LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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viernes, 17 de diciembre de 2021

QUE CORSO A CONTRAMANO

 


Apenas comenzó la pandemia y el gobierno tuvo que instrumentar el ASPO, allá por marzo del año pasado decíamos acá: "Y debe hacerlo en un contexto cultural difícil, con el periodismo sensacionalista propagando el miedo social con mayor velocidad con la que se propaga la enfermedad, ocultando o desplazando de la agenda incluso otros problemas de la salud pública más acuciantes en el país, como el dengue. Pero además no se trata solo de reconstruir las capacidades operativas del Estado y del sistema de salud pública para hacer frente a la emergencia (lo que en sí ya no es poco), sino de hacerlo en medio de un clima en el que se propagan como pestes, ideas absurdas como las del movimiento anti vacunas, o el "libertarianismo" que reniega de toda forma de intervención o regulación estatal, por invasiva de la vida de las personas.".

"Si el gobierno (como debe hacerlo) decide adoptar medidas extremas para contener el brote del coronavirus, no faltarán quienes lo cuestionen por autoritario, porque además de florecer cierto nivel de taradeces culturales en estos últimos años, el macrismo (el neoliberalismo en general) han destruido también los lazos de solidaridad social, y los compromisos recíprocos entre los miembros de una sociedad.".

"No se trata entonces de una tarea "electoral" de seducción o encapsulamiento de sectores sociales que adversan al gobierno, sino de tener que ejercer ciertos niveles de coerción estatal legítima sobre ellos, por razones de bienestar general e interés común; les guste o no, y más allá de como vayan a votar en el futuro. Si alguno cree ver cierta analogía entre esta situación y la de los piqueteros rurales que se auto arrogaron la atribución de ejercer controles de carga, es porque la hay.".

"Es en ese marco entonces que el episodio coronavirus (además de su gravedad intrínseca en términos de problema de salud pública) supone un desafío para un gobierno que hace un culto de la moderación gestual, al extremo de comprometer su propia autoridad legítima.".

21 meses después, con más del 80 % de la población adulta con al menos una dosis de vacuna y más del 65 % con el esquema de vacunación completo, desde el lunes pasado por Decisión Administrativa de Manzur y con vigencia a partir del 1º de enero de 2022, se instrumenta el "pase sanitario", para poder participar de actividades habilitadas que suponen riesgos de contagio, como viajes grupales de turismo o participación en eventos masivos. Se invita a las provincias a adherir y disponer otras actividades donde sea exigible acreditar el esquema de vacunación completo, como lo dispuso ayer acá en Santa Fe Perotti por el Decreto 2915, que establece que la medida rige en la provincia desde antes: el 21 de diciembre.

Desde que se anunció el "pase", comenzó el rechazo de parte de aquellos sectores que aun no se vacunaron (en el caso de los que cuentan con ambas dosis al menos, rechazarlo sería un absurdo, pero hay quienes lo sostienen), con el apoyo de la oposición mayoritaria al gobierno nacional, con el argumento -socorrido- de la "violación de las libertades públicas".

Se sabe que el primitivismo conceptual de la derecha (social, política, mediática) entiende que sus libertades son absolutas y no deben ceder jamás, ni siquiera frente a la posibilidad de poner en riesgo las libertades de los demás; por ejemplo, la de no enfermarse gravemente o morirse contagiado por una enfermedad viral, como el COVID. Un primitivismo que está al mismo nivel del terraplanismo o la propia discusión sobre la vacuna, o las leyes laborales: estamos asistiendo en esos planos a un indudable retroceso civilizatorio, en los términos del debate político, económico y social.

Y además del cocoliche ideológico que tienen en la cabeza (dispersando etiquetas a diestra y siniestra, nunca tan bien dicho), también suponen, en esa misma rusticidad, que vivir en democracia supone la absoluta inexistencia de normas que reglen la convivencia social, cuando es exactamente al revés: la ley de la selva impera en las dictaduras, como que son la negación del Estado de derecho.

La Constitución de la provincia de Santa Fe vigente (que data de 1962, y a la que nadie podría tildar de comunista) dice en su artículo 16 que "El individuo tiene deberes hacia la comunidad. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades puede quedar sometido a las limitaciones, establecidas por la ley exclusivamente, necesarias para asegurar el respeto de los derechos y libertades ajenas y satisfacer las justas exigencias de la moral y el orden público y del bienestar general.". Es el mismo concepto del artículo 14 de la Constitución Nacional: los derechos se gozan "conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio".

No hay sociedad alguna en el mundo -ni siquiera las que esta gente pone como ejemplo- que funcione como ellas quieren que funcionemos nosotros. Nadie los está obligando a vacunarse si no quieren (acá pensamos que debió hacerse con el COVID, como con todas las vacunas del calendario nacional, pero no pasó); simplemente te están diciendo que si querés hacer algo que te gusta pero supone estar en contacto con otros, lo podés hacer siempre que al hacerlo no pongas en riesgo a los demás: no parece ni demasiado pedir, ni algo muy difícil de entender. 

lunes, 12 de julio de 2021

ASÍ SE COMPLICA

 


El intendente radical de Avellaneda (en el Departamento General Obligado, acá en la provincia) Dionisio Scarpí cobró notoriedad nacional cuando el gobierno de Alberto Fernández anunció que iba a expropiar Vicentín SAIC, porque encabezó marchas ciudadanas en resistencia a la medida, en plena pandemia y vigencia del ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio).

También se sumó a las marchas contra las medidas sanitarias que fueron tomando para impedir los contagios tanto Alberto como Perotti acá en Santa Fe. Partició de las marchas negacionistas y -como cuenta acá Tizziani en Rosario 12 de hoy- no sólo se contagió él y contagió a toda su familia, sino que debió cerrar la municipalidad por los contagios.

En éste momento en particular, Avellaneda viene creciendo en el número de casos, mientras en la mayoría de la provincia bajan: de los 826 casos registrados ayer domingo, 175 fueron en la localidad de la cual Scarpín es intendente, y fue la primera vez que una localidad superó en casos, en un día, a las ciudades de Santa Fe y Rosario.

En ese contexto, Scarpín no solo autorizó sino que auspició desde la Municipalidad, una carrera de kártings en el autódromo municipal, en franca violación del Decreto 1111 firmado por Perotti el pasado jueves 8 de julio; cuyo artículo 1° inciso e) dice taxativamente que quedan suspendidas hasta el 23 de julio inclusive las "Competencias deportivas provinciales, zonales o locales de carácter profesional o amateur no habilitadas expresamente por las autoridades nacionales, mediante Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) del Poder Ejecutivo Nacional o Decisión Administrativa de la Jefatura de Gabinete de Ministros, incluidas las competencias automovilísticas y motociclísticas.". La medida no es nueva: desde que se adoptó por primera vez a partir del 9 de abril por Decreto 386, se viene prorrogando.

La provincia debió intervenir para suspender la actividad, y lo actuado por Scarpín y los organizadores significa incurrir en el delito previsto por el artículo 205 del Código Penal de la Nación, que reprime a  "...el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia.". Claro que abrigamos pocas esperanzas de que la justicia actúe: como dice Tizziani en la nota, "El fiscal regional de Reconquista Rubén Martínez era un dirigente histórico de la UCR antes de asumir en el MPA. Ex concejal en Avellaneda y ex funcionario en el gobierno de Fernando de la Rúa en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social.". : no solo Vicentín tiene al Poder Judicial comiendo de su mano por aquellos lares.

Lo que sí puede hacer la provincia con Scarpín es cortarle el chorro de la asistencia financiera, aplicándole el Decreto 420/20 de Perotti, explicado acá. Tuit relacionado: 

sábado, 10 de julio de 2021

MENSAJE PARA ADENTRO


La sesión de Diputados de ésta semana tuvo como eje el informe del Jefe de Gabinete que manda la Constitución. Y el cierre estuvo a cargo como Máximo Kirchner, como presidente del bloque del FDT, en un discurso de algo más de 20 minutos, del cual (por gentileza de Barricada) extractamos el segmento que abre el post.

En esos dos minutos habla de las negociaciones del gobierno con Pfizer para conseguir vacunas, y con el FMI para renegociar el pago del mega-préstamo que le hicieran al gobierno de Macri. En un caso -como sabemos- el gobierno modificó por DNU la ley de vacunas, y en el otro Guzmán sigue con sus viajes y negociaciones para cerrar el acuerdo; casi como única actividad pública conocida de su función ministerial.

El discurso de Máximo -en tanto jefe del bloque oficialista- está dirigido a responder a las críticas de la oposición, y pueden verlo completo acá. Pero estos dos minutos en particular -en nuestra humilde opinión- también contienen un mensaje al interior del "Frente de Todos", por los dos temas: Pfizer y FMI.

Obsérvese que en ambos casos se trata, o bien de un tema instalado por la oposición en la que el gobierno termina cediendo la agenda (Pfizer y sus vacunas), o de otro en el que la oposición guarda silencio, y no critica -como es habitual- lo que hace el gobierno, sea por vergüenza al haber contraído la deuda y dejado el muerto (atributo, el de la vergüenza, del que por lo general carecen), o porque en el fondo están de acuerdo con ceder a cualquier imposición del Fondo aunque suponga (como es habitual) un ajuste.

En el caso de Pfizer, poco se dijo de los cambios que introdujo el DNU que se dictó a su pedido para modificar la ley de vacunas aprobada unos meses antes, y apenas horas antes de alumbrar el decreto, el bloque oficialista en Diputados se negó a modificar a pedido de la oposición. Lo que supone (como decíamos acá) un desaire abierto del gobierno hacia ellos.  Y si alguno cree lo contrario, que lo escuche a Máximo cuando pide dejar de sarasear con la "geopolítica" para explicar todo, o justificarlo. 

El DNU ni siquiera menciona al gigante farmacológico norteamericano, pero fue dictado para ceder a sus exigencias, y los cambios no fueron irrelevantes: no solo se eliminó la famosa "negligencia" como exclusión de responsabilidad de los fabricantes de vacunas, sino que se amplió la garantía en favor de los laboratorios (en la práctica, de Pfizer), extendiéndola a que puedan accionar sobre los ingresos del Estado en materia de regalías (en el caso del Estado nacional, por las concesiones petrolíferas en el Mar Argentino), o sobre los bienes de su dominio privado tal como los define el Código Civil en su artículo 236. Un ejemplo podría ser la Casa Rosada.

Como caramelo de madera, agregó entre los bienes que no podrían verse afectados por acciones de los laboratorios contra el Estado, los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, cuando estos activos no son en rigor de los Estados, sino de los trabajadores.  

Pero volvamos -para concluir- a los dichos de Máximo, cuando traslada lo que pasó con Pfizer, a lo que puede pasar con la negociación con el FMI: si bien es cierto que les está preguntando retóricamente a los opositores como resolverían ellos ese problema, ¿por qué no pensar que también está formulando la pregunta al interior del gobierno, considerando que cada vez que el país acordó algo con el Fondo vinieron pegadas -como la sombra al cuerpo- las famosas "condicionalidades", con sus efectos conocidos? 

Tuits relacionados:  

miércoles, 9 de junio de 2021

NOS SALVAMOS DE OTRA DÉCADA INFAME

 


No es la primera vez en la historia argentina que dirigentes políticos, funcionarios o legisladores actúan como gestores de intereses privados, sobre todo si éstos son  poderosas corporaciones multinacionales.

De hecho, el de Macri fue caracterizado -entre otras cosas- como el gobierno de los "conflictos de intereses", y del "país atendido por sus propios dueños" por la procedencia de sus funcionarios (empezando por el propio presidente) y su vinculación con compañías privadas cuyos intereses protegían desde la función pública: el ejemplo de Aranguren con Shell fue el más conocido, pero estuvo lejos de ser el único.

Antes de eso tuvimos leyes aprobadas en el Congreso con indismulable presión de poderosos intereses nacionales y extranjeros, en distintos gobiernos: la ley de bienes culturales que salvó a Clarín de la quiebra a manos de sus acreedores extranjeros, los cambios a la ley de quiebras a pedido del FMI, la derogación de la ley de "subversión económica" de los tiempos del peronismo para garantizar la impunidad de los banqueros tras el "corralito", las presiones de las embajadas y los laboratorios para cambiar la ley de patentes.

Podríamos agregar la pesificación de las deudas en dólares, las varias estatizaciones de deudas privadas y los ejemplos más oprobiosos de la Década Infame, con las maniobras de los frigoríficos que denunciara De La Torre, y los grandes consorcios extranjeros -especialmente británicos- que operaban en el país, en los tiempos del pacto Roca-Runciman.

Pero siempre la intervención de esos intereses aparecía más o menos oculta o soterrada, todos sabían que existía pero nadie hacía bandera con ella, salvo alguna personificación de lo que Jauretche denominó el cipayo, como Federico Pinedo, el abuelo del actual dirigente del PRO; que se vanagloriaba de haber asesorado y patrocinado a compañías extranjeras, rol que alternaba con la función pública.

Aun con todos esos antecedentes a la vista, el rol que están cumpliendo los dirigentes de "Juntos por el Cambio" en relación con las vacunas del gigante farmacéutico Pfizer es francamente penoso, al límite de la deshonra. Se diría que avergüenza hasta al propio laboratorio, que seguramente debe preferir mayor discreción en el manejo de sus negocios.  

Curiosamente (o no tanto) ningún periodista "investigador" ha tomado sobre sí el desafío de establecer si tanto entusiasmo obedece a una real convicción sobre las bondades de la vacuna Pfizer, o a razones más concretas, y de pesos. No hay informes especiales sobre el tema. ni figura en la tapa de los diarios, salvo para apoyar el lobby a favor de Pfizer.

Tampoco ningún adalid de la república ha entendido que semejante patrocinio en público de intereses privados lesiona la dignidad o independencia que se puede esperar de alguien votado por el pueblo, para representarlo en el Congreso; y menos que menos algún fiscal actuó de oficio averiguando la posible existencia de algún delito de corrupción. Por el contrario, se acusó en falso de haber pedido coimas, al gobierno que no cedió a las pretensiones inadmisibles de la empresa, buscando su total indemnidad por cualquier daño causado por las vacunas. 

En un punto tales omisiones se entienden: no está implicado en el desvergonzado tráfico de influencias -porque de eso y no de otra cosa se trata- no hay comprometido ningún peronista o kirchnerista, que de haberlo hecho merecerían lapidación pública y cárcel, aun sin pruebas ni proceso. Por muchísimo menos que esto, Julio De Vido fue privado de sus fueros por "indignidad moral", un escarnio a la voluntad popular que la Corte Suprema de Justicia cohonestó dejando simplemente transcurrir el tiempo para que concluyera su mandato, y así poder declarar abstracta la causa, evitando deliberadamente pronunciarse.

De lo que se sigue que debemos celebrar algo, algo además de que estén comenzando a llegar más vacunas: que ésta gente haya perdido las elecciones en octubre del 2019, y ya no esté en el gobierno. Porque de ese modo nos ahorramos la vergüenza de otra Década Infame. 

domingo, 6 de junio de 2021

"SI AL GOBIERNO LE VA BIEN, LE VA BIEN AL PAÍS"

 


La expresión del título del post debe ser de las más bobas del discurso simplificador de la política: por empezar un gobierno no es una entelequia abstracta, sino la consecuencia -en democracia- de una confrontación electoral saldada en las urnas, a favor de un determinado proyecto político, con determinada orientación, determinados apoyos sociales y -en consecuencia- determinado rumbo en los económico, político y social. Así es al menos en líneas generales.

Dicho de otro modo, "gobierno" hay siempre, pero no todos los gobiernos son iguales, ni buscan lo mismo, aunque -otra vez- desde la generalización simplista pareciera que sí: ni siquiera podemos afirmar que exista consenso, desde ese punto de vista, en el apotegma peronista: "la grandeza de la patria y la felicidad del pueblo". Hay gobiernos (es decir, proyectos políticos), que ni siquiera se animan a explicitar esas premisas, en el plano teórico. No digamos ya llevarlas a la realidad.

Lo mismo vale para el país: no hay "un" país, sino varios; tantos como sectores sociales con intereses divergentes e incluso contrapuestos existen, o tantos como visiones de para donde debe ir ese país hay. De modo que la premisa falla por la base.

Por otro lado, que a un gobierno "le vaya bien" significa que logra lo que se propone como objetivos políticos, económicos y sociales, aunque eso no le convenga necesariamente al conjunto de la sociedad, o al menos a la parte mayoritaria de ella. El ejemplo claro fue el macrismo: a menos que uno fuera lo suficientemente bobo como para creer en serio que buscaba llegar a la "pobreza cero" o construir la unidad nacional, si a Macri (y a los sectores cuyos intereses reales representaba) le iba bien en sus objetivos, a la mayoría nos iba a ir muy mal. Como efectivamente pasó.

Una excepción a la regla -es decir, un caso en el que yéndole bien al gobierno, le iría bien al país, sin importar el signo político de ese gobierno- podría darse cuando ese gobierno se enfrenta al desafío no ya de poner en ejecución su programa político, sino de tener que responder a un "cisne negro" venido del "afuera" de la política propiamente dicha. Como una pandemia, por ejemplo.

En todo el mundo y sin importar el color político de los gobiernos, el COVID impone a los gobiernos colosales desafíos, frente a los cuáles han articulado distintas respuestas, pero que en un punto terminan confluyendo, porque la amenaza es la misma: un virus que se propaga, y genera contagios que tensionan el sistema de salud y pueden producir muchas muertes. Está pasando acá y en todos lados, hace más de un año.

Frente a eso, las respuestas son básicamente las mismas: cierres de actividades, restricciones a la circulación, testeos, refuerzo del sistema de salud, ayudas económicas y campañas de vacunación masiva. Casas más, casas menos, igualito a mi Santiago: algunos pondrán el acento en una cosa, otros en otra.

En la Argentina esto ha tenido, sin embargo, una particularidad: el accionar demente y criminal de una oposición que se opuso a literalmente todo, sucesivamente y también al mismo tiempo: a las medidas de prevención, a las restricciones, a las vacunas, a las vacunas de una determinada marca, o llegó a exigir que si no eran de otra, no se compraran. El caranchismo político -es decir, especular electoralmente con la muerte- no es un invento de la derecha argentina ni muchos menos; pero no en muchos lugares ha alcanzado como acá,  los niveles de casi excluyente discurso y programa políticos.

El fenómeno no es nuevo: no se trata de solo de una oposición que ha renunciado a hacer política de otro modo, sino de una oposición construida íntegramente desde sus cimientos, desde afuera del sistema político de los  partidos; fundamentalmente por el poder económico, y los medios hegemónicos que vertebran su discurso, cumpliendo el rol de "intelectualidad orgánica" de los intereses del privilegio.

Buena parte de los espumarajos de bronca que han desatado los progresos del plan de vacunación (porque de eso se trata, y no de otra cosa) tiene que ver con que -sin cantar victoria antes de tiempo- podríamos estar ingresando en la fase de la pandemia en la que (invirtiendo el postulado) le empiece a ir bien al país, porque le empieza a ir bien al gobierno, en su conjuración, vacunas mediante. 

Y la oposición, en lugar de abrazarse a ese logro colectivo, elige deliberadamente ponerse al costado, y sabotear el esfuerzo; cuando lo que está en juego no es la suerte de un gobierno ni el resultado de las próximas elecciones, sino vidas humanas. Y espera de ese modo cosechar votos sobre las pilas de cadáveres.

Venidos del desencanto reciente de poner en marcha un programa de gobierno destinado a favorecer los intereses objetivos de entre un 15 a un 25 % de la sociedad, sin ser revalidados en las urnas, parecen no haber aprendido nada de la derrota; y esperan obtener del COVID, lo que no lograron del modelo de ajuste, depresión salarial, destrucción productiva, endeudamiento y fuga de capitales. 

Mientras tanto, hay opositores igual de hijos de puta pero apenas algo más inteligentes (como Gerardo Morales) que han advertido que las vacunas pueden traer votos, y lo aprovechan desembozadamente haciendo campaña con ellas; sin que ninguna de las almas de cristal republicanas se indigne porque, claro, no es un groncho peronista/populista que busca votos de cualquier modo. 

miércoles, 26 de mayo de 2021

FALTAN VACUNAS, SOBRAN DEUDA Y SORETES

 


Una de las cosas que muestra la placa es conocida y está de moda porque la viralizó Kicillof: el FMI le  prest-o a Macri para su frustrada reelección, más guita que la dice que podría poner en todo el mundo para salir de la pandemia. 

Así de grande fue el desfalco que cometieron ambos (Macri y el FMI), y así de grande el choclo que nos dejaron, y estamos tratando de arreglar. Solo esa comparación debería bastar para que les diera vergüenza, y ni reclamaran que se los devolvamos, por imprudentes.

También sirve para contrastar la estatura moral de los que le reclaman al presidente "más vacunas" como si las tuviera guardadas en un galpón, sin repartir ni aplicar. Ah, no, cierto que esos fueron ellos.

Y sirve también para ver que este país no es una mierda, como nos quieren hacer creer. Tiene mucha gente de mierda, como ellos, pero ese es otro tema.

Ahí en el mapa la Argentina figura en naranja, en el porcentaje de vacunados sobre el total de la población.. El mismo color que casi toda Europa, mejor que casi toda África, Asia (incluida China, que fabrica y vende vacunas, claro que con una población enorme) y Australia. Y el mapa es de antes de las 1,6 millones de dosis que llegaron el fin de semana.

Por encima, solo un puñado de países, entre los que sobresalen Estados Unidos y el Reino Unido, que producen vacunas y en el caso de los yanquis, no las exportan y prefieren priorizar aplicarlas  a su propia población; mientras acá dicen que el gobierno no compra vacunas de países que no sean comunistas.

Andá a explicarles que Rusia no lo es, China tampoco (al menos al modo del comunismo de Mao de 1949), y que el comunismo se cayó hace más de 30 años en todo el mundo, pero bueno, ese es otro asunto también. Ni para Wikypedia les da.

Y acá, nosotros tenemos esos números porque la comparación se hace sobre el total de la población, y no sobre la porción de los que eligieron vacunarse, porque la vacunación es voluntaria y no obligatoria.

Un error que cometimos, porque cedimos a la campaña antivacunas, de los que ahora piden más vacunas. Que está documentada, y cualquiera puede ver los archivos o los videos. Algunos siguen hoy incluso: los delirantes detenidos en Rosario en estos días, por ejemplo.

Porque vacunas faltan pero deuda y soretes, sobran.

sábado, 22 de mayo de 2021

"CUARENTENA ETERNA" Y OTROS RELATOS

 

El año pasado los medios y la oposición -en ese orden- instalaron la idea de la "cuarentena eterna", de la que derivaron luego el disparate de la "infectadura", las marchas contra las restricciones y la instalación de la premura porque volvieran las clases presenciales.

En rigor de verdad, el régimen de aislamiento estricto (cada uno en su caso, circulando solo el personal esencial y el resto, solo para comprar comida o remedios) no duró mucho más de un mes o dos. Como consecuencia de la agitación social fogoneada por los medios, más las premuras económicas de un país que venía de la crisis del macrismo, fueron aflojando las restricciones, y aumentando la circulación, y las actividades habilitadas; en la misma medida que se relajaba el cumplimiento social de las medidas y la vigilancia estatal porque se cumplieran, en todos los niveles: nacional, provincial y municipal.

Tanto es así que el manejo de la pandemia adquirió una dinámica dominada por otras preocupaciones que no eran las sanitarias, que quedaron limitadas en esencia a conseguir las vacunas, y organizar lo más prontamente posible su aplicación. Y las medidas que se iban tomando cuando el número de casos comenzó a crecer ni siquiera respetaban los tiempos de un ciclo viral completo, de 14 días. Dicho de otro modo: se pueden adoptar (ahora, antes, siempre) todas las medidas restrictivas que se quieran en el papel, pero si no se garantiza que se cumpla estrictamente, ni se esperan los tiempos prudenciales que aconseja la ciencia para verificar si producen los efectos buscados, no se puede luego salir  decir -como lo ha hecho la oposición- que las medidas no sirvieron.

El ejemplo más típico al efecto es el de las clases presenciales: como consecuencia de la decisión (inducida por Larreta) de que volvieran a como diera lugar, se decidió darles prioridad a los docentes y el personal escolar en la vacunación, cuando existían otros grupos de riesgos prioritarios, o trabajadores esenciales que siguieron trabajando durante toda la pandemia, sin estar aun vacunados; como los camioneros, los cajeros y repositores de los supermercados o los recolectores de residuos.

Y de un error -o decisión apresurada inducida por circunstancias ajenas al estricto análisis de la situación epidemiológica- vinieron otros. Por ejemplo acá en Santa Fe el gobierno provincial vacunó con las dos dosis a más del 98 % de los docentes (siendo la provincia que más avanzó en ese sentido), y montado en ese dato Perotti se enzarzó en una polémica con la nación por la calificación sanitaria de algunos Departamentos para sostener las clases presenciales, cuando luego las debió abandonar, en toda la provincia, porque crecían los casos. 

El Estado nacional, en otro ejemplo de la desorientación reinante, decretaba el teletrabajo para sus empleados, al mismo tiempo que sus Ministerios de Salud y de Trabajo -esos que nos jactamos de haber recuperado- autorizaban a las empresas a convocar a los trabajadores que estaban dispensados de prestar servicios, cuando estuvieran vacunados con al menos una dosis. Ambas medidas -el teletrabajo en el Estado y la suspensión de las clases presenciales- tienen otra clara ventaja en éste contexto: son cosas que el propio Estado puede garantizar que se cumplan, sin "estrictos protocolos" y "burbujas" que ya sabemos como terminan. Igual que los "estrictos protocolos" que nadie cumple ni controla en la industria, el comercio o los servicios y demás actividades habilitadas: con un montón de contagios.

La discusión "salud versus economía" se saldó rápidamente en favor de la segunda, con las consecuencias que están a la vista, y en esa línea no hubo fisuras ni entre los distintos niveles de gobierno, ni en los colores políticos de las administraciones, con las posibles y solitarias excepciones de Axel Kicillof y Gildo Insfrán; y ya sabemos como hostigaron al segundo la oposición, los medios y los jueces, hasta conseguir que relajara las restricciones, para que crecieran los contagios. 

Por otro lado la dicotomía es, desde otro ángulo, falsa: las carnicerías nunca estuvieron cerradas en toda la pandemia, pero el consumo de carne per cápita es hoy la mitad del que era hace 10 años, por la depresión de los salarios y la suba de los precios. Del mismo modo, se anuncia un cierre casi total de actividades y sigue sin aparecer un nuevo IFE, para compensar a los sectores de la economía informal a los que no les queda más remedio que salir a la calle, para sobrevivir. 

Ya historiamos acá lo que pasó con las clases presenciales y el zigzagueo constante de las autoridades nacionales, con apenas horas de diferencia; y esta misma semana el presidente se desmintió a sí mismo cuando un día antes de la cadena nacional en la que anunciaría el "confinamiento estricto" hasta fin de mes, dijo que no volveríamos a eso porque el país "no lo resistiría sociológicamente". Signos del mal de época, que es la desorientación, y el "gobierno de la opinión pública": los gobernantes (todos, o casi todos) toman las decisiones con las encuestas y los focus group a la vista, atentos al humor volátil de ese monstruo de mil cabezas cuyo parecer solo puede medirse de modo más o menos confiable, cada vez que hay elecciones y se cuentan los votos. El resto son aproximaciones, la mayoría de las veces, de un chanterío descomunal. 

A punto tal que hace unos meses circuló un trabajo de investigadores del CONICET de relevamiento de la opinión pública, que reveló que una mayoría de lo consultados apoyaba la restricción de actividades por razones sanitarias, e incluso decía acatarlas. Aun cuando esa gente mintiese para la encuesta (algo así como el que dice que los que violan las normas de tránsito y provocan los choques son siempre los demás), lo real es que hay mucha gente preocupada -y con razón- por los contagios y las muertes, que se cuida y reclama que la cuiden, con vacunas, con restricciones, con controles y como no, con asistencia económica.

Preocupados en contentar siempre a las minorías ruidosas, absorbidos por los problemas de cierta clase media con unos cuantos problemas resueltos (los bares, los gimnasios, el servicio doméstico, que hacer con los chicos que no los aguantan en la casa), los gobiernos no le están hablando a esa gente, aunque parezca que sí. Porque toman medidas en las que en el fondo no creen, y por ende no las sostienen en el tiempo, o no las controlan, ni garantizan que otros las controlen: otra vez, con algunas excepciones. Un error político por donde se lo mire.

Tuits relacionados:

viernes, 21 de mayo de 2021

CANSANCIO

 

martes, 4 de mayo de 2021

EL PODER SE EJERCE, NO SE DISCUTE EN TRIBUNALES

 


"El 7 de abril, cuando Alberto Fernández anunció las restricciones que regirían para todo el país a partir del 9 del mismo mes y quedarían plasmadas en el DNU 235, se registraron en el país 22039 casos positivos de COVID, de los cuáles 2480 (el 11,25 % del total nacional) se registraron en la CABA. Pese a abundar en sus considerandos en cuáles son los factores de transmisión y propagación del virus, el DNU no mencionaba entre ellos a las clases presenciales, y por el contrario en su artículo 10 las ratificó enfáticamente, en todo el país.

"Se mantendrán", decía la norma (aún lo dice); que además exceptuó de la prohibición del uso del servicio público de transporte de pasajeros urbano, interurbano e interjurisdiccional, al personal directivo, docente y no docente y los alumnos y las alumnas -y su acompañante en su caso-, que asistan a clases presenciales y a actividades educativas no escolares presenciales.

Solo una semana después, el mismo presidente anunciaba la suspensión de las clases presenciales que se dispondría en el AMBA hasta el 30 de abril, y se concretaría mediante el DNU 241 del día siguiente. Esta norma mantuvo exactamente igual el artículo 10 del DNU 235 (o sea, el que refiere a las clases presenciales); agregando simplemente el párrafo de la suspensión en el AMBA. Mantuvo incluso la excepción para el uso del transporte público, pese a que en sus considerandos dice que: "...desde el inicio de las actividades escolares presenciales el uso de transporte público de pasajeros y pasajeras en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se incrementó en un veinticinco por ciento (25 %), según datos aportados por el Ministerio de Transporte de la Nación." 

Y dice más el segundo DNU firmado por Alberto: "Que el grupo de personas de seis (6) a diecisiete (17) años, entre las semanas uno (1) a cuatro (4) del año representaba el cinco coma tres por ciento (5,3 %) del total de casos confirmados y entre las semanas doce (12) a catorce (14) representó el siete coma tres por ciento (7,3 %) del total de casos."; y "Que, al evaluar la proporción de casos que representa cada grupo de edad sobre el total notificado, los grupos de edad de Trece (13) a Dieciocho (18) años y de Veinte (20) a Veintinueve (29) años son los que mayor aumento relativo presentaron en las últimas semanas.". 

Ese mismo 14 de abril en que el presidente anunció las nuevas medidas que hoy están judicializadas por el PRO, el total de casos positivos en el país fue de 25157, de los que 2658 (el 10,56 % del total) se registraron en la CABA. Como se ve, las cifras -espantosas en ambos casos- no diferían sustancialmente de cuando se decidió sostener a como diera lugar las clases presenciales, de cuando se decidió suspenderlas en el AMBA; y los indicadores que se tuvieron en cuenta para decidir las restricciones corresponden a períodos en los que -no obstante ellos- se decidió seguir adelante con las clases presenciales, como si nada pasara."

(Las comillas son textuales de éste post del 20 de abril. Las negritas las agregamos ahora) 

jueves, 29 de abril de 2021

COMBO COMPLETO

 


Una fiesta clandestina desbaratada por la policía en un country de Santo Tomé fue la comidilla de los últimos días en Santa Fe, porque entre los participantes estaba un funcionario del gobierno de la provincia, el Subsecretario de Comercio Exterior, que ya no es más funcionario porque lo rajaron: nos remitimos sobre el particular a lo dicho acá por Barricada, incluso en relación a que nos cuestionemos por qué designamos determinada gente, en nuestros gobiernos.

Pero Candioti -que así se llama el funcionario rajado- no estaba solo en la fiesta, de la que los participantes subieron videos a las redes sociales, con la total impunidad que es propia de ciertos sectores que creen que a ellos no se les aplican las reglas de convivencia que rigen para el común de los mortales. Esa misma gente que porque tiene una prepaga supone que si le llegara a pasar algo, tiene asegurada una cama y un respirador; y los demás que se caguen.

Como siempre pasa en estos casos, existiendo un funcionario público involucrado en la violación de las normas, todo lo demás pasa a un segundo plano, como por ejemplo que también incurrieron en la misma violación importantes empresarios locales, como el gerente local de la franquicia inmobiliaria Re-Max y además gerente de Mc Donadl's en Santa Fe, al que corresponden las imágenes de apertura, de su muro de Facebook.

Suele ser común que esta gente que va por la vida cagándose en todo (por eso también llegan a donde llegan, y los contratan los que los contratan) se de aires de superioridad moral, y nos enseñe al resto como se debe conducir una sociedad, lo que está bien y lo que está mal. Es frecuente también que, aun sorprendidos con el culo al aire (como por ejemplo evadiendo impuestos, fugando capitales o esas cosas a las que suelen ser afectos y hasta justifican "porque no te dejan crecer"), no cesen en su campaña de "adoctrinamiento", que por supuesto no llaman así. 

Y por supuesto, siempre tiran para el mismo lado, no falla nunca: el populismo (porque poner "peronismo" queda feo, vieron), lo terriblemente grande y poderoso que sería éste país si no la hubiéramos cagado votando al peronismo, que ellos son la mitad del país que trabaja y paga impuestos y mantiene a la otra mitad que vive del Estado y los planes sociales, en fin, todo el combo completo de soreteadas conceptuales habituales; más propias incluso de crotos aspiracionales de clase media que son empleados de una multinacional y se sienten accionistas -como éste-, que de los tipos que tuvieron siempre guita, desde la cuna y sin tener que mover un dedo.

Esos por lo general -hay de todo en la viña del Señor- son un poco más discretos y no cultivan el perfil alto en las redes o en público, porque son mucho más vivos. Estos son tan boludos que putean contra la AUH, sin advertir que lo primero que hacían los padres que la cobraban cuando se impuso, era llevar a los pibes a comerse una hamburguesa en Mc Donald's: ni cuidar el negocio saben los nabos.

Y no vayan a creer -como pasó en su momento con los tuits racistas de algunos Pumas- que el tipo posteaba eso en Facebook hace algunos años, y después recapacitó y ahora ve las cosas de un modo distinto. Si no vean estas capturas de su cuenta de Twitter, de este año:

Y el año pasado, ya en plena pandemia y cuando el gobierno nacional instrumentó la ATP, los empleados de los locales de MC Donald's acá lo cobraron (ese "plan social" no le molestó al parecer al amigo Pedriel), y la empresa (o sea Pedriel) informó que la quincena que percibieron es más de los que les correspondía por el cálculo del promedio de horas trabajadas los últimos 6 meses; y que lo que "sobre"del deposito les quedara a cuenta de la empresa, recomendándoles que guarden ese dinero para el mes siguiente.

Como cuentan los propios empleados acá, "...nos encontramos con que teníamos depositado por ANSES entre 6 mil y 17 mil pesos, no sabemos a que se refiere la diferencia entre los depósitos. Nos envió un mensaje el dueño para explicar que pidió el subsidio y que lo que teníamos depositado seguramente nos exedía en lo que nos corresponde. Lo que excedía quedaba a favor para el salario de mayo. Por quincena algunos trabajadores cobran sólo tres mil pesos, esto significa que con lo que nos depositaron les queda para varias quincenas más. Hay chicos que están trabajando y no les depositaron esas horas.". (Las negritas son nuestras). Como dijimos, el combo completo, con soretes y papas grandes. 

PD: A ver los empleados públicos cuando vayan a comer a Mc Donald's, pidan hablar con el gerente para explicarle personalmente si están satisfechos con el servicio. O mejor no vayan, que capaz que eso le duele más, porque le bajen las ventas y pierda algún bono. Y los que lo sigan en las redes sociales, cuando vuelva a levantar el dedito orientador, a decirle "Vos calláte sorete, porque estabas bailando en una fiesta clandestina mientras estallaban los contagios y faltaban camas y respiradores".

lunes, 26 de abril de 2021

BURBUJAS PINCHADAS

 


A las cero hora del viernes próximo se termina la vigencia de las disposiciones del último DNU dictado por el presidente imponiendo ciertas restricciones de actividades en el medio de la pandemia; entre ellas la suspensión de las clases presenciales en el AMBA, que se llevó toda la atención por la rebeldía porteña a cumplirla, con sus derivaciones judiciales.

Si se llegara a ese día sin que la Corte Suprema se pronuncie al respecto -cosa harto probable- el presidente se vería forzado a prorrogar la medida, sea porque la situación epidemiológica no ha cambiado -todo indica que empeorará, aunque se apele al eufemismo de la "meseta alta"-, o porque no puede ir en contra de sus propios actos, ya que el Estado nacional está sosteniendo la validez de la medida en todos los tribunales donde ésta ha sido cuestionada.

Lo que parece poco probable es que se dispongan otras restricciones que la situación aconseja, en el AMBA y en todo el país, aunque se deje trascender que "se evalúan" o "no se descartan": no existe la voluntad política real de aplicarlas, ni el plafond social para hacerlo. Ojalá para entonces, cuando el plazo venza, la información nos desmienta, pero hoy por hoy, esto es así.

En el mismo momento en el que Alberto Fernández enfatizaba que el AMBA es un solo conjunto poblacional relacionado (aunque no una misma división política, con consecuencias jurídicas) para justificar las medidas que dispuso, señalaba que la Argentina era un país federal, en el que la responsabilidad de controlar la situación en cada provincia es de los gobernadores. 

Un contrasentido en el marco de una emergencia sanitaria declarada con alcances nacionales por él mismo (y así prorrogada por DNU hasta el 31 de diciembre), pero también un reconocimiento explícito de que su autoridad no solo está deteriorada para imponerle decisiones a Larreta, sino a los gobernadores; que a su vez padecen el mismo síndrome en relación a los intendentes, en cada una de sus provincias.

La autoridad estatal legítima está así cuestionada, y al mismo tiempo auto-limitada por la falta de decisión en avanzar en las medidas que la crisis aconsejaría, y en hacer cumplir mediante la coerción legítima, las que se adoptaron; punto en el cual no todo es culpa de los jueces o las presentaciones que deben atender: no hay ninguna acción judicial para que los shoppings o canchitas de fútbol 5 funcionen normalmente como si nada pasara, o para que los bares funcionen sin ningún protocolo, y sin embargo todas esas cosas suceden, ante la inacción de las autoridades.

Las palabras "estrictos protocolos" se han vuelto un significante vacío, o peor aún, carente de otro sentido que no sea el irónico, para el consumo en las redes sociales. Y otro tanto sucede con las "burbujas", impunemente pinchadas, sea en el fútbol o en las escuelas: el propio Larreta y su ministra de Educación lo hicieron, yendo a una escuela a interactuar con los chicos con fines de propaganda, subiendo las fotos a las redes sociales.   

De la apelación a la responsabilidad social pasamos a la de la responsabilidad individual, en un reconocimiento de que la crisis sanitaria no nos está volviendo mejores sino peores, porque frente a una enfermedad infecto-contagiosa las respuestas solidarias son minoría, y se apela al "sálvese quien pueda", o peor aún: "a mí no me importa morir con tal de darme el gusto de hacer lo que me gusta", tal pareciera ser la consigna imperante en mucha gente.

La responsabilidad individual es así la contracara de la progresiva deserción estatal en todo lo que implique dictar reglas de conducta a la sociedad, y ocuparse de hacerlas cumplir -si es que las dicta-, en beneficio del conjunto. Y no es justificable la inacción en dudas o debates respecto a cuáles son las medidas que deben adoptarse: todos las conocen, pero nadie o casi nadie está dispuesto a llevarlas a cabo.

Un botón de muestra: acá en Santa Fe duerme hace dos meses y medio en la Legislatura un proyecto de ley para aumentar las penalidades por violar las normas impuestas en la emergencia sanitaria, cuando a los legisladores les resultaría muy sencillo aprobarlas, y transferirle al gobernador y a la justicia, la responsabilidad de hacerlas cumplir. Y los propios funcionarios judiciales -responsables de hacer cumplir la ley y las reglamentaciones- son protagonistas de fiestas clandestinas, en no pocos casos.

Hoy por hoy el rol del Estado aparece estrictamente limitado a garantizar conseguir vacunas en la mayor cantidad posible de vacunas y hacer que se les puedan aplicar al mayor número de personas, en el menor tiempo posible; mientras intenta sumar camas y respiradores para evitar el colapso del sistema sanitario, sometido a una presión extrema.

No es poco ni es banal, claro, pero tengamos en claro que tamaño esfuerzo puede ser en vano si todos- el Estado en lo demás que le toca- y la sociedad (cada uno de nosotros, pero sobre todo en conjunto) no ponemos algo de nuestra parte.

domingo, 25 de abril de 2021

ASÍ FUNCIONA LA COSA

 

La imagen de apertura es de hace apenas un rato, y corresponde a la feria de artesanos de la Plaza Pueyrredón, en plena zona "cheta" de la ciudad. Feria que no debió haber estado funcionando, de acuerdo con las últimas medidas que tomo el gobierno provincial, para restringir la circulación ante el aumento de los casos positivos de COVID.

En efecto, durante la semana se conoció el Decreto 386 de Perotti, que en su Artículo 1º dice lo siguiente: "Suspéndense en todo el territorio provincial, entre las 0 horas del día 23 de abril y las 24 horas del día 2 de mayo de 2021, las siguientes actividades:... g) actividad artística y artesanal a cielo abierto, en plazas, parques y paseos;...". (las negritas son nuestras)

Según leemos acá en el diario de Nahuel, anoche la policía desbarató una fiesta clandestina en un country (también cheto) de Santo Tomé. Leemos: "Durante  la tarde de ayer agentes del Comando Radioeléctrico de Santo Tomé desactivaron una fiesta clandestina que se estaba llevando a cabo en un restaurante que funciona dentro del country Aires del Llano. Fue cerca de las 18 cuando los actuantes recibieron un despacho del servicio 911 dando cuenta que en el comercio Agora Campo Restó había unas 50 personas en plena celebración."

"Una vez arribados, los uniformados constataron la mencionada situación y los presentes al percatarse de la presencia policial comenzaron a retirar del lugar. Momentos más tarde, se hizo presente personal Municipal y procedieron a entrevistar a dos hombres de 39 y 46 años, quienes eran los encargados del restó y le brindaron las recomendaciones correspondientes." (las negritas son nuestras)

Tenemos entonces que en Santo Tomé (cuya intendenta es radical, del FPCyS) los inspectores municipales en lugar de labrar actas por infracción a las normas sanitarias, le dicen a los organizadores de la fiesta las "recomendaciones" que deben observar. Acá en Santa Fe y en la Plaza Pueyrredón, la gestión municipal de Emilio Jatón (¿socialista?) dio un paso más adelante, como podemos ver en ésta otra imagen de hoy a la tarde:

Lo que se puede ver en los círculos rojos de la imagen son agentes municipales (chalecos verdes) y hasta un par de policías (atento, Lagna ahí) controlando que se desarrolle normalmente y sin inconvenientes una actividad (la feria artesanal) que está suspendida hasta el domingo que viene inclusive, por el decreto del gobernador de la provincia.

Hace poco contamos acá lo que pasaba en muchas municipalidades y comunas de la provincia con el "Fútbol 5", en especial en Santa Fe y en Rosario, gobernada también por el Frente Progresista. Nos dicen también que acá en la ciudad el shopping del puerto funcionó normalmente, como si el decreto no existiera. Jatón es también el encargado de controlar que eso no ocurriera.

También en la misma semana que se anunciaron las nuevas restricciones, se conoció un documento de los legisladores provinciales de la UCR con distintos reclamos al gobierno de Perotti, como por ejemplo éste: "Otra cuestión directamente vinculada a la pandemia que los legisladores reclaman al Gobierno Provincial es "...la escasa distribución de los recursos creados por Ley N° 13.978, -Fondo COVID para municipios y comunas-. Ya con el avance de la segunda ola, la provincia solo transfirió $ 884 millones, menos del 30% de los $ 3000 millones aprobados por dicha Ley para atender necesidades derivadas de los efectos de la pandemia y emergencia sanitaria, social y alimentaria".". 

Dejemos de lado que no es que le dieron la plata a Perotti sino la autorización para endeudarse, tarde y mal, cuando ya era el peor momento para tomar deuda. Vayamos al Decreto 307/20, que reglamenta los criterios para que los municipios y comunas de la provincia accedan a esos llamados "Fondos   COVID"; que dice en el último párrafo del artículo 5: "Podrá incluirse la financiación de las erogaciones que demanden las tareas de fiscalización y control derivadas de la emergencia; y de las áreas críticas de los municipios y comunas destinadas a la misma.".

O sea, los municipios y comunas pueden recibir fondos para la emergencia por COVID, para fiscalizar y controlar que se cumplan las medidas que se toman para reducir la circulación, y con ella los contagios. Algo que vimos que, al menos las Municipalidades de Rosario, Santa Fe y Santo Tomé (todas en manos de la oposición), no estarían haciendo mucho que digamos. 

Lo cual nos lleva a otro Decreto de Perotti, el 420 del año pasado; que dice en su artículo 1º: "Establécese, como requisito complementario a las disposiciones del Decreto N° 307/20, que la asignación de fondos a los Municipios y Comunas con los recursos correspondientes al Programa 84.0.0.1 Atención Gobiernos Locales — Emergencia COVID19 creado por la Ley N° 13978 en el ámbito del Ministerio de Gestión Pública, supone el estricto cumplimiento por su parte de la normativa adoptada en el marco de la ampliación de la emergencia sanitaria declarada...". (las negritas son nuestras)

¿Y cómo se acredita el cumplimiento de la normativa, para recibir esos fondos? Lo dice el mismo decreto, en su artículo 2°: "A los fines de la acreditación del requisito complementario al que refiere el artículo precedente, se tomarán en especial consideración los siguientes criterios: a) Adecuación de las medidas locales a la estricta observancia de las competencias del Estado Nacional y Provincial para disponer excepciones al “aislamiento social, preventivo y obligatorio” y a la prohibición de circular. b) Adecuada fiscalización del cumplimiento de las medidas adoptadas en la emergencia por las distintas autoridades, en el ámbito de sus respectivas competencias." (Todas las negritas son nuestras). 

Juzguen por ustedes mismos como vienen siendo las cosas, o lo que puede pasar si Perotti les cierra el grifo y algunos empiezan a hablar de "discriminación política", como acostumbran. Tuit relacionado:  

jueves, 22 de abril de 2021

¿NO ENTIENDEN O SE HACEN LOS BOLUDOS?

 

Desde que arrancó la pandemia que se vienen advirtiendo ciertos comportamientos regidos por reglas no escritas, a la hora de ejercer las responsabilidades políticas de los que tienen roles institucionales de gobierno. Por ejemplo "Si se trata de abrir cosas puedo yo, pero si hay que cerrarlas, que la cara la pongan el gobernador o el presidente". 

Acá en Santa Fe pasa todo el tiempo con Jatón y Javkin, con los casinos y los shoppings, y con otro montón de cosas, sobre todo aquellas en las que detrás hay intereses económicos importantes, o el simple tráfico de influencias de los sectores sociales con los que los tipos interactúan: dueños de bares, propietarios de canchas de fútbol 5, productores artísticos. Es decir, ni en medio de una pandemia los tipos te plantean -en serio, no para la foto o la nota en el diario, la radio o el canal- como preocupaciones la pobreza, el desempleo, la inequidad en la distribución del ingreso, el hambre o el acceso a la vivienda: ellos están para otras cosas, y para quedar bien con los que están en esas otras cosas.

Otra regla no escrita es "Digo que no entiendo como son las normas, porque en realidad no quiero decir que no estoy de acuerdo con lo que dicen, no les pienso dar pelota y tampoco pienso controlar que se cumplan", pero obviamente todo eso queda mal decirlo en público, en medio del crecimiento de los contagios y las muertes por COVID, con ascenso en los últimos tiempos entre las personas jóvenes, que -por ejemplo- son las que van a los bares, o jugar al fútbol 5. 

Actividad sobre la que veamos lo que dice el DNU nacional 235/21, con vigencia desde el 9 de abril, en su artículo 14: "ARTÍCULO 14.- ACTIVIDADES SUSPENDIDAS EN LUGARES CON ALTO RIESGO EPIDEMIOLÓGICO Y SANITARIO. Quedan suspendidas durante la vigencia del presente decreto, en los departamentos y partidos de Alto Riesgo Epidemiológico y Sanitario, las siguientes actividades: a. Actividades y reuniones sociales en domicilios particulares, salvo para la asistencia de personas que requieran especiales cuidados. b. Actividades y reuniones sociales en espacios públicos al aire libre de más de VEINTE (20) personas. c. La práctica recreativa de cualquier deporte en lugares cerrados donde participen más de DIEZ (10) personas o que no permita mantener el distanciamiento mínimo de DOS (2) metros entre los y las participantes. Las competencias oficiales nacionales, regionales y provinciales de deportes en lugares cerrados dónde participen más de 10 (DIEZ) personas o que no permitan mantener el distanciamiento mínimo de DOS (2) metros entre los y las participantes podrán desarrollarse siempre y cuando cuenten con protocolos aprobados por las autoridades sanitarias nacionales y/o provinciales, según corresponda." (Las negritas son nuestras, va imagen abajo).

Santa Fe adhirió al DNU nacional 235, por el Decreto 280 dictado por Perotti el mismo 9 de abril, cuyo artículo 2 dice: "Establécese para todo el territorio provincial, entre el 9 y el 30 de abril de 2021 inclusive, la suspensión de las siguientes actividades: a) actividades y reuniones sociales en domicilios particulares, salvo para las personas convivientes y para la asistencia de personas que requieran especiales cuidados; b) actividades y reuniones sociales en espacios públicos al aire libre de más de veinte (20) personas, c) la práctica recreativa de cualquier deporte en lugares cerrados donde participen más de diez (10) personas o que no permita mantener el distanciamiento mínimo de dos (2) metros entre participantes; con la salvedad en el caso de las competencias oficiales, las que podrán desarrollarse siempre y cuando cuenten con protocolos aprobados por las autoridades sanitarias competentes; d) discotecas y los salones de eventos, de fiestas y similares; excepto cuando las autoridades municipales y comunales hubieren dispuesto su habilitación como bares y restaurantes; y e) actividades de salas de juego en casinos y bingos." (Las negritas otra vez son nuestras)."

Por si andamos flojos de idioma castellano o lectura comprensiva de textos, queda claro entonces que desde el 9 de abril (no desde ayer), en los distritos con Alto Riesgo Epidemiológico (como la mayoría de la provincia de Santa Fe, incluidas las ciudades de Santa Fe y Rosario), están suspendidas las actividades deportivas con carácter recreativo (para huevear, digamos), donde participen más de 10 personas (ponéle que acá el fútbol 5 queda justo en el límite: son 10), "o" que no permitan mantener el distanciamiento mínimo de dos metros entre los participantes. 

"O" dice, conjunción disyuntiva: una cosa o la otra, te hacen caer en la suspensión, la cantidad de participantes (más de 10), o no poder mantener la distancia mínima (aunque sean dos, ponéle el judo o cualquiera de las artes marciales). No dice "y", conjunción conjuntiva: se deben dar las dos cosas juntas, para que opere la restricción. Además de castellano básico, habría que recordar que hablamos de un virus, que se contagia por el contacto entre las personas, sin importar cuantas personas entren en contacto. Ése y no otro es el sentido de la norma.

Para que no queden dudas de que en el fútbol 5 hay interacción y contacto, veamos otro decreto de Perotti, el 1528 del 27 de noviembre del año pasado, cuando los números de la pandemia eran otros, y permitían habilitar actividades. Su artículo 1° decía: "Autorízase en todo el territorio provincial, a partir de la cero (0) hora del día 28 de noviembre de 2020, en el marco de lo dispuesto por la Decisión Administrativa N° 2053/20 de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, la práctica de deportes donde los participantes interactúen e incluso tengan contacto físico entre sí, en la modalidad entrenamiento; incluido el que se denomina "fútbol 5"." (Las negritaso son siempre nuestras)

El decreto 386, dictado ayer por Perotti, dice en su artículo 2: "ARTÍCULO 2°: Prorrógase, para todo el territorio provincial hasta las 24 horas del día 2 de mayo de 2021, la suspensión de actividades dispuesta por el Artículo 2° del Decreto N° 0280/21.". O sea, lo que estaba suspendido por el DNU nacional desde el 9 al 30 de abril (entre eso, el fútbol 5), sigue suspendido hasta el domingo 2 de mayo, a la medianoche.

Y encima, el mismo decreto en su artículo 1° inciso a) suspende las "...competencias deportivas provinciales, zonales o locales de carácter profesional o amateur no habilitadas expresamente por las autoridades nacionales, mediante Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) del Poder Ejecutivo Nacional o Decisión Administrativa de la Jefatura de Gabinete de Ministros, incluidas las competencias automovilísticas y motociclísticas."; aclarando que "No queda alcanzada por la suspensión dispuesta en el presente inciso la actividad deportiva en modalidad entrenamiento, que realicen entre sí los deportistas de una entidad en sus instalaciones y sin interactuar con los de otras instituciones; sujeto al cumplimiento de los protocolos establecidos para las mismas, sin habilitación de vestuarios e instalaciones anexas, ni la realización de reuniones socíales antes o después de las práctícas deportívas; y sin excederse del treinta por ciento (30%) de ocupación de las superficies cerradas;".

O sea, para entrenar, sin competir con otros equipos, sin hacer el asadito antes o después, ocupando solo el 30 % de las instalaciones en superficies cerradas. Es decir, todo lo que los intendentes - al menos en la provincia de Santa Fe- deberían controlar que se cumpla en las canchitas de fútbol 5 desde que están habilitadas, o sea por lo menos desde noviembre del año pasado, si no antes.

Y que nunca controlaron, ni se calentaron por controlar. Por eso el decreto de Perotti de ayer se los recuerda amablemente en un párrafo: "Que es de destacar que, conforme la Ley de Defensa Civil N° 8094, los intendentes municipales y las comisiones comunales, dentro de su jurisdicción territorial, tienen la misma responsabilidad que la establecida para el Gobernador de la Provincia; y deben velar por el cumplimiento de las directivas e instrucciones que éste imparta;...". 

Capaz que haya que apelar a otros mecanismos de diálogo y consenso. Imágenes relacionadas: