LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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miércoles, 26 de marzo de 2025

EL ORIGEN DE LA VIOLENCIA

 

martes, 24 de septiembre de 2019

"A MENOS QUE ESOS ARGENTINOS SEAN PERONISTAS"

martes, 6 de marzo de 2018

NACEN ASÍ, CON EL CORAZÓN ORTIBA



sábado, 17 de junio de 2017

LA PODREDUMBRE TERMINAL DE LA UCR


La semana pasada a raíz de las quejas de Ricardo Alfonsín por la actitud de la UCR ante las políticas del gobierno, decíamos en ésta entrada que era una ingenuidad (siendo benévolos) de su parte "...suponer que la alianza de la UCR con el PRO tuviera otra motivación que juntar masa crítica electoral para ganarle al peronismo, y conducir a otra parte que no fuera una restauración conservadora.

Como viene siendo (con diferentes denominaciones, que no cambian lo sustancial) desde 1945 con la Unión Democrática, justamente con la aparición del peronismo: tal parece que muchos radicales no aprendieron de la historia; que enseña que desde entonces el peronismo pasó a ocupar el lugar de la bestia negra del sistema político nacional que hasta entonces encarnaban ellos, que reemplazaron a su vez a las fuerzas conservadoras como la representación del statu quo.

Como todos saben, ayer fue el aniversario del criminal bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955 que se cobró la vida de civiles inocentes en un intento por matar a Perón y derrocar a su gobierno; y en el Comité Capital de la UCR (el que apoya a Lousteau, bajo el control del "Coti" Nosiglia) decidieron recordarlo publicando de nuevo este bochornoso artículo de un tal Diego Barovero; originariamente publicado durante el conflicto del gobierno de Cristina con las patronales agrogarcas por las retenciones móviles, en junio del 2008.

Para los que tengan estómago para leerlo completo, encontrarán bellezas tales como que Perón fue reelecto en 1951 por "una reforma constitucional cesarista" y no por el 63 % de los votos, luego de la sanción de la Constitución de 1949; o que "Cabe preguntarse aquí si las muertes producidas entre la civilidad son imputables exclusivamente al accionar de los elementos conspiradores que desplegaron el ataque o si también le cabe alguna cuota de responsabilidad al gobierno que conocía los planes subversivos y pudiendo aislarlos o someterlos tempranamente los dejó seguir adelante con su proyecto delirante, de modo de tener la excusa para desatar una represión más violenta que el ataque que había soportado.": la culpa de los muertos inocentes fue entonces de Perón, no de los militares y civiles golpistas que ametrallaron al pueblo indefenso. 

Lo de poner la quema de las iglesias ("orgía piromaniática") en un nivel de mayor gravedad que la muerte de centenares de personas en el bombardeo ni siquiera es original de Barovero: ya el propio Halperín Donghi (el pontífice máximo de la historiografía liberal de estos tiempos) lo había escrito.

El libelo no difiere demasiado de la versión que de los mismos hechos diera luego del golpe de septiembre del 55' la Fusiladora, que para los que no la conozcan pueden ver en éste video; y la semejanza no es casual: hay una absoluta comunión espiritual entre buena parte del radicalismo y los militares golpistas que en otro junio (el de 1956) fusilarían sin piedad a argentinos que se levantaron contra un régimen dictatorial e ilegítimo.

"Hay" decimos en tiempo presente y no pasado, porque si algo deja en claro la insólita publicación del Comité Radical de la UCR es que la gran mayoría de los radicales se siguen reivindicando como gorilas; y lejos de toda autocrítica si pudieran, lo volverían a hacer. Como lo está demostrando Gerardo Morales en Jujuy, sin ir más lejos.

Sin embargo, el orgullo no es coraje: en el canallesco libelo se omite toda participación y responsabilidad de dirigentes de la UCR como Roque Carranza (luego ministro de Alfonsín) en las otras bombas de la Plaza de Mayo, las que provocaron 7 muertos en una concentración popular en Plaza de Mayo el 15 de abril de 1953; hecho que detonó los ataques a la Casa del Pueblo (sede del Partido Socialista) y al Comité Radical, de los que sí se habla en la nota: como siempre pasa con los gorilas, hablan de la violencia que recibieron, pero no de la que dispensaron; que suele ser peor en su magnitud, siempre.

Y si bien se menciona en la nota del tal Barovero reflotada ahora por el Comité Capital de la UCR la participación de Miguel Angel Zavala Ortíz (luego canciller de Illia) en la intentona golpista de junio del 55', en ningún momento se dice que el dirigente radical hizo algo más que golpear la puerta de los cuarteles: tripulaba uno de los aviones asesinos que bombardearon la plaza.

No es casual que el artículo haya visto la luz por primera vez durante el enfrentamiento de un gobierno peronista (el de Cristina) con las fuerzas de nuestra oligarquía vacuna representadas en la Mesa de Enlace, a favor de las cuáles quebró lanzas casi toda la UCR, que rodeó a Cobos (el vicepresidente opositor, ese invento argentino), para hacerlo protagonista de otro intento de golpe contra un gobierno electo democráticamente, por amplia mayoría de votos.

Como tampoco es casual que sea reflotado ahora, cuando los herederos espirituales, políticos, culturales y económicos de la Fusiladora gobiernan (ahora por los votos), y han puesto en marcha un programa de revanchismo político de marcado tinte antiperonista; cosa que muchos peronistas malquistados con Cristina se niegan a reconocer. Es el "clima de época" que le dicen.

El señor Barovero es dueño de escribir y decir lo que se le antoje, lo grave es que su libelo (en el que se intenta una velada justificación de un golpe de Estado, precedido por una intentona criminal) sea reproducido y hecho propio a punto tal que se hable de "presunto bombardeo" y esas no son palabras de Barovero, sino del Comité Capital de la UCR (todo ello sin que nadie reaccione ni tome distancia), por las autoridades de un partido que se dice democrático; pero cuya podredumbre política ya es inocultable y terminal.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

60 AÑOS DE LA FUSILADORA



Se cumplen hoy 60 años del golpe militar que derrocara a Perón, poniendo fin por las armas al más profundo proceso de transformaciones políticas, económicas y sociales que conociera el país hasta entonces; y en muchos aspectos, incluso hasta hoy.

Con el golpe del 55' se iniciaba un largo proceso de retroceso, y el vano intento de volver al país a los estrechos marcos de la economía pastoril, mientras se intentaba tapar el cielo con la mano y "desperonizar" por decreto a la sociedad argentina, buscando borrar diez años de historia de la memoria colectiva.

Un proceso que profundizaría muchos más y con mayores niveles de crueldad aun -algo que por los años de la Fusiladora parecía inimaginable- la dictadura militar inaugurada el 24 de marzo de 1976; el intento más serio y organizado de moldear definitivamente una Argentina post peronista.

La dictadura militar que derrocó a Perón -respondiendo con precisión al plan trazado por los verdaderos mandantes de los centuriones gorilas- arbitraba la  entrada del país al FMI, la desnacionalización de la banca y del comercio exterior (disolviendo el IAPI), la restricción y pérdida de derechos laborales y la apertura indiscriminada de la economía a la penetración del capital extranjero.

Las mentidas promesas de devolver libertades conculadas por el peronismo mostraría a poco de andar el gobierno su verdadero rostro; y mientras las clases medias podían disfrutar de la recuperación de la autonomía universitaria o el fin del luto obligatorio, los trabajadores veían suspendidas las paritarias, intervenidas sus organizaciones sindicales y propscripto al partido político a través del cual se expresaban en las urnas. 

Tanto como la consigna de "vencedores ni vencidos" quedaría desmentida a poco de instaurada en el poder la camarilla aramburu-rojista, que se ocuparía de mostrar claramente en los fusilamientos de junio del 56' que había vencidos, y que para ellos habría de tronar el escarmiento.  

Una ficción democrática que se prolongaría en los gobiernos de Frondizi e Illía, no sin antes haberse llevado puesta por un bando castrense la reforma constitucional de 1949, y emprender una reforma de la Carta Magna sin la legitimidad de la libre expresión de las mayorías nacionales; algo que pareció no preocupar demasiado -ni entonces ni hoy- a los defensores de las instituciones de la república.

Cuando se describe lo que significó la Libertadora como programa político y económico, y los sectores sociales que la apoyaron sorprende -a 60 años de distancia-, la escalofriante similitud con el núcleo duro de la propuesta de la oposición que -hoy por hoy- está en condiciones de disputarle al FPV el gobierno del país en las elecciones de octubre.

Muchas veces hemos dicho aquí que el modo en el que excita la persistencia del odio gorila, clausura toda posible discusión acerca de si el kirchnerismo es o no peronismo: así como el peronismo ha sido definido como una obstinación argentina, el gorilismo es su contracara; una persistencia que se sostiene viva al sólo efecto de negarlo y combatirlo. 

La diferencia es que mientras el peronismo subsiste como identidad y tradición política convocante  y representativa para millones de argentinos porque expresa un programa político, social y económico esperanzador, y aun pendiente de ejecución integral, los gorilas se perpetúan al solo efecto de impedirle que lo haga, y echarla la culpa de todos los males que aquejan, aquejaron y aquejarán al país.

Ahí anda por allí el experto en globalización Fernando Iglesias tratando de desempolvar -en su inimitable estilo- la vieja tesis gorila que finca en el surgimiento del peronismo (próximo a cumplir 70 años el próximo 17 de octubre) el origen de la decadencia argentina.

A 60 años del levantamiento armado contra el gobierno constitucional de Perón, es posible rastrear hoy el mismo odio y la misma definición política por la negativa; que no es sino una expresión de impotencia política que está en la génesis de las dificultades de la oposición para conformar una alternativa competitiva al kirchnerismo en términos electorales: representan (o aspiran a representar) a sectores que tienen muy en claro lo que no quieren (el peronismo), pero no tanto lo que quieren.

Sectores que cuestionan hoy del gobierno lo mismo que los "libertadores" le cuestionaban a Perón (la corrupción y el autoritarismo), como atajos cómodos para encubrir que lo que en realidad molestaba y molesta del peronismo, es que amplía derechos, ensancha los límites de la democracia incluyendo a las grandes mayorías en sus márgenes efectivos, y disputa -desde la política- poder y renta con los verdaderos dueños del país.

Cuando en los 90' desde un gobierno peronista y en nombre del peronismo se aplicaron en el país políticas que significaban la negación y la destrucción sistemática y planificada del modelo de país que legara Perón, no les molestó la corrupción ni la grasada, ni el plebeyismo peronista; y por el contrario, les parecieron divertimentos anexos a la satisfacción de ver cumplidos muchos de sus sueños húmedos del 55' en adelante.

Transcurrimos los días finales de una campaña electoral fuertemente cruzada por el eje peronismo-antiperonismo (más por decisión de la oposición que del propio oficialismo), en la que el "círculo rojo" tratará hasta el final (si hubiera balotaje) de alentar la formación de una Unión Democrática -aquél experimento protogorila para frenar al peronismo en sus orígenes- que le cierre el paso a la bestia populista.

Y una campaña en que -ausente de la disputa política el actor militar- cada vez les cuesta más a algunos disimular desde el lugar de la corrección política que propician "Libertadoras" mediáticas, judiciales y económicas; y que si pudieran repetir aquel septiembre del 55', lo volverían a hacer.

domingo, 28 de junio de 2015

EL DISCURSO DEL GENERAL GOLPISTA LONARDI Y ALGUNOS CONCEPTOS ECONÓMICOS QUE HOY REPITE LA OPOSICIÓN


Por A.C.

En 1955, luego del derrocamiento del gobierno democrático del Presidente Juan Domingo Perón, mientras los militares golpistas y sus cómplice civiles encarcelaban, mataban o perseguían a quienes se identificaban con el peronismo, el General golpista Eduardo Lonardi, auto titulado “Presidente Provisional de la Nación”, calificaba en su discurso como “desastrosa” a la situación económica del país.
En el discurso que puede verse completo aquí el golpista expresaba que“Acudo ahora a informar a la Nación sobre la mayor y las grave de nuestras preocupaciones: la situación económica.”
Y decía que “Diez años de irresponsabilidad y corrupción nos han llevado a la situación más desastrosa de nuestra historia económica.” “Creemos en el sistema de la libre empresa que tanto ha contribuido al progreso de la civilización occidental, porque no es incompatible con una sana política económica del Estado.”
“El gravísimo error del gobierno depuesto fue pretender la industrialización oprimiendo a los productores rurales”.  “Mientras tanto hay un déficit de 3.500.000.000 de pesos, en conjunto, de los transportes administrados por el Estado. Este déficit es una de las fuentes de inflación, pero no la única”.  “A todo esto, el Banco Central, convertido entonces en instrumento de una mala política,ha emitido fuertes cantidades de dinero.”
“El país con sano instinto se daba cuenta de que esta mistificación permanente de la propaganda encubría algo grave. Había males profundos que se estaban ocultando a la opinión pública; mientras se aumentaban los sueldos y salarios y el alza de precios no tardaba en devorar los aumentos. Veía y sentía todo pero no conocía claramente los males ni sospechaba su magnitud”.
“Ahí está al descubierto la base completamente ficticia en que se apoyaban las mejoras sociales y de que se vanagloriaba la administración depuesta”. “….quiere decir que las mejoras de unos se han hecho a costa del empeoramiento de otros. Así han sufrido los ingresos de los hombres del campo, con las graves consecuencias que se han visto…..”
“Promete al pueblo argentino el nivel de vida de los grandes países y desconoce la necesidad de producir más, destruyendo la agricultura, descapitalizando los transportes y sofocando la actividad económica con toda suerte de perturbadoras intervenciones estatales”. 
“Desbarataremos el absurdo aparato de medidas intervencionistas y volveremos a tomar en nuestra manos el manejo eficaz del recurso de la política económica”.
Es más que conocido lo que vino después del 55'. Ingreso de Argentina al Fondo Monetario Internacional, fuerte endeudamiento externo, desguace de la industria nacional, desempleo, disminución brutal de la participación de los asalariados en el PBI, remate de activos del Estado, descomunal recorte de gastos en salud y educación, incremento exponencial de la pobreza, y muchos etcéteras que se sintetizan en la vuelta del país a las manos de unos pocos grupos económicos.
Por eso, cualquier coincidencia del discurso de Lonardi con las propuestas de los “equipos económicos” de la actual oposición al Gobierno Nacional, no es pura casualidad. Luego de 60 años desde aquel 1955, la canción sigue siendo la misma.
Y la alternativa popular también.

martes, 16 de septiembre de 2014

EVOCACIÓN DE LA LIBERTADORA


Hoy se cumple un nuevo aniversario de la autodenominada "Revolución Libertadora" que derrocara a Perón en 1955, y diera origen a 18 años de proscripción política de la indiscutible mayoría electoral del país.

El nuevo aniversario de la Fusiladora se cumple en un contexto político enrarecido en el país, en el que no es raro escuchar cosas parecidas a las que se decían por entonces del gobierno de Perón, pero referidas al de Cristina.

Claro que ahora llevamos más de 30 años ininterrumpidos de democracia (con sus claroscuros y sus cuentas pendientes, por supuesto), y no existe como entonces el partido militar al que acudían los carentes de votos, para saldar las discusiones políticas.

Sin embargo, si nos atenemos al discurso predominante en los medios opositores y en la dirigencia política que encarna a la oposición formal (la real son esos propios medios), se percibe una creciente impaciencia porque el kirchnerismo no termina de implosionar definitivamente; y tendrán que esperar hasta diciembre del año que viene para que al fin no esté en el gobierno, y sin garantías de que eso ocurra.

Los discursos, las metáforas, las desmesuras conceptuales de esos medios y buena parte de la oposición política giran en un registro muy similar al de aquéllos terribles días del 55'. Es que como hemos dicho muchas veces, mientras el peronismo es dado a cambiar con frecuencia, los gorilas no cambian nunca.    

A nosotros se nos ocurrió elegir para demostrarlo el decreto al que corresponde la imagen de apertura (sacado de éste excelente post del muy recomendable blog de Cintia Mignone), por el cual en 1965 Aldo Tessio (a la sazón gobernador radical de Santa Fe, con el peronismo proscripto) "evocaba" los 10 años del golpe militar que derrocara a Perón.

Como si no fuera suficientemente insólito que un gobierno "constitucional" (o que al menos pretendía serlo) evocara a una dictadura que accedió al poder por medio de un golpe de Estado, los fundamentos son cuando menos curiosos.

¿Como podía sostenerse que la Fusiladora vino a "restablecer en el país la vocación democrática de sus instituciones", cuando lo que estaba haciendo era precisamente pisotearlas, derribando por la fuerza a un gobierno elegido por el pueblo?

¿Cómo podía decirse que "ratificaba el espíritu de libertad e inclinación cristina de nuestro pueblo", cuando a ese mismo pueblo no se le permitía votar libremente por quien quisiera -y no podría hacerlo hasta 1973-, y cuando el gobierno "evocado" por Tessio había aplicado con ferocidad la pena de muerte, en forma retroactiva, en los fusilamientos de junio del 56'?

lunes, 2 de septiembre de 2013

NO ME ARREPIENTO DE ESTE AMOR


Ya que estamos, de paso cañazo: aprovechamos la volada, nos ponemos solos el sayo de las balas de tinta, y reivindicamos a la Fusiladora.

Porque a Perón no lo voltearon, no señor: se cayó solo, como consecuencia de sus propios errores.

Por eso no bombardearon la plaza tres meses antes, ni fusilaron a los rebeldes de Valle, un año después; mientras Norteamérico Ghioldi decía que "se acabó la leche de la clemencia".

Ni La Nación sacó entonces éstas tapas:





Resulta que si ahora, 58 años después de la Fusiladora, niegan lo que pasó y lo que verdaderamente fue, les tenemos que creer que nunca fueron, son ni serán golpistas.

Y en todo caso si a Perón lo voltearon por la fuerza siendo un presidente constitucional elegido por el pueblo, pretenden que asumamos que se lo tenía bien merecido.

Lejos, pero muy lejos de cualquier arrepentimiento; como O Globo, sin ir más lejos.

A fin de cuentas, que estos tipos te critiquen y tenerlos siempre enfrente, no deja de ser un motivo de orgullo.

viernes, 16 de septiembre de 2011

56 AÑOS DE LA FUSILADORA


Por Raúl Degrossi

Hoy se cumple un nuevo aniversario del golpe de Estado contra el peronismo que sus autores dieran en llamar Revolución Libertadora, pero que para los peronistas -y para buena parte de los argentinos- sería conocido como la Fusiladora.

Como había sucedido antes y volvería a repetirse después, las fuerzas armadas obraban como instrumento al servicio de los intereses antipopulares, interrumpiendo el proceso democrático y el intento más profundo habido hasta entonces -y casi con certeza en toda la historia argentina- por transformar estructuralmente a la Argentina pensada por la Generación del 80' como el granero del mundo, en un país moderno, con desarrollo industrial, un Estado fuerte y una población que gozaba de los beneficios de la riqueza que producía con su trabajo.

Entonces -como hoy- no faltaron las encedidas apelaciones a las libertades vulneradas para justificar el asalto al gobierno elegido por el pueblo; pero la verdad era muy distinta y pronto se revelaría con toda su crudeza: el propio Perón solía decir que su gobierno se lo criticaba por sus errores, pero se lo había derrocado por sus aciertos.

Apenas instalados en el poder Aramburu, Rojas y el elenco civil estable de todos los golpes de Estado (incluyendo a todo el arco de los partidos "democráticos" opositores al peronismo, que formaron la tristemente célebre Junta Consultiva, burdo remedo del Congreso clausurado), la Libertadora revelaría su verdadero rostro: dirigentes políticos y sindicales del peronismo perseguidos, encarcelados y torturados, proscripción de la mayoría electoral que se prolongaría por 18 años, sanción del Decreto Ley 4161/56 que instauró en la Argentina el delito de opinión, las comisiones investigadores especiales y las andanzas del famoso Capitán Gandhi, un antecesor de los grupos de tareas de la última dictadura.

Por no olvidar el robo, ocultamiento y vejación del cadáver de Eva Perón, la reapertura del penal de Ushuaia  (cerrado por Perón por razones humanitarias) para alojar a los peronistas detenidos, los fusilamientos de junio del 56', la intervención de la CGT y de los sindicatos y la feroz represión de todas las huelgas y protestas de los trabajadores ante el cercenamiento de los derechos que el peronismo les había concedido; la derogación por un bando militar de la Constitución de 1949 y el absurdo de convocar a una Convención Constituyente durante un gobierno de facto; verdadera aberración jurídica perpetrada con la complicidad de los "maestros del derecho" como Busso o Soler.

Muchos exégetas de hoy de la violencia política que sacudió a la Argentina en los años 70' omiten (ex profeso) que su origen está en esas vejaciones, como que el golpe de Estado de septiembre del 55' fue precedido del ensayo general del bombardero a Plaza de Mayo el 16 de junio; donde el odio criminal de la oligarquía se cobró en vidas segadas de cientos de argentinos, su inquina contra Perón y todo lo que él representaba.

Pero además la tiranía aramburo-rojista fue un golpe concebido al servicio de los intereses de los dueños de la Argentina, que se resistían a perder sus privilegios amenazados por las transformaciones impulsadas por el peronismo: rápidamente el gobierno militar desnacionalizó el Banco Central y los depósitos bancarios, disolvió y liquidó el IAPI, y gestionó y obtuvo el ingreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional.

Raúl Prebisch (quien antes y después pasaría por economista heterodoxo de raiz keynesiana) elaboró (o prestó su firma, según denunciara Arturo Jauretche) a un plan económico de ajuste liberal y ortodoxo como el que más, para favorecer los intereses tradicionales del modelo agroexportador, y perjudicar a los trabajadores y las masas populares dignificadas por el peronismo.

La Revolución Libertadora extendería su nefasta influencia en la política argentina hasta el retorno del peronismo en el 73', y los sectores de las fuerzas armadas que la protagonizaron prohijaron gobiernos pseudo democráticos condicionados como los de Frondizi e Illia (que aceptaron las tramposas reglas de juego electoral, con la proscripción del peronismo), o dictaduras lisas y llanas como la Revolución Argentina de Onganía, Levingston y Lanusse.

Se atribuyeron una permanente tutoría y vigilancia sobre el devenir político de la Argentina, para exorcizar definitivamente de su historia al demonio peronista, pero no pudieron: la movilización y la lucha del pueblo peronista (desde los gloriosos días de la Resistencia hasta el "luche y vuelve" de los 70') les demostraron que no era posible borrar por decreto diez años de conquistas sociales, económicas, políticas y culturales para los trabajadores y vastos sectores del pueblo argentino; grabados a fuego en su memoria hasta nuestros días.    

Sobreviven hasta hoy dinosaurios nostálgicos de aquellos días de tristeza y oprobio para muchos argentinos, refugiados en la "Comisión Permanente de Reafirmación de la Revolución Libertadora", y en instituciones representativas de lo más rancio del garcaje argentino como el Jockey Club y la Sociedad Rural.

Como lectores y foristas del diario La Nación, que descerrajan a diario su furia verbal contra el actual gobierno y el de Kirchner (como lo hicieran con los de Perón); fruto de la impotencia que les da la certeza del fracaso de la maldición de Rojas: murió el perro, pero no se acabó la rabia; antes bien nos multiplicamos los rabiosos, y acá estamos, dispuestos a seguirla. 

Y atentos porque los conocemos bien, y sabemos de que hablan realmente cuando vuelven a agitar fantasmas de tiranías opresoras y libertades conculcadas; ya no engañan a nadie.