del país y buena parte del continente, ante el rumbo impreso por Jorge Bergoglio a su papado; y el discurso público del pontífice.

Un burdo intento de buscar cualquier mínimo resquicio para construirse un Papa a su medida, que les permita llevar agua para su molino, porque están fracasando estrepitosamente en su intento de utilizarlo como una herramienta política contra los gobiernos que vienen encarnando procesos de cambio en el continente; que era lo que esperaban ellos y -por que no decirlo- también muchos de nosotros, cuando el ex arzobispo porteño fue elegido para conducir a la Iglesia Católica.

En su nueva visita al continente del que partió para ocupar el trono de Pedro, Francisco eligió con puntillosidad jesuita los países que visitar, y los tópicos por los cuáles habría de transitar su discurso, de los que no quedó afuera ninguno de los que señalaba la corrección política.

La necesidad de un orden económico internacional más justo e inclusivo, el rechazo a la brutalidad del capitalismo financiero que oprime a los pueblos, la reivindicación de los pueblos originarios y una autocrítica por el rol de la iglesia en la conquista europea del continente, el peligro que implican los monopolios en general y en particular los mediáticos (un fenómeno común a muchos países del continente), la explotación racional y responsable de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente; y como no, alguna referencia a la superación de los personalismos y los enfrentamientos. Hasta se hizo espacio para reclamar el diálogo para resolver el diferendo por la salida al mar para Bolivia.

No es del caso analizar acá cuanto hay de sincero en las palabras del Papa (que en la mayoría de los termas no hizo sino reiterar lo que venía diciendo desde sus tiempos de arzobispo), o cuantos cambios concretos podrán impulsar sus palabras hacia las sociedades de América Latina; lo que supondría también analizar que grado de influencia real conserva la iglesia en el continente.

Una iglesia que es también un espacio en tensión y disputa permanente, en el sentido tanto eclesial como político del término: Bergoglio como Papa ha podido hasta acá avanzar más en las grandes líneas de su discurso político y social (lo que no es poco, considerando como venía la cosa por ese lado en la iglesia católica), que en cambios concretos hacia el interior de la propia curia, donde ya se alzan voces "rebeldes" contra su liderazgo y su impronta pastoral.

De hecho hace poco los obispos norteamericanos -cuyo apoyo fue decisivo en el cónclave que lo consagró como Papa- cuestionaron duramente su encíclica "verde" en la que alerta contra los riesgos del cambio climático, el aprovechamiento irracional de los recursos naturales y los daños al medio ambiente. 

Fiel a sus concretos apoyos económicos (que son también en buena medida los de la iglesia global) la curia yanqui alertó que en esos casos no juega el dogma de la infalibilidad pontificia que -en temas de estricta doctrina- impone a los católicos seguir a pie juntillas los criterios del romano pontífice; e incluso sugirió que la opinión papal -que sería en tal caso una más- podría fundarse en asesoramientos equivocados. 

Y en simultáneo con la gira papal por América Latina, el obispo de Tucumán aprovechaba la ocasión del Te Déum (para muchos, una rémora de los tiempos coloniales) para alzar su dedo admonitorio y desde el púlpito volver a transitar los temás más trillados del catolicismo tradicional; para impugnar a una sociedad plural y democrática que no termina de comprender, y mucho menos aceptar. 

Pero que el árbol no tape el bosque, o que el discurso antidiluviano del obispo tucumano no nos haga perder de vista la magnitud de los gestos simbólicos que prodigó el Papa en su paso por el continente, y su profunda significación política.

Que no es -como podrían suponer equivocadamente algunos- una suerte de "validación" o bendición eclesial a los procesos de cambio que se vienen desarrollando en América Latina: en todo caso la validación de esos procesos debe venir de los propios pueblos que los protagonizan, y que sostienen con su voto a los gobiernos que los encarnan y conducen.

Tampoco se trata de que incurramos nosotros en el mismo error que la derecha neoliberal y conservadora, construyendo un Papa a nuestra imagen y semejanza, o según nuestros particulares gustos políticos o sociales: Jorge Bergoglio no es Hélder Cámara, ni Carlos Mugica ni Camilo Torres, ni pretende serlo.

Pero sí ha venido con otro espíritu de apertura política al continente en el que sentó raíces la teología de la liberación y sus máximos exponentes padecieron por parte de la iglesia que hoy él conduce la censura, la persecución y la marginación.

Y se ha convertido -de hecho, y con conceptos muy claros y contundentes- en un inesperado aliado táctico para los procesos de cambio político, económico y social en América Latina; cuando muchos lo imaginaron (y reiteramos: imaginamos) decididamente en la vereda de enfrente; o cumpliendo respecto de los "populismos" latinoamericanos el mismo rol que desempeñó Juan Pablo II para los socialismos reales de Europa del este.

Este contundente hecho político es el que han percibido al unísono los gobernantes del continente, desde Cristina a Evo Morales, Maduro o Correa; y han obrado en consecuencia.

domingo, 21 de septiembre de 2014

DESESPERADO INTENTO


Pará un cachito: ¿no fue el Papa el que la invitó a Cristina a almorzar en el Vaticano, antes de que fuera a la ONU?

¿No estaremos en presencia de un desesperado intento de Clarín por negar la realidad?

viernes, 23 de mayo de 2014

LA VERDADERA CARTA DEL PAPA A CRISTINA


"Estimada Cristina: te pido disculpas si no me entendés la letra, pero me veo obligado a escribirte esta carta de puño y letra; si no después hay un montón de boludos que salen a decir que las cartas que te mando son truchas.

Incluso algún que otro nabo que yo me traje desde Buenos Aires, así que me tengo que hacer cargo de eso; como del arzobispo de Rosario que está acá también, porque tuvo un problema con unos chequecitos.

Hay gente que me pide que lo nombre a cargo del banco del Vaticano, pero me genera dudas la idea. A lo mejor como viene de Rosario, lo pongo al frente de una oficina contra el narcotráfico, como hiciste vos con el cura Molina. 

Encima acá hay cada internas que reíte de los congresos del PJ; por lo menos allá de vez en cuando aparecía algún Madonna Quiroz y ponía orden.

Cuando me enteré del despelote que se armó con la carta lo primero que pensé fue "sonamos, otra vez voy a tener que salir a desmentirlo al salame de Mariano Obarrio", y por lo que leo en los diarios de allá, no le erré ni medio.

Quería mandarles por tu intermedio saludos a todos los argentinos por el 25 de mayo, que lamentablemente no voy a poder estar allá; más ahora que me enteré que tenés pensado ir al Te Déum, y me pierdo la oportunidad de cagarte a pedos en vivo y en directo.

Viene la fiesta patria y extraño mucho el locro, que estos tanos brutos no lo saben hacer ni dándoles la receta: le ponen fideos como a todo, y es un verdadero asco.

Ni hablemos de clavarse un buen chori: no puedo entender como inventaron el chorizo y nunca se avivaron de hacerlo a parrilla, y comerlo adentro de un pan.

Por acá vienen argentinos todo el tiempo: los otros días estuvo la madre de un tal Capdevila, pidiéndome que lo protegiera al hijo porque declaró en una causa a favor de Boudou, y tiene miedo que Boudou le haga algo; lo cual me pareció un poco extraño, pero viste como somos los viejos: nos preocupamos de nada.

Yo le expliqué que no podía hacer nada, porque la costumbre acá en el Vaticano es proteger delincuentes, no testigos: por menos de un criminal de guerra nazi, o algún cura que quiere fugarse de la justicia porque lo vinculan con violaciones a los derechos humanos, nadie te mueve un dedo. 

Como te decía vienen argentinos todos los días, y la mayoría me trae camisetas de fútbol o remeras con leyendas de todo tipo, defendiendo las causas más insólitas: el otro día estuvo Graciela Ocaña con una que decía no sé que de Campagnoli, y lo más raro es que se vino con una sombrilla y una mesita para juntar firmas.

Tengo tantas remeras y camisetas que estoy pensando en llamarlo a Moreno, que sé que anda por acá por Roma, para montar una sucursal de La Salada.

Te pediría -si no es mucha molestia- que me mandaras yerba pero por el correo diplomático: no hay forma de hacerles entender a los tanos que no es falopa, y siempre me la decomisan.

Encima yo soy adicto al mate y acá  me ofrecen todo el tiempo té, pero desde lo de Juan Pablo I, le tengo un poco de desconfianza; para qué te voy a mentir. 

Los argentinos que vienen me convidan con mate y despunto un poco el vicio, pero también es un problema porque así estoy tomando a toda hora y me dan ganas de ir al baño a cada rato; y con la sotana blanca ésta se complica un poco la cosa si tenés apuro.

Me despido transmitiéndote una bendición especial para Sabella, Messi y todos los muchachos: si no llegamos a ganar el mundial me voy a tener que aguantar más cargadas que si San Lorenzo otra vez se queda afuera de la Copa Libertadores.

Afectuosamente, Franciso."