LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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lunes, 1 de agosto de 2022

EL UNICORNIO AZUL DEL PERONISMO

 

Cuando Cristina contó en público lo que pasaba con las presiones del grupo Techint para acceder dólares al tipo de cambio oficial para importar al país caños de acero que ellos mismos fabrican en Brasil, decíamos en ésta entrada: "Cuando se discuten las posibles causas de la inflación, algunos ponen entre ellas a la concentración económica o los mercados imperfectos y otros -tanto desde la ortodoxia como desde la heterodoxia económicas- lo descartan, con el argumento en un caso de que la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario, y en el otro de que la inflación es resultado de la puja distributiva.

Dejando de lado esa discusión, lo cierto es que la concentración económica -cuando es muy acentuada- le da a quien ostenta posición dominante en un determinado segmento del mercado el poder para imponer precios, condiciones de comercialización y demás condiciones. Como por ejemplo extorsionar al gobierno para que le entregue dólares al precio oficial, para importar de Brasil cosas que fabrican ellos mismos, como hace el grupo Techint con los tubos de acero que se usarán en el gasoducto de Vaca Muerta; obra crucial para el desarrollo del país, porque permitiría transportar los volúmenes de gas del yacimiento sea para el abastecimiento interno, como para las exportaciones que generan las divisas necesarias para sostener el crecimiento." .

Ahora, leemos La Política Online que en la licitación para construir el tramo más importante del gasoducto Néstor Kirchner se impondría un consorcio integrado por el Grupo Techint y SCDE, propiedad de Marcelo Mindlin, el ex Pampa Energía y uno de los empresarios más favorecidos con negocios en el gobierno de Macri. Para llegar a ese resultado, quedaron en el camino otros oferentes por diferentes motivos, y en la obra se invertirán 61.227 millones de pesos.

Recordemos que Techint también proveerá los caños del gasoducto, que es vital para poder exportar el fluido desde el yacimiento de Vaca Muerta, uno de cuyos principales explotadores es Tecpetrol, la petrolera...del Grupo Techint. Que como todas, se beneficia con los subsidios estatales para estimulr la producción de gas, o el "barril criollo" de petróleo cuando bajan los precios internacionales, y otras ayudas estatales solventadas (horror) ...con fondos públicos.

Se dirá que nada de todo esto es una novedad, que situaciones como éstas se reiteran desde hace décadas, e incluso se remontan al primer peronismo, y todo eso es cierto. Tanto como que estos mismos grupos económicos aprovecharon las dictaduras o los experimentos neoliberales como el menemismo o el gobierno de Macri para fortalecer su poder y sus negocios, medrando con todos los gobiernos.

Sin dejar por eso nunca de reclamar por un ajuste en el gasto público, la rebaja, exención o eliminación de impuestos, o la emisión monetaria que generaría inflación...siempre que no se dirija hacia sus bolsillos, claro. 

De hecho, Rocca es -junto con Magnetto- de los más influyentes popes empresarios de la influyente -ante el poder político- AEA, que todo el tiempo vive exigiendo ajustes al gasto público, reducción del Estado, eliminación de impuestos y regulaciones, baja en los subsidios y eliminación de los planes sociales. Es decir, el discurso hipócrita de siempre de nuestra fallida "burguesía nacional" (que de nacional tiene poco), que reclama tanta libertad (para sus negocios) como sea posible, y tanto Estado (para sus negocios también), como sea necesario.

Una lección que al peronismo -que siempre busca ese unicornio azul en su idea de acuerdo de clases para construir un país más justo- le cuesta aprender, desde sus orígenes. Y una piedra con la que vuelve a tropezar hoy, cuando incluso se puede intuir que en el mismo gesto de Cristina de correrse de la candidatura presidencial para elegir a Alberto Fernández en su lugar, existió la idea de tener puentes de diálogo con ese "círculo rojo" creyendo que podría haber puntos de acuerdo, para terminar aprendiendo por las malas que es un poco más difícil de lo previsto. Ni hablar que el experimento Massa tiene el mismo origen.     

Tuits relacionados:  

lunes, 23 de mayo de 2022

CONDICIONANTES

 

Cuando se discuten las posibles causas de la inflación, algunos ponen entre ellas a la concentración económica o los mercados imperfectos y otros -tanto desde la ortodoxia como desde la heterodoxia económicas- lo descartan, con el argumento en un caso de que la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario, y en el otro de que la inflación es resultado de la puja distributiva.

Dejando de lado esa discusión, lo cierto es que la concentración económica -cuando es muy acentuada- le da a quien ostenta posición dominante en un determinado segmento del mercado el poder para imponer precios, condiciones de comercialización y demás condiciones. 

Como por ejemplo extorsionar al gobierno para que le entregue dólares al precio oficial, para importar de Brasil cosas que fabrican ellos mismos, como hace el grupo Techint con los tubos de acero que se usarán en el gasoducto de Vaca Muerta; obra crucial para el desarrollo del país, porque permitiría transportar los volúmenes de gas del yacimiento sea para el abastecimiento interno, como para las exportaciones que generan las divisas necesarias para sostener el crecimiento. 

En éste caso entonces la concentración económica opera como un condicionante estructural para ese desarrollo, donde el Estado -que debe planificarlo y conducirlo- debe ceder a las extorsiones del grupo económico dominante, porque además no le sobran los dólares.

Y hablando de eso, los otros días en el Chaco se preguntaba Cristina como es posible que, acumulando dos años de abultado superávit comercial y con los precios internacionales de los commodities que el país exporta en alza, faltaran dólares. La pregunta, por supuesto, es retórica, porque quien la hace sabe la respuesta: porque los dólares se los están llevando cuatro vivos como se están llevando los resultados del crecimiento económico, ganando -vía inflación- la puja distributiva.

La restricción externa (es decir la falta de dólares o divisas necesarias para sostener el crecimiento de la economía y atender los pagos de deuda) es otra condicionante estructural de nuestra economía, como lo son las condiciones en que se ejerce en el país el comercio exterior y el manejo del flujo de divisas: con o sin "cepo", los que generan esos dólares y muchos que no, siempre encuentran los resquicios para quedarse con ellos; sea adelantando importaciones, demorando la liquidación de divisas, fraguando las operaciones (sobrefacturando importaciones, subfacturando exportaciones), triangulando operaciones a paraísos fiscales o empresas controladas, inventando presuntos préstamos en el exterior  que deben cancelarse en divisas, en fin, todo el menú de opciones habituales, a las que el Estado no se decide a ponerles freno, porque no quiere o porque no puede; porque no tiene los instrumentos para hacerlo, o la decisión.

Porque la debilidad del poder político frente al económico es otra condicionante estructural para nuestro despegue como país, que se evidencia claramente en éstas cuestiones. 

O en otras, como el hecho de que un funcionario de tercera línea como Béliz, trabajando como "topo" infiltrado en el gobierno al servicio de intereses extranjeros, se arroga la prerrogativa de "pisar" una obra clave para la soberanía energética y el crecimiento del país como la construcción de la central nuclear Atucha III; simplemente porque no conviene a los intereses de los Estados Unidos que el país la haga con financiamiento chino.

A estas cosas se refería Aldo Ferrer cuando decía que para desarrollarnos y crecer como lo hicieron los países que nos suelen poner como modelo, era necesario alcanzar ciertos niveles de "densidad nacional". Tuits relacionados: 

jueves, 25 de noviembre de 2021

CONSENSOS PARA EL DESARROLLO

 


Los otros días nos preguntábamos acá que estaba dispuesto a dar el poder económico en la Argentina a cambio de los consensos que habitualmente reclama. Decíamos entonces "...dado que sabemos ampliamente lo que el poder económico exige para arribar a ellos (con la astucia de disfrazar esas demandas como el único camino posible), de lo que seguimos sin saber mucho, es de lo que estarían dispuestos a dar a cambio.".

Una respuesta -posible- nos llega leyendo ésta nota de La Política Online, que da cuenta de las presiones que ejercen sobre el gobierno Paolo Rocca y el Grupo Techint para que se les otorgue el gasoducto que debería llevar la producción de Vaca Muerta, para favorecer su exportación.

Como allí se cuenta, Rocca "ofrece" desistir de un juicio que inició contra el Estado cuando el gobierno de Macri (luego de haber firmado el acuerdo con el FMI) modificó la política de subsidios a la mayor producción diseñada en su momento por Aranguren, a través de la famosa Resolución 46: el juicio original era por más de 1500 millones de dólares, y el actual gobierno logró que el gigante siderúrgico y su petrolera Tecpetrol (que opera en Vaca Muerta) "moderaran" sus exigencias y desistieran de cobrar toda esa suma, a cambio de acceder a los beneficios del Plan Gas, diseñado en ésta gestión para incrementar la producción.

Repasemos: a través de la resolución de Aranguren el gobierno de Macri dolarizó los precios del gas en boca de pozo, en valores muy por encima incluso de los vigentes en el orden internacional;  como eso implicaba gasto público en forma de subsidios a las petroleras (de esos subsidios y "planes" que no suelen molestar a los grandes medios y a los empresarios), el FMi le echó el ojo y exigió cerrar el grifo, y ahí comenzaron los problemas.

Comenzada ésta gestión, la "zanahoria" con la que el gobierno contaba para estimular la producción de gas eran -como no- también estímulos fiscales o subsidios a ella, y Tecpetrol se anota entre los primeros, para acceder a los beneficios. Claro que el complemento del incremento de la producción de gas en Vaca Muerta (que se ha verificado en forma ostensible) es que ese gas pueda ser transportado hacia donde se puedan exportar los excedentes, que aportan divisas que son necesarias para el país.

Y para eso hay que invertir, construyendo un gasoducto, una de las obras de infraestructura más importantes y necesarias que tiene por delante el país para encarar su desarrollo, y alejar el fantasma de la restricción externa. Sobre esto no hay dudas, con o sin Paolo Rocca en el medio.

Precisamente de eso se aprovechan Rocca y Tecpetrol para extorsionar al gobierno con la demanda judicial pendiente (cuyo resultado no sería dudoso, conociendo los bueyes con que aramos en los tribunales), y obtener a cambio la obra del gasoducto, que además valoriza su propia producción en Vaca Muerta, porque le permitiría acceder a exportarla. Pero como dijimos, esto es también un objetivo de política económica del país, del primer orden.

¿Será entonces que para conseguirlo no hay otra forma que ceder a la extorsión del que acaso sea el empresario más poderoso del país y sus empresas, que mientras habla como un titán del capitalismo y la libre iniciativa privada o cuestiona el tamaño del Estado y el peso de los impuestos que cobra, va saltando de un beneficio y prebenda estatal a otra?

Porque desarrollo (y progreso, y mejores oportunidades de empleo con buenos salarios) queremos todos. Habría que ver si estamos dispuestos a pagar los precios que nos piden para conseguirlos.

jueves, 10 de diciembre de 2020

¿CON QUÉ NECESIDAD?

 


Para el caso es lo mismo si es el coloquio de IDEA, la exposición de la Rural en Palermo, una cena en la AEA o las jornadas que suele organizar Costantini en el MALBA. O un seminario para Pymes organizado por el Grupo Techint, que es más o menos lo mismo que una jornada contra la violencia de género organizada por Barreda.

Tampoco importa demasiado si el funcionario en cuestión sale más o menos airoso y pudiendo decir lo suyo, como en éste caso hizo el ministro Guzmán frente a los planteos del empresario del caso (en ésta oportunidad nada menos que Paolo Rocca), que ya son sabidos de antemano: rebaja de impuestos, la presión fiscal es excesiva, son necesarias reglas de juego claras y estables para invertir, bla, bla, bla. 

Lo que hace ruido es el montaje escenográfico en torno al asunto: el pope empresarial de ocasión (ovarios de ellos) se sientan como si presidieran un tribunal examinador, y el funcionario en cuestión es puesto en el rol de un estudiante que debe demostrar si ha aprendido bien la elección, y recita más o menos convencido las "chinches" de los profesores para ser aprobado.

Y también, para qué negarlo, hace ruido la concurrencia de los funcionarios de un gobierno democrático, electo por el pueblo, a ese tipo de ámbitos, en esas condiciones: es muy fuerte la imagen visual que nos dice que el poder de las instituciones democráticas rinde en cierto modo pleitesía a quienes se han autoproclamado tribunal examinador de los destinos del país; sin otro título que la riqueza y el poder económico.

Es allí donde uno se pregunta ¿con qué necesidad se tienen este tipo de gestos simbólicos, cual es el beneficio que se obtiene a cambio cumpliendo ciertos rituales?

Los otros días decíamos acá a propósito de las maniobras de la AEA (de la que Rocca y Techint son actores principalísimos) que no solo no están contribuyendo en nada para resolver los graves problemas que tiene el país, sino que por el contrario, son parte esencial de esos problemas: en éste año de gestión del "Frente de Todos" no hubo iniciativa más o menos trascendente del gobierno que no cuestionaran, o lisa y llanamente sabotearan

Así como no hubo una vez -como le pasó ahora a Guzmán- que estando con el presidente o sus funcionarios, no les plantearan sus demandas corporativas, en tono de exigencia. 

De hecho, al mismo tiempo que le pedía al ministro Guzmán bajar la presión fiscal rebajando impuestos, Rocca le reclamaba la continuidad del Plan Gas, que supone destinar cuantiosos recursos públicos a subsidiara las petroleras; plan del cual Tecpetrol (la petrolera de Techint) ha sido una de las principales beneficiarias.

La pregunta entonces, y a riesgo de ser reiterativos, se impone de nuevo: ¿con qué necesidad se hacen estos gestos que -quiérase o no- serán leídos como de pleitesía?

lunes, 13 de julio de 2020

MENSAJE CIFRADO


Cristina habla poco, aparece poco en público, últimamente solo en las sesiones remotas del Senado. También interviene poco en sus redes sociales, acaso conciente del valor de sus palabras, y el de sus silencios. Y así como cuando hablaba mucho y frecuentemente los desvelaba, ahora los desvela con sus silencios, y los mismos que le pedían que se calle y la dibujaban con una mordaza en la boca, le piden que hable y se defina, pero sobre las cosas de las que quieren hablar ellos.

Ayer apareció y tuiteó pocas palabras, para recomendar esta nota de Alfredo Zaiat en Página 12 de ayer, sobre la élite empresarial argentina, y la convocatoria del gobierno nacional a la misma para colaborar en la reconstrucción del país post pandemia. Como Cristina dijo que la nota es "de lectura imprescindible para entender y no equivocarse", la nota de Zaiat es como si la hubiera escrito ella, y aconsejara hacer lo que allí se plantea.

¿Y qué dice Zaiat en la nota, y que plantea hacer?

* Que el presidente convoca a una tarea (la reconstrucción del país post pandemia en el marco de un modelo nacional de desarrollo) a un sujeto social (la cúpula de nuestro empresariado) al que no le interesan esos objetivos, porque son parte del problema, y no de las soluciones. Es decir, el peronismo chocando otra vez tozudamente contra el fantasma de la "burguesía nacional",ese unicornio de sus desvelos, desde que existe. 

* Que casi todos los integrantes del bloque de poder concentrado están cada vez más alejados del destino del mercado interno, operan en áreas monopólicas o con posiciones dominantes y están subordinados a la valorización financiera de sus excedentes, los cuales en gran parte son dolarizados y fugados. O sea, son beneficiarios directos de modelos que han fracasado en el país (como el de Macri), y que solo han servido para que ellos acrecienten sus negocios: solo entendiendo eso se puede entender su alineamiento incondicional con esos fracasos, una y otra vez.

* Que gran parte de los patrimonios de ese núcleo de empresarios poderosos está en el exterior, y su principal actividad se encuentra en servicios monopólicos o producción de materias primas exportables, por lo cual su propio destino queda escindido del general. De ello resulta que no solo padecen las crisis que nos aquejan al común de los mortales, sino que medran con ellas, y se vuelven más poderoso como consecuencia de sus estragos. Puntualiza que hay dos grandes `grupos empresarios (Techint y Clarín) que sobresalen en el liderazgo político de nuestro empresariado, y las instituciones en las que se nuclea.

* Que el grupo Techint se trasnacionalizó, y para tratar de preservar privilegios y cuotas de mercado de su producción de tubos con y sin costura exige protección para su actividad y, sin pudor, promueve apertura importadora para el resto. Opera en sectores con cuasirrentas monopólicas y millonarios subsidios fiscales. Y con décadas de fabulosas ganancias obtenidas en el mercado argentino, conseguidas por medidas públicas específicas para supuestamente inducirlo a un aumento de la inversión local y a entregar productos a precios competitivos al mercado doméstico, financió su expansión internacional."

* Que para Techint el modelo desarrollista fue favorable en su evolución inicial, pero ahora ya no le resulta útil. Por eso despide trabajadores desafiando al presidente , y porque considera al salario un costo y no un factor dinámico del mercado interno. Por eso postula un modelo económico de tipo de cambio elevado, puesto que por esa vía reduce el costo salarial al tiempo que beneficia su salida exportadora.

* Que el Grupo Clarín se ha consolidado como un conglomerado de telecomunicaciones luego de conseguir desembarcar en Telecom gracias a la flexibilidad regulatoria dispuesta por el gobierno de Macri; operando en un mercado de servicios de fuertes rasgos monopólicos y busca frenar el ingreso de la competencia; utilizando su amplia red de medios (diarios, radios y televisión) para expandir y defender cada una de sus posesiones. Resiste el congelamiento de tarifas de los servicios que prestan sus empresas, está en controversias con el Estado por pagos millonarios por la frecuencia de Nextel y pretende mantener un espectro radioeléctrico mayor al que le corresponde; pero ha conseguido del presidente la definición de que no insistirá en una ley de medios, y nada indica que esté dispuesto a revisar la fusión de Telecom y Cablevisión.

* Que ambos grupos (Techint y Clarín) no son sólo la expresión de la derecha empresaria por ser antiperonista o por la obsesión patológica con CFK y la letra K: se han convertido en la conducción política de ese espacio ideológico, fundamentalmente, porque les resulta funcional para la defensa y la aspiración de continuar expandiendo su base material. Y cuando se dice conducción, esta involucra al resto del empresariado, y a la propia oposición política mayoritaria: esto no lo dice Zaiat sino nosotros, pero basta ver el comportamiento del PRO, la UCR y la Coalición Cívica desde el 2003 para acá, cada vez que se intentó avanzar con alguna iniciativa que afectara sus intereses.

Y seguimos agregando por nuestra parte: junto con el sueño fallido de encontrar una burguesía nacional o construirla (sueno que, como dijimos, es parte del peronismo fundacional), el gobierno de Alberto Fernández y el presidente en particular, creen posible introducir una cuña en la oposición, entre los "racionales" y los "gurkas". Pero el intento falla por la base: no hay diferencias allí ni en la base social de representación, ni en los intereses materiales, objetivos, concretos y poderosos, que vehiculizan en el sistema político institucional. Esos intereses son los que no consentirán que se divida la oferta y el voto opositor, y los que alimentan la estrategia "gurka".     

* Finalmente termina Zaiat señalando que "La debacle económica y social por la covid-19 brinda una oportunidad excepcional para fortalecer el rol central del Estado en relación al mundo empresario y para el ordenamiento del funcionamiento de la economía.La pospademia en la economía y, en especial, la reconstrucción de una nueva normalidad económica, porque la anterior dominada por el bloque de poder tradicional probó ser un fiasco en términos de bienestar general, requerirá ampliar la base social de la alianza con el sector privado, incluyendo a pymes, cooperativas, emprendedores, firmas recuperadas, empresas de la economía popular. Para que los costos devastadores de la actual crisis no sean en vano, la política económica de la recuperación no puede quedar depositado en ganar la confianza de los empresarios del G-6.".

Y ahora volvamos a Cristina: ¿quién, si no el gobierno, debe "entender" para "no equivocarse", y como lo garantizaría? Simplemente como se dijo hace una semana acá, volviendo al principio: a recostarse en la alianza con los sectores que construyeron el "Frente de Todos", esos que por ejemplo estuvieron ausentes el 9 de Julio en Olivos. Hilo de tuits relacionados:

martes, 19 de mayo de 2020

EVALÚAN SI TRASLADAN LA CAPITAL A LUXEMBURGO


Cuando el gobierno dictó el DNU 329 prohibiendo por 60 días los despidos y suspensiones por razones de fuerza mayor (suspendiendo en ese plazo la vigencia de los artículos 211 y 247 de la Ley de Contrato de Trabajo) que los permiten), el grupo Techint reaccionó despidiendo 1450 operarios de una de sus empresas constructoras.Finalmente logró que los despidos quedaran firmes, pese a que el DNU decía que los despidos dictados en esas condiciones "... no producirán efecto alguno, manteniéndose vigentes las relaciones laborales existentes y sus condiciones actuales.".

Después de eso, se supo que hubo empresas del mismo grupo (Techint) que presentaron la documentación en ANSES para conseguir que el gobierno (o sea, todos nosotros) les pagara parte de los sueldos del personal; lo que incluyó al mismísimo CEO que firmó los telegramas de despido.

Hoy se publica en el Boletín Oficial (completo acá) el DNU 487, por el cual Alberto Fernández prorroga por 60, hasta el 31 de julio, la prohibición de disponer despidos o suspensiones por causa de fuerza mayor. Al igual que el primer DNU, este establece que "...Los despidos y las suspensiones que se dispongan en violación de lo dispuesto en el artículo 2° y primer párrafo del artículo 3º del presente decreto, no producirán efecto alguno, manteniéndose vigentes las relaciones laborales existentes y sus condiciones actuales.

En el mismo Boletín Oficial de hoy también aparece publicado el Decreto 488 (completo acá), por el cual se establece el "barril criollo" para remunerar a las petroleras su producción, en 45 dólares, frente a la caída del precio internacional. La medida supone fuertes subsidios que terminará afrontando el Estado (es decir, todos nosotros), para sostener la actividad y evitar despidos.

Esto último puede resultar un contrasentido cuando al mismo tiempo se está diciendo -el mismo día, en el mismo Boletín Oficial- que los despidos están prohibidos, pero lo cierto es que el Decreto 488 en su artículo 2° dice textualmente: "Las empresas productoras deberán aplicar idéntico criterio al sostenimiento de los contratos vigentes con las empresas de servicios regionales y deberán mantener la planta de trabajadores y trabajadoras que tenían al 31 de diciembre de 2019. Ello se realizará en un marco de consenso con las organizaciones de trabajadores y en procura conjunta de alcanzar modalidades laborales que mejoren la eficiencia, la tecnología y la productividad y que estén acordes con las mejores prácticas nacionales e internacionales de la industria de los hidrocarburos."

También el mismo artículo, en su párrafo final, dispone lo siguiente: "Durante la vigencia del artículo 1º, las empresas productoras no accederán al mercado de cambios para la formación de activos externos ni adquirirán títulos valores en pesos para su posterior venta en moneda extranjera o transferencia de custodia al exterior. ". O sea, las empresas que accedan al beneficio de cobrar 45 dólares por barril de petróleo no podrán fugar capitales, ni operar en la bolsa para hacerlo.

Hasta acá, nada que decir: son medidas adecuadas, en el contexto de crisis, aun cuando alguna vez habrá que tomar el toro por las astas en materia de petróleo, y tomar en cuenta los costos internos de producción, en pesos: del propio decreto surge que las empresas podrían convenir con los sindicatos convenios flexibilizadores a la baja, por ejemplo.

El grupo Techint (el mismo de los despidos mencionados al inicio del post) será uno de los principales beneficiarios del "barril criollo" a través de su petrolera Tecpetrol, una de las principales operadores privadas en Vaca Muerta. El mismo grupo que ayer forzó el despido de 30 operarios de una de las contratistas de Siderca (una de sus "naves insignias" en la siderurgia), y se temen otros 600 más, en las tercerizadas que le prestan servicios a la empresa del grupo.

Como ven, la estrategia de "cajitas chinas" del hólding que comanda Paolo Rocca es presentarse con sus empresas por todas las ventanillas disponibles del Estado para obtener beneficios, pero desentendiéndose de las obligaciones legales y sociales que ese mismo Estado impone, en un contexto de crisis. 

Lo que requiere de este Estado (es decir del gobierno) respuestas claras, rotundas y contundentes, porque lo están desafiando abiertamente, y están desafiando su autoridad. Antes de que sea tarde y a alguien se le ocurra plantear que, lisa y llanamente, la capital del país (es decir, el lugar donde residen sus autoridades) se traslade a Luxemburgo.

miércoles, 8 de abril de 2020

Y NO HAY NINGÚN POLÍTICO


Bueno, ponéle uno, en el puesto 40: Pierri, el ex presidente de la Cámara de Diputados durante el menemismo. El resto son todos empresarios, que integran la lista de los 50 argentinos más ricos según la revista Forbes, que midió sus patrimonios en dólares.

Y como pueden ver, no figuran ni Lázaro Báez, ni Cristóbal López, ni Cristina ni ningún miembro de la familia Kirchner: por el contrario, está casi toda la comisión directiva de la AEA, o buena parte de la cúpula de la UIA.

Claro, como no son políticos nadie (o casi nadie) les echó la culpa de nada, ni salió a cacerolear en medio de la pandemia para pedir que les rebajen los sueldos. Por el contrario, se diría que los cacerolazos fueron, de un modo directo o indirecto, a favor de ellos: para que sigan pasando desapercibidos, y levantándola con pala.

Si buscás la lista de los que se vieron beneficiadas al final de la dictadura con los seguros de cambio y la estatización de las deudas privadas hecha por Cavallo y Melconián, seguro que están ellos.

Lo mismo si mirás la lista de los que fugaron dólares del país antes del corralito, y los que se beneficiaron después con la pesificación asimétrica. Y los que el año pasado armaron el grupo de Whatsapp para pedir la reelección de Macri.

Si los cruzás con las listas de los Panamá Paper's o con las 4040 cuentas no declaradas del HSBC, te da Alcoyana Alcoyana: deben coincidir como dos gotas de agua.

Estos mismos nombres, con sus más y sus menos, deben figurar en las privatizaciones del menemismo, quedándose con el patrimonio público por monedas; o en todos los blanqueos de capitales que hubo en el país. Ni hablar en el último, en el que les permitieron -por primera y única vez- dejar la guita blanqueada afuera, y no traerla al país.

Buena parte (si no toda) de la guita que falta en los hospitales o las escuelas, en las rutas, está en esos patrimonios, construidos a través de años de evadir impuestos, hacer lobby para pagar menos, fugar capitales, triangular operaciones a paraísos fiscales, armar sociedades pantalla, sobre facturar importaciones para poder comprar dólares, o subfacturar exportaciones para encanutarlos.

No hay prácticamente un delito económico o maniobra que roce con lo ilegal en la que alguno de ellos no esté prendido. Eso sí: nunca se privan de despotricar contra la corrupción, pedir "reglas de juego claras y estables", y "respeto por las instituciones". Y por supuesto, rebaja de impuestos y flexibilización de las leyes laborales.

Cosa de generar más excedentes de los que apropiarse para incrementar su fortuna, fugarla y ponerla a buen resguardo, de preferencia fuera del país. Cuando te preguntes quienes y como tienen que pagar la crisis, en esa lista tenés buena parte de la respuesta: ellos, con la suya, pagando impuestos, como debe ser.

No hay muchos misterios, aunque se esfuercen por lograr que hablemos de cualquier cosa menos de ellos, de la que hicieron, como la hicieron o donde la tienen. Se sabe, tarde o temprano. La cuestión es que se hace al respecto.

Es cuestión de animarse e ir por ellos, nomás. Si no es ahora, si no es en medio de todo este quilombo, si no es justo cuando hasta en los países que ellos llamarían "serios" lo están haciendo o pensando, ¿cuándo va a ser, cuando pase el miedo al abandono del mercado, cuando la clase media vuelva a quejarse del Estado y en lugar de aplaudir a los trabajadores públicos quiera atropellarlos con el auto porque cortan una calle?  

Defensores no les van a faltar, es cierto; ni en los balcones porteños, ni en los medios, ni en el Congreso: por sobres, por negocios o simplemente por boludos, les sobran.

Pero tampoco van a faltar los que acompañen si nos decidimos, de una buena vez, a hacer un acto de mínima justicia. Nada de "solidaridad", ni pedir "comprensión" de la situación: justicia. Que el que más tiene, más pague. ¿O eso va a ser simplemente una frase hecha de campaña, que hasta los del PRO dicen, llegado el caso?   

viernes, 3 de abril de 2020

EL REY PAOLO


Por A.C.
No es un tema personal con un anciano rico, dueño de una fortuna inconmensurable. Si bien Forbes la estima en 8.000.000.000 millones de dólares, él y nosotros sabemos que esos 8 mil millones son solo la punta del iceberg. Es lo declarado, lo que se puede detectar impositivamente, pero todos sabemos que hay mucho, mucho más, sobre todo en el caso de éste rico anciano que ha dedicado su vida a generar enormes sumas para fugarlas a paraísos fiscales en los cuales además fija domicilo. Ayer en las Islas Caimán, hoy en Luxemburgo.
Luxemburgo, un país de 600.000 habitantes que posee 4 billones de dólares de Inversión Financiera Directa, una inversión financiera muy superior por ejemplo a un gigante como China, grandes recursos que recibe porque desde hace unos años se ha convertido en el principal paraíso fiscal utilizado por las empresas multinacionales para evadir el pago de impuestos.  Los 4 billones de dólares de inversión divididos por los 600.000 habitantes de Luxemburgo, representan 6.600.000 dólares por habitante, lo que resulta una ficción insostenible, un indisimulable puerto para piratas y delincuentes económicos. Y por eso allí está radicado el grupo económico del viejo Paolo. Pero ésto no se trata de un tema personal, sino de la conducta que exhibe en un momento límite como el que atravesamos, despidiendo empleados en medio de una situación social extrema.
De nada sirve el maquillaje de nombres con firmas reales y fantasmas, a nadie puede engañar.  Que San Faustin S.A. aparezca como sociedad controlante de Techint, y que a su vez San Faustin sea controlada por Roca & Partners, y que ésta última se diluya a través de una fundación privada creada bajo el derecho holandés con el nombre de Roca & Partners Stichting Administratiekantoor Aandelen San Faustin, nada cambia. Detrás –y adelante- siempre está el viejo Paolo, como de las millones de toneladas de acero y de los tubos sin costura a través de empresas como Ternium,Tenaris o Siderar, como de los casi 1.500 despidos dispuestos en medio de la pandemia.
Por eso no hablaremos ahora de Agostino Rocca, su abuelo, designado por Mussolini como director de la actividad metalúrgica del Estado italiano durante el fascismo, como tampoco de la llamativa muerte de su socio y hermano mayor, con quien lo unía una eterna enemistad.  Sin que ello implique olvidar, podemos postergar el análisis sobre la compra a precio vil de SOMISA pagando mucho menos de lo que la siderúrgica estatal tenía como stock de producción, o que varios miembros de su familia que le sirven de escudo fiscal, se acogieron por grandes cifras al blanqueo de capitales dispuesto por Macri.
A propósito del gobierno anterior, y esto sí es momento de plantearlo, solo durante el último año de gestión macrista, el holding del viejo Paolo recibió del Estado argentino más de 300 millones de dólares en subsidios.  Fuga de divisas, paraisos fiscales, oscuridad tributaria y beneficiado con enormes subsidios estatales. A cambio de ello, el viejo Paolo asume el papel de punta de lanza, porque se siente impune, para provocar al gobierno despidiendo trabajadores en el marco de una crisis local y mundial sin precedentes.
Basta de cuarentena, hay que normalizar la actividad económica sin importar los costos en vidas por el contagio del coronavirus. Ese es el claro mensaje del viejo Paolo, que actúa como si tuviera la inmunidad de un rey. No hay razonabilidad en la avaricia.
Por eso no es suficiente dictar una conciliación obligatoria. En un marco de emergencia sin precedentes como el actual, el Estado tiene facultades dentro del marco constitucional para disponer otro tipo de medidas, entre ellas, tomar a su cargo actividades económicas estratégicas, y el Estado argentino además, resulta accionista del grupo Techint a través del Fondo de Garantía de Anses.
La respuesta del gobierno se debe canalizar por el camino que en ésta situación de emergencia social y económica se presenta como necesario: la decisión de un Estado que asume los resortes estratégicos de la economía.  Si se utilizan los recursos legales que el Estado dispone, el rey Paolo deberá asumir que su poder económico no lo convierte en intocable, y que las necesidades del Estado tienen prioridad sobre los intereses empresarios. 

martes, 31 de marzo de 2020

NOS LO MERECEMOS POR BOLUDOS


Si hay una empresa y un empresario que están en boca de todo el mundo en éste momento son, respectivamente, el grupo Techint y su CEO Paolo Rocca, por los 1450 despidos que acaban de producir en una de sus constructoras con motivo de la pandemia y en medio de ella.

A ellos estuvo centralmente dirigida la advertencia sobre los despidos de Alberto Fernández en su mensaje del domingo, y de ellos fue -en nombre de la AEA y el poder económico- la amenaza abierta al gobierno para que levantara la cuarentena, y reanudara la normalidad de la actividad, aun a riesgo de perder más vidas humanas por el coronavirus.

Que Techint o alguna de sus empresas despida gente no es ninguna novedad: en tiempos de Macri (que acompañó a Rocca a Houston a inaugurar una planta industrial allá) despidieron a 270 empleados cuando se pararon las obras del reactor CAREM. La diferencia estuvo (o puede estar) en la respuesta del gobierno en cada caso.

Lo curioso (o no) es que ahora la respuesta al reto/advertencia presidencial no vino del propio Rocca (quien no suele rebajarse a esos extremos), sino de Miguel Angel Toma, el ex director de la SIDE y funcionario menemista, devenido miembro del directorio de Siderar, una de las naves insignia del hólding, pero en representación del Estado; que tiene a través de la ANSES y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) el 26 % de las acciones de la compañía.

Toma fue designado en esa condición por el gobierno de Macri, y aun continúa en funciones porque el gobierno nacional no lo removió de su cargo o no le pidió la renuncia, como tantos ñoquis VIP que el macrismo le dejó plantados, con sueldos astronómicos y presunta protección contra despidos por doble indemnización en tal caso. Para que se entienda: alguien que debió ser despedido con el cambio de gestión, y por negligencia política no lo fue hasta acá, es quien sale a la palestra a enmendarle la plata al presidente, y bancar los trapos del conglomerado de empresas que está despidiendo gente en forma masiva durante la pandemia. Tuit relacionado:


Por si todo lo relatado no bastara para tener en claro que hay algunas cosas (como la pandemia) que nos pasan por imperio de las circunstancias, y otras (como ésta) por boludos, recordemos la historia de la participación accionaria del Estado (a través del FGS de ANSES) en varias de las empresas más importantes del país; entre ellas Siderar del Grupo Techint, donde Toma forma parte hoy del directorio.

Esas participaciones eran de las AFJP, cuando en los 90' invertían en obligaciones negociables o ampliaciones de capital de las grandes empresas (como el propio Grupo Clarín), que se financiaban con "la plata de los jubilados", y por eso fueron grandes impulsoras del sistema de capitalización. Cuando en el 2008, en el gobierno de Cristina, liquida el sistema y se pasan los activos al FGS por la Ley 26425, junto con ellos vienen las acciones de varias empresas, entre ellas el 26 % de Siderar.

En el segundo mandato de Cristina, allá por el 2011 y frente a la negativa de las empresas (entre ellas Siderar) de designar directores de la ANSES en proporción a sus tenencias accionarias, la propia presidenta dictó el DNU 441, por el cual modificó el "techo" que creaba la Ley 24241 (la de las jubilaciones privadas) a los derechos políticos del Estado como accionista, según lo cual con independencia del porcentaje del paquete accionario que tuviera, a los efectos políticos dentro de la sociedad (por ejemplo para designar miembros en el directorio) esa participación se consideraba con un máximo del 5 %: ponía la plata (en realidad, los jubilados) pero no tenía acceso a participar del control social.

En ese momento Techint amenazó con ir a la justicia contra el DNU, pero terminó aviniéndose a cumplirlo, y así fue como Axel Kicillof fue designado en el directorio de Siderar, en representación del 26 % de las acciones que detenta el FGS. Cuando se ratificó en el Congreso el DNU 441, los entonces opositores y luego oficialistas en "Cambiemos" votaron en contra, o se abstuvieron; alineándose con los intereses del hólding de Paolo Rocca.

Lo mismo pasó cuando en el 2015 Cristina planteó al Congreso lo que luego sería la Ley 27181, que prohibía vender las participaciones accionarias del Fondo de Garantía de ANSES en empresas privadas (entre ellas en Siderar); "cepo" a las privatizaciones que fue borrado de un plumazo apenas asumió Macri, con el artículo 35 de la Ley 27260, de blanqueo de capitales.

Un Macri que fue más lejos aun (con apoyo de parte de la oposición, al igual que en blanqueo) cuando en el 2018 modificó la Ley 26831 sancionada en 2012 durante el segundo mandato de Cristina, para regular los mercados de capitales: con precisión quirúrgica y a pedido directo de la cúpula de la AEA (básicamente, Clarín y Techint) eliminó de un plumazo el artículo 20, que protegía los derechos de los accionistas minoritarios en las sociedades que cotizan en bolsa, como lo es el Estado en Siderar, en Papel Prensa (con el 28 % de las acciones) o en el propio Grupo Clarín (con el 9 % del capital). En ambos casos (blanqueo y reforma a la ley de los mercados de capitales) el kirchnerismo se opuso a los planes de Macri, a diferencia de otros sectores de la oposición.

¿Será acaso este momento, el de los 1450 despidos de una constructora de Techint en medio de la pandemia, el del abierto desafío no ya de Rocca sino de su empleado Toma al presidente, el de enmendar tantos errores, y dar mínimas muestras de autoridad, además de obligarlos a retrotraer los despidos? ¿Podrán revisarse en éste marco, y atento a la conducta del hólding, los millonarios subsidios estatales que recibe su petrolera Tecpetrol en Vaca Muerta? (Acá Zaiat nos refresca la memoria de la historia de prebendas del hólding)

¿O seguirán prevaleciendo viejas cuitas de los años kirchneristas (o viejas amistades del PJ porteño, por lo de Toma), aunque digamos que "es con todos", porque fue Boudou el que tuvo la idea de liquidar las AFJP, o Kicillof el que planteó la necesidad de hacer valer los derechos del Estado como accionista en esas empresas, o Cristina la que trató de evitar que se volvieran a privatizar esas participaciones sociales? Gran oportunidad para el presidente para demostrar lo contrario, y de paso, dar una respuesta aleccionadora al poder económico que desafía su autoridad, en momentos tan difíciles para el país y la sociedad; que da muestras de confiar en su liderazgo.

sábado, 28 de marzo de 2020

PANDEMIA DE HIJOS DE PUTA


No iban a dejar de ser hijos de puta simplemente porque exista una crisis epidemiológica mundial: está en su naturaleza serlo, como la fábula del escorpión y la rana. Más aun: es en este tipo de situaciones cuando más hijos de puta se vuelven, porque han construido su poder y su fortuna sobre la base del aprovechamiento de contextos como el actual.

Pero acá hay algo más que hijoputismo genético y constitutivo: hay un desafío abierto a un presidente y un gobierno que vienen capeando la crisis como pueden, y que en ese trance van ganando consenso y creciendo en imagen. Y eso simplemente no lo pueden permitir, porque si se fortalecen el Estado, la autoridad electa y la política, se debilitan ellos; que necesitan un Estado bobo, una política cómplice y gobernantes títeres.

Por eso sale Macri a pedir que el gobierno repatríe a parte de su base electoral que quedó varada en el exterior, a donde fueron desoyendo todo consejo cuando la pandemia ya estaba estaba declarada. Y al hacerlo está calculando (acaso con exceso de confianza en su olfato) que el temperamento casquivano de las clases medias le va a terminar jugando a favor suyo, y en contra del gobierno: es muy notorio ver como del "alineamiento de la oposición" con el gobierno por la crisis, se van abriendo en los medios las presiones para levantar la cuarentena, que todo vuelva a la normalidad y que -a la inversa de la prioridad puesta por Albero- la economía (o sea, sus negocios) se imponga sobre la vida y la salud de la gente.

Casos como el del sorete de Quintana y Farmacity hay miles, a diario, en todo el país: desabastecimiento, remarcación salvaje de precios, especulación. Y hasta acá es en éste flanco donde quizás el gobierno esté pagando los mayores costos, por no actuar. Porque ahí también hay un desafío a su autoridad, y no alcanzan las frases presidenciales en tono enojado (como en el reportaje de anoche en la TV pública), o las amenazas de actuar, contra "los vivos de siempre".

Con todo el peso y el rigor de la ley, más legitimado socialmente que nunca, por las actuales y dramáticas circunstancias: no pueden haber más temores ni vergüenzas -por ejemplo- en aplicar la Ley de Abastecimiento 20680 porque la usaba Moreno, o porque en el 2014 Kicillof planteó una reforma que endureció sus penalidades, con la Ley 26994.

Transcribimos parte de su articulado, para entender de lo que hablamos: "Artículo 4.- Serán pasibles de las sanciones que se establecen en el artículo 5° y, en su caso, en el artículo 6°, quienes: a) Elevaren artificial o injustificadamente los precios en forma que no responda proporcionalmente a los aumentos de los costos, u obtuvieren ganancias abusivas; b) Revaluaren existencias, salvo autorización expresa de la autoridad de aplicación; c) Acapararen materias primas o productos, o formaren existencias superiores a las necesarias, sean actos de naturaleza monopólica o no, para responder a los planes habituales de producción o demanda; d) Intermediaren o permitieren intermediar innecesariamente o crearen artificialmente etapas en la distribución y comercialización; f) Negaren o restringieren injustificadamente la venta de bienes o la prestación de servicios, o redujeren sin causa la producción habitual o no la incrementaren, habiendo sido intimados por la autoridad de aplicación a tal efecto con cinco (5) días hábiles de anticipación, en caso de tener capacidad productiva, para responder a la demanda;g) Desviaren o discontinuaren el abastecimiento normal y habitual de una zona a otra sin causa justificada; h) No tuvieren para su venta o discontinuaren, según el ramo comercial respectivo, la producción de mercaderías y prestación de servicios con niveles de precios máximos y mínimos, o márgenes de utilidad fijados, salvo los eximentes justificados que se establezcan por vía reglamentaria, teniendo en cuenta ramo, habitualidad, modalidad, situación de mercado y demás circunstancias propias de cada caso;..."

Y las sanciones de su artículo 5: "a) Multa de pesos quinientos ($ 500) a pesos diez millones ($ 10.000.000). Este último límite podrá aumentarse hasta alcanzar el triple de la ganancia obtenida en infracción; b) Clausura del establecimiento por un plazo de hasta noventa (90) días. Durante la clausura, y por otro período igual, no podrá transferirse el fondo de comercio ni los bienes afectados; c) Inhabilitación de hasta dos (2) años para el uso o renovación de créditos que otorguen las entidades públicas sujetas a la ley 21.526 de Entidades Financieras, y sus modificatorias; d) Comiso de las mercaderías y productos objeto de la infracción; e) Inhabilitación especial de hasta cinco (5) años para ejercer el comercio y la función pública; f) Suspensión de hasta cinco (5) años en los registros de proveedores del Estado; g) Pérdida de concesiones, privilegios, regímenes impositivos o crediticios especiales de que gozare. Las sanciones previstas en este artículo podrán imponerse en forma independiente o conjunta, según las circunstancias del caso...".

Y que decir del hijo de Puta de Paolo Rocca, CEO de ese conglomerado de hijos de puta que es el Grupo Techint, que haya o no crisis, a la primera de cambio cuando algo no sale como ellos quieren, tiene el despido fácil: 1450 despidos dispararía, en una de sus constructoras, en plena crisis y pese a la vigencia de la doble indemnización.

Sin haber pedido el procedimiento preventivo de crisis que exige la Ley 24013 en su artículo 98 por la magnitud de los despidos; para no tener que frenarlos o retrotraerlos conforme lo exige el artículo 104 de la misma ley. Un claro atentado a una paz social que hemos perdido por el virus, tanto como un claro desafío al gobierno y a la sociedad; haciendo siempre de los trabajadores la variable de ajuste.

El gobierno ha demostrado hasta acá estar a la altura de los desafíos que plantea la emergencia sanitaria. Es hora de que tome nota de los otros desafíos que le están planteando y actúe en consecuencia, frente a la pandemia de hijos de puta. 

martes, 26 de marzo de 2019

EL NEGOCIO DE LA GRIETA


La idea de una “tercera vía” por encima de la grieta entre kirchnerismo y antikirchnerismo cuyo principal exponente era Sergio Massa, se contraponía en parte con la idea del “post kirchnerismo” o “peronismo postkirchnerista” que alentaban ciertos sectores del PJ (gobernadores, el bloque del Senado, la CGT); hasta que terminaron convergiendo en “Alternativa Federal”, por el simple y senciilo hecho de que -contra todos sus pronósticos- Cristina sigue estando vigente, y el kirchnerismo no desapareció como pensaban.

El peronismo “perdonable” o “conversador” estuvo tres años buscando un candidato que midiera para competir con ella, hasta que apareció Lavagna, y Pichetto fue hacia allí entusiasmado no por sus números en las encuestas, ni por su sonrisa encantadora, ni su insuperable magnetismo, cualidades todas en las que no suele posar sus ojos el rionegrino.

Más bien lo impulsaron los apoyos “de peso” que el ex ministro traía consigo: Clarín (en retribución por los servicios prestados por su hijo presentando lo que sería la ley que refuerza el monopolio en las encuestas, y ante el derretimiento de Macri como opción, Techint, Arcor (Pagani lo llevó hace poco nada menos que a la Fundación Mediterránea, la cuna del cavallismo: lo que pueden dos balances negativos, tras décadas de juntarla con pala),  la AEA en suma, sectores de la UIA (sobre todo la COPAL). Es decir los representantes de las fracciones del capital cuyas empresas se ven perjudicadas con las políticas del macrismo, aunque lo de Clarín va por otro lado, y responde a su lógica de siempre, aquella que tan bien explicara Pirillo, el ex dueño de La Razón.

La idea de la candidatura de Lavagna es sencilla: instalarla para succionar votos “sueltos” del derretimiento de Macri y evitar que migren hacia Cristina impidiendo así que gane en primera vuelta, mientras relegan al presidente al tercer lugar para colarlo al Pálido en un balotaje contra Cristina, y una vez allí, ganarle con la suma de los votos del núcleo duro del macrismo.

Más allá de los mecanicismos que hay siempre en suponer que la sumatoria de dirigentes o apoyos “importantes” se traslada automáticamente a los votantes, la política es siempre representación de intereses, lo asuma o no; aunque lo disocie entre la etapa electoral y la del gobierno, asumiendo la representación de unos en una instancia, y gestionando la satisfacción de los otros, en la siguiente: consultar al respecto la experiencia de Menem en el 89’ con el “salariazo” y la “revolución productiva”, y más recientemente la de Macri en el 2015 con la “pobreza cero” y la “revolución de la alegría”.

Pero si se disocian ambos aspectos y una vez en el gobierno, sobrevendrán las tensiones, los desencantos u las crisis. Si uno mira quienes apoyan a Lavagna (y quienes se mueren por salir a hacerlo, como el “Coti” Nosiglia y buena parte de la UCR que quiere abandonar el Titanic de “Cambiemos”), tiene más o menos en claro para donde van: concretar de una buena vez la Moncloa fallida de los inicios del gobierno de Macri, reeditando el pacto del 2002 con el retorno al poder de los restos del bipartidismo con el apoyo de fracciones importantes del capital; con la idea de que si subís al bote a los que tienen el poder para hacerte saltar por los aires, te van a dejar gobernar tranquilo, en tanto gestiones sus intereses. Una nueva versión de la lección que aprendió Menem tras el fracaso de Alfonsín, con el plan Bungue y Born primero, y la convertibilidad y las privatizaciones, después. 

La pregunta entonces para el “lavagnismo” (más allá de encuestas y disquisiciones sobre estrategias y balotajes) es el para que se está armando como alternativa, y ahí empiezan los problemas: ¿acaso para dejar que todo explote finalmente por los aires (y si es antes del cambio de gobierno, mejor), que Macri haga el trabajo sucio de no contener más el dólar, y de ese modo licuar salarios, favorecer a los productores de bienes transables en desmedro de los que apuestan a la bicicleta financiera, generar el “salto exportador” de los que tienen escala (Techint, Arcor) y la reforma laboral por otros fines, sin pasar por el Congreso?

Todo indica que la cosa va más o menos por eso lado. Por eso Lavagna no puede acordar (ni lo intenta) con los sectores más combativos del sindicalismo que resisten al actual modelo (el moyanismo, la Corriente Federal, las CTA), sino con los que fueron uno de sus principales soportes con su inacción: Barrionuevo y la CGT de los “gordos”, o los “independientes”.

Pero como para los sectores populares que todo vuele por los aires antes del final del mandato de Macri no es una opción (porque en definitivas son los que siempre pagan los platos rotos de las disputas entre las distintas fracciones del capital), el dilema político argentino queda exactamente en el mismo punto que estaba antes de la aparición del hombre de las medidas: quien representa a los agredidos y excluidos por las políticas de Macri, fuera de las fracciones más importantes del capital que se han mencionado y promueven la candidatura Lavagna. 

Porque incluso en éste esquema con salarios deprimidos y depreciados en dólares, el alivio del “costo laboral” para las Pymes que viven del mercado interno es de muy relativa importancia, aunque bajaran las tarifas, un tema del que Lavagna habla poco y nada: ¿qué haría por ejemplo al respecto, bajarle la palanca de los subsidios a Tecpetrol (la petrolera de Techint que opera en Vaca Muerta), pesificar las tarifas del gas en boca de pozo o las de las distribuidoras donde el holding de Paolo Rocca tiene intereses y negocios?. ¿Qué piensa hacer con los formadores de precios que se apropian de niveles insólitos de rentabilidad, en especial en la producción y comercialización de alimentos básicos de la canasta familiar? 

La agudización de la crisis aumenta la polarización agostando la tercera vía, y condiciona estos experimentos, porque agranda la verdadera grieta: la de la desigualdad social y la distribución del ingreso, la grieta económica y social, que tiene consecuencias políticas, en las identidades, en las pertenencias, en las opciones electorales. Como las viene teniendo desde 1945, en un sentido u otro.

Y en esa línea, es poco lo que puede ofrecer Lavagna, por muchos y esplendentes que puedan parecer sus apoyos. Por el contrario, todo indica que su apuesta es a sostener esa grieta (sino a profundizarla), apostando por otra versión del “derrame” neoliberal, que es el “rebote”, del nivel de actividad desde el piso o subsuelo en el que la dejará el macrismo, con módicas posibilidades de recomponer empleos y salarios; pero siempre corriendo de atrás porque el “metro patrón” es el costo de los salarios en dólares, la verdadera herencia de Macri que para los apoyos reales de Lavagna no es pesada, sino todo lo contrario.

Desde ese ángulo de análisis, revisitemos al Lavagna que se fue del gobierno en 2005: quería planchar paritarias porque estaba fracasando en la lucha contra la inflación, quería eliminar subsidios y subir tarifas y hablaba de cartelización en la obra pública, pero no en la producción, distribución y comercialización de alimentos o bienes esenciales: recordemos su disgusto con los boicots de Kirchner a Coto y Shell, por ejemplo. 

Todo eso sin considerar la cuestión del poder, es decir la discusión sobre los intentos de la política por preservar su autonomía y eventualmente parársele de manos al poder económico, o limitarlo con regulaciones públicas y orientaciones de la política económica, básicamente de ingresos. El entusiasmo de cierto progresismo con el señor de las medias autoriza a pensar que nada de todo esto pasaría, de llegar al gobierno: no sea cosa de que por aventurarse en aguas procelosas, se echen a perder ciertos quioscos legislativos.

Sería interesante discutir estas cuestiones con los entusiastas de Lavagna (que antes lo fueron, sucesivamente, de Randazzo o Felipe Solá, y algunos incluso hasta de Massa, es decir. la agrupación "Cualquiera Menos Cristina"), mas interesante (mucho más) y productivo que los reales o presuntos errores del kirchnerismo en el gobierno o en la campaña electoral que llevaron al triunfo de Macri en 2015.