LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
Mostrando entradas con la etiqueta Miceli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miceli. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de mayo de 2013

LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS


Porque si hay gente que conoce de como garantizar la transparencia de los procesos electorales, es éste muchacho.

Que tomó cursos con Luisito Barrionuevo.

sábado, 13 de abril de 2013

LA DISCUSIÓN MÁS INTERESANTE SIGUE ESTANDO ADENTRO


Este post de hace unos días sobre Miceli y su situación en el noticiero de Canal 7 a partir del entredicho con el "Cuervo" Larroque, fue el más visitado de éste blog en más de un mes, y uno de los 10 más leídos desde que aparecimos en la blogósfera.

La inmensa mayoría de los comentarios que tuvo (diríamos que todos, menos uno) son de gente que apoya el proyecto que iniciara Néstor Kirchner, y que hoy encarna y conduce Cristina; y no todos expresaron la misma opinión: algunos (los más) se la tomaron con Miceli, otros con la respuesta de Larroque.

Otros (como nosotros) preferimos poner el acento en los costos que paga el kirchnerismo por sus errores a la hora de definir su política comunicacional hacia los medios que administra directamente (como Canal 7 o Radio Nacional), o donde puede influir porque los maneja "gente del palo".

Desde ese lugar, el episodio Miceli está vinculado directamente a lo que le está pasando a nuestro amigo Lucas Carrasco, a partir de que lo echaron de la FM de Nacional Buenos Aires

El tema ha sido ampliamente tratado por los cumpas de la blogósfera, y como pasó con lo de Miceli, no todos piensan lo mismo: acá el Ingeniero, acá Gerardo y acá Oscar Cuervo lo bancan a Lucas desde las tripas, desde la amistad, desde el reconocimiento de sus (innegables) capacidades y desde el razonamiento político.

Acá Mario Paulela expone las cosas de otro modo, haciendo hincapié en la personalidad de Lucas, y en el hecho de como las individualidades -por más brillantes que sean- deben incardinarse en un proyecto colectivo.

Nosotros por supuesto, bancamos a Lucas porque es un amigo; que ha puesto el cuero por el proyecto nacional en circunstancias dificíles (y nada indica que no lo siga haciendo) y porque no se traiciona a sí mismo, aun cuando eso le traiga no pocos problemas, como es éste caso.

Y también porque -a la distancia, desde acá, a lo mejor de cerca se ve de otro modo- su caso presenta cierta similitud con lo que les pasó en Santa Fe a los muchachos de Radio Nacional hace un tiempo (al parecer hoy afortunadamente quedó atrás), y más cerca cuando parecía que les bajaban la programación local, para imponerles cadena desde Buenos Aires; cosa que afortunadamente tampoco pasó.   

Para decirlo en términos de gente del interior, son esas "porteñadas" que suelen pasar en los medios (incluso en los manejados por el kirchnerismo), que desde acá no siempre se terminan de entender.

Pero ambos episodios (el de Miceli, el de Lucas), junto con las repercusiones de la elección de Bergoglio como Papa, nos permitieron corroborar algo que venimos notando de un tiempo a ésta parte, especialmente acentuado luego del 54 % de Cristina: hay hacia el interior del kirchnerismo (en todas sus amplias gamas y colores) un saludable nivel de debate interno, tanto de la militancia como de la gente común que apoya al proyecto nacional.

Un debate que desmiente el lugar común con el que nos ven desde la oposición (mediática, política, social): una manga de descerebrados sin pensamiento propio, que sólo replican consignas que bajan desde el gobierno, incapaces de cuestionar nada; o dispuestos a defender lo indefendible.

Y si bien los episodios Miceli y Carrasco no tienen la densidad política del tema del Papa, y existe por otro lado la tendencia a caer en el microclima de discutir sobre y desde los medios (incluyendo a los "propios" y a los alternativos, como los blogs), no deja de ser un saludable ejercicio debatir; sobre todo cuando se hace -como ha sido en éstos casos- con respeto, con altura y con argumentos.

Un ejercicio que practicamos sin "pedirle permiso a nadie", aunque respondiendo implícitamente a aquel mandato postrero de Néstor de ser cuestionadores; y aunque la dirigencia del kirchnerismo no lo aliente, y en algunos casos le tema.

Un grave error, en términos políticos, no sólo porque el debate interno enriquece a cualquier fuerza política (ver si no lo que pasa en la oposición, y cuanto debate interno permiten la UCR, el FAP, la CC, Proyecto Sur o el PRO); si no porque hay muchos compañeros que pueden hacer (y de hecho hacen) un aporte valiosísimo para marcar rumbos en eso de "profundizar el modelo": esto que dice acá Baleno con suma sensatez, es apenas un botón de muestra.

Y porque además es hacia el interior del kirchnerismo (por algo la fuerza que ha demostrado ser la más capaz también de interesar mayoritariamente a los jóvenes para participar en política) donde se están dando -hoy por hoy- los debates políticos más interesantes en la Argentina; y de cara al futuro.

Sobre todo porque del otro lado nos encontramos con una oposición que renuncia a diario a ponerse los pantalones largos para hacer política con mayúsculas, como decíamos acá.  

Claro que el ejercicio de debatir tiene sus costos, y hay cosas que no se pueden entender ni explicar tan fácilmente, como que los medios públicos se banquen a Miceli, y no se puedan bancar a Lucas Carrasco. 

miércoles, 10 de abril de 2013

¿QUÉ HACER CON ÉSTE BOLUDO?


No es que el tema sea de una importancia suprema, o que quepa agregar demasiado a lo que otros han dicho al respecto, por ejemplo acá Barricada.

Y también es cierto que la pregunta de éste muchacho al "Cuervo" Larroque (y su reacción, por que no), proveyeron a muchos de un comodísimo atajo para no hablar de lo que era política y socialmente relevante: la explosión de solidaridad de la gente común frente a la tragedia, y la participación de muchísimos pibes (del kirchnerismo, de otras fuerzas políticas, de organizaciones sociales y religiosas) poniéndole el cuerpo al laburo para hacerle llegar cosas a gente que por estas horas, las necesita y mucho.

El tema al que apunta la pregunta del título se inscribe más bien en un contexto más general (aunque pequeño en la agenda política), y que hace un tiempo planteaba Gerardo Fernández acá y acá, respecto a la política del kirchnerismo en relación a los medios, y la gente que promueve para que trabaje en los que son del palo, digamos.

En éste caso nada menos que en la TV pública, y no se trata de proponer que se les dé trabajo allí exclusivamente a los militantes, porque en el caso de su famosa pregunta lo que evidenció Miceli, básicamente y antes que nada, fue una absoluta falta de profesionalismo; para corroborar por ejemplo si lo que estaban repartiendo desde La Cámpora eran donaciones que la gente envió a otros lugares, o que les entregaron a ellos mismos en sus locales.

Y lo más jodido de todo, los prejuicios contra la política que encierra su preguntonta, que nos hubiera molestado igual si se la hubiera hecho a un militante de la Franja Morada.    

Ahora bien, Miceli preguntó lo que quiso, aunque lo que quiso fuera una pelotudez; cosa que es improbable saber si hubiera podido hacer (y hubiera hecho) cuando trabajaba en TN, adonde a lo mejor quiere volver.

La cuestión es que hacer ahora con el inquisidor pelotudón, por esto último; más que por lo primero.

Porque si lo rajan de su cargo, preparémonos para una andanada de expresiones de repudio, comunicados de la SIP, ADEPA, FOPEA, Silvana Giúdici, abrazos a canal 7 y toda la bocha: si todo eso nos chupa un huevo, que le peguen un voleo en el orto y listo; seguro que al día siguiente consigue trabajo.

Si las repercusiones negativas de un raje nos preocupan, hay que dejarlo donde está, sabiendo no tanto que "tenés el enemigo en casa", sino que seguís igual pagando costos, por decisiones equivocadas en el manejo de la política oficial de medios.

Como sea, el tema es bastante pavote, pero la decisión no es fácil; máxime cuando Cristina siguió recorriendo los centros de evacuados y asistencia en La Plata, acompañada -entre otros- por los pibes de La Cámpora, con sus pecheras; y metió una serie de tweets alusivos al tema, obviamente sin mencionar al zoquete de Miceli.

A lo mejor esa sea la mejor respuesta, y la única que vendrá desde el kirchnerismo; y que Miceli haga lo que se le cante las pelotas, como hasta ahora.  

Que se hace el víctima, y clama a gritos por una patada en el culo salvadora, que le permita convertirse en el nuevo mártir del periodismo independiente:

     
Por una vez, Majul nos ayuda en nuestro dilema: acá nos dice al menos, lo que no deberíamos hacer.