LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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jueves, 11 de marzo de 2021

POR DEBAJO DE LA MESA

Allá tan  lejos como por 1957, Arturo Jauretche escribió en "Los profetas del odio": "Así como la colonización pedagógica utiliza la autoridad periodística -como el ya referido "dice La Nación, "dice La Prensa"- para dar respetabilidad a sus afirmaciones, y respaldarlas con su prestigio, utiliza su mecanismo para crear y sostener el prestigio de los personajes que se crean a ese efecto a través de la misma, la universidad, las academias e innumerables instituciones (que)...aprovechan las finalidades colonialistas de la publicidad para hacerse su huequito de fama.".

"Se trata de un círculo vicioso: el aparato de la colonización pedagógica elabora el personaje a través de un proceso en el que éste va haciendo carrera en el profesorado, en el periodismo, en las ciencias o en letras, en la política, etc. Esta carrera es llevada al nivel de la opinión pública por la gran prensa que le va anotando los elementos de prestigio a través de una amplia publicidad. Que el individuo tenga méritos y calidades para la técnica en que se dice especializado, no es imprescindible. Si verdaderamente vale, mucho mejor. Pero si no hay uno capaz para el objetivo, el personaje se construye con cualquier farabute, porque lo que importa no es su técnica sino su servicio, y su servicio consiste en utilizar el prestigio que se le da para prestigiar lo que el aparato de la colonización sostiene, y aún más: para prestigiar el propio aparato.".

"Si usted, lector, está enterado de este secreto -cómo y para qué se fabrica el figurón- ya con eso ha destruido un arma poderosa de los colonizadores. También sabrá entonces por qué la distribución de la gloria parece tan arbitraria. Es que ella no nace de los hechos en sí, sino de la aptitud del "glorioso" para servirla, pues el precio de su prestigio es la obligación que tiene de apoyar con su reputación lo que los dispensadores de la gloria sostienen.".

"Reiteremos la técnica de fabricación. La firma del personaje, o la simple aparición frecuente y destacada en los grandes diarios sirven para construir el prestigio, prestigio que una vez logrado sirve a su vez para prestigiar las ideas y los hechos que el prestigiado apoya con su autoridad. Así construido el "figurón" va afirmando su personalidad a través de la cátedra, el libro prestigiado por los mismos medios, las academias, los premios científicos y literarios, las instituciones que consolidan el renombre adquirido de la misma manera, y que para lo mismo sirven.".

La descripción precisa de la pluma filosa de don Arturo le calza como anillo al dedo a Beatriz Sarlo, una más de las tantas "viejas glorias" (con poco de glorias, y mucho de viejas) del progresismo vernáculo, que funge las veces de "ala izquierda" del establishment cultural, que se "equivoca" siempre para el mismo lado: el de lo antinacional y antipopular. Que es justamente la razón por la cual la convocan a diario para que opine sobre casi cualquier cosa y ella acepta gustosa; aun cuando de la mayoría de los temas, no tenga ni la más puta idea.

Dejando de lado las pifias que pueda haber cometido Kicillof haciendo concesiones a la "famosocracia" en la búsqueda de mecanismos para concientizar sobre la importancia de la vacuna cuando arreciaban las campañas en contra de las que no hoy nadie se hace cargo -contexto en el cual se produce la convocatoria de Sarlo de modo transparente, público y escrito-, es evidente que Betty responde al llamado a filas del poder real, para cumplir el objetivo de distraer y ocultar.

Distraer del desastroso operativo de vacunación ¿organizado? por Larreta en la CABA y ocultar el -por notorio contraste- notoriamente eficiente plan de vacunación del gobierno bonaerense; y de paso mientras se sigue blindando mediáticamente a uno, se trata de limar al otro. Porque estos son los hechos centrales, que el "Sarlogate" no nos debe hacer perder de vista: el operativo de vacunación del soviético nieto del rabino de Odessa funciona, y el del sobre pautador alcalde porteño de la "nueva derecha moderna y democrática", no. Lo demás son detalles. 

Vistas las cosas en perspectiva, no deja de ser interesante por qué se han creído en el deber de hacer las dos cosas al mismo tiempo: ¿acaso tienen visión de futuro sobre los posibles contendientes del 2023, y están tratando de equilibrar las cargas?

Sobre la figura del gobernador de Buenos Aires y su impronta de gestión, se dijo hace poco acá: "...contra la imagen que pretenden instalar los medios hegemónicos, en un caso hay un dirigente político con una responsabilidad institucional importante (Kicillof) que demuestra cabalmente estar a la altura de las circunstancias aun en medio de las dificultades, y el otro, con responsabilidades igualmente importantes (Larreta) evidenciando un alto grado de chantismo, aun cuando se preocupa en transmitir la imagen de "preparado".".

"Hasta donde podrá llegar Axel Kicillof en el futuro es imposible saberlo hoy, porque además no depende sólo de él. Lo que es seguro es que el gobernador de la provincia más grande e importante del país es una de las pocas voces sensatas en medio del coro de aturdidores que medran y confunden en la pandemia, y tiene todo el futuro por delante. Mientras tanto, desde acá celebramos que lo esté construyendo apelando a la política, en su más genuina expresión, sin decorados marketineros vacíos de contenido. "

"Amén de las simpatías que nos despierta, desde acá celebramos que lo logre, apelando a los cánones tradicionales de lo que algunos denominan despectivamente "política a la antigua": la militancia, el esfuerzo, el trabajo, la preparación y la seriedad; por encima del márketing efectista.". 

Si se mira bien, exactamente los mismos valores que convirtieron a Cristina en lo que es, en términos de volumen político, de allí que no sea casual que les peguen: a una no se la bancan, dos les resultan insoportables. Tuits relacionados: 

domingo, 29 de noviembre de 2020

¿PA' ETO' TUDIARON UTEDE'?

 


Que cosa con los "intelectuales" che. Que cosa con esa gente que se cree "intelectual", o a la que alguna vez, alguien, no se sabe quien, los diplomó de tales, les colgó el cartelito y van por la vida con él pontificando desde un púlpito imaginario sobre todo: gustos, estéticas, pasiones, preferencias políticas, costumbres sociales.

Es gente que -vaya uno a saber por qué- cree que su opinión es importante, pedida, deseada. Que estamos todos conteniendo la respiración hasta que ellos se pronuncien como la esfinge del mito, para poder seguir con nuestras vidas con una luz que nos guíe. Unos pelotudes importantes, digamos. Y ni siquiera eso.

Sebrelli, Sarlo, y tantos otros han medrado por años con esa cáscara de supuesta profundidad que es una pose, porque si se los rasca un poco, adentro no hay mucho, tirando a nada. Y se especializan en la disección de lo popular, un mundo, una dimensión, que les es claramente ajeno: podrían intentar con más éxito comprender como sería la vida en otros planetas, que captar en su esencia (que es simple, solo es cuestión de sacarse las anteojeras) el hecho popular masivo; sea en política, en fútbol o en el arte.

Porque como decía Jauretche -que los describió muy bien, incluso a algunos sin haberlos conocido- su problema es que se manejan con un esquema mental en el que han decretado a priori la denigración de todo lo que sea popular por esa sola condición, como propio de personas culturalmente inferiores, incapacitadas para el pensamiento complejo o para captar las múltiples aristas de la realidad; cosas solo asequibles a espíritus superiores como ellos.

Poco les importa si, puestos a opinar de cualquier tema, jamás aciertan una: dentro de la superestructura que los ha creado y a cuyos propósitos sirven, se les perdona todo, porque se los necesita. Son los profetas del desánimo, los heraldos del pesimismo, los voceros del fracaso nacional perpetuo e ilevantable.

Esa es la misión que les toca cumplir, y a ella se dedican con mayor pasión que talento, desde siempre. 

Se sienten condenados al exilio en un país "real" al que odian, añorando otro, ideal, de hace un tiempo, indefinido, que se fue y no vuelve más. Y se enorgullecen de no dejarse zambullir nunca en lo popular: que otros lloren por Evita o Maradona, ellos están para explicarnos que están mal llorados porque son ídolos de barro, con muchos planos oscuros y contradicciones. 

Precisamente así como Eva solía decir que ella nunca se dejó sacar el barro que arrastró de la calle, ellos parecen estar atentos a que esa barro ni siquiera los roce nunca, para no contaminarse. Salgan al sol, salames, a ver si se les orea un poco el cerebro. Y por qué no los calzones.

domingo, 29 de julio de 2018

EXPERTOS EN DISTRAER


Conforme el régimen macrista se deteriora, se multiplican los más o menos famosos “arrepentidos” de haber votado por “Cambiemos”, o de haber creído que gobernando podrían ser distintos de lo que realmente terminaron siendo: desde figuras de la farándula hasta “líderes sociales” (?) como la hermana Marta Pelloni, pasando por “intelectuales” de toda laya, hacen fila para contarnos que están decepcionados, porque las cosas no son como creyeron.

Precisamente en estos últimos especimenes (los “intelectuales”) queremos detenernos, a partir de las últimas declaraciones de personajes como Beatriz Sarlo o Tomás Abraham, que curiosamente también “decepcionan” al gobierno, como lo muestra el inefable ministro Avelluto en la imagen de apertura. Que cosa esta la de las esperanzas recíprocas frustradas entre cierta gente, che.

El fenómeno no es nuevo, y por el contrario como decía Perón, es más viejo que mear en los portones. Tan viejo que ya lo describía don Arturo Jauretche en “Los profetas del odio” hace más de 60 años: esto del “intelectual” prestigiado por la superestructura cultural hegemónica imperante en el país que sirve tanto para un barrido como para un fregado, y en cuyos méritos personales o trayectoria nadie repara en serio, porque la utilidad del “intelectual” es dar su opinión sobre cualquier cosa (incluso algo sobre lo cual no tenga la más remota idea, poco importa), en el momento preciso.

Y más aun: en el sentido preciso que la maquinaria de construir prestigios necesita, porque el intelectual sirve, si arrima agua para el molino de ellos. En cuanto se les rebela y empieza a pensar por él mismo, con riesgo de dispararse para otro lado, le apagan los focos y listo, fue.

Abraham y Sarlo son dos bochines (en términos jauretcheanos) bien representativos de como funciona el dispositivo: aureolados con cierto aroma de “izquierda progre”, lo que digan puede seducir a cierto público de clase media paparulo, y con aprensión a las formas concretas con las que se presentan en nuestro devenir histórico los procesos políticos populares.

Desde el 45’ para acá, gorilas liberales de izquierda más o menos perfumada, para ser más precisos: su infalible método “intelectual” de análisis los llevará a estar siempre en la vereda de enfrente del peronismo, sin errarle nunca. Repase cada uno mentalmente la descripción, y verá que puede sumar muchos más figurones pasados y actuales que perfectamente cabrían en la misma, porque la cantera es inagotable.

Claro que cuando lee a Abraham o Sarlo manifestando sus perplejidades porque el macrismo es como es y no como ellos pensaron que era, cabe preguntarse que clase de intelectual es aquel que, autotitulándose “analista político” o dejando que le pongan el rótulo sin atajarse, es completamente incapaz de ver lo obvio, lo que puede detectar el hombre común de la calle; con solo apagar la radio o la tele un rato y ponerse a pensar.

¿O acaso es preciso el auxilio de un “intelectual” de éstos para darse cuenta de que Macri es un garca, siempre lo fue, está apoyado y sostenido por garcas, formó con garcas su gobierno que será, forzosamente y por imperio de los intereses que defiende y representa, garca antes que nada y por encima de todo?

Una pifia de tal magnitud debería descalificar a cualquier presunto “intelectual” para seguir opinando en lo sucesivo, o para que su opinión fuera tenida en cuenta, pero ya sabemos que no será así: el sistema funciona de un modo tal que el personaje que funge de “intelectual” sea reutilizable, cuando se lo vuelva a necesitar.

De allí que las “decepciones” o “arrepentimientos” son doblemente funcionales: le sirven al “intelectual” para marcar distancias a tiempo antes de que todo estalle por los aires, y evitar de ese modo ser sindicado como cómplice de los desastres que apoyó, o contribuyó a instalar. Como el gobierno de Macri, ponéle.

Y salvar al intelectual del incendio le sirve al sistema, porque así conserva un recurso para sacar a la cancha en el momento oportuno, para cumplir la misma función de siempre: distraer, engañar, conducir a vías muertas de paja progresista, o liso y llano colaboracionismo con experimentos políticos de derecha pura y dura, como el actual.

Lo importante es que no aporten para el lado de las mayorías populares, ni permitan que estas se construyan con los límites más amplios posibles, porque eso las torna peligrosas. Cumplido ese rol, les perdonan hasta ciertas veleidades izquierdosas que no molestan, y por eso los amplifican; de paso validan al propio sistema de fabricar prestigios, dándole una pátina de pluralista.

Es un rol bastante parecido al de los economistas talibanes del neoliberalismo como Espert, Broda o Milei, que aparecen criticando al gobierno por derecha y sirven para dos fines: permitirle al gobierno disfrazarse de progre mostrando espantajos supuestamente peores que ellos, y evitar que se discuta el modelo económico, que es lo que no sirve. De ese modo, siempre podrán echarle la culpa a los malos ejecutantes circunstanciales.

Por eso a los nabos estos, a los Sarlo y Abraham de la vida, no hay que darles pelota nunca, ni siquiera cuando dicen algo parecido a lo que pensamos nosotros: de lo contrario se los alimenta para que sobrevivan hasta la próxima pifia. Como diría Miss Bolivia, a la gilada ni cabida.

viernes, 13 de julio de 2018

MINIATURAS


Justo que suspenden la elección en la CGT, lanzaban la lista Verde Oliva, para disputarle la conducción al triunvirato.


Y hablando de la CGT y el triunvirato, como dicen en el fútbol: equipo que gana, no se toca.


La concha de la lora, lo que es ser una intelectual y tener esa capacidad de predecir lo que va a pasar, cuando todo es tan confuso.


Es al pedo, volvimos al mundo, generamos confianza, y vuelven al país las grandes marcas internacionales.



Es bueno saber que no a todo el mundo le va mal, y pese a la crisis, hay quienes saben aprovechar la oportunidad para salir adelante.


Y pata terminar, otra buena noticia: menos boludos que vamos a tener que rescatar cuando volvamos.

sábado, 10 de febrero de 2018

lunes, 26 de mayo de 2014

EL HUMOR DE BETTY LA FEA


Leyendo el reportaje a Beatriz Sarlo en Página 12 de hoy daría la sensación que estaría haciendo sus primera armas en el stand up, o algo por el estilo.

Y no tanto por la parte en la que, hablando de la AUH dice que "Como la asignación no es universal, significa que hay más chicos pobres y eso no es para alegrarse"; y no se entiende muy bien a donde apunta: ¿hay que darles la asignación a los chicos pobres que tienen tristeza, para que sea verdaderamente universal, habría más pobres por ese motivo?, en fin.

Lo que es decididamente hilarante es ésta parte: "Sarlo imagina que le será difícil al kirchnerismo continuar como estructura fuera del Estado. “El radicalismo y el socialismo han conseguido mantenerse, pero no creo que el kirchnerismo pueda.".

Según Betty, los radicales y socialistas no sólo han logrado mantenerse (lo cual ya sería materia de debate para por ejemplo ver mantenerse en qué condiciones), sino que lo han hecho fuera del Estado.

Con lo cual tendremos que pensar que los cargos en el Congreso (empezando por el tercer senador por la minoría inventado en la reforma del 94') y su correspondiente dotación de cargos de asesores, becas, contratos, pasajes y viáticos no son "el Estado".

Y otro tanto podemos decir de la Auditoría General de la Nación, el Consejo de la Magistratura (otros dos inventos del pacto de Olivos), los gobiernos municipales que conducen (como el de Rosario hace más de 20 años en el caso del socialismo, los de Santa Fe, Córdoba y otros en el de la UCR), las universidades nacionales (donde reinan hace 30 años, en algunos casos ininterrumpidos) o la justicia; como está pasando acá en Santa Fe desde el 2007.

La "intelectual" Sarlo, perdida en las brumas del pensamiento superior, acaso ignore no sólo que esos ámbitos "son" Estado, sino que están invadidos desde hace años por bandadas de radicales y socialistas que -si hay algo que los caracteriza- es que son verdaderas larvas devoradoras del presupuesto público.

Larvas que en Santa Fe -sin ir más lejos- han cuadruplicado la planta de personal político, tanto en la provincia, como en la municipalidad; y la han rodeado de todo tipo de privilegios y beneficios

Juzguemos entonces la calidad intelectual de esta "intelectual" que luego teoriza sobre ese mismo Estado que -supinamente- desconoce; como le pasó hace un tiempo y a propósito de lo mismo (el supuesto ascetismo radical-socialista) al fabricante de medias Tomás Abraham.

jueves, 10 de enero de 2013

CUNDE EL SÍNDROME DE JOSÉ MÁRMOL ENTRE EL TILINGAJE


Es conocido el texto de Mármol echándole su maldición a Rosas ("ni el polvo de tus huesos la América tendrá") reprochándole las "cárceles y cadenas" que don Juan Manuel infringía al pueblo; aunque el poeta le perdonaba con supuesta generosidad, las que decía haber padecido él mismo.

En su "Manual de Zonceras Argentinas" (con el testimonio de parientes lejanos de Mármol, incluso) Arturo Jauretche recopilaba como una de ellas las supuestas "cárceles y cadenas" (es decir la persecución política) sufrida por el escritor en los tiempos del rosismo; y poniendo la mentirilla en su contexto: la "industria del exilio" que se desató en el país después de Caseros.

A través de la cual muchos medraban (políticamente y hasta en los negocios) victimizándose como perseguidos por el tirano, porque eso era lo que pagaba en el momento, para tener roce social, figuración o un destino político o personal interesante.

Algo parecido viene sucediendo en  todos estos años del kirchnerismo con los opositores de todo pelaje (periodistas, sobre todo, escritores, gente del espectáculo, hasta algunos empresarios) que dicen que los espían, los persiguen, los escuchan, los amenazan, y seguramente más tarde o más temprano; harán algo terrible en su contra.

Recuerden si no a Joaquín Morales Solá que dijo en el 2006 que analizaba seriamente exiliarse en el Uruguay, o a Majul que ha hecho un cliché de su personaje de "periodista independiente perseguido por el gobierno por decir la verdad".

Ahora parece ser que -luego del episodio Darín- y junto a otros nabos con afán de importancia como Campanella, el síndrome de José Mármol ha afectado a la propia Betty Sarlo, quien dice que espera un inminente carpetazo del gobierno en su contra. 

Claro que no nos dice en que podría consistir (esperemos que no sean fotos íntimas que se hagan públicas), porque descartamos desde ya que se refiera a su pasada militancia en la izquierda revolucionaria en los 70'.

Si fuera eso, Betty, no hay de que preocuparse: al fin y al cabo en los medios que hoy te dan micrófono, pantalla y espacios en papel, esos deslices juveniles tuyos son ampliamente conocidos, y aun así se toleran, y por eso te dan tanta cabida. Por algo será.

Y la otra curiosidad de Sarlo es su calificación de Cristina como comadre de barrio, cuando hace años (más concretamente, desde que vive obsesionada con lo que hace o no hace Cristina todo el tiempo), que la que comadrea lindo es ella.

Si hasta aprovechando su experiencia como crítica teatral, ha elevado a la categoría de analisis político comentarios bien de comadre de barrio (con el batón y la escoba barriendo la vereda, con el mate en el bolsillo) sobre su vestuaruio, su peinado, su maquillaje, y hasta su tono de voz.

A lo mejor lo que la tiene mal es que Cristina nunca le haya dado pelota, ni siquiera para mandarle una carta como a Darín.

En fin, que este cuento de la persecución de un régimen tiránico y perverso puede pagar algo en rondas de viejas cogotudas que añoran otros tiempos con gente más "bian" en el gobierno, pero la verdad, ni la misma Sarlo se lo cree.

sábado, 25 de febrero de 2012

SEGUIDO ATENTAMENTE DESDE LONDRES


Vía el Grupo de Expertos en Todo accedemos acá al tan anunciado documento de los "intelectuales" (que incluyen a especímenes como Lanata, Eliaschev, Noriega y Fernando Iglesias) sobre Malvinas, apoyando el planteo de los kelpers sobre la autodeterminación.

Nos vamos a detener un poco en el documento en sí (nada memorable, a menos que alguien piense en escribir una antología de las zonceras de la cipayería argentina), como en el rol que esta gente pretende ocupar, y que se traduce en la decisión de publicar su particular opinión, justo a partir del tema Malvinas.

El documento no podría tener un alineamiento (conciente o no, eso es secundario) más claro  con las posiciones británicas, ni un desconocimiento más palmario (en realidad, parece una deliberada sustracción) de muchas cuestiones centrales que tienen que ver con la historia de la usurpación inglesa de las islas.

Y mistificaciones varias (como introducir el tema de la falta de autocrítica social por haber acompañado la aventura militar de la dictadura) para ocultar lo esencial de la línea argumental del texto. al decir que "la comprensión de que esa decisión y la derrota que la siguió tienen inevitables consecuencias de largo plazo" no sólo se está erigiendo a la victoria militar inglesa de 1982 como fuente de derecho (ése es justamente el corazón del colonialismo: la fuerza da derechos), sino se está indultando la usurpación de 1833, aunque no se lo diga.

Resulta ahora que el gobierno argentino es el único que incurre en contradicciones en este caso, y se lo equipara en todo momento a los dislates de Cameron, que tildó a la Argentina de colonialista y reforzó el ya imponente despliegue militar inglés en las islas, incluyendo el despliegue de armas nucleares, y peor aún: en ningún momento el texto separa el abismo de legitimidad que separa a un gobierno constitucional democráticamente elegido (y por una amplísima mayoría), de una dictadura violadora sistemática de los derechos humanos, para reclamar internacionalmente por derechos qyue cree le asisten.

Exactamente la misma operación mental que hacen los ingleses, que pretenden vivir anclados en 1982, para seguir usufructuando lo que robaron en 1833. 

El eje kirchnerismo-antikirchnerismo obnubila tanto el juicio de esta gente, que obvian el detalle de que los argumentos que hoy exhibe el gobierno de Cristina para reclamar las Malvinas, son los mismos que vienen plateando todos los gobiernos argentinos desde la recuperación democrática, y que se inscriben dentro de lo que la propia ONU ha señalado desde 1965 como cauce para la solución del problema.

El sistema multilateral presidido por la ONU sufre desde hace años una profunda crisis que resiente su ya limitada eficacia, y sin embargo ni así ha consentido en la formulación teórica de los instrumentos que lo conforman (la praxis política de los Estados es bastante diferente por cierto), que las situaciones de fuerza puedan crear derechos, algo a lo que el texto pasa sorprendentemente por alto.

La mención a los pactos internacionales de derechos humanos que tienen rango constitucional es -contextualmente- risible, si no sonara ignorante. ¿o acaso si los kelpers fuesen incorporados al conjunto de los habitantes de la Argentina no gozarían de los mismos derechos que su Constitución les reconoce a todo en el plano jurídico?

La suposición de que gozarían en ese caso de una suerte de "capitis diminutio" legal (algo que padecieron durante años por parte de la corona inglesa, hasta la guerra del 82´) sólo cabe en la cabeza de gente superficial como Lanata, afecta más a las bobadas cancheras (como decir que los haríamos esclavos) que al razonamiento profundo.

Extremando el argumento (reiteramos: esgrimido desde siempre por los ingleses) de la autodeterminación llegan al punto de desdoblar la cláusula constitucional, de resultas de lo que lo secundario (la obligación del Estado argentino de respetar el modo de vida de los isleños) se sobrepone a lo principal (reclamar la soberanía) hasta anularlo, que es lo que por otra parte se postula cuando se dice:  "La afirmación obsesiva del principio “Las Malvinas son argentinas” y la ignorancia o desprecio del avasallamiento que éste supone debilitan el reclamo justo y pacífico de retirada del Reino Unido y su base militar".

Cabe preguntarse si no es en nombre del reclamo de soberanía, desde donde se pediría el cese de la presencia militar inglesa en las islas, o la gestión compartida de los recursos naturales, ¿tal vez apelando a Greenpeace y el salvataje de ballenas?

Dijimos antes que el documento se inscribía en una antología del zonzaje cipayo nacional al mejor estilo jauretcheano de los términos: gente que en el fondo se siente exiliada en su propio país, sobre todo cuando éste toma en sus manos su propio destino y tratar de guiarlo hacia donde la parece a la mayoría de la gente que en él vive que -causa o efecto, pero es así- no suele ser el que prefieren ciertos "intelectuales".

Pero en esos pequeños intelectos (algunos) y grandes egos (todos) hay otra cuestión, que los ha llevado no casualmente a que hayan elegido a Malvinas para proyectarse públicamente.

Porque da la casualidad que es un tema donde muchos opositores (afortunadamente la mayoría) se alinearon con el gobierno -como debe ser-, hecho hasta demostrado con la concurrencia de muchos de ellos a la Casa Rosada, respondiendo a la invitación de Cristina.

Hete aquí que esta gente entonces pretende cumplir un rol político, por fuera y al costado del propio sistema de partidos (como cuando los medios hegemónicos batallan por vertebrar a la oposición al kirchnerismo), y sobre todo cuando éste por un momento (como en este caso) depone la lógica "oficialismo-oposición": el documento hasta llega a denostar despectivamente la noción de "políticas de Estado" (una zoncera que muchos de ellos llegaron a difundir profusamente todos estos años), justo en este caso.

Confluyen en el grupete de aspirantes a la notoriedad académicos celosos del protagonismo político que cobraron otros (como Carta Abierta), algo incómodos con el kirchnerismo porque los ha dejado en ciertas compañías poco gratas (aunque en algunos casos como el de Beatriz Sarlo, parecen sentirse a sus anchas allí); junto con periodistas "desalengados" en estos mismos años desde el 2003 para acá (caso Lanata y Eliaschev), porque de golpe se descubrió que de transgresores no tenían mucho más que las encuestas sobre el tamaño del pene y las plumas del Maipo.

Todo aderezado con una moderada reivindicación del clima cultural del alfonsinismo original (tan caro a los sentimientos de la propia Sarlo, o del inefable profesor Romero), en clave de desmalvinización -otros de los legados de la época-, bastante de institucionalismo a lo Carrió y mucha nostalgia del clima anti-político de los cacerolazos del 2001.

Y todos ellos desalojados -por decirlo de algún modo- por el ciclo kirchnerista de poltronas que ocupaban cómodamente y sin demasiado esfuerzo: los denunciantes del régimen menemista, la intelectualidad crítica y progresista; y hablando desde el "no lugar" que implica su presunta neutralidad partidaria, lo que creen es un cómodo atajo a las previsibles réplicas que sus opiniones van a generar.

Pocas razones, poco peso (aunque el caso de Lanata sugiera literalmente otra cosa), poco vuelo argumental, para tanta pretensión de protagonismo.       

Pero seguramente -como dice la nota de Clarín que ilustra el post- seguido atentamente desde Londres; para llevar agua para su molino, o para agregar alguna pieza a la colección del British Museum.

A menos que ya tengan allí bastantes boludos importantes en su colección.

sábado, 14 de enero de 2012

BEATRIZ SARLO, UNA ENFERMA DE ESTUPIDEZ


Por Raúl Degrossi 

No parece haber otra conclusión posible, leyendo esta columna que escribió en La Nación; y repasando las que fue publicando antes también en la tribuna de doctrina:



En el marasmo intelectual que hay en el pensamiento de derecha en la Argentina (porque ahí hay que ubicar a Sarlo: escribe en el diario por excelencia de la derecha conservadora, y acaba de ser excomulgada por sus colegas de izquierda o centroizquierda en el lanzamiento de Plataforma 2012, básicamente por escribir allí), hay que reconocerle a Beatriz que en un momento dado intentó el esfuerzo por comprender al kirchnerismo; escapando a los clichés y lugares comunes de los anti.

Pero también habrá que decir que queda claro que el esfuerzo no estuvo a la altura de la capacidad, y al final terminó sucumbiendo: hoy se ha convertido -parafraseando a Jauretche en "Los profetas del odio", cuando calificaba a su tocaya Beatriz Guido como "una escritora de medio pelo para lectores de medio pelo"- en una especie de Corín Tellado sofisticada; que sobreactúa el pacto implícito con los lectores que hay que sellar  al escribir en un diario como La Nación; y da siempre de ella, lo que esos lectores esperan.

Esa cómoda ubicuidad en un lugarcito al sol del aparato cultural tradicional seguramente encontró un motivo más hace poco, cuando como dije algunos de los miembros de Plataforma 2012 se apresuraron a sacar los pies del plato, apenas advirtieron que el establishment mediático les daba prensa poco menos que como pajes de Beatricita: al fin y al cabo -habrá pensado- los liberales, conservadores, oligarcas -nuevos y viejos- no me rechazan, y ya ni me recuerdan mi pasado en la izquierda; al que deben considerar como las transgresiones de Victoria Ocampo, cuando en su época fumaba o manejaba autos: apenas un sarampión juvenil, que con los años se desvanecería dando paso a la sensatez.

Sarlo acomete con decisión el análisis político, pero despojada de herramientas más sofisticadas que las que le dieron su paso por la crítica literaria y teatral; de allí que en su lupa todo quede reducido a puestas escenográficas, libretos prolijamente interpretados por los protagonistas del escenario nacional, preocupaciones por el maquilaje o los decorados, como le atribuye a Cristina en su última columna.

Cuando intentó zambullirse en vivo en la realidad circundante al kirchnerismo (como al asistir a aquel acto de Huracán, o al ir a presenciar los funerales de Kirchner en Santa Cruz) lo hace desde la óptica del "espectador privilegiado", cuya contacto personal con el fenómeno en estudio (en este caso el kirchnerismo) le permitiría un juicio certero, superando las mediaciones interesadas -a favor o en contra- de lo que se publica o discute en el ágora.

Pero lo que natura non da Salamanca non presta, y si falta Salamanca, ni hablar de cual puede ser el resultado: si a las crónicas de lo real en vivo de Sarlo se les quita cierta fraseología, no queda mucho más que una crónica de las andanzas de ricos y famosos desde Punta del Este.

Y aunque escribió un libro sobre Kirchner, Cristina se ha convertido para ella en una verdadera obsesión: se hunde en los abismos del psicologismo berreta, y la desmenuza como quien podría hacerlo con una criatura de ficción construida por Shakespeare o Pirandello, casi como si tuviera que ser jurado de algún premio literario o a la actuación; y no es menos pobre su análisis del contexto en que a la presidenta le toca actuar.

Porque aunque Sarlo no lo sepa (o pretenda que no lo sabe), con todo y la centralidad política que le puede otorgar a Cristina el 54 % de los votos, ni ella ni nadie puede vanagloriarse de tener el poder absoluto, y como tal éste no existe, ni "está" ubicable en un lugar determinado.

Hay en esa simple (y tonta) idea una clave para entender como funciona Beatriz Sarlo, y que rol cumple en el dispositivo en el que está inserta: no es -como la rotulan- una "intelectual" que posa su mirada en los fenómenos de época y proporciona una guía para poder comprenderlos; sino apenas una astuta reformuladora de los lugares comunes dominantes, que es lo que finalmente queda de su producción, si se la despoja de la cáscara que la envuelve. 

Y si no repasemos: por la pluma de Sarlo desfilan -una y otra vez- el argumento de la impostura y la falsedad intrínseca del kirchnerismo, en el que subyace toda una valoración peyorativa del electorado mayoritario (en esa visión, un conjunto de descerebrados fáciles de embaucar); el confinamiento de ese kirchnerismo (en tanto expresión de populismo latinoamericano) a las regiones del subsdesarrollo politico, por contraposición con la visión idealizada de las democracias del primer mundo (que por cierto en su funcionamiento real, están a una galaxia de distancia de la visión naif de Sarlo); o el "efecto viudez" como viga maestra de la explicación del urnazo de Cristina.

Casi se diría un resumen Lerú de los productos editoriales de Fontevecchia, las columnas de Morales Solá o las de Mariano Grondona, en formato pseudo académico. 

El producto resultante es muy atractivo para el lector promedio de La Nación, o (peor aún) de la revista "Viva" (intuyo que sobre todo para las lectoras, porque Sarlo practica con fruición la misoginia femenina respecto de Cristina): un análisis político livianito y ligero, como para leer en la playa, digamos; y que refuerza ese pacto implícito, dándoles a sus lectores un barniz de cultura general para lucir en la peluquería o las reuniones sociales diciendo algo así como "¿viste la nota de la Sarlo?, dice lo que yo siempre te digo".

Pero no todo con Sarlo tiene que enfurecernos, porque por allí genera situaciones ciertamente risibles; como cuando la emprende contra los supuestos arrestos monárquicos de Cristina (y allí aparecen otros lugares comunes del zonzaje, como aquél célebre de la "alternancia conyugal" de Grondona), en sueltos que consumen preferentemente ávidos lectores (y recalco otra vez: lectoras) de Vanidades y Hola, deseosos de no perderse detalles de la vida y obra de las testas coronadas de Europa.

Lo que resulta en que, allí donde Sarlo pretende erigirse en una defensora a ultranza de las virtudes ascéticas de la república ideal, su público lo traduce en algo así como "pero habráse visto, una chiruza de Tolosa con pretensiones de reina, no vas a comparar con Máxima".

Probablemente ella no lo sepa, y si alguien se lo dijera no lo admitiría, pero como le pasó a Martínez Estrada con el primer peronismo, a Beatriz Sarlo el kirchnerismo en general, y Cristina en particular, la han enfermado.

Básicamente de estupidez, y la cura -hoy por hoy al menos-  no se conoce.  

jueves, 5 de enero de 2012

CON AMPLIA COBERTURA DE CLARÍN Y LA NACIÓN, NACE "CARTA VIEJA"


Con el claro liderazgo de la columnista de La Nación, Radio Mitre y Revista VIVA, y amplia cobertura en los diarios de los socios mayoritarios de Papel Prensa, nace "Carta Vieja"; la contracara de los intelectuales chupamedias del poder nucleados en Carta Abierta.

Aquí en el diario de los Mitre, y acá en el de Magnetto vemos el manifiesto fundacional de la nueva agrupación, que además de Sarlo nuclea a figuras de la talla de Roberto Gargarella (del alfonsinismo línea histórica Octubre del 83' a Junio del 85' aproximadamente, fecha de lanzamiento del Plan Austral; cuando pasaron a la clandestinidad), Maristella Svampa (con ese nombre y apellido, condenada desde el vamos a hablar en difícil) y Héctor Bidonde, ex zamorista, ex ripollista y efímero proyectosurista línea "D" del subte porteño.

El novel agrupamiento estaría considerando convocar a sus filas a Miguel Bolasso y a Jorge Larata, cuyas ideas coinciden un 100 % con el manifiesto de Carta Vieja, según podemos corroborar con sus declaraciones en este reportaje de La Nación

De cualquier modo, bienvenidos al debate intelectual argentino, porque era hora que se terminara con el discurso único del gobierno, que como bien dice Larata en el reportaje, controla el 80 % de los medios y ahoga todo discurso disidente.

Existiría honda preocupación en los bancos, petroleras, cerealeras y la Barrick Gold por la probabilidad concreta de que el nuevo grupo emprenda el camino de la lucha armada para derribar al capitalismo; algo que sin dudas harán en cuanto les dejen tiempo algunos trabajos de investigación que tienen que presentar para seguir cobrando las becas del CONICET, y los plazos de entrega de las notas de la revista VIVA, en el caso de Sarlo; cuya cercanía con Magdalena Ruiz Guiñazú y Bonelli es también motivo de preocupación en el establshment local.: estarían tratando de desgrabar sus participaciones en Radio Mitre, porque creen que detrás de la aparente gangosidad, se esconden mensajes cifrados dirgidos a células dormidas de Carta Vieja, en espera de la señal de insurrección general. 

viernes, 21 de octubre de 2011

20 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA INTELECTUALES ANTI KIRCHNERISTAS


Por Raúl Degrossi

El domingo Cristina se encamina a obtener un triunfo electoral rotundo, probablemente con el mayor porcentaje de votos que haya obtenido un presidente desde la vuelta a la democracia; seguramente con la mayor distancia con el segundo de la historia argentina.

Con ese triunfo, el kirchnerismo completará doce años consecutivos en el poder, tres mandatos presidenciales, algo que ningún otro movimiento político había conseguido nunca antes en la historia argentina.

Datos de la realidad que hablan de un proceso político que merece un análisis profundo, que aborde toda su complejidad; y que desde la vereda de enfrente -es decir aquellos que critican al kirchnerismo, o directamente lo detestan- todavía está pendiente.

Como el triunfo de Cristina implicará -entre otras cosas- que mucha gente (Sarlo, Abraham, Caparrós, Aguinis, Asís, Kovadloff, Sebrelli, Gregorich y siguen firmas) deberá soportarla a ella y al kirchnerismo otros cuatro años, van unos sencillos consejos para ver si logran levantar la puntería, y contribuyen a mejorar la calidad del debate político en la Argentina:

1. Un proceso político que se extenderá por doce años encierra -necesariamente- complejidades, marchas y contramarchas, contradicciones. Por ende, deseche de inmediato -para tratar de entenderlo o explicarlo- toda explicación simplista o monocausal: correrá el riesgo de no acertar a entender nada, y si no lo entiende, no lo podrá explicar, por más que trate.

2. Es de buen tono en la disputa democrática  no etiquetar de antemano al adversario, menos con desmesuras históricas. Decir cada diez minutos que el gobierno es una dictadura o que practica el fascismo, no ayuda a que la gente común comprenda no ya lo que ustedes opinan del kirchnerismo; sino lo que es una dictadura, o  lo que fue el fascismo.

3. Someta a permanente crítica todos los argumentos, empezando por los propios; y no acepte ninguno que -analizado con cuidado- demuestre que fue construido bajo el previo y necesario supuesto de que los eventuales interlocutores (sean estos lectores, oyentes, televidentes o asistentes a una conferencia), son tarados o estúpidos.

4. Ensaye permanentemente explicaciones del fenómeno kirchnerista prescindiendo de los vocablos “clientelismo” y “cooptación”, u otros similares, que presupongan que alguien obra exclusivamente movido por el dinero. Todos los movimientos políticos de la historia -aun los más execrables como el nazismo- han tenido quienes adhirieron a ellos por razones que juzgaron valederas; aunque uno no las comparta. El asunto para el intelectual es tratar de entenderlas, no de juzgarlas.

5. Deseche por inservibles todos los argumentos vinculados a la “impostura” del kirchnerismo, según los cuáles este se apropiaría de causas justas en las que en realidad no cree; y tampoco pierda demasiado tiempo en buscar en todo acto político -aun en el más noble o beneficioso para el conjunto- las verdaderas intenciones ocultas; y menos que menos las decrete a priori como macabras. No explicará nada con eso, y ni con la máquina de la verdad de Chiche Gelblung podrá demostrar su punto: lo relevante es lo que alguien hizo, sea bueno o malo; por que lo hizo (o peor aun: por que cree usted que lo hizo) es secundario, y puede llegar a ser irrelevante.

6. Deje de repetir constantemente que el kirchnerismo en el gobierno busca “tener caja y acumular cada vez más poder”: no hubo un gobierno en la historia que renunciara a tener y acrecentar una y otra cosa; excepción hecha quizás del de De La Rúa. Ambos elementos son consustanciales a la idea misma de lo que es un gobierno (según la define unánimemente la teoría política); de modo que repetir eso lo convertirá en el hazmerreír de los que entienden del asunto. Concéntrese más bien en analizar para que se usan los recursos de la “caja”, y los instrumentos del poder.

7. Nunca olvide que las personas -en tanto ciudadanos- obran políticamente según sus propias racionalidades instrumentales, y lo que usted considera importante o vital, para otro puede no serlo tanto. Dejar de lado esta regla elemental y sencilla de análisis puede llevarlo a repetir sandeces como “claro, la votan porque cobran la jubilación del ama de casa o la asignación universal, y se olvidan del Indec y el Consejo de la Magistratura”, o peor aun: “ganan las elecciones porque la economía anda bien, la gente tiene trabajo y le aumentan el sueldo, y el gobierno les hace cloacas”. Piense por un momento -sólo por un momento- que en esas circunstancias, lo ilógico sería que el kirchnerismo perdiera las elecciones.

8. No olvide que todos (hasta los propios corruptos) dicen ser honestos y combatir la corrupción; de modo que centrar el análisis político exclusivamente en ese aspecto lo llevará a un irremediable punto muerto: todos le darán la razón, pero nadie le dará bola, porque queda mal darse por aludido en público con ese asunto. Por otra parte, no se puede afirmar que se cree en las instituciones, y al mismo tiempo pretender que, simplemente porque uno diga que alguien es corrupto, ese alguien deba ir de inmediato preso, sin necesidad de pruebas, sentencia o juicio alguno.

9. Respete la expresión de la voluntad popular en todas las circunstancias, le gusten o no sus resultados: no es lógico sostener que los votantes son lúcidos ciudadanos independientes cuanto votan a Macri en la Capital, y pobres víctimas del clientelismo cuando hacen lo mismo con Gildo Insfrán en Formosa. Es casi obvio destacar que, en democracia, todos los votos valen lo mismo: uno. 

10. No reclame con insistencia ir a lugares a los que -si lo invitaran- jamás iría, como lo prueba el hecho de que los descalifica de antemano, permanentemente. O sea: no despotrique porque lo excluyen de los medios manejados por el Estado, o que son afines al gobierno; cuando dice todo el tiempo que allí sólo aparecen obsecuentes alcahuetes del poder, que venden su alma por dinero. 

11. Resista la tentación de salir corriendo rápidamente a escribir un libro sobre el kirchnerismo y sus circunstancias al calor del momento político, nada más que para poder llegar a tiempo a la Feria del Libro. Las urgencias de las editoriales (y de la propia cuenta bancaria) no suelen ser buena compañía para la reflexión crítica.

12. Infórmese debidamente en forma previa cuando vaya a incursionar en temas ajenos a su área habitual de competencia, cualquiera sea ésta; en lo posible por fuentes científicas y sin recurrir a Wikipedia. Un intelectual no es un todo terreno ni un “experto en cosas”; menos un Pico Della Mirándola, de quien se decía en su tiempo que “sabía de todo lo sabible”. No atender debidamente este punto puede resentir su credibilidad: si usted es crítico literario y dice sandeces sobre economía o sanatea sobre derecho y alguien se da cuenta, probablemente y por carácter transitivo, dejen de comprar los libros que recomienda.  

13. No diga todo el tiempo que es una persona informada porque lee los diarios o mira todos los noticieros, de un intelectual se espera algo más que eso para comprender la realidad y explicarla. Además le acercamos un dato que puede resultar de interés: los medios que lee, mira o escucha a diario, podrían no estar dando una visión completa y plural de la cosa.

14. No repita la bobada de que un intelectual debe ser crítico y estar siempre en contra del poder, y que éste reposa exclusivamente en el Estado: es una idea de la sociedad que se remite a la Carta Magna de 1215, o sea un poco pasada de moda; y un intelectual es –por sobre todas las cosas- alguien que reflexiona, sea donde fuera que su reflexión lo conduzca. ¿O acaso si usted es marxista y mañana se implanta la dictadura del proletariado se va a poner de inmediato en contra, de puro crítico nada más?

15. Tampoco ande diciendo todo el tiempo y por cuanto medio tenga a su alcance, que lo censuran o lo prohíben, porque es un oxímoron: si eso realmente pasara, no podría decirlo, simplemente. Además mirarse permanentemente el ombligo (o tomar exclusivamente en cuenta lo que le pasa personalmente) no es un buen punto de observación para analizar los procesos sociales.

16. No renuncie a la propia identidad política y asúmala sin complejos, sea de izquierda, de derecha, radical, socialista, peronista o -sobre todo- anti peronista: es una de las cosas buenas de haber reconquistado la democracia, nadie debe andar escondiendo sus preferencias. No luche consigo mismo, fingiendo todo el tiempo ser lo que no es, y trate de ser coherente con lo que es, asumiendo las consecuencias. Siempre es bueno -y pertinente al debate- aclarar el lugar desde donde uno habla.

17. Sin caer en el argumento ad hominem, tenga en cuenta con quienes coincide o disiente con frecuencia en sus argumentos, y si le sucede que casi siempre está en compañía de manifestaciones de la mente humana no debidamente tratados aun por la sicología como Carrió, o exponentes vivientes del fracaso del sistema educativo como Majul, revise su discurso: algo debe estar haciendo mal. 

18. Resista por todos los medios la tentación de hacer pronósticos o responder a los que se los pidan, el análisis de la realidad  política y social no corresponde al ocultismo o las ciencias arcanas. No se espera de un intelectual (no debería esperarse, al menos) la adivinación del futuro, menos tratándose de procesos sociales, que no tienen las leyes de causalidad inexorables de los fenómenos naturales.

19. No confunda la realidad con los propios deseos: por más que usted quiera que Cristina y todo el kirchnerismo estallen por los aires por autocombustión espontánea, eso no sucederá; y si es irracional esperarlo, peor aun es decirlo una y otra vez, como predicción resultante del análisis. De un intelectual se espera -justamente- que apele al intelecto como sublimador de las pasiones y sentimientos.

20. Por último y por sobre todas las cosas: bajo ningún concepto acepte que lo llamen “intelectual”, al menos hasta que haya hecho algo realmente digno de que le asignen tal título.

Y ni aun así se la crea, porque esto es como en el boxeo: al título hay que revalidarlo todos los días.     

sábado, 15 de octubre de 2011

HABLANDO DE VESTIDOS, SARLO ESTÁ EN BOLAS


Por Raúl Degrossi (*)

En estas semanas volvió el tema de la reforma constitucional que lleve a la Argentina de un régimen presidencialista a uno parlamentario o semipresidencialista. (decí que volvió de la mano de los disparates de Carrió, una aclaración necesaria) Si se hacen las cuentas, costará obtener del Congreso la ley que habilite una asamblea constituyente;(avisále a Majul, que puso en el Cronista Comercial que el FPV tendrá 172 diputados)  estaremos con el tiempo justo para que esa asamblea sesione de manera que los cambios no sean despachados por la ventanilla de trámites urgentes (¿por qué, la harían de acá a diciembre la reforma, cuál es el tiempo para reformar la Constitución, de dónde lo sacaste?) y, por fin, que la Constitución reformada llegue sobre la hora a las elecciones de 2015,(¿por qué "sobre la hora" para el 2015, no estábamos con el tiempo justo, como sabés lo que pasará hasta entonces, te estás postulando para reemplazar a Carrió como pitonisa) en las que, hasta hoy, Cristina Kirchner no puede competir por un tercer mandato.(hasta hoy, no empezó todavía el segundo porque no la eligieron...como dice la Constitución, y hasta dentro de cuatro años, será igual)

Habría que apurarse. (¿por qué, cuanto antes empezó Menem?) Que la Presidenta consiga los votos en el Congreso para habilitar una reforma es verosímil, aunque no seguro. Tiene los propios y chantajeará a la oposición con el argumento de que la reforma figura entre los mejores sueños políticos argentinos desde Raúl Alfonsín.(acá superás el nivel de delirio de Carrió: ella dice que hay rosca con Binner, vos la acusás de chantajista con el resto de la oposición) ¿Se atreverá la oposición a negarse o algunos caerán en una trampa de aspecto institucional, cuya mayor virtud será resolver la cuestión sucesoria en el oficialismo? (¿negarse a algo que imaginó Carrió?, sería un signo de cordura, pero va vimos que la locura es contagiosa, y ejerce una atracción irresistible)

El fino análisis de Mario Weinfeld, que se publicó el domingo en Página 12, no menciona la alternativa de un sistema parlamentario "a la rusa", donde el invencible Vladimir Putin se convirtió en primer ministro de su subordinado Dmitri Medvedev y ahora Medvedev se convertirá en primer ministro de Putin y así hasta un infinito cuyo límite sólo serían la vida o la paciencia humanas.(eso no es un sistema parlamentario "a la rusa", es una simple rosca, había presidente y primer ministro antes de Putin y Medvedev y no hubo reforma constitucional) La Argentina, que en el siglo XIX miró a los constitucionalistas norteamericanos, podría adoptar el "enroque ruso", siempre que el kirchnerismo conserve una mayoría parlamentaria.(y siempre que modifique la Constitución, que es presidencialista) Justo es reconocer que el "enroque ruso" es una versión del "enroque conyugal criollo" inventado por Kirchner.(¿por qué variante? no sanateés: allá están los dos al mismo tiempo en el poder, uno como presidente y el otro como primer ministro, Néstor y Cristina se sucedieron en el cargo sin modificar la Constitución, con un simple procedimiento: presentarse a elecciones y ganarlas; eso pasa por repetir esa boludez de lo conyugal que se la copiaste a Grondona)

En el caso de Cristina Kirchner, una reforma podría tener otras opciones, si se aprueba a tiempo. (y dale con el tiempo, ¿nunca viste una ley aprobada corriendo el reloj cuando termina el período parlamentario?) Una posibilidad es que la Presidenta siga siendo presidenta de un régimen parlamentario (fuerte o atenuado), ya que el cargo no sería el mismo que hoy desempeña. (el cargo sería el mismo: presidenta, en todo caso tendría menos funciones, que es lo que pasa con los presidentes que conviven con un primer ministro) Para evitar discusiones, siempre podría establecerse una excepción por medio de una cláusula transitoria. (¿qué discusiones, que cláusula transitoria, por qué transitoria?, eso lo escuchaste en algún lado y lo repetís de memoria) Dejo esto a los constitucionalistas. (¿qué es esto, todo el resto de la columna, o sólo la parte que hablás de la reforma constitucional) El otro camino es que un leal sea el presidente y que Cristina (con la mayoría parlamentaria que volverían a asegurarle las elecciones) sea la primera ministra. (para lo cual igual habría que reformar la Constitución y crear el cargo, porque el Jefe de Gabinete no es primer ministro) Quizás algunos opositores tengan la ilusión de que, en la renovación parlamentaria de 2013 o las posteriores, el kirchnerismo no obtenga esa mayoría (ah, ¿hay otros opositores que tienen la ilusión de que el kirchnerismo los barra también en el 2013?) y que, en consecuencia, un acuerdo opositor designe el primer ministro.(para lo cual previamente habría que haber reformado la Constitución, pero dijiste que no alcanzaba el tiempo) No quiero imaginar las acusaciones de desestabilización institucional y de parlamentarismo destituyente.(parecidas a las de "hegemonía" que hacen ustedes cuando el gobierno gana la elección por afano, ahora si hubo reforma y hay parlamentarismo, no sería "destituyente", distinto es si es un liso y llano asalto a las comisiones del Congreso, como el del Grupo A en diciembre del 2009, sin reformar la CN) 

Aceptemos como hipótesis que el kirchnerismo siga conservando mayoría parlamentaria y nombre con votos propios y de sus aliados filokirchneristas (del tipo Sabbatella) (así dicho parece un grupo sanguíneo) su primer ministro o primera ministra. (insistimos: ¿en qué momento de todo este delirio se reformó la Constitución para tener primer ministro?) Esta variante daría un espectáculo curioso. (no tan curioso como el que das vos escribiendo esto) Cristina Kirchner (convertida en primera ministra) trajinando casi cotidianamente el Congreso para presentar proyectos de ley, aguantar preguntas, justificar decisiones, responder interpelaciones y ser cuestionada. Cualquiera que haya visto un plano de noticiero televisivo en el que un primer ministro discute en el Parlamento sabe que ese escenario es para Cristina Kirchner como la kriptonita para Superman. (ah, o sea que toda la teoría política precedente está sustentada en lo que vos creés que es un sistema parlamentario, por los planos de un noticiero televisivo, tremendo: Pasquino tiembla con tu competencia)  Es cierto que fue diputada y senadora, pero eso ha quedado en el pasado. (claro, cuando no era primera ministra, como en esta novela) Quienes la tuvieron de compañera en el Congreso (Carrió) cuentan que siempre tuvo buena memoria, que trabajó mucho en las comisiones que le tocó presidir y que fue soberbia.(claro, razones todas por las que en la Argentina no se podría modificar la Constitución, poner un primer ministro y nombrarla a Cristina en el cargo, si hubiera sido senil, humilde y vaga, otro sería el cantar. Acá hasta Pareto y Mosca ya te tienen miedo, eh) 

O sea que descartemos a Cristina primera ministra,(porque tiene buena memoria, trabaja mucho y es soberbia) salvo que las mayorías que obtenga en sucesivas elecciones (¿cuáles, hasta cuando?, ya pensar en el 2015 era un delirio, imagináte más adelante)sean tan amplias que el Congreso no le ofrezca sino un teatro amistoso, donde se abra el telón para discursos en cadena nacional parlamentaria. (en ese caso no tendría sentido perder tiempo al pedo haciendo una reforma para poner un primer ministro o serlo ella: la reeligen diez veces como presidenta, y listo) Y nadie podría ofenderse de que la actividad de las instituciones de la república se difundan todos los días por la televisión oficial.(¿y esto último que soto tiene que ver con el sistema parlamentario o presidencialista?, nada, pero lo tenías que meter porque está en el guión) 

Pero, salvo que entremos en estricto régimen de partido único y satélites, (¿qué tiene que ver el régimen de partido único con que la forma de gobierno sea presidencialista o parlamentaria, dónde existe hoy -luego de la caída del muro de Berlín- un gobierno de partido único salvo en Cuba o China, realmente creés que algo así puede pasar acá donde hay 638 pymes electorales?, mezclaste al PRI de México con los regímenes socialistas, un espanto, agarrá un libro de ciencia política que no muerden)   no puede descartarse de plano que algún diputado díscolo de la oposición le haga algún cargo o reproche a la primera ministra. Razón suficiente para descartar una alternativa que va demasiado en contra del temperamento de Cristina Kirchner, que ama el discurso ininterrumpido y el sarcasmo contra todo conato de oposición a lo que ella piensa, cree, le informaron hace poco, describe con precisión o equivocándose, pasa por alto u olvida. (toda la descripción completa, hasta la última coma, es perfectamente aplicable a Carrió, quien sugirió la gansada de la reforma constitucional y a vos te inspiró esta catarata de estupideces) Va en contra de su autocentramiento y del giro de toda proposición (incluso la más neutra o bobalicona) sobre el eje de la primera persona del singular: "Siempre he pensado que?"(y si expresa su propio pensamiento, aun en lo más bobalicón, ¿qué persona se supone que tendría que usar que no sea la primera del singular, absolutizar diciendo "todos pensamos que..."?). Ya lo señaló Pepe Eliaschev en su columna de Perfil.(¿esta misma pelotudez ya fue dicha antes?, Dios mío) La concentración de Cristina sobre su propio cuerpo y alma no tiene, en mis recuerdos políticos, ningún antecedente que le haga sombra. (ninguno eh, ni Imelda Marcos) Ha alcanzado el autoabastecimiento de aciertos y de errores.(¿vos tenés espejo en tu casa, le preguntás a alguien en algún momento que piensan de lo que decís?, porque de aciertos debés tener problemas de abastecimiento y vas a tener que abrir la importación, aunque de errores, estás para que te cobren retenciones)

¿Por qué querría una política de este estilo pararse tras el pupitre del primer ministro frente a un Parlamento donde siempre puede haber un estúpido que no haya entendido bien las reglas del juego y la acose con una objeción fuera de lugar? Francamente, no hay ninguna ganancia en ejercer el poder de este modo, hostigada por quienes ponen palos en la rueda y miran el orillo de todas las resoluciones, parlamentarios de cualquier partiducho de la oposición y diputaditos que buscan repercusión en los medios.(bueno, suponiendo que así pensara Cristina, hete aquí que pareciera que más de la mitad de los electores piensa lo mismo. La verdad: cansa un poco leer estas boberías, y que a la que las escriba le digan "intelectual", parece Nora Lafón)

Lo mejor, entonces, es que la Presidenta siga siendo presidenta de un régimen semipresidencialista, más a la francesa. (¿como siga, si el nuestro es presidencialista al estilo nortemaricano?) Sin embargo, en este caso, además de superar el inconveniente de que "presidente" según la Constitución de 1994 no debe querer decir lo mismo que "presidente" según la nueva Constitución (y para eso se necesita pactar la ya mencionada cláusula transitoria),(¿qué nueva Constitución, cuando se sancionó, qué dice, qué cláusula transitoria, qué fumás?) el sistema a la francesa ha demostrado que si a mitad de mandato cambia la composición del Parlamento porque la gente ha votado nuevos diputados de otros partidos, el primer ministro puede no ser un hombre del presidente sino resultar de un acuerdo de la oposición. Fue la famosa "cohabitación" francesa.(que no tiene nada que ver con nuestro sistema, que es presidencialista) Le pasó nada menos que a Mitterrand, de quien Cristina Kirchner seguro que no se siente inferior, pero sólo en instantes de mucho optimismo podría sentirse superior.(¿y toda esta perorata sicológica berreta quien te la spoló, Aguinis, que poronga tiene que ver con el análisis, si el presidente era otro que Miterrand y perdía las elecciones, cambiaba la cosa?)

La matriz unipersonal y concentrada del poder ejercido como le gusta a la Presidenta no se adapta bien a una república parlamentaria o semipresidencialista, (no, se adapta a nuestra Constitución, que es presidencialista, y donde el Poder Ejecutivo es unipersonal, o sea por definición, unipersonal y concentrado) donde la omnipotencia presidencial es justamente el rasgo que se busca evitar. De todos modos, la Presidenta puede consolarse pensando en la prolongada vida política de Berlusconi, que siempre parece tocar su final y ha resurgido de varios incendios.(¿por qué consolarse, Cristina buscaría una reforma constitucional para perpetuarse en el poder, o se dedicaría a festicholas con menores como Il Cavalliere?)

¿O sea que los rumores sobre reformas a la Constitución deberían ser descartados? Mario Wainfeld, que está en mejor posición que yo para saberlo,(claro, porque es un periodista oficialista militante y tiene acceso a información de la Rosada, según ese razonamiento implicito todas las columnas de Majul, Morales Solá y Nleson Castro son pura sanata) humildemente confiesa que "no tiene la bola de cristal". Si se toma en cuenta el carácter instrumental de las instituciones en la teoría política del kirchnerismo,(y en cualquier teoría política que se precie, por eso son "instituciones") es posible pensar que nadie tomará en cuenta las cuestiones que se esbozan más arriba.(lo cual hablaría muy bien de su cordura) Por carácter instrumental quiero decir que una reforma institucional que tendría normalmente fines amplios y de largo plazo, sea utilizada en la coyuntura para resolver problemas como la sucesión dentro del Partido Justicialista.(claro, como la del 94' gracias a la cual los radicales engancharon el curro del tercer senador y el Consejo de la Magistratura)  La "república parlamentaria" no sería entonces sino una forma de prolongar el poder de Cristina Kirchner porque, hasta el momento, ella no encuentra un sucesor al "proyecto" (y no se sabe si lo busca o permitirá que emerja). La reforma institucional tendría entonces una finalidad práctica de coyuntura.(eso lo dijo Carrió en dos brulotes, al menos en poder de síntesis, te gana por afano)
Pero Cristina Kirchner debería pensar si cualquiera de estos escenarios se aviene con sus deseos. Quizá lo más sensato sea que busque la reelección indefinida, desafiando lo que la muerte de su esposo dejó cruelmente trunco. Lo demás tiene riesgos, la gente puede tomarse en serio el parlamentarismo; en fin, un desmadre.(¿realmente creés que a "la gente" le importan un comino todas estas cuestiones, la opción depende de que haya o no un Fernando Iglesias que la interrumpa cuando habla en el Congreso?)
Por suerte Aníbal Fernández, que como jefe de Gabinete tiene a su cargo las relaciones con el Congreso y hasta ahora las ha conducido con distancia inigualable, salió a desmentir todo. Dijo: "Es una discusión que inventaron otros". Si él lo dice, nos quedamos tranquilos.(y si Carrió dice lo contrario, salimos todos a escribir columnas llenas de pelotudeces como ésta)

(*) Sólo las negritas, el original es de Sarlo acá.