LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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sábado, 10 de enero de 2015

¿Y LOS QUE QUERÍAN ALAMBRAR LA PROVINCIA DONDE ESTÁN?


La imagen -se sabe- le pertenece a Reutemann, que la lanzó antes de que apareciera el kirchnerismo; pero que desde entonces la llevó a su máxima expresión: "alambrar la provincia" significaba transformar al PJ santafesino en una fuerza política provincial, absolutamente desvinculada de las viscisitudes de la política nacional, como condición necesaria para disputar las elecciones locales con chance de ganar.

"Alambrar" significaba -entre otras cosas- dejar de lado acá en Santa Fe toda disputa interna del peronismo originada en los alineamientos nacionales de cada sector, y juntar -si fuera necesario- el agua con el aceite, para ganar a como dé lugar.

Sin embargo y como quedó demostrado en el conflicto con las patronales agrarias, la provincia era "desalambrada" y se la zambullia de pleno en los conflictos políticos nacionales, cuando se lo creía conveniente. Y no precisamente para ponerle el cuerpo al gobierno nacional; que por cierto es el más peronista desde los tiempos del propio Perón.

Complemento necesario de la teoría del "alambrado" era pintar al kirchnerismo en Santa Fe como un contrapeso a las chances electorales del PJ provincial, de modo que, si lo que se buscaba era ganar una elección, había que eliminar de la campaña toda referencia a Cristina, el gobierno nacional y sus políticas; hasta el extremo de pegarse a muchas de las críticas de socialistas y radicales, con la excusa del "federalismo" y la defensa de los intereses de la provincia. 

En las últimas elecciones municipales de Santa Fe -sin ir más lejos- la teoría se llevó a sus extremos no ya "deskirchnerizando" la campaña, sino lisa y llanamente, desperonizándola, con la vana ilusión de captar de ese modo a los sectores medios, que reparten su voto entre el FPCyS y el PRO. Demás está decir que los resultados comprobaron que eso tampoco funcionó.

Y hablando de resultados: como se dijo en su momento acá, las elecciones del 2013 demostraron que el problema del peronismo santafesino era bastante más complejo que el kirchnerismo, o la candidatura del "Chivo" Rossi; y pasaba por encontrar la brújula perdida y orientarla hacia un proyecto político con matriz peronista, que sedujera a los santafesinos. 

También se dijo entonces que, si el problema era el gobierno nacional, no se entendía como las únicas dos elecciones que ganó el peronismo en Santa Fe desde el 2007 para acá fueron las dos últimas presidenciales, en ambos casos con Cristina como candidata.

Así las cosas nos encontramos con un cronograma electoral fijado para las elecciones provinciales, a la estricta medida del oficialismo (que en tanto mea agua bendita republicana), para evitar el afianzamiento de un polo opositor interno en torno a Barletta; tanto como para comprometer las chances electorales de Miguel Del Sel, o las perspectivas de una recomposición del PJ santafesino, que le permita encarar con dignidad el desafío electoral.  

Un cronograma electoral del que resulta que para el 13 de febrero (o sea, en poco más de cinco semanas) haya que presentar las candidaturas a todas las categorías de cargos electivos provinciales; incluyendo por supuesto la de gobernador.

Y en un panorama absolutamente negativo para el PJ provincial (hoy por hoy, tercero cómodo en la disputa, detrás del FPCyS y el PRO, y sin chances a la vista de mejorar), no hay al parecer muchos dispuestos a asumir el desafío; que no es para nada sencillo.

De hecho, todos los que hasta acá lo han hecho y manifestaron abiertamente su intención de competir por la gobernación, provienen del kirchnerismo y están claramente alineados con el gobierno nacional (Leandro "Quico" Busatto, Marcos Cleri, Alejandro Ramos); o por lo menos forman parte del dispositivo del oficialismo a nivel nacional, como Omar Perotti, que integra el bloque de diputados del FPV.  

Ellos son los que hasta acá dan la cara, mientras muchos esperan una definición de María Eugenia Bielsa, a ésta altura transformada en una versión femenina de Reutemann: pretende imponer condiciones sentada sobre una pila de votos que supuestamente le pertenecen, y sólo estaría dispuesta a competir, cuando tiene la certeza de ganar; algo que por supuesto en el peronismo santafesino, nadie puede garantizar.

El resto, bien gracias, mirándose el ombligo y jugando a la chiquita: retener la banca de senador para seguir usufructuando la Fapnelco de Bonfatti, especulando con colarse en la lista de diputados provinciales, o retener una que otra municipalidad o comuna; absolutamente desentendidos de la suerte de la elección provincial, como resignados de antemano a una nueva derrota, imposible de revertir.

No son pocos en el peronismo santafesino los que en estos años de gobierno del FPCyS se han sentido muy cómodos siendo oposición; y no precisamente implacable como la que tiene que padecer Cristina en la nación. 

Sin embargo los otrora cultores de la teoría del "alambrado" (reiteramos: hoy ausentes de la pelea por volver a gobernar la provincia) juegan sus posicionamientos en la elección nacional (con Scioli algunos, con Massa otros), mientras no pocos especulan con el cierre de la interna del PJ provincial y la evolución de las encuestas; para pegar el garrochazo al PRO y proveerle aparato territorial a Miguel Del Sel.

De allí que en medio de tanta miseria y pequeñez de miras, la actitud de los compañeros que han decidido dar la pelea por la provincia (cualquiera sea la valoración individual que se tenga de cada uno de ellos, y de sus posibilidades concretas) nos parece un gesto para destacar; porque pone aun más en evidencia la mentira del discurso con el que se pretendió justificar años de derrotas electorales del peronismo en Santa Fe.

sábado, 20 de diciembre de 2014

PRESUPUESTOS, RESPONSABILIDADES POLÍTICAS E INCOHERENCIAS


Entre la tarde y la noche del jueves se aprobaron al mismo tiempo el presupuesto provincial, y el de la Municipalidad de Santa Fe, para el año 2015.

Todos tenemos más o menos claro lo que dicen radicales y socialistas (al igual que el resto de la oposición) cuando el tema del presupuesto se discute en el Congreso nacional: que los números están dibujados, que no contempla tal o cual o obra (o que si la contempla nunca se hará) y que el gobierno lo modifica a su antojo; a través de los maléficos "superpoderes" del Jefe de gabinete, o que luego Cristina lo amplía por DNU sin pasar por el Congreso.

Poco se discute de la distribución de los gastos, que junto con la indicación de donde salen los recursos, sería la discusión relevante en términos políticos; y todo cuanto los opositores le señalan al gobierno nacional (y mucho peor),  sucede en la provincia, y en la ciudad. 

En ambos casos, los proyectos ingresaron a la discusión fuera del término previsto en la Constitución provincial en un caso, y en la ley orgánica de municipalidades en el otro; algo que en la nación nunca sucede; como tampoco los presupuestos nacionales incluyeron nunca -al menos en los gobiernos kirchneristas- aumentos de impuestos o tasas, cosa que en la provincia y la municipalidad es costumbre; que se repite año a año y esta vez tampoco fue la excepción.

En el caso del presupuesto municipal, la falta de aprobación en la Legislatura de la reforma a la ley del Fondo de Obras Menores (tema analizado acá) determinó que los concejales del oficialismo le dieran un cheque en blanco a Corral para incorporar a posterior los fondos si finalmente prospera la reforma, o endeudar más a la municipalidad; con el pretexto de hacer obras.

En el caso del presupuesto provincial, nosotros nos hemos venido ocupando acá en diferentes entradas sobre sus números, sea la obra pública (ver acá), el gasto social (ver acá), la publicidad oficial (ver acá) y el tarifazo encubierto de la EPE, luego hecho público (ver acá); entre otras cuestiones. Si no hicimos lo mismo en el caso del presupuesto municipal es por la simple y sencilla razón de que el proyecto nunca estuvo disponible en la web para analizarlo. 

De cualquier manera, la concejal Silvina Frana nos ahorra el trabajo: el presupuesto municipal demuestra claramente -año a año- sub-ejecución de la obra pública, aumento del gasto corriente y de la planta política (abismal), aumento de la pauta publicitaria muy por encima del crecimiento del gasto global y aumento también del endeudamiento municipal; tanto flotante como a largo plazo.

Pero además de estar dibujados, los presupuestos santafesinos también son modificados a su antojo por los Ejecutivos, a través de los denostados "superpoderes", que no tienen límites, porque hasta pueden aumentar el gasto por un decreto simple (ni siquiera un DNU) como se dijo acá; e incluso si hay algún límite (como no transferir partidas de gastos de capital a gastos corrientes) se lo pasan ya saben por donde.

Ante esta realidad -agudizada año tras año- a los concejales y diputados provinciales del PJ se les presenta un dilema no muy sencillo de resolver respecto a que actitud tomar, porque dejar que termine el año sin que el presupuesto se trate y apruebe obliga a reconducir el del año al siguiente; y allí la discrecionalidad del gobernador o el intendente para manejar las partidas es aun mayor. 

A los senadores provinciales del PJ directamente ni los tenemos en cuenta para el análisis, porque Fapnelco mediante han convertido el Senado en un monobloque oficialista, y son uno de los principales soportes políticos de la gestión de Bonfatti

Fue justamente el argumento de evitar la mayor discrecionalidad que significa un presupuesto reconducido, el que usaron algunos diputados provinciales del PJ para acompañar el presupuesto enviado por Bonfatti; mientras otros se abstenían o votaban en contra. En el Concejo municipal es más sencillo, porque Corral cuenta con mayoría propia (y si falla, siempre puede apelar a la rosca con el "Cachi Martínez, que tantos éxitos le ha dado), por lo que los concejales del PJ pudieron explayarse a gusto, y votar en contra; sin comprometer la sanción de la ordenanza.

Porque además de que es previsible que si el PJ (en la provincia o en la ciudad) rechazara el presupuesto, los medios locales (cooptados por la chequera publicitaria de ambos gobiernos) saldrían a pegarle con todo, acusando al peronismo poco menos que de promover un golpe de Estado, cuando en el caso del presupuesto nacional dicen todo lo contrario, y piden que se le fijen límites a Cristina.

Para colmo, el cinismo de radicales y socialistas no tiene límites: a lo ya apuntado de la virtual extorsión de Corral a la Legislatura para aprobar los cambios en la ley de Obras Menores, hay que sumar que en la Camara de Diputados de la provincia y luego de que al menos parte de los diputados del PJ facilitaran la aprobación del presupuesto (y de una mini reforma electoral express), sus pares del FPCyS se negaron a aprobar numerosos pedidos de informes al gobierno provincial por escándalos que lo han sacudido en los últimos meses (compras sospechosas sobre todo); o a tratar sobre tablas el informe de la comisión investigadora sobre las irregularidades en el puerto de Santa Fe. 

Es decir entonces que algunos gestos del peronismo (sobre todo en la órbita provincial) en nombre de la responsabilidad institucional no tienen claramente reciprocidad del oficialismo provincial; con lo cual puede darse la paradoja que eso genere un desgate mayor al ya desgastado peronismo santafesino, que termine capitalizando Miguel Del Sel.

Lo cual no dejaría de ser un contrasentido en una provincia y una ciudad en la que justamente los presupuestos y su ejecución dejan muy en claro que podrían perfectamente estar ya en manos del PRO, y nadie notaría la diferencia (más allá de la fraseología "progresista") por la orientación de las políticas y la gestión concreta del gobierno.

Mirando el vaso medio lleno, valga el caso santafesino para tenerlo como ejemplo a la mano de la incoherencia opositora cuando ensaya determinada línea de críticas al gobierno de Cristina. 

lunes, 13 de octubre de 2014

ESTÁS DESORIENTAO' Y NO SABÉS, QUE TROLE HAY QUE TOMAR PARA SEGUIR


Los que son de Santa Fe lo conocen, para los que no, vale la aclaración: los tuits de apertura no son de un dirigente del socialismo, un funcionario del gobierno de Bonfatti o un candidato a algo por el FPCyS (por lo menos por ahora); sino de un autotitulado "periodista independiente".

Cuya furia ha sido desatada -obviamente- por ésto; aunque no lo diga explícitamente; "aunque después todo sea mentira". Como dijo en su momento de lo de Tognoli, por ejemplo. 

Recordemos que hace poco y a propósito de su nota en Página 12 exponiendo el testimonio de la madre de un narco que afirmaba que su hijo puso plata en la campaña de Bonfatti, el vicegobernador Henn descalificó a Horacio Verbitsky llamándolo "periodista ministro"; es decir con un grado de influencia enorme en las decisiones del gobierno nacional, o formando parte orgánica de los planes políticos del kirchnerismo. 

Por contraste, y pese a que son propensos a la victimización permanente, no se supo hasta ahora que -por ejemplo- alguno de los ministros de Bonfatti haya ensayado alguna línea argumental tan osada como la de éste muchacho; o dicho cosas semejantes. Porque hasta parece tener la bola de cristal, y saber cuáles serán hasta los movimientos de Cristina -en el país y en Santa Fe- de cara a las elecciones del año que viene.

De hecho hasta ahora no se han conocido declaraciones públicas de ningún funcionario, dirigente o referente del socialismo dando la más mínima explicación sobre lo que publicamos en éste blog el sábado, y fue nota de Rosario 12 el domingo (por cierto: hoy desapareció por completo del diario: ¿hubo telefonazos?)

Aplicando la imagen de Henn, ¿podemos decir que estamos en presencia de un "periodista-gobernador", o por lo menos de alguien confidente del poder, cosa de lo cual diera sobradas muestras en su momento?

Está enojado el hombre, y el enojo lo lleva a la desorientación; y en la desorientación revolea para todos lados, que es un modo de tirar la pelota afuera y no aclarar nada. Aunque hace poco -y a propósito del caso de los mellizos desaparecidos- hasta hizo un curso acelerado de ginecología y obstetricia para defender al hermano de Binner.

Tal vez el enojo tenga que ver con que se están conociendo cada vez con mayor frecuencia escándalos que salpican al gobierno o al socialismo, fruto de filtraciones en la coraza mediática que por años supieron construir; y a lo mejor eso le ha valido algún que otro tirón de oreja de los dueños de la billetera publicitaria, vaya uno a saber.

Lo curioso son los argumentos, y el acomodo de la realidad a presuntas "definiciones ideológicas" donde ellos (porque él se siente parte de un "nosotros", de eso no caben dudas) son -por supuesto- los progresistas y políticamente correctos, y nosotros, los impresentables pragmáticos dispuestos a transar con cualquiera, con tal de conservar el poder.

Porque al parecer el único partido al que le interesa acceder al poder y conservarlo es el PJ: radicales y socialistas -en cambio- creerían tanto en la alternancia que aun ganando las elecciones provinciales del año que viene, cederían el gobierno para no perpetuarse. 

Es curioso que Cherep mencione a Reutemann, que desde 2008 (es decir, desde el conflicto con las patronales agrarias, más de la mitad del período kirchnerista) viene votando en el Congreso igual que los radicales y socialistas que gobiernan Santa Fe: todo en contra de las iniciativas del gobierno nacional. 

Con la diferencia -por lo menos hasta ahora- de que no ha salido públicamente a decir (como Binner y Barletta) que si llegara al gobierno, derogaría todas las leyes aprobadas por el kirchnerismo. 

Es muy curiosa también la mención a Del Sel y un supuesto apoyo (explícito o indirecto, "siendo funcional") del PJ y como eso implica una definición ideológica, porque -al igual que Reutemann- el ex Midachi también vota siempre en el Congreso igual que radicales y socialistas santafesinos: todo en contra de lo que proponga Cristina.

Cherep dice que el peronismo santafesino se apresta a alinearse tras Del Sel (y hasta por orden de Cristina, o poco menos) pero los que vienen hablando desde hace meses de hacer una alianza con el PRO, son los socialistas y radicales rejuntados con otros en el FAUNEN: de hecho, ya lo hicieron hace poco en Marcos Juárez, y lo quieren repetir en otras provincias del interior; tal como lo acaba de anunciar el "progre" Juez en Córdoba. El propio Barletta se sacó acá varias selfies con Del Sel, acaso para subirse el precio en la negociación de las candidaturas provinciales del Frente Progresista. 

Que a los fondos buitres había que pagarles de contado cuando embargaron la fragata, que si hubiera estado en Venezuela votaba por Capriles, que si él fuera gobierno se manejaría con respeto por la primera economía del mundo (hablando de EEUU, ya no lo es) y que creía en la mano invisible del mercado, son todas definiciones ideológicas muy claras, que no le pertenecen al "Chivo" Rossi o a ningún dirigente kirchnerista: todas son de Binner, el candidato a presidente que votaría Cherep, si finalmente se puede presentar.

Estaría bueno alguna vez discutir en serio cuan "progresista" es el "progresismo" que gobierna Santa Fe desde el 2007 y que tanto seduce a Cherep, a partir de sus políticas concretas, sus resultados concretos y sus beneficiarios también concretos. 

Aunque habla con frecuencia de "gobierno socialista" invisibilizando a los radicales (quizás porque ya no muerde el monedero del barlettismo en la radio universitaria, como hizo por años), Cherep no vaciló en salir al ruedo a bancar el curro de Corral con las cocheras del Parque Alberdi, o la gestión de Vorobiof en el puerto (con tanto fervor como en su momento bancó a Tognoli, diciendo -en línea con Binner- que era un perseguido político); políticas que privilegiaron los negocios privados con bienes públicos, y a las que sin dudas un gobierno de Del Sel les daría continuidad.  

El lamento del socialismo y el periodismo amigazo por las supuestas movidas "destituyentes" del kirchnerismo "que no quiere más socialismo en Santa Fe" (Cherep dixit) no se compadece con los datos concretos de la realidad, y los aportes del gobierno nacional que desde la propia gestión provincial (aun a regañadientes) se reconocen.

Si el gobierno nacional quisiera moverle el piso a Bonfatti, ¿qué mejor que retirar en masa a los gendarmes de Rosario y dejar la seguridad exclusivamente en manos de la ineptitud de Lamberto y la policía santafesina, para que ocurra lo mismo que está pasando en Santa Fe?

Si Del Sel estuvo a menos de tres puntos porcentuales y 62.000 votos de ser gobernador de Santa Fe en el 2011, no fue -como pretende Cherep- por culpa del peronismo, sino del FPCyS: Binner había ganado con un 10 % de diferencia y un 48 % de los votos en el 2007, Bonfatti arañó el 38 % cuatro años después.

Frente al fenómeno Del Sel (el espantajo que hoy sacude Cherep para que nadie critique al gobierno provincial, y seguir tapando el cielo con las manos) la responsabilidad del peronismo santafesino fue no haber sabido canalizar hacia sus candidatos el voto de los que no quieren más gobiernos del FPCyS; fundamentalmente porque son malos.

Pero si un 62 % de los santafesinos no quería más ya en el 2011 (antes de Tognoli y los narcoescándalos) que radicales y socialistas los sigan gobernando eso es algo de lo que no se puede -ni siquiera haciendo un enorme esfuerzo de imaginación como hace Cherep para dar vuelta las cosas- culpar al peronismo: cuando la gente quiere cambios, la culpa la tiene el que gobierna, no la oposición.

lunes, 28 de octubre de 2013

BREVE HISTORIA DE PAGO CHICO


Los resultados de ayer en Santa Fe se parecieron (lamentablemente) tanto a los de las PASO de agosto, que facilitan el trabajo de hacer un análisis: por eso nos permitimos remitir a lo dicho entonces en éste post, porque entendemos que tiene plena y dolorosa vigencia.

La general confirmó el orden de méritos, el reparto de las bancas y los porcentajes, con levísimas variantes hacia arriba de los votos y porcentajes de las tres primeras listas.

Lo que estaría indicado que los santafesinos tenían definido su voto más allá de lo que marcaran las campañas, o que los que la remábamos de atrás algo hicimos mal, o no hicimos.

El peronismo santafesino acumuló una nueva derrota electoral, con un porcentaje en el que piso y techo parecen tocarse: ha perdido hace rato la capacidad de convertirse en el canal más adecuado para que se expresen los que en la provincia no acuerdan con el rumbo de los gobiernos de la alianza de radicales y socialistas.

Que trabaja así con la comodidad de que la principal oposición institucional (por las responsabilidades que tiene en ese plano) no cumpla ni siquiera con ese rol; y contribuya de ese modo a evitar que los problemas (objetivos, concretos) de gestión que tiene, le signifiquen costos electorales.

Porque como además decíamos en el post sobre los resultados de las PASO, en Santa Fe el FPCyS ha logrado consolidar un núcleo duro de adhesiones ciudadanas, completamente impermeable a los avatares de la gestión: mucha gente con la que uno se cruza a diario se queja por la inseguridad, los avances del narcotráfico, las obras públicas demoradas o inconclusas o los aumentos de tarifas, pero luego termina votando al oficialismo provincial; sea por oposición al gobierno nacional, por anti-peronismo visceral, o porque no visualiza en el peronismo provincial una alternativa confiable.

El propio fenómeno Del Sel canaliza buena parte del voto opositor, pero de cara al 2015 no parece -hoy por hoy- en condiciones de disputar mano a mano con el FPCyS la gobernación; a menos que logre cerrar acuerdos con parte de este deshilachado y sin rumbo peronismo de Santa Fe, y aun en ese caso, queda por verse en que medida los acuerdos de cúpula se traducen en votos del peronista de a pie a un candidato extraño por completo a la esencia de lo que -al menos nosotros- entendemos por peronismo.

El peronismo provincial le volvió a sacar mayoritariamente el cuerpo a la campaña nacional, mirando el ombligo del propio terruño (con algunas honrosas excepciones que confirman la regla, como los cuatro intendentes del FPV que ganaron sobre los 8 que se elegían); sin advertir que por ese camino -más tarde o más temprano- también les llega la guadaña: que lo digan si no los intendentes y presidentes de comuna que perdieron ayer en sus propios distritos.

Un peronismo que vivió por años bajo la sombra de Reutemann y pareció olvidarse de militar y hacer política; mientras el ex corredor hacía campaña en Buenos Aires al lado de Massa, totalmente indiferente a lo que pasara en la provincia, o a todo lo que no fuera su propio ombligo; como siempre.

Hasta los propios senadores provinciales (los mayores cultores del ombliguismo) debieran tomar nota de los resultados: el Frente Progresista se impuso en 18 de los 19 Departamentos provinciales, y en ) de Julio ganó el PRO; si los resultados se repitieran en el 2015, el peronismo se quedaría sin bancas en el Senado provincial; y perderían hasta los beneficios de la BANELCO.

Obeid asumió el peso de la campaña, como si fuera para la gobernación; sin terminar de vincularla del todo con el apoyo al gobierno nacional, y hasta asumiendo por el camino algunos planteos del socialismo como el famoso tema del 15 % de la coparticipación que va a la ANSES: un claro error, porque por ese camino, la gente eligió quedarse con el original y no con una copia.

Pero sería injusto caerle con críticas cuando desde el propio kirchnerismo santafesino se demostró que no se entendía cabalmente lo que se jugaba en éstas elecciones, que exigía redoblar esfuerzos para convencer a más gente de la necesidad de seguir bancando el proyecto nacional que conduce Cristina.

En la nueva etapa política que se abre en el país (donde todo parece puesto en discusión) el peronismo santafesino se deberá dar, de una buena vez, un profundo debate sobre su rumbo a futuro; porque tal como pinta la cosa marcha rumbo a convertirse en una fuerza puramente testimonial, sin apetito real de disputar el poder: algo que no se condice con lo que el peronismo y su historia representan.

viernes, 6 de septiembre de 2013

EL TERRENO DE LA CONFUSIÓN


Santa Fe no escapa al tono general del país, y la campaña electoral de cara a las generales de octubre tiñe cada acontecimiento, pero la semana que termina fue especialmente movida; con los hechos y decisiones institucionales vinculados a la seguridad en primerísimo plano.

Mientras desde el gobierno provincial (empezando por el propio gobernador) se alzaba la protesta por el retiro de gendarmes para desplegarlos en el conurbano bonaerense, un mega-operativo protagonizado por fuerzas federales y comandado por Sergio Berni daba en Funes con la cocina de droga más grande del país.

La dinámica de los acontecimientos puso a los funcionarios provinciales (que no participaron de la movida) a pasar en horas, de criticar por centralista el plan de seguridad anunciado por el gobierno nacional por el retiro de los gendarmes; a elogiar -sin solución de continuidad- el trabajo conjunto en el caso del operativo de Funes; en el que la policía provincial no participó, y el ministro Lamberto se enteró por los medios.

Lo de los gendarmes merece un párrafo: no se entiende como ahora molesta el retiro de quienes se dijo -por años- ya no estaban en Santa Fe, porque el gobierno nacional los había sacado; y si todo el esquema de seguridad provincial reposa en su presencia (al menos eso es lo que se desprende del estrépito de la crítica) ¿dónde queda el rol de la policía provincial, que tiene casi 18.000 efectivos, y que el gobernador aspira a convertir en la mejor del país? 

Galassi señaló que el operativo de Funes tuvo su origen en una denuncia judicial de la Secretaría de Delitos Complejos por lavado de dinero en un caso de propiedades de origen injustificado en San Lorenzo, pero omitió un par de detalles relevantes: los propios funcionarios provinciales del área (la hija del diputado Zabalza) destacaron en ese caso la importancia de que el lavado sea autónomo como delito y no resulte necesario demostrar previamente que hay -por ejemplo- narcotráfico como fuente del dinero con el que se adquirieron los bienes (basándose en una ley que el socialismo y sus aliados no votaron en el Congreso, como recordamos acá); y el narco que regenteaba la cocina de Funes obtuvo excepciones a las normas de ordenamiento urbano en San Lorenzo para montar importantes inversiones (alumbrando por ejemplo a cambio cuadras de la ciudad, a su costa), con el voto de los concejales del Frente Progresista Cívico y Social

Como sea, lo importante es que la justicia (algunos de cuyos funcionarios, como el fiscal Murray, fueron objetos de pintadas por militantes del oficialismo acusándolo de connivencia con los narcos) actuó, la droga fue incautada y -a diferencia de otros casos- los narcos fueron detenidos.

La Legislatura estuvo movida también: los diputados del FPV-PJ pidieron al gobernador la remoción de la funcionaria responsable de las políticas de género del gobierno provincial; luego de su deslucido paso por la Cámara para explicar cuáles son las políticas en curso en el área ante el alarmante aumento de los casos de femicidio en Santa Fe; y Diputados dio media sanción (con amplio respaldo de todos los bloques) al proyecto del diputado Toniolli (Movimiento Evita) para crear la llamada policía judicial; un órgano de investigación de los delitos complejos profesionalizado y dependiente del Ministerio Público de la Acusación, creado a partir de la reforma procesal penal votada en 2006, cuya implementación plena está todavía pendiente.

Justamente el Ministerio Público estuvo en el ojo de la tormenta por las designaciones producidas en los últimos días, que recayeron en su mayoría en parientes de dirigentes radicales (una constante de los últimos años) y hasta en algún ex funcionario reutemanista; y la Asamblea Legislativa convocada para tratar 15 pliegos para cargos en la justicia (que iban a ser rechazados en algunos casos por el PJ por el bajo puntaje de los propuestos en los concursos) fracasó porque los diputados de la UCR no dieron quórum: un pase de facturas a sus socios del socialismo porque el ministro de Justicia desplazó a Roberto Vicente (secretario de Justicia y operador del radicalismo en los tribunales) de su cargo de presidente del Consejo de la Magistratura.

La decisión (sin dudas ordenada por Bonfatti) tocó un nervio sensible de la alianza gobernante, que pautó un esquema de reparto de designaciones en la justicia y en los nuevos órganos creados por la reforma (en Rosario para los socialistas, en Santa Fe para los radicales), pero donde Vicente habría incurrido en desprolijidades que le complican al gobierno la aprobación de los pliegos en las Cámaras, donde el FPCyS tiene minoría.

El Senado en tanto, a iniciativa del PJ, le daba media sanción a la llamada "ley del menudeo", para que la provincia adhiera a la ley nacional 26.052 (ver acá los detalles), y las causas menores por delitos vinculados al narcotráfico pasen a jurisdicción de la justicia provincial. Como para que se vea que la realidad es compleja y se tiñe de grises, Gabriel Ganón (el Defensor  General, tildado de kirchnerista furioso por los funcionarios y comunicadores del oficialismo) ha venido criticando fuertemente la iniciativa, por entender que incrementa los poderes de la policía provincial, y en consecuencia su margen de maniobra para sostener negocios espúreos con las bandas de narcos, tesis que señalamos aunque no asumamos como propia.

Siempre hablando de inseguridad, la semana había empezado donde terminó la anterior, con los escándalos que causa en Santa Fe la ya insostenible interna de la UOCRA local, que mantiene paralizadas las obras de la central termoeléctrica de Sauce Viejo; y los comunicadores para-oficiales intentando remontar el origen del problema (que viene de un enfrentamiento entre la conducción gremial nacional a cargo de Gerardo Martínez y la filial local, intervenida) a Santa Cruz, la UOCRA de la provincia sureña, De Vido y Lázaro Báez.

Una salida lanatesca que, en todo caso, encubre el dato central: el gobierno nacional está invirtiendo en Santa Fe en la construcción de una central termoeléctrica que hará un aporte clave a la generación de energía para la región y el país, y la obra está paralizada porque el gobierno provincial no puede garantizar la seguridad de las empresas y sus trabajadores. Lo demás (incluso aunque fuera cierto) es hojarasca.

El recurso de la victimización permanente y del traslado de culpas hacia el gobierno nacional ha sido hasta aquí altamente redituable en términos electorales para los socios del FPCyS (que votaron divididos en el Senado nacional la reapertura del canje, y con argumentos distintos en Diputados los cambios en Ganancias); por lo que es esperable que lo sigan utilizando en abundancia: mientras el Senado nacional votaba un proyecto de Giustiniani para crear un fondo de reparación para las víctimas de la explosión de Rosario y el ministro Barañao visitaba Esperanza para inaugurar el modernísimo Centro de Medicina Comparada de la UNL (construido con una fuerte inversión del Estado nacional), desde el gobierno provincial alzaban la queja por la demora en la llegada del ATN pedido para resarcirse de los gastos del operativo de rescate: atrás quedaron los elogios mutuos por el trabajo conjunto en el medio de la tragedia. 

Sin embargo, aunque se trate de una estrategia permanente y por cierto, hasta acá exitosa, no debería bastar para que todos ingresemos en el terreno de la confusión y perdamos de vista como son las cosas; y que responsabilidad le cabe a cada uno.

sábado, 29 de junio de 2013

PANORAMA SANTAFESINO: EL PERONISMO


El cierre de listas de las PASO en Santa Fe no arrojó mayores sorpresas, salvo la presentación de una lista alternativa dentro del FPCyS (oficializada tras un tortuoso camino judicial) y la -para algunos sorprendente- deserción de María Eugenia Bielsa de la lista del FPV.

Queda así marcada la cancha para una elección en la que se sobreimprimen dos: la nacional (planteada por la oposición como un plebiscito anti-reelección presidencial) y la provincial, donde todos medirán los porotos que arrojen las urnas pensando en la disputa por la gobernación en el 2015.

En el FPV se armó desde Olivos (bien que atendiendo situaciones locales) una lista encabezada por Obeid, y completada por referentes de los distintos sectores del kirchnerismo provincial, con algunas exclusiones que siempre se dan cuando no alcanza el lugar para todos (como la del Movimiento Evita, que sin embargo tiene candidatos a concejales en Santa Fe y Rosario); y con la previa salida de escena de Agustín Rossi para integrarse al gabinete de Cristina.

Una decisión estrictamente motivada en razones electorales (su perfomance del 2011 como candidato a gobernador) y que quita del medio una excusa a varios sectores del PJ provincial para atribuirle las culpas de una eventual derrota; del mismo modo que los compromete más aun para honrar el compromiso de unidad del congreso partidario: hasta el grupo de senadores provinciales (gente propensa a mirarse el ombligo si los hay) que se apresuraron a fichar con Daniel Scioli pensando en su proyección presidencial a futuro, quedaron desacompasados con los movimientos del PJ bonaerense, y la renovada profesión de fe kirchnerista del motonauta.

Que Jorge Obeid encabece la lista es una decisión de Cristina difícil de asimilar para muchos kirchneristas (nos incluimos), que la aceptaron por reconocimiento a su liderazgo, pero hay que admitir que no deja de ser inteligente: la experiencia indica que con el kirchnerismo puro y duro las chances electorales del peronismo provincial se reducen, y que sin incentivos a futuro para la pelea por la gobernación (propósito hecho público por el candidato), no se logra comprometer el esfuerzo de su estructura en una elección nacional.

En la que ponen en juego no sólo la banca de Rossi (hoy ocupada por Juan Carlos Bettanín) obtenida en el 2009, sino las de Celia Arena y el obeidista Forconi, hoy integrados al bloque del FPV, y acompañando al gobierno en todas las votaciones de Diputados.

Para los militantes kirchneristas (y nos volvemos a incluir) sería un error restarle el esfuerzo a la campaña porque el primer lugar de la nómina no los seduce, y la razón es muy sencilla: el resto de la lista está compuesta por candidatos indudablemente referenciados con el proyecto nacional y la conducción de Cristina, que verán acrecentadas sus chances de llegar al Congreso para respaldar a su gobierno, cuantos más votos obtenga la lista encabezada por el ex gobernador. 

Una lista que tendrá que remontar el tercer puesto provincial del 2011; sin que pueda tomarse como punto de referencia el triunfo en las elecciones nacionales de ese año, donde traccionó la boleta de Cristina para ganarle a Binner en su propio territorio), recuperando al menos parte de los votos que se fugaron a Miguel Del Sel, para lo que se supone que el aporte de Obeid será decisivo, o al menos esos son los cálculos que llevaron a ponerlo al frente de la lista. 

Buscará ese objetivo, mientras afronta la competencia de las otras listas peronistas o aledañas: la del ex candidato a vice de Del Sel, Osvaldo Salomón (que recorrió toda la grilla del fantasmal peronismo federal en busca de apoyos) y la de Oscar "Cachi" Martínez; que tras integrar en el 2011 la lista del FPV y llegar al Congreso colgado de la boleta de Cristina, ahora arma por su lado con "100 % Santafesino", fiel a su táctica de siempre: ir por la suya, aunque a veces parezca que se suma a la de otro.

Con una carambola a dos bandas: por un lado, si logra sumar otro diputado (su cabeza de lista es Raúl Carignano, viejo dirigente de lo que fuera otrora la renovación peronista, con paso posterior por el partido de Cavallo y el PRO), tendrá dos bancas a negociar al mejor postor en cada votación del Congreso, mientras orejea su futuro para el 2015 (¿sumarse al polícromo Massa tal vez?).

Por el otro; expondrá sus números de cara a la elección provincial del 2015, con la esperanza de convertirse en necesario para el conjunto del peronismo para volver a la Casa Gris, o imprescindible para algún candidato para levantar vuelo en la interna del PJ; como pasó en 2011 con Rafael Bielsa. Sin descartar guiños al oficialista FPCyS, cosa que no debería sorprender a nadie, conociendo la trayectoria del "Cachi". 

El peronismo llega a la elección con el ostracismo ya definitivo de Reutemann, y sus viudas desperdigadas tratando de colarse en los armados de Salomón y Del Sel (que lleva en su lista de diputados a Ricardo Spinozzi, ex presidente del PJ provincial), intentando sacar más de lo que ponen, que es poco, por no decir nada.

Paréntesis para Del Sel: afronta su segunda elección como candidato, sin el beneficio de la novedad, y sin el auxilio de la boleta única; esa ingeniería institucional del progresismo vernáculo que terminó favoreciendo a la telepolítica y los candidatos conocidos, que no necesitan del respaldo de la militancia. 

Tampoco participará de la elección María Eugenia Bielsa, la candidata individualmente más votada (condición que ella se encarga de remarcar con cada movimiento que hace) en las últimas elecciones provinciales; marginada de la lista del FPV por decisión propia o por la de Cristina, según quien cuente la historia.

El punto es que, si hubiera decidido por sí correrse de la disputa electoral de éste año, ratificaría su incapacidad para insertarse en un esquema de acción colectiva si no es bajo sus exclusivos términos (aunque la salida de escena de Agustín Rossi le quitó una excusa para no sumarse a la lista).

Los resultados que obtenga el PJ-FPV éste año también dirán si esa estrategia (nítidamente reutemanista, propia del ex corredor) le resulta productiva de cara a sus aspiraciones provinciales para el 2015, o si el peronismo santafesino (al cual nunca quiso afiliarse) se las puede arreglar sin ella.

martes, 19 de marzo de 2013

DE MANUAL


Decíamos el sábado acá: "lo que tiene que ver con el "Plan de fortalecimiento institucional del Senado" es directamente risible: es sabido que los senadores mantendrán lo votado, como que todos (oficialistas y opositores) participan del reparto de subsidios, engordado por las transferencias del Ejecutivo, a cambio de aprobar justamente leyes como el Presupuesto; lo que provocará otra vuelta de la iniciativa a Diputados, donde harían falta los dos tercios para insistir con las modificaciones.

Algo no sólo improbable de conseguir, sino que contribuirá a seguir dilatando la aprobación del Presupuesto, y favoreciendo la discrecionalidad del gobernador para manejarse con el prorrogado."

Leemos en Sin Mordaza: "De aprobarse el fondo mencionado, cada uno de los senadores (más el presidente de la Cámara) contarán con 1.600.000 pesos en el año, para otorgar beneficios a instituciones con personería jurídica (no a personas físicas). En total son 33,8 millones.

La decisión está en manos de los once senadores del PJ y todo indica que esta semana habrá una insistencia. La primera reunión de los justicialistas será el próximo martes. Los senadores saben que cuando reenvíen su proyecto a Diputados, la Cámara Baja tendrá que lograr la mayoría especial de dos tercios para volver a imponer ambas modificaciones. Parece más que difícil que los diputados del oficialismo, muy en minoría, logren esta vez convencer a la mayoría justicialista de sostener ambas modificaciones con sus votos, además del quórum como ocurrió el 14 del corriente."

Y el Andy Warholl radical (o sea, el vicegobernador Henn) defiende la chequera de los subsidios: "No es dádiva ni es populismo, el Fondo Fortalecimiento Institucional tiene previstos mecanismos de control para que esos recursos lleguen sólo a las instituciones,"; y agregó: "Cuando se le preguntó cómo ve que el oficialismo en Diputados no haya sostenido las pautas acordadas en Senadores, respondió: "Es una decisión propia de los legisladores, está sujeta a la deliberación de los diputados y de los senadores, me atento a eso, es parte del libre juego del sistema bicameral".".

Claro, sí, y Papá Noel existe (¿o es el Papa Francisco?).

Y somos todos otarios, y nadie se da cuenta que es todo una maniobra para quedarse con la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos: los casi 34 millones de pesos para repartir subsidios en un año electoral (lo que le garantiza a los senadores del PJ repartir en sus distritos, los demás les chupa un huevo); y más semanas sin tener el presupuesto 2013 aprobado, para que Bonfatti se maneje a su antojo con el 2012 prorrogado; haciendo lo que se le cante con las partidas.

Y como no podía ser de otra manera, también Bonfatti defiende la Fanelco, lo que cierra toda disquisición sobre si estaba o no enterado, y comprueba lo dicho acá: en su origen la maniobra fue armada para despegarlo -estaba de viaje en EEUU- y ver que repercusión había, pero cuando no se pudo ocultar (y cuando el periodismo lubricado con publicidad salió a bancar), se hace cargo.

Y ahora resulta que está bien dar subsidios, cuando se pasaron los 24 años de gobiernos peronistas diciendo que estaba mal.

Pero la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer.

sábado, 16 de marzo de 2013

PICARDÍAS PROGRESISTAS


Raro, muy raro lo que pasó con la discusión del presupuesto provincial en Diputados esta semana. Y bastante turbio.

Tanto que ni siquiera en los medios hay una versión unívoca de lo que pasó: acá en el diario del Loco Lindo (levantando la noticia de acá) se dice que el eje de la discusión (por la cual el proyecto fue modificado y vuelve al Senado) fue el artículo 23 del proyecto, referido al "Plan de fortalecimiento institucional del Senado"; o más conocido como la Fapnelco, o sea el mecanismo de traspaso de fondos del Ejecutivo al Senado, para que los senadores (oficialistas y opositores) aprueben leyes a cambio de poder contar con más plata para repartir en subsidios.

Mientras tanto acá en La Capital hablan del mismo artículo, pero vinculándolo a obras en los departamentos y no a subsidios; y del nivel de endeudamiento que se autorizaría a contraer al Poder Ejecutivo: Bonfatti pidió 500 millones, y en el Senado lo limitaron a 250.

Y finalmente acá Tizziani en Rosario 12 dice que la modificación consistió directamente en eliminar el famoso "Fondo" que alimenta la Fapnelco. 

En lo que parece haber acuerdo en todos los medios (y las declaraciones de algunos legisladores del PJ) es en que más se demora la aprobación definitiva del presupuesto 2013, más discrecionalidad tendrá Bonfatti para manejar partidas a su antojo, en pleno año electoral; lo que hace pensar que la maniobra de los diputados del Frente Progresista para modificar el proyecto y devolverlo al Senado, no fue casual y responde a una estrategia política deliberada.

Imaginemos por un instante si lo mismo hubiera sucedido en la Nación, o en la propia Santa Fe, con un gobierno peronista en la Casa Gris: ¿cuáles habrían sido las reacciones de socialistas y radicales, y de los principales medios provinciales?

El argumento de los diputados oficialistas de modificar el Presupuesto porque se autorizaba al Ejecutivo a contraer un menor endeudamiento del pedido es insostenible: el año pasado Bonfatti solicitó y obtuvo autorización para endeudamiento de corto plazo (letras de tesorería) que finalmente utilizó en apenas una mínima proporción.

Y lo que tiene que ver con el "Plan de fortalecimiento institucional del Senado" es directamente risible: es sabido que los senadores mantendrán lo votado, como que todos (oficialistas y opositores) participan del reparto de subsidios, engordado por las transferencias del Ejecutivo, a cambio de aprobar justamente leyes como el Presupuesto; lo que provocará otra vuelta de la iniciativa a Diputados, donde harían falta los dos tercios para insistir con las modificaciones.

Algo no sólo improbable de conseguir, sino que contribuirá a seguir dilatando la aprobación del Presupuesto, y favoreciendo la discrecionalidad del gobernador para manejarse con el prorrogado.

Tampoco es muy clara la actitud del conjunto de los bloques del PJ: hace una semana plantéabamos acá que la discusión del Presupuesto giraba en torno a el "nivel real de ejecución de la obra pública planteada, la deuda flotante de la provincia con proveedores y contratistas, y la financiación de los aumentos salariales ofrecidos a los gremios estatales.".

Ninguna de esas cuestiones fue clarificada, y la mayoría de los gremios estatales (incluyendo a los docentes) cerraron acuerdos salariales en las paritarias, sin la más mínima precisión respecto a como se financiarían los aumentos ofrecidos (recursos hay, el tema es de donde salen), y como impactarán en el dibujo del presupuesto. La discusión del Presupuesto fue ajena a todas estas cuestiones.

Como también es confuso el hecho de que María Eugenia Bielsa renunció a su banca denunciando acuerdos espúreos de legisladores del PJ con el socialismo, pero sin mencionar a los senadores (que cerraron el trato de la Fapnelco); y en la discusión en Diputados, fueron legisladores de su propio sector (como Di Bert) los que insistieron en no modificar el polémico artículo 23, que refiere al reparto de los subsidios.

La discusión del Presupuesto 2013 reveló dos cosas: por un lado que el oficialismo provincial (pese a su discurso republicano) apelará a todas las estratagemas a su alcance (aunque eso implique romper acuerdos previos) para dilatar lo más posible su aprobación, para que Bonfatti cuente con más meses para trabajar con discrecionalidad con el Presupuesto 2012 prorrogado, mientras avanza el cronograma electoral (por cierto, aun no definido).

Y por el otro que el peronismo santafesino sigue sin hace pie en la Legislatura con una estrategia eficaz (con o sin María Eugenia Bielsa) para contrarrestar esas maniobras.

Porque si bien en éste caso no acompañó con su voto el presupuesto (sus legisladores se abstuvieron, se ausentaron y 3 votaron en contra) pero facilitó su tratamiento apostando a la gobernabilidad (y dejando que el peso de aprobarlo recayera exclusivamente en el oficialismo provincial), por otra parte no pudieron evitar la maniobra de los legisladores del Frente Progresista.

Y dejaron flotando en el aire la duda respecto a si está mal hacer acuerdos políticos con el socialismo (como dijo Bielsa), o la cosa depende de quien los haga, y en que condiciones.    

sábado, 9 de marzo de 2013

DE BIELSA A TOGNOLI


Apenas una semana después de la renuncia de María Eugenia Bielsa a su banca en la Legislatura provincial ´-que sacudió la modorra de la política provincial-, el narcoescándalo volvió a los primeros planos: el ex jefe de policía Tognoli volvió a quedar detenido en la causa en la que se le imputa connivencia con las bandas del narcotráfico.

Cuando el socialismo tomaba aire por la desmentida de la justicia federal sobre la existencia de causas que involucraran a Marcos Escajadillo, la detención de Tognoli vuelve a poner en el ojo de la tormenta las consecuencias del desmanejo de la fuerza policial durante todo el gobierno de Binner, prolongado en lo que va de la gestión de Bonfatti.

Y para Tognoli, los problemas judiciales vinculados con el narcotráfico podrían continuar, en la medida en que su situación también podría complicarse en la causa que investiga el intento de extorsión contra Norma Castaño (referente social de la lucha contra el flagelo de la droga en Santa Fe); causa en la que ya hay un ex alto jefe policial procesado. 

La detención de Tognoli (que será sin dudas un tema dominante de la naciente campaña electoral) encuentra al gobierno provincial cerrando (con la convocatoria de "100 % Santafesino") la ronda de consulta con los partidos políticos sobre el cronograma electoral de éste año; e intentando reencauzar la negociación en paritarias con los gremios estatales.

En la ronda de consultas con el gobierno, los partidos opositores pidieron precisiones respecto al reparto de los espacios de publicidad gratuita en los medios audiovisuales, conforme la ley sancionada por la Legislatura y reglamentada hace poco por Bonfatti: una garantía institucional de que todos puedan competir en igualdad de condiciones pero que -en la provincia donde todo el mundo ensalza las bondades de la boleta única- no es ni más ni menos que una réplica exacta de lo establecido por el gobierno de Cristina, en la reforma electoral del 2009; cuando a su vez replicó en el orden nacional el sistema de las PASO vigente en Santa Fe desde los tiempos de Obeid. 

En relación al cronograma electoral, parece existir consenso entre las diferentes fuerzas políticas (incluyendo al PJ) en unificar las elecciones provinciales (en realidad, para cargos municipales y comunales) con las nacionales; e incluso el presidente del PJ Freyre (en una declaración que demuestra las diferencias internas que existen en el peronismo santafesino) alabó el sistema de boleta única; que otros referentes como Agustín Rossi han criticado duramente.

Sistema que no existe la certeza de que pueda ser utilizado, justamente si las elecciones se unifican: en todo caso, dependerá de las definiciones de la Dirección Nacional Electoral sobre la mecánica de la elección nacional; y lo que dicen las normas aplicables, cuando se unifican los comicios.

La estrategia de unificar las elecciones, originariamente planteada por el socialismo para garantizar la tracción de Binner candidato a diputado, para sus candidatos locales, podría resultar también adecuada para un peronismo atomizado; que necesita que sus referentes locales, a lo largo y a lo ancho de la provincia, pongan el mismo empeño en pelear los votos municipales o comunales, que los de la lista de diputados nacionales; que con toda certeza surgirá de un acuerdo de unidad, y sin dudas, será definida por Cristina.


Y también en ese contexto hay que leer la soledad en la que quedó (dentro del peronismo provincial) María Eugenia Bielsa luego de su renuncia: subsiste el interrogante de hasta que punto sus argumentos (no ya la decisión de dejar la banca, que en definitivas es estrictamente personal) contaron con el aval de Cristina; interesada en una estrategia que potencie las chances electorales del peronismo en Santa Fe, siempre con la óptica de fortalecer la representación en el Congreso nacional.

Estrategia que (quizás a contramano del acto solitario de Bielsa) incluyó el levantamiento de la "bolilla negra" a Jorge Obeid, recibido en la Rosada, y con posibilidades de integrar la lista de diputados nacionales: ¿el premio a su encuadramiento en el Congreso con el gobierno nacional, aportando desde el año pasado la presencia y el voto en Diputados de Juan Carlos Forconi, "su" diputado?

En ese sentido, si bien la diputada renunciante fue la dirigente individualmente más votada (un capital que no se puede dejar de lado fácilmente), también demostró sus dificultades para acordar con otros sectores del peronismo, integrándose en una estrategia de conjunto: sus declaradas aspiraciones a gobernar la provincia en el 2015 suenan -hoy por hoy- más como una expresión de deseos personales, que una posibilidad concreta.

Para entonces falta mucho (una vida se diría) y de por medio están las elecciones de éste año, un ensayo general en el que todas las estrategias electorales (entre ellas, un nuevo acuerdo de unidad del peronismo santafesino) demostrarán si son o no eficaces, de cara a ese lejano 2015. Y en el caso del peronismo justamente, si María Eugenia Bielsa va o no en camino de convertirse en lo que por años fue Reutemann: el dirigente que juega con sus propias reglas de juego, porque se sabe poseedor de los votos; cuestión ésta que en política -claro está- nunca es definitiva.

Pero hablando de acuerdos, la denuncia de Bielsa sobre pactos poco claros de sectores del PJ con el socialismo para canalizar proyectos del Poder Ejecutivo en la Legislatura, dio en un nervio sensible (si bien omitió la actitud de los senadores peronistas, centrándose en la crítica en los diputados); y en breve se sabrá si exageró o no: está pendiente la discusión del Presupuesto provincial 2013 en Diputados, parado en la comisión que preside una legisladora que responde al líder de "100 % Santafesino", Oscar "Cachi" Martínez.

Allí se le han formulado serias objeciones al mensaje original del Poder Ejecutivo, al que los senadores introdujeron leves modificaciones (una de ellas, precisamente, para convalidar los acuerdos alcanzados con el Ejecutivo en lo que denominamos la "Fapnelco", para éste año): los cuestionamientos apuntaron al nivel real de ejecución de la obra pública planteada, la deuda flotante de la provincia con proveedores y contratistas, y la financiación de los aumentos salariales ofrecidos a los gremios estatales.

Si el Presupuesto se aprobara sin que medien correcciones del proyecto sancionado por el Senado, o explicaciones convincentes sobre esas cuestiones importantes, la denuncia de Bielsa se vería reforzada en su credibilidad. 

Máxime cuando -hablando de ofrecimientos salariales-, la segunda ronda de las paritarias con los gremios estatales se desarrolla en el marco de una denuncia hecha por Jorge Hoffman (secretario general de ATE) sobre el ocultamiento de información oficial respecto a las cuentas provinciales; justo cuando se conoció que la coparticipación federal tuvo en febrero un aumento interanual del 40 %, y acumula un repunte del 32 % en el primer bimestre, y ya están ingresando a las arcas del gobierno de Bonfatti los mayores recursos provenientes de la reforma tributaria aprobada el año pasado. El hecho de que el gobierno mejorara las ofertas iniciales (que calificó como "definitivas") habla a las claras de que había resto para destinar a salarios.

Justo cuando Bonfatti dijo en Expoagro (donde concurrió junto con Binner y la plana mayor del socialismo, a rendir pleitesía a Clarín, La Nación y la Mesa de Enlace, como es habitual todos los años) que quería priorizar a las obras públicas en el reparto de los recursos estatales: una oportunidad perdida por su parte, para reclamarle a las patronales del campo y las empresas asociadas a los agronegocios, que desistan de seguir encanutando la soja de la pasada campaña, especulando con un alza del dólar; y de paso fortalecer los ingresos por retenciones, que se destinan en un 30 % a las provincias, justamente para financiar la obra pública.

No comentaremos en ésta entrada las lamentables declaraciones de Binner sobre el proceso político venezolano porque -aunque encabece la lista del gobernante FPCyS en las próximas elecciones- tuvieron más repercusiones en los medios porteños que acá: en Santa Fe todos saben perfectamente que la coalición gobernante (que incluye al radicalismo, la Coalición Cívica y el virtualmente extinto Partido Demócrata Progresista, elenco civil estable de todos los golpes de Estado; y ) tiene una matriz conservadora y expresa a ese electorado; y pocos se llaman a engaño sobre su "progresismo" real.

viernes, 22 de febrero de 2013

CON EL NARCOESCÁNDALO ESTÁBAMOS MEJOR


Cuando el gobierno de Bonfatti dispuso hace poco la remoción de la cuestionada cúpula policial (a la que defendió con tesón durante meses luego del estallido del escándalo Tognoli), seguramente estaba pensando en algo más que la crisis de seguridad que atraviesa Santa Fe.

Buscaba además descomprimir tensiones políticas para el momento en que empezara la discusión con los gremios estatales en paritarias, suponiendo que podía encontrarse allí con algún probable frente de conflicto. 

Aun así, el desenlace de la discusión parece haber sorprendido al gobierno: lo que debía haber sido un proceso de discusión empezó y terminó rápidamente, con una oferta unilateral del gobierno (un 24 % de aumento, desdoblado en un 15 % a partir de marzo y el 9 % restante a partir de julio) rechazada de plano por los diferentes gremios que agrupan a los estatales santafesinos; y la coincidencia unánime en lanzar medidas de fuerza para la semana que viene.

Por supuesto que el gobierno argumenta que el incremento ofrecido es el máximo que puede sostener con los recursos con que cuenta, pero al mismo tiempo se bolacea (por decirlo claramente) sobre el impacto que tendría en las cuentas públicas: se habla (lo dijo el propio Bonfatti) de unos 200 millones de gasto adicional por cada punto de incremento salarial; omitiendo que la oferta -si fuera aceptada tal cual fue formulada- se distribuye en dos etapas, y no abarca la totalidad de los sueldos del año; para medirlo en términos del Presupuesto 2013, que espera en Diputados su sanción definitiva. 

Un presupuesto que contempla gastos por casi 40.146 millones de pesos, y en el que la incidencia del gasto en "Personal" (sin contar las nuevas políticas salariales surgidas de las paritarias) está estimada en un 40,91 % del total; cifra que hay que confrontar con las de la ejecución del 2012 al 30 de noviembre pasado (último dato disponible), en que ese rubro del gasto se llevó el 43,96 % del total de las erogaciones.

Lo que implica que la discusión entre el gobierno provincial y los gremios estatales giraría en torno al destino de tres o cuatro puntos porcentuales del presupuesto (si se considera además la parte proporcional que insumen los subsidios a la educación privada, destinados al pago de sueldos); o poco más.

Cosa que puntualizamos porque se han tirado cifras astronómicas al respecto (acá se hablaba por ejemplo de 23.000 millones de pesos, más de la mitad del Presupuesto, sólo el costo del aumento ofrecido), y porque el debate al respecto cruzará la discusión del Presupuesto 2013 que está empantanado en la Cámara de Diputados: el gobernador dijo que la única forma de solventar los aumentos a los estatales es sacrificando los niveles de la obra pública, que están planteados en el proyecto que discuten los diputados. 

Algo que por más exagerado que sea planteado en esos términos, sucede todos los años: el Presupuesto tiene siempre dibujados ambiciosos números en materia de inversión pública, que luego quedan de lado con el transcurso de su ejecución; cuestión que el Ejecutivo subsana muy republicanamente apelando a los tan criticados (cuando los usa la Nación) "superpoderes" para cambiar partidas; apelando incluso a forma de "contabilidad creativa" para sortear las vallas legales que impiden captar partidas de gastos de capital (como la obra pública), para atender gastos corrientes (como el pago de los sueldos).

La particularidad en todo caso de éste 2013 (además de ser un año electoral), es que la discusión salarial con los trabajadores estatales sorprende al gobierno con el presupuesto correspondiente en discusión legislativa, y los diputados tienen la certeza (confirmada por los dichos del propio gobernador) de que, al analizar el mensaje enviado por el Ejecutivo, están estudiando un dibujo que ningún vínculo tiene con la realidad de las cuentas públicas provinciales.

Dibujo que hay que decir además, y contra lo que podría pensarse, el gobierno de Bonfatti no tiene ningún apuro en que sea aprobado: la prórroga del Presupuesto 2012 hasta tanto se sancione el correspondiente a éste año le permitirá a la administración socialista disponer de los remanentes del Fondo de Obras Menores (que se retacearon a los municipios y comunas según se explicó acá), y mantener el mecanismo de financiación del déficit del año pasado mediante la emisión de deuda flotante con proveedores y contratistas, según detallábamos acá.     

Claro que el alivio financiero es una cosa, y la tranquilidad política muy otra: si hay algo no recomendado para un año electoral, es un panorama de nubarrones provenientes de conflictos gremiales generalizados; del que se sabe como se entra, pero nunca cuando y como se sale.

Algo que preocupa bastante al socialismo; incluso más que las repercusiones del caso Escajadillo a partir de la presentación del periodista Carlos Del Frade en la Cámara de Diputados, el demorado anuncio de la convocatoria electoral por parte de Bonfatti (para saber además si las elecciones provinciales van o no juntas con las nacionales, y si se usa o no la polémica boleta única) o el cierre del armado electoral oficialista para diputados nacionales (con o sin los radicales en la misma lista, y quien ocupará el primer lugar entre Biner y Barletta).

Al punto de que no sea descabellado arriesgar que en torno a Bonfatti estén añorando los tiempos del narcoescándalo; en los que al menos podían remarla en los medios amigos diciendo que el narcotráfico es un delito federal, o que falta Gendarmería en las rutas de la provincia.