LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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jueves, 30 de mayo de 2024

HAY QUE SER MUY SORETES

 

Cualquiera que entraba esta semana al portal oficial del gobierno de la provincia se encontraba con esta nota que daba cuenta de la historia de una maestra que cumple funciones como directora en la escuela primaria de la Isla del Espinillo, frente a Rosario. Alguien que sin dudas con esfuerzo y vocación de servicio desempeña sus tareas por amor a lo que hace y a los chicos y su educación, eso está fuera de discusión y no es el tema.

El tema es que uno se pregunta que hace la historia de la maestra rotulada como "Gestión" del gobierno provincial, como si no existieran muchas historias así, o como si lo que ella hace depende de una política pública del gobierno. Y esa muchas historias -de las que todos podríamos dar cuenta- no aparecen en el portal oficial de la provincia.

La respuesta está en éste párrafo de la nota: "Hizo referencia (la maestra del caso, aclaramos) al programa a la Asistencia Perfecta del Gobierno provincial: “No me parece mal que se reconozca el trabajo o el proceso que tiene un docente dentro de una escuela y que se esmera por lo que hace. Sé que hay complicaciones que a veces no nos permiten ir. No lo entiendo como un presentismo, eso sería otra cosa. No nos van a descontar por no venir o por faltar, sino que es un reconocimiento a aquellas personas que venimos todos los días y trabajamos. Es sentir un poco el apoyo de parte del gobierno.”.".

Ahí está el huevo y no lo pise, diría Inodoro Pereyra: el objeto de la nota no es reconocer el esfuerzo de la docente, sino convalidar con la historia de la maestra (y con su testimonio personal) el presentismo docente (porque es eso, aunque apelen a eufemismos) reinstaurado por decreto por Pullaro, para quebrar las huelgas de los maestros cuando reclaman mejores salarios y condiciones de trabajo. 

Reforzando de paso con el loable ejemplo de la maestra, todos los prejuicios y estereotipos de buena parte de la sociedad (en especial de su base electoral) contra los paros, los sindicatos y los reclamos de los trabajadores: los que no trabajan es porque son vagos, e inventan excusas para no hacerlo. 

No porque tengan buenas razones, como por ejemplo estar enfermos, tener que cuidar a un familiar (dos situaciones que a cualquiera le pueden suceder, y le hubieran hecho perder el premio a la maestra del ejemplo si se le ocurrían) o hacer paro porque ganan poco y el sueldo no les alcanza para vivir, o trabajan en malas condiciones.

Tenés que ser muy sorete para reimplantar el presentismo con la excusa de que los docentes faltan mucho, y más sorete aun para no animarte a llamarlo por su nombre, apelando a eufemismos.

Pero por sobre todas las cosas tenés que ser muy sorete para apelar al ejemplo de una trabajadora, para justificar una forma de cagar a los demás trabajadores.

viernes, 10 de mayo de 2024

NOS SOBRAN LOS MOTIVOS

La CGT decretó el paro general de ayer con más de un mes e anticipación, muy posiblemente siguiendo aquella máxima de Vandor de "golpear primero para negociar después". Pero en todo ese tiempo no encontró interlocución en un gobierno que no solo no entiende sino que odia al mundo del trabajo y más si es formal y sindicalizado, tanto como odia a los pobres y las organizaciones sociales.

De hecho es muy posible que hoy, el día después del masivo y contundente paro, el gobierno ensaye alguna explicación imbécil del tipo "el principio de revelación" o algo por el estilo: un paro contundente demostraría -en la inverosímil lógica presidencial- que la casta defiende con saña sus privilegios y por ende les daría la razón, del mismo modo que un paro con menos acatamiento también les daría la razón, demostrando la falta de representatividad de la dirigencia de la CGT.

Como sea y para no perder el tiempo en disputas estériles con gente que razona de ese modo (que es lo mismo que no razonar), cabe consignar que en cinco meses de gobierno Javier Milei acumula dos paros generales rotundos contra su gobierno y sus políticas, decididos por la dirigencia de la CGT más complaciente y cuestionada de la historia: hay ahí un dato duro de la realidad que algo está queriendo decir, a un gobierno que no lo quiere escuchar.

Un gobierno que es tan sordo y ciego al clamor de la realidad que explota cotidianamente por fuera de sus ensoñaciones donde los salarios le ganan a la inflación, que salió a decir que no comprende cuáles son las razones del paro -en un sentido eso es cierto: no las comprenden- o que éste carece de ellas, cuando en realidad sobran los motivos para parar el país, que es el modo más contundente de intentar parar las políticas de desastre de Milei. Tanto, que otra vez el paro de la CGT (como el de enero) catalizó detrás suyo toda la oposición social al modelo imperante.

Y el paro no agota las protestas, del mismo modo que lo hay que preguntarse no es por qué se para, sino porque no se para más, y por más tiempo; con los indicadores reales de la economía (producción, nivel de actividad, ventas, recaudación impositiva, salarios, empleo) cayéndose a pedazos en una recesión ya instalada, que marcha cómodamente hacia un profunda depresión. Tan profunda como el aislamiento de Milei de la realidad.

Hoy mismo por ejemplo marcharán al Congreso las Pymes en protesta por el régimen de incentivo a las grandes inversiones contenido en la ley bases, de modo tardío, porque el que Cristina denominó con acierto "nuevo estatuto legal del coloniaje" ya atravesó con éxito y amplia mayoría la Cámara de Diputados. 

Una vez más, como en buena parte de nuestra historia, la cuestionada -y con razón- dirigencia sindical que representa a los trabajadores, vio con claridad los riesgos que entrañan las políticas de Milei, antes que una dirigencia empresaria -incluida la de la propia UIA- que se dejó seducir por la reforma laboral, sin advertir que las cuchillas del gobierno se afilaban también para ellos.

Del mismo modo que pasó con el paro de enero (que precipitó el rechazo del mega DNU en el Senado), el paro de ayer debe inscribirse en un contexto más amplio de enfrentamiento decidido al avance libertario, y debería proveer la plataforma social para una masiva movilización al Congreso para presionar a los senadores y que no le dan sanción definitiva al oprobio de la ley bases: a un gobierno que avanza sin contemplaciones y se jacta de no retroceder, hay que redoblarle la apuesta, hasta que entienda.    

O que aprenda la lección de que la historia argentina no empezó cuando ellos llegaron, enancados en la insatisfacción democrática de vastos sectores de la sociedad con las opciones tradicionales, y que hay muchos argentinos dispuestos a defender lo que les llevó décadas conquistar, y no resignarlo sin dar pelea.

viernes, 12 de abril de 2024

CONTENIDO Y CONTEXTO

 

Esta semana se conoció el documento de la CGT al cual refiere la imagen de apertura, cuyo texto completo pueden leer acá en la página oficial de la central. Vista en abstracto, la convocatoria a un nuevo acuerdo social coincide -hasta en la denominación- con lo que viene planteando Cristina hace años, e incluso el documento tiene un grado tal de generalidad que bien se podría coincidir con la mayoría de sus planteos, en líneas generales.

Visto en abstracto, dijimos, y allí radica el problema: no hay en él la más mínima referencia a la grave coyuntura política, económica y social del país, ni al contexto en el que el documento es alumbrado, como si -parafraseando a Macri- no hubieran pasado cosas. O dicho de otro modo, en Narnia podría pensarse en la posibilidad de alcanzar ciertos acuerdos que no sean aceptar unilateralmente las imposiciones de los más poderosos: en Narnia, no en la Argentina de hoy, ni con éste gobierno.

El mismo día en el que la cúpula de la CGT se reunía con Francos para entregarle el documento (que también hicieron llegar a distintos bloques de legisladores en el Congreso) se desplegaba un amplio operativo represivo contra las organizaciones sociales que protestaban en la 9 de Julio por el corte de los programas de asistencia alimentaria, el gobierno alumbraba un nuevo DNU habilitando aumentos que golpean los bolsillos, en éste caso de los servicios de internet, celular y cable, y apenas horas después comenzaba un paro de transporte por la negativa del gobierno de homologar los aumentos pactados en paritarias: peor sentido de la oportunidad, imposible de elegir.

En los mismos días en los que -seguramente- la CGT cocinaba los términos de su documento, el gobierno se negaba a homologar las paritarias que se pautaron por encima de la inflación para recomponer los salarios reales -como la de camioneros-, se amenazaba con descuentos y sanciones a los sindicatos que hacen paro (como los docentes y choferes de trenes y colectivos), se aprobaba por DNU una nueva fórmula de ajuste de los haberes jubilatorios en perjuicio de los jubilados, y el presidente se ufana en cuanta oportunidad tiene del éxito de la licuadora y la motosierra. 

Mientras vuelan los tarifazos y aumentos sin freno, la actividad económica se cae a pedazos en todos sus rubros, los despidos están a la orden del día tanto en el sector público como en el privado y el gobierno enviará al Congreso la reinstauración del impuesto a las Ganancias para los salarios más altos sobre mínimos más bajos que los actuales, la CGT convoca a negociar un pacto social que si no es una rendición incondicional, se le parece bastante. 

Si su desprestigiada conducción había recuperado algo de valoración con el paro general del 24 de enero (que catalizó la ola inicial de rechazo a las políticas de Milei) que forzó a la justicia a invalidar el capítulo de la reforma laboral del mega DNU, y hundió el primer intento de ley ómnibus en el Congreso, lo estaba tirando por la borda en esta nueva -y enésima- reculada, que pareció tomar nota del hecho de que el nuevo intento del gobierno por sancionarla será coronado por el éxito; y se apresuraba a negociar una derrota digna, o lo que entienden como tal

En eso estaban hasta que la presión de sus sectores internos más combativos -y no la situación social explosiva- detonó un nuevo paro general convocado con un mes de distancia anticipación, que parece decretado más para forzar otra negociación con el gobierno y liberar tensiones internas, que para otra cosa. Como se suele decir, el que viva lo verá.

Acaso los "gordos" suponen -tal como los gobernadores "dialoguistas" canjeando uno que otro auxilio financiero para sus cuentas- que eliminando los aspectos más ríspidos de la reforma laboral que pretende el gobierno (como la derogación de la ultra-actividad de los convenios colectivos), lograrán calmarlo y controlar los daños, evitando males mayores.  Grave error.

Porque si el gobierno logra avanzar con su programa y gasta a cuenta de la aprobación de la nueva ley ómnibus no es por la solidez de sus números en el Congreso. De hecho, su ya minoritario bloque se acaba de fracturar (sin intervención alguna de la oposición) en una insólita discusión por la integración de la comisión que tiene en sus manos nada menos que evaluar si es posible o no el juicio político al presidente.

El poder real de Milei no viene de sus 15 millones de votos en el balotaje, ni de su magnetismo personal, ni de las alianzas que haya podido articular con la política, sino del poder económico nacional y extranjero del cual es un simple instrumento. Ese poder que redacta sus DNU y hasta dirige su mano para firmarlos aunque se contradiga abiertamente de un día para el otro, como acaba de pasar con los aumentos de las prepagas, la telefonía celular, la televisión por cable o internet.

La misma mano que habilita esos aumentos es la que niega la homologación de las paritarias que recomponen salario, y ninguna de ellas es la de Milei, aunque su firma figure al pie de los decretos. Y es a esas manos a la que la dirigencia de la CGT -como buena parte de la dirigencia política, incluida la de "Unión por la Patria"- teme realmente enfrentar, o cree que no puede: aun sin ser verbalizada en público, la teoría de la "correlación de fuerzas desfavorable" que presidió al gobierno fallido de Alberto Fernández, vuelve a imponerse a la hora de definir estrategias.

Y ese mismo poder real al que no se quiere enfrentar por suponerlo invencible, es el que leerá toda convocatoria al pacto o acuerdo social (o el eventual levantamiento del paro que se acaba de anunciar) como lo que es, en éste contexto: una bandera blanca agitada al viento, y obrará en consecuencia. Tuits relacionados:

sábado, 8 de junio de 2019

HAY UN PATRÓN


Con poca repercusión en los medios (más bien nula), aparecieron publicados el jueves en el Boletín Oficial dos decretos vinculados al mundo de las relaciones laborales: uno es el Decreto 404 que modifica otro de Cristina del año 2009 sobre las multas a las ART (completo acá); y el otro es el Decreto 402, que refiere al paro de transportes del pasado 30 de abril (completo acá).

El primero modifica el Decreto 1694/09, por el cual Cristina había fijado el valor del Módulo Previsional (MOPRE) en un 33 % de la jubilación mínima, con los ajustes resultantes de la ley de movilidad de los haberes. El MOPRE es la unidad de medida que se tiene en cuenta para calcular el valor de las multas que se aplican a las ART, empleadores autoasegurados, y las compañías de seguros de retiro por el incumplimiento de las obligaciones a su cargo de acuerdo con la Ley 24.557 de riesgos del trabajo.

El nuevo decreto rebaja ese monto al 22 % de la jubilación mínima, que además ahora y como es sabido, se ajusta por una nueva fórmula que arroja valores sustancialmente menores; con lo que el ajuste que perjudica a los jubilados tiene beneficios extras para las empresas incumplidoras de las normas sobre higiene, prevención y seguridad del trabajo: van a pagar menos plata por las infracciones que cometan, incluso para las actuaciones en trámite que se iniciaron con la reglamentación anterior, porque así lo dispone el decreto.

En los fundamentos de la medida, se señala que “...del análisis de los pronunciamientos emitidos por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal (tribunal ante el cual se deben apelar las sanciones, aclaramos) se observa un alto porcentaje noventa y ocho coma dieciséis por ciento (98,16%)- de confirmación de las sanciones,...”, (pero) “...con una reducción del cuarenta y cinco coma cuarenta por ciento (45,40%), del monto de las mismas....”, o sea: la justicia confirma 98 de cada 100 resoluciones aplicando las multas por considerar que eran correctas y las infracciones se habían cometido, pero rebaja (en promedio) casi a la mitad el monto.

El razonamiento se completa en el decreto señalando que “...los fundamentos que sostienen los fallos de la citada Cámara para revisar y reducir los montos de multas impuestas reposan en el “criterio de gradualidad y proporcionalidad que debe asumirse entre las faltas reprochadas y la sanción …”, lo cual es falaz y capcioso, porque nada tiene que ver con rebajar el valor de la unidad de cálculo: lo que los jueces han dicho es que puede haber casos en los que la sanción haya sido excesiva en relación a las faltas (lo que es otra cuestión), no que la unidad de medida usada para calcularlas fuera alta, y mucho menos que las faltas no se hubieran cometido.

Vemos entonces que el gobierno que ha hecho campaña en contra de “la industria del juicio laboral” introduce por un lado un virtual indulto parcial a infracciones a las leyes vigentes que son las que causan los accidentes de trabajo (al disminuir los controles y medidas de prevención), y por el otro relaja a futuro la exigencia de no volver a cometerlas, tomando las medidas para prevenirlos, al disminuir el valor de todas las multas rebajando la unidad de medida con la que se calculan.

El otro decreto, el 402, reproduce otros similares que se citan en los considerandos, todos dictados durante los gobiernos de Menem y De La Rúa, frente a sendos paros de transporte o paros generales de actividades; disponiendo que en esos casos el Estado asume la cobertura de los daños que pudieran haber sufrido las unidades del transporte en todas sus modalidades con motivo de la medida de fuerza, y que no estuvieran cubiertos por los respectivos seguros; que además son obligatorios, más tratándose de unidades afectadas al transporte público.

Lo curioso de este caso (a diferencia de los antecedentes que se citan) es que refiere al paro de transportes del pasado 30 de abril, pero el decreto es dictado más de un mes después, y sin establecer un procedimiento para que los empresarios que invocan daños a sus unidades puedan demostrar que han sido consecuencia del paro, para poder reclamarle al Estado la indemnización. 

Tampoco existe la más mínima mención en el decreto a incidentes sucedidos ese día, de los que se derivaran daños a unidades del transporte automotor, ferroviario o subterráneo de pasajeros; con lo cual la pregunta es si no estamos en presencia de un subsidio estatal encubierto a determinadas empresas concesionarias, y quienes son en definitiva las beneficiarias.

Aun cuando parezca que los dos decretos refieren a cosas distintas y sin vínculo aparente entre sí, se puede detectar un patrón: el gobierno de los patrones regulando a favor de los empresarios, y en contra de los trabajadores y sus derechos.

martes, 26 de junio de 2018

QUE NO SE CORTE


Tal como se esperaba, el paro convocado por la CGT con la adhesión de las dos CTA, los movimientos sociales e incluso parte del empresariado Pyme tuvo un amplio acatamiento, y se hizo sentir en todo el país.

Y tal como se pensaba tambièn, el gobierno intentó deslegitimarlo y minimizar el impacto que causó: nada nuevo bajo el sol, ningún patrón ha justificado o entendido nunca un paro, no será esta la excepción. Antes bien, el empeño discurso en ignorar la realidad (que está allí aunque uno no quiera verla) fue digno de mejor causa.

Sin embargo, la contundencia del paro no debería hacernos perder de vista (y precisamente por eso, que demuestra que hay un estado de insatisfacción social que el paro canalizó) no puede ser nunca el final de un proceso, sino apenas el principio: la conducción de la CGT llegó a esta instancia siguiendo sus propios tiempos (que marcaban su decisión de dilatar la decisión cuanto tiempo fuera posible), pero también empujada por una serie de masivas protestas anteriores, y por el veloz deterioro de todas las variables económicas y sociales.

Desde diciembre del año pasado para acá, se sucedieron las movilizaciones contra la reforma previsional, el paro de Camioneros del 21 F, la marcha al obelisco el 25 de mayo para rechazar el acuerdo con el FMI, la marcha federal de los movimientos sociales y el paro de las CTA de los días previos al de ayer.

Actores sociales y políticos que -coincidieran o no en marchar juntos- si coinciden en oponerse a las políticas del gobierno, que con brutal insistencia se vienen descargando sobre los sectores populares y los más humildes, aun antes de haber cerrado el acuerdo con el FMI: jubilados, trabajadores informales o registrados, beneficiarios de planes sociales o pensiones no contributivas, pequeños y medianos empresarios y productores, todos a su turno fueron afectados por el modelo de valorización financiera y fuga de "Cambiemos", y todo indica que la tendencia se irá profundizando en el futuro; si la sociedad se lo permite.

El propio FMI lo entiende así, en tanto condiciona los futuros tramos de la asistencia financiera comprometida con el gobierno de Macri, a los avances en el plan de ajuste. Quieren "ver para creer" si "Cambiemos" es capaz de disciplinar a la sociedad, y ha hacer que ajuste mansamente ser despojada de sus derechos, y retroceder en su calidad de vida, para garantizar el pago de la deuda, y la fuga de capitales.

No ha sido el de ayer el primer paro de la actual conducción de la CGT contra el gobierno, y los dos anteriores no marcaron a posteriori un cambio en la orientación de su relación con él: quedó perfectamente claro que llegaban a los paros empujados por la presión de las bases, y en parte los declararon para liberar esa presión. 

Exactamante esto remarcaba el domingo Morales Solá en su columna de La Nación como la lectura que hace el gobierno del paro (de modo insidioso insinuaba que era compartida por el triunvirato y los "gordos"), esperando que se repita la metodologí; de allí la "invitación a dialogar" a la conducción cegetista, para el día después del paro.

Pero del mismo modo que el alcance del paro superó a la propia CGT, las proyecciones del mismo deben ser capitalizadas y establecidas por un conjunto social y político mucho más amplio, que por supuesto incluya a la central obrera.

La gravedad de la situación y la profundidad del ajuste que el gobierno se prepara a lanzar sobre la sociedad argentina como consecuencia de los compromisos que ha tomado con el FMI, exigen una respuesta acorde a las circunstancias de todos los que, de no hacer nada o quedarse en un paro y nada más, serán sus víctimas: organizaciones sociales, sectores del empresariado nacional, el sindicalismo y la oposición política tienen que tener gestos de madurez para confluir en un conjunto de acciones que permitan frenar ya, ahora, la ofensiva ajustadora. Después puede ser demasiado tarde.

Exigir la urgente convocatoria al Consejo del Salario, la reapertura inmediata de todas las paritarias, un aumento de emergencia para los jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH y planes sociales y el rechazo contundente a la reforma laboral, junto con  la suspensión de los despidos y medidas de defensa de la producción y el trabajo nacionales ante la avalancha importadora (como las que toman los propios países que el gobierno considera "serios"), son apenas algunos de los puntos de necesaria convergencia de la oposición social y política.

Al mismo tiempo, hay que desplegar una acción coordinada, eficaz y contundente en todos los ámbitos en los que puede materializarse la oposición al gobierno y su plan de ajuste: la calle, el Congreso o los tribunales; rechazando el veto de Macri a la ley contra los tarifazos (dando la discusión en las cámaras e impulsando su declaración de inconstitucionalidad en la justicia, para lo cual ya hay una acción en trámite), impulsar legislativamente la derogación de la reforma previsional y movilizar para exigirle a la Corte que resuelva la causa promovida por Miguel Fernández Pastor para declararla inconstitucional.

Y como se ha dicho antes acá, rechazar claramente y con todas las letras el acuerdo con el FMI, sus condicionalidades y consecuencias: la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central y la liquidación del Fondo de Garantía de ANSES, entre los más perniciosos. Exigir que se traten en el Congreso el mismo acuerdo, y la ruinosa operación de canje de las LEBAC's por un bono del Tesoro de condiciones leoninas, que agravarán aun más el ya pesado endeudamiento contraído por la gestión Macri; advirtiendo de antemano que se desconocerá en el futuro toda deuda contraída en condiciones ilegales, dudosas o ilegítimas.

Eso, para empezar; sin desvelarse por protagonismos ni autorías intelectuales, sin vedettismos que deben guardarse para otro momento, cuando se diriman las alianzas y las candidaturas electorales. Solo en ese contexto el amplio paro de ayer adquirirá toda la contundencia que es necesaria para frenar el ajuste saqueador del macrismo.

lunes, 25 de junio de 2018

HUELGA DE NEURONAS


Si la idea era mostrar que trabajás, yo hubiera subido un video donde llegara más temprano a la oficina (antes de las 13.15, ponéle). Yo, eh.

Y donde no estuviera despeinado como recién levantado, y en todo caso dijera "Hoy vine a trabajar, como todos los días"-

Porque "Acá se trabaja" no necesariamente significa que vos fuiste a trabajar. Fijáte, que se yo.  


Si ustedes pasaron el día de paro general sin tener consignas claras, pensando exclusivamente en motivaciones partidarias y causándonos clarísimos perjuicios a todos los argentinos, es un problema de ustedes.

Igual, lo podemos tomar como una fuerta autocrítica, y valorarlo como tal.

Aunque pensándolo bien, le podrían haber preguntado a esta otra gente, que es radical y tiene perfectamente claro por qué adhirió al paro:


Pero si la idea era mostrar que el paro fue un fracaso, no hubieran elegido una imagen de la ciudad vacía, mostrando que fue un éxito; no sé, manéjenlo.


¿Vos decís entonces que "borom bom bom, borom bom bom, los sindicatos, son de Perón?"

¿O acaso te pararon el país Barrionuevo y Julio Bárbaro, que están a cargo de la intervención del PJ?

  
Pero ¿qué decís, Jorgito? El gobierno tampoco sirve para nada porque no arregla ningún problema, y nos lo tenemos que fumar un año y medio más todavía.

¿O están queriendo irse antes?

Después no salgan con que los quieren voltear, eh.

POSITIVO


El gobierno reconoce que la riqueza del país la generan los trabajadores. 

¿Llegará ahora el momento en el que su contribución sea generosamente reconocida, de un modo acorde al esfuerzo y el resultado?

martes, 11 de abril de 2017

HAY DOS POSIBILIDADES


1) No entendió bien el concepto de "escuela itinerante".

2) Tiene perfectamente claro que nunca van a convocar a la paritaria nacional docente.

viernes, 7 de abril de 2017

6 "A" 1


"El paro es político". "El paro fue un fracaso". "El paro le costó al país 15.000 millones de pesos". "Mucha gente quería ir a trabajar pero no pudo porque no había transportes". "Después del paro todo sigue igual, nada cambió". "Nunca un paro sirvió para nada". "El Estado tiene que garantizar el derecho a la libre circulación de los que quieren ir a trabajar".

Puede que se nos haya escapado alguno, pero eso son más o menos los lugares comunes que se suelen usar en estos casos, y que nunca sirven para entender nada de lo que pasa, ni de lo que está en juego. 

Tan contundente como el arco simbólico que va de la muerte de Fuentealba hace 10 años en un piquete a manos de la policía de Sobisch dirigida por Burzaco, o los descuentos de salarios a jubilados y trabajadores en el gobierno de la Alianza (el que terminó con estado de sitio, represión y 39 muertos) en 2001 por Pato Bullrich, a Burzaco y Bullrich dirigiendo ayer la represión en la Panamericana: no se trata entonces de la conjetura sobre que volverían a hacer lo que ya hicieron si tuvieran la oportunidad, sino de que la tienen, lo están haciendo y nos están diciendo que no tienen previsto hacer otra cosa.

El paro fue contundente, tan contundente como la imagen de alienación absoluta de un gobierno protegido por la Gendarmería mientras se encerraba en un "Mini Davos" con empresarios extranjeros; con Macri celebrando que "estemos todos trabajando en éste día", y dándoles las plenas garantías de que se pueden llevar la guita del país, cuando y como quieran. ¿Hace falta mayor admisión de que no se contemplan cambios en el modelo de exclusión y saqueo, pese al paro?

Un gobierno encerrado en su público cacerolo, que vivió las marchas del sábado pasado de grupos de sexagenarios como su propio 17 de octubre, que les da carta blanca para profundizar el rumbo de un programa que tiene dos aspectos inescindibles, porque se suponen recíprocamente: el plan económico y la represión política, en todas y sus formas, y a todas las formas de disidencia. Es como si estuvieran mentalmente en el 56' en el levantamiento de Valle, escuchando que "se acabó la leche de la clemencia", o "hay que darles leña" a los revoltosos.

Ayer mismo la justicia les ordenaba convocar a la paritaria nacional docente y ya anunciaron que apelarán el fallo y recusarán a la jueza acusándola de "animosidad". ¿Acaso pedirán su destitución, como a los camaristas que fallaron a favor del acuerdo salarial de los bancarios?

Y ayer mismo también se publicaba en el Boletín Oficial (ver acá) una disposición del Ministerio de Trabajo de la nación "recordándoles" a los gremios ciertas normas sobre elecciones internas y conformación de las listas; pero debe ser seguramente fruto de su preocupación por la "democratización sindical", y no simplemente un apriete más. 

Una tras otra sus consignas de campaña fueron quedando en el canasto: reconocieron que la "pobreza cero" era un estafa y no hacen sino alejarse de la meta cada día, tanto como renunciaron a "unir a los argentinos" para apostar a la profundización de la grieta; y es el propio Macri el que reconoce abiertamente que no tiene un "Plan B" para la economía.

Del otro lado de la grieta, la dirigencia de la CGT llegó al paro contra su voluntad, exigida, apurada y sobrepasada por los acontecimientos; como consecuencia de lo cual lo ninguneó sin mucha preocupación por esclarecer sobre los motivos, y decidiendi ex profeso no movilizar. Sin embargo, en muchas delegaciones regionales del interior (como en Rosario), ni siquiera esa directiva fue acatada, y los trabajadores ganaron la calle, además de parar.

Con el paro puesto, los gordos del triunvirato no saben muy bien que hacer de ahora en más (es probable que ya estén tocando timbre en Olivos para ser atendidos), cuando o que hay que hacer está muy claro y es el propio gobierno el que se ha esmerado cuidadosamente en ponerlo así: hay que profundizar la lucha, porque de lo contrario nos llevan puestos, eso sí: sin dejar ni por un momento de denunciar maniobras desestabilizadoras. Como hasta acá no supieron conducir, como decía Perón, ya no conducen, son conducidos; o serán dejados de lado. 

Del lado de la grieta que se mire la cosa, la situación tal como está solo puede conducir a un camino de mayor tensión y conflictividad social, salvo que el gobierno cambie (algo altamente improbable) o la economía repunte y derrame (más improbable aun): los propios medios que se pusieron al hombro con fervor militante la misión de quebrar el paro, y que reclaman represión a cara descubierta, se cuidan bien de tomar distancia del optimismo de los funcionarios del gobierno sobre los "brotes verdes"; y ya están empezando a abrir el paraguas -paradojalmente- para decirnos que la lluvia de inversiones viene demorada, el crecimiento podría no ser tan espectacular como se anunciaba, y el derrame hacerse esperar. 

O sea que el panorama está más que claro como para que nadie se llame a engaño, y las líneas de falla de la grieta están claramente tendidas, y muy remarcadas (de hecho, de eso se ocupa el gobierno a diario): la ancha baldosa del medio es cada vez más angosta, y van a terminar cabiendo muy pocos en ella.

Claro que además de la grieta social y política, está la cultural: aunque el paro tuvo alta adhesión, se pudo comprobar que hay muchos laburantes (incluso pequeños comerciantes o cuentapropistas) que compraron el discurso del patrón, o como decía Jauretche, van a comprar con el manual del almacenero; y ajenos al origen de las cosas suponen que las paritarias, las vacaciones pagas, el aguinaldo o la jornada legal de trabajo surgieron de concesiones graciosas de los dueños del país.

En muchos sectores de los trabajadores argentinos la conciencia de clase (por usar una expresión cara al marxismo) ha retrocedido al siglo XIX, y si los encargados de traerla al presente son Altamira, Pitrola o los gordos de la CGT, estamos en problemas.

El problema allí (como el paro, como el modelo económico) es de naturaleza estrictamente política más que sindical, y pasa por trabajar para que muchos que ya votaron una vez en contra de sus propios intereses, no lo vuelvan a hacer en octubre. Porque de lo contrario será tarde para lágrimas.

jueves, 6 de abril de 2017

GORILAS EN LA NIEBLA DE LOS GASES LACRIMÓGENOS

miércoles, 5 de abril de 2017

BASTANTE MENOS....


...que los 12.700 millones de dólares que les pagaron cash a los fondos buitres.

...que los 77.000 millones de dólares de deuda externa contraídos desde que llegó Macri al gobierno.

...que los 23.526 millones de dólares de fuga de capitales, producidos entre dciembre del 2015 y noviembre del año pasado.

...que los 2500 millones de dólares transferidos a las petroleras por el aumento del precio del gas en boca de pozo.

...que los 5000 millones de dólares en retenciones que el Estado dejó de cobrarles a los exportadores, solamente el año pasado. 

...que los 19.000 millones de pesos de deuda por compra de energía perdonados a las distribuidoras de electricidad.

...que los 60.000 millones de pesos que lleva perdidos el Fondo de Garantía de la ANSES desde que empezó el gobierno de "Cambiemos".

...que los 70.000 millones de pesos que Macri se autoperdonó por la deuda del Correo Argentino con el Estado.

...que los 109.300 millones de dólares declarados en el blanqueo, que no vinieron al país.

... que los 8000 millones de dólares intereses de las LEBAC´s que pagó el año pasado el Banco Central, un 85 % a los bancos.

...que los más de 7000 millones de dólares en que se redujo el patrimonio neto del mismo Banco Central, como consecuencia de su enorme endeudamiento.

...que los 28.370 millones de pesos que arrojó como pérdida el balance de YPF, por primera vez desde 1997. 

viernes, 31 de marzo de 2017

ERA AYER


Era ayer. a los 35 años de aquélla histórica marcha de la CGT encabezada por Ubaldini que terminó en una brutal represión, y marcó el principio del fin de la dictadura.

En ese ayer la central histórica de los trabajadores argentinos se puso a la cabeza del reclamo no solo de los trabajadores, sino de la mayoría de la sociedad que llevaba ya seis años de represión política, violaciones sistemáticas de los derechos humanos y destrucción planificada del aparato productivo, el el empleo, los salarios y los derechos de los laburantes.

También entonces había burócratas sindicales "dialoguistas" y "negociadores" que conciliaban con la dictadura, entre ellos el más célebre, Triaca padre.

Era ayer el paro, como lo vieron claro las dos CTA y la Corriente Federal de los Trabajadores: en ese día, de ese modo (movilizando), en ese lugar: la plaza histórica, escenario de las más grandes epopeyas del pueblo argentino.

Era en ese marco, todos juntos, unidos en el reclamo, con el flamante "Movimiento Intersindical Saúl Ubaldini" estrenándose como debe ser, en la calle.

Era con el tono que tuvieron los clarísimos discursos del "Barba" Gutiérrez de la UOM (¿se entiende por qué en la CGT de los gordos no tiene más protagonismo?) y de Hugo Yasky.

Sin miedo al macarteo de un gobierno maccartista, ni a las acusaciones de golpistas y desestabilizadores: como dijo el "Barba", lo que desestabiliza al gobierno de Macri son sus propias políticas.

Ayer -como Ubaldini en el 82'- las dos CTA y los gremios de la CGT que acompañaron la marcha se hicieron cargo de su responsabilidad, asumiendo la representación del hartazgo social contras las mismas políticas económicas que combatía Ubaldini; replicadas con escalofriante similitud 35 años después.

Contra la reivindicación cada día menos disimulada del genocidio de la dictadura, y contra la política más anti obrera y anti sindical de que se tenga memoria desde el 83' para acá, conducida por el hijo de aquél sindicalista "dialoguista", como en un perfecto círculo histórico.

El paro era ayer pero los gordos de la CGT lo dejaron pasar y lo fijaron para despuiés, cuando ya no les quedaba más remedio; pero a su modo: sin movilizarse, sin ir a la plaza, sin decir con todas las letras que es contra el gobierno y sus políticas.

Le esquivaron el bulto a la fecha de ayer, para que no les dijeran que homologan al gobierno con la dictadura, cuando es el gobierno el que se empeña en parecérsele. Pero en realidad es porque no resisten el cotejo con Ubaldini, que si viviera lloraría pero de bronca; de verlos tan pusilánimes.

Las movilizaciones previas al paro del 6 de abril (incluida la de ayer) les marcaron la cancha, y todavía están a tiempo de hacer algo, para evitar que la ola se los lleve puestos.

Como dijeron Gutiérrez y Yasky, para que el paro sea el principio de algo más, y no una simple válvula de escape para aflojar tensiones, y seguir negociando con un gobierno que ya dejó claro que en lo central de su programa (cagar a los trabajadores) no está dispuesto a negociar. Y si no que les pregunten a los docentes.

jueves, 30 de marzo de 2017

EL PROBLEMA ES MACRI, NO CRISTINA


Leíamos en La Política Online que en la convocatoria del Consejo Nacional del PJ del martes pasado la mayoría de los gobernadores le hicieron el vacío a Gioja, y no fueron. La convocatoria era para aprobar un documento respaldando el paro de la CGT para el 6 de abril, pedir paritarias libres y rechazar las denuncias de desestabilización del gobierno; que finalmente terminó saliendo.

Subraya el portal que tampoco asistieron los representantes de la Cámpora, omitiendo decir que no tienen cargos en el Consejo. En todo caso habría que discutir si estuvo bien o no que no los aceptaran cuando se lo conformó el año pasado, pero no que no hayan ido ahora, que no lo integran.

Pero el tema es que dentro de una concurrencia bastante amplia, los que pegaron mayoritariamente el faltazo fueron los gobernadores que integran el Consejo, salvo Gildo Insfrán de Formosa y Lucía Corpacci de Catamarca. Ni siquiera Uñac (el gobernador de San Juan) respondió a la convocatoria de su comprovinciano Gioja.

Precisamente Insfrán tiró la bronca contra los que no fueron, atribuyéndolo a presiones del gobierno a través del ministro del Interior Rogelio Frigerio. La queja fue coherente con el hecho de que (mal que les pese a muchos, que suelen caer en algunos lugares comunes a la hora de analizar la política) viene marcando una clara línea opositora al gobierno nacional: les recomendamos echarle una mirada a su discurso en la Legislatura de Formosa al empezar las sesiones de éste año.

Sin dudas que muchos de los que faltaron fueron seguramente apretados por Frigerio y el gobierno, pero otros como el gobernador de Entre Ríos Bordet prefirieron estar en Holanda chupándole las medias a Macri, que llevó a su viaje a una delegación que mostrara que acá hay diálogo y consenso: el citado Bordet, Gerardo Martínez de la UOCRA y la CGT y el presidente de la Sociedad Rural Etchevehere. El retorno “al país normal” previo a la crispación kirchnerista y la grieta, que debe bajar el nivel de conflicto para que vengan las inversiones; según indicó el propio Macri.

Párrafo aparte merece la gobernadora de Tierra del Fuego Rosana Bertone, que a esta altura ya parece sufrir del síndrome de Estocolmo: no solo faltó a la cita del PJ, sino que se mantiene firme en la obsecuencia a un gobierno que con sus políticas económicas está destruyendo su provincia, provocando el exilios de familias enteras por la pérdida de puestos de trabajo en la industria.

Otros ausentes fueron más lejos aun, militando activamente en contra de la agenda fijada en la reunión, pero sin animarse a ir a discutir las diferencias allí: Urtubey y Schiaretti se reunieron horas antes para despotricar contra el reclamo de los gremios docentes para que se convoque a la paritaria nacional (Gioja había apoyado el reclamo); un derecho que surge de una ley impulsada por un gobierno del PJ (¿o acaso el de Néstor Kirchner no lo fue?) para garantizarles derechos mínimos a todos los trabajadores de la educación del país: no se nos ocurre una medida de contenido más peronista, como para que dirigentes del PJ no la apoyen.

Urtubey además sigue dedicado tiempo completo a su deporte predilecto, que es pegarle a Cristina, diciendo (al igual que algunos “autocríticos”) que sería la candidata menos competitiva del PJ. La pregunta sería en ese caso ¿por qué no va y lo plantea en el seno del partido, del cual es dirigente?

Todos ellos (los gobernadores que no fueron) están buscando provincializar las elecciones de éste año, o desentenderse de la implicancia de sus resultados para el futuro del país; si no arreglando bajo cuerda con Macri armar listas si no comunes de movida, “colaborativas” en el Congreso: o sea candidatos propios a diputados listos a integrar luego “minibloquecitos”, dispuestos a arreglar lo que venga con el gobierno, por un puñado de sanguchitos Bossio.

 Algo de eso se puede ver incluso en provincias como la nuestra, donde el PJ no gobierna (por lo menos no formalmente): los senadores provinciales peronistas de la Banelco de Binner, Rosatti y Lifschitz anuncian (por boca de Traferri, presuntamente con el aval de Perotti) una lista de diputados encabezada por una jueza (¿?), para hacerle frente a la candidatura de Agustín Rossi; que obviamente viene planteando que el PJ tiene que ser decididamente opositor, en la provincia y en el país.

En el cónclave del martes era todo “peronismo de Perón”, 100 % puro sin mezcla de progresismo de ninguna especie, y para bancar un paro de la CGT, no de las CTA, los gremios controlados por la izquierda o la Corriente Federal de los Trabajadores que encabeza el radical Palazzo; que dicho sea de paso fue la que más fogoneó el paro, reclamando que fuera con movilización.

Y los que faltaron no fueron porque no bancan el paro, porque es contra Macri; aunque los desacreditados (por las propias bases, en público) gordos de la CGT digan que no es contra nadie, y simplemente para hacer catarsis.

Como también faltaron porque están en contra de la paritaria nacional docente, y no fueron porque comparten (al menos implícitamente, atento el contenido del documento a discutir) que el que se opone a Macri, es un desestabilizador. Son “dadores voluntarios de gobernabilidad” como se dice, o aspirantes a coparticipar del poder.

En esos términos la unidad del PJ “con todos adentro” es inviable en términos estrictamente políticos, más allá del compromiso formal de aceptar o no un cargo en el Consejo Nacional del partido, porque las diferencias son profundas, y de naturaleza política, sobre como plantarse frente al gobierno de Macri: Alberto Rodríguez Saá -por poner un ejemplo- no necesita un cargo en el PJ para ser  opositor, como no lo es Urtubey teniéndolo.

Frente a esta tajante divisoria de aguas, los problemas que los dirigentes del PJ puedan tener con Cristina (escuchas ilegales incluidas) son de tercer o cuarto orden; porque antes de reclamarle nada a ella o al kirchnerismo primero deben empezar por poner orden en la propia casa. Y ahí te quiero ver como y cuando lo hacen.

viernes, 10 de marzo de 2017

LO DICHO: MACRI LOS AGARRÓ DEL PICO PARA OBLIGARLOS A LEVANTAR EL PARO


Los otros días tras la marcha de la CGT, decíamos acá: "...si el gobierno fuera astuto en lugar de groseramente clasista como es, tomaría de la lengua al triunvirato por sus propios discursos, reglamentaría la "emergencia social" (lo que no cambiaría nada de fondo), y podría salir a decir que removió los obstáculos, ganándose el derecho a reclamar el levantamiento del paro "indefinido".".

Precisamente eso es lo que acaba de hacer: en el Boletín Oficial de hoy se publicó el Decreto 159 (completo acá), por el cual Macri reglamenta la Ley 27.345 de "emergencia social" sancionada en diciembre del año pasado: el único reclamo concreto que hicieron los triunviros de la CGT el martes pasado, por boca de Schmid.

Los invitamos a leer el decreto (no es muy largo) para advertir que no contiene ninguna medida concreta ni inmediata en favor de los sectores más vulnerables, sino que lo único que hace es instrumentar el "entrismo" de los "movimientos sociales" en el diseño de las políticas sociales del gobierno, creyendo que de eso modo van a participar efectivamente de su diseño; cuando en realidad lo que sucederá es que cogestionen la pobreza, si es que efectivamente pueden participar.

Ni siquiera se avanza en el denominado "aguinaldo social" más allá de establecer que las organizaciones discutirán con el gobierno en un Consejo quien lo cobra y en base a qué criterios. Se dejan sin reglamentar algunos artículos de la ley, entre ellos el que establecía la asignación de 25.000 millones de pesos para la "emergencia social" hasta el 31 de diciembre del 2019: un chiste, comparado con los 19.000 millones de pesos perdonados a las distribuidoras eléctricas, la baja de los subsidios a las tarifas o los 70.000 millones de pesos que el presidente y su familia se autoperdonaron por el correo.

Sin embargo, hay más: en el mismo Boletín Oficial de hoy aparece también publicado el Decreto 153 (completo acá), por el cual se deja sin efecto el destino de los terrenos de la denominada "Isla Demarchi" en la CABA para la creación de un polo audiovisual; destino que fuera ordenado por el Decreto 1722/12 durante el gobierno de Cristina.

El decreto dispone que dichos terrenos deberán "...destinarse a formar parte de un Polo de Desarrollo Urbano, consistente en la ampliación y/o mejora de la infraestructura urbana existente en dicho inmueble y en las zonas aledañas, la incorporación y la promoción de inversiones en el área, la actividad inmobiliaria y la construcción de obras nuevas y/o remodelaciones en la zona.", pero "principalmente a través de la inversión privada,".

Como vemos, corre al Estado del lugar y nada dice de recuperarlos para tareas portuarias anexas, o infraestructura de dragado y balizamiento; pero lo que hace es tomar del pico a Schmid (uno de los triunviros cegetistas) que en los días previos a la marcha del martes rechazó el apoyo de Cristina a la movida, con fundamento en éste tema; es decir se quedó en la chiquita del encono personal o de su gremio, mirándose el ombligo en lugar de levantar la vista y ver todo lo que está en juego.

Sin dar marcha atrás en sus políticas económicas (han dicho que si queremos cambiarlas debemos ganar las elecciones), sin ninguna medida concreta en favor de los trabajadores, las Pymes, los sectores más vulnerables, el gobierno opera para que el paro general nunca se haga; aprovechando la endeblez y la tibieza (conceptual y estratégica) no sólo de los dirigentes de la CGT, sino de los "movimientos sociales", que anuncian una movida a Plaza de Mayo el lunes...para conmemorar la asunción del Papa Francisco.

De ese modo sigue jugando con fuego dejando que la crisis económica y social suceda (es un efecto buscado de su política, además), con la idea de que los que vienen aportándole "gobernabilidad" en la calle (como hace desde el Congreso la "oposición responsable") lo sigan haciendo, levantando todo tipo de protestas que permitan canalizar el descontento popular.

Ahora les toca mover a ellos, para demostrarle a Macri que se equivoca, creyendo que de éste modo soluciona las cosas. El cuestionamiento de algunos dirigentes a la huelga de los docentes bonaerenses (que siguen sin recibir oferta salarial concreta, tanto como sigue sin convocarse la paritaria nacional, o sea vigentes los motivos que los llevaron al paro) no parece un buen comienzo. 

martes, 7 de marzo de 2017

LLEGARON EMPUJADOS, SE FUERON INSULTADOS


Elegimos poner una foto de la marcha de la CGT de hoy con la gente movilizada, en lugar del palco con los dirigentes, para quedarnos con lo mejor que dejó la jornada: la enorme multitud de trabajadores y trabajadoras, estudiantes, científicos y hasta empresarios agredidos por las políticas de Macri, que ganaron la calle para expresar su descontento.

Por supuesto que los discursos de los tres chiflados y el final del acto son los que terminaron dando la nota del día, pero en todo caso expresan el canto de cisne de una dirigencia sindical desprestigiada y a la que el rol que le toca jugar le queda claramente grande; y debería dar de inmediato un paso al costado antes de destruir gravemente la organización, y lo que expresa la CGT como herramienta de las luchas sociales en lahistoria de nuestro pueblo.   

Un triunvirato de la CGT que se la pasó en los días previos al acto levantando "cordones sanitaros" para tener controlado y diciendo que "no necesitaban que nadie los apoye", para terminar dejando en claro que lo que en realidad necesitan, es que lo conduzcan. Claro que en lo estrictamente sindical esa es una decisión que deberán tomar los trabajadores, y sus organizaciones. A menos que prefieran que los sigan conduciendo desde afuera -directa o indirectamente- Massa, Macri y el "Momo" Venegas.

Los docentes con su extraordinaria marcha de ayer le habían dejado a la conducción de la CGT la pelota picando con el arco vacío, y la tiraron a la tribuna, provocando el estallido final de los exasperados por su tibieza que a esta altura es (lo sepan o no) abierta complicidad con el gobierno. Un gobierno que haría muy bien en tomar nota de la enorme movilización, porque la ganancia corta de hoy de un paro sin fecha cierta, es la pérdida concreta de mañana ante cada lucha y reclamo, que serán más contundentes aun en la medida en que ya no respondan a una dirección unificada que los canalice.

Ni siquiera la alienación de la realidad que viene demostrando Macri en los últimos tiempos debería hacerle perder de vista el hecho de que si los dirigentes de la CGT se fueron abucheados e insultados de su propio acto, sus políticas de gobierno fueron repudiadas de un modo mucho más amplio aun. Precisamente la crisis terminal de representatividad de la conducción cegetista tiene que ver con su incapacidad de percibir el pulso de la calle (crecientemente opositor, en punto de cocción del hartazgo), que demandaba definiciones y acciones más concretas.

Claro que eso no quita nada del daño que esta dirigencia de la CGT le hizo y le hace al conjunto de los sectores de oposición política y social al gobierno de Macri: ya mismo los medios del régimen están reproduciendo las imágenes de los incidentes, que no hubieran ocurrido sin la exasperante hibridez de los discursos (sobre todo el de Daer) y la total falta de definiciones concretas: si el gobierno fuera astuto en lugar de groseramente clasista como es, tomaría de la lengua al triunvirato por sus propios discursos, reglamentaría la "emergencia social" (lo que no cambiaría nada de fondo), y podría salir a decir que removió los obstáculos, ganándose el derecho a reclamar el levantamiento del paro "indefinido". 

Mientras tanto, los comunicadores oficialistas flashean mini Ezeizas o la repetición sin chumbos del tiroteo de San Vicente, para invisibilizar la manifestación popular y de paso desacreditar a la oposición en su conjunto, abonando a la estrategia del gobierno de plantear la disyuntiva en términos de "nosotros, o vuelve el populismo". No entremos tampoco nosotros en la minucia de "determinar fehacientemente" quienes iniciaron los incidentes, porque está clarisimo quienes fueron: los triunviros cegetistas, con sus discursos. 

Muchos trabajadores que venían de algún modo "acompañando" los movimientos y la estrategia de la CGT, por praxis sindical y por encuadrarse en las prácticas de sus organizaciones de base que tributan a la central, se deben haber sentido sin duda alguna defraudados por una dirigencia muy por debajo de las expectativas que concitó con la marcha, y lejísimos de la altura exigible por las circunstancias que vive el país.

No solo dudaron en la fecha concreta (el fallido colosal de Daer detonó el estallido del descontento), sino que ni siquiera se animaron a decir con todas las letras que el paro "latente" culminaba -como debe ser, en la Argentina y siguiendo nuestra tradición de luchas- con un acto en la Plaza de Mayo, de cara a la Casa Rosada, al poder político, al lugar desde donde se toman las decisiones que están destruyendo empleos, salarios, producción y trabajo argentinos. Ni para eso les dio. 

Esta conducción de la CGT -lo hemos dicho reiteradas veces acá- se armó para aportar la pata sindical al proyecto de Massa, sobre la base de un supuesto que no se dio: la implosión final del kirchnerismo, y el reacomodamiento del peronismo en torno al Kennedy de Nordelta. 

Fallada esa hipótesis (a la que apostaron no pocos "post kirchneristas") carecen de "plan B"; y el "Plan A" (Massa) tiene estos límites: negarse reiterada y sistemáticamente a escalar los niveles de confrontación con el gobierno (poniéndole por ejemplo fecha a un paro general, marchando a Plaza de Mayo) es hacer "oposición responsable", desde el sindicalismo. Y ya sabemos como interpreta el macrismo esos gestos: como lo que son, muestras de debilidad que le permiten avanzar.

La conducción de la CGT llegó al acto de hoy empujada desde abajo por las organizaciones entre cuyos afiliados están pegando fuerte las suspensiones y los despidos, y pretendió imponer su ritmo y sus reglas de juego a una protesta que en el fondo no sentían, o que iba en una dirección que ellos rechazaban. El resultado fue que se fueron del palco (cuando pudieron) insultados, y hundidos en el desprestigio final.

Y en el plano estrictamente político, todo autoriza a suponer que la ausencia prolongada de Massa del país en estos momentos fue pensada, para poner distancia con una situación que no controla, y de la que no puede obtener réditos. 

Del mismo modo que el penoso final del acto puso las cosas blanco sobre negro para aquéllos que se la pasan buscándole el pelo en el huevo a cada dicho o movida de Cristina y cuestionan su liderazgo entre la gente, sin acertar a entender que del mismo modo en el que lo construyó desde el gobierno (alertando con clarividencia que esto iba a pasar, que íbamos a llegar a este punto), lo viene revalidando desde que gobierna Macri, desde la oposición.