LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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viernes, 23 de octubre de 2020

ESCENAS DE LA EDAD MEDIA

 


El pleito de la familia Etchevehere por su herencia, o por las tierras fiscales que dicen son suyas, la verdad, nos importa tres belines. Cierto es que el culebrón pone una vez más en el tapete la cuestión de las dificultades para el acceso a la tierra, sea para vivienda o para producir.

Tampoco vamos a analizar acá la cuestión desde la óptica de una posible reforma agraria, o el rol que juegan en todo estos Juan Grabois y su organización, que después de todo están allí por invitación de la dueña de al menos una parte de esos campos. Lo que nos preocupa del video de apertura, que se ha viralizado en las redes sociales, es otra cosa. 

Se puede ver allí como se arriman a la tranquera unos "parlamentarios" presuntamente enviados por el resto de los hermanos Etchevehere -que no hicieron la tarea por sí mismos- para conseguir el "desalojo pacífico" del campo, y ofrecer "un salvoconducto" para que la gente de Grabois pueda dejar tranquila el campo, y la provincia. El tipo que hace las veces de vocero -no dice de quien o quienes- señala que él está tranquilo y lo pide de buenas maneras, pero no puede garantizar que "las demás personas" que están allí hagan lo mismo.

La amenaza de usar la violencia es casi explícita, flota en el aire, tanto como el derecho que este señor y la gente a la que ¿representa? cree tener a establecer u otorgar la "documentación" necesaria para que alguien pueda ejercer un derecho que le reconoce la Constitución Nacional a todo habitante del país, en una parte de su territorio. En éste caso la provincia de Entre Ríos.

Todo eso frente a la mirada atenta y la actitud pasiva de los miembros de la fuerza pública estatal (los policías entrerrianos que aparecen en el video), que dejan claro de tal modo quien manda en la provincia, o en todo caso a quien obedecen ellos. Se puede adivinar por las propias palabras del lenguaraz (y porque han circulado imágenes) que en las cercanías y rodeando el campo hay gente armada, y dispuesta a usar sus armas para desalojar por la fuerza a los que presuntamente ocuparon un campo que no es propio -aunque lo hayan hecho con autorización de una de las dueñas, dato no menor-, pero que tampoco es de ellos, los integrantes de la milicia privada que se autoatribuye el rol de patrulla de los caminos, o algo así.

La escena tiene un poderoso aire de familia con los "piquetes de la abundancia" agrogarcas del 2008,y es altamente probable que los que acudieron en auxilio de los Etchevehere más cagadores -si es que es posible hacer distingos al respecto-, hayan participado de la revuelta contra las retenciones móviles Hay un modus operandi común.

Es difícil condensar en imágenes y en tan poco tiempo, una postal del feudalismo que subsiste en la Argentina en muchos lugares, y que no consiste precisamente en la imagen que al respecto suelen dar los medios hegemónicos cuando emplean el término: la de un gobernador peronista varias veces reelecto en su cargo, como los Rodríguez Saá o Gildo Insfrán. De hecho, Entre Ríos es una de las provincias que tuvo alternancia de signo político en sus gobiernos desde 1983 para acá.

De sus gobiernos, dijimos, no de los que realmente mandan, que es la gente que está del otro lado de la tranquera, amenazando veladamente a los ocupantes del campo, con el respaldo de la policía, es decir, del Estado. 

La rusticidad de esta gente no tiene que ver con sus tareas rurales -altamente tecnificadas y delegadas en otros, hace décadas-, ni con su atuendo, cuando cometen la ridiculez de disfrazarse de gauchos pero con boinas: "hijo 'el país, con gorra e' vasco", como diría Jauretche.

Son rústicos porque viven al margen de conceptos elementales de la sociedad moderna como las instituciones y las leyes -de las que solo les interesan las que protegen su propiedad privada-, como una mezcla de señores feudales de horca y cuchillo con colonos del Far West con 4 X 4 en lugar de carretas, con la escopeta lista para arreglar a los tiros cualquier diferendo. Gente que, como decía De Angelis, ese de ellos que llevó su bochorno al Senado de la nación, "no está acostumbrada a pagar impuestos", y esas cosas.

De la modernidad lo que conocen o les interesa es el paquete tecnológico aplicado a la agricultura (por el que no quieren pagar patentes) y las técnicas asociadas al mismo, y la vasta ingeniería jurídica y contable destinada a evadir el pago de impuestos; de extrema sofisticación en algunos casos. Los métodos que emplean para desalojar a Grabois y los suyos no difieren sustancialmente de aquellos que usaron para presionar a los legisladores para que votaran contra las retenciones móviles en el 2008, o los que usó Biolcatti cuando encabezó un intento de toma de la Legislatura bonaerense, para impedir un aumento del impuesto inmobiliario.  

Y lo peor de todo es que los tipos se sienten la Patria misma, los dueños de la bandera -que no se les cae nunca de las manos, hasta para pedir que dejen a Vicentín defraudar tranquilo a sus acreedores- de ese mismo Estado al cual desconocen. Y son, a su vez, parte (y no menor) de nuestra esplendente "burguesía nacional", o élite o clase dirigente empresarial, como la quieran llamar.

Para colmo, de esa parte que, en nuestra estructura productiva dual y desequilibrada, genera buena parte de las divisas que nuestro país necesita para desarrollarse: piensen que nuestra suerte, la de todos, está en buena parte en manos de ésta gente; que se sienta en los silos bolsa o encanuta los dólares para forzar una devaluación. Y si no son ellos en persona los que están en esa posición, ya han demostrado que pueden perfectamente alzarse en armas en defensa de los intereses de los que sí lo están, como es justamente este caso.

El sábado pasado conmemoramos el Día de la Lealtad, y los 75 años de peronismo. Pensemos como le deben haber caído a ésta gente cosas como el Estatuto del Peón de Campo o la creación del IAPI, y por ahí nos ayuda a entender estas cuestiones.

domingo, 22 de septiembre de 2019

¿OTRA VEZ LA BURRA AL TRIGO?


Leíamos en Diario Bae que durante toda la semana pasada fueron fuertes los rumores de cambios que dispondría el gobierno en el ridículo esquema de retenciones a las exportaciones por el cual, por encima de las alícuotas disminuidas durante la gestión de Macri, se paga un adicional de 3 o 4 pesos (según se trate de productos manufacturados o materias primas, respectivamente) por cada dólar recibido en pago: una carga tributaria que se dispuso cuando el dólar estaba a $ 20, y que se mantuvo igual hasta hoy, con lo que se fue licuando, incrementando las ganancias de los exportadores con la devaluación. 

Según cuenta la nota, los rumores de cambios (que el gobierno se apuró a desmentir por boca de Etchevehere) hicieron que se multiplicaran por 15 los registros de operaciones de exportación, a través de los cuales los operadores del comercio exterior tratan de cubrirse de posibles aumentos en el tributo. También tuvo que desmentir el gobierno que tuviera pensado cerrar el registro, aunque al final de la rueda semanal colapsó, por la gran cantidad de operaciones inscriptas por lo expuesto.

El episodio resulta propicio para recordar la vigencia de las Leyes 21.453 y 26.351 que rigen las operaciones de comercio exterior a los fines del pago de los derechos de exportación (retenciones); que cobraron actualidad la última vez que se modificaron las retenciones (estableciendo ese "plus" en pesos que señalábamos): mientras la primera establece que a los fines de determinar cuanto se debe pagar, por ejemplo, en concepto de retenciones, debe tenerse en cuenta la fecha de inscripción en el registro de las operaciones de venta al exterior, la segunda dispone que los exportadores deben acreditar que a ese momento tenían la disponibilidad del producto a exportar; sea por tenencia o por adquisición comprobada.

En ésta entrada del año pasado contábamos las maniobras que se dieron en el último "aumento" de las retenciones, porque el entonces Ministerio de Agroindustria a cargo (como hoy) de Etchevehere, dejó abierto el registro; posibilitando de ese modo las maniobras de elusión. 

El hecho le costó además al ex presidente de la Sociedad Rural una denuncia penal de Marcelo Parrilli por defraudación contra la administración pública, en la que además pedía que se investigara si no hizo uso indebido de información privilegiada a la que tuvo acceso en razón de su cargo (por saber que se venía el aumento en las retenciones) para "avisarles" a sus amigos.

Etchevehere trató de zafar entonces dando de baja del registro de operaciones de exportación a un conjunto de ventas de "perejiles", comparados con el tamaño de los grandes operadores del mercado, que también estaban comprometidos en la maniobra y quedaron en consecuencia comprendidas en la denuncia de Parrilli: Aceitera General Deheza (AGD), Bunge, Cofco, Cargill, LDC, ACA, entre otras.

Como se trata de zorros que pierden el pelo pero no las mañanas, y como Etchevehere logró hasta ahora zafar de sus trapisondas anteriores, y como el registro sigue abierto, no sería de extrañar que hayan vuelto a las andadas; o sea otro modo más de presionar para evitar que el gobierno -en su retirada- aumente las retenciones. 

Por lo pronto ya lograron que les flexibilicen las exigencias para liquidar las divisas, que por otro lado no venían cumpliendo, sin que nadie hiciera nada al respecto. Y encima y como alimentar más las sospechas de que están queriendo currar de nuevo, mientras inscribieron un montón de ventas en el registro, advierten que no liquidarán divisas hasta después de las elecciones.

domingo, 28 de octubre de 2018

PEREJILES DE EXPORTACIÓN


Como da cuenta la imagen de apertura, el viernes se supo que la hoy Secretaría de Agroindustria del Ministerio de la Producción había dejado sin efecto la inscripción en el registro de declaraciones juradas de ventas al exterior las operaciones anotadas por una serie de firmas exportadoras, por distintas irregularidades.

Las medidas se instrumentaron por las Resoluciones 19, 20, 22, 23 y 24 del secretario Etchevehere que fueron publicadas ese día en el Boletín Oficial; y las inscripciones se dejaron sin efecto por distintos motivos, a saber: falta de dcumentación respaldatoria de las operaciones, falta de acreditación fehaciente de la tenencia de los granos u oleaginosas por los cuales se llenó la DDJJ, o presunta inexactitud u omisiones esenciales en la documentación presentada.

Según consta en los considerandos de las mismas resoluciones, la cuestión está vinculada a las maniobras que realizaron diferentes exportadores a raíz de los cambios que el gobierno de Macri dispuso en el esquema de retenciones a partir del Decreto 793; previo al cual Etchevehere (por entonces ministro de Agroindustria) dejó abierto el registro de declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE), y permitió que esas empresas inscribieran operaciones para eludir el pago de retenciones, o pagar alícuotas más bajas.

La maniobra generó una denuncia penal de Marcelo Parrilli contra el ex presidente de la Sociedad Rural por presunto tráfico de influencias o uso indebido de información privilegiada, para favorecer a los grandes grupos exportadores en una clara defraudación a la administración pública.

En ese momento explicábamos en esta entrada como funciona el mecanismo, de acuerdo al régimen de las Leyes 21.342 de la dictadura, y 26.351 aprobada a fines del 2007. Allí nos remitimos en mérito a la brevedad, pero ahora vean el siguiente cuadro:


Es el relevamiento que hizo en ese momento el CEPA y Parrilli volcó en su denuncia, de las principales exportadoras beneficiadas por la "gauchada" de Etchevehere, los volúmenes declarados y el monto que se ahorraron de pagar en retenciones.

Nosotros cruzamos esa información con los listados anexos a las cinco resoluciones de Agroindustria que fueron publicadas el viernes en el Boletín Oficial, y nos encontramos que las empresas mencionadas en el cuadro se salvaron de la rectificación del registro de DJVE, y en consecuencia seguirán sin tener que pagar las retenciones que debieran, salvo una: ADM Agro SRL (EX AC Toeper), comprendida en la Resolución 22.

Medido en volúmenes exportables (que son los que determinan el monto de retenciones que deberían haber ingresado al fisco) se verían afectadas apenas 920.000 toneladas, sobre un total de 8,2 millones que fueron inscriptas en el registro que Etchevehere dejó abierto ex profeso, para zafar de los cambios en retenciones.

Dicho en criollo: para pretender zafar de la causa judicial en la que está comprometido, Etchevehere eligió a algunos "perejiles" del negocio exportador que se prendieron en la movida, e hizo zafar a los peces gordos, que seguramente deben tener los papeles en regla y obviamente pueden acreditar la tenencia de la mercadería a exportar (porque la acopian), pero para hacer el negocio usaron la información privilegiada que él mismo les facilitó, dejando abierto el registro.

viernes, 14 de septiembre de 2018

"TODOS TENEMOS QUE CEDER UN POCO"


Macri prometía en campaña que iba a mantener lo bueno del kirchnerismo y a terminar con lo malo, y que con él en el gobierno todos íbamos a estar todos los días un poco mejor: la famosa “revolución de la alegría”, que se contraponía con “la campaña del miedo”. Le dio buenos resultados electorales entonces, pero ya instalado en la Casa Rosada, la realidad se impuso por su propio peso: el despliegue su proyecto político y -sobre todo- económico fue todo lo malo que se suponía, y mucho más.

Vista en perspectiva hoy, la “campaña del miedo” parece tibia: cualquiera sea el indicador macro o micro económico o de medición de la situación social que se tome, el país ha retrocedido décadas en poco más de dos años y medio. No hace falta abundar al respecto, basta con leer los diarios todos los días, aun en medio de un espeso blindaje mediático a la gestión de “Cambiemos”.

Precisamente cuando las evidencias de la crisis fueron tan notorias que ya no podían negarse, el gobierno comenzó a cambiar el discurso “optimista” de la campaña, apelando a generar una épica de la malaria: como el “estamos mal pero vamos bien” del menemismo, Macri recicló el viejo mito del neoliberalismo que reclama sacrificios y privaciones presentes, para poder gozar de futuros prósperos que además, son cada vez más lejanos, inciertos y brumosos. Y por supuesto, desplaza hacia fuera las culpas de la situación creada por su gobierno y sus políticas, en todas direcciones: la pesada herencia, “se robaron todo”, el contexto internacional o algún maleficio de origen inexplicable que siempre afecta las chances de los “gobiernos serios”.

Sin embargo tanto despliegue tiene por objeto ocultar que aun en medio de una crisis gravísima como la que atraviesa la Argentina, hay gente que la está pasando muy bien, o mejor dicho: por la magnitud de la crisis, es que a algunos (pocos) les está yendo muy bien, y no tanto porque sean inmensamente talentosos o grandes emprendedores, sino porque el gobierno inclina la cancha para ellos, con las decisiones que toma. Lejos está la realidad del discurso oficial que nos propine que "todos cedamos un poco en beneficio del conjunto".

He allí otra de las grandes trampas del liberalismo económico, cuando nos habla de la apertura, la desregulación, la disminución de la intervención del Estado y la correlativa ampliación de la libertad de los mercados: el Estado siempre interviene, regula, orienta  y distribuye las cargas y los beneficios, por acción o por omisión. La cuestión es en beneficio de quienes, y en perjuicio de quienes otros.

Y en el modelo puesto en marcha por “Cambiemos”, los perjudicados superan ampliamente en número a los beneficiados, de allí que las tensiones sociales y políticas van en constante aumento: pese a los pases mágicos de Durán Barba, la derecha sigue sin resolver el dilema de desplegar un proyecto que favorece los intereses de una ínfima minoría, logrando que sea legitimado, aceptado y tolerado por las grandes mayorías; sin romper los bordes de una democracia formal. De allí que los esté tensionando permanentemente, moviéndose constantemente en los límites mismos del estado de derecho, con irrefrenable tendencia a salirse de ellos.

Si hubiera que enumerar a los grandes ganadores del modelo, habría que empezar por los bancos: el macrismo dispuso un combo de medidas desreguladoras del mercado financiero (como la eliminación de los “techos” para las tasas que cobran, y de los “pisos” para las que pagan a los depositantes), de resultas de las cuáles sus ganancias crecieron en forma exponencial, un 93 % en términos nominales interanuales según se supo esta semana.

Pero además de eso, en un modelo de valorización financiera para la fuga de capitales, los bancos tienen todo para ganar, interviniendo en las colocaciones de deuda del Estado (nacional, provincial, municipal), en el desarrollo de productos financieros alentados desde el Estado (como los préstamos hipotecarios indexados por UVAS) y hasta en la suscripción de deuda y bonos del Estado, como las LEBACS o LETES. El gobierno de Macri ha llegado al extremo de remunerarles los encajes, algo insólito y sin precedentes en el mundo.


Seguirían luego los sectores agroexportadores y del campo privilegiado, en los que además la financiarización del negocio es creciente en un doble sentido: recogen capital disponible  para ser colocado en una inversión rentable, y generan excedentes colosales, que luego son reciclados en la bicicleta financiera y la fuga de capitales.

Ese panorama halagüeño para el mundo conocido semánticamente como “el campo” tiene su origen en sus ventajas comparativas, tanto como en decisiones concretas y puntuales del gobierno de Macri: la eliminación o reducción de las retenciones, la supresión de toda forma de cupo o restricciones a las exportaciones , la mega devaluación y, por supuesto, la total eliminación de la obligación de liquidar en el país, las divisas provenientes del comercio exterior. Otra vez, decisiones estatales concretas que le dan una ayudita a “la mano invisible del mercado”.

Precisamente en este punto (que como vemos, acaba de ser enfáticamente ratificado por Etchevehere) nos queremos detener: con un modelo económico que no resolvió la restricción externa de la economía argentina sino que, por el contrario, la ha agravado drásticamente, el macrismo sigue empecinado en cegar la única fuente de ingreso genuino de divisas al país, cerrado el grifo del endeudamiento externo, y sin que la “lluvia de inversiones” siga sin siquiera aparecer en el horizonte.

Al mismo tiempo y corrido por las exigencias de las durísimas metas fiscales a que se auto-obligó con el FMI, diseñó a las apuradas un esquema de retenciones “pesificadas” que se van licuando con el ritmo de la devaluación; lo que no es sino una invitación al sector par demorar ventas, retener cosecha y demorar aun más la liquidación de divisas, para maximizar sus ganancias, esperando que el dólar siga subiendo. Es tan fuerte la alianza del macrismo con uno de sus principales apoyos, que tutelando sus intereses a ese extremo está poniendo en riesgo la estabilidad del conjunto del sistema, colocándolo a las puertas de un default, una crisis del sector externo o ambas cosas al mismo tiempo; y ni siquiera ante esa perspectiva se plantea la posibilidad de volver sobre sus propios pasos.


Cerrando el podio de los grandes ganadores del modelo, aparecen las petroleras y generadoras de energías, cuyas ganancias crecieron exponencialmente en estos 33 meses -para variar- por un combo de decisiones estatales inspiradas no en la tutela del interés público, sino en la de sus intereses sectoriales: la dolarización de los precios de la generación en niveles que superan con creces el promedio internacional, abundantes subsidios estatales(que siguen creciendo y comprometen las propias metas fiscales del gobierno, como advertíamos acá), más una licuación de los costos laborales, a través de convenios flexibilizadores como el de Vaca Muerta.

A su vez y en tanto exportadores, les caben las mismas generales de la ley que al “campo”: los han favorecido la devaluación, la eliminación de las retenciones y de todo cupo a las exportaciones, u obligación de abastecer previamente el mercado interno, todas decisiones -para variar- del Estado conducido por Macri. Y al igual que con el campo, el gobierno parece decidido a sostener los subsidios estatales al sector, aun en medio de un brutal ajuste fiscal que genera tensiones sociales, y lo coloca en situación de riesgo político y electoral.

Dicho esto, volvamos para concluir al revés de la trama, que es el que padecemos a diario: la ruptura de la cadena de pagos y el aumento de cheques rechazados por el encarecimiento del financiamiento empresario por tasas astronómicas, la caída en las ventas y la suba en los costos por las tarifas, los demenciales aumentos de los combustibles, el gas y la luz, la inflación persistente y en alza en los artículos básicos de consumo de la canasta familiar; y sus consecuencias: deterioro del poder adquisitivo de los salarios, caída en picada del consumo, pérdida de puestos de trabajo, mayor precarización laboral, destrucción de capital de trabajo, incremento acelerado y exponencial de la pobreza. 

No se trata -como nos quiere hacer creer Macri- de fenómenos inevitables desatados por las fuerzas de la naturaleza o eventos ajenos al control de su gobierno; sino de consecuencias lógicas y previsibles (tanto, que fueron advertidas) de decisiones que tomó conciente y deliberadamente su administración. Porque aunque lo quiera ocultar, cuando decidió quienes iban a ganar, estaba decidiendo también quienes íbamos a perder: nunca tan cierto(y en más de un sentido) aquello de que en la vida hay que saber elegir.

lunes, 16 de abril de 2018

LA SINUOSA MORAL DE LA OLIGARQUÍA



Luis Etchevehere dejó de ser presidente de la Sociedad Rural Argentina para asumir como ministro de la Producción del gobierno de Macri hace cinco meses, en noviembre del año pasado.

A poco de asumir, cobró un bono de más de medio millón de pesos que le pagó la entidad (en decisión tomada con voto dividido de su consejo directivo) por “los importantes servicios prestados a la misma”.

Pasamos estos cinco meses discutiendo si era delito (dádiva) o no, si era un acto de corrupción y esperando la opinión de la fantasmal Oficina Anticorrupción de Laura Alonso.

Y cinco meses después de que el tipo sea ministro, se publica hoy en el Boletín Oficial el Decreto 303 (completo acá), por el cual Macri acepta la excusación de Etchevehere para intervenir en todos los asuntos vinculados no solo a la Sociedad Rural Argentina, sino a todas sus empresas y a las personas vinculadas a las mismas en los últimos tres años antes de haber asumido como ministro.

Parece poco creíble que el ministro se haya excusado por su propia intención cuando las causales eran conocidas al asumir, y lo hace cinco meses después; y también es poco creíble que por hacerlo, no va a tomar medidas que lo favorezcan como empresario del sector del campo privilegiado.

Esas medidas incluso las tomó el gobierno antes de que él sea ministro (cuando la cartera la ocupaba otro dirigente agrogarca como Ricardo Buryaile), y en muchos casos por decretos de Macri, que es él mismo propietario de empresas ligadas a la actividad agropecuaria según consta en su declaración jurada.

Y hace apenas dos semanas estampó su firma -junto a la del presidente- en el decreto que les permite a los exportadores de soja y sus derivados pagar la menor alícuota de retención vigente entre la inscripción de la operación, y el efectivo embarque.

Es rara la ética de la reserva moral de la patria, ¿no?

miércoles, 27 de diciembre de 2017

ANALÍZAME


La imagen de apertura corresponde a esta nota de La Política Online, que fue el medio que dio la primicia: Etchevehere cobrará de la Sociedad Rural un "bono" de fin de año de 500.000 pesos, para "compensarlo" porque con su sueldo de ministro pierde plata.

Según nos cuentan, Laurita Alonso le advirtió que solo "podría cobrar honorarios por servicios prestados" de la Rural, cuando no es un empleado sino un miembro de su comisión directiva. 

Pero la Oficina Anticorrupción Kirchnerista es así: siempre esmerándose por aportar soluciones creativas; como cuando les aconsejó a los funcionarios con conflictos de intereses "delegar la firma".

Y mientras tanto, la buena de Laurita "analiza" si lo denuncia a Etchevehere por dádivas, que es un delito.
  
Tipificado en el artículo 259 del Código Penal, en estos términos: "Será reprimido con prisión de un mes a dos años e inhabilitación absoluta de uno a seis años, el funcionario público que admitiere dádivas, que fueran entregadas en consideración a su oficio, mientras permanezca en el ejercicio del cargo. El que presentare u ofreciere la dádiva será reprimido con prisión de un mes a un año.".

No requiere mucho esfuerzo darse cuenta que éste sería el caso ¿no?. Y que deberían ser penados por el delito el ministro que embolsó el "bono"/dádiva, y los directores de la Sociedad Rural que votaron a favor de pagárselo.

Pero todos sabemos que eso no pasará, como no pasó nada cuando Macri usaba el helicóptero de Joe Lewis para viajar en sus vacaciones, pese a que por exactamente lo mismo le armaron una causa a Boudou en su momento.

Porque estamos hablando de gente de campo, como decía Martín Fierro: "La ley es como el cuchillo, no ofende al que la maneja". Difícil que haya algún fiscal con huevos para desmentir el dicho, y solicitar se los investigue, cuando se trata nada más ni nada menos que los dueños del país.

Al lado de otros latrocinios que perpetran desde siglos estos personajes esto es una pavada, pero de esas pavadas a las que ellos les suelen dar una importancia suprema; cuando los implicados son otros.

Con la misma doble moral hipócrita con la que nos piden a todos hacer sacrificios o resignar derechos, por el bien del país. O con la que los quieren "compensar" a parte de los jubilados con otro "bono", por el cambio en la fórmula de movilidad de los haberes, "con la que van a perder plata, pero no poder adquisitivo"; según nos explicaba un reputado especialista en la materia. En la materia de cagar gente.

O la misma moral doble con la que nos piden aceptar pactar paritarias a la baja para no alimentar la inflación,  o resignar vacaciones porque "tenemos que trabajar los fines de semana si es necesario, para sacar el país adelante"; mientras ellos se rascan olímpicamente el higo, como nuestro presidente allá en el sur, en estos momentos. 

Sin embargo, estas minucias a las que el común de la gente suele darles importancia -cuando logra enterarse, superando el espeso blindaje mediático- sirven para calibrar la catadura de estos personajes, que predican moral con la bragueta abierta todos los años desde el púlpito palermitano; cuando no son más que vulgares peseteros, de esos que no suelen dejar ni las migas de cuanto peso puedan manotear, por derecha o por izquierda.

Aunque pensándolo bien, y ya que están tan decididos a achicar el déficit fiscal ajustando el gasto público, desde acá proponemos que los sueldos del gabinete de los CEOS queden directamente a cargo de la respectiva corporación, empresa o sector del poder económico cuyos intereses están encargados de velar, como misión exclusiva de su función o cargo público.

No es justo que nosotros subsidiemos chetos lobbistas, con "la plata de nuestros impuestos", o "la de los jubilados".

domingo, 30 de julio de 2017

ESO: ESTAMOS HARTOS DE SUBSIDIAR GARCAS


Les subsidiamos el principal factor con el que producen (la tierra), cobrándoles migajas de Impuesto Inmobiliario, manteniendo sin actualizar los avalúos a los precios de mercado de las propiedades, hace más de 20 años.

También los subsidiamos bajándoles la alícuota de Bienes Personales para que cada vez paguen menos, hasta dejar de pagar.

Los subsidiamos eximiéndolos de Ingresos Brutos (como pasa acá) para de paso favorecer la comercialización en negro de buena parte de la cosecha, o cobrándoles (en otros lados) una alícuota más baja que la industria, la construcción, el comercio o los servicios; sectores todos que generan mucho más empleo.

Les subsidiamos las ganancias por exportar, eliminándoles o reduciéndoles las retenciones y devaluando la moneda, a un costo que después pagamos todos, en los productos de la canasta básica que consumimos.

Les subsidiamos la mano de obra, aceptándoles que paguen los salarios más bajos de todos (mano a mano con el personal de casas de familia), y mirando para otro lado con el altísimo nivel de empleo en negro, o tolerando lisa y llanamente situaciones de trabajo esclavo y trata de personas.

Les subsidiamos el costo de pagar estudios de abogados caros para defenderse en los tribunales extranjeros por los juicios de Monsanto y otras empresas que producen semilla transgénica, en los que su defensa la termina asumiendo el Estado.

Les subsidiamos la logística de la Mesa de Enlace para que aprieten gobiernos, con la guita del RENATRE y el Instituto Argentino de Promoción de la Carne Vacuna (IAPCV)

Les subsidiamos la investigación científica, sosteniendo el INTA para que funcione para ellos.

Les subsidiamos la no contratación de seguros de riesgo agrícola, declarándolos en emergencia cada vez que hay inundación o sequía, prorrogándoles o condonándoles impuestos.

Estamos podridos de subsidiar a estos planeros VIP, para que se vivan quejando.

Aunque en algo estamos de acuerdo con ellos: no volvamos al pasado. A 1870 para ser más precisos.

martes, 20 de octubre de 2015

IMÁGENES DE ARCHIVO: DIOS LOS CRIABA Y FRANJA MORADA LOS AMONTONABA


De derecha a izquierda (así posaron en la foto, no hay nada de alusiones personales, o sí, vaya uno a saber):

Rogelio Alaniz (círculo amarrillo), Ricardo Fessia (círculo verde) y Luis Miguel Etchevehere (como no podía ser de otra manera, círculo rojo).

viernes, 31 de julio de 2015

GRACIAS POR SUMARSE A LA CAMPAÑA, MUCHACHOS


Hay gente que no tiene la capacidad de registrar los cambios de época, ni las variaciones del humor social.

Como la dirigencia de la Rural por ejemplo, que cree estar viviendo todavía en 1866 (ojo: hay algunos que todavía no se resignan a la revolución francesa), y que ellos son una especie de gobierno de facto (nunca tan bien empleado el término, dado los antecedentes) del país; ante el cual las autoridades de turno deben ir a rendir examen, y soportar estoicamente sus filípicas cuando no les gusta como gobiernan.

Nostálgicos de un país que -afortunadamente- ya fue, aunque eso no signifique desconocer que conservan un importante poder de fuego económico (como parte necesaria que son de eso que en tiempo se llamaba oligarquía), para tirar del mantel y empiojar la cosa cuando no rumbea para el lado que ellos quieren.

Con el fervor talibán que los caracteriza y ciegos a todo lo que ocurre fuera de su propio ombligo, mañana repetirán el rito garca que preservan generación tras generación, y escritura de campo tras otra: se subirán al púlpito, leerán su pliego de reclamos, apostrofarán con el dedito en alto sobre la moral pública, las instituciones de la república, la división de poderes y la necesidad de "liberar a las fuerzas productivas "del estatismo dirigista y agobiante que las aprisiona"; palabras más, palabras menos.

Esta última parte es la que verdaderamente les interesa, tanto que es desmontable de la primera, y pudieron repetirla en épocas en las que en el país faltaban muchas cosas, entre ellas las instituciones de la república, y la división de los poderes.

Creyéndose como se creen los dueños del país (y si los apuran, sus creadores) se atribuyen desde tiempo inmemorial el derecho de subir o bajar el pulgar como en las arenas del circo romano, y por vía de aplausos o silbidos consagrar a quiénes merecen o no gobernar el país, más allá de lo que decide la gente cuando vota.

Por eso seguramente mañana no se privarán de decir lo suyo, pretendiendo inducir u orientar el voto de los argentinos en un sentido determinado, que es claro: cualquier candidato (empezando por Macri) que no sea el del Frente Para La Victoria: un involuntario apoyo de su parte a la candidatura de Scioli, muy a su pesar.

Suponen que conservan una influencia sobre la sociedad argentina que -si alguna vez tuvieron- ya han perdido, y ni siquiera registran el dato objetivo de que desde hace varios años a esta parte deben anunciar uno tras otro "tractorazo" o corte de rutas; y posponerlos invariablemente para mejor oportunidad porque no logran el consenso social que tuvieron en la gesta del 2008, ni lo volverán a tener: cada vez menos gente elige incorporar el vidrio a su dieta; sobre todo cuando lo ha probado y el resultado no fue satisfactorio.

El cuadro descritpo no se modifica porque no falten las marionetas opositoras (como el propio Macri, Sanz y Stolbizer, como da cuenta la nota del Cronista) que se sientan obligadas a marcar tarjeta en el predio de Palermo.

Es que a esta altura de las cosas se puede decir -sin que esto sea inmutable, porque puede modificarse en el futuro, dependiendo de quien y como gobierne- que no se trata solamente de que han perdido la pulseada con la política por incidir en el humor de los argentinos.

Hoy por hoy están perdiendo con Tecnópolis. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

DIRIGENTES RURALES Y ABASTECIMIENTO


Es practicamente imposible rebatir los sólidos argumentos de los dirigentes del “campo” en relación al cuestionamiento de la reforma de la Ley de Abastecimiento, porque sus ideólogos y voceros, los señores Buzzi y Etchevehere, son dirigentes de una formación intelectual notable, muy lúcidos en sus análisis, profundos conocedores de técnica legislativa y sus agudos vaticinios se han venido cumpliendo inexorablemente en los últimos años.
Esas son algunas de las razones por la cual éstos dirigentes rurales han trascendido el sector que representan, y hoy se posicionan como referentes indiscutidos de la oposición política, con posibilidades electorales impensadas hasta no hace mucho tiempo.
Su alta legitimidad se origina en la masiva adhesión de la población a sus figuras, que los han transformado en encumbrados dirigentes opositores, legitimidad que no puede ser disminuida por los infamantes rumores que se publican en algunos medios.
Señalar al señor Buzzi como un permanente comisionista de la grandes cerealeras, quien operaría a favor de éstas para la manipulación artificial del precio de los cereales en perjuicio de los productores, resulta una falacia que se derrumba con la sencilla observación de la postura asumida por éste dirigente ante la reciente normativa que transparente el mercado de cereales.
Por resolución de la Comisión Nacional de Valores conjuntamente con el Ministerio de Agricultura, se estableció la obligación de registrar todas las operaciones de compra y venta de cereales. De esta manera, se evita la manipulación de los “precios de referencia”, los que hasta ahora eran establecidos de acuerdo a la necesidad de las grandes cerealeras, ya que cuando éstas necesitan efectuar grandes compras, generan la baja del precio, pero cuando necesitan vender, producen la mágica suba del precio de referencia.
Recorrer los medios y repasar las declaraciones del dirigente de la Federación Agraria sobre éste cambio en el mercado de cereales, no hacen sino confirmar que el único interés que defiende Buzzi es el interés del productor, y sobre todo del pequeño productor, y que su conducta, operaciones y declaraciones, están muy lejos de coincidir con los intereses de los grandes pooles sojeros, con los que nunca ha tenido relación comercial alguna.
Similares infamias se publicaron sobre el Presidente de la Sociedad Rural, Luis Etchevehere, a quien se le imputó la reducción a servidumbre del personal que trabaja en sus estancias, y de abonar salarios de $400 mensuales sin registrar a sus trabajadores, manteniendolos durante tres décadas en taperas sin luz ni agua.
Sobran razones para comprender que la gran sensibilidad social de éste dirigente, le impide ignorar las necesidades de quienes deambulan por las zonas rurales y en su miseria, carecen de un techo, el que es ofrecido generosamente en las estancias de la familia Etchevehere. Luego la gente se aquerencia, y es esa misma sensibilidad la que le impide al dirigente rural echar de sus tierras a esos humildes carentes de todo, que logran sobrevivir solo gracias a la filantropía que practican el presidente de la Sociedad Rural y su familia. La misma filantropía que caracteriza a la institución que representa, la que usurpa el inmueble del barrio de Palermo:


Cuando estos dirigentes rurales manifiestan que la reforma de la Ley de Abastecimiento permitirá al Estado “confiscar” cereales, suprimir la propiedad privada, es evidente que han hecho un estudio profundo y pormenorizado del proyecto. Quienes solo estamos en condiciones de efectuar una lectura superficial de la normativa propuesta, no alcanzamos a detectar que dicha figura se encuentre presente, y si tenemos en cuenta además que la Constitución Nacional prohíbe la confiscación de bienes, no alcanzamos a comprender como el legislador pueda haber obviado en su proyecto dicho principio constitucional.
Pero la sagacidad y capacidad de estos dirigentes rurales, les permitió encontrar lo que nadie ve, y así desentrañar el verdadero alcance del proyecto que incluiría la confiscación de bienes. Si bien la lectura y relectura del proyecto no arroja esos resultados, el grado de credibilidad de éstos dirigentes rurales cierra todo debate. A favor de ellos, por supuesto.
Los mismos dirigentes rurales que instan a los productores a evadir vendiendo la producción en negro y generan los canales para posibilitarlo, mientras manejan los precios en favor de las cerealeras y en perjuicio del pequeño productor. Los mismos dirigentes que desembarcan en los despachos de los legisladores opositores ofreciendo ventajas a cambio del voto de oposición a la ley. Los mismos dirigentes que dicen que no especulan, pero le indican al productor postergar las ventas cuando el precio internacional de la soja sigue en baja y esa tendencia a la baja se va incrementando, ahorrándoles así a las cerealeras grandes porcentajes en las futuras compras:


Los mismos dirigentes que ante circunstancias climáticas adversas, reclaman del Estado subsidios y créditos a tasas blandas, pero cuando las cosechas son buenas, alientan aumentar aún más la evasión fiscal.
Los mismos dirigentes que han logrado hacer coincidir los intereses de los grandes propietarios que integran la Sociedad Rural, con algunos pequeños productores integrantes de la Federación Agraria.
Es decir, los mismos que han logrado demostrar que los intereses de un Biolcatti, dueño de miles de hectáreas en la zona más rica del país, son los mismos intereses que los de un pequeño productor que tiene 80 o 100 hectáreas en una provincia alejada de la zona núcleo.
Dirigentes creíbles y lúcidos estadistas que proponen la vuelta al país de principios del siglo veinte. Al granero del mundo, productor solo de materias primas, donde el trabajo era una mercancía sobrante y por eso muy barata. El país del nostálgico Diario La Nación, donde cincuenta familias eran dueñas de todo, incluso de la vida de la gente. Aquel país donde había un importante Ministerio de Agricultura y Ganadería, pero donde no existía un Ministerio de Salud Pública. Porque como alguien dijo, eran mucho más importantes las vacas que la gente.

lunes, 8 de septiembre de 2014

LA DEVALUACIÓN, ESO QUE NINGUNO QUIERE, PERO...


...si viene, no la van a devolver. Como no devolvieron la de enero, digamos.

Los primeros en anotarse son -por supuesto- los sufridos labriegos argentinos: acá Buzzi dice que "Hoy los productores disponemos por reservas de la mitad de la cosecha de soja. No por especulación voraz (sino) porque la economía es un desastre, porque no hay confianza, no se puede invertir, no se sabe qué va a pasar con el dólar, no se sabe qué pasa con la inflación. Entonces, el productor reservó su cosecha de soja en defensa propia y no en una actitud “devaluacionista” o “devaluativa”..". (las negritas son nuestras)

Y por eso la mitad de la cosecha sigue encanutada en silos bolsa y otros lugares ocultos de la Gestafip, que trata de ubicarlos con GPS como contaba acá Barricada, como seguro paso previo a la confiscación, sin indemnización. 

O al menos eso dice Buzzi que surgiría de los cambios a la ley de abastecimiento; mientras no explica como sería "defensa propia" y no actitud especulativa con una devaluación, guardar sin vender un producto (la soja) que viene bajando su precio hace varias semanas (perforando pisos históricos de los últimos años en la cotización), sin perspectivas alcistas en lo inmediato.

A menos que la ley de abastecimiento ya se esté aplicando, y se sientan obligados a vender a pérdida (como ellos dicen que los obligaría); pero en tal caso que estén tranquilos: el proyecto que aprobó el Senado contempla que en esos casos pueden pedir una compensación por los daños.

O que estén siguiendo los sabios consejos de Maslatón, y prefieran perder algo hoy, para ganar todo mañana con una devaluación, o con otro gobierno:


Un aporte parecido (e invalorable) hacen los muchachos de las automotrices, que dicen que tampoco quieren una devaluación aunque mal no les vendría, porque suponen que de ese modo compensarían la caída en las ventas externas, sobre todo a Brasil; o podrían tener la excusa perfecta para aumentar otra vez los precios de los autos (por los componente importados, esos que no les estarían llegando, ¿vieron?); como hicieron antes y después de la devaluación de enero.

Aunque por supuesto niegan que pidan la devaluación, o que estén encanutando los autos y saboteando el Procreauto: 


Resulta que vendieron autos y ahora les faltan (¿dónde estaría entonces la caída en las ventas?), y les faltan para abastecer la demanda (que según ellos viene cayendo estrepitosamente), porque las terminales no producen lo suficiente.

Lo cual es raro porque suspenden gente, aunque supuestamente por falta de insumos que deben proveerles las autopartistas:


Del mismo modo que con la soja encanutada a pérdida de Buzzi, uno podría preguntarse si los únicos modelos que fabrica y vende Volkswagen son la Suran y la Amarok; y por eso suspende a todos sus empleados.

O si la foto de la playa llena de autos es vieja, o nos están tomando el pelo las concesionarias, las terminales, o los medios.

Y mientras todo dicen que ellos no piden una devaluación, y actúan objetivamente para provocarla, los medios baten el parche a diario con el "atraso cambiario" (ver acá en Ambito), que ya se habría comido toda la devaluación de enero, con lo cual la conclusión -no dicha- queda a criterio del lector: otra devaluación sería imprescindible, digamos.

Esto de la devaluación viene siendo como lo de los golpes de mercado: nadie cree que existan, nadie busca provocarlos (o por lo menos eso dicen), pero que los hay, los hay. 

domingo, 27 de julio de 2014

"EL PAÍS QUE VIENE"


Que el acto de apertura de la Rural (con el consabido discurso incendiario del presidente de turno) tenga año tras año cada vez menos repercusión política, es sin dudas otro logro que hay que agradecerle al kirchnerismo.

Aunque todavía existan dirigentes políticos que (como lo muestra la placa) consideren necesario dar acto de presencia y aguantar los sermones del púlpito rural; que más que dirigidos a un gobierno puntual (si bien se los mira) son dardos contra todo lo que representan el Estado, y la política; en tanto intentos de corregir las desigualdades de una sociedad, o canales para armonizar los intereses del conjunto por encima de las lógicas corporativas donde tiende a privar el más fuerte. 

Si no lo entienden así, o aun entendiéndolo, deciden igual prestarse al juego, allá ellos.

Para el caso es poco relevante si habló Etchevehere en lugar de llamarse a silencio por sus problemitas judiciales (a propósito: a Ernesto Sanz le molesta que Boudou presida las sesiones del Senado, pero no hacer de claque de un esclavista defraudador); porque cualquier otro dirigente ruralista en su lugar, habría dicho exactamente lo mismo.

Que es lo mismo que vienen diciendo desde el 2003, o si miramos mejor, desde que la Rural fue creada en 1866, salvo -claro está- cuando gobernaban ellos, o sus mandatarios. No hay allí entonces ninguna novedad que comentar.

Dicen lo mismo de siempre, en el mismo tono admonitorio de patrón de estancia al que están acostumbrados, también desde siempre. Exigiendo "urgentes cambios de rumbo" con el mismo tono de ultimátum de Videla en aquélla Navidad del 75' y con la misma pulsión golpista en su fuero íntimo; claro que sin la misma aptitud de transformarla en acto, afortunadamente.

El interés social por lo que diga y reclame "el campo" (léase las patronales rurales) está hace rato en notoria baja como dijimos; y no sólo porque la gente común tiene otras preocupaciones más cercanas y candentes.

Alcanzó su clímax durante el conflicto por las retenciones móviles para luego seguir un ininterrumpido plano inclinado, incluyendo fracasos políticos notorios del sector; como el fallido experimento de gobierno corporativo que ensayaron a través de los rápídamente olvidados "agrodiputados".

Y las razones son básicamente dos, en nuestra opinión: por un lado se ha roto ese sobreentendido cultural según el cual el interés particular (empresarial, corporativo) del sector se identifica con el conjunto de los intereses; sobreentendido que les granjeó el apoyo entonces de vastos sectores sociales; que hoy prefieren no recordar que cacerolearon a favor del desabastecimiento de alimentos. Tampoco es cuestión de pedirles un mea culpa público y explícito; celebremos que no lo hayan vuelto a hacer.

Por otro lado, el fracaso político de las patronales agrarias se explica porque puestos a hacer política son -básicamente- brutos, ignorantes y desconocedores de las mínimas y elementales reglas de juego de la política en democracia.

Porque aunque afinen el discurso tratando de demostrar (como decía el cartel debajo del atril de Etchevehere) que "el campo es mucho más que el campo", en su pensamiento político nunca lograron comprender que hay un país más allá de las tranqueras; y que los alambrados no encierran la Argentina real.

Desde el punto de vista político, el sainete anual de la Rural en Palermo es una rémora del pasado predemocrático, de los "tiempos de la república", como decía el abuelo de Pinedo (presente en el palco ayer, respondiendo al mandato de la sangre); cuando añoraba el fraude institucionalizado, orquestado para garantizar que "gobernaran los que saben". 

Hay sin embargo una cierta contradicción en el discurso de Etchvehere de ayer: al par de la certeza de que a partir del año que viene alumbrará un país distinto y mejor (según su visión), en el tono del patrón que le habla a la peonada emplazó a la dirigencia opositora (que en su mayoría desfiló por Palermo plegándose a los reclamos del sector) a cumplir con sus promesas en caso de llegar al gobierno: bajar o eliminar las retenciones, liberar el comercio exterior, "bajar la agobiante presión fiscal al sector".

Es como si la dirigencia rural no terminara de creer en tanta lisonja en el discurso, y reclamara ver hechos; aunque esos hechos signifiquen desfinanciar al Estado, y condenarlo al ajuste o a volver al ciclo del endeudamiento: ése no es su problema, y hasta sugerirán que así lo haga, para "recuperar el rumbo correcto".

Esa sutil desconfianza en las promesas opositoras que se deslizó en la catilinaria de Etchevehere contra el gobierno nos muestra que la lucha política en democracia es un terreno pedregoso para éste gente; un acertijo que no terminan de descifrar,

Allí hay que buscar la razón de muchos de sus espasmos verbales; desde el "depredador insaciable" de Biolcatti, hasta la "década depredada" del que sojuzga a sus peones por un salario de miseria, o estafa a su propia familia: es la expresión de la impotencia propia del que no comprende por qué razón la gente se equivoca cada vez que vota, y no elige a los que ellos prefieren.

Etchevehere está convencido de que a partir del 2015 vendrá inexorablemente un país mejor, claro que mejor para él no es necesariamente mejor para todos, o por lo menos para las grandes mayorías. La experiencia histórica demuestra que es más bien exactamente lo contrario.

Está en el pueblo argentino demostrarle -una vez más- lo equivocado que está.