LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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sábado, 26 de octubre de 2019

MÁS CIPAYO NO SE CONSIGUE


Leíamos días pasados sobre la denuncia hecha en el diario inglés "The Guardian" sobre un acuerdo secreto entre los gobiernos del Reino Unido y la Argentina, para que la UK Export Financie (la agencia de crédito exterior británica) "...destinara mil millones de euros para financiar energías no contaminantes en Argentina, pero que a través de un acuerdo oscuro irán a negocios de fracking de petróleo no convencional en Vaca Muerta...".

Según la denuncia -que se basa en información oficial del gobierno inglés- entre las petroleras beneficiadas se encontrarían Shell -firma muy ligada en el país al ex ministro de Macri Juan José Aranguren-, Andina Resources, Phoenix Global Resources y Pan American Energy (PAE), una subsidiaria de BP (British Petroleum). PAE es manejada en el país por Bulgheroni, como es sabido; pero la controlan los ingleses 

The Guardian seguramente enfoca el asunto desde la opacidad de un acuerdo por el cual dineros públicos del Estado británico que se debían destinar a una cosa, se destinan a otra; porque en definitivas no les molesta mucho que se beneficien empresas privadas, a la sazón de ese origen, que operan en el extranjero.

Empresas que además reciben beneficios públicos del gobierno argentino, pese a que el Reino Unido sigue negándose siquiera a considerar la discusión sobre la soberanía de las Malvinas, como manda la Constitución Nacional a buscar al gobierno de nuestro país.

En efecto, el pasado 5 de septiembre el secretario de Energía Lopetegui dictó las Resoluciones 524 y 525, que otorgan a Shell sendos permisos de exploración petrolera en las costas del Mar Argentino, los que de hallarse petróleo se transformarán automáticamente en concesiones de explotación.

Y el mismo Lopetegui un mes después (el 7 de octubre) dictó las Resoluciones 597 y 600 que hicieron lo mismo con British Petroleum: le otorgaron dos permisos en el área costera del Mar Argentino, susceptibles de transformarse en concesiones de explotación.

Pero no solo se beneficiaron esas dos empresas, mencionadas en la denuncia del diario londinense: veíamos acá como el gobierno de Macri violó las Leyes 26.659 (2011) y su modificatoria 26.915 (2013), que prohíben otorgar ese tipo de beneficios a empresas que hayan operado en Malvinas con licencias, permisos o concesiones otorgadas por el gobierno kélper; como fue el caso de Tullow Oil, adjudicataria del permiso aprobado por la Resolución 276 de Lopetegui.

Y de otros dos más, este mismo mes, por Resoluciones 598 y 603, ambas del mes de octubre. Se entiende ahora por qué Alberto Fernández planteó en el primer debate televisivo de candidatos que iba a revisar los acuerdos firmados por el gobierno de Macri con el Reino Unido, dejando de lado la discusión por Malvinas.

Lo que no se entiende es que eso alarme a algunos medios argentinos. Aunque pensándolo bien, sí se entiende.

sábado, 19 de octubre de 2019

SE COMPLICA EL PLAN "ROBERTO CARLOS"


En una muestra absoluta de alienación social, política y democrática, el "Foro de Convergencia Empresarial" y la cámara que nuclea a los bancos (que están sin dudas entre los grandes ganadores del modelo macrista) preparan un insólito documento dirigido a Alberto Fernández como casi seguro futuro presidente, en el que piden la continuidad en funciones de funcionarios que estuvieron a cargo de organismos claves del gobierno de Mauricio Macri: el Banco Central, la AFIP, la AFI (sí, Arribas, el jefe de los espías), la Oficina Anticorrupción (sí: van a pedir que siga Laura Alonso), la ANSES, la Procuración del Tesoro, el Consejo de la Magistratura, la Auditoría General de la Nación (desconociendo que en esos casos los cargos se distribuyen entre oficialismo y oposición), la Sindicatura General de la Nación (el control interno del Poder Ejecutivo) y la Unidad de Información Financiera, entre otros.

Es decir, todos lugares desde los cuáles el macrismo persiguió opositores, facilitó negocios (propios y de esos mismos sectores que ahora piden continuidad), saqueó el sistema previsional, favoreció la fuga de capitales, miró para el costado en las grandes maniobras de evasión y lavado de dinero, o desistió de la defensa de los intereses del Estado en juicio, entre otras cosas. Confirman así que aunque ahora quieran ensayar garrochazos para acercarse al candidato triunfante en las PASO, éste fue su gobierno, y por ende, también su fracaso estrepitoso, tanto como el de Macri; que al fin y al cabo no fue más que su instrumento.    

Pero la cosa no termina, ahí, y lejos de cualquier atisbo de autocrítica, exigen (ese es el término apropiado) que AF de a conocer su gabinete, le quieren elegir los miembros, operan a favor o en contra de uno u otro candidato a ministro, reclaman que tras las elecciones se "apure la transición" (¿que Macri se vaya antes, que exista un cogobierno antes de diciembre?), para poner en marcha "su" plan, que era el de Macri ("lo mismo pero más rápido"), o sea, el que fue derrotado en las PASO y volverá a ser derrotado en las generales, posiblemente por un margen mayor, según ellos mismos admiten.


Otros, como Cristiano Rattazzi, el fiscal de "Cambiemos" en La Matanza, van aun más lejos, y metidos a sommeliers de peronismos, reclaman que vuelva el menemismo; como si no fuera justamente eso lo que, en líneas generales, vino gobernando desde el 2015 para acá, y lo que fue derrotado en las elecciones. Eso sí: no se privan de aclarar que son amigos de Alberto, y lo van a apoyar.


Los empresarios del campo privilegiado (al menos la parte de ellos que no sostienen aun sus vínculos indisolubles con el macrismo, como la Sociedad Rural), se manifiestan dispuestos a colaborar en el plan de lucha contra el hambre, pero eso sí: a título de donación, e imponiendo condiciones.

Condiciones que son conocidas, porque son siempre las mismas: rebaja de retenciones, o archivo de toda idea de subirlas para capturar para el Estado parte de la renta extraordinaria generada por la devaluación, apertura irrestricta de las exportaciones, nada de regulación o controles del precio de los alimentos básicos, ni mucho menos fijación de cupos, o garantías de abastecimiento del mercado interno a precios razonables. Dejen, muchachos, no ayuden más.


En el mismo coloquio de IDEA, ese antro de la reacción antidemocrática, el embajador de los Estados Unidos en el país manifestó la preocupación de su gobierno por la postura de Alberto sobre Venezuela, y su idea de salir del grupo de Lima para encarar un diálogo multilateral conforme a la idea que expresaron los gobierno de Uruguay y México: para el ex juez Prado, eso es "inaceptable", porque supone sentar a Maduro a la mesa de negociaciones, y -esto no lo dice pero lo sugiere- descartar la posible intervención militar contra su gobierno, una de las opciones que se manejan en ese grupo; para la cual se ha recurrido incluso al TIAR.

El mismo TIAR que su país descartó aplicar a pedido de la Argentina en el 82', por Malvinas. Y ya que hablamos de Malvinas, en el mismo evento y sin que se sepa que ningún empresario lo reprendiera o le saliera al cruce, el embajador inglés también se mostró preocupado, en este caso por la definición del candidato del FDT de dar marcha atrás con los acuerdos firmados por Macri con el Reino Unido; lo que no sería más que poner las cosas en su cauce correcto: el del sostenimiento del reclamo soberano del país sobre las islas por la vía diplomática, como manda la Constitución Nacional.


Y para terminar el repaso de noticias que aparecieron en los diarios de ayer y de hoy, el FMI ratifica que no desembolsará el tramo pendiente del stand by hasta después del cambio de gobierno, y previo conocer en detalle el plan económico de Alberto Fernández. 

O sea, el mismo FMI que le entregó sin chistar 50.000 millones de dólares a Macri para financiar su intento de reelección, que se destinaron a la fuga de capitales violando su propia carta orgánica, y a cambio de cumplir metas que nunca se cumplieron y fueron renegociadas cuatro veces, ese FMI ahora quiere "un plan consistente" para abrir la billetera.


Si algo tienen en común todas estas noticias de actualidad, es que significan la puesta en marcha del "plan de educación presidencial" del que habla Horacio Verbitsky cuando dice que los factores de poder interno y externo intentan condicionar al futuro gobierno, antes de que asume e incluso antes de que sea formalmente electo.

Esta claro que la elección de AF como candidato por parte de Cristina tuvo por objeto establecer un perfil de alguien moderado y dialoguista, capaz de tender puentes no solo hacia la política, sino a muchos de esos factores de poder con los que el kirchnerismo sostuvo agrias disputas en el pasado; para ampliar así las bases de sustentación política del futuro gobierno.

Pero también está muy claro -como dijimos acá- que esos sectores juegan siempre a fondo y según sus propias reglas, que rara vez son las de la democracia. Por más que Alberto intente muchas veces lanzar señales tranquilizadoras para todos para que no le empiojen la transición más de lo que seguramente lo hará Macri en su desbandada final, la idea de tener -como Roberto Carlos- "un millón de amigos" no es realista en política, porque queda claro que muchas veces aunque vos no tengas ganas de pelearte con nadie, eso no significa que nadie quiera pelearse con vos. Tuits relacionados:     

martes, 20 de marzo de 2018

EL A.R.A. SAN JUAN Y LAS EXPLICACIONES QUE FALTAN



Si hay un ejemplo brutal de cómo funciona el dispositivo de blindaje mediático que protege al gobierno de su propia impericia, es la tragedia del ARA San Juan.

A cuatro meses del hecho que conmovió a todo el país y en el que perdieron la vida 44 argentinos, seguimos sin tener una explicación oficial contundente, clara y completa de los hechos; y es notorio el esfuerzo por encapsular el tema en el reclamo de los familiares, y hacerlo desaparecer de la visibilidad pública.

Hace poco días nada menos que el Jefe de Gabinete y nada menos que en el Congreso de la nación al dar su informe periódico, admitió por escrito y ante una pregunta del bloque de diputados del Frente Para la Victoria, que el submarino estaba cumpliendo una misión de observación sobre los barcos que van y vienen desde Malvinas, algo que el gobierno hasta entonces había negado enfáticamente; y de la cual el Congreso no había sido informado antes:



Para peor, en la documentación que acompañó Peña a su respuesta (confeccionada por la Armada) se habría cometido un error garrafal en cuanto a la localización del ARA San Juan, luego corregido manualmente en el mismo documento (ver detalles en ésta nota de La Nación, a la que corresponde la infografía de apertura), de resultas de la cual el submarino aparecía directamente en la zona de Malvinas; y no donde se supone que se perdió contacto con él.

También supimos en estos días que la marina norteamericana confirmó la explosión de la nave (o un evento consistente con tal, en el lugar de su localización) una semana después de que se perdiera contacto desde tierra con ella; y que esa información llegó a las autoridades argentinas (incluido el propio Macri), que la ocultaron durante varios días, incluyendo en ese lapso el primer contacto que tuvieron con los familiares.

Desde que el hecho se produjo, circularon todo tipo de versiones, que incluyen la hipótesis de que el San Juan haya sido atacado por un submarino británico, lo que de verificarse (máxime si se constata que el submarino estaba fuera de la zona de disputa) configuraría nada menos que un acto de guerra por parte de una potencia extranjera con la que mantenemos una disputa de soberanía hace casi 200 años, y con la que estuvimos en conflicto.

Si en circunstancias normales estos hechos bastarían para que el gobierno nos brinde a todos (en primer lugar, a los familiares de las víctimas) una explicación completa y verosímil de los hechos, en el contexto actual esa necesidad aparece como urgente; aunque los medios cómplices del gobierno traten de que nos olvidemos del asunto.

Recordemos -hablando de contexto- que estamos ante un gobierno que, lejos de sostener el reclamo soberano sobre Malvinas tal como lo manda la Constitución, en 2016 firmó un acta de compromiso que jamás fue enviada al Congreso, por la que no solo no se menciona el reclamo soberano, sino que se asume el compromiso de hacer la vista gorda frente a la depredación de nuestros recursos naturales cometida por empresas con licencias otorgadas por los kélpers; violando así las propias leyes argentinas que imponen sanciones en esos casos, y comprometió en la misma acta una "cooperación activas" entre las fuerzas armadas de ambos países.

Un gobierno que sobreactúa sus gestos de sumisión a las principales potencias mundiales para ser admitido en la OCDE, y que por estos días ejerce la presidencia provisional del G20 (que integra también el Reino Unido) con la misma genuflexión diplomática en espera de la llegada de una buena vez de la prometida “lluvia de inversiones”; y que por estos días plantea como principal hipótesis de conflicto de sus fuerzas armadas la intromisión en tareas de seguridad interior bajo los brumosos planes del Comando Sur del ejército de los Estados Unidos; y su doctrina de las "nuevas amenazas". Es decir, lejísimos de su rol constitucional de defensa de nuestra soberanía nacional e integridad territorial.

Todo el gobierno en su conjunto (desde el presidente de la nación, hasta un ministro de Defensa que ha redefinido los límites de la inutilidad, pasando por los altos mandos militares) nos deben a todos los argentinos -comenzando por los familiares de las víctimas del San Juan- una explicación sobre los hechos.

Es lo menos que se puede pedir para que esas 44 muertes no hayan sido en vano.

domingo, 24 de diciembre de 2017

¡ATENTO BONADÍO: MARCHA UNA ACUSACIÓN POR TRAICIÓN A LA PATRIA!


Con estos sí estuvimos en guerra, y no lo inventó ningún juez.

A ver si ahora -que le están prestando tanta atención a lo que dice el comunicado de la cancillería de Irán sobre el memorándum- toman nota de lo que está diciendo la primer ministra pirata, de los alcances del acuerdo que firmó el año pasado su país con el gobierno argentino.

Que es ni más ni menos que el gobierno de Macri acordó con ellos no cumplir con la Ley 26.659 sancionada en 2011 y su modificatoria 26.913 de 2013, por las que se imponen sancionen a los que explotan nuestros recursos naturales en Malvinas, con licencias o permisos ilegales otorgados por los kélpers.

Y de paso, habría acordado no tratar el tema de la soberanía, con lo cual violó además la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional: "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.".

Más información, acá 

jueves, 22 de septiembre de 2016

REMANDO EN DULCE DE LECHE


El papelón protagonizado por Macri y su gobierno en torno a la cuestión Malvinas puede ser analizado desde varios puntos de vista, el primero y el más obvio es el tratado acá, a partir del comunicado conjunto de ambos gobiernos luego de la reunión entre Malcorra y el número dos del Foreign Office.

Como se dijo entonces, la “hoja de ruta” trazada por las partes en los temas que hacen a las relaciones bilaterales es preocupante, porque consulta prioritariamente los intereses de los ingleses y casi ninguno nuestro, en especial en lo referente a Malvinas: resucitando la fórmula del “paraguas” del menemismo para poner a un costado el reclamo por la soberanía de las islas, Malcorra comprometió de un modo más o menos explícito concesiones al Reino Unido, sin obtener nada a cambio; ni en el avance del proceso de negociación al que viene convocando la ONU desde 1965, ni en la desmilitarización de las islas. Por el contrario, el acuerdo también involucra “la cooperación entre ambas Fuerzas Armadas”, y en la Antártida.

Concesiones indudablemente pensadas para sortear el veto británico en el Consejo de Seguridad de la ONU a la candidatura de Malcorra a la Secretaría General del organismo, porque no hay ningún interés nacional (ni siquiera la soberanía de las islas, que los ingleses siguen negándose a discutir) que las justifique. Pensar que esta gente suele anatemizar como “clientelismo” la entrega de colchones o bolsones de comida en las elecciones, a cambio de un voto.

Como decíamos también antes, de ese modo y por esas razones, Malcorra (con la venia de Macri, obviamente) se pasó a nado la cláusula transitoria primera de nuestra Constitución Nacional incorporada en la reforma del 94’, y asumió un semi-compromiso por escrito de propiciar la derogación de la Ley 26.659 (2011) que penaliza todas las actividades de explotación de la plataforma continental marítima en torno a las islas, y disponer el levantamiento de las sanciones dictadas en su consecuencia a las empresas que operan concesiones o ejecutan contratos otorgados por los kélpers.

Cuando en plena euforia del “Mini Davos” comenzaron a filtrarse los detalles del acuerdo firmado por Malcorra y generaron reacciones incluso hacia el interior de “Cambiemos”, el gobierno decidió huir hacia delante: el presidente fue a la ONU y tras un anodino discurso en la Asamblea General, anunció que los ingleses aceptaban por primera vez en más de 50 años sentarse a discutir sobre la soberanía, nada menos; porque así se lo había dicho la primer ministra británica.

Solo suponer que malinterpretó su charla de café con la premier May porque fue en inglés no justifica el papelón, sino que lo agiganta: demostraría que estamos en presencia de alguien cuya superficialidad innata le impide penetrar en lo profundo de las cosas, y comprender realmente lo que está en juego en determinadas circunstancias, o con quien está tratando en cada caso.

Desde allí asistimos al récord mundial de un presidente desmentido por su propio canciller primero, y por el Foreign Office después; y que no obstante eso seguía insistiendo en su versión de los hechos; cuando lo aconsejable por la magnitud del patinazo era callarse la boca, y pasar a otro tema. Malcorra (ausente en la reunión “informal” de Macri con May, seguro que por andar rosqueando de cara a la elección en la ONU) lo volvió a desmentir.

¿Tendrá claro ésta gente lo que supone la investidura presidencial, o en las empresas de las que vienen estarán habituados a enmendarles la plana a los CEOS, o si lo son a que sus empleados los contradigan?

El presidente seguro que no, porque se comporta en las reuniones internacionales como si fuera un encuentro entre amigos en el country; y aun pasando por alto si Putin tiene o no tiene sentido del humor, en los países que ellos no dudarían en llamar “serios” sí toman en serio estas cuestiones, y en el fondo al que no lo toman en serio es  a Macri; pero no  por eso dejarán pasar la oportunidad de aprovechar sus papelones, y utilizarlos en su beneficio.

Desde la estricta óptica de los intereses nacionales, es muy posible que la bochornosa actuación de Macri tanto como el ñoquismo de Malcorra (concentrada más en sus aspiraciones personales que en su función como parte del gobierno) les den a los ingleses la excusa perfecta para seguir dilatando sine die la discusión por la soberanía de Malvinas, cuando la posición del país era mejor para comenzar a presionar en ese sentido: habiendo sacado del medio la excusa de los hold outs por el arreglo leonino firmado por el gobierno (contradiciendo por cierto los principios aprobados por la ONU a pedido nuestro), en pleno  “regreso al mundo” y salida al mercado de capitales y apertura a la inversión extranjera sin restricciones ni condicionamientos.

Y con Londres en pleno proceso del Brexit, con la posibilidad concreta de que las islas fueran excluidas de la cartografía de la Unión Europea, y los ingleses perdieran aliados continentales por esa razón. Ni hablar del hecho de que éste mismo año la ONU validó nuestras pretensiones sobre la plataforma continental, logro opacado ahora en sus proyecciones por las concesiones de Malcorra.

Desesperados por tirarle una soga desde acá al imitador de Freddie Mércury, los medios nacionales (con la visible incomodidad de La Nación, dividida entre dos amores por estar la rubia Albión en el medio) activaron el blindaje mediático que si bien es eficaz en el país, se revela insuficiente a escala internacional; y cuando al personaje se le suelta la mano afuera y no hay titular sobre “la ruta del dinero K” que lo salve, su pequeñez es indisimulable: pasó con el MERCOSUR y el pedido de aplicar la cláusula democrática a Venezuela, volvió a ocurrir con el cuestionamiento a las inversiones chinas en el país para luego terminarpidiendo la escupidera en el G20, vuelve a suceder ahora con Malvinas, la ONU y el Reino Unido. Intentar disimularlo es como remar en dulce de leche: algo muy trabajoso.

La oligarquía argentina y su difuso sentido de lo nacional, borroneado por años de colonialismo y entrega cipaya, vuelve hoy reciclada en éste presidente banana que cree que toda salida al exterior es un foro de inversores, y que siempre está hablando entre empresarios. Como claro representante de esa clase que es, desdeña los conceptos de soberanía y patriotismo por arcaicos, y opuestos al espíritu globalizador de la época; aunque en su caso es probable que lo haga porque simplemente tienen una densidad inaccesible para mentes como la suya, acostumbradas a la simpleza de balances y análisis de costo-oportunidad-beneficio.

Y sin embargo esas nociones están muy presentes en los países “serios” del llamado “Primer mundo”, aunque disimuladas bajo la espesa costra de subordinación de los gobiernos a las lógicas de los mercados: la primacía mundial del capitalismo globalizado se sustenta no solo en sus virtudes económicas, sino en el poder de disuasión que supone la fuerza militar pura y dura, monopolizada por los Estados.

Si uno fuera macrista, diría que la torpeza presidencial malogra hasta sus propios “logros”, pero la cosa es peor aun: es como si al salir a la escena mundial Macri quedase bajo la mirada de una lupa aun más grande que la del país, y se notara más claramente aun que no da la talla; y que los azares electorales (mezcla de virtudes propias y defectos ajenos) lo colocaron en un lugar que le  queda muy pero muy grande, y no lo puede disimular.

jueves, 15 de septiembre de 2016

TRABAJO CONJUNTO


En medio del “mini Davos” convocado por el gobierno de Macri para tentar a inversores extranjeros, pasó casi desapercibida la visita del vice canciller inglés, y su reunión con Malcorra; de la que da cuenta ésta nota de La Nación, en la que además está el comunicado conjunto que detalla los temas tratados, de los que la tribuna de doctrina -con las bragas humedecidas- destaca la promesa de “trabajo conjunto” de las fuerzas armadas de ambos países.

Hace un tiempo decíamos acá que prácticamente desde su asunció Malcorra viene dedicando más tiempo a su candidatura a la secretaría general de la ONU (que viene en franco declive) que a su rol específico de canciller; pero que en su tren de campaña electoral anduvo varias veces por las islas británicas, prometiendo cosas que luego se cargarán en nuestra cuenta como país.

Según surge del comunicado conjunto se sigue apelando a la fórmula del “paraguas” para poner a un costado de las conversaciones la discusión sobre la soberanía de las Malvinas, que se gestara en los acuerdos de Madrid de 1989 durante el gobierno de Menem.

Una fórmula que -a esta altura de los acontecimientos- no se mostró muy eficaz que digamos para avanzar en el reconocimiento de nuestros derechos soberanos sobre las islas; y que habría que ver hasta que punto es compatible con la cláusula transitoria primera incorporada a la Constitución Nacional en 1994 (tras los acuerdos), por la cual la recuperación de los territorios irredentos y el ejercicio pleno de nustra soberanía sobre ellos es “un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”.

Leemos en el comunicado: “Se reafirmó el compromiso de la República Argentina y el Reino Unido con la agenda global anticorrupción. El Reino Unido agradeció a la Argentina por su permanente apoyo contra el crimen organizado especialmente en el área del narcotráfico, trata de personas y lavado de dinero. El Reino Unido elogió los esfuerzos de la Argentina para enfrentar la corrupción y construir la confianza en el sistema regulatorio apuntalando el programa de reforma económica. El Reino Unido ofreció asistencia para enfrentar la corrupción, promover la transparencia y apoyar las prácticas abiertas de gobierno.” (la negritas son nuestras)

La aclaración parece un chiste, con el ex ministro inglés Cameron y Macri involucrados en los Panamá paper´s, el G20 resistiendo (con el decisivo peso de la opinión inglesa) toda regulación de los paraísos fiscales, y la city de Londres y las islas inglesas del Canal de la Mancha convertidas en las principales guaridas mundiales para fugar capitales, armar sociedades off shore y lavar dinero de origen ilegal

Pero sigamos leyendo: “Se destacó que la Argentina y el Reino Unido han acordado trabajar para incrementar significativamente el comercio bilateral entre ambos países como lo demuestran las recientes visitas enfocadas en el comercio y el apoyo a las empresas e inversiones para capitalizar oportunidades comerciales e inversiones, lo cual incluye compartir asesoramiento y experiencia en Asociaciones Público- Privadas.”: ya sabemos entonces de donde vino la letra para el proyecto que discute el Congreso, y ya cuenta con dictamen del Senado.

Según se señala, el Reino Unido apoya a la Argentina en su deseo de ingresar a la OCDE, y ofrece “...su asesoramiento y experiencia para asistir en la implementación de las reformas requeridas parar obtener la membresía.” Con tutores e institutrices entonces, Macri tratará de que ingresemos a uno de los clubes VIP de las relaciones internacionales, aunque en el medio tengamos que ir dejando de lado alguna que otra mala costumbre, como las leyes laborales o ciertas premisas de orgaización del sistema educativo.

Para que no se diga que las cuestiones del Atlántico Sur estuvieron al margen de las conversaciones, leemos lo que se dijo sobre el punto: “En un espíritu positivo, ambas Partes acordaron establecer un diálogo para mejorar la cooperación en todos los asuntos del Atlántico Sur de interés recíproco. Ambos Gobiernos acordaron que la fórmula de soberanía del párrafo 2 de la Declaración Conjunta del 19 de octubre de 1989, se aplica a este Comunicado Conjunto y a todas sus consecuencias. En este contexto se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas Partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados.” (las negritas son siempre nuestras)

Para que entendamos: sin que el Reino Unido acepte siquiera sentarse a discutir la cuestión de la soberanía de las islas como lo mandan las resoluciones de la ONU (pese a que más arriba ambas partes celebran la cooperación de sus fuerzas armadas en las misiones de paz del organismo), la Argentina le está ofreciendo una explotación conjunta de los recursos naturales (pesca y petróleo, básicamente), junto con un reconocimiento implícito de los kélpers como “parte interesada” en esos asuntos, y de la validez de los actos que en tal carácter vienen ejecutando contra nuestros derechos soberanos, como otorgar licencias de pesca o concesiones de exploración y explotación petrolera.

Del mismo modo que decíamos que la fórmula del “paraguas de soberanía” que ahora reflota el macrismo es potencialmente contradictoria con nuestras cláusulas constitucionales, esta formulación tampoco parece respetar demasiado las leyes argentinas que -por ejemplo- desconocen esos actos, y sancionan a las empresas que acceden a esas licencias y concesiones; tales como la Ley 26.659 (2011) y su modificatoria 26.915 de 2013.

Ni que hablar que este tipo de concesiones y retrocesos son absolutamente contradictorios con el hecho que éste mismo año el propio gobierno de Macri haya celebrado la resolución de laONU que reconoció la presentación argentina sobre los límites de nuestra plataforma continental, parte de la “pesada herencia” recibida.

viernes, 14 de marzo de 2014

ÓPTICA BRITÁNICA Y LACAYOS NATIVOS


El imperio que expolió a la Argentina y explotó a sus habitantes, asociándose para ello a la oligarquía nativa latifundista, ideó un país pobre, endeudado, sometido y agroexportador, un país para muy pocos, donde había Ministerio de Agricultura pero no Ministerio de salud, porque entonces importaban más las vacas que la gente.

Ese mismo imperio que se apoderó de la riqueza de innumerables colonias y que sembró la muerte y la ignorancia por todo el planeta, inclusive en su vecina Irlanda.

El mismo imperio decadente que todavía usurpa nuestras Islas Malvinas, y que en la guerra de 1982, hundió el Buque ARA Gral. Belgrano cuando estaba fuera de la zona de exclusión del conflicto, asesinando impunemente 323 argentinos.

Ese mismo imperio decadente declara públicamente sus preferencias: Macri o Massa, porque -dice-  son "contendientes presidenciales que tendrán un acercamiento más realista y maduro a la cuestión de las Falklands".


Es el mejor reconocimiento que pueda tener el Gobierno Nacional. Y una señal inconfundible que demuestra quien representa –y quien no- los intereses del país y de su gente.

martes, 12 de marzo de 2013

UNÁNIME MENOS TRES


Según el diccionario "Unánime" es "es un adjetivo que hace referencia al conjunto de opiniones o comentarios que coinciden en el parecer o en el dictamen. Algo unánime no muestra diferencias o contradicciones entre sus elementos...".

O sea que si hubo al menos tres kélpers que votaron por el "No", nunca el resultado de la votación pudo ser unánime.

Porque tampoco la votación (un referéndum, con dos opciones: "Sí" o "No") era para saber si los kélpers querían seguir siendo británicos, como dice el título de Clarín; sino si querían que las islas siguieran siendo un territorio de ultramar (usurpado, como todos los de esa condición) del imperio británico.

Descartado de antemano cual iba a ser el resultado, parece que el cipayismo de Clarín es tal que ni siquiera tolera que haya habido tres votos por el "No", aunque posiblemente lo que esos tres kélpers quieran es que las islas tengan otro status jurídico, y seguir siendo ciudadanos británicos, pero no de segunda, como lo son ahora. 

martes, 22 de enero de 2013

UN POCO DE DELICADEZA, VIEJO


Ponéle que viene el embajador y lo que querés declarar huésped de honor con tiempo, cuatro días antes de que llegue, no sea cosa que te olvidés:



Y ponéle también que querés resaltar la trayectoria diplomática del tipo, pero de ahí a mencionar que representó a los ingleses en la OTAN es como mucho, no era necesario.

Y menos que menos era necesario que, el mismo día y en el decreto siguiente, promulgaran justo -pero justo, eh- ésta ley: 



En tren de hacer sugerencias, un poco de delicadeza no estaría mal, muchachos.

Sino parecen de La Runciman:



martes, 19 de junio de 2012

LE CANTÓ LAS CUARENTA


Nos apuramos a subir el post para ganarle de mano con el título a los de Página 12, así que si mañana lo ponen en la edición, acuérdense que acá lo vieron antes.

Hablando en serio: a ver que van a decir ahora los salames que acá armaron un bardo bárbaro cuando Alicia Castro se tomó en serio lo de las conferencias de prensa con preguntas, y le preguntó al canciller inglés si alguna vez iban a negociar por las Malvinas, sobre la patinada del sobrino (o nieto, vaya uno a saber) bobo de Margaret Tatcher, el aprendiz de Macri éste de Cameron (sabélo gil: a Mauricio pasar por nabo le sale mejor).

Seguramente bajo el asesoramiento de los intelectuales de La Runciman de acá, el zapato éste se le acercó a Cristina en el medio de la reunión del G 20 (de paso: alta reunión al pedo Cristina, quedáte acá mejor que de ahí no va a salir nada serio en veinte años) para decirle que tomara en cuenta el referéndum que van a hacer los isleños para decidir su futuro, que viene a ser algo tan trascendente como las internas de la Coalición Cívica.

O sea: desde 1965 (hace 47 años, que antigüedad), cuando las Naciones Unidas todavía servían para algo y al menos algunos las respetaban, vienen diciendo que en Malvinas hay una situación colonial, y una disputa de soberanía entre dos Estados (Argentina, donde en teoría nacieron y viven los de La Runciman, y el Reino Unido, dónde les hubiera gustado nacer y vivir); por lo que no se aplica el principio de la autodeterminación de los pueblos.

Siempre y cuando los kelpers sean un pueblo, porque resulta que al nabo éste de Cameron (otro al que se le quema el rancho en Europa, y por eso sale a hacer payasadas por el exterior: busca un efecto terapéutico a la crisis, como si fuera un payamédico) ahora le recontra importa lo que opinan los 3000 tipos que viven en las Malvinas (como a Fernando Iglesias, Lanata y Sarlo, mirá que compañía); pero esos mismos tipos hasta hace pocos años eran súbditos (no ciudadanos) de cuarta de la corona.

Como quieren los de los cacerolazos que sean los que viven en el conurbano bonaerense, o los inmigrantes de países vecinos, sin ir más lejos.

Por eso Cristina no les da ni cinco de bola a ninguno de los dos: ni a los que cacerolean, ni al referéndum de los kelpers, como debe ser.

Pero esperen a ver la reacción indignada en el cipayaje vernáculo (que jauretcheano sonó eso), y seguramente en el próximo cacerolazo veremos banderas que digan "No somos kelpers, que lástima".

En fin, que nos fuimos por las ramas: el descuelgue de este muchacho Cameron fue tan grande que tuvo el tupé de cuestionar la expropiación de YPF, como si él o los ingleses  tuvieran vela en el entierro.

¿O acaso lo hizo para defender a los españoles, que no están en el G 20 pero dicen que nos van a hacer echar a nosotros?

De ser así, podría probar antes devolviéndoles Gibraltar, que se lo chorearon hace más de 300 años.

Pensar que hay gente acá que cuando dice "tenemos que ser como los países serios" piensa en los ingleses, mamita.     

sábado, 12 de mayo de 2012

¡ÚLTIMO MOMENTO: LOS INGLESES INGRESARÍAN AL SIGLO XVIII!


Esto es calidad institucional, y no las pelotudeces que hacemos acá que el matrimonio igualitario, que la ley de medios, que la ley de identidad de género, que las internas abiertas, por favor.

A ver si aprendemos e imitamos a los países serios de una buena vez.

Al parecer un grupo de historiadores revisionistas (del Instituto William Pitt, o William Boo, por ahí) habrían desarrollado una profunda investigación, como consecuencia de la cual llegaron a la conclusión de que -después de todo- la Revolución Francesa no habría sido tan mala.

Y que Rousseau no sería (como pensaban los Pagnis ingleses) un judío marxista; de modo que sus ideas podrían ser tenidas en cuenta, sin afectar el british way of life.

Respecto a la posibilidad de abandonar una rémora de la Edad Media como la monarquía, los mismos historiadores (con el calificado asesoramiento del profesor Romero) concluyeron en que sería muy prematuro discutir el tema, porque se exacerbarían las pasiones nacionali-populistas.

De cualquier modo, lo que ha resuelto su Majestad no deja de ser un avance.