LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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viernes, 15 de febrero de 2019

DEFAULT INDUSTRIAL


El collage de apertura está todo armado con imágenes que ilustraban noticias de la edición del miércoles del Cronista, dando cuenta del alarmante panorama que afecta a la actividad económica en general, y a la industria en particular: sin pistas de reactivación a la vista, la recesión parece no tener piso ni freno, y el uso de la capacidad instalada está por debajo del 2002, en plena crisis de salida de la convertibilidad.

Por supuesto que eso tiene su correlato en el cierre de empresas, los despidos, la ruptura de la cadena de pagos y los efectos que son asociados a procesos recesivos de la magnitud del que está viviendo el país, bajo el gobierno de Macri.

Pero al mismo tiempo las imágenes dan cuenta del grado de desorientación conceptual de buena parte de nuestra burguesía criolla, a la hora de identificar las causas de la crisis, y las posibles salidas o soluciones: aun frente a la evidencia del fracaso estropitoso (una vez más, y van) del manual de recetas del neoliberalismo, insisten en repetir como loros que los problemas son el déficit fiscal, la presión impositiva, las tasas de interés (descontectualizadas de toda otra variable), o la rigidez de la legislación laboral.

Y si no nos creen, hagan la prueba de leer los informes, documentos o comunicados de la AEA, la UIA o las principales cámaras empresarias del país, con la posible excepción de algunas de las que nuclean a las Pymes: si alguna menciona a la destrucción del salario y sus consecuencias (la merma del consumo y la caída del mercado interno) lo hace en un lugar marginal, casi como si no incidiera; pero ni por asomo la colocan (cuando se acuerdan de ella) como un factor importante entre las causas de la recesión.

El extravío ideológico de buena parte de nuestros empresarios es tal, que incluso muchos minimizan el impacto en los costos de la dolarización de las tarifas, y prefieren hablar de la carga impositiva, o las altas tasas de interés; y los medios que responden a la ortodoxia económica dominante se asombran de que, aun habiendo bajado las tasas, las empresas no toman créditos.

Con una capacidad instalada industrial ociosa cercana al 44 %, ¿quién tomaría un crédito que no sabe si podrá pagar, para otra cosa que no fuera pagar las facturas de la luz y el gas? ¿Piensan seguir insistiendo en la idiotez de que las inversiones no llega por el temor del regreso del populismo, o admitir sencillamente que nadie invertiría en un país que tiene casi la mitad de su infraestructura productiva sin usar, por falta de demanda?

Para el discurso empresario dominante, los únicos costos que molestan y perjudican son los del Estado (como los impuestos, porque las tarifas van a parar a los bolsillos de otros empresarios), y las únicas regulaciones que molestan son las leyes laborales; y si no es así, suena como si lo fuera: tal parece que solucionando esas dos cuestiones, la economía despega de inmediato. 

Allí tienen si no el meneado caso de las primas de las ART, y la “industria del juicio laboral”. les dieron lo que querían y no sirvió para nada, porque aun bajando costos a base de dificultarle al trabajador el acceso a la justicia para reclamar (porque de invertir más en prevención y seguridad, ni hablar), el panorama de negocios es tétrico. Sin amilanarse, nuestros hombres de negocios celebran como positivo el anuncio de una nueva rebaja en las contribuciones patronales a la seguridad social; lo que no hará más que acrecentar el déficit fiscal que se dice combatir, poniendo en riesgo la sustentabilidad del sistema previsional del cual dependen millones de personas que consumen en el país la mayor parte de sus ingresos.

Si algo demuestra el gobierno de Macri (una vez más, por si hiciera falta) es el estrepitoso fracaso de las políticas “ofertistas”, que basan toda la dinámica del crecimiento y el desarrollo de un país en las concesiones al capital, para maximizar sus beneficios: flexibilización laboral, ausencia de regulaciones públicas, baja presión tributaria, eventualmente menos exigencias ambientales.

Nada ni cercano o parecido al fomento del consumo y el mercado interno para crear la demanda que atraiga la inversión (porque como decía Perón, que algo entendía del tema, “el apetito viene comiendo”), ni mucho menos crecer a partir del estímulo a la innovación y el desarrollo científico y tecnológico: por el contraruio, en un renglón en el que el mercado es reacio a invertir, el Estado se está retirando a pasos agigantados, obturando ora vía posible para el desarrollo nacional.

Nunca se insistirá lo suficiente en lo malo que es para el país el recurrente fracaso político e intelectual de nuestra “burguesía nacional” (ese unicornio azul del peronismo) en su rol necesario para la construcción de un país, en todo lo que no sea generar excedentes extraordinarios, valorizarlos financieramente y fugarlos.

Aquello de la “densidad nacional” de la que hablaba Aldo Ferrer, una clase empresaria pujante, innovadora y conciente de su rol: el verdadero “emprendedorismo”, capaz de generar riqueza y trabajo, sin esperar “derrames”; no el de las cervecerías artesanales como ocio de chetos, o reciclaje del desempleo (eso último viene a cuento, pero sobre todo hace tiempo que teníamos ganas de decirlo).

jueves, 24 de enero de 2019

PIDEN LA SECUELA DE "LUNA DE AVELLANEDA"


Más información, acá.


martes, 24 de octubre de 2017

OTRA GRAN VENTAJA DEL GOBIERNO DE MACRI PARA LAS PYMES: SUPRIMIR TODA INFORMACIÓN SOBRE LAS IMPORTACIONES


Por A.C.

Desde el 21 de Julio de este año, la ADUANA no permite el acceso a los canales de información oficial sobre los ingresos de los diferentes productos e insumos importados que llegan al país a través de operaciones de importación.

Desde entonces, no es posible para las empresas o cámaras Pymes saber que productos están ingresando al país, como tampoco conocer bajo que aranceles ingresan y si en caso por ejemplo de precios subvaluados, se aplica alguna medida anti dumping.

Naturalmente, esa información pública es necesaria para planificar la actividad Pyme de acuerdo a la evolución de las importaciones, porque una Pyme hoy debe afrontar incrementos de costos internos demenciales, como los tarifazos aplicados por el gobierno de Macri, y mientras tanto, ingresan sin control productos como calzados, línea blanca, muebles, textiles, alimentos, y otros artículos sensibles para la producción local.

Y si no hay control ni se permite el acceso a la información, eso posibilita que los productos importados ingresen con precios de dumping, generando una competencia desleal contra la producción argentina. Y entre otras consecuencias, se produce el cierre de Pymes o la conversión de fábricas en importadores, con la consecuencia de baja de puestos de trabajo que ello representa.

El Observatorio de Importaciones de la Provincia de Santa Fe, del que participa la Federación de Industriales, y debido al “apagón informático” generado por ADUANA/ AFIP, tuvo que suspender el informe trimestral que brindaba a industriales sobre los productos importados que ingresan, porque no hay información oficial.

No hay información pública oficial. Extraña situación generada por un gobierno nacional que venía a sincerar aspectos estadísticos y a transparentar la economía.

El Director del Observatorio en ésta nota, manifiesta que  "Hay un apagón informático de los ingresos de productos importados. Desde julio el acceso a información pública se suspendió y hace dos meses que no sabemos lo que entra al país. Las Cámaras y Empresas están preocupadas por la competencia de los importados, sobretodo por los costos de producción internos que tenemos. Hay empresarios desesperados porque no quieren cerrar las puertas de sus fábricas".

También agregó que   "el Gobierno Nacional fue consultado sobre este tema y nos pide paciencia porque dicen que se están cambiando los sistemas ya que quieren tener mayor control. Lo que pasa es que a nosotros esto nos pone en alerta, ya que recibimos un impacto directo. No se interrumpe el ingreso de productos sino que, al no saber qué entra, no podemos generar la competencia adecuada. Aquí no hay una política definida de comercio exterior".

Se equivoca el funcionario de la Provincia de Santa Fe en un aspecto, cuando plantea que “no hay una política definida de comercio exterior”. La política del gobierno de Macri es bien definida y muy clara: apertura irrestricta de las importaciones, una política que va a contramano de los intereses del país y es opuesta a la política de comercio exterior que despliegan los principales países del mundo. Tenemos un presidente bananero que celebra la apertura del mercado estadounidense para los limones, mientras le cierran el ingreso al biodiesel argentino. ¿Será necesario explicar la diferencia de valor y volumen entre las exportaciones de limones y las de biodiesel ?

El gobierno macrista pide “paciencia” por cambios informáticos mientras niega información esencial, y por si hubiera dudas sobre sus objetivos, paralelamente al apagón informático,  elimina el llamado “canal rojo” de Aduana, donde se controla fisicamente la mercadería importada que ingresa al país. (Ver más info al respecto en ésta entrada)

Ya no se chequean los contenedores, así que ésto permite falsear la posición arancelaria declarada y también posibilita evitar las licencias no automáticas. Todo entra, sin problemas. El importador puede declarar que en el contenedor vienen reposeras cuando en realidad llegan heladeras.

El sector PYME representa el principal generador de fuentes de trabajo en nuestro país, y las políticas del gobierno macrista ( tarifazos, apertura de importaciones, reducción del consumo y del mercado interno, créditos con tasas impagables) solo se orientan a su destrucción bajo el falso argumento de la competitividad o de la “reconversión”, mientras  el gobierno solo alimenta -con toma de deuda- la bicicleta financiera y la posterior fuga de capitales.

El domingo, a la hora de votar, dueños y empleados de las Pymes deberían recordar que  el camino macrista solo conduce al precipicio, al que ya cayeron muchas Pymes en solo dos años de gobierno bananero.

miércoles, 12 de julio de 2017

CONFIRMADO: LES SACARON EL CARAMELO


A propósito del proyecto de reformas al régimen del “compre nacional” que debate el Congreso, decíamos los otros días acá que el gobierno “...presionado por los acontecimientos, envió un proyecto que no tiene ninguna convicción de defender o aprobar, y que no representa para sus objetivos ninguna prioridad; tanto que por ejemplo Macri jamás lo mencionó siquiera al pasar en sus habituales pases de factura al Congreso por las hipotéticas “trabas” que le pone a su gestión. 

Más allá de que no se puede cuestionar que la dirigencia industrial le ponga pilas al proyecto de “compre nacional”, es difícil en éste contexto no verlo como un cazabobos para mantenerlos entretenidos; tal como sucede con el discurso anti-obrero del gobierno (“mafia de los juicios laborales”, críticas al sindicalismo, “bajar los costos laborales”, baja de los aportes patronales), que suena agradable a sus oídos (incluso de las Pymes), mientras los asfixian hasta morir con la depresión del consumo interno (justamente por la “baja del costo salarial”), la apertura de las importaciones, los tarifazos y las siderales tasas de interés.”.

Y muy errados no estábamos: leemos en La Política Online que los legisladores de “Cambiemos” (obviamente que en consulta con el Ejecutivo) resolvieron cajonear el proyecto, disconformes con los cambios propuestos por la oposición.

Como por ejemplo ampliar al 20 % los márgenes de preferencia para la participación de empresas nacionales en los contratos del Estado, incluir la participación de las Pymes y -dentro de los sujetos obligados por la norma- a las empresas públicas, y a las privadas concesionarias, licenciatarias o permisionarias de servicios públicos.

Así se evitar -por ejemplo- que YPF compre pelotas chinas para las promociones de sus estaciones de servicios, y se ampliaría el universo de demanda que puede abastecer la industria nacional.

La decisión del oficialismo no sorprende, por el contrario es consistente con sus propios antecedentes, y con toda la política de desprotección y destrucción planificada de la industria nacional llevada a cabo hasta acá.

Que incluye -como señalábamos antes- la búsqueda de un acuerdo de libre comercio UE-Mercosur que supone precisamente eliminar todos los regímenes de preferencia para la industria nacional en las compras del Estado, el régimen de “participación público-privada” (donde la “oposición constructiva” pretendió introducir salvaguardas que se revelaron letra muerta), el “plan de reconversión industrial” y la apertura de las importaciones.

sábado, 8 de julio de 2017

UN CAZABOBOS PARA LA INDUSTRIA


Leíamos en la semana El Cronista la discusión en el Congreso del proyecto de ley enviado por Macri para modificar el régimen del “compre nacional” establecido en la ley 25.551 (2001), que establece márgenes de preferencia para las empresas nacionales en las compras y contrataciones del Estado, y los concesionarios, permisionarios y licenciatarios de servicios públicos.

El proyecto eleva los márgenes de preferencia hoy vigentes (del 5 y el 7 % en el caso de las Pymes) al 8 y 12 % respecto de la mejor oferta obtenida dentro de las licitaciones o concursos, pero los empresarios apuntan a elevarla aun más e incluir a otros sectores (como el energético); mientras desde el gobierno el secretario de Industria dice que “lo ideal (sic) sería que no hubiera que dictar una ley” para proteger y favorecer a la industria nacional.

Lo cual es ciertamente revelador del verdadero pensamiento del gobierno al respecto: presionado por los acontecimientos, envió un proyecto que no tiene ninguna convicción de defender o aprobar, y que no representa para sus objetivos ninguna prioridad; tanto que por ejemplo Macri jamás lo mencionó siquiera al pasar en sus habituales pases de factura al Congreso por las hipotéticas “trabas” que le pone a su gestión.

¿Acaso alguien recuerda hoy la tan promocionada “ley Pyme” impulsada por el gobierno y el massismo, y sus presuntos beneficios para las pequeñas y medianas empresas nacionales? Por el contrario, según vemos acá las Pymes industriales acumulan 20 meses consecutivos de caída en su producción.

Y siguiendo con los hechos concretos (“las efectividades conducentes” de las que hablaba Ubaldini), vemos acá el caso de las net books: desde que se implementó la eliminación de los aranceles a la importación hace apenas tres meses, solo subsiste una de las 12 fábricas que las producían en el país, y dependiendo del agonizante "Conectar Igualdad”.

Mientras tanto vemos acá la queja de los mismos industriales por los cambios en la Aduana, que prácticamente han eliminado el “canal rojo” (es decir el procedimiento que incluye la verificación física de los productos ingresados al país) para las importaciones industriales; y lo más grave de todo: nos cuentan en La Nación los avances en la negociación del acuerdo UE-Mercosur, sin decirnos con todas las letras lo más importante: que implica abrir nuestro mercado a la producción industrial europea, y a las compras del gobierno, eliminando todo margen de preferencia para las empresas nacionales.

O sea, exactamente todo lo contrario de lo que -en teoría- plantea el proyecto de “compre nacional” que discute el Congreso; pero en la misma línea de todas las medidas del gobierno ya señaladas y que están en ejecución; y que suponen ni más ni menos que la puesta en marcha del “plan de reconversión industrial” que varias veces hemos analizado acá, la única política del gobierno para la industria que se está poniendo en marcha, en forma concienzuda y sistemática; destruyendo a su paso “industrias no competitivas” y los empleos que generan.

Como le recordó Merkel al propio Macri en su visita al país, si el acuerdo UE-Mercosur está trabado no es por la falta de voluntad del gobierno argentino de desproteger la industria nacional y el mercado interno, sino por la reticencia europea a desmantelar los subsidios a su producción agrícola, por las grandes presiones internas de sus propios productores. Allá sí saben cuidar sus propios intereses -incluso los electorales- y por eso llegaron a ser grandes potencias.

Más allá de que no se puede cuestionar que la dirigencia industrial le ponga pilas al proyecto de “compre nacional”, es difícil en éste contexto no verlo como un cazabobos para mantenerlos entretenidos; tal como sucede con el discurso anti-obrero del gobierno (“mafia de los juicios laborales”, críticas al sindicalismo, “bajar los costoso laborales”, baja de los aportes patronales), que suena agradable a sus oídos (incluso de las Pymes), mientras los asfixian hasta morir con la depresión del consumo interno (justamente por la “baja del costo salarial”), la apertura de las importaciones, los tarifazos y las siderales tasas de interés.

lunes, 19 de diciembre de 2016

PELIGRO CHINO


Con escasa atención de los medios y de buena parte de la dirigencia política, se está desarrollando la discusión del reconocimiento o no de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a China como economía de mercado; porque finaliza el período de transición tras el acta de adhesión del gigante asiático a la organización en 2001.

Todos los países miembros de la OMC (y entre ellos la Argentina) se verán forzados en breve a definir la postura al respecto en la votación que se avecina, y en nuestro caso el gobierno anticipó por boca de Cabrera (ministro de la Producción) que el voto sería negativo, en una postura coordinada con Brasil y respondiendo a las presiones de la UIA en general, y del gigante Techint en particular.

La cuestión reviste suma trascendencia por cuanto que los chinos sean o no considerados una economía de mercado bajo las reglas de la OMC determina las medidas que los países miembros pueden tomar contra sus exportaciones para proteger sus economías, como por ejemplo cuestionar o no sus costos de producción (si fuera una economía de mercado deberían darlos por válidos); y a su vez la decisión también impacta en nuestro modelo de desarrollo tanto por las restricciones históricas del mismo (la debilidad del proceso de sustitución de importaciones), como por las necesidades actuales de un gobierno que confió en la “lluvia de inversiones” y se vio forzado a esperar el monzón asiático; sin dejar de considerar que China es un importante destino de nuestra exportaciones agropecuarias, uno de los motores clave del modelo particular de desarrollo que intenta poner en marcha el gobierno de Macri.

Además de esas complejidades (que son las del mundo real, aunque no quizás del que imaginaban en “Cambiemos” para “volver) se suman las propias del contexto internacional: los chinos (la principal economía del mundo) se asoman a la posibilidad de una eventual crisis, su moneda se viene debilitando frente al dólar estadounidense con mucha mayor velocidad desde el triunfo de Trump, están padeciendo pérdida de sus reservas en divisas (lo que los ha forzado a establecer un “cepo” cambiario y limitar los giros de dividendos al exterior de las multinacionales que operan en China), y sus exportaciones a los EEUU están en su nivel más bajo desde el 2009 (tendencia que posiblemente se agrave por las medidas de la nueva administración yanqui); razón por la cual necesitan imperiosamente reemplazar mercados de destino para esa producción excedente que no pueden colocar allí.

En ese marco la Argentina vino administrando el ingreso de los productos importados de China al país en el marco del Decreto 1859/04 dictado por Néstor Kirchner, que establece un sistema de salvaguardas en el marco de las normas de la OMC y de las conclusiones de su Ronda Uruguay (aprobadas aquí por la Ley 24.425); con ciertas “flexibilidades” heterodoxas que quienes hoy gobiernan cuestionaron cuando eran oposición, por contravenir precisamente las normas de la organización matriz.

Según el artículo 1 del decreto, esas medidas de salvaguarda de la producción nacional podrán aplicarse cuando ... productos de origen de la República Popular China están siendo importados en tal cantidad y en condiciones tales que causen o amenacen causar una desorganización de mercado para los productores nacionales de productos similares o directamente competidores.”.

El propio decreto establece en su artículo 2 cuando se considera que existe “desorganización de mercado”: ....cuando las importaciones originarias de la República Popular China de un producto similar o directamente competidor al elaborado por la rama de producción nacional estén aumentando rápidamente, en términos absolutos o relativos, de forma que sea una causa importante de daño grave o amenaza de daño grave para la rama de producción nacional. La determinación de existencia de desorganización de mercado deberá basarse en factores objetivos, entre ellos, el volumen de las importaciones, el efecto de las importaciones sobre los precios de artículos similares o directamente competidores y el efecto de esas importaciones sobre la rama de producción nacional que produce productos similares o directamente competidores.

Los mecanismos de salvaguarda pueden funcionar dispuestos de oficio por el propio gobierno, o a pedido de sectores empresariales internos afectados por las importaciones chinas; y pueden consistir (de acuerdo al artículo 19 del decreto) en restricciones de carácter cuantitativo (fijar cupos o cuotas de importación), aumentar los derechos de importación (fijando derechos anti dúmping) o “Cualquier otra medida que disponga la Autoridad de Aplicación tendiente al retiro de concesiones o a la limitación de las importaciones.”.

Del mismo modo si bien las medidas denominadas “de salvaguarda definitiva” deben limitarse (según el artículo 20 del decreto) “...al período necesario para prevenir o reparar la desorganización del mercado para los productores nacionales de productos similares o directamente competidores que sufran un daño o amenaza de daño.”que no puede exceder de 3 años, también se contempla (artículo 23) la adopción de medidas provisionales “...en circunstancias críticas, en las que cualquier demora entrañaría un perjuicio difícilmente reparable,...”, y la posibilidad de prorrogar la medida “... siempre que se determine que la misma sigue siendo necesaria para impedir o remediar la perturbación del funcionamiento del mercado.”; lo cual deja un margen de discrecionalidad para administrar el comercio exterior proveniente de China, pero que –reiteramos- quienes hoy gobiernan cuestionaban en otros casos, por vulnerar las normas de la OMC.

Hablábamos antes de la posibilidad de que la presión importadora china con riesgo de daño para nuestra industria y producción se intensifique como consecuencia del giro en la política exterior de los EEUU, y el eventual cierre de su economía a las importaciones del gigante asiático. Pues bien, conviene en ese caso recordar que el artículo 25 del decreto de Kirchner permite la aplicación de las medidas de salvaguarda cuando se verifique una “desviación importante de comercio”, como consecuencia de “...una medida adoptada por la República Popular China u otro país miembro de la Organización Mundial de Comercio y aplicada a determinado producto originario de la República Popular China para impedir o remediar la perturbación del funcionamiento del mercado de ese miembro de la citada Organización,...”.

Así expuesto más o menos de que va el problema, no dejan de ser interesantes los contrastes y contradicciones que denota, y las complejidades del funcionamiento real del “mundo” que revela, a saber:

* La discusión sobre cómo y cuanto “abrirnos al mundo”, que Macri y su gobierno pretendieron dar por saldada, cuando es cada vez más evidente que hicieron una pésima lectura de cómo funciona éste realmente; y dentro de ello que pasa con la OMC, sus mecanismos de regulación del comercio exterior y lo que verdaderamente pasa allí con los países industrializados, que son los que más quejas reciben por adoptar prácticas restrictivas del comercio internacional.

* El mayor país comunista del mundo reclama ser reconocido plenamente como una economía de mercado, einterpela entre otros a un gobierno como el nuestro; que hasta el triunfo de Donald Trump en las elecciones de EEUU venía apostando fuertemente a los tratados de libre comercio impulsados por Obama y Hillary Clinton (TTP, TPP), justamente para contener la influencia de China en América Latina y el Pacífico.

* En ese trance, el gobierno de Macri y el de su par brasileño Temer vienen tejiendo una alianza para destruir concienzudamente el MERCOSUR cuando se plantean cuestiones como el pedido chino a la OMC que tornan más imperioso adoptar estrategias y posturas comunes, y fortalecer el bloque regional.

* Las presiones al gobierno para negarle a China el status de economía de mercado en la OMC vienen tanto de las Pymes (claro que con diferente poder de fuego) como de gigantes industriales como el holding Techint; con la diferencia de que en el segundo caso se protegen nichos muy específicos de negocios (como los tubos de acero sin costura), orientados a la exportación pero con posiciones monopólicas o ampliamente dominantes del mercado interno, que le permiten dolarizar los precios mientras tiene subsidiados los costos (como la energía); sin que el gobierno le exija a la multinacional de Paolo Rocca nada a cambio por apoyarla en sus demandas contra la penetración china.

* La cuestión china desnuda como pocas la incoherencia conceptual de un empresariado voraz y poco propenso a la inversión, que le reclama al Estado que intervenga para protegerlo de la competencia de productos del gigante asiático; al que le niega la condición de economía de mercado -entre otros aspectos- por pagar salarios de miseria; mientras en el mercado interno se queja de los altos costos laborales, y reclama “reglas de juego claras”, que consisten básicamente en retraer la participación estatal en la economía, y toda forma de regulación pública de las fuerzas del mercado.  

* El gobierno que vive abjurando de la “pesada herencia” se vio forzado a apelar (a pedido de los sectores empresarios, y en contra de sus propias convicciones que lo llevaron a abrir indiscriminadamente las importaciones) a lo largo del año de gestión de “Cambiemos” a los mecanismos de salvaguarda de la producción nacional heredados del kirchnerismo; aunque hasta sectores sensibles que ya han experimentado daños posiblemente irreparables. Como dato de color, acaban de establecer derechos antidúmping para la importación de globos chinos: ¿aplican acaso el “compre argentino” para un insumo crítico para la gestión de gobierno?

* Los sectores industriales que ya se están viendo como más afectados por las importaciones en general y las chinas en particular (lo que se denomina "sensibles") son los que el mismo gobierno definió en su plan de "reconversión productiva" como sujetos a "reconversión laboral" (es decir, que serán subsidiados para que despidan gente) y a una "apertura gradual"; porque se los da por "inviables". 

* Se ha dicho tanto sobre la necesidad de “construir políticas de Estado a largo plazo” a través del “diálogo y el consenso” para que el gobierno termine decidiendo en soledad y sin consultar a la oposición sobre un tema de tanta trascendencia para el país; que además encara una decisión crucial para su futuro habiendo disminuido considerablemente por las decisiones del gobierno de Macri (como la “vuelta a los mercados de capitales” y al ciclo de endeudamiento, o la destrucción del bloque regional) la “densidad nacional” de la que hablaba Aldo Ferrer.

viernes, 20 de noviembre de 2015

DÍA DE LA SOBERANÍA NACIONAL



Hace 170 años teníamos que defender nuestra soberanía territorial cruzando cadenas en el río, y cañoneando a los buques invasores.

Buques de guerra (como dice la conocida canción de Miguel Brascó) que venían a darle cobertura a los mercantes, que querían inundar de manufacturas baratas producidas por la Revolución Industrial nuestro interior; arruinando con el "libre comercio" a nuestra incipiente producción del interior, protegida por la ley de aduanas dictada por Rosas en 1835.

Lo que comprueba que ya por entonces la soberanía era un concepto amplio, que involucraba mucho más que la defensa de la integridad territorial, o discutir la "libre navegación de los ríos". 

De hecho, la expedición anglofrancesa no buscaba conquistar y ocupar estos territorios según la usanza del colonialismo tradicional (aunque sí apoyaban todos los intentos secesionistas de la oposición al gobierno de la Confederación), sino abrirlos a su comercio.

Hoy, 170 años después, defender la soberanía nacional es también -entre muchas otras cosas, pero en un plano preponderante- defender la producción nacional y el trabajo argentino; sobre todo de la penetración económicas de países que tienen crisis de sobreproducción, y quieren inundar los mercados "emergentes" de cosas que no pueden colocar en sus propios mercados internos. 

Y tal como entonces, hay sectores internos que les hacen coro, por oponerse a un circunstancial gobierno, o por defender sus propios intereses: como decía San Martín (hablando del bloqueo francés de 1838) "Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española, una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer...".

En el video de apertura un empresario argentino, de una fábrica que en los últimos 15 aumentó su plantel de personal de 10 a 400 puestos de trabajo, alerta a sus trabajadores sobre lo que se juega en las elecciones del domingo. Vale la pena verlo y escucharlo.

No se nos ocurre mensaje más apropiado para conmemorar éste día.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

CARAS DE ACERO


(*)

"La industria del acero de América latina alertó sobre la invasión de productos siderúrgicos chinos a precios subsidiados e instó a los gobiernos de la región a trabajar en conjunto para evitar que los grandes excedentes de país asiático se vuelquen masivamente al mercado regional. (o sea están pidiendo la intervención del Estado, en forma de protección arancelaria o administración del comercio exterior, para frenar importaciones a precio de dúmping por supreproducción)

“En un mercado mundial en el que todas las empresas ajustan y paran plantas por la sobreoferta, China cada vez produce más y exporta más, lo que sólo se explica porque esas empresas, la mayoría propiedad de Estados provinciales chinos, no se manejan con las mismas reglas del resto”, explicó Martín Berardi, director de Ternium y presidente de Alacero. (o sea que le piden al Estado que las proteja de la competencia de empresas estatales, que por ser tales no ajustan ni paran plantas por la sobreoferta, y por eso producen y exportan más. Ojo con el argumento chicos, a alguno se les puede ocurrir estatizarlos directamente en lugar de "protegerlos", como hizo Chávez con Sidor)


Desde Alacero recomendaron a las autoridades políticas negociar en conjunto con China, diversificar sus fuentes de financiamiento y fortalecer el comercio intrarregional. “No queremos proteccionismo pero sí nivelar el campo de juego”, protestaron. (no, claro, piden la intervención del Estado contra sus competidores del mercado pero eso no sería proteccionismo. y "diversificar sus fuentes de financiamiento" debe leerse como volver al FMI y los "mercados" porque China -lo dicen en el documento- no es una economía de mercado) 

El CEO de Ternium, Daniel Novegil, presentó las conclusiones del trabajo institucional que elaboraron los economistas Bernardo Kosacoff y Dante Sica. El resultado más del informe es la reprimarización de la economía de la región durante los últimos 15 años años, con una caída global de la participación de la industria en el PBI. El más afectado fue Brasil, cuyo complejo manufacturero pasó del 18% en 2004 a 11% en 2014. No es el caso de la Argentina, en el que la industria mantuvo su nivel de participación durante todo el período. (o sea que el único país que evitó reprimarizar su economía y por el contrario creció en desarrollo industrial fue el que no aplicó las políticas que ellos suelen sugerir, y ahora ustedes reiteran. Mirá vos)

Con todo, el plan general recomendado a los gobiernos del subcontinente es impulsar un plan de reindustrialización que promueva inversiones en el sector, fortalezca toda la cadena de valor y el tejido industrial, desarrolle programas de inversión en infraestructura y recupere el proceso de integración regional para intensificar el comercio intrazona. (perfecto, estamos de acuerdo, la pregunta es quien pone la tutuca ¿ustedes o el Estado, que también los tiene que proteger de la competencia?)

En el capítulo argentino, la recomendación es una mejora en el tipo de cambio, promoción de inversiones, reducción impositiva y de costos de logística, protección contra “la competencia desleal” y “movilidad laboral”. (o sea devaluación, jubileo fiscal, flexibilidad laboral e inversión en infraestructura por el Estado -con menos impuestos- mientras los protege de la competencia. La chancha, los 20 y la máquina de hacer chorizos)

Dentro de este panorama áspero, la situación argentina presenta un panorama particular. Frente a la caída regional del consumo, que en Brasil acumuló más de 20% en dos años, en el país el mercado se expandirá 3%. Esta actividad está traccionada por el mercado interno y el activismo estatal para sostenerlo: construcción pública y privada (plan Procrear incluido), fabricantes de línea blanca y energía (con YPF) a la cabeza. El dato negativo fue la demanda de industria automotriz. (es decir que la Argentina se diferenció del resto de América Latina justamente por las políticas contracíclicas implementadas por el gobierno, criticadas por Paolo Rocca y sus amigos, todo el tiempo. Y la industria automotriz cae porque su principal mercado es Brasil, que hace tres años está en recesión y la profundiza, por seguir las políticas que ellos recomiendan acá. Unos genios)

En este marco, es probable que antes de fin de año Acindar ponga en marcha el nuevo tren de laminación para producir aceros especiales par la construcción, que demandó una inversión de 100 millones de dólares y elevará la capacidad de producción de la compañía en unas 450 mil toneladas. El año que viene se espera la inauguración de la nueva planta de Gerdau Sipar. (o sea una inversión que no querían hacer pero el gobierno los forzó a hacer a través de sus directores en la empresa en representación de la ANSES -que no querían aceptar- y otra que llegó en medio del discurso de "estamos aislados del mundo por el cepo y no llegan inversiones")  

Pese a que el consumo interno es el que este año permitió aguantar al sector siderúrgico local, la gran apuesta de los directivos de las principales firmas argentinas es que el cambio de gobierno llegue con algún nivel de corrección cambiaria y de recorte fiscal bajo el brazo. Y más ortodoxia económica, salvo con China. “Se viene una economía más abierta”, dijo Berardi, quien también confirmó que por el duro panorama global “se está frenando el alto horno uno” de Siderar. (es decir que estarían dispuesto a pegarse un tiro en el dedo gordo del pie reclamando políticas exactamente inversas a las que les permitieron crecer y capear el temporal de la crisis, y vamos a una economía más abierta pero cerrada a los chinos, que son la primera economía del mundo, reconocida por el FMI. Claro que con la devaluación solucionan el problema, vía recomposición de la tasa de ganancias, que pasarían de siderales a galácticas; porque además de exportar venden al mercado interno con listados de precios que ya están en dólares, y posición brutalmente dominante)


José Giraudo, de Acindar (Arcelor Mittal), concluyó: “Lo que vamos a ver es una transición de un modelo orientado al consumo hacia un modelo orientado a la inversión. Y admitió que “esto puede tener un efecto transitorio que obligará a ajustarse a la coyuntura”." (contra toda la evidencia -aportada por el estudio que ellos mismos contrataron- que indica que en la Argentina creció la inversión en el sector, impulsada por el consumo o sea la mayor demanda, impulsada a su vez por los planes del gobierno, dicho por ellos mismos. No necesitan protección: necesitan un sicólogo)

(*) Las negritas son nuestras, el original completo acá.

Posdata: acá ya saben en que diario sólo te cuentan los reclamos del sector (de Techint, bah, lo que no está en la AEA no está en el mundo), sin la más mínima mención al documento de los economistas contratados por ellos, que da cuenta de los logros alcanzados en el desarrollo de la industria en el país.

sábado, 7 de noviembre de 2015

TOMÁTE TU TIEMPO: APERTURA DE LAS IMPORTACIONES


El sistema más eficaz y directo para destruir la industria nacional y el empleo, es la apertura de las importaciones que proponen diversos voceros del PRO, para amortiguar el impacto inflacionario de una eventual devaluación.
El crecimiento sin precedentes de la actividad industrial a lo largo de estos últimos años, generó la creación de miles y miles de empleos vinculados a las distintas ramas de la industria, empleos con muy buenos niveles salariales, y que desaparecerían en gran número a partir de una apertura de las importaciones.
La causa es sencilla. Cualquier país que permite el ingreso indiscriminado de bienes importados, se expone a que los países con excedentes de producción, lo invadan con productos a precios inferiores a los que se producen localmente. Esos países comercialmente invasores, para mantener su volumen de producción y las fuentes de trabajo en su territorio, siempre están en la búsqueda de mercados “abiertos” para colocar sus productos, muchas veces artículos de dudosa calidad. Y esos productos son ofrecidos a un precio inferior, porque a esa ventaja “competitiva” en el precio, la obtienen entre otros factores, a través de mano de obra barata con salarios cuatro o cinco veces inferiores a  los que percibe un obrero industrial en Argentina.
Y el nivel de salarios que perciben los trabajadores de nuestro país es fundamental, porque a través del poder adquisitivo del salario, la población consume bienes y productos, y eso genera un mercado interno que aumenta su producción ante la demanda de los consumidores, como ocurrió en Argentina desde el año 2003 a la fecha.
Pero invadidos por productos importados, los fabricantes locales disminuirán sus ventas, y si las ventas se caen, hay menos producción, por lo que se necesita menos manos de obra, y comienzan los despidos. Y cada despedido, es una familia menos que consume, una familia que ya no compra.
Entonces el que tiene un negocio y piensa que le da lo mismo vender productos nacionales o importados, y que si los importados son más baratos venderá más, se equivoca. Eso podrá suceder un breve tiempo, porque en la medida que los productos importados vayan desplazando a los nacionales, se irán cerrando fábricas y aumentará la desocupación. La gente sin trabajo no tiene capacidad de consumo. Entonces los clientes serán menos, indefectiblemente, serán menos las ventas, menos las ganancias, y comenzarán también los despidos de los empleados de ese comercio ante la falta de actividad. Empleados que pasarán a engrosar la fila de desocupados sin capacidad de consumo.
Ante cada producto que viene del extranjero, la industria nacional producirá menos y eso significa menor cantidad de empleados.
El dueño de una PYME, el empleado de la fábrica, los proveedores de la empresa, los comerciantes que venden esos productos en sus locales, los viajantes que los distribuyen por todo el país, todos, todos dependen de esa producción y de las ventas, porque a partir de esa actividad, se obtienen ingresos, y a su vez, se consumen productos que producen otras ramas de la producción local. La apertura de las importaciones quiebra esa cadena, y detrás de cada actividad que quiebra, queda el costo social de la desocupación y la pobreza.

jueves, 29 de octubre de 2015

ESPERA INÚTIL


El presidente de la Cámara de la Industria del Juguete manifestó lo siguiente:"Macri todavía no dijo que va hacer. Con Scioli ya sabemos, porque sabemos cuál es el modelo industrial de la provincia de Buenos Aires. No tenemos sorpresas ahí. Esperemos que Macri diga antes del balotaje que diga cuáles son las medidas económicas que va a hacer sobre todo con la industria"
"Me parece que Macri debe decir qué va a hacer. Nosotros no estamos con ningún candidato, nosotros seguimos un modelo industrial y un modelo de administración de comercio" expresó en referencia a su sector que podría verse afectado si se instauran medidas de libre mercado.
El empresario recordó que los sectores sensibles necesitan administración de comercio para poder ser sostenibles. "No otra hay forma con la competencia desleal que hay con China". "No podemos competir porque no son condiciones iguales ya que ellos pagan sueldos de 150 dólares y nosotros pagamos de 1200 dólares. Uno no puede competir con esos sueldos que no son dignos".
A nivel local recordó que el sector del juguete prosperó en la fabricación, facturación y competitividad."Internamente hace más de 10 años venimos creciendo y contratando gente" .Según fuentes del sector ante una apertura de las importaciones se perderían 78.000 mil empleos. 
“Esperemos que Macri diga antes del balotaje que diga cuáles son las medidas económicas que va a hacer sobre todo con la industria.”
Es una espera inútil. En tiempo electoral, el candidato del neoliberalismo no va adelantar medidas. Aunque ya se sepan. Liberación del dólar y de las importaciones. Fin de la industria nacional, y en consecuencia, desempleo masivo que permitirá la baja sustancial del salario de aquellos que puedan conservar su trabajo.

Actualización: Acá cuentan como a los empresarios de la industria del calzado les pasa algo parecido.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

EN ESTO TAMBIÉN MORENO ALGO TUVO QUE VER


El gráfico de apertura estaba en la edición de papel de La Nación de hoy, no así en la digital (al menos cuando nosotros consultamos).

Refleja la evolución de la producción industrial en el período 2003-2013; que denota un crecimiento acumulado del 76,2 %, tomando el año 2006 como Base 100; en base (valga la redundancia) al EMI (Estimador Mensual Industrial).

Este indicador no proporciona volúmenes totales de producción, sino que mide el desempeño del sector manufacturero sobre la base de información proporcionada por empresas líderes, cámaras empresarias y organismos públicos que informan sobre productos e insumos representativos.

El gráfico reflejan también un proceso de sustitución de importaciones, a partir de la ampliación del mercado interno y la capacidad de consumo; y de la defensa de la producción nacional.

Se pueden cuestionar las cifras, un punto mas o menos; o señalar -con razón- que hay limitantes estructurales del desarrollo industrial como su concentración o grado de extranjerización, aun cuando respecto a lo primero el crecimiento del sector Pyme es también elocuente.

O también acotarse que, medido por bloques de la industria (ver al respecto acá) el crecimiento ha sido heterogéneo, lo cual también es cierto; pero siempre dentro de una tendencia general de aumento del nivel de producción industrial.

En parte -al menos- de ese crecimiento, sobre todo a partir de la administración del comercio exterior y las importaciones (licencias no automáticas, DJNI), tuvo que ver Guillermo Moreno; y debe ser parte también del balance de su paso por el gobierno.  

lunes, 19 de marzo de 2012

HOMBRES PREOCUPADOS



Al parecer los muchachos de la UIA ya se olvidaron de la discusión en paritarias y del temor a los "desbordes salariales", y con el archivo del proyecto Recalde tampoco temen la "cogestión sindical" en las empresas.

La preocupación mayor ahora no pasaría tampoco por la "falta de seguridad jurídica y reglas claras para invertir", la intromisión de la ANSES en las empresas o la industria del juicio (como ven, la lista de reclamos de los muchachos es extensa) sino por las trabas del gobierno a las importaciones, que estarían afectando el nivel de actividad por la falta de insumos que no se pueden producir en el país.

La queja es oportuna para retomar algunas reflexiones que hacíamos acá respecto del rol del empresariado en un proyecto de país, aquel tan conocido y transitado tema de la "burguesía nacional".

Aun dando por buena la información del presidente de la UIA (de hecho, es probable que en algunos sectores industriales la falta de insumos críticos esté afectando la actividad), y asumiendo que desde el gobierno no se hayan encontrado durante estos años de crecimiento políticas más acertadas para acelerar el proceso de sustitución de importaciones (aunque hubo logros importantes en la materia, como recordábamos acá); lo que destaca en las palabras de De Mendiguren es la absoluta falta de autocrítica del empresariado sobre su rol en la situación creada (de fuerte dependencia de muchas ramas industriales de los insumos importados), como si ellos no tuvieran nada que ver. 

Decíamos en su momento que "nuestros empresarios promedio, ... son conducidos ideológicamente por el primitivismo de la Mesa de Enlace, o seducidos una y otra vez por los discursos y políticas que, en la dictadura y en los 90', los llevaron en muchos casos al borde de la desaparición, o directamente los hicieron desaparecer....O están prestos a liquidar sus empresas ante la primera oferta conveniente -aunque sea de inversores extranjeros, mejor aun si es así- y radicar en el exterior las ganancias así obtenidas....".

Sería interesante que, en lugar del cómodo lugar común de la protesta y el pronóstico catastrofista al que son abonados frecuentes, nos contaran los empresarios por intermedio de sus dirigentes, en que medida reinvirtieron las extraordinarias rentabilidades que tuvieron muchos de ellos en los últimos años, para sustituir importaciones y disminuir de ese modo la dependencia de la economía nacional de los insumos externos; ayudando además a mejorar el resultado de la balanza comercial y de la balanza de pagos.

Por no decir que -como lo señaló Cristina en su último discurso en la UIA- muchos de ellos son verdaderos expertos en el arte de fugar capitales, incluso utilizando las herramientas que el propio Estado (al que ahora le reclaman que flexibilice las trabas a las importaciones) les pone a su disposición para que inviertan y crezcan, como los créditos del Bicentenario.

Cuesta creer que, tras nueve años de tipo de cambio competitivo, mercado interno con demanda sostenida y alentada por el Estado (muchas veces contra la propia resistencia empresarial, pidiendo cepo a la discusión en paritarias), medidas de administración del comercio exterior para proteger a los denominados "sectores sensibles", ampliación de los canales de acceso al crédito que dependen directamente del poder público (la ANSES, el Banco Nación) y -como resultado de ésas y otras medidas del gobierno- obtención como se dijo de niveles importantes de ganancias (en algunos casos, muy por encima de la media internacional) no haya algún grado de responsabilidad empresaria en la configuración de la matriz productiva del país.

Tomando en cuenta además que la propia UIA (ni hablar otras representaciones empresarias como la AEA) nunca termina de saldar sus disputas ideológicas entre las corrientes internas más crudamente neoliberales y representativas de las ideas del Consenso de Washington, y los que profesan una visión desarrollista (como el propio De Mendiguren), en claro perjuicio de los últimos, porque siempre van a remolque de los primeros en sus planteos.

De allí que hayan consentido (e incluso aplaudido) durante años las políticas de desnacionalización y concentración de áreas claves de la economía; de las que se derivan circunstancias (como la remisión de utilidades a las casa matrices por las filiales de empresas multinaciones extranjeras con sede en el país, o las prácticas de concentración vertical o especialización productiva dentro o fuera de un país según convenga, como pasa en el caso de la industria automotriz) que son las que llevan a las medidas que ahora se han debido adoptar, y a los trastornos que en algunos casos ocasionan.

martes, 23 de agosto de 2011

POR ESTO TAMBIÉN SE VOTÓ EL 14


El sector manufacturero argentino sustituyó 4.000 millones de dólares de importaciones en el primer semestre de 2011, y se estima que en el año esa cifra superaría los 8.000 millones, de acuerdo con un informe del Ministerio de Industria.

“La participación de las compras al exterior en relación al PBI bajó en 2010 y 2011 entre 1,5 y 2 puntos desde 2008, cuando representó el 17,6%”, indica el informe, en el que también se asegura que el proceso de sustitución de importaciones “avanza en forma consolidada”.

En este contexto, la ministra Débora Giorgi consideró que “el incremento de la sustitución es el resultado de una política industrial en la que se prioriza la defensa del trabajo argentino y la agregación de valor”.

“Incentivamos al que produce y exporta a que produzca más y también al que importa, para que produzca en el país”, dijo la ministra, según un comunicado de la cartera de industria.

Este proceso se dio de manera sostenida en sectores como el automotriz, electrónica, bienes de capital, maquinaria agrícola, calzado y textiles, entre otros, y estuvo impulsado por el aumento de la producción local, el acceso a herramientas de financiación a tasas muy competitivas, programas sectoriales y la preservación del mercado interno.

Con las medidas de protección de la industria nacional, llegaron inversiones de firmas globales que empezaron a producir en el país como BlackBerry, Case New Holland, Nokia, Glenmark, Mercedes Benz, Yamaha, Honda, Moura, Nike, Converse, Samsung, Hewlett Packard, Suzuki, entre otras.

Para los estudiosos de Industria, el sector automotriz es uno de los que más avanzó en el proceso de sustitución de importaciones, y se espera una mejora en la balanza de la industria automotriz nacional de 4.200 millones de dólares en dos años.

El polo tecnológico de Tierra del Fuego generó sustitución por 600 millones de dólares y en el primer cuatrimestre del año se multiplicó por siete la producción de los principales artículos con respecto al mismo período de 2010.

En 2009 solo el 4% de los celulares que se comercializaban en el país era producidos localmente, al año pasado fue el 40%, y este año serán más de la mitad los aparatos fabricados aquí.

En tanto, la producción nacional de computadoras portátiles aumentó más de cuatro veces y pasó de 289.000 en 2010 a 1,3 millones en 2011.

Por otra parte, las importaciones de cocinas cayeron 70%, las de lavarropas 50% y las de heladeras un 30% entre 2010 y 2011.