LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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domingo, 1 de diciembre de 2024

ACÁ TAMBIÉN SE TUERCE

 

De no mediar sorpresas de último momento, todo indica que en la próxima sesión de la Legislatura se aprobará -en trámite express- la declaración de la necesidad de la reforma de la Constitución de la provincia. El tema no se pudo votar dentro del período ordinario y pasará a extraordinarias, lo que supone que Pullaro deberá dejar de lado la farsa de decir que es un tema de los legisladores con el que no se mete: sólo él puede habilitar su tratamiento en esa instancia. 

Para llegar a éste resultado su gobierno acordó con sectores de la oposición, incluyendo al bloque del PJ que comanda Perotti, que acompañó en la última sesión la moción de preferencia para que se trate, y presentó simultáneamente su propio proyecto de reforma, que se suma a los 8 que ya tenían estado parlamentario, del oficialismo de Unidos, y de diferentes sectores de la oposición, incluido el peronismo.

Pero el tema -con todo y su importancia- no puede ser abordado desde la reforma en si misma, pues mirado desde ahí el proyecto del bloque de Perotti prohibiría la reelección de Pullaro al habilitarla pero para sus sucesores en el cargo, ratifica la propiedad estatal de las empresas de servicios públicos de la provincia, y la intransferibilidad de sus organismos de seguridad social (el IAPOS y la Caja de Jubilaciones). 

Es decir, si hay algo que decir al respecto no es en relación al proyecto en sí, sino al contexto político en el que se presenta: Perotti negociando mano a mano con el gobernador y acordando con él el tratamiento, antes de un acuerdo de Unidos con el PJ orgánico, y pese a la advertencia formulada el lunes por el Consejo provincial y legisladores nacionales y provinciales (incluidos los del perottismo) en un comunicado. 

No se puede decir que sea nada novedoso en el peronismo santafesino, ni mucho menos: de hecho, la tónica imperante en la provincia desde hace muchos años es que cualquiera hace lo que cree que le conviene, sin importar lo que decida el conjunto, o convenga a él; con el peronismo en el gobierno provincial, o en la oposición. Cuando se actuó de modo distinto, los resultados fueron otros, como al ganar las elecciones provinciales que llevaron a Perotti en la Casa Gris en 2019. 

Tampoco el problema es que Perotti le pueda llegar a allanar la reelección a Pullaro, incluso votando en contra de ese punto en particular en la Convención Constituyente: hoy al PJ santafesino le gana literalmente cualquiera, y si las elecciones fueran mañana, corremos serios riesgos de terminar terceros como en el 2011. Menos problema es discernir quien va por adentro o por afuera del PJ en las próximas elecciones (que si se vota la reforma serán el año que viene) pues todos los sectores han hecho una y otra cosa cuando les convino (recordar la última elección de intendente en Santa Fe), sino quien se queda dentro; o peor aún, si queda un peronismo provincial en el cual quedarse, con alguna mínima chance electoral. 

El anticipo de lo que terminó pasando con la reforma constitucional había venido con el apoyo del sector de Perotti a una ley para ampliar el número de miembros de la Corte Suprema de la provincia, a cambio de colocar al menos a uno de ellos, remedando el pacto que en su momento cerraran Reutemann y Usandizaga, que llevó a la actual conformación del tribunal. Esa ley se aprobó justo en el mismo momento en el que en la nación se hablaba -y se sigue hablando, cada vez con más fuerza- de un pacto de Cristina con Milei para allanar la aprobación del pliego de Lijo, y últimamente para que no saliera la ley de ficha limpia, en éste caso a cambio de ratificar al sobrino de Menem en la presidencia de la Cámara de Diputados de la nación: unos son hechos, otras especulaciones; pero todos dan cuenta del clima de época, que por momentos parece la letra de "Cambalache".

Volviendo a Santa Fe, la reunión del PJ provincial que fue preludio del despacho de la preferencia para tratar la reforma constitucional en la Legislatura, fue motorizada por los senadores encabezados por Traferri que ahora controlan el Consejo Provincial, y que por 12 años rosquearon absolutamente todo con los gobiernos del Frente Progresista, sin consultar a nadie. De hecho, el propio Traferri junto al actual presidente Cornaglia y Gramajo (contabilizado en las reuniones como peronista, pero que forma parte del bloque oficialista en el Senado) terminaron la semana conversando en la Legislatura su eventual apoyo a la reforma, cosa que no sería de extrañar termine concretándose cuando finalmente se vote: si el documento no fue un "Les faltó negociar con nosotros", se le pareció bastante.

Se dice -y en parte es cierto- que en política todos hablan con todos, todo el tiempo; como Lewandosky con Granata, por ejemplo. Menos -al parecer- en el peronismo santafesino, donde ninguno tiene el teléfono del otro como para llamarlo, juntarse y resolver diferencias de una vez por todas, sin sacar los pies del plato o sin que se resuelvan afuera y desde afuera. De allí que el partido nunca termine de funcionar orgánicamente en la provincia, cada uno se corte solo, los pedidos de expulsión de hoy sean los llamados de unidad de mañana, la línea política que se pretende fijar nunca pase de la letra de los documentos y comunicados y el último gobierno del peronismo en la provincia haya visto rechazados en el Senado muchos de sus proyectos, por el propio bloque de senadores del PJ..

El verdadero problema -similar al que señalábamos acá para el orden nacional, y que presidió todo el gobierno de Alberto Fernández- es esa mentalidad de equipo chico sin grandes aspiraciones, que asume que la actual correlación de fuerzas vino para quedarse, no hay nada que se pueda hacer para modificarla sino adaptarse a ella, y tratar de sacarle el mejor provecho posible. Aquí significaría que estamos asistiendo al inicio de una larga era de hegemonía pullarista, frente a la cual sería irracional resistirse; lo cual puede terminar siendo una profecía autocumplida: si nadie se le opone a Pullaro, no hará más que consolidarse.

La crisis del PJ santafesino que en su momento trajo a Reutemann parió un modelo de peronismo provincial, que quedó instalado incluso más allá de su muerte, y del que vienen estas cuestiones; modelo que el kirchnerismo (que nunca pudo hacer pie en Santa Fe salvo cuando Cristina es candidata aunque sin dudas capta a la mayoría de los votantes peronistas: sus 3 candidatos a gobernador sumaron en conjunto el 4 % de los votos en las últimas PASO) tampoco pudo modificar, y del que por el contrario sus franquicias locales participan, o por lo menos no toman distancia de forma contundente; baste recordar el armado de una lista con el respaldo explícito de los senadores traferristas, en las internas del 2021.

Si la insatisfacción democrática y la orfandad de representación cabal de los sectores populares por el peronismo trajeron a Milei, no hay por qué pensar que Santa Fe es ajena al fenómeno. De hecho, fuimos pionero al respecto en tanto estuvimos a puntos de convertir a Del Sel en gobernador, dos veces. Y si desertando de cumplir la función para la que en definitivas nos votaron -ser opositores al gobierno de Pullaro- terminamos contribuyendo de un modo decisivo a traer a Granata u otro ensayo similar, nadie podrá sorprenderse.

viernes, 4 de enero de 2019

REVUELTO GRAMAJO



En el reportaje que dio para un canal de Tostado y que pueden ver en el video de apertura (si no se lo quieren fumar entero, vayan directo al minuto 22), el actual senador provincial del PJ por el Departamento 9 de Julio Joaquín Gramajo dice que en las elecciones de éste año va a acompañar la candidatura de Bonfatti para gobernador; armando un frente departamental.

Repite así lo mismo que hiciera en el 2011, cuando armó una lista departamental "desenganchada" de la lista provincial del PJ, para bancar la candidatura de Miguel Del Sel; porque a Gramajo cualquier bondi que mida más o menos bien en las encuestas (como el mismo dice en el reportaje que pasa con Bonfatti) y le permita seguir en el Senado, lo deja bien.

Gramajo es uno de esos tantos personajes tenebrosos con esqueletos en el placard, reciclados en democracia en un peronismo "poroso" que emergió de la dictadura habiendo tenido gente de los dos extremos de la picana. En su caso habiendo sido ex cana y ex integrante del Poder Judicial entonces, nos podemos hacer una idea de cual de los dos lados.

El típico dirigente político que pudo prosperar en tiempos de Reutemann, en medio del marasmo conservador y neoliberal en el que se convirtió el PJ santafesino, un clima ideal para que florezcan estos especímenes; que cuando vieron que el ciclo peronista en Santa Fe llegaba a su fin por el advenimiento del Frente Progresista, apoyaron con entusiasmo el engendro de la boleta única; para salvar la ropa en sus respectivos feudos repartiendo la guita de los subsidios como Papá Noeles modernos, y al pobre tipo que le tocara encarnar la candidatura a gobernador del peronismo en cada turno electoral, que se las arreglara como pueda: no era su problema.

O sea, exactamente lo mismo que está haciendo ahora; de modo que su anuncio puede causar varias reacciones, pero nada de sorpresa. Es más, hay otros de sus compadres del senador (Baucero o Traferri entre los más notorios, pero no los únicos) que hubieran deseado dar el mismo paso, pero no los ayudaron las circunstancias, porque el PJ venía recuperando votos, y no se sabía como iba a terminar la novela de la reforma constitucional, y la candidatura a gobernador del oficialismo provincial: acaso se hubieran sentido más cómodos acompañando la candidatura de Lifschitz (de hecho Baucero propuso ponerle su nombre a un puente inaugurado en su departamento), que la de Bonfatti. Vaya uno a saber. (*)

Con lo que no se sienten cómodos -claramente, desde hace años- es con ponerle el cuerpo a las campañas para conseguir que en Santa Fe vuelva a ganar el peronismo. El peronismo, dijimos, no ellos, que tienen la vaca atada y pueden seguir siendo senadores hasta que se cansen; como Gramajo, que anuncia en el video que ésta será su última elección.

Pero el fichaje de Gramajo por nuestro maravilloso progresismo tampoco es nuevo: los nexos se remontan a las PASO del 2013, cuando el oficialismo provincial trató de colaborar desde el Tribunal Electoral con el senador en el fraude que intentó perpetrar para que su hijo fuera electo concejal en Tostado. Y al 2015 cuando Bonfatti era gobernador y Lifschitz ya estaba electo, y presentó un proyecto para disminuir el déficit de la Caja de Jubilaciones aumentando los aportes de los trabajadores y la edad jubilatoria; para ahorrarle al socialismo el costo político de tener que hacerlo ellos, después de que Bonfatti lo anunciara y le saltaran los gremios estatales a la yugular.

De allí que no sorprenda que el mismo socialismo que en el orden nacional lo pone a Lifschitz a construir "una tercera vía" por fuera del macrismo o Cristina con Urtubey, Schiaretti o Lavagna, acá sume a personajes como Gramajo (un facho hecho y derecho, nostálgico de la dictadura), mientras Bonfatti dice que "hay que frenarle el paso a la derecha para no perder los derechos conquistados" y coso.

El asunto entonces no es tanto enojarse cuando los turros -como Gramajo- hacen turradas, sino no comprar buzones; ni de los supuestos "progres", ni de los que plantean la necesidad de "lograr la unidad con todos adentro" para que el peronismo pueda volver a ganar. Unidad, sí, pero con los que juegan a ganar todos, no a rascarse para adentro.

(*) Actualización. Tuiz relacionados: 

domingo, 13 de septiembre de 2015

GRAMAJO, EL EMPLEADO DEL MES


El senador provincial por el Departamento 9 de Julio, Joaquin Raúl Gramajo, a través de sus declaraciones en LT 9 el día 10 de Septiembre en el programa “Primera Mañana”, dejó demostrado que está empeñado en convertirse en el mejor empleado del gobierno provincial socialista, el que se ha fijado como objetivo intentar disminuir el déficit de la Caja de Jubilaciones provincial.

Para ello, éste “progresismo” conservador lanzó la ofensiva que apunta evidentemente a implementar medidas como el incremento de la edad jubilatoria y/o aumentar los aportes que efectúan los trabajadores, ya que desde el conservadurismo jamás se evalúan otras alternativas para generar recursos, como por ejemplo cuestiones de recaudación impositiva; ya que rigen algunos tributos irrisorios como el inmobiliario rural, por el que los propietarios de campos en los que cada hectárea tiene un valor de $150.000, tributan anualmente menos de $100 por hectárea.

Y el senador Gramajo, que pertenece al PJ, pero que resulta beneficiario de los siderales subsidios acordados con el socialismo y que reciben todos los integrantes de la Cámara, sale a hacer entusiasmado el trabajo que le encargaron sus empleadores del ejecutivo provincial. Sin importarle las consecuencias que ello le pudiera generar a los trabajadores provinciales.

De las declaraciones se desprende primero, que el senador Gramajo no resulta justamente un experto en cuestiones previsionales y que desconoce cuestiones básicas del sistema jubilatorio provincial. En segundo término, es claro que el senador recibió de sus empleadores el texto que debe difundir, y por eso repite incoherencias y argumentos insustentables, como que el esfuerzo de reforma del sistema previsional debe hacerse en función de preservar un gran logro que resulta el pago del 82% móvil.

Desconoce el Senador que el número de beneficiarios que percibe dicho porcentaje es muy pequeño, ya que se requiere un elevado número de años de aportes, y que el otorgamiento del 82%, no proviene de ésta gestión socialista como sugiere, sino que tuvo su origen en la última gestión de Obeid.

Al ser consultado por el entrevistador sobre el reclamo que el gobierno provincial efectúa -solamente por los medios- a la Nación, en relación a una supuesta deuda de 2.000 millones de pesos por la falta de financiación del déficit de la caja provincial, el senador reitera confusamente los insostenibles argumentos que recibiera de su empleador. Se reitera que el senador Gramajo pertenece y renovó su banca por el PJ, y por eso, sabrán los habitantes del Departamento 9 de Julio, si en las últimas elecciones provinciales, el Senador Gramajo más allá de su propia candidatura, apoyó con su trabajo político al candidato a gobernador del PJ (Perotti), o si el Senador anduvo por otros caminos.

En relación a la “deuda” que el socialismo reclama (mediaticamente) a la Nación, Gramajo debería informarse que el convenio celebrado entre la Provincia de Santa Fe y la Nación en el año 2006, estableció que el Estado Nacional financiaría el déficit de la Caja de Jubilaciones provincial en tanto Santa Fe armonizara su sistema previsional con el nacional, es decir que la Provincia no aumentara el déficit como consecuencia de cambios en la legislación jubilatoria.

Y el senador debería saber que dicha armonización nunca se efectuó, que en la Provincia hubo cambios legislativos en materia previsional, y que el déficit de la caja de la Provincia fue aumentando año a año desde que asumieran sus empleadores socialistas. Si pretende abordar el tema previsional, el Senador debería antes que nada, mirar los números de la Caja de Jubilaciones desde el año 2008 al 2015.

Pero evidentemente, el entusiasmo, la vocación de servir que muestra el senador, lo hacen obviar estos pequeños detalles, y concentrarse solamente en repetir los argumentos que le indicaran memorizar sus empleadores socialistas.


Más allá de los jugosos subsidios, y por el ahora instalado tema previsional ¿Gramajo estará compitiendo en la Cámara por un premio extra si es el elegido como el empleado del mes?