LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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miércoles, 5 de mayo de 2021

JAURETCHE Y LA HIDROVÍA

 


""LA LIBRE NAVEGACIÓN DE LOS RÍOS" 

"Esta es una zoncera por inversión del concepto que complementa y concurre a la política de reducción del espacio. Funciona como si se asentara en los libros colocando en el Debe lo que corresponde al Haber, y en el Haber lo que es del Debe. Es la primera zoncera que descubrí en las entretelas de mi pensamiento y con ello quiero demostrar una vez más que "anche ío sonno pittore", es decir zonzo, por lo que me las sigo buscando mientras lo invito a usted a la misma tarea. 

En la escuela primaria no era de los peores alumnos y contaba con cierta facilidad de palabra, motivos por los que frecuentemente fui orador de los festejos patrios. En uno de esos había bajado ya de la tarima, pero no de la vanidad provocada por los aplausos y felicitaciones, cuando mi satisfacción empezó a ser corroída por un gusanillo. Entre las muchas glorias argentinas que había enumerado estaba esta de la libre navegación de los ríos, y en ella empezó a comer el tal gusanito. 

El muy canalla -tal lo creí entonces- me planteó su interrogante, tal vez aprovechando lo vermiforme del signo: -"¿De quién libertamos los ríos?". Y en seguida, como yo quedaba perplejo, agregó la respuesta: -"De nosotros mismos. ¡Je, je, je" -agregó burlonamente. -"¿De manera que los ríos los libertamos de nuestro propio dominio?" -pensé yo de inmediato, ya puesto en el disparadero por el gusano. Y continué-: "Pero entonces, si no eran ajenos sino nuestros, y los libertamos nosotros mismos, ¿se trata sencillamente de que los perdimos?". 

Busqué entonces algunos datos y resultó que era así: la libertad de los ríos nos había sido impuesta después de una larga lucha en la que intervinieron Francia, Inglaterra y el Imperio de los Braganzas. Y en lo que no se había podido imponer por las armas en Obligado, en Martín García, en Tonelero, por los imperios más poderosos de la tierra, fue concedido -como parte del precio por la ayuda extranjera- por los libertadores argentinos que aliados con el Brasil vencieron en el campo de Caseros y en los tratados subsiguientes. 

Entonces me pregunté qué habrían hecho los norteamericanos si alguien les hubiera impuesto liberar el Mississipi. Y los ingleses de haberle ocurrido eso con el Támesis. O los alemanes en el caso con el Elba. O los franceses con el Ródano. Y ahora pienso en Egipto con el Nilo, y así, hasta no acabar. Se me ocurre que hablarían de la pérdida del dominio de sus ríos y que lógicamente en lugar, como nosotros, de convertir en triunfo esa liberación y darse corte con ella, habríanse dolido de esa derrota y hecho bandera del deber patriótico de retomar su dominio. 

Los mismos brasileños que tanto hicieron por la "libertad" de nuestros ríos, tienen una tesis distinta cuando se trata de los ríos de ellos, aún cuando esos ríos sean el acceso marítimo a otros países. En el caso del Amazonas, sostienen la tesis inversa a la que sostuvieron en el Plata y mantienen celosamente su dominio porque entienden que "su navegación es cosa que rige el que controla su cauce inferior". Y esto no significa obstaculizar la navegación de los que están en el curso superior. Pero se trata de conceder a los que están en el curso superior ventajas lógicas, convenidas, producto del acuerdo entre los ribereños, cosa muy distinta a la renuncia de la soberanía como en el caso de la proclamada libre navegación, "urbi et orbi", que es la pérdida del dominio de cada uno en la parte que le corresponde.

Con lo que se ve que la mentida "libertad" que significa nuestra pérdida no es siquiera la determinada por el común uso y vecindad, sino una disposición en beneficio de las banderas imperiales ultramarinas y en perjuicio de la formación de una propia creación náutica. También para eso se impuso al Paraguay la libre navegación después de la guerra de la Triple Alianza, porque todo es un complemento del pensamiento de los Apóstoles de Manchester que Mitre ejecutaba como instrumento de la política de los Braganza, a su vez instrumento de otra política, pero sacando ventajas propias. Y ainda mais. 

Pero aquí entra a jugar otra zoncera que se verá más adelante. La-libre-navegación de los ríos fue una derrota argentina que nos presentan... ¡como una victoria! Y encima nos enseñan a babearnos de satisfacción y darnos corte, como vencedores, allí, justamente donde fuimos derrotados. ¿Comprenderéis ahora por qué se oculta la Vuelta de Obligado donde, a pesar de la derrota impusimos nuestra soberanía sobre los ríos, y se celebra, en cambio, Caseros, donde dicen fuimos vencedores, y la perdimos? ¿Será porque la victoria no da derechos? Pero ésta es la zoncera que sigue."

(Extraído del "Manual de Zonceras Argentinas. No. No hablaba de la hidrovía. O sí)

viernes, 26 de marzo de 2021

NO ES COMO ACÁ

 

Hace mucho tiempo ya en su célebre "Manual de Zonceras Argentinas" Arturo Jauretche les dedicaba un apartado a lo que denominó "zonceras de autodenigración": una tara cultural de determinados sectores que viven su nacionalidad como un exilio forzado en un país que detestan; y del cual se irían apenas pudieran.

La autodenigración juega siempre en modo de comparación, negativa para el país, sus costumbres, sus habitantes: siempre lo que hacen afuera es mejor, y nosotros somos una verdadera porquería, por más esfuerzos que hagamos para mejorar. Estamos irremediablemente condenados al fracaso, en esa visión.

Con la pandemia, la autodenigración nacional alcanzó niveles de ridículo: frente a un fenómeno imprevisto e impensado que azota a todo el mundo desde hace más de un año, ante el cual los gobiernos ensayan distintas respuestas y vuelven sobre sus pasos, nos quieren hacer creer que la Argentina es el peor país del mundo por como enfrenta la emergencia, aunque las cifras digan otra cosa.

Si compramos vacunas, son veneno, y si luego se comprueba que funcionan (porque lo dice una publicación científica extranjera), llegan pocas, o el flete es muy caro. Si cerramos actividades para restringir circulación, estamos ante una "infectadura" y hacen marchas de protesta; y si se habilitan, es a tontas y a locas y sin tomar los debidos cuidados.

Los "países ejemplos" van cambiando tan rápido, que a menudo olvidan hoy el que propusieron a esos fines ayer: Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, Finlandia o el Congo Belga, para el caso son lo mismo: el punto es dejar sentada nuestra absoluta, perpetua e ilevantable inutilidad. Ahora, por ejemplo, Alemania y Angel Merkel seguramente volverán al tope de las preferencias porque el gobierno dio marcha atrás en una cuarentena estricta ante la suba de contagios, a poco de haberla anunciado.

Y es en vano tratar de hacerles entender que estamos tomando medidas que se toman en todo el mundo, frente a un fenómeno que es mundial; o que la emergencia impone ciertas restricciones a la vida norma, o que las vacunas son escasas y hay una disputa global por obtenerlas.

Pero el problema de los "zonzos" autodenigratorios, es cuando terminan marcando la tónica de las decisiones del gobierno, cuya responsabilidad es velar por los intereses del conjunto. Un ejemplo claro es el retorno de las clases presenciales -medida en la que otros países más desarrollados que nosotros ya han retrocedido-, que fue empujada por el gobierno porteño contra toda lógica epidemiológica, basados en ejemplos de países extranjeros que ya las han cancelado, porque hacen crecer los contagios.

Y lo mismo ocurre hoy, con los viajes al exterior, y los viajeros que deben regresar al país, provinientes de países en colapso sanitario como Brasil. Si se sigue la evolución del tema por los voceros oficiosos del gobierno (como Ámbito e Infobraden), se ve como el gobierno sigue el mismo derrotero de progresivas reculadas al cual -lamentablemente- nos tiene acostumbrados.

Se anuncian medidas inminentes, que se van desdibujando con el paso de los días: que cuarentena obligatoria en hoteles de Ezeiza a su cargo, hasta hisopados y "recomendaciones" de que hagan cuarentena, o "desalentar" los viajes al exterior por turismo, en lugar de lisa y llanamente prohibirlos como aconsejan las circunstancias. Lo mismo para cerrar las fronteras, o cancelar los vuelos al exterior.

Un año después, seguimos rindiendo pleitesía a la anomia social del mismo sector que trajo el virus al país, viajando al exterior, sin cuidados, cuando no era imprescindible. Y lo volvieron a hacer, con la pandemia ya instalada, y produciendo cifras escalofriantes de contagios y muertes en algunos países de destino, de modo que nadie puede aducir que le sobrevino un imprevisto, con el viaje ya contratado.

El afán obsesivo -ya enfermizo- por no malquistarse con sectores que jamás nos votaron ni nos votaron, además de ser una táctica política y electoral equivocada, pone en riesgo los logros que se puedan haber alcanzado en el manejo de la crisis sanitaria. Acaso si se comprendiera que se trata simplemente de una tara cultural y debe ser tratada como tal, nos ahorraríamos muchos problemas.

PD: con protocolos aprobados por Lammens para "viajes de egresados al exterior" no los vamos a evitar, eh.

miércoles, 21 de junio de 2017

LOS PROFETAS DEL ODIO



En la edición de este lunes de "Y nadie hace nada" que hacemos por la FM Chalet 100.9 entrevistamos a Carlos Caramello, a propósito del lanzamiento de "Los profetas del odio", el último libro que escribieron con Aníbal Fernández.

El odio como cohesionador de una identidad política de las minorías del privilegio  a lo largo de nuestra historia, la decrepitud intelectual de la derecha a partir de la degradación de sus referencias culturales y el rol de Macri como cabeza visible de la restauración del mismo proyecto oligárquico de siempre, estuvieron entre los tópicos abordados.

En lenguaje llano y sencillo -como el que emplea Aníbal, su compañero de pluma en el libro- Caramello nos invita a desenmascarar a los fantoches que nos gobiernan, y los que están por detrás moviendo los hilos, que no son ni más menos que los mismos de siempre, los que se sintieron dueños de la Argentina desde antes que existiera como tal.

Y por cierto la charla nos da ganas de salir corriendo a comprar el libro; de la estirpe de otros anteriores que hacen su imprescindible aporte a la cultura popular, y la construcción del pensamiento nacional y popular en tiempos de la revolución de la alegría.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

UNO QUE ENSEÑÓ A PENSAR, PARA DEJAR DE SER ZONZOS


Ley 25.844
Sancionada: Noviembre 26 de 2003.
Promulgada: Diciembre 29 de 2003.
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:
ARTICULO 1° — Institúyese el día 13 de noviembre "Día del Pensamiento Nacional", en homenaje al nacimiento del escritor y pensador D. Arturo Martín JAURETCHE.
ARTICULO 2° — Declárase de interés nacional las actividades relacionadas con lo normado en el artículo 1°.
ARTICULO 3° — Requerir del Consejo Federal de Educación la incorporación de todos los temas relativos a la vida y a la obra del escritor en los contenidos básicos comunes de la EGB y Polimodal.
ARTICULO 4° — Invítase a las provincias, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a los municipios a adherir a las propuestas de la presente ley.
ARTICULO 5º — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

martes, 13 de noviembre de 2012

DÍA DEL PENSAMIENTO NACIONAL


Se conmemora hoy el Día del Pensamiento Nacional, en homenaje al nacimiento de don Arturo Jauretche, un 13 de noviembre de 1901.

La fecha fue establecida por el Congreso de la Nación mediante la Ley 25.844, sancionada durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Sin embargo la plena vigencia del pensamiento y la obra de don Arturo (a quien no le gustaban los homenajes, y con toda seguridad se hubiera reído mucho de verse convertido en efemérides) supera el formalismo de un día en el almanaque; y alumbra la reflexión política sobre la cotidianeidad argentina.

Quien no ha recordado en estos días de cacerolazos aquél celebre "medio pelo" nacional que describió con pluma maestra; y quien no ha tenido también en mente el prolijo catálogo de las zonceras nacionales que don Arturo recopilara en su célebre "Manual"; por citar sólo dos de sus obras más conocidas y difundidas.

Durante más de 40 años de militancia y lucha por las ideas desde el campo nacional y popular, la prosa ágil y filosa de Jauretche alumbró la comprensión de los grandes temas nacionales, con una luz tan potente y clara que se proyecta a nuestros días. 

Y así como la nostalgia se dispara cuando pensamos en lo bueno que sería tenerlo entre nosotros en estos tiempos tan complejos y a la vez interesantes (desde donde esté, él mismo se debe salir de la vaina por sumarse al combate), el legado intelectual de Arturo Jauretche continúa siendo una referencia insoslayable del discurso y de la praxis política de todos los militantes del campo nacional y popular.

Porque si es cierto que la sociedad ha cambiado (y vaya cuanto) desde aquél 25 de mayo de 1974 en el que Jauretche nos dejara (era tan criollo que eligió morirse el día de la patria), lo es también que don Arturo nos legó un método, un sistema. un modo y una forma de interpretar y comprender la realidad política; desde nosotros mismos, y para nosotros mismos. 

Que es mucho más importante todavía que un catecismo doctrinario que se repite como una fórmula hueca y vacía, desde la que se esgrime la absurda pretensión de explicarlo todo, de una vez y para siempre.

Recordemos si no cuando el propio Jauretche nos dejaba a los lectores (al final del "Manual de zonceras argentinas") páginas en blanco, para que las completáramos con las de nuevo cuño que seguramente se irían apilando con el paso del tiempo.

No se trata de que se adelantara 40 o más años a nuestra época de "riesgo país", "clima de negocios", "diálogo y consenso", "aislamiento del mundo", "clima de crispación" y tantas otras pavadas solemnes; sino de que su ojo clínico, conocedor profundo de la naturaleza humana y de la compleja trama de relaciones de la política con la economía, la cultura y la sociología (de las que se consideraba un orgulloso autodidacta, desconfiado de los "sabios" de la academia) advertía ya entonces -con la autoridad de años de haber estado en la trinchera- que el combate por construir un país para todos, hecho desde nosotros, era lo permanente; y lo que cambiaban eran simplemente las formas, los disfraces, las envolturas del coloniaje mental, político y económico.     

Arturo Jauretche resolvió el eterno conflicto entre el intelectual de la torre de marfil y el compromiso político de los hombres de ideas (tema de acuciante actualidad, si los hay), pero quizás nunca se lo planteó como dilema: simplemente puso manos a la pluma como arma de combate, y desde que la empuñó por primera vez, no abandonó jamás la trinchera.

Y no se conformó con escribir, sino que le puso el cuerpo por delante a sus ideas, y lo pagó con la persecución, el exilio, la burla y el desdén de los papagayos (como el mismo los describía) de la cultura oficial, los dispensadores del prestigio y el mérito académico; sobre los que triunfó en forma póstuma: mientras muchos de ellos ya están exhibidos como lo que siempre fueron (los frutos decrépitos de un pensamiento alienado por la extranjería mental), don Arturo es bandera y consigna para las mayorías populares, lo sepan o no.

Por el contrario, él se hubiera sentido conforme con disolverse en la multitud, como en aquél 17 de octubre en que el pueblo en las calles coreaba las consignas forjistas para darle sonoridad a su deseo de ingresar a protagonizar la historia.
  
No es casual que recordemos y homenajeemos a don Arturo Jauretche en éste tiempo histórico que vivimos los argentinos, en el que hemos rescatado y resignificado a otros protagonistas del pensamiento nacional y popular (como Scalabrini Ortíz, John William Cooke o Hernández Arrigue); y a otros hechos emblemáticos de nuestra historia como pueblo, como la Vuelta de Obligado o el éxodo jujeño.

Es porque son recordatorios permanente sobre el lugar de donde venimos, que nos iluminan el camino para llegar a aquél al cual queremos ir, con la decisión de no permitir (como decía ayer nomás Cristina) que nos aparten de la huella.

La que marcó gente como don Arturo Jauretche.    

martes, 16 de octubre de 2012

JAURETCHE Y LA S.I.P.


Los socios de en Papel Prensa y Expoagro pretenden que creamos que la S.I.P. (la cámara empresarial que nuclea a los dueños de los principales diarios del continente) es una organización sin fines de lucro, como si se tratara de la Cruz Roja o la Red Solidaria de Juan Carr; o una entidad prestigiada como UNICEF o Amnesty International.

Y que cada vez que anuncia que mandan una "misión" al país, todos tengamos que estar expectantes por lo que nos van a decir, como si fueran los dispensadores de las credenciales de aptitud democrática de un país; como en su momento las misiones del FMI (¿se acuerdan del FMI?) lo eran de la racionalidad económica.

La verdad es que a ésta gente la libertad de expresión le importa un pito, y lo único que le preocupan son los negocios de algunos de sus miembros (en éste caso el Grupo Clarín), cuando se ven afectados por decisiones del poder político, como pasa con la ley de medios.

Con la cual en principio no tendrían nada que ver, porque la S.I.P. nuclea a los propietarios (no a los periodistas: a los empresarios) de los medios gráficos y no de los audiovisuales, y en muchos países (sin ir más lejos, en los EEUU), el que tiene un diario no puede ser a la vez dueño de una radio o un canal de televisión: acá sí, desde que Menem eliminó la restricción que contenía en ese sentido el artículo 45 de la ley de radiodifusión de la dictadura.

Dictadura dijimos, y es bien conocido el rol que jugó la S.I.P. (presunta defensora de la libertad de expresión) en América Latina durante los golpes de Estado que asolaron al continente; cohonestando todas las dictaduras que surgieron de ellos en nombre de la defensa el mundo libre contra el peligro de la penetración comunista.

Porque en ese contexto fue creada la S.I.P. en 1926, y si no recordemos lo que nos decía al respecto don Arturo Jauretche.

En "Los profetas del odio y la yapa. La colonización pedagógica" nos decía el autor del "Manual de Zonceras Argentinas", justamente hablando de la supuesta diferencia entre la prensa "independiente" y el periodismo "militante": "Otras son estructuras cuyos propósitos políticos y económicos hemos experimentado suficientemente. Durante muchos años la S.I.P. estuvo dirigida por un señor Jules Dubois que nos daba la imagen del periodista sagaz y oportuno, tan oportuno que siempre estaba en el terreno cuando estallaba una revolución hispanoamericana (¿Quién le avisaría? ¡Misterio!).

Estuvo también en Cuba, pero allí se le quemaron los papeles pues produjo un libro de elogio a Castro, en la primera etapa de la revolución, ya que después le salió "la criada respondona". Así tuvo que producir decenas de miles de telegramas y consignas para hacer desaparecer lo dicho antes de la memoria de los lectores. Como la S.I.P. es prácticamente una cadena, diremos que tuvo que tirar muchas veces de la misma para que no quedase ni el olor de su "fatto" pro-castrista.

Este señor Dubois era mencionado siempre como el periodista del Chicago Tribune hasta que yo descubrí, por una indiscreción que se les escapó entre tantos miles de telegramas, que tenía el grado de coronel en el ejército norteamericano, donde había sido profesor de Informaciones, en la Academia Militar de Fort Leavenworth. (La indiscreción consistió en revelar que Castillo Armas, autor de la revolución guatemalteca, había sido su discípulo en esa Academia y allí se había preparado para ser dictador en Guatemala, con apoyo yanqui).

Este personaje, y su cadena, fabricaban y fabrican la imagen de los personajes sudamericanos en el continente, del mismo modo que la Agencia Tass (ex agencia de noticias de la URSS, aclaramos) hace los suyos, y así nuestros gobernantes y caudillos serán libertadores o tiranos, no según su comportamiento con los respectivos pueblos, sino según su comportamiento con los intereses financieros y políticos extranjeros que la cadena representa.".

Y poco tiempo después el mismo Jauretche decía en un artículo de la revista "Qué": "Pero es un crimen, una burda infamia periodística que se oculte que ese señor Jules Dubois es jefe del ejército de una gran potencia. La omisión del grado de coronel del ejército norteamericano de Mr. Jules Dubois, hecha deliberadamente por él, y sistemáticamente por la prensa que responde a la S.I.P., tiene por objeto engañar a la opinión pública. 

Es muy distinto para la opinión que se diga o no que Dubois es coronel. Porque Dubois coronel deja de ser un simple periodista cuya finalidad es informar a la opinión pública para convertirse en un agente directo de una política extranjera. La S.I.P. y toda la prensa afiliada del continente queda definida con este simple hecho. Ni el director de La Prensa ni el director de La Nación lo ignoran y, al ocultarlo, revelan que están en el plan.".

Esos son los antecedentes de los defensores de la libertad de expresión de la S.I.P., que hace poco (cuando el golpe contra Zelaya en Honduras) volvieron a las andadas porque nada dijeron del asalto a las instituciones democráticas, ni del secuestro y asesinato de periodistas, porque no estaban en riesgo sus negocios, sino todo lo contrario. 

Desde allí nos hablan cuando anuncian que vienen al país en misión "observadora" de la libertad de expresión en el país, no hay que olvidarlo. 

domingo, 2 de septiembre de 2012

MARCHE UN JAURETCHE PARA PAGNI


A muchos podría sorprenderles que nada menos que Pagni y desde las páginas de la tribuna de doctrina reivindique a Raúl Prebisch, el mentor intelectual de muchos economistas argentinos heterodoxos (como el mismísimo Aldo Ferrer),  uno de los más grandes difusores de la obra de Keynes, y fundador de la escuela cepaliana.

Sin embargo Pagni no elige al azar, sino específicamente un momento de la obra de Prebisch, que es cuando regresó al país (estaba en Chile en la CEPAL, justamente) para colaborar con el gobierno de la Revolución Libertadora que acaba de derrocar a Perón, y realizó un crítico informe sobre la situación de la economía del país en 1955, del cual él extrae la cita y la trasopla al presente; para demostrar que los vicios que acarrea el populismo son endémicos y conocidos; lo que en un punto acrecentaría la irracionalidad de perseverar en políticas que ya habrían fracasado.

Además de señalar que exactamente la misma conclusión se podría sacar respecto a la insistencia en aplicar políticas económicas neoliberales sustentadas en las premisas teóricas de los economistas clásicos (como aquéllas por las que aboga Pagni, y desde las columnas de La Nación se plantean a diario como las únicas racionales), hay que decir que el texto del cual Pagni extrajo su cita fue el famoso "Informe preliminar" presentado por Prebisch a Lonadir en octubre del 55', que quizás fue su único involucramiento concreto con la política activa en el país, además de su colaboración con Federico Pinedo en la década del 30', desde su cargo en el Banco Central (creado por entonces, en 1935); en la elaboración del famoso "Plan de Reactivación Económica" discutido en el Congreso en 1940.

En el "Informe" Prebisch describía a la situación económica del país al caer Perón como sumida en una profunda crisis, y algo más: como la peor crisis de su historia, más incluso que las de 1873 y 1890 (la que se llevó puesto al gobierno de Juárez Celman, y provocó el surgimiento del radicalismo), y que la mega crisis internacional de 1929/30; que fue el telón de fondo de la caída de Yrigoyen.

Claro que tan oscuro panorama era falso, y Prebisch lo sabía: más allá de los problemas estructurales que tenía la economía del país, su estructura estaba diversificada y en crecimiento, completando la transición hacia un modelo de desarrollo industrial por sustitución de importaciones, con innegables mejoras sociales y en el nivel de vida de la población.

El propósito del "Informe" era otro: desacreditar a la experiencia peronista, para generar clima necesario para aplicar políticas clásicas (lejanas del keynesianismo del economista), que transfirieran de regreso a los sectores tradicionales del poder económico en la Argentina, aquéloos beneficios que el peronismo les había sacado, para que los gozaran los trabajadores.

Arturo Jauretche lo comprendió de inmediato, y en el mismo momento en que el "Informe" era conocido, publicó un trabajo titulado "El Plan Prebisch, retorno al coloniaje", en el que decía cosas como éstas:

"El plan Prebisch significará la transferencia de una parte sustancial de nuestra riqueza y de nuestra renta hacia las tierras de ultramar. Los argentinos reduciremos el consumo, en virtud de la elevación del costo de vida y del auge de la desocupación. De esta manera, no solamente aumentarán nuestros saldos exportables, sino que serán más baratos, lo que será aprovechado por el consumidor extranjero que ensanchará su cinturón a medida que nosotros lo vayamos achicando."

"La mayor parte de nuestra industria, que se sustentaba en el fuerte poder de compra de las masas populares, no tardará en entrar en liquidación. Los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada..."

“(...) Mientras tanto, nos iremos hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital pueden remitir sus beneficios al exterior. Y como nuestra balanza de pagos será deficitaria, en razón de la caída de nuestros precios y de la carga de las remesas al exterior, no habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota o las usinas. Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrando los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite..."

Prebisch no llegó a ser funcionario de Lonadir,  que dejaría poco después el poder desplazado por Aramburu, pero sin embargo en enero de 1956 presentó como propuesta un conjunto de medida que la dictadura (que en meses fusilaría a Valle y otros que la resistían) debía aplicar, a saber:
  • Aumento salarial del 10%;
  • reducción de personal, gastos de funcionamiento y obras públicas del Estado;
  • privatización de empresas estatales ineficientes, como Aerolíneas Argentinas;
  • devaluación del peso y liberación del mercado de cambios;
  • aumento de impuestos y del control de la evasión fiscal;
  • fomento de la producción agropecuaria;
  • actualización de las tecnologías agropecuarias mediante la creación del INTA;
  • inversión en la industria petrolera y construcción de oleoductos;
  • promoción de la industria siderúrgica;
  • promoción de las inversiones extranjeras, salvo en la industria petrolera;
  • ingreso al Fondo Monetario Internacional.
No mencionó la necesidad de desnacionalizar el Banco Central (para que perdiera la titularidad de todos los depósitos bancarios, y volviera a ser como en su creación: colonizado por la banca privada), ni la disolución del IAPI, para que el Estado perdiera el control del comercio exterior a mano de los grandes consorcios exportadores privados, pero no hizo falta: los intereses económicos que estaban detrás del golpe se encargaron de que esas medidas se adoptaran de inmediato; lo mismo que el ingreso de la Argentina al FMI, que se concretó a mediados de ese mismo año 1956.

Comparemos ahora la descripción que entonces hizo Prebisch de la economía del país (sabido el contexto político en el que dio a luz su “Informe”), con las medidas que propuso para resolverla y las que se terminaron adoptando; con lo que está pasando hoy en el país, y lo que vino pasando en materia económica desde el 2003 (sobre todo con las empresas estatales, el FMI, el control de la comercialización agropecuaria, la captación de la renta agraria diferencial y el manejo del BCRA); y tendremos más en claro las razones de la cita de Pagni.

Está marcando la misma hoja de ruta que marcaba Prebisch en 1955, y más aun: la que terminaron ejecutando sus mandantes en el gobierno, más allá de sus consejos.

A punto tal que -andando los años- era el propio Prebisch el que omitía escrupulosamente su paso por la Argentina en aquéllos agitados meses del post peronismo, cuando repasaba su propia trayectoria.

Acaso porque tenía claro que Jaurertche había tenido razón.

lunes, 14 de noviembre de 2011

PERDÓN DON ARTURO


Tarde pero seguro: imperdonable de nuestra parte, pero se nos pasó su cumpleaños ayer, hace nada más que 110 años, está hecho un pibe.

Y cada vez más vigente y presente entre nosotros, en cada polémica, en cada debate, en cada discusión de la famosa "batalla cultural" que damos a diario.

Si usted supiera además que no solo lo recuerdan, sino lo homenajean: hace unos años, en el gobierno de Kirchner sacaron una ley declarando el 13 de noviembre (el día de su cumpleaños) el "Día del Pensamiento Nacional"; un escopetazo para el lado de la justicia, vea.

Porque si había alguien que pensaba era usted, don Arturo, y a nacional, pocos le ganaban.

Y hace poco Cristina, nuestra presidenta (porque informado como es, estará enterado que tenemos una mujer presidenta, y reelegida por amplísima mayoría) inauguró una Universidad que lleva su nombre.

¡Una Universidad don Arturo!, falta que le pongan su nombre a un diario y está hecho ya.

Aunque usted no necesita de esas cosas, ni lo necesitó nunca: su vida fue un ejemplo constante de poner la causa por delante de las apetencias y las ambiciones personales.

Como para que tomen nota algunos, que -como le gustaba decir a usted- están todo el tiempo posando y palpándose los músculos para el mármol de la estatua, sin hacer nada para merecerla.

En fin, queremos decirle que lo recordamos con afecto todos los días (aunque se nos haya pasado su cumpleaños) porque a cada paso nos tropezamos con el "Manual de zonceras argentinas", o "Los profetas del odio", o "El medio pelo en la sociedad argentina"; o con sus célebres polémicas.

Si usted supiera (bah, seguro que lo sabe) cuantas veces por día pensamos "que pic nic se haría Jauretche con la Sarlo", o "como lo atendería al gordo Lanata".

Lo mejor que nos ha legado usted don Arturo, es enseñarnos a pensar: en sus libros, en sus escritos, no están todas las respuestas para entender lo que nos pasa.

Pero es seguro que están todas las preguntas, y en esa curiosidad insaciable que desafía las verdades establecidas, que arremete contra las zonceras instaladas, en ese alfiler que pincha vejigas infladas de mentiras que usted nos regaló, ya está ganada la mitad de la batalla.