LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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miércoles, 29 de julio de 2026

CARTA ABIERTA

 

Hoy me dirijo a cada argentina y a cada argentino con la serenidad de quien sabe que la verdad tiene una fuerza que ninguna operación política, ninguna campaña de difamación y ninguna sentencia injusta podrán derrotar para siempre.

He dedicado mi vida al servicio de la Argentina. Lo hice con la convicción de que la política es la herramienta más noble para transformar la realidad, para ampliar derechos y para construir un país más justo, más libre y más solidario. 

Por eso, el ataque del que hoy soy víctima no tiene como destinataria únicamente a una persona. Tiene como destinatario a un proyecto político y, por encima de todo, a la voluntad soberana del pueblo argentino.

Lo que he padecido y padezco no puede comprenderse únicamente como una sucesión de decisiones judiciales equivocadas. Estamos frente a graves violaciones de derechos humanos, nacidas de un machismo estructural que todavía subsiste en sectores del sistema judicial argentino. 

Durante años se ha pretendido juzgarme no solo por mis actos, sino fundamentalmente por mi condición de mujer, por haber ejercido el liderazgo político con firmeza y por no haber aceptado jamás los privilegios de quienes siempre creyeron que el poder les pertenecía exclusivamente a ellos.

Ser la única mujer electa y reelecta Presidenta de la República Argentina y, al mismo tiempo, con los desastres que se han hecho a lo largo de la historia en nuestro país… ¿ser la única ex presidente condenada por la Corte Suprema? ¿En serio alguien puede pensar que eso es una casualidad?

Cuando una mujer es perseguida con un nivel de violencia, de estigmatización y de arbitrariedad que excede cualquier límite razonable, llegando al extremo de funcionar como un incentivo para que atenten contra mi propia vida (como sucedió el 1 de septiembre del año 2022), no estamos simplemente frente a una injusticia individual. Estamos frente a una manifestación del profundo machismo que aún sobrevive en instituciones que deberían garantizar igualdad, imparcialidad y respeto por la dignidad humana.

Sin embargo, y como siempre, quiero ser clara: todas y cada una de las arbitrariedades cometidas contra mí tienen un solo objetivo: proscribirme de la vida política. La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria. Quieren impedir que una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas. 

La proscripción de un dirigente político nunca termina afectando solamente a ese dirigente. En realidad, constituye una violación de los derechos políticos de cada argentino y de cada argentina. Por eso cuando se manipulan los tribunales para excluir adversarios políticos, se le arrebata al pueblo el derecho de decidir su propio destino.

Y debo decir también que todo esto no es un fenómeno exclusivamente argentino.

Lamentablemente, en todos los continentes asistimos a la utilización creciente del sistema de justicia como un instrumento para neutralizar dirigentes políticos que cuentan con respaldo popular. Cambian los países, cambian los nombres, cambian las circunstancias, pero el método es el mismo: convertir al Derecho y al Sistema de Justicia en un arma política para eliminar adversarios que no pudieron ser derrotados por el voto.

Ese fenómeno representa una de las mayores amenazas que enfrentan hoy las democracias constitucionales. Porque una democracia deja de ser plenamente democrática, cuando los jueces sustituyen la voluntad popular y cuando los procesos judiciales dejan de buscar la verdad para convertirse en instrumentos de persecución y proscripción política.

Frente a esa realidad, no responderé con odio. No responderé con violencia. Responderé con más Derecho, con más democracia y con más verdad.

Por el profundo sentido cívico y el respeto institucional que han guiado mi vida y mis acciones… y por la indignación que me producen las ilegalidades de las que soy víctima, anuncio hoy que he presentado una comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Lo hago con la convicción de que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos constituye una conquista de la humanidad precisamente para momentos como este: cuando los mecanismos internos de un país dejan de proteger a las personas frente a los abusos del poder.

En 2022, luego de sufrir el atentado, un grupo de reconocidos juristas Internacionales, integrado por Raúl Zaffaroni (Argentina), Patricio Pazmiño Freire (Ecuador), Baltazar Garzón Real (España), Juárez Tavares (Brasil), Francesco Shiaffo, Sergio Moccia y Antonio Cavaliere (Italia), formularon una primera denuncia frente a la feroz persecución de la que estaba siendo víctima, y detallando las irregularidades y múltiples violaciones a mis derechos fundamentales. Luego vino la condena y proscripción en la causa “Vialidad”.

Y para llevar adelante esta nueva etapa de mi defensa, he decidido convocar a dos abogados extranjeros de reconocido prestigio internacional, con una trayectoria independiente y ampliamente respetada en la protección de los derechos humanos: el español Javier Borrego y el brasileño Rafael Valim. Su experiencia, su autoridad académica y su compromiso con el Estado de Derecho contribuirán a que esta causa concreta sea examinada con el rigor jurídico que merece.

Ante ese Comité, todos los jueces argentinos que participaron en mi juzgamiento serán sometidos al escrutinio del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Allí deberán responder no ante un gobierno ni ante un partido político, sino ante los principios universales de independencia judicial, debido proceso, igualdad ante la ley y protección efectiva de los derechos fundamentales.

Compatriotas:

Jamás me doblegaré ante quienes creen que pueden vencer mediante la persecución y el miedo. Nunca podrán quebrar mis convicciones ni mi compromiso con la Argentina.

Lucharé hasta el último día por el reconocimiento de mi inocencia.

Lucharé porque sé que la verdad termina siempre abriéndose camino.

Lucharé porque creo profundamente en la justicia cuando actúa con independencia y con respeto al Derecho.

Y lucharé, sobre todo, por ustedes, por el pueblo argentino, que merece vivir en una República donde nadie sea perseguido por sus ideas políticas, donde ninguna mujer sea discriminada por ejercer el liderazgo y donde los derechos humanos sean una realidad para todos y no un privilegio para algunos.

Quiero terminar dirigiéndome directamente a quienes hoy sienten angustia, incertidumbre o tristeza.

No bajen los brazos.

No permitan que les roben la esperanza.

La historia de nuestro pueblo demuestra que ninguna injusticia ha sido eterna y que ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular.

Tengo una fe inmensa en la conciencia democrática del pueblo argentino.

Y por eso les digo, con la misma convicción con la que siempre enfrenté las horas más difíciles de nuestra historia y las de mi propia vida: muy pronto volveremos a encontrarnos. Volveremos a caminar juntos.

Volveremos a construir una Argentina donde la solidaridad vuelva a ser un valor, donde la equidad vuelva a orientar el destino de la Nación y donde la dignidad del pueblo esté siempre por encima de cualquier privilegio.

Porque los pueblos pueden ser perseguidos. Pueden ser difamados. Pueden ser atacados.

Pero jamás podrán ser derrotados cuando permanezcan unidos en defensa de la democracia, de la memoria, de la justicia y de la verdad.

Muchas gracias.

Y que Dios y la Virgen protejan siempre al Pueblo argentino. 

lunes, 13 de julio de 2026

FINJAMOS NORMALIDAD

 

Si hubiera que precisar el momento en que empezó a suceder, muy posiblemente sea la eyección de Adorni del gobierno: automáticamente el mismo sistema de grupos y organizaciones empresarias, medios hegemónicos, formadores de opinión y opositores oficialistas (como el PRO, la UCRo el peronismo libertario) que le pedían a Milei que lo raje, empezaron a comportarse como si ése fuera todo el problema. Un molesto forúnculo que simplemente había que hacer explotar, no un cáncer desparramado por todo el cuerpo social.

Mientras tanto en el mismo plano de la realidad pasaban cosas: el gobierno le autorizaba a Clarín la compra de Telefónica por Telecom, le entregaba el manejo de la justicia llave en mano a la Corte y Comodoro Py y aceptaba que Macri le interviniera el gobierno colocando a Santilli como Jefe de Gabinete. Como si hubiera pasado el tiempo de los escruchantes que rompen ventanas y fuerzan puertas con barretas, para dar paso a los verdaderos profesionales, que entran a borrar las huellas de la escena del crimen.

Milei, el outsider rebelde que nos vendieron y surgió del desencanto democrático, está planificando su supervivencia pactando con la verdadera casta: canjeando con la corporación judicial cargos, traslados y ascensos por impunidad para él, su hermana y sus prolongaciones (como Adorni), o la supervivencia de las políticas que pidió el círculo rojo -y en las que él mismo cree- y no resisten un mínimo escrutinio constitucional, como la reforma laboral. Analizan incluso una reforma electoral sin PASO y con colectoras para tentar a los gobernadores colaboracionistas de la UCR, el PRO, los provincialismos y el peronismo de Vichy a subirse al Titanic, con la promesa de que ésta vez si hay botes salvavidas para todos.

Buscan normalizar con el armazón electoral adecuado la coalición que viene funcionando en el Congreso hace dos años y medio (renunciando incluso a desarrollar LLA en todo el país), para darle estatus institucional a la Moncloa criolla del 70 % de la que hablaba Larreta: un RIGI político para que la democracia no se interponga en los planes de consolidación del modelo de extracción y maximización de plusvalía en favor de unos pocos. Un intento de salvar el modelo incluso sin sacrificar al circunstancial ejecutor, aunque no lo descarten: para eso quedará el balotaje como una instancia de eliminación directa en el mundial, pero sin límites de cambios para el segundo tiempo en el equipo del antiperonismo.

Antes de fingir demencia por otro fracaso que vehiculizaron y acompañaron, de un tiempo a esta parte nuestras élites y sus dispositivos de construcción de sentido prefieren fingir normalidad: del presidente, de las instituciones, del funcionamiento democrático y hasta de las elecciones. Tanto que Milei habla de su reelección y de apagar el Estado, al mismo tiempo, sin que nadie lo reprenda ni le señale la contradicción, o la imposibilidad social del disparate yanqui que pretende emular acá.

Como telón de fondo, la constante es el despliegue del modelo con los efectos que le son propios (y no daños colaterales, o consecuencias indeseadas): la entrega desembozada del patrimonio nacional, el saqueo de los bienes públicos, el satelismo incondicional en la política exterior, el recorte de derechos, la destrucción de empleo y tejido productivo y la profundización de la distribución regresiva del ingreso.

Con una contribución no menor de algunos de los nuestros, naturalizando (por acción, omisión o silencio cómplice)  la proscripción de Cristina como algo inevitable e irreversible, y con el fantasma del fraude electrónico (ya visible en varios procesos electorales de América Latina e incluso en gestación en los propios EEUU) agitándose ominosamente de cara a las elecciones del año que viene.

Si sucediera, ¿También será normalizado como lo fue la condena e inhabilitación de CFK, que quedará entonces de lo que por convención social llamamos democracia? Tuit relacionado: 

viernes, 15 de agosto de 2025

REVISAR CONCEPTOS

 

En estos tiempos de incertidumbre y desaliento asistimos a diario con perplejidad a la comprobación de que el mundo tal cual lo conocimos (o percibimos e interpretamos) ya no existe, o está sometido a cambios de tal magnitud y velocidad que no alcanzamos a comprender cabalmente. 

Y en ese proceso, ideas, valores, conceptos que siempre dimos por sentados o con los que crecimos y supusimos gozando de amplios consensos, están siendo puestos en entredicho, si no directamente ignorados o rechazados, no ya por los votantes de Milei sino por buena parte de la sociedad argentina. Ese contexto condiciona ciertamente la acción política y de allí su interés para el análisis, por lo que se nos ocurrió enumerar algunos para disparar la reflexión. El listado no indica precedencia: 

* El consenso democrático, es decir el acuerdo social sobre el valor de la democracia como sistema para resolver los conflictos, contradicciones y problemas sociales. Hoy hasta la misma eficacia del voto para introducir cambios en la realidad está puesta en duda, como lo demuestra el cada vez más elevado índice de ausentismo electoral.

* El rechazo de la violencia en todas sus formas (física, verbal, simbólica, institucional) y el consenso sobre que no es el modo para zanjar las diferencias o resolver los conflictos. Avanzando sobre un terreno sembrado por la dictadura y por quienes aun hoy relativizan, niegan o justifican las violaciones sistemáticas a los derechos humanos y cuestionan las políticas de juzgamiento del genocidio (el experimento libertario eligió para acompañar a Milei a una apologista de la dictadura), la sociedad se deglutió el intento de asesinato contra Cristina, y no solo tolera sino que replica con alarmante frecuencia la estigmatización y el uso promiscuo de las categorías infamantes de la dictadura (zurdos, terroristas, subversivos) que baja desde el discurso oficial del gobierno.

* Vinculado a la anterior, ya está lejos de ser generalizado el rechazo a la crueldad humana y social en todas sus formas, y muchos ni siquiera guardan las formas de la corrección política, justamente porque se han quebrado los consensos sociales extendidos al respecto. Basta ver como se consuman crueldades y violencias contra colectivos vulnerables como jubilados o discapacitados, casi sin reacciones sociales, cuando no son justificadas.

* La valorización con orgullo de la condición de trabajador, y los derechos que esa condición conlleva. Mientras los derechos laborales son asimilados a privilegios (permeando así el discurso que es música para los oídos del capital) y muchos se auto-perciben empresarios o emprendedores, la aspiración o ideal de la movilidad social ascendente como una característica singular de la sociedad argentina (superando incluso la polémica sobre si es mérito individual o realización colectiva o con ayuda del contexto) ha dado paso a la idea de salvarse cada uno como pueda, creyendo que tiene la receta mágica que lo pone a cubierto de las inclemencias económicas, políticas o sociales.

* El rol del Estado como garante del bien común y representante del interés general, responsable como tal de armonizar los intereses sociales en pugna en busca del equilibrio y de formas mayores de justicia en la asignación de los bienes y las cargas en la sociedad. Va ínsito en ello la progresiva disolución de la idea amplia de la justicia como reducción de las desigualdades, y no simplemente como una retaliación del delito.  

* El rechazo a las diferencias sociales y jerarquías pretendidamente naturales y que no son más que el fruto de relaciones concretas de poder, y la rebeldía contra todas las formas de injusticia. Hoy nos proponen ser Perú (con una minoría que goza de la plenitud de los derechos, y grandes mayorías sometidas, excluidas y pauperizadas), y a muchos argentinos no solo no les hace ruido, sino que les parece un destino aceptable.

* La idea de nación como destino común compartido más allá de las diferencias, antes incluso de la discusión sobre buscar un destino independiente definido por nosotros mismos, o simplemente apendicular, en la esfera de influencia de alguna potencia extranjera; con sus consecuencias en el modelo social y productivo a desarrollar. Hoy día la dimensión de lo nacional pareciera directamente no existir ni ser registrada para buena parte de la sociedad, que parece no percibir que la cuestión está vinculada a su propio desarrollo personal, familiar o comunitario; salvo quizás en modo auto-denigratorio, para compararnos con otros países, siempre en términos desfavorables para nosotros.

* Vinculado a lo anterior, no solo está quebrada la noción de orgullo nacional y nuestra autoestima como pueblo, sino que son atacadas -por motivos ideológicos, confesos o no- aquellas manifestaciones que deberían servir para afirmarlos, como los logros de nuestros científicos o las creaciones artísticas argentinas que tienen éxito en el mundo y despiertan elogios. 

Por supuesto que no desconocemos cuanto influye en éste penoso panorama la persistencia inmodificable del gorilismo como realidad cultural, identidad política y hasta configuración psicológica de buena parte de la sociedad argentina; un dato sin el cual todo análisis de la realidad nacional será incorrecto y falaz.

Se trata en síntesis de revisar no para resignar banderas, principios ni objetivos de la acción política, ni para hacer seguidismo acrítico del humor social o el "clima de época"; sino para entender -como viene pidiendo Cristina- el terreno en el que se pisa y sobre el que ésa  acción se desarrolla. Y para construir un programa político a partir de la afirmación de esos valores y el desarrollo de la praxis política necesaria para recuperarlos y reconectarlos con el sentido común social.

sábado, 7 de junio de 2025

PRESOS O MUERTOS

 

Los días posteriores al anuncio de Cristina de su candidatura en la provincia de Buenos Aires los medios hegemónicos redoblaron la presión sobre la Corte Suprema para que confirme su condena, la metan presa y quede impedida de presentarse a elecciones. En respuesta la Corte rechaza la recusación de Cristina contra Lorenzetti con el voto del propio recusado, y el juez que estaría encargado de ordenar su detención en caso de que la condena sea confirmada, visita las dependencias de la Policía Federal donde la detendrían.

Mientras Cristina hablaba en Corrientes, detenían ilegalmente sin orden judicial y por orden de Milei (dato confirmado por el jefe de la Federal) a Juan Grabois, por ocupar el edificio del Instituto de Investigaciones Históricas "Juan Domingo Perón", que Milei disolvió decreto violando incluso la propia ley bases, en la que estaba excluido. Los bienes del lugar fueron tirados en basurales (como los pulmotores y frazadas de la Fundación Eva Perón tras el golpe del 55'), pese a que el Partido Justicialista ofreció hacerse cargo de ellos, y al momento de subir estas líneas, Grabois sigue detenido.

En los días venideros se cumplirán nuevos aniversarios de los fusilamientos de junio del 56' tras la revolución de Valle, y del bombardeo a la Plaza de Mayo para matar a Perón en el 55', que le costó la vida a centenares de argentinos. La casa que Grabois tomó es lo que queda de la residencia presidencial donde Evita -cuyo cadáver robarían los libertadores- pasó sus últimos días, y que fuera dinamitada por la Fusiladora.

A Cristina la quieren poner presa, porque falló el intento de asesinarla, que les hubiera ahorrado trabajo. Desde el 55' para acá (e incluso antes), los gorilas han intentado todo contra el peronismo: fusilamientos, torturas, proscripciones, desapariciones, robo de bebés y suplantación de su identidad. Como dijo Cristina, nos quieren presos o muertos.

Y como hemos dicho otras veces, lo que nunca intentaron contra el peronismo -ni lo harán- fue hacerlo innecesario, eliminando las cusas que le dieron origen: por el contrario, desde hace 80 años (más incluso) su plan económico es hambrear a los argentinos y saquear el país en beneficio de sus intereses y los de sus amos extranjeros, y su plan político (desde que existe) es exterminar al peronismo, porque perciben que es el único que les pude impedir y hacerlo. Ayer con Perón, hoy con Cristina.

Cuando Casación confirmó la condena contra Cristina por la causa Vialidad, dijimos acá: "No podemos seguir jugando a que: a que hay democracia, a que tenemos instituciones, a que rige la Constitución, a que nos preocupan la pobreza o la desigualdad, a que seguimos siendo un país soberano, o con los atributos de tal. Hay que intentar algo distinto y alguien tiene que hacerlo, por nosotros, por el país, por su futuro y el de la inmensa mayoría de sus habitantes.".

"Hay que dejar de llorar proscripciones y persecuciones -que existe, quien puede dudarlo-, y forzar al régimen a desnudarse, y verse obligado a instrumentarlas realmente para defender sus privilegios: ya no tiene sentido desconocer -o actuar como si lo hiciéramos- los liderazgos naturales instalados en el corazón de los argentinos y ofrecer sustitutos que no están a la altura del desafío, simplemente porque ellos y sus jueces dicen que Cristina no puede ser candidata. Y si no somos nosotros (solos o acompañados por otros que piensen más o menos parecido) los que lo intentamos, ¿Quién?"

Y en el último aniversario del golpe genocida, decíamos: "...el atentado contra Cristina (y sobre todo las reacciones posteriores de buena parte del arco político y del sistema judicial) habían dejado claro que no estaba tan extendido y generalizado como pensábamos el consenso democrático respecto a la erradicación de la violencia (incluida la supresión física del adversario). El despliegue represivo actual del gobierno de Milei (un presidente elegido por el voto que no cree en la democracia) para frenar la protesta social contra su gobierno es simplemente la confirmación de que tal suposición sobre la amplitud de ese consenso era errada.". 

No es contra Cristina, ni contra el peronismo (aun cuando sean sus blancos históricos y actuales): es contra la democracia. Tuits relacionados:

jueves, 20 de marzo de 2025

CERTEZAS

 

miércoles, 19 de marzo de 2025

PERCEPCIONES

 

sábado, 15 de marzo de 2025

GANAR LA CALLE

 

En noviembre del año pasado y a propósito de la condena contra Cristina, decíamos en ésta entrada (cuya lectura íntegra nos permitimos recomendar, por ser de estricta actualidad): "Imaginemos por un momento como se las gastaría un poder económico que ha hecho de las instituciones y la república simples herramientas al servicio de sus intereses, si la política decidiera ir más a fondo en otras cuestiones, en las que ciertamente habrá que avanzar algún día si queremos profundizar esto que llamamos democracia, o hacer que el nombre tenga algo del sentido que perdió hace rato.".

"Porque pese a que sostenemos periódicamente el ritual de las elecciones, cada día va perdiendo un poco de su sentido profundo. Este contexto de ininterrumpida degradación institucional y democrática -en el que el vaciamiento y la parálisis del Congreso son uno de los puntales esenciales del régimen- debe iluminar también la hoja de ruta de un futuro gobierno, al menos si es uno que corresponda a la tradición nacional, popular y democrática, o se reivindica como parte de ella.".

"Después del experimento con seres vivos que está asolando a la Argentina hay que volver al gobierno por las urnas -no hay otro modo-, pero no basta con organizar una arquitectura electoral eficiente y esperar que el desgaste del régimen haga el resto: hay que darle ya, desde el llano, otro significado al voto futuro que le vamos a pedir a la ciudadanía. Que no es otro que su sentido real, el que nunca debió perder: cambiar las cosas en serio, para transformar una realidad injusta y lacerante para millones de compatriotas.".

"La propuesta no está exenta de riesgos, claro está, pero se trata de tensionar positivamente a la democracia en busca de su sentido profundo, para detener su progresivo vaciamiento y su prostitución que la está convirtiendo en un significante vacío, desprovisto de sentido, que termina generando engendros como Milei. No podemos seguir jugando a que: a que hay democracia, a que tenemos instituciones, a que rige la Constitución, a que nos preocupan la pobreza o la desigualdad, a que seguimos siendo un país soberano, o con los atributos de tal. Hay que intentar algo distinto y alguien tiene que hacerlo, por nosotros, por el país, por su futuro y el de la inmensa mayoría de sus habitantes.".

Dijimos también en su momento que el atentado contra Cristina (y sobre todo las reacciones posteriores de buena parte del arco político y del sistema judicial) habían dejado claro que no estaba tan extendido y generalizado como pensábamos el consenso democrático respecto a la erradicación de la violencia (incluida la supresión física del adversario). El despliegue represivo actual del gobierno de Milei (un presidente elegido por el voto que no cree en la democracia) para frenar la protesta social contra su gobierno es simplemente la confirmación de que tal suposición sobre la amplitud de ese consenso era errada.

Lo mismo sucede -se nos ocurre- con los presuntos beneficios que se pensó acarrearía a la estabilización de las instituciones democráticas que la derecha argentina se reconvirtiera en clave electoral con eficiencia y en condiciones competitivas. Por esos días podemos comprobar cuan ciertas son las convicciones democráticas y republicanas de esa derecha en sus encarnaciones partidarias, y -sobre todo- en su expresión de poder económico. 

Desde que disputan con chances de ganar las elecciones (inclinando la cancha a través de la colonización de la subjetividad de los electores a través de los dispositivos de construcción de sentido que controlan), solo les interesa que el voto cuente cuando ganan ellos, y sin importar por cuanto. Cuando eso sucede, desaparecen las preocupaciones por limitar al poder o controlarlo, y no hay contrapoderes que valgan, ni los medios o el periodismo, ni mucho menos la justicia: los nuevos valores que hay que garantizar a cualquier precio son la gobernabilidad y, como siempre, los negocios.

Aunque para ello sea necesario reprimir. De allí que cuando se dice que los planes económicos de ajuste no cierran sin represión, no se trata de una consigna vacía o efectista: no se pueden disociar ambas cosas porque la experiencia histórica concreta enseña que siempre van indisolublemente unidas, y desconocerlo es no solo equivocar el análisis, sino falsear la realidad.

Lo que nos lleva al rol político que hoy cumplen las fuerzas de seguridad, parangonable al que tuvieron como actores decisivos las fuerzas armadas en las dictaduras. "El control de la calle" de la calle es para nuestra derecha un asunto de primer orden, porque supone demostrar fortaleza y la capacidad de repeler cualquier desafío contra su poder y sus políticas, y toda transigencia al respecto sería mal vista por los factores del poder económico local y externo, de cuyo apoyo dependen de modo decisivo planes económicos como el actual que son insostenibles a largo plazo; medidos incluso en términos estrictamente capitalistas, no hablemos va de su sustentabilidad política, social o ambiental. 

De allí que la democratización y el efectivo control político sobre las fuerzas de seguridad (una de las principales tareas pendientes de nuestra larga construcción democrática) sea asunto de primera urgencia para el futuro gobierno; tanto como una profunda reorganización de las fuerzas políticas populares, que no puede prescindir de la movilización, hacia su interior y en contacto con la sociedad: si en la calle (y en las rutas, si es necesario) la derecha defiende sus privilegios, es allí donde hay que ir a arrancárselos; sin dejar de usar al mismo tiempo todos los recursos institucionales legítimos de los que se disponga.

No esperar pasivamente a que la sociedad se defienda a sí misma, como las hinchadas salieron en defensa de los jubilados, porque sería el equivalente a esperar que la solidaridad social supla la ausencia del Estado en las catástrofes.

No alcanza -como dijimos antes- con una arquitectura electoral eficiente o seductora, hay que desarrollar una propuesta política y económica viable y consistente. Y ejecutarla requiere de un espesor de consenso social en torno a ella que hoy no existe, y nadie está buscando. No hay tarea más urgente, ni siquiera los reordenamientos partidarios, las alianzas o frentes electorales, y mucho menos las candidaturas a cualquier cargo.

viernes, 20 de diciembre de 2024

EL NOMBRE DE LAS COSAS

 

En éste país todo pasa tan rápido que ni nos queda tiempo para ponernos a pensar en lo que pasó. por que y lo que significa. Incluso no alcanzamos a darnos cuenta que muchas cosas no "pasan" sino que permanecen y vinieron para quedarse, dando el tono de una época. Y si no repasemos algunas que pasaron y están pasando, solo en las últimas semanas:

* Llega el fin de año, viene la feria judicial y la Corte Suprema empieza a desempolvar viejas causas, marcando cual es su agenda y cuáles son sus prioridades. Entre las que no está -por ejemplo- expedirse sobre la constitucionalidad del mega DNU 70/23 que ya cuenta con amplio y expreso rechazo del Senado, pero si ocuparse de las causas que involucran a Cristina, para reactivarlas de cara a la campaña electoral del año que viene: Hotesur-Los Sauces o el memorándum con Irán.

Con lo cual demuestra que -aunque Rosatti diga lo contrario- no se comportan como los intérpretes y guardianes últimos de la Constitución, sino como garantes de los negocios del capital, y árbitros del proceso político por fuera de los partidos y el voto ciudadano, como debe ser en democracia.

* A coro con la Corte (y con la información que les provee ésta), los medios hegemónicos anticipan los fallos que saldrán y como y cuando saldrán, y no se privan de vincular los que involucran a Cristina con las próximas elecciones y una posible candidatura suya, tal como hicieron con la ley de ficha limpia. Lo mismo con la reelección indefinida del gobernador que permite la Constitución de Formosa, buscando proscribir a Gildo Insfrán, en un fallo bochornoso en el que hasta Rosenkrantz en su voto sugiere que su actual mandato es ilegítimo, y por eso la provincia debería ser intervenida.  Eso, mientras desmienten -todos, los medios y los jueces- que exista el lawfare. 

* Hablando de la Corte, el presidente Milei le transmite en público un virtual ultimátum al Senado para que aprueba los pliegos de los dos candidatos al tribunal que envió al Congreso, diciendo que si no lo hacen antes de fin de año, los designará él por decreto como en su momento hizo Macri. Los jueces de la Corte dictan un acordada diciendo -ellos mismos- con cuantos miembros pueden funcionar bien. Hasta acá, no se conocen reacciones de los senadores (salvo en su momento el bloque de UxP) defendiendo sus prerrogativas constitucionales, ni de los propuestos, advirtiendo que en esas condiciones ellos no asumirían el cargo.

* El presidente no se habla hace tiempo con su vice y no pierde oportunidad de tirarle dardos, y como resultado de esa pelea nivel dúo Pimpinella, el país estuvo siete horas en acefalía porque no se avinieron a juntarse para firmar el acta de traspaso del mando; y desde el gobierno esgrimieron esa aberración institucional para pretender anular la sesión del Senado en la que se expulsó a Kueider, asumiendo así la defensa del coimero que pretendieron endilgarle a Cristina.

* Desde la principal usina de los trolls mileístas se amenaza a la vicepresidenta con carpetazos sobre su vida privada y la de su familia que solo pueden provenir de información aportada -ilegalmente- por los servicios de inteligencia. Y la vicepresidenta (con escasas luces y poco consciente de su rol institucional) los emplaza a publicar la información obtenida en esas condiciones; cuando nunca supimos en que gastó el gobierno los 100.000 millones de pesos adicionales del presupuesto de la SIDE, antes de que el Congreso derogara el DNU que se los dio. Los jueces y fiscales, bien gracias.

* El gobierno anunció -por boca del vocero presidencial- que habría extraordinarias y cual sería su temario, para luego arrepentirse. Entre los temas no figuraba el tratamiento del presupuesto para el año que viene, y el presidente de la comisión de Presupuesto de Diputados (Espert) dice que como no habrá extraordinarias, no se discutirá el presupuesto.

Lo que supone que los liberales más locos del mundo ignorarán el principio de la legalidad tributaria y presupuestaria que se remonta a los tiempos de la Carta Magna para limitar el poder del monarca, y gobernarán por segundo año consecutivo con el presupuesto del gobierno anterior prorrogado por decreto, para poder recaudar y gastar (o recortar) a su antojo los recursos públicos, como si no dispusieran ya de facultades extraordinarias auto-otorgadas por el DNU 70, y ampliadas por la ley bases.

* El presidente viaja a Italia por asuntos personales y en avión privado, sin autorización del Congreso como manda la Constitución (se la dio a sí mismo por DNU), para recibir allí la nacionalidad de otro país en un acto público, y coquetear con la posibilidad de ser funcionario de ese otro país. El mismo presidente que dijo que su política exterior sería la de alinearse incondicionalmente con los intereses estratégicos de Estados Unidos e Israel.  

* El jefe del ARCA (ex AFIP) designado por Milei tiene cuentas no declaradas en paraísos fiscales y varias denuncias por evasión y lavado, y el vocero presidencial dice que no le van a pedir explicaciones por su pasado. Lo mismo que la esposa del presidente del bloque de diputados del PRO y principal enlace de la fuerza de Macri con LLA en el Congreso. Los medios no dicen nada, los jueces tampoco, y el entusiasmo por la ficha limpia es como que de golpe adquiere otro sentido.

* La senadora Losada que los santafesinos supimos conseguir dice que no hay que permitirle asumir a la reemplazante del expulsado Kueider porque se sumaría al bloque kirchnerista, privando así a los entrerrianos de una parte de la representación en el Senado que les otorga la Constitución. Mientras, el ex CEO de Syngenta, ex jefe de asesores de Alberto Fernández y hoy furioso troll libertario en las redes sociales Antonio Aracre dice que los argentinos tenemos que acostumbrarnos a resignar un poco de democracia, para estar mejor en el futuro.

Tendremos que procesar todo esto lo más rápido -y profundo- que podamos, para poder llamar a las cosas por su nombre, y caracterizar correctamente el proceso que estamos viviendo. República no es, claramente: nada funciona según lo indican la Constitución y las leyes, sea porque lisa y llanamente se las ignora o tergiversa, o porque se exploran sus vericuetos para sostener al régimen. Eso, o habrá que quemar todos los manuales desde los que nos acusaban a nosotros de degradar la calidad institucional.

Y de democracia le queda poco, solo el voto, allá lejos (hace un año) y hace tiempo. Y que al parecer habilitaría todo este tipo de trapisondas. O por lo menos eso nos dicen cuando ganan ellos. Tuits relacionados:

jueves, 14 de noviembre de 2024

LAS COSAS POR SU NOMBRE

 

En 2008 el intento de captar para el Estado una parte de la renta extraordinaria del campo privilegiado derivó en una cuasi guerra civil, con meses de rutas cortadas, piquetes y un intento de golpe de Estado encabezado desde el Congreso por el vicepresidente que se travistió en opositor. Desde entonces, nunca más se pudo intentar algo similar, aunque el campo siga teniendo rentas extraordinarias y la comida esté cada vez menos al alcance de los bolsillos populares.

La ley de medios fue -como lo advirtió Cristina- una prueba ácida para las instituciones de la democracia, que no lograron superar: ampliamente debatida en foros en todo el país y votada por amplias mayorías en ambas Cámaras del Congreso, el intento de desarmar posiciones dominantes en el mercado de la comunicación audiovisual que implicaba naufragó en los tribunales -pese a que la Corte Suprema la declaró constitucional después de años de letargo-, para terminar mutilada por DNU por Macri, y con Martín Sabbatella condenado años después por tratar de aplicarla. Y el discurso mediático hegemónico formatea las audiencias, define la oferta electoral, decide -en buena medida- las elecciones. 

Son apenas dos ejemplos de como lo que fue calificado por algunos como el "tibio reformismo kirchnerista" ni siquiera pudo conseguir esos objetivos, pero igual haberlos intentado le valió persecución hasta hoy, sobre todo en la figura y la persona de Cristina.

Imaginemos por un momento como se las gastaría un poder económico que ha hecho de las instituciones y la república simples herramientas al servicio de sus intereses, si la política decidiera ir más a fondo en otras cuestiones, en las que ciertamente habrá que avanzar algún día si queremos profundizar esto que llamamos democracia, o hacer que el nombre tenga algo del sentido que perdió hace rato.

Porque pese a que sostenemos periódicamente el ritual de las elecciones, cada día va perdiendo un poco de su sentido profundo: Macri ganó en el balotaje del 2015 mintiendo descaradamente, como está comprobado con los registros audiovisuales del debate, y quien entonces lo desenmascaró hoy es funcionario y apologista del régimen de Milei, que no podría sostenerse sin el apoyo del contrabandista.

En condiciones similares a las de ahora -es decir, estando condenada por la justicia y sin sentencia firme- Cristina eligió a Alberto en el 2019 en lugar de ser ella la candidata, para ganar las elecciones y perder el gobierno, en lo que fue una profunda decepción por la traición al mandato popular. 

En el 2023, Cristina y el peronismo insistieron -por tercera elección consecutiva- en la oferta de paz de elegir un candidato conciliador con el régimen, el cual un año después de haber perdido el balotaje ni siquiera se hizo tiempo -al menos hasta ahora- para solidarizarse con ella por su condena, pese a que sin su generosidad jamás hubiera podido competir, por volumen electoral propio. 

Este contexto de ininterrumpida degradación institucional y democrática -en el que el vaciamiento y la parálisis del Congreso son uno de los puntales esenciales del régimen- debe iluminar también la hoja de ruta de un futuro gobierno, al menos si es uno que corresponda a la tradición nacional, popular y democrática, o se reivindica como parte de ella.

Después del experimento con seres vivos que está asolando a la Argentina hay que volver al gobierno por las urnas -no hay otro modo-, pero no basta con organizar una arquitectura electoral eficiente y esperar que el desgaste del régimen haga el resto: hay que darle ya, desde el llano, otro significado al voto futuro que le vamos a pedir a la ciudadanía. Que no es otro que su sentido real, el que nunca debió perder: cambiar las cosas en serio, para transformar una realidad injusta y lacerante para millones de compatriotas.

Lo que involucra recuperar palabras que fuimos dejando de lado por seguir los consejos de los asesores de campaña y consultores de imágenes, para hablar claro, llamar a las cosas por su nombre, y ser como ellos dicen que somos, pero por algún extraño complejo, nunca nos terminamos de animar a ser.

La propuesta no está exenta de riesgos, claro está, pero se trata de tensionar positivamente a la democracia en busca de su sentido profundo, para detener su progresivo vaciamiento y su prostitución que la está convirtiendo en un significante vacío, desprovisto de sentido, que termina generando engendros como Milei. 

No podemos seguir jugando a que: a que hay democracia, a que tenemos instituciones, a que rige la Constitución, a que nos preocupan la pobreza o la desigualdad, a que seguimos siendo un país soberano, o con los atributos de tal. Hay que intentar algo distinto y alguien tiene que hacerlo, por nosotros, por el país, por su futuro y el de la inmensa mayoría de sus habitantes. 

Hay que dejar de llorar proscripciones y persecuciones -que existe, quien puede dudarlo-, y forzar al régimen a desnudarse, y verse obligado a instrumentarlas realmente para defender sus privilegios: ya no tiene sentido desconocer -o actuar como si lo hiciéramos- los liderazgos naturales instalados en el corazón de los argentinos y ofrecer sustitutos que no están a la altura del desafío, simplemente porque ellos y sus jueces dicen que Cristina no puede ser candidata.  

Y si no somos nosotros (solos o acompañados por otros que piensen más o menos parecido) los que lo intentamos, ¿quién? Tuits relacionados:

domingo, 24 de marzo de 2024

LOS BRUJOS ESTÁN ENTRE NOSOTROS

 

Hay cierto consenso establecido en caracterizar al acceso de Javier Milei al gobierno como resultado de la insatisfacción democrática. Sin cuestionar la afirmación, está bastante claro que el presidente y muchos de los que lo apoyan están efectivamente insatisfechos con la democracia, pero no tanto con sus resultados concretos, sino en tanto sistema organizada de convivencia social que establece reglas de juego civilizadas para dirimir los conflictos; lo que es muy otra cosa.

El presidente, su vice, buena parte de los funcionarios de su gabinete, los trolls rentados o vocacionales que defienden al gobierno en las redes sociales (o más bien atacan a sus críticos) no son gente democrática, ni de cerca, aunque esgriman discursos de libertad. Hace pocos días Milei likeaba posteos de Santiago Caputo, su asesor estrella, en X (a través de su cuenta fantasma) denostando a la democracia, y atribuyéndole la culpa de todos los problemas del país. 

Abogaba además Caputo por alguna forma de dictadura, como la única manera de poder llevar adelante las reformas que plantea el gobierno, en lo que no le falta razón: ya Videla y sus escuadrones de la muerte se encontraron frente al mismo dilema, para poder llevar adelante el plan de Martínez de Hoz. Porque tampoco es que en estas cuestiones -como plantean algunos pseudo intelectuales- todo sea novedoso, y haya que volver a pensarlo de nuevo desde el principio. 

A 40 años de recuperada la democracia, hay un intento desembozada por instalar el negacionismo -y aun la apología- de los crímenes de la dictadura desde la cumbre del poder político del Estado: la vicepresidenta -que considera que el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia que conmemoramos hoy es algo morboso- fue elegida para integrar la fórmula por sobresalir en ese campo (el único en el que se le conoce alguna actividad), y el presidente volvió a negar la cifra de los desaparecidos en dos oportunidades, ante el Congreso nacional reunido en pleno. 

En la semana previa al aniversario del golpe, el ministro de Defensa reivindicó el accionar de las FFAA en los 70' en presencia nada menos que de Cecilia Pando, que si no terminó siendo la compañera de fórmula de Milei es nada más que porque sus asesores de imagen le aconsejaron buscar alguien con más aspecto de mosquita muerta para captar incautos, como Villarruel.

La persecución y el hostigamiento a los opositores (incluso a los "amigables") está a la orden del día, y no solo es avalada por el gobierno, sino que es el presidente mismo quien verbaliza las amenazas de represalias. "Zurdo", "comunista", "socialista" e "izquierda" han vuelto a convertirse en insultos descalificadores, y contraseñas para habilitar la furia de los grupos de tareas digitales al servicio del gobierno contra aquel al que se le apliquen; mientras el propio presidente ensayaba un discurso macartista frente a alumnos de la escuela a la que concurrió de niño, al inaugurar el ciclo lectivo.

El gobierno anuncia que en unos días ejecutará 70.000 despidos en el Estado señalando explícitamente que los despedidos son militantes políticos, como si rigieran las tristemente célebres leyes de prescindibilidad de las dictaduras. Consecuencia directa de esos discursos de odio fue la repudiable agresión a una militante de H.I.J.O.S., hecho en el cual la responsabilidad política del gobierno por alentar un clima de discordia y enfrentamiento en el que no existen límites, es directa e inmediata. 

Se supo que al frente de la Dirección de Inteligencia Criminal de la AFI será designado un ex carapintada (violando además una prohibición expresa de la ley de inteligencia), y abundan los parientes y abogados de genocidas condenados en las causas de lesa humanidad que ocupan cargos en el gobierno; mientras los días previos al aniversario del golpe que se conmemora hoy transcurrieron bajo rumores persistentes de indultos u otorgamiento de prisiones domiciliarias para muchos de ellos; como parte de un plan deliberado de provocación para generar reacciones que legitimen represiones, y corran de la agenda pública la discusión sobre los efectos nefastos del plan económico que ejecuta el gobierno.

El gobierno y la oposición "amigable" avalan ampliamente la intervención de las FFAA en seguridad interior comprometiéndose incluso a modificar la normativa que lo impide, y hablan con ligereza de "terrorismo" frente a cualquier fenómeno delictivo complejo; la misma ligereza con la que el presidente designó como ministra de Seguridad a quien en campaña acusó de poner bombas en jardines de infantes para que murieran niños inocentes, hecho que en la realidad jamás sucedió por parte de ninguna de las organizaciones armadas en los 70'. 

Se habilitó la tortura de los detenidos en las cárceles (como acá en Santa Fe) con la excusa de combatir el narcotráfico y la criminalidad compleja, se intentó limitar por decreto el derecho de huelga hasta prácticamente suprimido mientras se criminaliza la protesta social, y se han orquestado un conjunto de normas y propuestas desde el Estado para legitimar el gatillo fácil policial, y darle amparo legal contra toda posible consecuencia ulterior.

Por contraste, ni en los 366 artículos del DNU "desregulador" ni en los 664 de la fallida ley ómnibus, que diseccionaron prolijamente cuanta ley consagrara derechos o estableciera regulaciones públicas que impongan límites al capital, hubo uno solo que tocara el texto de la ley de entidades financieras que nos rige desde los tiempos de Videla y Martínez, hecho que por cierto marca por sí solo una de las mayores claudicaciones de las fuerzas democráticas en estos 40 años. 

Como se diría en los tribunales, estamos en presencia de indicios graves, numerosos, precisos y concordantes que, acumulados en apenas tres meses de mandato, definen la naturaleza del régimen que nos gobierna, y lo colocan en las antípodas de la democracia. Si alguna vez se cuestionó al kirchnerismo por reescribir el prólogo del "Nunca Más" para suprimir toda referencia a la teoría de los dos demonios, estamos en presencia de un gobierno que con gusto suprimiría ese prólogo, y quemaría todos los ejemplares disponibles del informe, como en los tiempos del nazismo.   

Frente a eso, contra eso, contra las políticas que ese régimen está llevando adelante, y por los 30.000 compañeros  marchamos hoy, en todas las plazas del país, para seguir reclamando memoria, verdad y justicia; ayer, ahora y siempre. Sin olvidar que los brujos siempre estuvieron entre nosotros.

miércoles, 6 de marzo de 2024

VÍAS DE HECHO

 

La pulsión autoritaria por saltarse las normas y actuar como si éstas no existieran es connatural a nuestra derecha, desde siempre, aunque cuando gobiernan otros, lloren república: cosa tal como una "nueva derecha moderna y republicana" solo pudo existir en la imaginación de algún despistado como Natanson.

Y el gobierno de Milei no es la excepción, sino la confirmación de la regla: decíamos acá los otros días que el presidente "...no tomó nota que la reforma laboral contenida en el DNU fue declarada nula por la justicia y la reforma política contenida en la ley ómnibus fue rechazada en el Congreso;...", y fue en ese contexto que anunció el cierre de la agencia Télam, proceso en el que el gobierno avanzó directamente por las vías de hecho, porque no ha dictado acto administrativo alguno que lo disponga, y ni siquiera puede pretender que su obrar está respaldado en el DNU 70.

En efecto, la norma (cuestionada en la justicia y pendiente de debate en el Congreso) deroga en su artículo 40 la Ley 20705 de Sociedades del Estado (Télam lo es), pero eso surte efectos hacia futuro: el Estado no podría constituir nuevas SE, más no necesariamente disolver las existentes. Y esa ley establece en su artículo 5 que la la liquidación de las Sociedades del Estado exige una ley del Congreso, en cada caso.

De hecho, el mismo DNU indica el procedimiento a seguir para eso en su artículo 48: "Las sociedades o empresas con participación del Estado, cualquier sea el tipo o forma societaria adoptada, se transformarán en Sociedades Anónimas. Esta disposición comprende a las Empresas del Estado que no tengan una forma jurídica societaria, las Sociedades del Estado, las Sociedades Anónimas con Participación Estatal Mayoritaria, las Sociedades de Economía Mixta y todas aquellas otras organizaciones societarias donde el Estado nacional tenga participación en el capital o en la formación de las decisiones societarias y no se encuentren constituidas como sociedades anónimas."; y establece en su artículo 51 un plazo de 180 días para la inscripción de las sociedades estatales transformadas en anónimas en el Registro Público de Comercio, cumplido lo cual recién podría disolverse, por resolución de asamblea.

Salteándose todos los pasos que ellos mismos diseñaron, el gobierno valló la agencia, la rodeó de policías impidiendo el acceso de sus trabajadores (violando además las leyes laborales) y les notificó por mail que se tomaran una semana de licencia, como paso previo a ser despedidos. Todo eso vulnerando el artículo 9 de la Ley 19549 de procedimientos administrativos al proceder por las vías de hecho (como una dictadura), por no estar la decisión respaldada por ninguna norma legal o administrativa.

El mensaje es claro y consistente con las amenazas de Milei en el Congreso: si le aprueban sus reformas avanzará con ellas, y si no también, salteándose las normas si fuera necesario porque considera que a él no se le aplican, o no pueden entorpecer lo que entiende como una suerte de misión mesiánica o celestial.

Pero como hemos dicho antes, el asunto no es solo lo que haga el desequilibrado mental que nos gobierna y sus acólitos, sino la reacción del resto que se lo permita o no: con diferencia de días Cristina primero en su documento público y el Papa Francisco después en su mensaje a los jueces argentinos hicieron referencia a la legitimidad de origen de los gobiernos democráticos (mal que nos pese, Milei la tiene) y la necesaria revalidación cotidiana de esa legitimidad, en el ejercicio del gobierno.

Milei se aparta todos los días, por decisiones deliberadas suyas, de su legitimidad de origen, actuando como si fuera un dictador o un gobernante de facto, violando las propias normas de las que surge su autoridad, pero que también la limitan. Y como en el caso Télam, sin siquiera una ley que -por horrible que fuera- se pueda discutir en el Congreso, o un DNU que -por innecesario y nada urgente que parezca- se pueda cuestionar en la justicia en defensa de algún derecho vulnerado.

Ese comportamiento define a su propio gobierno como pre-democrático o anti-democrático; si la ley ómnibus atentaba contra el artículo 29 de la Constitución que proscribe la concesión de facultades extraordinarias, el comportamiento evidenciado por el gobierno en el caso Télam (y antes el INADI) vulnera su artículo 36, y hasta lo haría pasible de aplicársele la ley de defensa de la democracia.

Y se proyecta sobre las actitudes que al respecto asume la oposición: la tolerancia en esos casos (por temor quizás a que los medios oficialistas les cuelguen el sambenito de golpistas) deviene complicidad, y corresponsabilidad. A menos que estén esperando que un día aparezcan vallados por la policía el Banco Nación, Aerolíneas, YPF o ARSAT para actuar. 

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