LA FRASE
lunes, 29 de junio de 2026
"NO VAN A PODER CAMINAR POR LA CALLE"
lunes, 15 de junio de 2026
LA GRAN BESTIA POP
En el prólogo a "Los profetas del odio", Arturo Jauretche transcribió una carta privada que le había escrito a Ernesto Sábato a partir de una publicación del escritor llamada "El otro rostro del peronismo".
Decía entonces el autor del "Manual de zonceras argentinas": "Lo que movilizó a las masas hacia Perón no fue el resentimiento, fue la esperanza. Recuerde Ud. aquellas multitudes de octubre del 45', dueñas de la ciudad durante dos días, que no rompieron una vidriera y cuyo mayor crimen fue lavarse los pies en Plaza de Mayo, provocando la indignación de la señora de Oyuela, rodeada de artefactos sanitarios. Recuerde esas multitudes, aun en circunstancias trágicas y las recordará siempre cantando en coro -cosa absolutamente inusitada entre nosotros- y tan cantores todavía, que les han tenido que prohibir el canto por decreto-ley.".
La cita viene a cuento de las escenas de inmenso dolor popular que acompañaron la muerte del "Indio" Solari, pero bien podrían valer para otras circunstancias en que miles de personas se lanzan a las calles, por motivos diversos, sean los festejos del Bicentenario, la muerte de Evita o cada una de las marchas del "Ni Una Menos".
Sin importar el hecho convocante o la organización o espontaneidad de la convocatoria, cada vez que eso sucede, la respuesta de la Argentina gorila es siempre la misma: una mezcla de sorpresa con miedo a posibles desmanes, más indignación de antemano porque pudieran suceder, e indignación a posteriori, cuando comprueban que no sucedieron; y eso les impidió validar sus prejuicios.
Porque la presencia masiva del pueblo en la calle siempre hace aflorar sus prejuicios, y les sale fácil la descalificación: cuando no cuestionan la espontaneidad, la crítica es a los motivos, pero siempre hay una mirada denigratoria de aquellos que deciden ponerle el cuerpo a lo que creen que vale la pena; sea para duelar, celebrar, reclamar o agradecer: molesta el pueblo, y molesta su presencia en el espacio público, que lo hace visible de un modo tal que no se lo puede ignorar, o hacer como si no existiera.
Y el prejuicio y el desprecio hacia el pueblo y lo popular los lleva a que no puedan simplemente ignorarlo y dejar que cada uno se movilice cuando quiera y por lo que quiera, ni mucho menos los lleve a tratar de entender por que lo hace. Aunque sobren los papagayos que ensayen las lecturas más variadas sobre quien se beneficia o se perjudica en cada oportunidad que muchas personas salen a las calles, como pasó ahora con la despedida al líder de Los Redondos.
Aunque hay sobradas evidencias de que a ese mismo pueblo -al que critican y del cual desconfían- lo pueden manipular con eficacia y lo han hecho, logrando por ejemplo que voten en contra de sus propios intereses y velen por los suyos como un ejército de reserva de los privilegiados innumerables veces, siempre les afloran los prejuicios, que son la expresión externa de su miedo interior: que alguna vez, por algún motivo (que no comprenden ni quieren comprender) esa gran bestia temida decida cobrarse revancha por las injusticias de que los han hecho víctimas.
El pueblo, la gente común, en la calle, movilizada en masa por algo que ellos no comparten ni comprenden los inquieta, porque les recuerda que hay cosas que no controlan, y porque además de que (como dice Capusotto) se creen los dueños de un país que detestan y de la gente que vive en él, en el fondo de su conciencia saben que le están haciendo daño y siempre dudan de cuanto podrán soportarlo las masas sin reaccionar. Aunque no por eso desistan de seguir haciéndolo, ni se moderen.
viernes, 2 de enero de 2026
QUE ÉPOCA PARA DERRIBAR MITOS
O sea está dentro de la postura de los senadores del peronismo. El tema es que es el presidente de la UCR nacional. Quizás debería desafiliarse y afiliarse al PJ. https://t.co/eA2tQw9gld
— La Corriente K (@lacorrientek) December 30, 2025
Si tanto le molesta al rector radical de la UNR como votaron el presupuesto los senadores radicales de Santa Fe, le podría pedir explicaciones al gobernador radical de la provincia, que es el jefe de todos. Y si no que se calle o se desafilie.
— La Corriente K (@lacorrientek) December 30, 2025
En el 2001 Franja Morada hizo echar a López Murphy porque quiso arancelar las universidades. De ahí para acá pasaron cosas. Como el kirchnerismo por ejemplo, que los volvió una versión actual de los comandos civiles de la Libertadora. Y hay gente que espera algo de ellos todavía.
— La Corriente K (@lacorrientek) December 30, 2025
Pullaro también militó en Franja Morada, eh. Como Tetaz. Aviso porque algunos creen que es gente que en algún momento tomó por asalto el cuartel Moncada.
— La Corriente K (@lacorrientek) December 30, 2025
Hasta que todos estos pelotudos no se desafilien en masa de la UCR no les creo absolutamente nada de lo que diga, ni siquiera cuando dicen cosas con las que podría estar de acuerdo: https://t.co/G8wvaAZwyP
— La Corriente K (@lacorrientek) December 30, 2025
No es un buen momento para derribar mitos: los chicos todavía están disfrutando de los regalos que les dejó Papá Noel en el arbolito y ya piensan en ponerles los zapatitos a los Reyes Magos, y hay muchos adultos que siguen esperando gestos de dignidad de la UCR, sus dirigentes y representantes legislativos.
Y se desilusionan -una y otra vez- con lo que entienden como traiciones, deslealtades a la tradición partidaria y los valores de la UCR, o apelan a la memoria de Yrigoyen, Illia y Alfonsín. Pasó hace unos días cuando el Senado terminó aprobando el presupuesto nacional con recortes feroces en educación, ciencia, tecnología y hasta la defensa nacional, y ha pasado antes, miles de veces.
Si hubiera que datar el momento histórico preciso en el cual la Unión Cívica Radical dejó de ser una fuerza política que expresara los intereses populares habría que remontarse a 1945, el surgimiento del peronismo y su decisión de entonces de formar la Unión Democrática, poniendo la fórmula presidencial. Y no les faltaría razón a quienes sostienen que fue incluso antes, cuando sus deserciones en la Década Infame generaron escisiones internas como FORJA primero, y el surgimiento precisamente del peronismo, después.
Los años transcurridos desde el gobierno de Alfonsín y las defraudaciones democráticas que fueron la regla desde entonces (con la excepción del ciclo kirchnerista) endulzan el recuerdo de la primavera alfonsinista, y les hacen olvidar a muchos no solo su turbulento final (con hiperinflación, saqueos y adelantamiento del mandato incluidos), sino su borrascoso principio; en el que la decisión histórica de juzgar a las juntas militares de la dictadura convivió con un gabinete plagado de feroces gorilas (Germán López, Roque Carranza, Tróccoli, Alconada Aramburú) y una ofensiva contra el sindicalismo al que identificaron como su principal enemigo, en lugar de los grandes grupos económicos.
En el medio hubieron reculadas varias como la "economía de guerra" y el Plan Austral, las leyes de obediencia debida y punto final, o los acuerdos -reflejados en el gabinete- con los "capitanes de la industria" y lo peor del sindicalismo participativo y "dialoguista". En todo caso, la reflexión sería como habrán sido los radicales y el radicalismo posteriores al gobierno de Alfonsín, que hacen que muchos consideren a éste como la edad dorada de la fuerza política fundada por Alem e Yrigoyen.
Una fuerza política cuyo leit movit sustancial (la lucha por la pureza del sufragio) fue conquistado en 1912 para perderse en la Década Infame primero, y en la proscripción del peronismo desde 1955, después; y cuya capital político distintivo (compartido por el peronismo, e incluso más antiguo) era la disponibilidad de una amplia red de dirigentes, punteros y locales partidarios en toda la geografía nacional: un activo brutalmente devaluado en tiempos de política líquida, democracia de candidatos, algoritmos y redes sociales.
Lo cual marca una curiosidad: es frecuente criticar al peronismo y exigirle una urgente actualización a los tiempos, tomando nota de los cambios sociales, económicos y culturales habidos desde su nacimiento, pero casi nunca se le demanda lo mismo a la UCR, de la cual sin embargo se esperan cosas que no solo no puede dar, sino que la inmensa mayoría de sus dirigentes no quieren dar; porque más allá de lo que digan de la boca para afuera, hace rato ya que -en palabras de Yrigoyen- se asumen como un partido del régimen falaz y descreído, y no como era en sus orígenes, "la causa del pueblo".
De allí que es vana la esperanza de los Gatos Sylvestre de la sociedad que se horrorizan ante cada nueva supuesta traición radical a los ideales partidarios, porque no quieren ver una lealtad consecuente a un cambio del paradigma fundacional, que ya se avizoraba con claridad en 1945.
Y como es vana esa esperanza, son falsas las manifestaciones de "perplejidad"o disconformismo de algunos dirigentes o representantes de la UCR cuando se expresan sobre el modo en que votan sus legisladores en el Congreso, sean el nuevo presidente del partido a nivel nacional (Leonardo Chiarella, el intendente de Venado Tuerto), el rector de la UNR, el gobernador Pullaro quejándose de la falta de obras y el no pago de las deudas con los sistemas previsionales provinciales en el presupuesto nacional, o lo dirigentes de la Franja Morada haciendo como que se indignan por el desfinanciamiento de las universidades nacionales.
Si tanto les molestan esas actitudes de sus diputados, senadores y gobernadores (a los que votaron y les hicieron campaña, para que lleguen a donde están) nada les impide seguir el camino que hicieron Jauretche y los patriotas de Forja, o Leopoldo Moreau más acá: cancelar su ficha de afiliación a la UCR (porque ni siquiera hay signos de que quieran dar la pelea interna para que el partido retome lo que sería -según el mito- su cauce histórico), y emprender otros rumbos políticos.
lunes, 20 de octubre de 2025
EL PARTIDO DEL BALOTAJE
Este es el verdadero programa electoral de LLA. Y también de Provincias Unidas. La mentira más grande de todas las que dijo Milei en estos dos años es que lo peor ya pasó: https://t.co/PENliOEjac
— La Corriente K (@lacorrientek) October 16, 2025
El 26 de octubre también se termina Provincias Unidas. Si ganamos al día siguiente salen a arreglar con Milei para ponerle ministros en el gabinete a cambio de apoyarlo en el Congreso. Es la orden de la embajada.
— La Corriente K (@lacorrientek) October 16, 2025
El 26 no es una elección. Es un referéndum por la independencia.
— La Corriente K (@lacorrientek) October 15, 2025
Con el doble de imagen negativa que positiva. Y con chances ciertas de que su lista salga tercera acá el 26.
— La Corriente K (@lacorrientek) October 14, 2025
Están viendo como rearman el partido del balotaje inflando un polo porque se les desinfló el otro. Pero para eso falta un siglo y una elección.
— La Corriente K (@lacorrientek) October 14, 2025
Y así amiguitos es como el tipo que anunciaba en las redes sociales que estaban yendo al cumpleaños sorpresa de Gaby Michetti levanta la perdiz de cuál es el plan de la embajada, la AEA y la AM CHAM, gane quien gane las elecciones. https://t.co/6yBLKOjATZ
— La Corriente K (@lacorrientek) October 16, 2025
miércoles, 10 de septiembre de 2025
EL MEJOR PERONISTA
A la militancia peronista y a los ciudadanos y ciudadanas de la provincia de Buenos Aires. pic.twitter.com/e0a3kGhh26
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) September 4, 2025
El tuit de apertura corresponde al mensaje de Cristina a los peronistas y a los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires, antes de las elecciones del domingo pasado en las que Fuerza Patria aplastó a LLA. El mensaje grabado circuló en las redes y en él se puede advertir como CFK estaba afectada por la mención de Milei al cajón de Néstor en el patético acto de cierre en campaña de Moreno, repitiendo lo que ya había hecho en otras oportunidades.
Con esa idea -persistente en el antiperonismo- de perseguir en la muerte a los que odiaron en vida, atravesando la frontera del respeto humano que se debe a los deudos y a todos cuantos conservan un recuerdo grato del difunto; es decir trasgrediendo las mínimas convenciones sociales entre los seres humanos, más allá de sus preferencias políticas. Ya en los tiempos de la fantochada de "la ruta del dinero K" podíamos ver a los gorilas odiadores exigirles al fiscal Marijuan o el juez Bonadío que hicieran abrir la bóveda que guarda los restos de Néstor en Río Gallegos, en busca del PBI presuntamente robado.
Este gobierno -que es una condensación de perversidades- no pudo escapar a la necrofilia y al culto por la muerte del peronismo y los peronistas que cultiva hace 80 años la Argentina gorila; tanto que asumió como su principal objetivo político clavar el último clavo del ataúd del kirchnerismo, con Cristina adentro, completando así (sin atreverse a decirlo con todas las letras) lo que dejó inconcluso Sabag Montiel.
O haciendo campaña con la banalización del "Nunca Más", intentando transformar un imperativo moral que interpelaba a la sociedad argentina para no volver a repetir el horror de la tortura, el genocidio, las ejecuciones y las desapariciones del Estado terrorista, en una consigna que asume como objetivo explícito de una fuerza política suprimir a otra, y erradicarla de la memoria social e histórica, como ya lo intentaron en la Fusiladora con el Decreto 4161/56, y como si eso fuera posible.
Se negaron a condenar el intento de asesinato de Cristina y encubrieron (y aun hoy lo hacen) a sus autores intelectuales y cómplices (como acaba de hacer Milei con Milman), o antes festejaron cuando Néstor murió como lo habían hecho antes, cuando murió Evita. Pero como con Néstor, ni siquiera la muerte que deseaban, los satisfizo: ultrajaron el cadáver de Evita y lo traficaron por años, como después profanarían la tumba de Perón para ultrajar sus restos.
A Perón cuando gobernaba quisieron matarlo aunque para eso tuvieran que bombardear una ciudad a cielo abierto y segar las vidas de inocentes, acaso pensando que muchos de ellos eran peronistas, y en algún punto se lo tenían merecido. Rojas en su hora creyó que muerto el perro, se acababa la rabia, y también ordenó (junto con Aramburu) los fusilamientos del 56' violando la misma ley marcial que ellos impusieron, porque los sublevados eran peronistas, y el castigo debía ser ejemplar; y por entonces el tristemente célebre Capitán Gandhi se solazaba en mostrarse a los prisioneros que interrogaba, la cabeza seccionada del cadáver de Juan Duarte.
Tampoco se conformaron con que el peronismo estuviera proscripto, Perón exiliado y la gente no pudiera votarlos: vinieron Felipe Vallese y más tarde los 30.000 desaparecidos, ese macabro invento para sustraer los cuerpos de la víctima al adiós de sus seres queridos, creyendo además que así eludían las consecuencias del crimen. Muchos de ellos fueron tirados vivos al mar, para que sus cuerpos fueran llevados por la corriente.
Esa pulsión enfermiza por la muerte y esa obsesión por meterse con los muertos, después de haberles prometido (y a veces causado) la muerte, es como si quisieran repetir con el peronismo y los peronistas, la maldición de Mármol a Rosas: "Ni el polvo de tus huesos, la América tendrá".
O como si creyeran con que no alcanzara con decir (como han dicho otros perversos antes que ellos) que el mejor enemigo es el enemigo muerto (y donde decimos "enemigo" léase peronista), ni siquiera el desaparecido, esa originalidad argentina de la crueldad exrema: tal parece como que -para ellos- el mejor peronismo es el que nunca existió, y el mejor peronista, el que nunca llegó a serlo.
Lo que nunca podrán aceptar -porque sería negar su razón última y esencial de ser- es que la única manera posible en que el peronismo no haya existido ni existan peronistas, es suprimiendo las causas que los originaron, que es justamente lo que un gorila auténtico (lo sepa o no) jamás estaría dispuesto a hacer. De allí que nos propongan -como idea de futuro posible para los argentinos- volver a 1943, a 1880 o a los tiempos de Azara; como si se pudiera resetear el país para empezarlo de nuevo, desde cierto punto.
Que muy posiblemente -como les ha pasado, una y otra vez, y ahí están los resultados de las elecciones bonaerenses del domingo para confirmarlo- no haría más que volver a hacer nacer el peronismo o algo que se llame distinto pero levante sus mismas banderas, por una ley de necesidad histórica. Tuit relacionado:
¿Viste Milei?...
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) September 8, 2025
Banalizar y vandalizar el “Nunca Más”, que representa el período más negro y trágico de la historia argentina, no es gratis.
Reírte de la muerte y el dolor de tus oponentes, tampoco.
Pero señalar con el dedo y estigmatizar a los discapacitados, mientras tu…
martes, 24 de junio de 2025
EL DILEMA DE MORDISQUITO
Ese extraordinario filósofo social que además componía tangos memorables que fue Enrique Santos Discépolo intentaba explicarle el peronismo a "Mordisquito" (el opositor imaginario que usaba de bochín en sus charlas radiales) en la forma más sencilla y clara posible, en base a los principios de causa y consecuencia, o si se prefiere, acción y reacción: en las iniquidades del régimen preexistente había que buscar las causas profundas del peronismo, su origen, su razón de ser y por ende, su justificación histórica.
Desnudaba así la que aun hoy (80 años después) sigue siendo la principal falacia del pensamiento gorila, tanto que por estos tiempos la repite Milei: si la Argentina era un país próspero, una potencia mundial y sus habitantes gozaban de un nivel de vida envidiable, ¿Cómo fue, entonces, posible el peronismo? O para ser más precisos: ¿Cómo fue necesario?
Apelando a la polisemia del lenguaje, en las causas (reales, profundas) del origen del peronismo, hay que buscar su causa, es decir su propósito, razón de ser y sentido: mientras subsistan la injusticia, la explotación, el enfeudamiento colonial del país, la degradación de su condición soberana, existirá el peronismo; porque como decía Discépolo, no lo trajimos nosotros, sino que fueron ellos. O como decía Eva, "Si el pueblo fuera feliz y la patria grande, ser peronista sería un derecho. En nuestros días, ser peronista es un deber,...". Y vaya si hoy siguen siendo esos "nuestros días", con tantas tareas inconclusas, y tan urgentes.
El peronismo subsiste porque es más que una entidad política o una definición electoral de millones de argentinos: es una empresa de reparación nacional aun pendiente, que si se llamó así fue para graficar en el lenguaje la inmensidad histórica de Perón, el hombre que vio lo que muchos otros no vieron, hasta que lo tuvieron frente a sus narices aquel 17 de octubre. Y si a más de 50 años de su muerte esa empresa pendiente se sigue identificando con su nombre, es simplemente porque no ha sido superado en sus causas, que son -como dijimos- su causa.
El peronismo representó y representa en la memoria histórica de muchos argentinos, la democratización del goce de la que hablan Daniel Santoro y Pedro Saborido, o el Technicolor de los días felices tal como lo definía el mismo Discépolo en sus monólogos con Mordisquito. Y esa evocación de la memoria social es nostalgia pero también presente y esperanza de futuro, gracias a la experiencia kirchnerista: eso, y no otra cosa, es lo que verbalizan los testimonios de los que por estos días ganaron las calles en defensa de Cristina, y allí hay que buscar las razones de la persistencia de su liderazgo político, social y hasta emocional sobre muchos argentinos.
El gorila odia, pero nunca disfruta, ni siquiera cuando gana o consigue lo que quiere, que siempre es que nosotros -sencillamente- dejemos de existir. Por contraste y como decía Jauretche, "La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor.". Lo que ocurre es que en esos casos y salvo los privilegiados de siempre, perdemos todos, incluso muchos de ellos, y así el ciclo vuelve a empezar, como en 1945: queriendo enterrar al peronismo, lo están sembrando, y en alguna parte de sí mismos lo entienden, y eso los enfurece más.
El peronismo es -como lo definiera José Pablo Feinmann- una obstinación argentina, mal que les pese a muchos que vienen pronosticando su fin desde Vernengo Lima en el 45' hasta Escribano en el 2003, y todos los hoy se repitieron en el vaticinio, después de conocerse que la Corte confirmaba la condena y proscripción de Cristina.
La furia y su odio de la Argentina anti-peronista no son más que la extroversión encendida de su profunda pobreza espiritual: de metas (limitadas a que nosotros no existamos más y desaparezcamos del paisaje), de épicas y de héroes: pasaron de Carrió a Lanata a los arbolitos o las cuevas que les vendían dólares, Nisman, Vicentín, el fiscal Luciani o la misma tobillera de Cristina. Antes se habían esperanzado con Braden, Rojas y Aramburu, Videla y -como no- hasta con Alfonsín. Para colmo de (sus) males, en muchos casos (como pasó con los "cabecitas negras", la metáfora de Rojas sobre el perro y la rabia, y está pasando con la tobillera de Cristina), lo que ellos lanzan como anatema de humillación, nosotros se los devolvemos como orgullosa afirmación de identidad, y demostración de tozuda persistencia en seguir existiendo, pese a todo.
Por eso les molestan Cristina, el balcón y la alegría del pueblo cuando sale, aunque ella esté presa y muchos de nosotros angustiados por el presente y el futuro del país: esa alegría es esperanza para nosotros, y perturbación para ellos, porque no son felices (nunca lo son) y no soportan que otros lo sean, o sueñen con serlo. Tanto que ya ni siquiera fingen en que creen en los derrames como creyeron con Cavallo y Menem, ni en "mantener lo bueno y mejorar lo malo" como decían que creían con Macri, y por eso directamente votaron al que prometió destruirlo todo, porque para ellos "todo" era el peronismo y lo que representa en términos de legado histórico, y creyendo que ellos zafaban, y no iban a caer en la volteada. Y en el peor de los casos, su sufrimiento sería un precio bajo a pagar por conseguir el oscuro objeto de su deseo: un mundo y una vida sin peronismo, ni peronistas.
Leonardo Favio (que entendió al peronismo como pocos) decía que se hizo peronista porque no se puede ser feliz en soledad. Los gorilas desconocen esa dimensión social de la felicidad, aunque a veces parezca que comparten con otros sus motivos de satisfacción, porque ellos -a la inversa de Favio- solo pueden ser felices (y a veces ni eso, o les dura poco) si otros no lo son, porque los subleva la felicidad ajena. Sobre todo si es la nuestra, como pasa hoy, con Cristina y el balcón.
Decía Evita en "Mi Mensaje" hablando de la oligarquía: "Con ellos no nos entenderemos nunca, porque lo único que ellos quieren es lo único que nosotros no podremos darles jamás: nuestra libertad.". Parafraseándola, diremos nosotros: lo único que podemos darles a los gorilas para contentarlos, es dejar de existir. Y en tanto nosotros nos obstinemos en persistir existiendo, nunca serán felices, e intentarán por todos los medios y como casi único objeto de su existencia en términos políticos, que nosotros desaparezcamos.
El problema -que nos tiene hace 70 años en esta situación de empate hegemónico que está en la raíz de todos los males del país- es que entonces se les aparece en toda su magnitud el dilema que Discépolo le planteaba a Mordisquito: la única forma de hacernos desaparecer es la que nunca intentaron, que es superarnos, haciéndonos innecesarios en términos históricos, políticos y sociales.
miércoles, 18 de junio de 2025
GORILAS EN LA NIEBLA
Cuando se conoció que la Corte Suprema confirmaba la condena contra Cristina y su proscripción electoral y política, decíamos nosotros en ésta entrada: "El régimen (no ya el gobierno de la marioneta presidencial, que es solo su fachada) ha abierto una caja de Pandora al sacar del escenario electoral al principal elemento ordenador de la política nacional de los últimos 20 años, en un contexto de apatía política y anomia ciudadana, con una crisis económica cuyas manifestaciones sociales cualquiera puede comprobar a diario en carne propia, y a las puertas del estallido de otra burbuja financiera de endeudamiento y fuga de capitales.".
Y lo que vino pasando en los días posteriores nos dio la razón: nadie -ni en el oficialismo ni en la oposición- parece saber bien que va a pasar, o por donde decantará el proceso; que no es ni más ni menos que la reedición de lo que Cooke definiera como el empate hegemónico: ni el régimen pude terminar de estabilizarse consiguiendo legitimidad política, ni el campo popular alcanza la fuerza suficiente para desplazarlo, bastándole la que posee (y a veces) para resistirlo e impedirle avanzar.
Poco importa determinar con exactitud si todas las fracciones de la derecha (incluyendo la que formalmente gobierna) acordaron el momento de confirmar la condena de Cristina, pero lo que sí está claro es que subestimaron la reacción popular antes (viniendo como veníamos de un proceso persistente de apatía ciudadana traducida en el elevado ausentismo electoral), y ahora tampoco aciertan a predecir su profundidad y prolongación en el tiempo.
Allí hay que encontrar las causas de la paranoia y el miedo que se ha desatado entre los papagayos mediáticos del régimen, que hasta 10 minutos antes gastaban a cuenta -por enésima vez- de la extinción definitiva de Cristina y del kirchnerismo/peronismo, y ahora comprueban con preocupación que no hicieron más que despertar al gigante invertebrado; y después de atizar cotidianamente el odio, descubren que tienen que empezar a mirar por arriba del hombro, todo el tiempo.
Mientras los opinólogos de toda laya nos venden un museo de novedades y llaman a ponerles nombres nuevos a cosas viejas, las dos tradiciones políticas que dominan la sociedad y la política argentinas desde hace 80 años (el peronismo y el antiperonismo) se muestran revividas y marcando el tono de época. Tanto que el gorilismo social le quiere marcar los tiempos al político y judicial, como cuando después del levantamiento de Valle pedían "Aramburu dales duro".
Tanto miedo tienen a la reacción popular que están pidiendo poco menos que una versión actual del Decreto 4161, para prohibirle a Cristina el balcón, que los saca de quicio y les saca la ficha de su gorilismo, por una razón muy sencilla: desde el de la Casa Rosada el 17 de octubre del 45' al de la Gaspar Campos después del primer retorno de Perón al país, el balcón es la escenografía visual por antonomasia de los fracasos de la Argentina gorila en sus intentos por erradicar definitivamente al peronismo de la escena nacional.
Como pasó en aquel 17 de octubre y después de la caída de Perón en la resistencia peronista, hay en la reacción popular por la condena y proscripción de Cristina un mix de espontaneidad y organización, de respuesta emocional y de pura lógica racional instrumental de salir en defensa de quien los defendió dignificándolos, y protegió sus intereses. Y también como entonces hay dirigentes y estructuras (políticas, sociales, sindicales) que están a la altura de las circunstancias y otros que no, pero el proceso se les impone, forzosamente.
También como en los tiempos posteriores al golpe fusilador y del "No me olvides" nacen y se multiplican formas de resistencia hormiga para recordar -una vez más y por si hiciera falta- que los pueblos no olvidan a quien no los traiciona, que no nos han vencido, que acá estamos, dispuestos a vencer, y que la lucha se debe dar en todos los frentes sin excluir ninguno, pero en especial poniendo el cuerpo en la calle, para que no nos puedan invisibilizar ni ignorar, ni (con perdón de la palabra), desaparecer. Y que como dijo Cristina, vamos a volver.
Por eso el gobierno -en tanto instrumento formal del poder real, hoy más que nunca- es el primer interesado en no perder el control de la calle y por eso despliega un operativo represivo en la madrugada en las inmediaciones de la casa de Cristina para desalojar a la militancia, aumenta por decretazo las facultades represivas de la Policía Federal para reprimir la protesta social e intentó por todos los medios evitar que la movilización multitudinaria para acompañar a Cristina a Comodoro Py se produjera; y cuando no lo logró implantó de hecho el estado de sitio requisando colectivos y militarizando las calles, para atenuar su impacto.
La condena contra Cristina cayó sobre una realidad, para modificarla, pero no en el sentido deseado por el poder real: gobernaban ellos a través de quien solo pudo ser el resultado del desencanto de buena parte de la sociedad con los resultados de la democracia, y esperaban consolidarse legitimándose por el vaciamiento de esa democracia, traducido en el elevado ausentismo electoral, en especial entre los sectores populares.
La reacción popular contra la proscripción de Cristina es porque sacan de la oferta electoral a quien -en medio de ese oscuro panorama- mejor asumió el desafío central de la política, que es representar, por lo que la disputa que se abre a partir de entonces no es por la libertad de Cristina, por sus derechos políticos o por el derecho de parte del pueblo a votarla: es por el sentido último de la democracia y su intensidad medida en términos de reparación de injusticia y reducción de desigualdades.
Y dentro de esa lucha general, va implícita la lucha por la dimensión de las libertades públicas amenazadas, el estado de derecho vulnerado groseramente y la recuperación del consenso democrático que hoy está indudablemente quebrado. Tuit relacionado:
¿Puedo salir o no al balcón de mi casa? Parece joda, pero no…
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) June 18, 2025
Por eso le preguntamos al Tribunal que aclare, por favor, qué comportamiento se encuentra prohibido.
Te comparto el pedido de aclaratoria presentado por mis abogados.https://t.co/Rspne9knga
viernes, 13 de junio de 2025
DEFENDER A CRISTINA ES DEFENDER EL SALARIO
[NUEVO] Cristina Fernández de Kirchner: “En 12 años y medio logramos la participación de los trabajadores más alta en toda la historia del PBI nacional”. Esto es #VERDADERO
— Chequeado (@Chequeado) June 11, 2025
📍 Te lo contamos en este hilo 🧵 y en: https://t.co/0i4rB1LInN
✍️ @marianaleivaok
Cristina irá presa por haber hecho el trabajo de la CGT: defender y mejorar los salarios de los trabajadores. Y así le pagan los gordos soretes. https://t.co/CBwxVSniSx
— La Corriente K (@lacorrientek) June 12, 2025
En "Peronismo: filosofía política de una persistencia argentina" y analizando las miradas que sobre el peronismo se hicieron desde la izquierda, transcribe José Pablo Feinmann la opinión de Milcíades Peña cuando dijo: "El peronismo no modificó la estructura tradicional del país, es decir las relaciones de propiedad y la distribución del poder existentes. Sindicalización masiva e integral del proletariado fabril y de los trabajadores asalariados en general. Democratización de las relaciones obrero-patronales en los sitios de trabajo y en las relaciones ante el Estado. Treinta y tres por ciento de aumento de la participación de los asalariados en el ingreso nacional. A eso se redujo la "revolución peronista"." (las comillas son originales de Peña, y tienen un claro sentido despectivo).
Y agrega Feinmann por su parte: "¿Treinta y tres por ciento de aumento en la participación de los asalariados en el ingreso nacional? Milcíades, hoy, eso, sería más que el Palacio de Invierno." Decimos nosotros: visto el peronismo desde las clases dominantes, entonces también lo fue; tanto que haberlo hecho le valió a Perón varios intentos de golpe y magnicidio durante su mandato, el bombardeo de una ciudad abierta e indefensa provocando la muerte de civiles inocentes, su derrocamiento, exilio, proscripción y pérdida hasta de sus haberes como militar retirado, la penalización del uso de su nombre, la calumnia y la difamación, la persecución judicial, el robo, ultraje y ocultamiento del cadáver de Evita, y el impedimento para volver al país durante 17 años.
Para el pueblo argentino, la osadía del peronismo de poner en cuestión el reparto de la torta -y modificarlo- significó la cárcel, la persecución, los fusilamientos de junio del 56', la prohibición de votar a quien querían votar y, antes que nada, retroceder en aquello en lo que con Perón había avanzado: la redistribución del ingreso, entre otras cuestiones, pero esa es la central, porque es la que hace a lo que el propio Perón llamaba la víscera más sensible. Y no solo de los trabajadores, sino también de los empresarios.
Ni siquiera el segundo peronismo, el del retorno de Perón al país, caotizado por la interna, mereció paz del sistema: el golpe del 76' puso en marcha un plan de exterminio sistemático para que a nadie se le ocurriera en el futuro repetir la experiencia. Y también para moldear definitivamente una sociedad post peronista donde no exista memoria ni registro de su experiencia histórica. Es decir, el mismo plan de los "libertadores" del 55', el mismo que ensayó Macri y el mismo que hoy vehiculiza Milei, como simple marioneta de los dueños del país.
Si alguno encuentra en lo relatado hasta acá semejanzas o pertinencia y aplicación a lo que le está pasando a Cristina, es porque la hay: haber conducido durante 12 años y medio de gobierno al punto más alto de participación de los trabajadores en la distribución del ingreso nacional, les valió a Néstor primero y a Cristina después la persecución mediática y judicial que ni siquiera se detuvo ante sus hijos, el ultraje de haber revisado sus casas hasta taladrando las paredes buscando bóvedas y fortunas ocultas, la privación de su jubilación de ex presidenta y un intento de asesinato en vivo por televisión, hasta culminar en vergonzosa condena confirmada esta semana por la Corte, que terminará con ella presa y posiblemente vejada mediáticamente, para solaz de la Argentina gorila, que tolera -y aplaude, y vota- corrupciones reales.
Valga el relato histórico de ambos procesos - el del peronismo original y el de su fase kirchnerista- para poner en contexto las críticas a su naturaleza reformista (dicho esto con sentido despectivo, como lo decía Milcíades Peña), que no se puede siquiera discutir si se oculta el dato esencial: la naturaleza intrínsecamente criminal del poder económico en el país, o como decía Walsh, nuestra oligarquía temperamentalmente inclinada al asesinato.
La dicotomía o la antinomia peronismo-antiperonismo tiene ya 80 años de persistencia en el país, no tanto porque sea un intento de parte del peronismo de simplificar la explicación de los problemas del país y la causa de todas sus convulsiones políticas y sociales, sino porque -como decía Cooke- es la forma argentina en que se expresa la lucha de clases, aunque el peronismo no se haya definido nunca como clasista y aunque la divisoria a un lado y otro de la línea no se corresponda siempre con la ubicación de clase de cada uno, cualquiera sea el criterio que se adopte para definir y delimitar a éstas.
Si gobierna el peronismo y resulta fiel a su sentido histórico, la participación de los trabajadores en la renta crece, y cuando gobiernan el antiperonismo (cualquiera sea el sello de ocasión que adopten), decrece. Y esos son datos constatables, no una simple opinión. Por eso Menem fue el único peronista que les gustó a los gorilas, tanto que lo votaron.
Datos tan constatables que hay que buscar allí el origen de todas nuestras convulsiones políticas, y los límites concretos que el poder real de la Argentina ha definido hace tiempo para nuestra democracia post dictadura. En todo caso lo que hizo la experiencia peronista reciente en su fase kirchnerista fue recordárnoslo, al retomar la senda histórica del primer peronismo. Cuando el peronismo es más fiel a sí mismo (como pasó con Néstor y Cristina), más enfurece a la Argentina gorila.
Para el poder real, la democracia es un juguete con el que nos permiten distraernos, siempre que respetemos el manual de instrucciones para su uso: hay cosas (como el bolsillo) con las que no se jode; o dicho de otro modo: la democracia (como el peronismo) es esa fiesta que se tenía que terminar porque era insostenible, de la que tanto nos hablaron.
Tuits relacionados:
Cinco paros a Cristina por Ganancias. Ninguno a Milei por meter presa a la que hizo que muchos salarios subieran hasta llegar a pagar Ganancias. No se me ocurre mejor síntesis de la descomposición terminal de la CGT.
— La Corriente K (@lacorrientek) June 12, 2025
Hoy, el poder económico, mediático y judicial ha decidido que su proyecto socioeconómico no puede ser administrado respetando la soberanía del voto popular. La democracia resulta para ellos un obstáculo. No es la primera vez que proscriben, ni la última que deba enfrentárselos.
— Artemio López (@Lupo55) June 10, 2025
Para no hacer paro por Cristina la CGT argumenta que el último paro general fracasó. Y no renunció ninguno. "Si no hacen paro por salarios, no lo van a hacer por política" dicen los gansos, como si una cosa no fuera asociada a la otra. La peor dirigencia sindical de la historia
— La Corriente K (@lacorrientek) June 12, 2025
sábado, 7 de junio de 2025
PRESOS O MUERTOS
En vivo desde Paso de los Libres, Corrientes, participamos del lanzamiento de la candidatura a gobernador de Martín “Tincho” Ascúa. https://t.co/Kd02YodweD
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) June 7, 2025
Ilegalmente, sin orden judicial, les faltó. https://t.co/KrZf08NQcU
— La Corriente K (@lacorrientek) June 7, 2025
Anunciará que confirman la condena pero será sorpresivo. Acá no entiende el que no quiere. https://t.co/1Ikv0E2aAx
— La Corriente K (@lacorrientek) June 7, 2025
Los días posteriores al anuncio de Cristina de su candidatura en la provincia de Buenos Aires los medios hegemónicos redoblaron la presión sobre la Corte Suprema para que confirme su condena, la metan presa y quede impedida de presentarse a elecciones. En respuesta la Corte rechaza la recusación de Cristina contra Lorenzetti con el voto del propio recusado, y el juez que estaría encargado de ordenar su detención en caso de que la condena sea confirmada, visita las dependencias de la Policía Federal donde la detendrían.
Mientras Cristina hablaba en Corrientes, detenían ilegalmente sin orden judicial y por orden de Milei (dato confirmado por el jefe de la Federal) a Juan Grabois, por ocupar el edificio del Instituto de Investigaciones Históricas "Juan Domingo Perón", que Milei disolvió decreto violando incluso la propia ley bases, en la que estaba excluido. Los bienes del lugar fueron tirados en basurales (como los pulmotores y frazadas de la Fundación Eva Perón tras el golpe del 55'), pese a que el Partido Justicialista ofreció hacerse cargo de ellos, y al momento de subir estas líneas, Grabois sigue detenido.
En los días venideros se cumplirán nuevos aniversarios de los fusilamientos de junio del 56' tras la revolución de Valle, y del bombardeo a la Plaza de Mayo para matar a Perón en el 55', que le costó la vida a centenares de argentinos. La casa que Grabois tomó es lo que queda de la residencia presidencial donde Evita -cuyo cadáver robarían los libertadores- pasó sus últimos días, y que fuera dinamitada por la Fusiladora.
A Cristina la quieren poner presa, porque falló el intento de asesinarla, que les hubiera ahorrado trabajo. Desde el 55' para acá (e incluso antes), los gorilas han intentado todo contra el peronismo: fusilamientos, torturas, proscripciones, desapariciones, robo de bebés y suplantación de su identidad. Como dijo Cristina, nos quieren presos o muertos.
Y como hemos dicho otras veces, lo que nunca intentaron contra el peronismo -ni lo harán- fue hacerlo innecesario, eliminando las cusas que le dieron origen: por el contrario, desde hace 80 años (más incluso) su plan económico es hambrear a los argentinos y saquear el país en beneficio de sus intereses y los de sus amos extranjeros, y su plan político (desde que existe) es exterminar al peronismo, porque perciben que es el único que les pude impedir y hacerlo. Ayer con Perón, hoy con Cristina.
Cuando Casación confirmó la condena contra Cristina por la causa Vialidad, dijimos acá: "No podemos seguir jugando a que: a que hay democracia, a que tenemos instituciones, a que rige la Constitución, a que nos preocupan la pobreza o la desigualdad, a que seguimos siendo un país soberano, o con los atributos de tal. Hay que intentar algo distinto y alguien tiene que hacerlo, por nosotros, por el país, por su futuro y el de la inmensa mayoría de sus habitantes.".
"Hay que dejar de llorar proscripciones y persecuciones -que existe, quien puede dudarlo-, y forzar al régimen a desnudarse, y verse obligado a instrumentarlas realmente para defender sus privilegios: ya no tiene sentido desconocer -o actuar como si lo hiciéramos- los liderazgos naturales instalados en el corazón de los argentinos y ofrecer sustitutos que no están a la altura del desafío, simplemente porque ellos y sus jueces dicen que Cristina no puede ser candidata. Y si no somos nosotros (solos o acompañados por otros que piensen más o menos parecido) los que lo intentamos, ¿Quién?"
Y en el último aniversario del golpe genocida, decíamos: "...el atentado contra Cristina (y sobre todo las reacciones posteriores de buena parte del arco político y del sistema judicial) habían dejado claro que no estaba tan extendido y generalizado como pensábamos el consenso democrático respecto a la erradicación de la violencia (incluida la supresión física del adversario). El despliegue represivo actual del gobierno de Milei (un presidente elegido por el voto que no cree en la democracia) para frenar la protesta social contra su gobierno es simplemente la confirmación de que tal suposición sobre la amplitud de ese consenso era errada.".
No es contra Cristina, ni contra el peronismo (aun cuando sean sus blancos históricos y actuales): es contra la democracia. Tuits relacionados:
Cristina supera la contradicción que ella misma planteó: emociona porque representa, y representa porque emociona.
— La Corriente K (@lacorrientek) June 7, 2025
Esto 👇👇👇👇 https://t.co/nsoB0bqkg1
— La Corriente K (@lacorrientek) June 7, 2025
Todos nos cuentan lo que ya sabemos: que quieren meter presa a Cristina para proscribirla.
— La Corriente K (@lacorrientek) June 7, 2025
Nadie nos dice que podemos hacer para evitarlo, y que haremos si sucede. Un montón de relatores de un partido sin jugadores en la cancha.
La Corte dictó el fallo del 2x1 y reculó en chancletas por la movilización popular. Si están por confirmar la condena de Cristina es porque intuyen que no habrá ninguna reacción.
— La Corriente K (@lacorrientek) June 7, 2025
domingo, 18 de mayo de 2025
CIUDAD DE POBRES CORAZONES
Iba a desaparecer el kirchnerismo y al final va a desaparecer el PRO.
— La Corriente K (@lacorrientek) May 18, 2025
Baja participación ciudadana. Fragmentación creciente de la oferta electoral. Vaciamiento de los partidos políticos. Falta de competencia interna. Bajísimo nivel de debate. Poco apego de algunos a las reglas de juego del consenso democrático. Feo panorama.
— La Corriente K (@lacorrientek) May 18, 2025
Le salió mal a Macri repetir la estrategia del padre: dejarle la empresa al más opa de la familia.
— La Corriente K (@lacorrientek) May 18, 2025
O sea, todos hicieron todo mal menos ustedes, que sacaron el 3,16% . Andá a dormir que es tarde. https://t.co/hG7s6PUOky
— La Corriente K (@lacorrientek) May 18, 2025
Tremendo como le sumó a Lospenatto hacer campaña con eje en la ficha limpia.
— La Corriente K (@lacorrientek) May 19, 2025
Esto. Y a tenerlo en cuenta porque en la PBA se acaba de cometer el mismo error.👇 https://t.co/30OF0GyWL3
— La Corriente K (@lacorrientek) May 19, 2025
Nosotros nos flagelamos con pedidos de autocrítica y coso y los gorilas pasaron de Alsogaray a Menem a Cavallo a De La Rúa a Macri y a Milei sin despeinarse. La próxima votan a Freddy Krugger sin dudarlo.
— La Corriente K (@lacorrientek) May 18, 2025
sábado, 10 de mayo de 2025
LOS SALIERIS DE RIAL
Allí hay que buscar entonces el origen de la violencia en los tiempos más recientes de la Argentina: en la voracidad de una oligarquía y clases dominantes que (como bien señalara Rodolfo Walsh) están temperamentalmente inclinadas al asesinato para defender sus intereses; más que en las pulsiones represivas de centuriones desbocados, que sin esa mano (visible) que los empujó en cada ocasión, no hubieran pasado nunca del fragote intrascendente.
En ese instinto asesino de nuestras clases dominantes por preservar sus privilegios hay que buscar, entonces, no solo el origen de la violencia en el país, sino de sus crisis económicas e inestabilidades institucionales. Y lo podemos ver nuevamente hoy, en tiempos de otro ensayo de laboratorio sobre seres vivos que algunos lenguaraces nos quisieron vender como novedoso, y como diría Perón, es más viejo que mear en los portones.
Tanto que la tan remanida "lucha contra la casta" terminó siendo -una vez más- una nueva vuelta de tuerca de la permanente persecución gorila al peronismo, con el intento de proscripción de Cristina en el tope de las prioridades de su plan político.
La idea es la misma de siempre: consagrar (después de los intentos de Martínez de Hoz, Cavallo con Menem y De La Rúa, Macri y ahora Milei) un modelo de país post peronista que sea definitivo e irreversible; sobre todo en las relaciones del trabajo y en la distribución regresiva del ingreso. Un ejemplo semanal pequeño para ayudar a la comprensión: ahí anda Caputo diciéndoles a los supermercadistas que no remarquen los precios más del 9 %, mientras pisa la paritaria de los empleados de comercio para no homologarles el aumento.
Y puesto todo su empeño (como siempre, pero más que nunca) a conseguir ese objetivo sin importar las consecuencia, el peronismo (con todas sus debilidades, contradicciones y falencias) les molesta porque simplemente está en su camino. Como advirtió Cristina cuando comenzó la persecución en su contra, "no vienen por mí, sino que vienen por ustedes".
Cristina, la que mejor expresa y sintetiza el peronismo porque con ella fue con la que los trabajadores alcanzaron la mayor participación en el ingreso después de los gobiernos del propio Perón. Ahí está todo el asunto, que la intuición gorila -como suele pasar- percibió con mayor agudeza que muchos peronistas despistados.
lunes, 21 de abril de 2025
EL PODER DE LA TELE
Para mi que a Lindor Lozano fue al único de Notitrece que nunca lo tentaron para ser candidato a algo porque con ese nombre y apellido y siendo negro les daba peronista, @serdelfino. No tengo pruebas pero tampoco tengo dudas.
— La Corriente K (@lacorrientek) April 15, 2025




