LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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lunes, 11 de octubre de 2021

DERROTA CONCEPTUAL

 

Si alguien puede hablar con autoridad de "cambiar planes sociales por trabajo" genuino, es el kirchnerismo, porque bajo sus gobiernos fue eso precisamente lo que ocurrió; tras la implosión de la convertibilidad en el 2001. Y sucedió con la vigencia plena de la legislación laboral, incluyendo la doble indemnización por despido, que rigió hasta por lo menos el 2007.

No solo la legislación laboral preexistente, sino las nuevas leyes laborales que se dictaron en esos años, concediendo derechos a sectores que no los tenían (como el personal de casas particulares, o los trabajadores del campo), o recuperando los que habían sido cercenados durante el menemato y el gobierno de la Alianza: aquí en un post de unos años atrás, una síntesis de los actuado en la materia.

Dicho esto, cuando se habla promiscua y genéricamente de "planes", y se los contrapone al "trabajo genuino", dando a entender que los que cobran planes no hacen nada a cambio, se está entrando en el mismo terreno escabroso que cuando se habla de los "impuestos al trabajo" y el "costo laboral", en referencia a las leyes del trabajo y la seguridad social: el terreno de las desviaciones conceptuales, para terminar adoptando el léxico y la mirada del enemigo, sobre los problemas.

El proyecto de Massa (el hombre destinado, al parecer, en la coalición oficialista, a dar las buenas noticias y los anuncios gancheros) lo pueden leer completo acá, y no difiere en demasía de iniciativas similares que se han venido ensayando hace mucho tiempo, sin grandes resultados.

Según él, a quienes empleen a un beneficiario de planes sociales, durante los primeros 12 meses el Estado le seguirá pagando el plan y el empleador la parte que falte para completar el salario de convenio que corresponda a la actividad, y en ese plazo el trabajador accederá a la obra social y la cobertura de los riesgos de trabajo. Y por un plazo de 24 meses, el Estado financiará a los empleadores hasta el total de las contribuciones patronales, debiendo compensar a la ANSES por los recursos que deje de percibir, destinados a la seguridad social.

Ya hemos dicho acá que la rebaja de contribuciones patronales a la seguridad social (hija directa de la idea de "reducir impuestos al trabajo") atenta también contra la movilidad a la alza de las jubilaciones, según como se tomen los recursos de la ANSES en su cálculo.

El proyecto contempla además una moratoria destinada en especial a las Pymes, por incumplimiento de las leyes laborales y previsionales, como incentivo para blanquear personal: los beneficios van desde la condonación de multas y la extinción de los procesos judiciales en marcha por evasión tributaria en el marco de la Ley 24769 (penal tributaria), hasta la exclusión del REPSAL (Registro de Sanciones Laborales), creado en 2014 por la Ley 26940; dictada después del blanqueo y la moratoria que por entonces se impulsaron: una muestra de que en estos asuntos, nada está inventado, y se transitan siempre más o menos los mismos caminos.

De hecho, acá pueden ver como en 2015 (cuando era parte de la estrategia de pinzas opositora), Massa decía exactamente lo mismo que dice ahora, y proponía lo mismo que proponer ahora; hablando genérica y promiscuamente de "planes" y "clientelismo", cuando los principales "planes sociales" instrumentados durante el kirchnerismo fueron instrumentados desde el Estado y sus estructuras, sin mediaciones clientelares, reconociendo derechos y alcanzando a los trabajadores, y sus familias: las moratorias o leyes de inclusión previsional (que crearon millones de nuevos jubilados), y la AUH, en el 2009, desplegada en pocos meses a 3,7 millones de beneficiarios en todo el país.

Y si alguna mediación clientelar hubo con los planes, las organizaciones sociales y políticas que incurrieron en esas prácticas se cuentan entre los principales "teóricos de la renovación autocrítica" que comenzó a tomar distancia del kirchnerismo, en los años de Cristina. De hecho, la política social de éste gobierno del FDT estuvo en manos, hasta hace poco, de Arroyo, un hombre de Massa que, cuando estaba en el llano parecía tener respuestas para todos los problemas. Dicho todo esto porque esos sectores parecen no tener nunca errores que reconocer, al punto que insisten, una y otra vez, con las mismas soluciones mágicas.

Néstor Kirchner decía que la mejor política social, era la política económica, y Perón que gobernar, es crear trabajo. Los dos lo consiguieron, en sus tiempos, sin concesiones teóricas al libreto del antiperonismo, o a la caja de herramientas derivada del mismo. Sin estigmatizar a los trabajadores o a los que fueron expulsados del mercado laboral, y sin retacearles o recortarles derechos, creando diferencias entre trabajadores de primera y de segunda; y tampoco abandonando el poder de policía del Estado, para garantizar que las leyes protectoras de los trabajadores que él mismo dicta, se cumplan y no sean impunemente violadas.

Las ventajas comparativas para las Pymes hay que buscarlas siempre por otro lado (las medidas fiscales, arancelarias, el acceso al crédito) y no por ése, y sin desconocer que hoy las circunstancias son distintas. Y el problema de la creación de empleo de calidad no se solucionará -como decía Jauretche- yendo al almacén a comprar con el manual del almacenero.  

domingo, 2 de febrero de 2020

POLÍTICA LABORAL MACRISTA: EL MUNDO DEL REVÉS


El discurso macrista sobre el problema del empleo se basaba siempre en dos o tres ejes centrales, repetidos hasta el cansancio: era necesario crear empleo genuino y de calidad para "reemplazar a los planes sociales", había que migrar empleo público improductivo a empleo privado que mejore la competitividad general de la economía (disminuyendo a su vez el gasto público para alcanzar el equilibrio fiscal, y rebajar impuestos), y para crear ese empleo privado era necesario "eliminar las rígidas regulaciones laborales existentes" (los "70 años de peronismo"), "para que entrar y salir del mercado de trabajo sea tan fácil como comer y descomer", en palabras de un ex ejecutivo de Techint, funcionario del gobierno.

Si a eso le sumamos la orquestación de la rapiña del Estado desde adentro, organizando el esquema de negocios del grupo gobernante y por extensión, de los dueños del país, tenemos bastante bien resumido el credo central de la banda que nos asolara cuatro años.

Pasado ese lapso y con los resultados a la vista, podemos decir que no lograron nada de lo que dijeron que iban a hacer, pero acaso sí buena parte de lo que realmente pensaban hacer: leemos en La Política Online la estadística escalofriante de la destrucción de puestos de trabajo en el sector privado de la economía, en especial en la industria, durante el macriato: 239.700 puestos registrados perdidos, de los cuales 170.200 correspondieron a la industria, y 29.400 a la construcción; pese a la abrumadora propaganda oficial sobre "el boom de la obra pública".

Por el contrario y pese a los anuncios, creció el empleo público en 104.600 puestos de trabajo, de los cuales unos cuantos deben haber sido los ñoquis macristas que ahora resisten en sus cargos, o reclaman indemnizaciones fabulosas en caso de ser despedidos.

Y además -otro sello de la etapa- crecieron en 176.900 los monotributistas, donde hubo una mezcla de reciclado de los que perdían su puesto de trabajo registrado por la recesión, eran alentados por la "cultura del emprendorismo" que los alentaba a ser pilotos de drones o poner una cervecería artesanal, o simplemente se trataba de vivos que buscaban evadir el pago de Ganancias.    

Números que son todo un fresco de época, y que contribuyeron a lograr el otro gran objetivo central de la derecha que sumó, por cuatro años, el poder económico al poder político: crear un ejército de reserva de desocupados, sub ocupados o precarizados que fuercen a la baja los niveles de los salarios reales, introduciendo el miedo a perder el empleo en la discusión de las paritarias, para abaratar el costo de la fuerza de trabajo. Tuit relacionado:

jueves, 1 de agosto de 2019

50 SOMBRAS DE MACRI


El insoportable barullo mediático que a diario introducen el gobierno y sus medios afines busca deliberadamente que nos olvidemos que es lo que se vota cuando elegimos, tanto como influir o distorsionar los motivos del voto: al fin y al cabo, nos quieren hacer perder de vista que elegimos un gobierno y un presidente; para que se hagan cargo de los problemas del país, que son los nuestros, los de nuestra existencia cotidiana.

Buscan embotarnos los sentidos y aturdirnos el entendimiento, llenarnos de sensaciones y emociones para que seamos incapaces de discernir con racionalidad la decisión correcta, que mejor represente nuestros intereses concretos y objetivos. De otro modo, una propuesta política como la del macrismo (que expresa los intereses de una ínfima minoría) jamás hubiera podido ser competitiva en términos electorales, y hasta ganar una elección.

Pero en la coyuntura actual el operativo “aturdimiento” busca lograr que además nos olvidemos del concreto desempeño que esa experiencia derechosa ha tenido gobernándonos, desde el 2015. Un desempeño que ha sido calamitoso, como cualquiera puede comprobar en su bolsillo y su nivel de vida (salvo que pertenezca al nicho de los privilegiados favorecidos por las políticas macristas); y como lo demuestra -por ejemplo- el informe del Observatorio Social de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) del que da cuenta estanota de El Destape.

El informe no hace sino confirmar las percepciones cotidianas de la gente común, y también permite entender porque cuando el candidato del “Frente de Todos” rompe el blindaje y el control de agenda que pretende imponer el gobierno hablando de economía, cunde el pánico en las esferas oficiales, y no saben muy bien que responder: ahí andan sus voceros oficiales y oficiosos explicando por qué es necesario que los bancos sigan ganando plata escandalosamente en lugar de atender las penurias de los jubilados; porque si no se va todo a la mierda. Suerte con eso, muchachos.

Y si bien no se puede hacer campaña atiborrando al elector con datos económicos, estos no se pueden desconocer, y lo números de Macri son malísimos, por donde se los mire; porque lo increíble (o no) de este gobierno (el peor de la recuperación democrática, sin discusión) es que ha logrado el récord de que todos los indicadores económicos le den mal: los macro, los micro, los que tienen que ver con la situación cotidiana de la gente o con el modelo de desarrollo productivo del país.

Cualquiera sea la escuela económica a la que se adhiera, y los indicadores que en consecuencia se privilegien, a Macri le dan mal: el déficit fiscal, el nivel de endeudamiento, el valor de la moneda, su poder adquisitivo, la inversión productiva, los niveles de conusmo. Tampoco hay discriminación en la caída brutal de los sectores productivos, salvo los nichos privilegiados del modelo (finanzas, agro, minería, energía), que a su vez no se caracterizan por ser los mayores generadores de empleo, y en algunos casos (como el campo), pagan los salarios más bajos.

La cosa empeora si se miran los indicadores sociales, o de desarrollo humano: cayeron brutalmente en su poder adquisitivo el salario mínimo, las jubilaciones, el consumo de artículos esenciales, el empleo, los salarios de los trabajadores registrados; en tanto aumentaron con la misma brutalidad la pobreza, la desigualdad y la indigencia.

Después de cuatro años de Macri, en el país se ha destruido capital de trabajo, empresas, empleos e infraestructura productiva; estamos más endeudados, somos más vulnerables a las fluctuaciones de la economía internacional, no mejoramos la perfomance exportadora y la amplia mayoría de la población es más pobre y vulnerable, y ha debido reducir consumos esenciales, por falta de poder adquisitivo.

De modo que a la hora de entablar conversación con alguien sobran temas de campaña, basta con detectar las preocupaciones del interlocutor, elegir uno entre los 50 indicadores de los que habla el informe, y desde allí intentar convencer voluntades, de que así no se puede seguir.

Sea que se considere que en realidad al gobierno de Macri le fue bien porque consiguió algunos objetivos centrales que perserguía (reducir el salario en términos reales, subir el desempleo para forzar paritarias a la baja, facilitar la fuga de capitales, crear nichos de negocios para los amigos), o que les fue como el culo porque no consiguió otros (las reformas laboral y previsional, la lluvia de inversiones), no hay disyuntiva al respecto: o por hijos de puta o por inútiles, no pueden seguir gobernando otros cuatro años.

Porque por otro lado nada indica que las cosas vayan a mejorar en un segundo mandato de Macri, y ni siquiera el gobierno ya lo promete: apela a la necesidad de seguir haciendo el esfuerzo (nosotros, para que ellos se forren), promete ir más rápido y a fondo con las reformas antiderechos pendientes, y hace eje en campaña en otras cuestiones, o se molesta cuando le hablan de economía.

Tampoco -en contra del relato oficial- hay bases sólidas para crecer, sino todo lo contrario: un país endeudado, con todos los controles al movimiento de capitales financieros eliminados y con el control de resortes claves de su estructura productiva en manos privadas (en muchos casos extranjeras) y un Estado que renunció a toda lógica de promover el desarrollo, solo cabe esperar más de lo mismo, o peor.


Por ende y a modo de conclusión, volvemos a lo señalado hace poco acá, con estas “50 sombras de Macri” en vista: preguntémosle a cualquiera si está mejor ahora que hace cuatro años, y si está dispuesto a bancarse cuatro años más de esto.

viernes, 5 de abril de 2019

EL EMPLEO, TE LO DEBO


Comparando los datos de 2019 con los de 2018, los despidos y suspensiones este año superan en 105 casos a los del año anterior. Esto representa un incremento de 1% en el primer bimestre de 2019 respecto de 2018. Pero la distribución de esos casos resulta sensiblemente distinta. Mientras que en 2018 los despidos se concentraron mayoritariamente en el sector público, en 2019 se producen casi exclusivamente en el sector privado.

“Se distingue que, en los primeros dos meses del año 2018, los despidos del sector público resultan más significativos que en el sector privado, en los siguientes cinco meses, toman “la posta” los despidos del sector privado, para, en agosto, converger en despidos del sector público y privado casi por igual. En los últimos cuatro meses de 2018 se produce un sensible incremento de la evolución de despidos y suspensiones en el sector privado que relativiza lo sucedido hasta ese momento. En enero y febrero de 2019 se percibe continuidad e incluso incremento de despidos del sector privado.”

“De acuerdo a una clasificación sectorial, los despidos y suspensiones de la construcción alcanzan los 400 casos, los despidos en el sector público dentro de la órbita del poder ejecutivo suman 98, la industria despidió y suspendió 8.352 trabajadores, y los servicios expulsaron a 3.502 trabajadores. Los despidos y suspensiones de la industria suman el 68% del total de casos. El sector servicios, en segundo lugar, suma el 28% de los casos. En relación a los despidos y suspensiones, se registra que el 25% de los casos relevados en 2019 corresponden a suspensiones, concentrados en el sector industrial.”

Conclusiones

Los despidos y suspensiones en el bimestre enero-febrero de 2019

 En el bimestre enero-febrero los despidos y suspensiones ascienden a 12.352 casos, similar cantidad a la del mismo período del año anterior, que sumaron 12.247 casos. Los despidos y suspensiones fueron motorizados por el sector industrial y el sector de servicios, que representan el 68% y 28% de los casos respectivamente.
 La cantidad total asciende a 12.352 casos, correspondiendo solo 98 casos a empleo público y 12.254 a empleo privado. Estos datos implican un promedio de 6.176 despidos y suspensiones mensuales, más que el promedio de 2018 que alcanzó los 5.800 casos por mes.
 Comparando los datos de 2019 con los de 2018, los despidos y suspensiones este año superan en 105 casos a los del año anterior. Esto representa un incremento de 1% en el primer bimestre de 2019 respecto de 2018. Pero la distribución de esos casos resulta sensiblemente distinta. Mientras que en 2018 los despidos se concentraron mayoritariamente en el sector público, en 2019 se producen casi exclusivamente en el sector privado.
 Se distingue que, en los primeros dos meses del año 2018, los despidos del sector público resultan más significativos que en el sector privado, en los siguientes cinco meses, toman “la posta” los despidos del sector privado, para, en agosto, converger en despidos del sector público y privado casi por igual. En los últimos cuatro meses de 2018 se produce un sensible incremento de la evolución de despidos y suspensiones en el sector privado que relativiza lo sucedido hasta ese momento. En enero y febrero de 2019 se percibe continuidad e incluso incremento de despidos del sector privado.”

Sector privado: expulsión de empleo sin distinción

 De acuerdo a una clasificación sectorial, los despidos y suspensiones de la construcción alcanzan los 400 casos, los despidos en el sector público dentro de la órbita del poder ejecutivo suman 98, la industria despidió y suspendió 8.352 trabajadores, y los servicios expulsaron a 3.502 trabajadores.
 Los despidos y suspensiones de la industria suman el 68% del total de casos. El sector servicios, en segundo lugar, suma el 28% de los casos.
 En relación a los despidos y suspensiones, se registra que el 25% de los casos relevados en 2019 corresponden a suspensiones, concentrados en el sector industrial.”

La industria en retroceso, todo el año igual  

 La industria protagoniza el proceso de despidos y suspensiones también en 2019. Se observa la continuidad en el proceso de expulsión laboral a lo largo de los primeros dos meses del año. Los casos del primer bimestre alcanzan los 8.352, superando ampliamente a los años anteriores: 5.689 en 2017 y 3.412 en 2018.”

Despidos y suspensiones según causales: análisis comparativo de 2019

 Del total de casos, 6.453 casos corresponden a despidos, 2.645 a despidos cierre de empresas o plantas, 211 a retiros voluntarios o jubilaciones anticipadas, 3.130 a suspensiones.
 Es de destacar que 1 de cada 5 despidos durante el primer bimestre de 2019 se relacionan con cierre de empresas o plantas. En el caso de la industria la proporción es aún mayor: 1 de cada 4 casos están vinculados a cierres.”

Despidos y suspensiones por sector de actividad

 Dentro de la industria, encabeza el sector automotriz y autopartes, seguido por el sector textil, el sector electrónica y electrodomésticos y el sector alimentos y bebidas, entre otros.
 Sobresalen los casos de Peugeot y Honda (suspensiones en automotriz), Metalpar (autopartes). En el mes de marzo continuaron las suspensiones: 2.000 en FIAT y 1.500 en Renault.
 casos de industriales de Entre Ríos, y de Electrónica y electrodomésticos en Tierra del Fuego y el caso de Eskabe en Mar del Plata, la Cooperativa El Progreso (cristalería), las textiles Agrest, VF Corporation (Wrangler y Lee) y Sportech, los casos de COFCO y Coca Cola en el sector Alimentos y bebidas y Deutz, del rubro maquinarias agrícolas.
 Entre los servicios, se ubican el sector comercio junto con delivery, que representa el 62% de los despidos y suspensiones. Presentan despidos, además, el sector de transporte, medios de comunicación y seguridad, entre otros.
 Es importante mencionar los casos de sector comercial en Córdoba, Santiago del Estero y San Juan, el caso de Pedidos Ya en Delivery y los casos de Ersa y Mi Bus en Transporte.”

miércoles, 20 de febrero de 2019

Y BRODA DICE QUE VAMOS BIEN


"La economía argentina no dio respiro en 2018. La corrida cambiaria, iniciada a fines de abril, provocó una pronunciada retracción de la actividad. El último informe del Banco Mundial sostiene que solamente siete países cerraron con caída del PIB en 2018. Ese ranking lo encabezan Venezuela (- 18 por ciento), Guinea Ecuatorial (- 8,8 por ciento), Nicaragua (- 3,8) y Argentina (-2,8). Los otros países con números negativos fueron: Angola (- 1,8 por ciento), Irán (- 1,5 por ciento) y Eswatini (- 0,6 por ciento)."

"El organismo internacional pronostica que la economía argentina continuará cayendo (-1,7 por ciento) en 2019. Según el Banco Mundial, la economía argentina es una de las cinco que retrocederá este año. Las cuatro restantes son: Venezuela, Irán, Guinea Ecuatorial, y Nicaragua."

"La estabilización del frente financiero, al comienzo de 2019, trajo algo de tranquilidad al gobierno argentino. El saldo de enero fue positivo en los siguientes ítems: a) reducción de la tasa de referencia del Banco Central (del 59,4 al 54,89 por ciento), b) aumento de las reservas internacionales del BCRA (de 65.825 a 66.406 millones de dólares), caída del riesgo país (- 17 %), aumento de las acciones y bonos locales (20 y 10 por ciento, respectivamente), c) cotización estable del dólar. El mejor clima financiero interno fue “ayudado” por el anuncio de la Reserva Federal de que mantendría la tasa de interés."

"La contracara de la “calma” financiera es el derrumbe de la economía real. La producción manufacturera finalizó diciembre con una caída interanual del 14,7 por ciento. Es el peor retroceso registrado desde el primer semestre de 2002. Así, la actividad industrial finalizó 2018 con una caída del 5 por ciento, según datos oficiales. El retroceso fue aún más pronunciado en el último tramo del año pasado. Según datos del Centro de Estudios de la UIA, la actividad manufacturera cayó 8,8 por ciento interanual en el último trimestre."

"Por otro lado, la utilización de la capacidad instalada del sector manufacturero se ubicó en 56,6 por ciento. Es el peor registro desde 2002 cuando fue del 49,9 por ciento. Los rubros con peores desempeños fueron el automotor (25,6 por ciento), textil (32,3 por ciento) y metalmecánico (42,8 por ciento). La encuesta de perspectivas publicada por el Indec revela que sólo el 8,8 por ciento de los empresarios proyecta alguna mejora en el uso de la capacidad instalada manufacturera para el primer trimestre de 2019. La construcción también se derrumbó en diciembre en términos interanuales (-20,5 por ciento). Para el mes de enero, el Indice Construya muestra una caída porcentual similar en la venta de insumos para la construcción. "

"En este marco, el panorama empresario está marcado por la multiplicación de concursos, suspensiones y cierres. Las cámaras sectoriales estiman que 10.000 pymes cerraron sus persianas en los últimos tres años. El cierre de establecimientos se aceleró desde mediados de 2018. El último relevamiento de CAME revela que apenas el 34 por ciento de las pymes industriales trabajo con rentabilidad positiva en el mes de diciembre."

"En la provincia de Santa Fe, 248 pymes se acogieron al Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), según los registros de la Federación Industrial de Santa Fe. En 2017 solamente 20 firmas apelaron al PPC. A su vez, la mora bancaria continúa aumentando, aunque todavía se mantiene en niveles bajos (3,1 por ciento). Los datos de diciembre son 0,2 puntos porcentuales superiores a noviembre y 1,2 puntos porcentuales más elevados que hace un año atrás."

"Por otro lado, los datos oficiales revelan un progresivo deterioro del mercado laboral. La pérdida de puestos de trabajos registrados ya suma 172.200 personas en los últimos doce meses relevados (ver cuadro)"


"En esa línea, el último informe de la OIT (“Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo) proyecta un aumento del desempleo en la Argentina para este año. La pérdida de fuentes laborales está siendo acompañada con una caída del poder adquisitivo salarial. El retroceso de poder de compra de los trabajadores formales fue del 11,5 por ciento, según datos del Indec. El retroceso del poder adquisitivo salarial alcanza al 16,3 por ciento en los primeros tres años del gobierno de la Alianza Cambiemos."



"El resultado de este proceso es un notorio deterioro del cuadro social. El 2018 finalizó con fuerte crecimiento de la pobreza e indigencia en la Argentina. El especialista Diego Born estima que la tasa de pobreza creció del 26,3 por ciento (dato del Indec para el cuarto trimestre del 2017) al 33,5 por ciento. Cada aumento de un punto en la tasa de pobreza equivale a 450.000 personas. En esa línea, la Dirección General de Estadística y Censos de la CABA informó de un importante incremento de la pobreza e indigencia. La cantidad de indigentes en la CABA casi se duplicó en los últimos tres años."

sábado, 16 de febrero de 2019

TE LLAMO PARA DESPEDIRTE



Los despidos y suspensiones en el bimestre noviembre-diciembre de 2018 y balance anual”

“En el bimestre noviembre-diciembre los despidos y suspensiones ascienden a 9.727 casos, más del doble que en el mismo período del año anterior, cuando sumaron 4.758 casos. Los despidos y suspensiones fueron motorizados por el sector industrial y el sector de servicios, que representan el 83% de los casos.”

“La evolución de los despidos y suspensiones durante 2018 asciende a 69.696 casos, correspondiendo 16.303 casos a empleo público y 53.393 a empleo privado. Estos datos implican un promedio de 5.800 despidos y suspensiones mensuales durante todo 2018. Si se consideran los datos anuales de todo 2017, los despidos y suspensiones en 2018 superan en 33.162 casos a los del año anterior. Esto representa un incremento de 91% en 2018 respecto de 2017. SI se considera el bimestre noviembre-diciembre, la diferencia alcanza los 4.969 casos, un incremento del 104%.”

“Si se realiza un análisis de la evolución mensual de la expulsión de trabajadores según sector, se distingue que, en los primeros dos meses del año los despidos del sector público resultan más significativos que en el sector privado, en los siguientes cinco meses, toman “la posta” los despidos del sector privado, para, en agosto, converger en despidos del sector público y privado casi por igual. En los últimos cuatro meses de 2018 se produce un sensible incremento de la evolución de despidos y suspensiones en el sector privado que relativiza lo sucedido hasta ese momento.”

Sector público y sector privado: expulsión de empleo sin distinción”

“De acuerdo a una clasificación sectorial, los despidos y suspensiones de la construcción alcanzan los 1.581 casos, los correspondientes a las empresas de capital estatal alcanzan los 5.176, los despidos en el sector público dentro de la órbita del poder ejecutivo suman 11.127, la industria despidió y suspendió 37.341 trabajadores, el sector primario hizo lo propio en 1.001 casos y finalmente los servicios expulsaron a 13.470 trabajadores.”

"Los despidos y suspensiones de la industria suman el 54% del total de casos. Le sigue el sector público, que entre los correspondientes al poder ejecutivo y a las empresas del sector público, representan el 23% de los casos, y el sector servicios, con 19% de los casos.”

La industria en retroceso, todo el año igual”

La industria protagoniza el proceso de despidos y suspensiones también en 2018. Se observa la continuidad en el proceso de expulsión laboral a lo largo de los primeros diez meses del año, promediando 3.108 casos mensuales. Es de destacar que, en el bimestre noviembre-diciembre de 2018, los despidos y suspensiones fueron motorizados en buena parte por el sector industrial que representa el 40% de los casos.”

“CEPA computa para el período noviembre 2015 a octubre de 2018 despidos en la industria que ascienden a 89.938 a las que deben sumarse suspensiones del mismo período.”

“Estos datos estimados por CEPA son refrendados por la propia información oficial. El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) computa 125.311 trabajadores menos en el sector industrial entre noviembre de 2015 y noviembre de 2018. Como fue mencionado, CEPA computa para el período noviembre 2015 a diciembre de 2018 despidos que ascienden a 89.938, una estimación sumamente cercana considerando que las bases utilizadas para su recolección son alternativas.”

Despidos y suspensiones según causales: análisis comparativo de 2018”

“Del total de casos, 42.396 casos corresponden a despidos, 9.210 a despidos cierre de empresas o plantas, 1.735 a retiros voluntarios o jubilaciones anticipadas, 15.280 a suspensiones junto con 1.075 casos de adelanto de vacaciones.”

Los despidos por cierre de empresas o plantas alcanzan como se mencionó, la cantidad de 9.210 casos. Es de destacar que 1 de cada 8 despidos durante 2018 se relacionaron con cierre de empresas o plantas. En el caso de la industria la proporción es aún mayor: 1 de cada 6 casos están vinculados a cierres.”

Despidos y suspensiones por sector de actividad”

“En los despidos según sector de actividad, se visualiza que el sector público suma 11.127 casos y 5.176 en empresas de capital estatal, le sigue la industria con 37.341 despedidos y suspensiones, el sector servicios con 13.470 casos, 1.001 casos en el sector primario y 1.581 casos en construcción.”

“Dentro de la industria, encabeza el sector automotriz y autopartes, seguido por el sector textil, alimentos y bebidas, el sector electrónica y electrodomésticos y el sector metalúrgico. Le sigue el sector de calzado, hidrocarburos y refinería y frigoríficos.”

“Entre los servicios, se ubican el sector comercio, que representa el 55% de los despidos y suspensiones. Presentan despidos, además, el sector de medios de comunicación, transporte, aerocomercial, vigilancia, limpieza, financiero, salud, gastronómicos, peaje y estaciones de servicio.”

“En el sector público hubo despidos en entes descentralizados como Conicet, Vialidad, INTI, Coros y Orquestas y SENASA, en las municipalidades de Tucumán, Morón, Quilmes, Tres de Febrero, La Plata y otras, despidos en el poder ejecutivo, en los Ministerios de Agroindustria, Desarrollo Social y Economía, entre otros, despidos en el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires entre otras, y en empresas de capital estatal como YCRT, Ferrobaires, Nucleoeléctrica Argentina, YPF, Fadea y FM.”

Aunque en menor cantidad, hubo suspensiones y despidos en el sector construcción y el sector primario (actividad pesquera).” 

El informe completo, acá.

lunes, 3 de septiembre de 2018

GOBIERNO TU SAM


La idea de que como son ricos, no necesitaban robar, podía fallar y falló: son ricos, porque robaron, roban y seguirán robando. De lo contrario, no tendrían tantos "conflictos de intereses" por los curros privados que arman y gestionan desde el Estado, no hubieran hecho el blanqueo de capitales más amplio y generoso de la historia, sin obligación (por primer vez) de traer la guita al país; y no estarían fugando dólares a lo pavote ahora, y organizando la fuga para ellos y sus amigos, dejándonos a nosotros la deuda.

La idea de que como eran empresarios exitosos y un país es como una gran empresa, iban a resolver fácilmente todos los problemas que los políticos tradicionales no resolvían podía fallar, y falló: un país es muy diferente a una empresa y bastante más complejo y difícil de manejar, y el "mejor equipo de los últimos 50 años" es una banda de fascinerosos chapuceros que han destrozado todo a su paso, empeorando lo que estaba mal, y destruyendo lo que estaba bien.

La idea de que eran "la nueva derecha moderna y democrática" que había aprendido de los fracasos de la vieja derecha, y aceptaba cosas que aquella rechazaba como defender una educación y salud públicas gratuitas y de calidad, la tolerancia, el pluralismo, las libertades individuales, podía fallar y falló: la educación y la salud pública son variables principales del ajuste y han sido abandonadas a su suerte, y su plan político es una mezcla de Revolución Libertadora con redes sociales, y dictadura del 76' con patotas judiciales.

La idea de que Macri finalmente traicionaría a su clase porque personalmente está hecho, y siendo rico bajó al barro de la política para dar una mano terminar con la pobreza podía fallar, y falló: su gobierno es una máquina de fabricar pobres y agrandar cada día más la verdadera grieta, la de la desigualdad social en la distribución de la riqueza; y desde el primero al último de sus actos está atravesado por un inocultable sesgo de clase.

La idea de que nada mejor que un empresario con antecedentes de capanga en sus empresas como el tipo adecuado para mejorar la situación de los trabajadores (empezando por eximirlos del pago de Ganancias) podía fallar, y falló: desde el primer minuto de su gobierno le declaró la guerra al salario, al empleo, a los sindicatos, los convenios colectivos y los derechos laborales; a los acusó y acusa de ser los causantes de todos los problemas del país, "privilegios" que hay que eliminar, o "ventajitas" que hay que ceder.

La idea de que había que arreglar con los fondos buitres como fuera para "volver al mundo" y que llovieran las inversiones, que iban a venir por la sola presencia de un "gobierno market friendly", podía fallar y falló: las únicas inversiones que vinieron (y como vinieron, se fueron) fueron las de la bicicleta financiera montada por el propio gobierno con las LEBASC's, y la deuda creció exponencialmente para financiar no el desarrollo del país o su infraestructura, sino la fuga de capitales, una especie de lluvia hacia afuera. Tanto creció que ya se tornó impagable, y asoma el fantasma del default.

La idea de que había que levantar el cepo para que cualquiera comprara todos los dólares que quiera porque total iban a sobrar, mientras se eximía a los exportadores de la obligación de liquidar las divisas en el país para transmitirles confianza, podía fallar, y falló: la restricción externa y el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos se han agravado drásticamente, y los dólares que entran cada vez son menos, mientras que los que se van son cada vez más.

La idea de desregular los movimientos de capitales para que vengan y se vayan cuando quieran, y de ese modo atraerlos, pudo fallar y falló: la única política"atractiva" que el gobierno creó para que vengan capitales fueron las LEBAC's, y se vio obligada a desarmarlas porque había creado una bomba insostenible; claro que al hacerlo activó tres o cuatro bombas iguales, o peores.

La idea de liberar por completo el mercado cambiario porque la devaluación no se traslada a precios, ya que la inflación es un problema estrictamente monetario que se corrige con la suba de la tasa de interés, podía fallar, y falló: la devaluación brutal, sumada a la dolarización de los combustibles, la energía y el precio de los alimentos han llevado la inflación a un nivel aun más alto que el del kirchnerismo, las tasas de interés lo único que consiguen es recesión, y la puja distributiva cuya existencia negaban se resolvió con la derrota total del salario, única ancla real (y fracasada) contra la suba de los precios.

La idea de que debíamos abrir nuestro mercados para que los demás nos abrieran los suyos en reciprocidad, y que alentar la importación bajaría la inflación podía fallar, y falló: no hay casi ningún país en el mundo que tenga nuestro nivel de apertura de su mercado interno, el déficit de la balanza comercial es récord histórico, los precios no bajaron por la avalancha de importaciones, el daño social y al tejido productivo resultantes es incomensurable y ni siquiera como reciprocidad de tantas condiciones, el país ha conseguido ampliar mercados para sus exportaciones; sino más bien lo contrario. 

La idea de que los subsidios a las tarifas de los servicios públicos eran un error porque alimentaban la inflación vía el aumento del déficit fiscal, y que "nadie en el mundo subsidia la energía" y "a las cosas hay que pagarlas por lo que valen", podía fallar y falló: se redujeron brutalmente los subsidios, se dolarizaron las tarifas y lo único que se consiguió fue propagar inflación de costos, a toda la cadena de producción y comercialización, sin que la famosa "restricción presupuestaria de los hogares" actuara en sentido contrario.

La idea de que las retenciones eran un impuesto "distorsivo y poco inteligente," que desalentaba las exportaciones y perjudicaba a las economías regionales podía fallar, y falló: se eliminaron todas las retenciones menos las de la soja, que se rebajaron, se creó así un agujero fiscal no compensado con otros ingresos sino con deuda, las economías regionales siguen con los mismos problemas de siempre y el país no exporta más, sino menos. Y ahora hasta el FMI, la UCR y Majul piden reponerlas.

La idea de que los controles o acuerdos de precios no servían para contener o encauzar la inflación y que lo mejor era dejar que el mercado se autoregulara hasta encontrar su punto de equilibrio podía fallar, y falló: era vieja y desacertada ya en el siglo XVIII, ni hablemos ahora; y a las pruebas nos remitimos, conforme lo constatan los propios datos oficiales. Más de un oficialista (Sanz hizo punta hace rato) está diciendo que algunos empresarios se merecen un Guillermo Moreno.

La idea de que haciéndole concesiones eliminando regulaciones y controles como modificar la ley de los mercados de capitales permitiría que nos declararan "mercado emergente" sería bueno para el país porque accederíamos a financiamiento a tasas más bajas y las empresas argentinas aumentarían su valor, podía fallar y falló: nos pusieron en camino de ser "emergentes" y desde entonces subió el riesgo país, y las acciones (y en consecuencia el valor) de las empresas argentinas que cotizan en bolsa y de los bonos y títulos de la deuda pública se fueron estrepitosamente a pique.

La idea de que acordar con el FMI era bueno para el país porque el Fondo cambió, no es el mismo y ya no exige ajuste sino que vela por los más necsitados podía fallar, y falló: es el mismo de siempre, no solo pide ajuste como siempre, sino que es lo único que sabe pedir; y ahora, a cambio de tirarle a Macri el último salvavidas antes de que se hunda definitivamente le pide como única condición...profundizar el ajuste.

La idea de que a un gobierno amigo de los mercados los mercados no lo traicionarían soltándole la mano podía fallar, y falló: a la primera de cambio y cuando no le gustaron las cosas o como venía la mano, no solo le soltaron la mano, sino que le picaron el boleto y lo empujaron al abismo, y ni nos vimos ni nos conocemos.

La idea de que para gobernar tranquilo hay que llevarse bien con Clarín y darle todo lo que pida y más, podía fallar y falló: le dieron todo lo que pedían y más, y como olfatearon y le sintieron un poco de olor a cala y nardo a Macri, ya le están soltando la mano y buscándole reemplazos, porque se convirtió en un estorbo.

Ahora dando vuelta la idea de que el verdadero problema del país es el gasto público y el déficit fiscal, y por eso no hay otra solución que ajustar para llegar al "déficit cero": si nos atenemos a los antecedentes históricos en la materia (2001, sobre todo), todo indica que puede volver a fallar.

Pensándolo bien, el título del post no es del todo justo: al fin y al cabo Tu Sam se atajaba, y antes de cada uno de sus trucos advertía que podían fallar; cosa que Macri, su gobierno, sus sostenedores y no pocos "analistas" nunca hicieron. Siempre dijeron que iban por el camino correcto, que no había otro y que al final de ese camino esperaba el éxito seguro. Puede fallar. Tuits relacionados:

lunes, 30 de abril de 2018

INCONSISTENCIAS


"El modelo de especulación financiera no sirve. Engrosar las reservar con endeudamiento y con inversiones financieras especulativas, trae problemas en el corto y en largo plazo. La intervención record en el mercado de divisas que lleva adelante este gobierno, no sólo es inédita sino que es insustentable. En sólo dos meses el BCRA intervino en el mercado cambiario vendiendo US$4.000 millones, es decir $82.000 millones. Esa cifra dilapidada en 2 meses equivale a 8 veces los recursos que el Presidente quiere que los gobernadores afecten para compensar los subsidios tarifarios que el gobierno nacional eliminó."

"La actual gestión de gobierno ha transitado aproximadamente el 60% de su mandato confirmando el rumbo económico iniciado en diciembre de 2015: apertura comercial, desregulación y liberalización de mercados. El modo de acumulación de la economía argentina cambió y los resultados más visibles de este cambio y de la política implementada son la concentración del ingreso y un producto bruto per cápita más bajo que el de años previos. En 2017 el PIB per cápita fue 4,5% menor que en 2011 y no llegó a igualar al del año 2015. Por otra parte en 2015, el 10% de la población de más altos ingresos ostentaba el 30,5% de los ingresos, mientras que para 2017 lograban tener el 33,2% de los ingresos, a expensas de prácticamente todo el resto de los deciles (excepto el 8). Los dos deciles de mayores ingresos, es decir el 20% de la población, llegan a ostentar el 50% de los ingresos en 2017. En 2013 esos deciles en forma conjunta tenían el 46,7% de los ingresos."

"Transcurridos 28 meses del inicio de la actual gestión de gobierno, y habiéndose profundizado el rumbo elegido, la devaluación, apertura comercial, altas tasas de interés y aumento de las tarifas trazaron una clara línea divisoria de sectores económicos ganadores y perdedores. Dentro del grupo de los ganadores, se encuentran la exportación de granos, la minería y el sector energético que presentan las siguientes características en común: a) Baja participación en el PIB (entre los 3 sectores apenas alcanzan los 13 puntos) b) no son grandes demandantes de mano de obra c) poseen una considerable concentración productiva d) tienen elevada rentabilidad y son generadores de divisas (en muchos casos giran sus utilidades al exterior sin reinvertir en el territorio)."

"Las medidas mencionadas provocaron simultáneamente la fuerte contracción de otras actividades, “perdedoras”, tales como la industria manufacturera. Es así que en 2017, de los 12 bloques industriales que mide el INDEC, seis mostraron caídas acumuladas: papel y cartón (-0,2%), sustancias y productos químicos (-1%), refinación de petróleo (-1,4%), industria alimenticia (-1,4%), industria del tabaco (-4,7%) e industria textil (-6,7%). Respecto a aquellos bloques que denotan cierto crecimiento, debe tenerse en cuenta en primer lugar que la base de comparación para todos ellos es el año 2016, un año de dura recesión (caída del 2,3% de la actividad económica) y por otro, que aquellos bloques que lograron crecer son los ligados al sector agropecuario y de la construcción, el cual, de la mano de la obra pública motorizó la actividad económica 2017, año electoral."

"Respecto del año 2015, la actividad industrial de 2017 se ubicó 2,9% por debajo; 11 de los 12 rubros industriales presentan caídas, y dentro de ellos se encuentran los alimentos, un sector con indicadores de competitividad relativamente altos. El uso de la capacidad instalada refleja este achicamiento de la actividad industrial: en el año 2017 en promedio el uso de la capacidad instalada fue de 65,3%. Comparado con el año 2015 resulta un 4,9% menor y con el año 2012 exhibe un 10,8% menos. Se destacan especialmente los excesos de ociosidad en los rubros Metalmecánica 55,5%, Automotriz 47,5% y Edición e Impresión 57,4%.. Resulta difícil imaginar que “lluevan inversiones” cuando sobra tanta capacidad productiva y falta consumo local."

"En particular el entramado PyME se encuentra produciendo entre un 40% a 70% por debajo de su capacidad instalada. Específicamente, si se observa el uso de la capacidad instalada de sectores como el de alimentos y bebidas, y el textil, mano de obra intensivos y ligados al poder adquisitivo del salario, se encuentran trabajando por debajo del promedio al que lo hacían en 2016. Como se mencionó, un escenario de capacidad instalada ociosa, caída del consumo y alta tasa de interés no pareciera ser buen augurio si se quiere atraer inversión productiva. Más bien todo lo contrario: la “inserción internacional inteligente” proclamada por el gobierno terminó produciéndose por el lado de la deuda y de las importaciones, en lugar de hacerlo vía exportaciones y expansión de la capacidad productiva, afectando la producción nacional y la generación de empleo."

"Los lineamientos del actual gobierno para alentar las importaciones parten de premisas erróneas, que sólo buscan la desindustrialización: - “El aumento de las importaciones baja los precios internos”. Falacia: La inflación 2017 fue de 24,8% y el aumento de las importaciones de bienes de consumo fue de 20,9%. El importador cotiza su precio apenas por debajo del precio del fabricante local que soporta subas confiscatorias de tarifas de servicios públicos, altos costos logísticos empujados por las subas de las naftas dolarizadas, aumentos de impuestos, tasas de interés muy elevadas en términos reales. Un dato no menor, emplea a 1,2 millones de trabajadores. 

- “Se gana competitividad desintegrando la cadena de valor local porque el insumo o la pieza importada son más baratos que los de origen nacional”. Falacia: Se reduce el grado de integración de autopartes, agri-partes, moto-partes, con el falso espejismo de ganar competitividad afectando la densidad productiva. Esta solución cortoplacista es consistente o bien con modelos de armaduría tipo zona maquila -bajos salarios-, o bien con la importación del producto casi terminado, lo que genera creciente desempleo y déficit comercial en ascenso.

- “Un consumidor que compra un bien importado se beneficia porque es más barato que el nacional, y además se evitan las cuantiosas importaciones de partes para autos, electrónica, línea blanca, maquinaria agrícola, etcétera”. Falacia: Esto sería así si lo que se deja de fabricar o de armar localmente no se consumiera más. La erogación de divisas de la exportación de consumo, importación de 1 millón de autos, 800.000 motos o 14 millones
de celulares, será igual o superior a la importación de sus partes y destruye fuentes de trabajo. En definitiva, un contexto caracterizado por un desplome del mercado interno, una ola importadora en detrimento de la producción nacional y a costa de la pérdida de fuentes laborales, no puede nombrarse de otra manera que no sea un contexto de “desindustrialización asistida por el gobierno”."

"Contextualizando los datos del mercado laboral en función de la situación productiva comentada anteriormente, se observa que ante una caída de la producción industrial son los empleos de baja calidad los que comienzan emerger como respuesta a la insuficiente generación de trabajo. El empleo registrado en las industrias manufactureras a diciembre de 2017 registra 68 mil puestos de trabajo menos que en noviembre de 2015. Esta destrucción neta de puestos de trabajo equivale a una disminución del empleo formal industrial del 5,4%. Es, después del sector de la pesca y la minería, la rama de actividad más afectada en términos de empleo, aunque dada la mayor relevancia del sector industrial (equivale al 19% del empleo formal privado) es el sector que más empleados ha perdido."

"Motorizar el crecimiento económico sin la participación de la mayoría de los sectores productivos, o peor aún, sólo de aquellos donde se observa mayor precariedad laboral trae como consecuencia una merma en la calidad de los empleos de los argentinos por dos vías: 1) Por el tipo de modalidades ocupacionales que comienzan a gestarse como forma de insertarse en el mercado laboral que se encuentran ligadas a un mayor grado de inestabilidad laboral y, 2) Porque las remuneraciones que surgen del empleo que se va creando son más bajas, haciendo que se deprima el salario promedio de los trabajadores en conjunto."

"La creación de un puesto de trabajo en una rama de actividad no compensa la destrucción de uno en otra, al menos no lo hace si de empleo de calidad se trata. La industria remunera salarios por encima del promedio, a excepción de algunas actividades puntuales. Mientras que actividades como la construcción y el comercio lo hacen por debajo. De aquí se deriva la segunda vía de precarización, que no es otra cosa que el descenso del salario promedio del sector privado. La pérdida de los ingresos reales por aumento de los precios y precarización laboral explica por qué más personas se encuentran buscando trabajo; hecho que se evidencia a través del aumento en la tasa de actividad del 45,3% en el IV trimestre 2016 al 46,4% en el IV trimestre 2017. Cuando el ingreso familiar se ve reducido por la inflación, miembros de esa familia que no eran demandantes activos en el sistema laboral, pasan a serlo para compensar esa erosión."

"La deuda es quizás, el problema que en mayor medida posterga soluciones estables, al tiempo que juega un doble rol en las políticas del Estado: por un lado materializa el ingreso de divisas que este modelo necesita dada la impericia de hacerlo por vía de las exportaciones y de capitales (este último muy limitados en los últimos dos años, por debajo de los U$S 6 mil millones en todo el período); resuelve la falta de dólares para atender la política de apertura, y por otro se convierte entonces en una suerte de sostén inmodificable del funcionamiento macroeconómico impidiendo que la Nación ingrese a una fase de crisis fiscal y comercial externa de envergadura."

"El gobierno nacional introdujo recientemente en su discurso de agenda económica un dato relativo que debe mirarse cuidadosamente. En su particular interpretación exhibió como un logro discutible la reducción del déficit primario en las finanzas públicas; sin embargo, reveló que concomitantemente subió en 250% el déficit financiero, el cual es estimulado por los pagos de intereses de la abultada y vertiginosa masa de deuda emitida. Por ende, se produjo un recorte en las erogaciones públicas ajustando a los sectores más vulnerables y medios, encubriendo los costos financieros finales de la emisión de deuda llevada a cabo en pocos años, sin poder avanzar en definitiva en lo que para Cambiemos es la base de sustentación, que es la baja del gasto para luego acometer con la baja de impuestos y complementar las reducciones tributarias ya realizadas." 

"Las políticas de apertura de la economía y los déficits comerciales experimentados en 2017 y el que se proyecta para el 2018 convierten al endeudamiento en el único proveedor transitorio de divisas y, al mismo tiempo, en el problema más severo que complica las finanzas públicas y la sustentabilidad de mediano plazo. Dicho en pocas palabras, lo que se tomó como deuda en Argentina se fugó o se consumió en el exterior, siendo tributario del uso de esos recursos una minoría de la sociedad. Al contrario de lo esperado, que es endeudarse para inversiones, para generar trabajo y valor agregado nacional, nos endeudamos para fugar privadamente la deuda ingresada, deuda que será pagada por todos los argentinos, la cual financió y subsidió el consumo externo de turismo y gasto superfluo de una minoría. La deuda de todos los argentinos provee los dólares necesarios que financian la acumulación de capital dinero y la fuga de algunos sectores, unas pocas firmas y personas, que se apropian del esfuerzo de toda una sociedad."

"Desde que Cambiemos empezó a gobernar es evidente la mayor concentración de la riqueza y la precarización laboral. El magro crecimiento económico no logra superar el aumento vegetativo de la población y apenas emparda, a más de 2 años, el nivel de actividad del año 2015, que no fue un buen año. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios, de las jubilaciones y pensiones, de la AUH, de las asignaciones familiares, de los ingresos de los más vulnerables y de quienes tienen capacidades diferentes, son la consecuencia de un Plan de Gobierno que no contempla los intereses del pueblo como eje de su gestión. La falacia conceptual en la utilización de la palabra “gradualismo” es para evitar utilizar el vocablo correcto que describe el programa de gobierno, “el ajuste”."

"El Programa Gobierno de Macri, reinstala ex profeso el aumento serial de la deuda externa y alienta la especulación financiera con tasas de interés desmedidas para cubrir un déficit fiscal que, paradójicamente ellos mismos engrosan: reducción y eliminación de tributos a los sectores de mayores ingresos y a las rentas extractivas y agropecuarias extensivas, sumado al incremento del pago de intereses y servicios de deuda. La tan mentada inserción internacional fue sinónimo también de apertura comercial indiscriminada llevando a un máximo histórico el déficit en cuenta corriente externa y empujando al cierre de miles de PyMES que se encuentran con competencia desleal, tarifas imposibles de pagar y un consumo interno totalmente deprimido."

"La insustentabilidade inconsistencia del modelo no es un resultado del “gradualismo” para llegar a la meta de “pobreza cero” como prometió Cambiemos. Es la consecuencia ineludible de un plan de gobierno decididamente dirigido a favorecer a los sectores concentrados de ingresos: empresas internacionales con intereses locales, grandes capitales nacionales concentrados y sectores financieros de alta rentabilidad. Todos ellos hoy con altas tasas de ganancia pero que no reportan beneficios para la sociedad argentina en su conjunto."

(El documento completo de la Comisión de Economía del PJ bonaerense, acá.)