LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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domingo, 18 de mayo de 2014

TIREMOS UN MUERTO ARRIBA DE LA MESA, Y DESPUÉS NEGOCIAMOS


Primero empezó Ceferino Reato (¿quién si no?) en Perfil, movido -claro está- simplemente por el puro amor a la verdad histórica.

El mismo que tiempo atrás lo llevó a escribir otro libro sobre los 70', que supo concitar el apoyo de los que siempre apoyaron la represión, y de los quebrados como Graciela Fernández Meijide.

Una desinteresada búsqueda de la verdad que -oh casualidad- siempre hace caer la taba del mismo lado, y se utiliza para refrendar un discurso político: curiosamente aquéllo de lo que ellos mismos acusan al kirchnerismo.

Y luego por supuesto se prenden los derechosos de siempre, que ya no se conforman con ser las viudas del videlismo, no señor: ahora salen a bancarle los trapos a Lopecito y la Triple A, lo cual en el fondo es coherente, porque fueron más o menos lo mismo.

No se trata acá de exculpar errores políticos de Montoneros (que los cometieron, que duda cabe), sino de exponer como estos personajes que bancaron muertes, secuestros, violaciones, torturas y desapariciones (explícitamente en algunos casos, "contextualizándolas" en el marco de una "guerra", en otros), siguen sin hacerse cargo de nada.

Ni de uno solo de sus muertos, y si mal no viene al caso, lo empiezan a revolear para colgárselos a otros.

Y de un modo curioso resulta que si le tiran a su adversario (en una eterna reedición de un conflicto que dicen ellos mismos que debemos dejar atrás, de una vez por todas) de entonces el cadáver de Mugica, es porque -lo sepan o no- están reivindicando la figura del cura asesinado; ensalzando (lo sepan o no) su martirio.

Quizás ni siquiera se propongan tanto -al menos no de un modo conciente- y el propósito real sea mucho más sencillo como lo apunta acá Verbitsky: apuntarle a Montoneros para pegarle al gobierno nacional, y su política de derechos humanos; para deslegitimarla, y de ese modo deslegitimar las condenas que se produjeron en los juicios. 

La enésima versión de la teoría de los dos demonios, sin ir más lejos.

Y más importante aun: influir a futuro en el debate político, creando las condiciones propicias para que otro gobierno -con la excusa de la pacificación nacional- de marcha atrás con la búsqueda de la verdad, la memoria y la justicia.

De hecho ya hay gente esperanzada en que eso suceda, como veíamos acá.

El torpe intento de cargarle a Montoneros la muerte de Mugica sería entonces algo así como tirar un muerto arriba de la mesa para después negociar; desde como se cuenta la historia, hasta como se zafa de la justicia. 

domingo, 11 de mayo de 2014

CARLOS MUGICA HA MUERTO, PARA VIVIR



El Padre Villero, el Padre de Comunicaciones, el Padre Carlos, el compañero Carlos, Mugica o simplemente Carlos. De muchas formas se lo nombraba a este cura, portador de un especial carisma que nos obnubilaba de niños y nos hacía prestarle atención cada vez que lo veíamos en algún noticiero o programa de la época.
Era un referente y su mensaje cristiano siempre estaba impregnado de la búsqueda de justicia, de equidad y de terminar con la pasividad para ser rebelde entre los rebeldes, todo desde el amor y, en especial, a los más necesitados.
Como dijo ayer Cristina, Mugica pertenecía a la villa, a pesar de su origen en una familia conservadora y de economía holgada. Y se hizo peronista después de la caída de Perón. Y se hizo revolucionario después del Concilio Vaticano II, despertando en él ese espíritu tercermundista que lo llevó a misionar más allá de las villas, para quienes, quizá, más necesitaban de él:  los jóvenes de la época. 
Y esa misión la emprendió en la comunicación. Supo comunicar con la palabra justa, sin pelos en la lengua y diciendo que la justicia consistía en redistribuir la riqueza.
Las balas asesinas de la Triple A creyeron terminar con él. Sin embargo, como dijo Viglietti en su canción del Padre Camilo Torres Restrepo, Mugica “ha muerto, para vivir” y hoy anida en el corazón del pueblo.

lunes, 25 de abril de 2011

LA OTRA IGLESIA


ORACION DE PASCUAS DEL PADRE MUJICA


"Señor: Perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece.

Señor: perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no.

Señor: perdóname por haber aprendido a soportar el olor de aguas servidas, de las que puedo no sufrir, ellos no.

Señor: perdóname por encender la luz y olvidarme que ellos no pueden hacerlo.

Señor: Yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre.

Señor: perdóname por decirles 'no sólo de pan vive el hombre' y no luchar con todo para que rescaten su pan.

Señor: quiero quererlos por ellos y no por mí. Señor: quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos.

Señor: quiero estar con ellos a la hora de la luz."