LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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lunes, 12 de junio de 2023

EL CURRO DE LOS DERECHOS HUMANOS

 

El ruido que meten las disputas internas por las posibles candidaturas en las dos principales coaliciones políticas oscureció la reaparición mediática de Elisa Carrió, tras meses de ostracismo. Y volvió como se había ido: tirando denuncias a granel al voleo para enmierdar a todo el mundo, incluidos sus socios políticos del día anterior.

Carrió dijo que el fiscal Marijuan había decidido no continuar persiguiendo a Cristina por la causa de la "ruta del dinero k" porque es amigo de Massa y éste le habría canjeado consentir el sobreseimiento de CFK, a cambio de que ésta lo apoye como candidato a presidente. Con la misma seguridad con la que lo elevó a funcionario ejemplar cuando excavaba la Patagonia buscando bóvedas o dinero enterrado, Carrió lo tiró al petiso por la ventana sin que se le moviera un músculo, y como si no existieran los archivos.

Al fin y al cabo, su modus operandi habitual, que le ha servido todos estos años para conservar su módica clientela electoral que no pide pruebas ni razonamientos elaborados, sino consignas tranquilizadoras que confirmen sus creencias previas, y les dejen el lugar cómodo del púlpito de la superioridad moral. En ese sentido, quizás sea Carrió la dirigente política argentina que más se parece a sus votantes.

Lo otro que dijo, en cambio, fue más peligroso y no porque no fuera cierto: afirmó que de llegar al poder tanto Patricia Bullrich como Javier Milei, ambos lanzarían un plan de ajuste económico y de ser necesario, lo sostendrían reprimiendo las previsibles protestas sociales que despertaría, con el riesgo cierto de cometer delitos de lesa humanidad. Para alguien que dice ser lectora de Hannah Arendt (habrá que ver si, como se sospecha, no es que jamás pasó de las solapas de los libros), Carrió incurre con llamativa frecuencia en la banalización del mal.

No porque Bullrich o Milei no sean dos perfectos tarados capaz de hacer cosas como las que ella denuncia, sino porque esas cosas a Carrió jamás le importaron, y hoy las está trayendo a colación simplemente porque quiere justificar su alianza con Larreta y Gerardo Morales, que serían más generosos que los "halcones" del PRO en abrirles lugares en las listas a su corte de eunucos políticos de la Coalición Cívica. Porque de eso se trata simplemente, ni más ni menos.

Y si no es así, que Carrió explique por qué no denuncia a su socio Morales, que va escalando en su ensayo represivo y trata de darle rango constitucional a la represión de la protesta social, mientras mantiene como presos políticos a Milagro Sala y otros dirigentes del Tupac, medidas que Carrió no solo condena, sino que aplaudió fervientemente.

La misma Carrió que nunca vaciló en asumir la defensa de los apropiadores de Papel Prensa en una mesa de tortura, o de Ernestina Herrera de Noble por la apropiación de sus hijos. Y la misma que fue fiscal del poder judicial en la dictadura (fiscal, no inspectora de tránsito) porque "necesitaba la obra social". Y también la misma que decía que Santiago Maldonado estaba en Chile, o su cuerpo congelado "como el de Walt Disney".

Carrió es uno de los personajes más cínicos y peligrosos de la política argentina precisamente porque es capaz de disimular su absoluta falta de escrúpulos, en un discurso moral; con el que apela a valores en los que dice creer, y habla todo el tiempo de límites infranqueables, que se van moviendo como la línea del horizonte cuando se camina hacia ella, según sus conveniencias y las de su séquito.

Con todo, no deja de ser un personaje menor no solo en términos electorales sino en perspectiva histórica: es dudoso que en futuro los libros de historia registren siquiera su paso por la política argentina. Sin embargo y como decíamos, espeja a un sector de la sociedad argentina que no se banca al peronismo (y en el fondo no se banca ni se bancó nunca la democracia), pero prefiere disimularlo en vaporosas apelaciones a principios y valores en los que en realidad no cree, ni menos practica.

Y si no recordemos cuantas veces Carrió prometió retirarse de la política, no ser candidata a nada (hasta que la patria misma se lo venía a pedir encarecidamente, pero se sabe que la patria no vota, o tiene un solo voto) o no traspasar determinados límites, como aliarse con Macri. Si Bullrich (que entre un millón de partidos, pasó también por el suyo) o Milei hubieran tenido la precaución de ofrecerle algunos lugares en las listas, no solo no los hubiera acusado de posibles violadores de derechos humanos, sino que gustosa se hubiera ofrecido para ayudarlos en la faena.

Por menos que eso, acá hubo gente que habló de "el curro de los derechos humanos". Y no fuimos nosotros, justamente.

viernes, 8 de octubre de 2021

LA EVITISTA MENOS PENSADA

 

Como buena gorila que es, Elisa Carrió no puede evitar caer en un vicio típico de su especie: ser sommeliers de peronismo, y peronistas. Desde Aramburu y Rojas para acá, no hubo un o una gorila que se privara de calificar cual es el peronismo tolerable y cual no, con una regla infalible: cuanto más peronista sea esa peronismo o peronista, más intolerables les resultarán.

Con ese metro patrón, Evita es, por antonomasia y a casi 70 años de su muerte, la figura emblemática en la que se concentran todos los odios gorilas al peronismo; precisamente porque representa lo que más temen y lo que más odian del movimiento fundado por Perón: el plebeyismo, la rebeldía, la reivindicación de los sumergidos, la denuncia de la explotación y los explotadores, la intransigencia revolucionaria, el fervor militante y si se quiere -como ella misma lo reivindicaba- el fanatismo por la causa del pueblo.

Como mitómana consuetidinaria que es, Carrió tiene por costumbre pretender que creamos que ella, que odia visceralmente al peronismo, excluye de su odio a Evita: "Evita era una reina", suele decir, guardándose para su fuero íntimo que cuando dice eso, está pensando en realidad en María Antonieta. Y su odio a Cristina (que no es mayor que su envidia) tiene su origen en lo que CFK se parece a Evita, no en lo que se diferencia.

Y si no veamos que, en el mismo reportaje en el que dijo lo que dice el tuit de apertura, reclamó la eliminación de las indemnizaciones por despido porque "asfixian a las Pymes", y se pone como ejemplo a sí misma, por lo que tuvo que pagar en un juicio que le hizo una señora que trabajaba en su casa. Más expresión de antiperonismo condensado, difícil de conseguir, y no hace falta ser augur para adivinar lo que hubiera pensado Evita, de alguien que se expresa de esa manera.

Carrió, un producto de la clase media más o menos acomodada de las provincias que en cuanto pudo se naturalizó porteña, bien podría haber sido una de aquellas damas de la Sociedad de Beneficencia a las que apostrofó Eva, cuando pretendían seguir privatizando la asistencia social en sus manos, sin que el Estado se metiera a terminar con las miserias con las que ellas medraban para ganarse el cielo a plazos, generando derechos.

Si los hijos de Evita -como dice Carrió- llegaron a la Universidad fue porque el peronismo (y no la UCR, el partido del cual viene Carrió y expresa a buena parte de las clases medias) estableció la gratuidad de los estudios superiores, y creó la Universidad Obrera. Hasta entonces, la "democratización" de la Universidad que prometió la Reforma del 18' no alcanzaba ni a los trabajadores, ni a sus hijos.

Y si alguien retomó después esa tradición democratizadora e inclusiva del primer peronismo fue el kirchnerismo, con Néstor y Cristina, creando universidades cuyos estudiantes son, en muchos casos, los primeros de sus familias en acceder a ese nivel de estudios.

Fingiendo que rescata la figura de Evita (porque ya no es de buen tono seguir hinchando por el cáncer, y la vigencia de la abanderada de los humildes ha trascendido nuestras fronteras), Carrió en realidad está reivindicando a María Eugenia Vidal y a Macri, que decían que hay demasiadas universidades y son al pedo, porque ningún pobre o hijo de pobres accede a ellas.

Y a su vez, se exculpan a sí mismos de que eso sea así, porque si hay alguien interesado en que haya pobres y sean cada vez más son ellos (aunque de la boca para afuera digan lo contrario), no solo para explotarlos, sino porque es la condición de posibilidad para que haya ricos (cada vez menos, y más ricos); dato que deliberadamente omiten cuando hablan de pobreza, o de gente que vive en villas miseria.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

COINCIDENCIAS CONSPIRATORIAS



En un par de semanas las autoridades de la provincia de Mendoza pasan de esbozar ideas de independencia, a reclamar ayuda urgente del Estado nacional frente al colapso de su sistema de salud por la pandemia. Duhalde reaparece para denunciar que no habrá elecciones el año que viene porque habrá un golpe de Estado, copa las primeras planas, radios y canales, para luego alegar demencia y desaparecer por donde vino, sin que nadie le pregunte nada más.

La cuenta del Ejército en las redes sociales homenajea "a caídos en la lucha contra la subversión" hasta que la entrada es bajada -como el cuadro de Bendini- por orden del Ministerio de Defensa dos días después. Carrió reaparece diciendo que gobierna el país desde su cama, y llamando a la desobediencia civil. Le pide a la Corte que se involucre en el conflicto de poderes entre el Senado y la justicia, para salvar a los jueces del "law fare" puestos a dedo por Macri.

El Senado se apresta a remover a esos jueces, o hacerles cumplir el procedimiento previsto por la Constitución para su designación, y algunos de ellos -los que fueron con amparos a la justicia, que se los rechazó- se ausentan deliberadamente de las audiencias públicas donde debían exponer. buscando refugio en un recurso extraordinario en la Corte Suprema; que podría desarticular toda la maniobra con un solo fallo, si quisiera.

El Congreso de la Nación -la Cámara de Diputados, para ser más precisos- se convierte en un reality show de la oposición que insiste hasta el contagio en sesionar en forma directa, y va con un amparo a la justicia para anular la sanción de la ley de emergencia turística, preparando el terreno para cuestionar la legitimidad de la que realmente les preocupa, más incluso que la reforma judicial: el impuesto a las grandes fortunas.

Aparecen contagios entre los diputados "rebeldes", y los demás se niegan a hisoparse, siguiendo elementales normas sanitarias, las mismas que desoyeron para insistir en no sesionar en forma remota. En ese estado le proponen al gobierno un pacto político a 30 años, en un país en el que no se sabe que puede pasar mañana.

Con diferencia de pocos días, el gobierno cierra los canjes de deuda con los acreedores bajo ley extranjera y los de bonos emitidos con ley argentina, con porcentajes casi totales de adhesión. El presidente dicta un DNU declarando servicios públicos esenciales a los servicios de Internet, cable y telefonía celular y congela sus tarifas. Finalmente aterriza en el Congreso el proyecto de impuesto a las grandes fortunas, que pagarán solo los 12.000 argentinos más ricos. Los contagios y las muertes por la pandemia siguen creciendo, pero el gobierno ya piensa en "el día despues", y trata -con suerte dispar- de imponer otra agenda pública.

De las supuestas sueltas masivas de presos, asesinos y violadores, pasamos a las tomas de tierras, reales o imaginarias. Se culpa a los movimientos sociales, a la Cámpora y al Papa. Surgen encendidos defensores de la propiedad privada, pero Lázaro Báez no puede volver a su casa a cumplir la prisión domiciliaria y el Estado no puede garantizar que lo haga, porque lo impide un piquete de chetos de un country que pueden convivir perfectamente con narcos y lavadores de dinero ilegal, con tal que no estén asociados al kirchnerismo. O manifestarse en contra de la reforma judicial en defensa de la independencia de los jueces, pero montar una pueblada VIP, para impedir que se cumpla un fallo.

Berni y Frederic interrumpen su numerito de dúo Pimpinella discutiendo por las tomas y las políticas de seguridad para posar juntos y junto al presidente y al gobernador de Buenos Aires, en el anuncio de un plan de seguridad para el conurbano. A los tres días, estalla un motín policial de la bonaerense presuntamente por reclamos salariales, pero que se prolonga aun después de anunciados aumentos, incluyendo una batucada de patrulleros en la madrugada, frente a la casa del gobernador y su familia. Casi al mismo tiempo se confirma la aparición del cuerpo de Facundo Astudillo Castro, y crecen las sospechas de que el lugar donde hallaron sería un cementerio clandestino de la bonaerense.   

En el gobierno nacional aducen estar sorprendidos por la sedición, pese a que lúmpenes totales como Florencia Arietto y Alejandro Biondini la anticiparon días antes en las redes y en los medios. Conspicuos manifestantes anticuarentena queman barbijos en el obelisco y Clarín se las ingenia para echarle la culpa a la Cámpora, basado en una única fuente: trolls macristas de Twitter.

Conforme crecen los contagios y las muertes, mientras desde la nación se desliza que "se podría apretar el botón rojo" y volver a la cuarentena más estricta, Perotti lo hace en el sur de la provincia y surgen rebeliones de comerciantes y otros rubros afectados, pero también de irresponsables intendentes, presidentes comunales o legisladores que los respaldan. Una 125 de contagios, 12 años después. Los rebeldes responden al llamado de Carrió a la desobediencia civil, o al revés: el orden de las factores no altera el producto. Todos quieren ser como Larreta, el que abre los bares, es todo un desconche, pero sigue en la meseta. 

¿Se trata acaso todo lo reseñado de una sofisticada conspiración urdida desde vaya uno a saber donde, en la que todas las piezas encajan, o una simple coincidencia de hechos que se disparan en un contexto propicio, con actores comunes en más de uno, personajes siempre prestos a aprovechar cualquier circunstancia, para llevar agua para su molino?

Políticos irrelevantes electoralmente, policías bravas mal avenidas con la democracia, medios y empresarios dueños de esos medios afectados por el DNU de las tarifas, por el impuesto a las grandes fortunas o por ambas cosas a la vez, sectores de la sociedad que siguen sin aceptar el resultado de las últimas elecciones, y dirigentes opositores impresentables, que sienten que deben responder a ese trauma psicológico, con actitudes borderizas con el golpismo.

Con o sin miradas conspirativas, un clima político enrarecido y de creciente tensión social e institucional, con "juego brusco" antidemocrático de los que perdieron, en el cual los que ganamos, tenemos todo para perder. Cuando con diferencia de horas proscriben a Correa y a Evo Morales (éste víctima de un golpe que comenzó con un motín policial), no debemos perder de vista que  en la Argentina fuimos capaces de construir una salida electoral al desastre macrista; y eso es intolerable para determinados intereses. Intereses que quieren instalar una sensación de caos y de vacío de poder para medrar, como hicieron siempre.

Pero nosotros no podemos dejarlos que la instalen, con reñideros en público, funcionarios comentaristas de la realidad sobre la cual deben actuar, o "advirtiendo" que harán tal o cual cosa, o tomarán tal o cual medida, llegado el caso; borrándose en el mientras tanto. Tampoco con el presidente diciendo que la cuarentena no existe, mientras llama a la sociedad a cuidarse para evitar los contagios: el mejor remedio a la instalación de la idea de vacío de poder, es ejercerlo en plenitud; que para eso nos votaron.

lunes, 15 de junio de 2020

REGRESO INES PERADO


Volvió Macri. Y volvió Carrió. Y se juntaron para hablar, aunque no sabemos si en realidad se juntaron, violando la cuarentena, o lo hicieron por teleconferencia: la foto que el propio Macri subió a su cuenta de Twitter es de 2017, en uno de los tantos períodos de vacaciones de que gozó siendo presidente.

Según nos cuenta Macri, están preocupados por los atropellos institucionales que están viendo,  pero no nos termina de contar cuáles ¿Serán acaso las redes de espionaje armadas durante su gobierno para perseguir a propios y ajenos, de las que estamos teniendo noticias por estos días?

Porque ese sería un posible tema de interés común con Lilita: ver, como dice Leopoldo Moreau, como organizar en conjunto su defensa, cuando tengan que desfilar por tribunales. Porque curiosamente Carrió (la que siempre se decía perseguida) es una de las pocas que se salvó de ser espiada o escuchada. Y a su vez hay pruebas sobradas de que tenía montada su propia red de espionaje, a través de "topos" en la AFIP que le aportaban información amparada por el secreto fiscal.

Como sea, es un dato menor si se quiere de que hablaron, la cuestión es que se juntaron, y salvo en el núcleo duro del gorilismo social psiquiátrico, tuvieron poca repercusión: ni siquiera los medios que los aupaban y blindaban cuando eran gobierno le dieron demasiada trascendencia a la "reunión". ¿Perciben acaso que han comenzado a transitar el sendero de la irrelevancia política?

Si se mira, hubo más repercusiones -escasas- de este lado, que hacia las propias filas de lo que fue "Cambiemos". Como si estuvieran buscando reagruparse bajo otros liderazgos, menos calcinados digamos. O menos espiones: es muy difícil tomar como importante las definiciones políticas  de un tipo que te espiaba, aunque fueras parte de su mismo espacio político.

Que Carrió y Macri no tengan hoy .la relevancia que podrían tener hace seis meses, o que puedan estar empezando a transitar el ostracismo político sería una muy buena noticia, a condición de que no perdamos de vista algo: el sector social al cual expresaron electoralmente siempre que compitieron está allí, dispuesto a encontrar su liderazgo, e incluso a volver a tenerlos en cuenta.

La prueba está en que mientras los dos "no estaban" (es decir, guardaban silencio y no aparecían en público), esos sectores fueron la masa de maniobra disponible para que los grandes medios (los vertebradores de la oposición real, desde 2008. mínimo) o el bolsonarismo criollo en germen (Patricia Bullrich) los hicieran movilizarse y cacerolear contra los sueldos de los políticos, la cuarentena o la expropiación de Vicentín: la derecha antiperonista en la Argentina siempre tiene un mar donde pescar, con abundante pique de nabos; y el macrismo social es más antiguo y persistente que su expresión política.

Y cualquiera que aspire a representar a ese sector, o contar con su voto como parte de una acumulación mayor para volver al gobierno (porque el poder lo tienen siempre), debe en un punto (o en varios) reproducir el discurso y los métodos de Macri y de Carrió. Esto bien lo sabe por ejemplo Horacio Rodríguez Larreta (víctima de la paranoia obsesiva del espionaje macrista), al que sus gestos de acercamiento y entendimiento con el gobierno nacional le costaron rechazos en su propia base electoral.

De allí que, un poco para no perderla, y bastante por la natural desaprensión de la derecha en cuestiones en las que está involucrado el interés colectivo, social o general (como las medidas para la prevención del coronavirus), haya decidido seguir adelante en la CABA flexibilizando la cuarentena como si no pasara nada y los casos estuvieran bajando en lugar de aumentar; con tal de ser el ídolo de los runners porteños que se oponen a la "infectadura" peronista.

En síntesis, que el árbol no nos tape el bosque: Macri y Carrió volvieron, y pocos (casi nadie) les dio ni cinco de pelota. Eso es una muy buena noticia. Pero los que votaron y les permitieron llegar a donde llegaron en política siguen allí, esperando ser representados: no esperemos que triunfe en esa empresa una variante más "racional" con la que se puedan establecer ciertos diálogos a futuro. 

viernes, 20 de diciembre de 2019

SOMOS VENEZUELA


En plena campaña electoral, el macrismo inauguró una nueva categoría política: la del oficialismo que, siendo como tal responsable de garantizar la transparencia de las eleccciones, denunciaba un intento de fraude de la oposición; algo inédito en la historia.

El absurdo tenía sin embargo un sentido, dirigido hacia el propio núcleo duro electoral: ir preparando el terreno para deslegitimar un previsible triunfo del "Frente de Todos", y anunciar así el paso de gobierno fracasado, a oposición intransigente, dispuesta a sabotear al nuevo gobierno desde el principio.

La remontada electoral de Macri desde las PASO a las elecciones generales le dio oxígeno político a esa idea, y al mismo tiempo distribuyó las representaciones parlamentarias en el Congreso de un modo que obliga al nuevo gobierno a negociar el quórum y los apoyos, tema por tema.

Esta segunda circunstancia fue la plataforma sobre la que se montaron los sectores ultras del antiperonismo, para intentar torpedear nada menos que la asunción de diputados electos por el pueblo, lo que no puede sino calificarse como un intento abierto de golpe institucional.

En medio de todo eso y sin ponerse colorados, defienden lo que hasta ayer criticaban, o vuelven a rasgarse las vestiduras por la presunta concesión de la suma del poder público a Alberto Fernández a través de la ley de emergencia, después de cuatro años de estruendoso silencio frente a un Congreso cerrado, y un presidente (Macri) que gobernó a puro DNU.

Hay quienes sostienen que hacia el interior de lo que fuera "Cambiemos" existe una disputa entre sectores (fundamentalmente de la UCR) proclives a ejercer una oposición civilizada, dispuesta a sentarse a conversar determinadas cuestiones con el gobierno, a cambio de beneficios concretos; básicamente el radicalismo que gobierna provincias; y otros sectores (representados por el PRO y la Coalición Cívica) refractarios a todo diálogo, y dispuesto a tirar piedras al Congreso si fuera necesario, en palabras de Patricia Bullrich.

Nada que los argentjnos no hayamos visto entre 2008 (cuando estalló el conflicto con el campo) y 2015, cuando le arrojaron a Cristina el cadáver de Nisman. En todo caso la novedad sería que ahora Alberto Fernández (en ese lapso fuera del gobierno) empieza a sufrir en cuero propio lo que Cristina padeció por esos años: la peor oposición posible, que fue el semillero del gobierno más horrible del que se tenga memoria en nuestra historia, en tiempos democráticos.

En ese marco, parece bastante probable que lo que se cuenta en esta nota de La Politica Online sea cierto: Macri habría intercedido ante Cornejo y la dirigencia de la UCR en medio de las tratativas para conseguir el tratamiento parlamentario de la ley de emergencia, para que no prestaran concurso al quórum, y desde ya se opusieran de plano a los proyectos del Ejecutivo. El hecho está en la dinámica de los acontecimientos, de allí que no resulte extraño.

No vamos a ser nosotros los que nos rasguemos las vestiduras porque la oposición apela a retacear el quórum como estrategia política, porque es una estrategia legítima. Lo que sí está claro es que el macrismo (con el propio Macri a la cabeza) articula su gestualidad opositora con los primeros brotes sociales de resistencia frontal al gobierno de AF (los piquetes "autoconvocados" de productores rurales en ciertos puntos, la marcha del otro día a una semana de iniciado el gobierno "en defensa de la república y las instituciones"), como que son parte de su núcleo duro electoral, y aspira a que lo sigan siendo.

Lo que ocurre es que esta idea de una "oposición a la venezolana" que va ganando cuerpo va más allá de los roles legítimos que oficialistas y opositores juegan en un sistema democrático; y lo tensiona a un extremo peligroso, en un contexto regional crítico para las democracias en el continente: sin hablar de conspiraciones en paralelo, lo cierto es que ciertos movimientos políticos de las derechas latinoamericanas tienden a espejarse.

Esta es una realidad que existe, está instalada y llegó para quedarse, y lo peor que podría hacer Alberto (por naturaleza, de temperamento componedor) es ignorarla, porque van por él y su gobierno, para horadar su legitimidad, y no están dispuestos a parar. De hecho, si algo indica la experiencia de los años de gobierno de Cristina es que ni siquiera se detuvieron frente al más del 54 % de los votos que cosechó en el 2011, y que los sectores más recalcitrantes (como Carrió) fueron los que marcaron la pauta y llevaron de las narices al resto (en especial a la UCR), más allá de su volumen electoral.

¿Por qué no lo haría Macri, respaldado como se siente por el 40 % de los votos de los argentinos, de los cuales buena parte está imbuido de una fuerte mística antiperonista (quizás inflamados de odio sería el término más exacto), que le exigen que haga exactamente eso? Eso sí, nada le impide en el mientras tanto irse a Qatar a ver el mundial de clubes.

Para concluir: es la propia base electoral la que los empuja en esa dirección, más allá de la mayor o menor comprensión de las responsabilidades institucionales de la dirigencia, o de que hagan o no autocrítica (aun en su fuero íntimo) por el desastre en el que dejaron el país al finalizar su gobierno. Posdata: vale lo mismo dicho hasta acá, para otro ofrecimiento de paz unilateral a Clarín, que será leído como una rendición incondicional. 

viernes, 30 de agosto de 2019

ESTA PELÍCULA YA LA VIMOS


Parece difícil de creer, y cuando en unos años lo contemos, muchos van a pensar que estamos fabulando, pero está pasando de nuevo: como en esos videos que terminan y vuelven a empezar, otro gobierno radical (antiperonista, si quieren) incendió el país, y cuando se duda de que pueda concluir su mandato, le echa la culpa a la oposición; es decir, al peronismo.

Alguna reflexión sobre este destino aparentemente ineludible tenemos que extraer los argentinos, para tratar de que nunca más nos vuelva a pasar. Porque no se trata simplemente de no votarlos más, y listo; cosa que además está visto, no sucede: hay amplios sectores de nuestra sociedad con una irrefrenable pulsión por el suicidio político, social y económico.  

Porque acá no se trata simplemente del comportamiento caprichoso de un heredero vago y consentido que aplica a su gobierno el modelo del "niño yo no fui" que mamó desde chico, para eludir sus responsabilidades: la fuga de las responsabilidades propias, la falta de la más mínima capacidad de autocrítica (esa que nos piden siempre a nosotros) y el desplazamiento de las culpas en los demás es el modus operandi compartido de todos los que terminaron confluyendo en "Cambiemos". 

De hecho, los radicales pueden dar cátedra sobre el tema, y de su origen en la UCR lo mamó Carrió, o sea que en esto no hay fisuras al interior del oficialismo: todos se respaldan, hombro con hombro, en el discurso alienado del "nosotros hicimos todo bien, el infierno son los otros, que no nos quieren porque somos puros, honestos, decentes y combatimos las mafias".

Pero lo peor, es que cuentan en la cruzada con el apoyo de (números más, números menos) un tercio de la sociedad argentina, que vive recluida en cavernas mentales a las que no llegan ni la luz, ni el sol, ni el aire: son impenetrables a la realidad. Y estarán los próximos ¿10, 20? años, historiando esta época como una oportunidad perdida para "construir un país decente para nuestros hijos", o paparruchadas por el estilo.

Macri llegó al gobierno en el 2015 por el voto popular (largo anhelo de nuestra derecha vernácula, por fin concretado y con uno de los suyos), al frente de una amplia coalición que iba más allá de los límites formales de "Cambiemos": el mundo de las finanzas nacionales e internacionales, los grandes grupos económicos, los medios de comunicación hegemónicos, las  agencias punitivas y represivas del Estado, el aparato judicial y de inteligencia, el apoyo de los Estados Unidos a cambio del alineamiento con sus objetivos estratégicos para la región, y cuando la crisis detonó, un colosal salvataje financiero del FMI: se les alinearon todos los planetas, e igual terminaron chocando la calesita.

Por si todo eso fuera poco, durante buena parte de su gestión contaron con el apoyo decisivo de amplios sectores del peronismo (incluidos casi todos los gobernadores, a los que ahora acusan de extorsionarlos), y con la pasividad de la peor conducción de la CGT de la historia. Con todo eso a favor, resulta que ahora se derrumban por un comunicado de prensa de Alberto Fernández o (peor aun) por el silencio de Cristina.

Pusieron en marcha el mismo modelo de valorización financiera y fuga de capitales que ha fracasado en el país cada vez que se ensayó, y lo profundizaron hasta sus últimas consecuencias, no obstante todas las advertencias que se les hicieron al respecto (ya desde el 2015 y la "campaña del miedo"), que eligieron sistemática y deliberadamente desoír. Y ahora que ese modelo colapsó por su propia dinámica, sin la presencia de factores externos, la culpa es de la oposición; que tiene que ayudarlos a sostenerlo a como de lugar y con respirador artificial, hasta el final del mandato de Macri.

Asistimos al fracaso total del proyecto que algunos vieron y nunca fue: el de la "brutal eficacia de la nueva derecha moderna y democrática". Dijimos varias veces acá que el macrismo no era más que el saqueo organizado como modelo de acumulación capitalista, y la estigmatización y persecución policial y judicial de toda forma de resistencia social y política, para forzar a toda la sociedad a aceptar resignada la pérdida de derechos; como único plan político. 

No tuvieron nunca otro plan que ese, y hoy está a la vista más que nunca: no están agitando el fantasma del golpismo opositor porque crean que de ese modo pueden revertir el resultado de las PASO y ganar las elecciones para mantenerse en el poder. Nadie en su sano juicio (lo cual excluye al núcleo duro de sus votantes) puede pensar eso; por la simple y sencilla razón de que cuanto más grandes sean el caos y la incertidumbre en una sociedad, menos piensa ésta en salir de ellos votando a los que lo causaron. Las PASO ya probaron que eso no es así, y si siguen por este camino la derrota será catastrófica, de proporciones históricas.

Es posible que algunos de ellos (Carrió, los radicales) estén construyendo hoy una justificación histórica a futuro de su enésismo fracaso, para poder volver, y hacen bien: si antes les dio resultado, porque la sociedad los indultó y los volvió a votar, ¿por qué no hacerlo de nuevo? Son una parte de los argentinos los que tienen que madurar, no ellos; que ya están de vuelta y en el ocaso.

Sin embargo, tenemos la sospecha de que las razones reales son más prosaicas: como el tero que pega el grito en un lado para ocultar el otro en el que tiene los huevos, lo que está haciendo el macrismo en desbandada denunciando que son víctimas de un golpe opositor, es querer comprometer a la oposición que en breve será gobierno en la continuidad del saqueo; para terminar de fugar lo que aun les falta. De allí la insistencia en comprometerlo explícitamente a Alberto Fernández en la continuidad del acuerdo con el FMI, exigiéndole que reclamo el desembolso de los 5421 millones de dólares pendientes antes del cambio de gobierno.

En la misma estaba (por sus propias razones, vinculadas a la conservación de sus cabezas sobre sus cuellos) la burocracia del propio FMI, cuando con buen criterio el candidato del FDT pegó el portazo y llamó a las cosas por su nombre, con el famoso comunicado al que ahora le atribuyen todos los males. En la huida final de la banda de salteadores nocturnos que nos gobierna, no hay mucho más que eso: quieren asegurarse los restos del botín.

Preferimos creer (solo eso, creer, sin evidencias ni certezas) que no están tirando de la soga más de lo razonable, para generar una reacción que les justifique irse reprimiendo, como en el 2001. Esperamos que al menos nos ahorren ese tramo doloroso de la misma película de siempre; porque hasta el Megacanje intentan repetir. Mientras tanto, la oposición triunfante y su candidato deben cortar de inmediato todo contacto con el gobierno porque resulta tóxico, y seguir buscando establecer vínculos con la sociedad que le confió su voto, y a la que tendrá que gobernar en breve para sacarla del desastre en el que la ha sumido el macrismo. 

Hay que garantizar que en el país se vote y la gente elija, y que estos tipos lleguen al final de su mandato, incluso aunque no quieran. No les demos la coartada de victimizarse, ni les permitamos que quieran erosionar la legitimidad del próximo gobierno; como hizo Menem al bajarse del balotaje contra Néstor en el 2003, o como están haciendo ellos ahora, al denunciar primero fraude, y luego golpe. Nadie dice que sea fácil, pero no hay otro camino. Tuits relacionados: 

martes, 20 de agosto de 2019

LA HORA DE LAS REVELACIONES



No son pocos los que por estas horas se asombran de la velocidad con la que se degrada la experiencia macrista, en todos los planos, tras la contundente derrota en las PASO: periodistas hasta ayer adictos y operadores del régimen que pegan violentos garrochazos o volteretas en el aire, empresarios del grupo de whatsapp coordinado por Marcos Galperín (empezando por el propio CEO de "Mercado Libre") que tocan el timbre de las oficinas de Alberto Fernández, internas en el seno del poder y cuestionamientos al propio Macri que trascienden en público, Jaime Durán Barba huyendo del país como rata por tirante, cambios en el gabinete a las apuradas.

Como telón de fondo de la descomposición del gobierno y como su consecuencia directa, la crisis económica y social que se agudiza, y los interrogantes sobre el futuro institucional del país (despejado ya el horizonte electoral), y la posibilidad de que Macri termine su mandato en tiempo y forma, con una mínima dosis de paz social.

Sin embargo y si se prestaba atención a los elementos estructurales del proceso más allá de las "novedades de la era" (la incidencia de los medios, las nuevas técnicas comunicacionales utilizadas para la estrategia política y electoral), los factores que derivaron en este penoso final estaban presentes ya cuando Macri se impuso a Scioli en el balotaje del 2015; encabezando una despareja coalición de partidos que formalizó el funcionamiento conjunto de hecho de las fuerzas políticas anti-peronistas que la conformaron, como núcleo duro de la oposición al kirchnerismo hasta ese momento, y durante los gobiernos de Néstor y Cristina.

Como el que gana siempre tiene razón, rendidos ante la evidencia del triunfo de Macri muchos prefirieron concentrar su atención más en las razones de su éxito, que en el proyecto político, económico y social al servicio del cual ese éxito se iba a poner. Eligieron intentar entender por qué Macri había ganado (lo que ciertamente era importante), más que poner la lupa en lo que efectivamente iba a hacer, con el triunfo asegurado; de allí que hasta teorizaran y escribieran libros sobre la era de hegemonía macrista que se avecinaba, con una eficacia en el logro de sus objetivos que cumplirían al fin la profecía de Halperín Donghi: la agonía final de la argentina peronista.

Existiera o no una cosa tal como "una nueva derecha moderna y democrática", de lo que nunca existieron dudas (al menos para nosotros) es que Macri venía para gerenciar el mismo proyecto de siempre de las minorías del privilegio; un proyecto en el que tenían cabida ¿el 5, el 10, el 15 %? de los argentinos, y el resto estábamos de más. Y que además era insustentable a mediano plazo por donde se lo mire; como finalmente el tiempo se encargó de demostrar.

Es decir entonces que la "nueva" derecha, arribada ahora al poder por el voto mayoritario,  afrontaba el mismo dilema que la "vieja" que tenía que apelar al fraude y los golpes de Estado: como relegitimarse políticamente para construir una larga hegemonía en el poder institucional, mientras despojaba a las grandes mayorías nacionales de sus derechos, y las hacía retroceder en forma constante en sus niveles de vida, consumo y condiciones materiales de existencia.

Para conseguir eso, se nos dijo todos estos años que bastaba con el aparato de alienación cultural, el blindaje mediático, la apelación al discurso del odio y agitar el miedo al retorno del fantasma populista. Pero lo cierto era entonces y terminó siendo estruendosamente después, que el sesgo de clase de la coalición de gobierno era demasiado ostensible como para poder ocultarlo de la vista de todos, todo el tiempo. Tanto, que los resultados electorales hicieron que el gobierno y sus principales figuras se terminaran refugiando en el discurso en los estrechos límites de su clase; como Carrió apelando al "voto esquí" y aclarando -por si hiciera falta- que no les estaba hablando a los pobres.

Un clasismo -el del gobierno- palpable en su discurso, en sus medidas y en los apoyos que recogió, el de Macri fue antes que todo y primero que nada, un gobierno que ejecutó la revancha de una clase social por los avances de la década larga del kirchnerismo; porque nunca hay que perder de vista que lo que para nosotros pudo ser insuficiente, para ellos es siempre intolerable. Tanto es así que el Macri auténtico, el que no está mediado por el coacheo duranbarbista, en la tarde del lunes posterior a la elección decidió culparnos a nosotros del desmadre final de la economía por votar como votamos, y darnos un castigo aleccionador dejando volar el dólar. 

Recordemos hoy, desde esta perspectiva, cuantas veces nos dijeron que estábamos mal, por haber estado bien; tratando de hacernos sentir culpables de los males del país, por acceder a cosas, derechos, consumos, que no nos estaban permitidos. Y tengámoslo muy presente en los difíciles meses por venir, los de la descomposición final del régimen: aunque parezca que "oyeron la voz de las urnas", lo único que van a hacer es intentar anudar sus últimos negocios antes de irse; mientras la crisis se agudiza al compás del  creciente vacío de poder.

Los desbordes siquiátricos que abundan por estas horas en el oficialismo (de los que Carrió es solo la exponente mayor, lejos de ser la única) no son sino los modos con que esa clase lidia con sus inconvenientes para comprender una realidad que los desborda, y sobre todo, se les resiste. Una vez más, volvemos al principio: si se mira hoy el desagradable espectáculo de la descomposición final de lo que fue "Cambiemos" (tanto, que ni siquiera logró llegar a las elecciones bajo la misma sigla), lo que se ve estaba allí ya en el 2015.

Es decir, y sin que el orden implique mayor o menor importancia, las fragilidades de la coalición política triunfante en el 2015 estaban tan a la vista, como las del modelo de valorización financiera que terminó estallando como se preveía: la UCR como una estructura política vacía, que hace ya 25 años (en el Pacto de Olivos y la reforma constitucional del 94') pactó ser institucionalizada como oposición, renunciando a intentar ejercer el poder; la Coalición Cívica como poco más que una corte de eunucos políticos que festejan los desbordes paranoides de Carrió, y el PRO como una extensión política de SOCMA, una sociedad con un solo socio (Macri); de la que en todo caso algunos (Larreta, Vidal) intentarán ahora no desprenderse de acciones que nunca tuvieron, sino presentar sus currículums en otro lado, para sobrevivir después de la liquidación.

También estaba en el 2015 y seguirá estando (y más aun, pretendiendo influir) una clase empresaria de una espantosa mediocridad cultural y enanismo político, que sigue pensando que el problema central del país son los impuestos, el gasto público y las leyes laborales; sin más perspectiva cierta de desarrollo que apostar a tres o cuatro enclaves de actividades primarias privilegiadas por sus ventajas comparativas, y sin más horizonte futuro que maximizar ganancias vía evasión impositiva o posiciones dominantes en el mercado, para fugarlas del país. Y un golpe de mercado en curso que apunta más a disciplinar al próximo gobierno (como en el 89'), que a arrancarle más concesiones al que está formalmente en el poder, pero no está en condiciones políticas de garantizarles nada.

Desde el otro lado, nosotros, en la victoria, no tenemos que perder de vista estas cuestiones centrales; porque esas fuerzas seguirán alineadas, y la derecha social vivita, coleando y espoleada por el odio y -ahora- la frustración; mientras sus representaciones en las distintas fracciones del capital apuestan en esta instancia (como ya lo hicieron antes, en el menemato) al entrismo y la cooptación del nuevo gobierno; bajo la bandera de la necesidad de "cerrar la grieta". En eso están Galperín, tocando el timbre de las oficinas de Alberto Fernández, o Magnetto, exhibiendo con orgullo que se sentará en la primera fila a escucharlo en las jornadas que todos los años organiza Clarín en el MALBA.

En un contexto difícil, donde un eventual gobierno del "Frente de Todos" (que debe apostar a ganar en octubre por un margen más amplio aun, si fuera posible) deberá andar con pies de plomo desde el principio, Alberto Fernández deberá tratar de mantener unida la coalición política y social que lo está llevando al triunfo; y si algo enseña la desastrosa experiencia macrista es que el único modo de conseguirlo, es asumir la representación plena de sus intereses, sin concesiones. Tuits relacionados: 

jueves, 14 de marzo de 2019

TODA LA MIERDA AL SOL



Quizás el vértigo propio de los tiempos presentes impida que podamos apreciar ahora, en su justa dimensión, la enorme contribución que está haciendo el juez Ramos Padilla a la consolidación de la democracia argentina; echando luz sobre la oscuridad de cloacas profundas del aparato estatal, de los medios, del poder económico y de los factores externos que tienen injerencia cada vez más desembozada en nuestros asuntos internos. Y cuando a las cloacas se les levanta la tapa, lo que sale es mucho olor a podredumbre acumulada por años.

Con los cojones que no tuvieron Nisman par defender su absurda denuncia en el Congreso, ni Stornelli para presentarse a declarar en Dolores, es evidente que el juez hace lo que hace y del modo que lo hace, porque tiene la casi plena certeza que la corporación judicial está maniobrando para sacarle la causa de sus manos, y garantizar la impunidad de los mafiosos implicados, empezando por Stornelli. Y también porque haciendo público lo que muchos están desesperados por mantener encapsulado en un expediente judicial a tramitarse en los despachos "amigos" de Comodoro Py, se está protegiendo a sí mismo, su seguridad y hasta la de su familia. 

Ramos Padilla no dijo nada nuevo o que no se supiera, pero que ahora adquiere contornos dramáticos revelado públicamente por un juez, en el Congreso de la nación, y con registros fílmicos que quedan como testimonio para cuando se escriba la historia de estos tiempos. Les puso nombres, apellidos, circunstancias de modo, tiempo y lugar, relaciones, hilos y vínculos a ese Estado o para-Estado en las catacumbas que siempre ha existido, pero que desde diciembre del 2015 y con el gobierno de Macri constituye el núcleo central del plan político oficial, al servicio del cual pusieron todo el peso de instituciones que prostituyeron, o terminaron de prostituir: la justicia, los servicios de inteligencia, los vínculos con embajadas extranjeras, el poder mediático concentrado.

Cuando se escriba la historia, dijimos. Cuando se escriba la historia de estos tiempos tenebrosos, no habrá archivos de nada de lo que Ramos Padilla contó ayer en los medios que callaron, con un silencio estruendoso y espeso, tan espeso como el burdo intento de blindar mediáticamente la realidad: si el periodismo es -dicen- la primera versión de la historia, el periodismo hegemónico de estos tiempos es el primer paso hacia su falsificación, para ocultamiento de la verdad en tiempo presente, y de cara a las generaciones futuras. Pero ya no les resultará tan fácil, porque la contundencia de la investigación del juez (y la torpeza de los titiriteros, como no) develó la trama, los hilos, los personajes, los blancos, las víctimas: todo  está allí, expuesto para el que lo quiera ver. 

Disgresión al margen, sobre el mismo tema: si bien el "apagón digital" de ayer a la tarde en distintas plataformas y redes sociales pudo ser un fenómeno mundial, no hay que descartar que este gobierno apele a todo tipo de herramientas para tratar de impedir que la verdad se filtre; por algo han adquirido el sistema "Pegassus", y no parece gente con escrúpulos morales a la hora de utilizar ese tipo de herramientas.

En esas condiciones, y como resultado de innumerables maniobras delictivas que describió Ramos Padilla en su relato, hay gente presa, patrimonios embargados, empresas en riesgo de cambiar de manos; y en esa condiciones el gobierno quiere aplicar por decreto y sin condena firme, la "extinción de dominio" para los acusados de presuntos hechos de corrupción: la semejanza con la "Junta de Recuperación Patrimonial" de la Fusiladora, o con la CONAREPA de la última dictadura es así absoluta, total.

Las revelaciones de Ramos Padilla son un puñetazo en la cara del cinismo de los "real politikers" que se reían de las visiones presuntamente conspirativas que enfatizaban sobre la importancia de factores como los medios, la embajada, los servicios de inteligencia o las estrategias de "law fare" en la disputa política. Tanto que en esas cloacas puestas a la luz aparecen como siempre se supuso que eran personajes tenebrosos como Carrió y su corte de bufones, que han construido toda una carrera política a base la infamia y el tráfico de pescado podrido; personajes que "defienden la república", degradando a la democracia: como decía ayer Agustín Rossi, ella y Olivetto deberían ser serparadas por sus cargos por inhabilidad moral, con mucha más justicia que Julio De Vido.

Tanto influyen estas cuestiones en nuestras disputas políticas (aunque se lo quiera minimizar) que ayer el oficialismo estuvo ausente por completo, porque saben sus miembros que están enterrados hasta el cuello en la mierda, que a falta de resultados de gestión la han usado hasta el cansancio como recurso político casi excluyente, y porque no puede sostener ningún debate público de nada que no sea la agenda armada para distraer la atención de las penurias cotidianas. Incluso la misma "cruzada contra la corrupción" se les ha vuelto en contra, y quedaron enmerdados por completo: no sería de extrañar que entre los fans de "la ley del arrepentido", haya algún arrepentido que busque salvar su propio cuello, enterrando a los demás. 

Como tampoco estuvo ningún representante del "peronismo perdonable" en cualquiera de sus versiones, desde Massa a Pichetto, pasando por Urtubey: todo un síntoma de que su acompañamiento casi acrítico al gobierno hasta no hace mucho tiempo tiene tanto de convicciones ideológicas en común, como de miedo a los carpetazos que dispensa la máquina de emporcar biografías. Y común acuerdo ambos (oficialismo y oposición oficialista) se negaron a recibir al juez en la Bicameral de control de los servicios de inteligencia, que es lo que hubiers correspondido.

En esas condiciones, se agiganta cada día más la figura de Cristina; porque como hemos dicho muchas veces, en la grave situación actual son más necesarios que nunca candidatos a prueba de aprietes y carpetazos, y porque fue la única que se les animó a esas cloacas, por eso la quieren correr y amedrentar.

Hasta acá teníamos en claro que para la reparación económica y social de los daños inmensos que está causando este gobierno no hay otro camino que un cambio de gobierno, porque es imposible que existan rectificaciones dentro del mismo proceso: no están dadas las condiciones, ni existe la voluntad. Ahora tenemos también la certeza de que para lograr el saneamiento institucional, la recuperación de la democracia y el Estado de derecho, es necesario que vuelva el "populismo", y desalojar del poder por las urnas a los "republicanos".

Hace unos días atrás decíamos acá: "Si la prioridad (como en el 2003) es reconstruir el país en su tejido social y productivo, junto con la capacidad arbitral del Estado y la autoridad presidencial, no es menos cierto que el próximo gobierno tendrá la inmensa tarea de restablecer en el país la plena vigencia del estado de derecho, un desafío al cual ningún gobierno se vio enfrentado desde 1983. Y también de ajustar las cuentas (con todas las herramientas que ese mismo estado de derecho pone a disposición a esos fines) en el futuro con este presente de oprobio y sus perpetradores políticos, judiciales y mediáticos;porque de lo contrario subsistirán bolsones de privilegio y anti democracia que pondrán en jaque no solo a ese gobierno futuro, sino a la democracia misma.". La exposición de Ramos Padilla en el Congreso le da dramática actualidad a lo dicho.

miércoles, 6 de febrero de 2019

LA GRAN CHANGUI CÁCERES


Más información, acá.

CONTÁME MAS



A ver si entendemos: el grupo de países satélites de los Estados Unidos que vienen presionando para cambiar el gobierno de Venezuela (violando así los principios de la Carta de las Naciones Unidas) cree que tienen la autoridad para rechazar gestiones de terceros (en éste caso México, Uruguay o el Papa) para negociar una salida pacífica a la crisis.

Y consideran que esos ofrecimientos son un “ardid diplomático” parta “dilatar la salida del dictador”: cualquiera diría que rechazan la diplomacia, y apoyan una intervención armada extranjera (de Estados Unidos, bah) en Venezuela, o una salida violenta y cruenta de la crisis.

No extraña: hace poco firmaron un documento sobre Venezuela, en el que se metían en una disputa territorial que sostiene con Guyana por el Esequibo (enlace al post anterior), tomando partido; o sea que de diplomacia no entienden un pomo. Lo suyo es ser simplemente cipayos: tropas auxiliares de las guerras imperialistas.



Capaz que Kirchbaum estuvo leyendo Nestornautas: “El DNU también mete mano en la organización de las entidades deportivas: hace desaparecer la Confederación Argentina de Deportes, y suprime la participación de los propios deportistas, técnicos y entrenadores en las asociaciones deportivas de representación nacional que introdujo la Ley 27.202 en el texto de la Ley del Deporte 20.655.

A contrapelo de las declamaciones del macrismo contra los intentos de perpetuación en el poder, elevan de una a dos reelecciones inmediatas las permitidas para los presidentes de las asociaciones civiles deportivas de primer y segundo grado, de las asociaciones civiles deportivas de representación nacional y superiores. ¿Qué “pollo” tendrá Macri para alguna de ellas, que estará alcanzado por la restricción vigente y no puede presentarse para otro mandato? 



Me caigo de culo: ¿vos decís que con una cosecha no solo no nos salvamos, sino que retrocedemos 12 años?

¿Y para esto levantamos el “cepo”, eliminamos las retenciones, devaluamos, eliminamos los cupos de exportación, para que el campo no derrame? Dolor Biolcatti.



¿Esta señora no tendrá miedo de que si prospera la demanda civil en su contra finalmente averigüemos de que vive y como puede sostener su estilo y glamour, no, tendrá todos los papeles en regla?



Pará, pará, pará: ¿vos me estás diciendo que el tipo es presidente y no se pasa todo el día en reuniones con sus ministros y funcionarios, o inaugurando obras, haciendo anuncios de planes de gobierno, o recorriendo el país para tomar contacto con su pueblo y sus necesidades?

¿No será un presidente trucho, de juguete, no?



O sea que para que los yanquis finalmente aceptaran comprarnos los limones, tuvo que venir una empresa de ellos acá, para poder venderlos y quedarse con la ganancia, además de llevarse las divisas por las exportaciones.

Ah, no cierto, que eso lo puede hacer cualquier empresa, porque el gobierno se los permitió. Es al pedo: lo de estos tipos es negociar, en eso no hay con que darles.



Aumentaron las tarifas una bocha, porque de ese modo las empresas iban a poder hacer las inversiones para mejorar los servicios, pero el plan se cumplió solo a medias: más precisamente en la parte de aumentar las tarifas, el resto lo vamos viendo.

Eso sí: si las seguimos aumentando por lo menos por tres años más (o tres segundos semestres, que es lo mismo), veremos la luz al final del túnel, y tendremos mejores servicios. Eso, si no hay cortes.



No sé como lo verán ustedes, pero desde acá tiene toda la pinta de una extorsión, y para ser más precisos, exitosa. Lástima que no la hizo Baradel, si no la leona Vidal le caía encima con todo.



Y con esa sagacidad investigativa queremos que avancen las causas contra la corrupción, así no se puede. Ojo: no habría que descartar el uso de armas químicas por parte de un comando mapuche iraní-venezolano entrenado por la Cámpora, para que los kukas zafen de los juicios.



Déjame adivinar: los salarios le van a ganar a la inflación, por goleada. O en definición por penales, pero lo importante es que los tres puntos (de inflación) queden en casa.

¿Es una impresión nuestra nomás, o este muchacho tiene una irrefrenable compulsión por que lo caguen a piñas apenas lo vean en la calle?




Para variar, la UCR yéndose antes de un gobierno. 

Ya van a buscar la forma de echarle la culpa al peronismo.