LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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martes, 3 de junio de 2014

SOBRE "LE DEJAN DEUDA AL FUTURO GOBIERNO", Y OTRAS ZONCERAS


Zonceras o gataflorismos, como lo quieran ver; porque a esta altura de las cosas está claro que nada de lo que haga o deje de hacer el gobierno -aunque sea algo que hasta el día anterior ellos pedían que haga, o deje de hacer- les parecerá bien, nunca.

Desde esa postura es lógico que sumen papelones diarios, y digan burradas memorables como las de Bermúdez.

Ni falta haría recordar que Néstor Kirchner asumió el gobierno en el 2003 con una deuda externa que era más o menos 20 veces la cifra que le preocupa ahora al hermano de Altamira, y para más en defáult.

Deuda generada por supuesto por los gobiernos anteriores (como la del Club de París, Bermúdez, te pasamos el dato por si no lo tenías), y que se la haya defaulteado no significó que se la repudiara, y en consecuencia no hubiera que pagarla.

Deuda que el kirchnerismo reestructuró con quita sustancial y reprogramación a largo plazo en los canjes del 2005 y el 2010; aunque aplicando la lógica de Bérmudez (que no es el único que razona de un modo tan pavote) habría que haberla pagado toda de una y al contado rabioso, para no dejarle ninguna herencia pesada a los gobiernos posteriores.

Cobrar de una vez y cash, ni más ni menos que lo que pretenden por ejemplo los fondos buitres que litigan contra el país en los EEUU, o lo que pretendían los españoles de Repsol cuando se expropió el 51 % de YPF y fueron al CIADI: ver si no como se desprendieron de inmediato de los bonos que le entregó el Estado como indemnización para hacerse con plata, que se la sacaron a los compradores (sin perder su valor, agreguemos).

Siguiendo la zoncera dominante en estos días de "le dejan deuda al futuro gobierno", ¿habría que haberles pagado al contado, o allanarse a lo que pidan los buitres en el juicio de Griesa para resolver el tema sí o sí y no dejárselo al futuro gobierno?

Mientras tanto el Estado podrá pagar por controlar la mayor empresa del país (lo que supone además un plus) a los tenedores de esos bonos, de acá al 2033; mientras disminuye anualmente la salida de dólares por importaciones de energía (lo que sería más acentuado si las demás petroleras invirtieran y produjeran como YPF), será beneficiario del 51 % de las utilidades de la empresa que no se reinviertan en todos esos años, y tendrá acceso a varios yacimientos de hidrocarburos convencionales y no convencionales que están entre los más productivos del mundo.

Porque habría que aclararles a los zonzos que repiten zonceras (como ésta de "le dejan deuda...") que a diferencia de la inmensa mayoría de la deuda externa argentina (generalmente dilapidada) aquí se emitió deuda para comprar un activo importante, el más importante -reiteramos- del país en tamaño de empresa.

¿O acaso cuando Cristina se vaya el nuevo gobierno deberá devolver el 51 % de las acciones de YPF?   

Pensemos por un momento que perspectivas hubiera tenido el país de crecer como lo hizo desde el 2003 sin los canjes de la deuda, y que perspectivas tendría ahora de sostener reservas en el BCRA para evitar ataques especulativos contra el peso, si se hubieran resuelto del modo que subyace en la zoncera, los entuertos de Repsol y el Club de París: en ésta nota de Página 12 lo explica muy bien Axel Kicillof para el último caso.

A menos que lo que los genios que así piensan lo que estén cuestionando es la decisión de haber arreglado con el Club de París (aunque lo pidieran hasta el día anterior), como antes cuestionaban que se expropiara YPF; aunque lloraban (y lloran) por el "déficit energético".

sábado, 31 de mayo de 2014

¿PUEDE TENER IMPORTANCIA LA OPINIÓN DE UN DIARIO LLENO DE BURROS?


Según nos dice el diario del Loco Lindo, en el 2006 se intentó arreglar la deuda con el Club de parís, y Boudou era ministro de Economía, suponemos que de Néstor Kirchner, que por entonces era el presidente (lo fue, si la memoria no nos es infiel, hasta el 10 de diciembre del 2007). 

El problema es que la decisión de pagarle la deuda al Club de París vino bastante después, el 2 de septiembre del 2008, por el Decreto 1394 de Cristina que pueden ver acá:



Y la crisis de las sub prime, Lehman Brothers y la debacle financiera internacional no habrían tenido nada que ver con que no se paga antes esa deuda, al parecer: todo fue culpa de un capricho de Néstor.

En el mismo diario, el mismo día (ayer) nos encontramos con esto otro, hablando de la media sanción del Senado a la ley que crea la Universidad de la Defensa: 


Alguien le tendría que explicar a éste buen señor que los DNU (decretos de necesidad y urgencia) no tienen nada que ver con la convocatoria del Congreso a sesiones extraordinarias que puede hacer el Presidente, porque ésa es una atribución que le otgorga la Constitución Nacional en su artículo 99 inciso 9): "Prorroga las sesiones ordinarias del Congreso, o lo convoca a sesiones extraordinarias, cuando un grave interés de orden o de progreso lo requiera.". 

Si este buen señor dice que la idea de que la defensa nacional es un asunto que compete también a los civiles se la copiamos al chavismo, entonces la Ley de Defensa Nacional 23.554 (de 1984) ya era chavista aun antes de Chávez, porque en su artículo 6 dice: "La Defensa Nacional constituye un derecho y un deber para todos los argentinos, en la forma y términos que establecen las leyes. ".

Por si le quedaba alguna duda, hay más artículos que reafirman lo mismo, a saber:

El artículo 9 inciso h), que menciona entre "los integrantes de la defensa nacional" a "El Pueblo de la Nación mediante su participación activa en las cuestiones esenciales de la Defensa, tanto en la paz como en la guerra de acuerdo a las normas que rijan la movilización, el Servicio Militar, el Servicio Civil y la Defensa Civil. "

El artículo 25: "Todas las personas de existencia visible y/o jurídicas sujetas a las leyes argentinas, podrán ser requeridas para el cumplimiento de obligaciones destinadas a asegurar la Defensa Nacional. "

Y el 27: "El servicio civil de defensa es la obligación de prestar servicios no militares, que deben cumplir los habitantes del país, a fin de satisfacer necesidades de preparación del potencial nacional para la eventualidad de una guerra, o para sostener el esfuerzo bélico ante el conflicto ya declarado. "

Pero siguiendo el razonamiento del artículo, más chavista aun sería la propia Constitución Nacional, que en su artículo 21 dice (desde 1853) lo siguiente: "Todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la patria y de esta Constitución, conforme a las leyes que al efecto dicte el Congreso y a los decretos del Ejecutivo nacional. ".

Opinar opina cualquiera, eso sí: habría que tomar la precaución de no andar diciendo tantas burradas juntas.

Y lo curioso es que son todas siempre para el mismo lado.

jueves, 29 de mayo de 2014

PARÍS NO ERA UNA FIESTA


Hace bastante tiempo atrás y a propósito del pleito con los fondos buitres, nosotros decíamos acá: "El modo de resolución del tema de la deuda externa ha sido sin dudas uno de los grandes logros macroeconómicos del kirchnerismo, que contribuyó a darle sustentabilidad al modelo económico implementado a partir del 25 de mayo del 2003; pero que menos réditos políticos le deja.

Cuando Néstor Kirchner llegó al poder, la democracia argentina llevaba ya casi 20 años de vigencia, y por ende habían pasado dos décadas y varios gobiernos no sólo sin resolver el problema de la deuda externa, sino agravándolo con los años, hasta que se convirtió en una hipoteca muy pesada sobre nuestro futuro.

De más está decir que si había un momento para discutir la legitimidad política de esa deuda, y en su caso repudiarla jurídicamente o desconocerla (por ejemplo por haber sido contraída en buena parte en períodos dictatoriales), era en aquéllos primeros años de democracia; y por las razones que fuera, no se optó por ese camino, y los gobiernos posteriores a Alfonsín no sólo se encontraron con el problema de la deuda, sino lo acrecentaron contrayendo más deuda.

Estas verdades sencillas es necesario reiterarlas todas las veces que se pueda, porque a casi 30 años de recuperada la democracia, todavía hay que escuchar a los que plantean el discurso (simpático, sin dudas) de que antes que pagar la deuda, hay que investigarla, y en su caso desconocer lo que sea fruto de ilícitos o negociados.

Desde otro lado, se cuestiona el defáult del 2001 (que tampoco lo declaró el kirchnerismo), la ruptura de los contratos y la seguridad jurídica y todo lo que sabemos: nos aislamos del mundo, tenemos que honrar nuestras deudas; y toda la sanata conocida.

El camino elegido por el kirchnerismo (como que tuvo la difícil responsabilidad de gobernar) fue otro, y bien conocido: reestructuró la deuda con una quita generosa (del 70 % del capital en algunos casos) y una reestructuración de los vencimientos que los van estirando hasta el 2038: una apuesta a conciliar el pago de la deuda con las posibilidades reales del país, y su capacidad de crecer y reconstruir el tejido social y productivo destruido por el neoliberalismo; que en buena medida fue el autor de esa deuda.

Los resultados están a la vista y son por todos conocidos, mas aun: fueron ratificados con contundencia por el pueblo argentino en las urnas en dos oportunidades; porque lo sepan o no quienes votaron al kirchnerismo, estaban apoyando ese modo de resolver el problema de la deuda.".

Repasando los títulos de los diarios de hoy (aun sumidos en la sorpresa por el anuncio, otra vez más y van), y las reacciones que está despertando el arreglo con el Club de París, hay que decir que -como marco conceptual de enfoque del asunto- no cambiaríamos ni una coma. 

En todo caso agregaríamos que en buena parte se trata de deuda privada, estatizada por De La Rúa en el 2001, así que FAUNEN et al (Sturzenegger por ejemplo) abstenerse de opinar.

Sobre el acuerdo en sí (o al menos lo que se conoce: ver acá los detalles) corresponde decir lo siguiente:

* Es poco probable que el acuerdo sirva para todo lo que dicen que sirve, porque el crecuimiento del país sigue dependiendo en buena medida del mercado interno, y de la capacidad de movilización productiva del ahorro nacional. En ese sentido es más importante por ejemplo el sostenimiento de la línea obligatoria de financiamiento productivo que los bancos deben otorgar a las empresas a partir de la reforma de la carta orgánica del BCRA; y el tema remite también a la eterna discusión sobre el verdadero peso de la inversión extranjera en el desarrollo de un país.

* Dicho eso, el acuerdo es muy favorable, considerando las expectativas previas: no interviene el FMI en las tratativas (lo que supone evitar que metan cuchara en los lineamientos de la política económica), se paga en un plazo de cinco años, con opción a 7 si no vienen inversiones de los países miembros del Club; con interés del 3 % y 1 % adicional si se estiran los plazos porque vinieron menos inversiones de las previstas

* Habría pagos adicionales si vienen más inversiones de los países miembros del Club , lo que junto a lo expuesto en el párrafo anterior supone un estímulo para que sus empresas inviertan acá. Habrá que ver en el mediano plazo el balance entre los dólares que se van en pago de la deuda, y los que vienen por inversiones; que también se contabilizan en las reservas del Central.

* Se remueve un impedimento para que empresas del país accedan al financiamiento internacional, en particular líneas de prefinanciación de exportaciones; lo que por un lado descomprime la demanda de dólares acá (las exportadoras tomaban créditos en el país en esa moneda), y hace que esas tengan que acceder a financiamiento externo, sin competir por el crédito local con otras de menor escala, como las Pymes.

* Lo más importante de esto es que el gobierno crea un condición más para que los empresarios no tengan excusas para invertir, sin ceder a condicionalidades o planteos que signifiquen modificar los lineamientos de la política económica (como cuando se firmaban acuerdos contingentes con el FMI), o compartir con otro su definición, sea el FMI, el Foro de Convergencia Empresarial (ver acá); o cualquier otro.