LA FRASE

"EL FLIPPER DE "LOS LOCOS ADDAMS" ME LO COMPRÉ PARA ENTRENARME PARA LAS REUNIONES DE LA MESA POLÍTICA." (MANUEL ADORNI)
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lunes, 27 de mayo de 2019

NINGÚN ERROR



¿En serio quieren que creamos que la no inclusión de 430.000 jóvenes mayores de 16 o que los cumplirán el día de la elección fue "un error" del RENAPER (Registro Nacional de las Personas), que no comunicó las altas a la Cámara Nacional Electoral?

¿Justo en uno de los sectores en los que, según la unanimidad de las encuestas que circulaban hasta que se supo la fórmula "FF" Cristina le sacaba la diferencia más amplia a Macri en intención de voto?

¿Quieren que creamos que se equivocaron en eso los mismos que habilitaron por decreto el voto por correo de los residentes en el extranjero, donde la situación es a la inversa y la mayoría votarían por el actual gobierno?

¿Tan por boludos nos toman?

Vienen manejando el proceso electoral más viciado desde el retorno a la democracia, cambiando a su favor las reglas de juego en medio de la campaña, desde el decreto que prohibió las colectoras (recurrido en la justicia), hasta la ley que a pocas semanas del inicio de la campaña redujo a la mitad los espacios gratuitos de publicidad en los medios audiovisuales y -más grave aun. permitió el aporte de las empresas a los partidos políticos.


Todo indica que el gobierno más flojito de papeles democráticos desde 1983 intentará malversar la voluntad popular (que supone esquiva, y con razón), por todos los medios a su alcance; y que no aceptará mansamente el pronunciamiento de las urnas.

Por eso en lugar de preocuparnos tanto por las roscas, los cierres, las listas, las fórmulas y las alianzas que se dirimen en otros ámbitos, hagamos nosotros la parte que nos toca: por lo pronto y de acá al miércoles que viene (plazo hasta el cual se puede hacer el reclamo) asegurómonos de que todos los mayores de 16 años que quieran votar que conocemos, puedan hacerlo; y que los que no quieren, quieran, y nos voten.

Y después, además de militar en la campaña a nuestros candidatos, a fiscalizar, con compromiso militante, en las PASO, en la primera vuelta y todas las veces que haga falta.

A garantizar un triunfo tan amplio y contundente, que no deje lugar para ningún intento de fraude, del tipo que sea.

En estas cuestiones, ellos no cometen ningún error: todo lo que hacen está perfectamente planeado, y van a avanzar todo lo que les permitamos. Nosotros tampoco podemos darnos el lujo de cometer ninguno, porque para ganar no sobra ningún voto: todos son necesarios.

lunes, 29 de julio de 2013

¡PELADO, PELADO, PELADO CORAZÓN, ACÁ TENÉS LOS PIBES PARA VIAJES EN AVIÓN!


Leemos en el portal del gobierno provincial: "Cuando Hermes Binner nos propuso la creación de un Gabinete Joven, creo que empezamos a andar un hito revolucionario, en lo que concierne a la gestión de gobierno. Tomamos la decisión de que los jóvenes participen."

Ahí tienen, ¿vieron?, los que decían que el socialismo no era revolucionario y todo eso: nos dejó el Gabinete Joven para la posteridad.


Lo que no queda muy en claro es eso de que tomaron la decisión de que los jóvenes participen: ¿qué jóvenes, y participar en qué por ejemplo?

Porque como bien nos recuerda acá Barricada, si tienen entre 16 y 18 años de edad, no pueden votar para las elecciones provinciales y municipales.

Ya nos imaginamos el spot publicitario: "Joven argentino, si tienes entre 16 y 18 años de edad, aun no puedes votar para elegir tu intendente, tus concejales o tu gobernador, y tienes ganas de conocer el mundo, súmate al Gabinete Joven; para protagonizar un cambio revolucionario."

jueves, 1 de noviembre de 2012

MIEDO A LOS CACEROLAZOS


El discurso del "Cuervo" Larroque les proveyó la excusa perfecta, pero si no hubiera dicho lo que dijo, hubieran encontrado otra para irse de un debate al que llegaron confundidos, divididos y con contradicciones. Lo que no quita que -como lo apunta acá el Ingeniero- lo de Larroque haya sido una torpeza innecesaria.

No es necesario recordar las idas y venidas de los radicales (justamente hablando del derecho al sufragio), que empezaron con Barletta diciendo que iban a votar en contra, y terminaron votando a favor en el Senado presionados por Franja Morada y la Juventud Radical; o las contradicciones del FAP que ya son su marca de fábrica, y que se iban a volver a poner en evidencia anoche en Diputados.

Lo cierto es que, con Larroque o sin Larroque, quedará registrado para la historia que el día que el Congreso argentino les otorgaba el derecho al voto a los jóvenes desde los 16 años, radicales, socialistas y progresistas varios no estaban presentes en el recinto a la hora de votar, y no fueron parte de la mayoría que consagró el nuevo derecho.

Así como los radicales y la mayor parte de la oposición tampoco estuvieron en el recinto de Diputados aquélla madrugada del 2009 en que se le daba sanción a la ley de medios; tras haber planteado inverosímiles cuestiones de privilegio por el tratamiento de un proyecto ampliamente debatido en la sociedad, antes de llegar al Congreso.

El mismo día en que la oposición se levantaba del recinto antes de que se aprobara el voto para los jóvenes, todos sus bloques suscribían en el Senado una declaración comprometiéndose a futuro para rechazar cualquier proyecto de reforma de la Constitución, y a cualquier tentativa de promover la re-reelección de Cristina.

Y eso es importante no olvidarlo para completar el análisis del contexto político, porque no es ocioso recordar que no hay ningún proyecto en danza de reforma de la Constitución (ni del Poder Ejecutivo, ni de los bloques oficialistas en el Congreso), ni la propia Cristina a dicho palabra al respecto.

Por el contrario: en la famosa conferencia de Harvard dejó en claro que la reforma no depende de ella, por la simple y sencilla razón de que la Constitución exige los dos tercios de los miembros de cada Cámara para declarar la necesidad de la reforma, mayoría que el oficialismo no podría lograr sin el consenso de al menos parte de la oposición.

Para eso justamente los radicales pusieron el tercer senador por la minoría en el Pacto de Olivos, para bloquear futuras reformas sin su anuencia, después de que en la del 94' obtuvieron todas las pitanzas que les interesaban como la AGN o el Consejo de la Magistratura.

¿Qué es entonces lo que hay de común en el enojo de los diputados a la hora de votar una ley que estaba por ser sancionada, y en la sobreactuación de los senadores de la oposición armando un frente común contra un proyecto que ni siquiera existe?

La respuesta essencilla: los cacerolazos programados en todos el país para el 8N, por sectores que no se sienten representados por esa misma oposición (más aun: por muchos que se niegan a ser representados); y que quieren que se opongan a cualquier cosa que provenga del gobierno (como el voto joven), o pudiera prolongar la experiencia kirchnerista (como una eventual reforma constitucional con re-reelección presidencial).

Cuando los radicales votaron a favor en el Senado el voto a los 16, cuando el PRO votó hace poco con el gobierno en la reforma al régimen de las ART, cuando muchos sectores opositores votaron a favor de la expropiación de YPF, o cuando alguna patrulla perdida del FAP vota algo en línea con el oficialismo, están sumando más gente a los cacerolazos; sin importar lo que se esté discutiendo, ni la opinión previa de cada fuerza política al respecto.

Por eso el espectáculo que ofreció ayer -una vez más- la oposición es patético: porque así como hace años que los vienen corriendo con las tapas de los diarios, resulta que ahora los corre un monstruo amorfo de mil cabezas que se expresa en las redes sociales, y que organiza una manifestación política como si fuera apolítica, un reclamo golpista como si fuera democrático, un movimiento perfectamente organizado como algo fruto de la espontaneidad, y una protesta con tendencia fácil a los desbordes discursivos fascistas como si fuese una presentación del coro Kennedy.

Con núcleos activos bien identificados políticamente que los conducen (ninguno por cierto vinculado a la izquierda revolucionaria, ni nada que se le parezca), mientras proclaman el orgullo de no ser conducidos; y con un discurso asombrosamente parecido al que condujo a Lilita Carrió al desastre electoral el año pasado; y desde el que pretenden marcarle el rumbo a seguir a un gobierno plebiscitado por el 54,11 % de los votos. 

A eso le temen los opositores, a que junto con los carteles y las consignas contra Cristina, haya el jueves que viene otros contra ellos.

Por eso firmaron lo que firmaron en el Senado, por eso se fueron como se fueron en Diputados, por eso votaron en contra del per saltum para destrabar la ley de medios (por eso y por su adicción al apoyo mediático) después de haber presentado (como Binner cuando era diputado) proyectos que avnazaban incluso más que el de los senadores oficialistas en ese terreno.

Y por eso se equivocan los que dicen que el gobierno está preocupado por los cacerolazos del 8N.

En realidad la que está más preocupada es la oposición.  

jueves, 18 de octubre de 2012

OTRA VEZ BOLUDA TOTAL


El indisimulable cambalache del FAP produjo otro capítulo con la votación en el Senado del voto a partir de los 16 años: algunos (como el socialista Giustiniani y Jaime Linares del GEN) votaron a favor, y otros (como los juecistas Juez y Morandini) se abstuvieron.

Prácticamente no hay una sóla votación (tampoco en Diputados) en la que todos los integrantes del rejuntado de Binner voten igual. 

Pero en el Senado rankea alto por su grado de pelotudez Norma Morandini: siempre su postura (generalmente abstenerse, a veces votando en contra) la termina determinando "el contexto", no la iniciativa concreta que se está discutiendo.

Cuando la ley de medios, se abstuvo por "el contexto" de la discusión, con el insólito planteo de que le iban a prohibir escuchar la música de Elvis Presley; y lo mismo hizo cuando se trató la ley del Banco Nacional de Datos Genéticos, aunque claro está, en ambos casos se alineó con los intereses de Clarín.

Ahora se abstiene en la votación para otorgar el derecho al voto a partir de los 16 años, sobre la base del "contexto" en el que se presenta, y se remite a las "picardías anteriores de las reformas políticas del pasado", incluso mezclando los tantos: la reforma política impulsada por Cristina fue después de las legislativas del 2009, las listas testimoniales (que no requirieron de ninguna reforma) fueron justamente en esas elecciones; y en muchas otras anteriores, incluso por parte de partidos opositores, como el propio socialismo (Bonfatti fue candidato testimonial a concejal en su momento, por ejemplo).   

Morandini no es -al parecer- senadora por Córdoba ni por el FAP: es senadora por ella misma, y lo único que la guía a la hora de fijar posturas y votar es su propia e íntima convicción personal: una especie de librepensadora permanente, sin sujeción a mandatos partidarios, ni estrategias de bloque, ni nada que se le parezca: imagínensela por un momento como vicepresidenta, si Binner hubiera ganado, otra que Cobos.  

Una especie de Laura Alonso del FAP, pero que sigue pensando en términos de ONG, aun dentro de los espacios institucionales que otorga la participación política, con ese como estar y no estar, soy senadora pero no me contamino, todo tiene un contexto que no sé que, o que qué se yo.

En fin, a lo mejor no es tan complicado y es una simple émula de Coty Nosiglia.


Actualización: Los otros tres senadores del FAP (incluyendo a la cooptada Estenssoro) estuvieron ausentes de la votación por estar de viaje: ¿cómo habrán conseguido los dólares y que los dejen salir del país?. Mi - te - rio.

martes, 25 de septiembre de 2012

LA COHERENCIA HISTÓRICA DE LA TRIBUNA DE DOCTRINA


Hace poco en este editorial (al que corresponde la imagen) llamaban veladamente a interrumpir el mandato de un gobierno elegido por el 54,11 % de los votos hace menos de un año, demostrando su histórico desprecio por la voluntad popular.

Cuando se instaló la discusión por el voto a partir de los 16 años, salieron a decir de inmediato que se trataba de una medida puramente demagógica y electoralista del gobierno, para captar con clientelismo a sectores del electorado sin plena conciencia política: una variante más del desprecio por la expresión política de la mayoría.

Esta misma semana (como veíamos acá) volvían a agitar el fantasma del fraude electoral.

Pero esta línea de pensamiento no es nueva.

Vean si lo que decía la edición de la tribuna de doctrina del 15 de agosto de 1911:

"Sobre la imparcialidad del Presidente de la República reposa todo el complicado y caviloso mecanismo sin más garantía que la personalísima del primer mandatario erigido en curador del sufragio. Como siempre los gobernadores dispondrán del votante, que actuará bajo coacción.

Toda esa profusa y cavilosa urdimbre excogitada para que el sufragio no sea falsificado, no conseguirá extirpar el dominio de los oficialismos subordinando las legiones de votantes, ni adobar los escrutinios. A pesar de la primacía que se arroga  el Presidente no podrá, con todo, ni impedir ni reprimir en forma alguna la coacción y la superchería oficial que sojuzga electores, ni tampoco asegurar que los escrutinios sean respectados; no hará sino solemnizar el más pernicioso fraude...".

Estaba hablando, ni más ni menos, que del proyecto de voto secreto y obligatorio remitido al Congreso por el presidente Roque Sáenz Peña como consecuencia de la lucha del radicalismo, y que terminaría siendo la Ley 8871 inmortilizada con su nombre.

Cuando se discutió el proyecto en la Cámara de Diputados, en la votación en particular se rechazó el voto obligatorio, y la edición de La Nación del 2 de diciembre de ese mismo año 2011 decía en su editorial: "Gran sorpresa la de ayer, el voto obligatorio es un recurso subalterno y forzado, demasiado mecánico y demasiado violento...".

Y como Sáenz Peña lograra que el Senado aprobara el voto obligatorio, y así quedara en el texto de la ley definitiva, en su edición del 7 de febrero de 1912, el editorial del diario fundado por Mitre decía: "La lista incompleta, el voto obligatorio y las otras reformas a la legislación electoral recientemente sancionadas, no tendrán mayor influencia en los comicios, el proyecto adoptado a empeñosa influencia del Poder Ejecutivo no podrá aplicarse...".  

Con lo que queda claro que, además de su ancestral elitismo antipopular, ya desde entonces le erraban a las peras a la hora de formular pronósticos a futuro.    

martes, 18 de septiembre de 2012

OTRA VEZ SOPA


La noticia principal de la tapa de La Nación de hoy está desarrollada en esta nota de Adrián Ventura (el hombre de la tribuna de doctrina y Clarín en los tribunales) en la que plantea la "preocupación" de los jueces de la Cámara Nacional Electoral por las dificultades que acarrearía al proceso eleccionario incorporar al padrón a los extranjeros y a los jóvenes de 16 a 18 años, si prosperaran los proyectos que se están discutiendo en el Congreso.

Y como no podía ser de otra manera, a partir de allí se permite el diario poner en duda la transparencia del proceso electoral de las legislativas del año que viene.

El tema no es nuevo, ni el cuestionamiento a la transparencia de los proceso electorales, ni las quejas de los jueces electorales (que si leemos la nota, queda reducida a un mangazo de fondos por 15 millones de pesos), como podemos ver acá:


Como se ve, la noticia es de enero del año pasado, antes de que se realizaran las elecciones primarias, abiertas y simultáneas (que se hicieron por primerza vez) y las elecciones generales del 23 de octubre, y una sencilla búsqueda en Google con las palabras "Randazzo" y "justicia electoral" arroja los resultados que pueden ver acá; y que nos permiten llegar a una conclusión: forma parte del folklore político argentino que desde los medios, sectores de la justicia y de la propia política (básicamente, los dirigentes que no tienen votos) se pongan en tela de juicio los procesos electorales en la Argentina.

El año pasado lo que se planteaba era que no se iba a poder cumplir con la reforma política consagrada por la Ley 26.571 en el 2009, imponiendo el sistema de internas abiertas; o que no se iba a poder garantizar la carga en los padrones de los procesados (que pudieron votar), o de los jóvenes que cumplían 18 años el día del comicio, y se podrían agregar más ejemplos; como los sainetes que en cada elección  monta Blanco, el juez electoral de la provincia de Buenos Aires.

Pero ahora estamos a casi un año de distancia de las elecciones y ya se está abriendo el paraguas desde La Nación para tender un manto de sospecha sobre la transparencia de los comicios, y no es casualidad: es un aporte deliberado a la fogata que se arma desde las redes sociales para alimentar la llama de los futuros cacerolazos.

Como va creciendo en la protesta el clima destituyente (por las consignas, por el nivel de agresión, por la descalificación de la mayoría electoral, por los agravios a la investidura presidencial, por todo eso junto) por encima de una protesta lógica y razonable, con demandas puntuales o concretas que el gobierno pudiera analizar y eventualmente responder, y hay que reforzar la idea de que se está luchando contra una dictadura.

Y para eso, nada mejor que descalificar a priori la legitimidad de la instancia de la cual emanan -en democracia- los mandatos de los poderes Ejecutivo y Legislativo: la voluntad popular, libremente expresada en elecciones.  

Por eso no es inocente la tapa de LN, como no lo es la nota de Ventura; que al mismo tiempo revelan la impotencia política de la oposición al gobierno (la mediática, la cacerolera, tanto o más que la institucional expresada en los partidos políticos) que no se siente representada ni contenida en las ofertas opositoras, pero que tampoco se siente capaz de interpelar y captar a esos nuevos votantes (jóvenes y extranjeros), sino más bien todo lo contrario: las consignas que predominaron en los cacerolazos del jueves no dan la idea del país abierto, plural, inclusivo y tolerante que nos quieren vender.

Y el riesgo político que enfrentan es que el gobierno revalide su legitimidad en las urnas el año que viene, y aunque la aritmética de la distribución de las bancas en el Congreso no le permitiera acceder a impulsar la reforma constitucional (intención que además no ha planteado explícitamente ni el oficialismo como fuerza política, ni la propia Cristina a título personal), se cree un clima social favorable a la continuidad del kirchnerismo como responsable de la conducción del país, más allá del 2015.

Para evitarlo es necesario -además de instalar la idea de que vivimos en una dictadura- crear sospecha sobre la transparencia de las elecciones, porque eso legitima el discurso destituyente: la misma cantinela de siempre, son todo menos originales; ya lo había ensayado Carrió con su idea de "legitimidad segmentada" en la noche del triunfo de Cristina en el 2007.

Un módico aporte de La Nación a robustecer el próximo cacerolazo, en el que seguramente veremos aparecer carteles demandando transparencia electoral, o reclamando para que no haya fraude. 

domingo, 16 de septiembre de 2012

LA UCR, EL PARTIDO DONDE LOS JÓVENES PIENSAN IGUAL QUE LOS VIEJOS


Gracias al lector Barullo, llegamos a la noticia del diario "La Opinión" de Rafaela a la que corresponde la imagen que ilustra el post.

Vemos como la juventud del radicalismo ("el partido de los jóvenes", al decir de Barletta) piensan exactamente lo mismo que los viejos: esto es una maniobra puramente electoral del kirchnerismo, y los pibes de 16 años son unos tarados a los que van a llevar a votar por una netbook de Conectar Igualdad; que es un plan puramente demagógico.  

Y después los radicales se asombran por como les va en las elecciones: si siguen así, no van a volver a ser gobierno ni cuando los dirigentes sean los nietos de estos pibes que se reunieron el sábado en Rafaela.

Y eso de los centros de estudiantes secundarios, en algún lado lo vimos.

Ah, sí, acá:


No sabemos como habrá salido la votación en Diputados, pero suponemos que los senadores de la UCR votarán a favor del proyecto de Toniolli; a menos que le hagan caso a la juventud de su propio partido y consideren que los jóvenes no se interesan en la política, o no están capacitados para protagonizarla.

De última, si los jóvenes radicales no quieren votar que no voten: menos votos para Barletta, al que al parecer le sobran.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿PARA ARRIBA O PARA ABAJO?


Ya sabemos como son las cosas con el Fidel Pintos santafesino y socialista: así como te digo una cosa, te digo la otra; estoy a favor pero capaz que si lo pienso estoy en contra, y dejáme verlo y después te digo.

En el caso del voto a los 16 años, tal como lo señalaba acá Barricada, la contradicción de Binner no es ya con alguna de las Pymes que conformaban la cooperativa progresista del FAP o con su propia candidata a vicepresidente Norma Morandini, sino con su principal vocera: Alicia Ciciliani; otra amiga de Nestornautas.

Ahora, uno lee y relee atentamente lo que Binner dijo (porque lo que quiso verdaderamente decir, sólo él lo sabe, y capaz que tampoco), y no queda claro el vínculo que estableció entre que los jóvenes de 16 y 17 años tengan derecho a votar, y su responsabilidad penal: o sea, no se sabe si está planteando (a partir de una visión progresista) subir la edad de imputabilidad a los 18 años, o bajarla a los 14, en la mejor línea Blumberg.

O si el problema es que no sabe que a los 16 años son imputables ante la ley penal; de acuerdo al nefasto régimen penal del menor de la Ley 22.278 de la dictadura.

Tampoco se entiende demasiado que vínculo trató de establecer entre el hecho de que los jóvenes de 16 años puedan votar, con la circunstancia de que hace 30 años la dictadura hubiera mandado a pelear a Malvinas a pibes de 18 años.

A lo mejor es que está abrevando en otras fuentes ideológicas que no son ni el pelado Tumini, ni Victoria Donda, ni Víctor De Gennaro ni Claudio Lozano.

Porque con lo de vincular el derecho a votar con el régimen de imputabilidad quedó pegado con (por ejemplo) Edu Feinmann (el malo), y con lo de relacionar el voto a los 16 con la instrumentación de los jóvenes por la dictadura en Malvinas para salvar al régimen genocida, con Pato Bullrich, como podemos ver en éste video (no hace falta fumárselo todo, las dos barbaridades están al principio):


Pero también habló Hermes en el reportaje de la supuesta discriminación que sufre Rosario sobre recursos y obras de la Nación (uno de sus tópicos preferidos), y puso como ejemplo el famoso y fallido Puerto de la Música.

Obra que, recordemos, se cayó porque Bonfatti (en un intervalo lúcido) dijo que "podía esperar", viendo como evolucionan los recursos de la provincia; y eso que la iban a financiar toda con el Fondo Soja. 

Dice Binner que la Nación no autorizó el disparate (se construiría en terrenos nacionales) pese a que "tenemos donaciones de empresas importantes", las que se habrían canalizado (aunque no lo diga) a través de la Fundación que crearon (entre otros) su (¿ex?) mujer, Silvana Codina, como podemos ver en esta imagen de su propia página web: 


En su momento se dijo acá que (contrariamente a lo que dice ahora Binner) las "fuerzas vivas" rosarinas que se sumaron a la Fundación no pusieron un centavo en donaciones para hacer la obra, que del mismo modo que el suculento contrato con el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer (aprobado por Binner cuando era gobernador, por éste decreto) y la adjudicación por casi 77 millones de pesos de la obra (decidida por Binner en favor de una empresa frecuentemente favorecida por el socialismo con contratos provinciales, por éste otro decreto), saldrían íntegramente de las arcas públicas.  

Como lo puede corrobrar cualquiera que ingreses (desde la página de la Fundación Puerto de la Música) al portal para hacer donaciones: recibirá como respuesta que no puede porque "se ha producido un error al cargar el documento PDF"

sábado, 8 de septiembre de 2012

BARLETTA Y EL RADICALISMO DE LA NAFTALINA


Las definiciones del radicalismo (por boca de Barletta) sobre el proyecto de voto a los 16 años nos ratifican en lo dicho acá: en 1890, en la Revolución del Parque, esta dirigencia radical (con nuestro ex intendente a la cabeza), hubieran estado con el régimen oligárquico de Roca y Juárez Celman, defendiendo el fraude electoral.

Incluso lo dice el propio Barletta con palabras que deben haber hecho revolcar en su tumba a Yrigoyen, justo esta semana en que se cumplió un nuevo aniversario de su derrocamiento por el golpe de 1930: "la participación democrática no termina ni empieza con el voto".

Notable: ¿cuál fue entonces, la lucha fundacional del radicalismo entre 1890 y 1912, y el sentido de la acción política de Yrigoyen en el gobierno a partir de 1916, interviniendo a las provincias con gobiernos fraudulentos, si no garantizar ese derecho político mínimo y elemental?

¿Cuál fue el sentido de la abstención electoral del radicalismo después de la caída de Yrigoyen, en plena Década Infame?

Superado el sueño socialdemócrata de la primavera alfonsinista, Barletta y toda la dirigencia radical de la hora se colocan así sin complejos en la peor tradición del partido de Alem: en la de Alvear (que forzaba la participación electoral convalidando el fraude justista), y de Balbín, que fue una de las patas civiles del golpe del 55' contra Perón, y convalidó su proscripción electoral y la del peronismo todo, durante 18 años.

Ahí no les preocupaba la instrumentación electoral de las normas sobre el sufragio.

Y respecto al "proyecto alternativo" que presentaría el radicalismo, dejémonos de versos y de pavadas, acá pueden ver el proyecto que presentó Aníbal Fernández y que está discutiendo el Senado:    


Los artículos subrayados (apenas 3) son los que refieren a la cuestión del voto opcional a los 16 años, ¿cuán distinto puede ser un proyecto alternativo a ese texto, que lo único que hace es reemplazar en cada artículo "18" por "16"?

Tan distinto como un proyecto de expropiación en el caso Ciccone, o sea nada.

El verdadero "proyecto alternativo" de los radicales es un cuento, o en todo caso es, lisa y llanamente, que los pibes de 16 a 18 años no voten, así de fácil.

Como pasó antes con las leyes de expropiación de Aerolineas, estatización de los fondos de jubilaciones y pensiones, la ley de medios o hasta la expropiación de YPF (donde votaron a favor en general y en particular en contra todos los artículos, hasta el que declaraba de utilidad pública las acciones de Repsol); lo que pareciera es que los radicales proponen cosas (el propio Alfonsín lo hizo en su momento con el voto a los 16) cuando saben perfectamente que no van a salir.

En cambio cuando existe la voluntad política de que se concreten (como cuando las propone el gobierno) votan en contra, con el cuento de la "intencionalidad electoral", como si ellos no tuvieran una urna en la cabeza.

Ni hablar de la chicana berreta de descalificar a los jóvenes que militan en el oficialismo (¿en serio cree Barletta que éste radicalismo es "el partido de los jóvenes"?), cuando durante su gestión en la UNL como rector (de paso: reelegido) o en la municipalidad como intendente (al igual que ahora lo hace Corral) llenaron los despachos de militantes de la Franja Morada súbitamente convertidos en funcionarios, "asesores", "coordinadores" y cosas por el estilo: en el caso de la Universidad, hasta hicieron una especie de escalafón que conduce desde el Centro de Estudiantes al rectorado; y si no pregúntenle al Nicky Cantard.

La molestia de Barletta y de los radicales (además del hecho de que los pibes que se interesan por la política hoy día no pasen ni a una cuadra del comité radical más cercano), es que algunos de esos pibes "que empiezan su militancia arriba de un escritorio -¿no será "detrás"- con cargos importantes" hagan cosas como éstas:     


Ahí está el "partido de los jóvenes" en acción, rápido para los mandados de Techint, como antes lo estuvieron para los de Clarín o la Mesa de Enlace.

Creer que a Aguad (el amigo de Menéndez) le preocupa el respeto por el disenso es creer que a Paolo Rocca y Techint les  preocupa la inflación y la distorsión de los precios: justo ellos, que son monopólicos y formadores de precios, que trasladan costos crecientes a toda la estructura productiva porque producen acero, que es uno de los principales insumos difundidos.

Aguad -que no es hombre de delicadezas- tiene la delicadeza de disfrazar el pedido de Rocca de bajar salarios bajo el eufemismo de los "costos que se incrementan", porque como lo señaló Cristina de eso (de los salarios que paga), y no de otra cosa habló el CEO de Techint.

Delicadeza que ni siquiera tuvo Barletta para argumentar en contra del voto desde los 16 años con términos que bien podría haber usado Marcelino Ugarte o cualquier otro arquitecto del fraude electoral conservador contra el cual el radicalismo luchaba en sus inicios.

Así, tan bajo, han caído los radicales, y parecen empeñados en seguir cayendo.

Después que no se sorprendan que les vaya como les va cuando vienen las elecciones.

Aunque a lo mejor justamente por eso desde "el partido de los jóvenes" se oponen a que los pibes voten desde los 16.   

VOLVER A LOS 16


Por  Elabas Ave

Comparar pasado y presente puede brindar alguna referencia, pero hay que saber hacerlo. Y no es mi caso. Volver a mis 16 y pensarme en referencia a los actuales adolescentes me resulta difícil, pero hago un intento ya que menospreciar a los jóvenes es práctica de muchos adultos de mi generación.
Tuve esa edad en el ´77 y recuerdo que se nos llamó con ese mote: La generación del Proceso. Y esa estigmatización devino por la tremenda represión existente, difundida a través de las escuelas y la TV. De esa generación no podías salir más que personas que SOLAMENTE les interesara la primavera, los pájaros, las flores, el futbol (se venía el mundial) y que pensara que la vida militar era la que nos mostraba Palito Ortega en sus películas.
Y era así, la adolescencia burguesa debía tener clausurado su cerebro para otras aperturas y cualquier desvío implicaba la alternativa de caer en la llamada subversión, que era apátrida y asesina.
Sin embargo, esa generación reprimida fue protagonista en la vuelta a la democracia, con aciertos y errores, pero intentó comenzar a reconstruir un país que tenía sobre sus hombros 30.000 cargas. El plan había fallado.
Cuando el establishment se dió cuenta que había que aplicar otros métodos para tener todo bajo control, lo hizo e intentó lo mismo que en el Proceso, pero bajo un “sistema democrático”.
Pensar que una persona de 16 años no está en condiciones de votar, es no pensar, es hacerle el juego al centro del poder real. Y si se cree que es así (que yo no lo creo), piénsese, al menos, que esta norma será un incentivo para que esos adolescentes busquen tener otras miradas. Sin embargo, yo no menosprecio a los adolescentes. Conozco varios casos de jóvenes con más conciencia política que muchos adultos que, incluso, son “dirigentes” de ese palo. Pero, además, a ese voto se le agrega la frescura que la edad brinda. La frescura de ser personas con menos palazos en el lomo, con ese idealismo necesario para empujar los cambios y con corazones menos heridos por el mero hecho de no estar tan contaminados. A los 16 el joven puede equivocar su voto. Pero recuerdo que esa edad no tenían los que lo hicieron por Menem y De la Rúa.
Y fíjense qué cultura política le podemos pedir a los de 16 si radicales (Barletta y FM) y fapistas (Morandini y Giustiniani) aúnan menos criterios que los hermanos Salazar en la barra brava de Merlo.
Lo que está ocurriendo ahora me hace acordar mucho a los fines de los 60 y principio de los 70. La política ha vuelto a casa, pero en vez de hacerlo desde ella, lo ha sido hacia ella. Y aunque estén en contra del gobierno iniciado en 2003, deben reconocerlo que a él se lo deben. Y más que a un gobierno a un gobernante y más que a un gobernante a un político, y más que a un político a un compañero, y más que a un compañero, a un militante. Que nos ha dejado, pero no se ha ido.

viernes, 7 de septiembre de 2012

CHE PIBE, VENÍ, VOTÁ


Como hacemos desde la Corriente Kirchnerista con las iniciativas más relevantes que plantea el gobierno nacional, salimos a difundirlas y explicarlas por todos los medios que podemos, y en este caso el proyecto de Aníbal Fernández para establecer el voto voluntario a partir de los 16 años, no fue la excepción.

Acá abajo les dejamos el audio de la columna semanal de nuestro compañero Raúl Degrossi en el programa "Entre el ruido" de Radio Nacional Santa Fe, en el que explica los alcances del proyecto, la evolución de la legislación electoral desde la Ley Sáenz Peña; y como el proyecto se vincula con las otras normas que rigen a los menores; como su régimen penal, el Código Civil (el vigente y el proyecto que discute el Congreso), el régimen del trabajo adolescente, la ley de educación nacional y el régimen de protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes.



Pero también anduvimos por FM Chalet (100.9 del dial) en el programa "De oeste a este" que conduce allí de lunes a viernes de 8 a 10 nuestra amiga Alba Saracio.

En éste caso es nuestra compañera Cristina Ambrosio quien habla sobre el proyecto, no sólo desde el punto de vista estrictamente legal, sino desde una perspectiva más amplia que va desde la psicología evolutiva hasta la concreta situación de los menores, y de la percepción que la sociedad tiene de ellos; marco en el cual el proyecto se constituye en una alternativa de inclusión que trasciende el aspecto propiamente dicho del del ejercicio de los derechos políticos: