LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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jueves, 10 de febrero de 2022

EL PLAN ES QUE NO VUELVA A GANAR EL PERONISMO

 

Apenas tres días después del triunfo de Omar Perotti en las elecciones a gobernador del 2019, decíamos acá sobre la situación en que quedaba el socialismo: "Datos que marcan una línea continua de declive electoral, político y de espacios de representación de un partido que nació municipal porteño, habilitó una sucursal municipal santafesina con éxito para proyectarse a la provincia durante algunos años, que desperdició sin poder afianzarse territorialmente en Santa Fe (a lo largo y a lo ancho de su territorio), ni mucho menos proyectarse a nivel nacional como una fuerza en condiciones de terciar en la disputa con alguna chance más o menos cercana de éxito.". 

"Salvo cambios sustanciales de mediano plazo que no se avizoran en el presente (entre ellos, remover a la gerontocracia que conduce el partido como un club de bochas, sin demasiada discusión interna, aunque no exento de puteríos), tienen cantado el mismo destino del Partido Demócrata Progresista: una lenta pero paulatina extinción.".

Y muy lejos no anduvimos, aunque por supuesto no se podía prever entonces el fallecimiento de Miguel Lifschitz, el único candidato taquillero electoralmente que les quedaba. En las elecciones nacionales del año pasado anduvieron en el 10 u 11 % de los votos, obtuvieron una sola banca de diputados (la de Mónica Fein) y sus dos diputados en el Congreso nacional (no tienen senadores) armaron un bloque de buscas junto con Graciela Camaño y Randazzo.

En éste contexto, que reaparezca Bonfatti (único candidato "electorable" que les queda, machucado y todo por la derrota frente a Perotti), y empiece a blanquear los contactos con el PRO para armar un gran frente antiperonista de cara a las elecciones del 2023, no puede sorprender: se trata simplemente de reiniciar el camino de la vieja Alianza Santafesina de los 90' con Usandizaga y Natale, y si nos queremos ir más atrás, de la Unión Democrática del 45'.

Por supuesto que en éste caso -como en esos antecedentes- el socialismo ya no será la locomotora como lo fue en la fenecida (aunque no tenga formalmente certificado de defunción) experiencia del Frente Progresista, por obvias razones de decaimiento electoral.

En todo caso lo que están sopesando en el partido de la rosa son sus chances de mantener algunas bancas en la Legislatura provincial, donde el recambio del año que viene pondrá fin a la experiencia del "Festilindo" legislativo en el que llevan ya dos años, viviendo la ficción de un gobierno paralelo al de Perotti, muestra de que no han logrado superar y asumir que perdieron las elecciones.

Y como siempre pasa con nuestro "progresismo" vernáculo (del cual el socialismo santafesino es una de las muestras más representativas), la colada como vagón de cola en el nuevo tren antiperonista provincial viene disfrazada de los "acuerdos programáticos", no sea cosa que alguien piense que se trata simplemente de escaparle a la irrelevancia, en busca de salvar algunos conchabos.

En un punto, después de haber apoyado como candidatas presidenciales a Carrió (2007) y Stolbizer (2015), y haber acompañado en el 2019 una fórmula integrada por Lavagna y Urtubey, que terminen aliados con el PRO -con el que votaron casi todo en común en el Congreso entre 2003 y 2015- , casi que es hasta lógico y natural.

Mientras tanto -es decir, mientras la oposición al peronismo provincial se junta en un gran frente con todas las vertientes del gorilismo local-, en el peronismo algunos viven en una Narnia en la que, por extraño que parezca, perder ampliamente una elección interna te fortalece para plantear "renunciamientos históricos" vaya uno a saber que, y cuestionamientos gaseosos -habiendo tantos concretos para hacer- a la gestión del gobierno provincial; también -digamos todo- para generar una cortina de humo que encubra la movida de haber pasado del "Equipo Cristina", al "Equipo Alberto".

lunes, 24 de mayo de 2021

ÉRAMOS POCOS Y VOLVIÓ LA OPOSICIÓN

 

Hasta un minuto antes de que el presidente hablara en cadena nacional anunciando las nuevas restricciones, ellos estaban en otra cosa. Básicamente repartiéndose la herencia de Lifschitz con el finado tibio, a punto tal que todavía hoy la Cámara de Diputados de la provincia no tiene vicepresidentes, porque no se ponen de acuerdo entre ellos.

Y estaban también -sobre todo los radicales- haciendo mil y una volteretas para justificar que siguen siendo progresistas, pero van a ir todos con el PRO en un frente único antiperonista, en las próximas elecciones. Curioso: en el 2011 y 2015 -cuando el Frente Progresista estaba en alza en Santa Fe y ganaba- enfrentaron sendas candidaturas a gobernador de Miguel Del Sel, porque era "la peor derecha de los 90'".

Ya para el 2015 y a meses de eso, fueron a la convención de Gualeguaychú a entregarle el sello -y el marrón- a Macri, para mojar el pancito en "Cambiemos", aunque una parte se quedaba acá (mojando el pancito también) en el "progresismo". Para el 2019 fueron divididos y perdieron la provincia, y entonces la autocrítica que hicieron del desastroso gobierno de Macri del cual participaron fue: en la próxima tenemos que ir todos con el PRO. 

Porque eso y no otra cosa es lo que están haciendo, además de otras cosas: Barletta fue con un amparo a la justicia para que vuelvan las clases presenciales, el diputado Angelini (PRO) con otro, y el diputado Chumpitaz (PRO) pide la renuncia de la ministra de Educación de la provincia porque se suspenderían las clases virtuales -cosa que ya ha sido desmentida-, que es precisamente lo que está haciendo Larreta en la CABA. Todos ellos organizan las marchas de padres pidiendo por las clases presenciales.

Los senadores provinciales de la UCR, en sus respectivos departamentos, llaman a desacatar las restricciones que dispone el gobierno de Perotti, e intendentes opositores como los de Ceres y San Gullermo (del Departamento del senador Michlig, el más locuaz al respecto) directamente dicen que no las aplicarán. Del modo en el que Javkin y Jatón (ambos llegados a intendentes en las boletas del FPCyS) se hacen olímpicamente los boludos con todo lo que signifique controlar que se cumplan las medidas, hemos hablado en extenso acá.

Pero de golpe pasaron cosas. el presidente anunció en cadena nacional nuevas medidas restrictivas en la pandemia, porque los casos crecen en todo el país, y en Santa Fe también. Entonces el senador Michlig (UCR) descubre que en la provincia tenemos menos camas de terapia intensiva en los hospitales y centros de salud que Córdoba, pero omitió decir que la culpa de eso la tienen ellos, que gobernaron los 12 años anteriores a la asunción de Perotti, y construyeron 8 hospitales nuevos (con enorme propaganda), pero sin camas: un invento que deberían patentar.

Y el nuevo gobierno tuvo que redoblar esfuerzos para aumentar un 268 % la cantidad de camas críticas para hacer frente a la pandemia, y logró recién en su tercer intento legislativo que la oposición -con mayoría en la Legislatura- declarara la emergencia sanitaria, a lo que se negaba porque decía que el sistema provincial era ejemplar, y tenía sobrada capacidad de respuesta. 

Lo mismo que el tantas veces elogiado sistema municipal de salud rosarino, tan colapsado como el resto por la falta de camas; al que la provincia -todos los santafesinos- pagan íntegramente en todo su funcionamiento (personal, equipamiento, medicamentos, insumos, comida) desde 2009, por un convenio aprobado por Binner, nunca remitido a la Legislatura y observado por el Tribunal de Cuentas; y en el que poco antes de asumir el nuevo gobierno introdujeron una cláusula de indexación de los pagos.

Después descubrieron que la mayoría de las escuelas de la provincia carecen de conectividad, como también carecen de ellas muchas localidades de la provincia, y muchos barrios de las grandes ciudades. Eso pese a que en el gobierno de Bonfatti gastaron 38 millones de dólares en un sistema "troncalizado" que en teoría era para resolver esos problemas; y no obstante lo cual la aprobación del plan de conectividad elaborado por Perotti duerme el sueño de los justos hace seis meses en la Legislatura. Eso sin contar que dejaron tiradas en un galpón, sin repartir, 30.000 netbooks del Conectar Igualdad.

Gobernaron 12 años, 8 de ellos (coincidentes con los mandatos de Cristina) con crecimiento y aumento de la coparticipación y la recaudación propia, y los 4 de Lifschitz con la inyección adicional de los fondos que iban a la ANSES, hasta el fallo de la Corte que ordenó que se les dejaran de mandar en la parte que refería a Santa Fe. Plata no les faltó entonces; y en todo ese tiempo no tuvieron pandemias, ni inundaciones, ni catástrofes naturales.

Desde 2009 tuvieron el Fondo Soja (al que no votaron en el congreso, como tampoco votaron las retenciones del cual surgía) que usaron para construir los hospitales (sin camas) y con el cual Binner y Lfschitz -cada uno a su turno- construyeron la única escuela nueva que hicieron en sus respectivos mandatos, porque Bonfatti se limitó a inaugurar las construidas por la nación durante el gobierno de Cristina. También tuvieron desde entonces la AUH, para suplir el vacío de políticas sociales de sus gobiernos, pese al saraseo progresista.

Dejaron el gobierno sin cumplir con la ley de financiamiento educativo, adeudándoles a los municipios y comunas los fondos que les corresponden por ese rubro por los años 2018 y 2019, deuda que éste gobierno canceló; y sin cumplir tampoco la meta prevista en esa ley y la de educación nacional, de que al menos el 30 % de las escuelas localizadas en barrios con alto porcentaje de necesidades básicas insatisfechas en las grandes ciudades, tuvieran escolaridad extendida o de jornada competa: las escuelas bajo ese régimen durante los 12 años de gobierno socialistas apenas llegaron a menos del 2 % del total de las que debían tenerlo, y algún funcionario dijo que garantizar la jornada completa era "una política cara".  

En las etiquetas respectivas del blog pueden encontrar los posteos en los que analizamos las ejecuciones presupuestarias (Cuentas de Inversión) de los 12 años de gobiernos del socialismo en Santa Fe, que marcan dos constantes entre 2007 y 2019: Educación perdió participación porcentual en el gasto total, año tras año, y se dejaban sin ejecutar -en promedio- entre el 85  y el 95 % de los escasos fondos destinados a becas. Ahora les molesta un stand del boleto educativo gratuito en El Molino, porque dicen que afea la estética.

Y en esos mismos 12 años, la participación porcentual de Salud en el gasto total de la provincia se mantuvo (sin crecer) pero contando en su interior el subsidio provincial a los hospitales municipales rosarino. Sin eso, también mermó. Tuits relacionados: 

lunes, 16 de marzo de 2020

¿ESTÁ FALTANDO UN CHOFER QUE CUENTE TODO?


Sobre los avances de la denuncia penal que hizo Cristina -por intermedio de la Directora de Asuntos Jurídicos del Senado Graciana Peñafort- contra Gabriela Michetti por obras pagadas y no realizadas en el edificio de la Cámara, leíamos el viernes en Infobraden: (las negritas son nuestras): "La fiscal Paloma Ochoa impulsó la investigación que tiene también como imputados a Helio Rebot, ex secretario administrativo del Senado de la Nación; y a Germán De Vincenzo, presidente de la empresa Dinale S.A. El delito investigado es defraudación a la administración pública y negociación incompatible.En su requerimiento ante el juez Marcelo Martínez De Giorgila fiscal solicitó una serie de medidas que tienen que ver con la recolección de documentación por las contrataciones a empresas y los pagos recibidos, así como una serie de testimoniales que solicita que se ordenen en busca de recabar información, señalaron las fuentes.Según indica la denuncia, Dinale, que no era una firma proveedora del Senado, fue elegida para llevar adelante las obras “Readecuación y puesta en valor de terrazas, patios, contrafrente y circulación en el edificio anexo Alfredo Palacios del HSN”, “Reestructuración de vías de escape, contraincendio, pleno de escalera, nuevo ascensor - Sector Solís” y “Readecuación del tablero principal de distribución de baja tensión, sus celdas y llaves de salida del Edificio Anexo Alfredo Palacios.”.

En el dictamen, la fiscal señala que la abogada Graciana Peñafort, encargada del área de Jurídicos del Senado,afirmó que “en todos lo casos se verificó ‘de manera sistemática’ la asignación de obras por parte de Decretos Presidenciales firmados tanto por la Presidencia del Senado, a cargo de Michetti como por su secretario administrativo, Dr. Rebot, a la vez que se verificaron otorgamientos suscriptos por el nombrado de anticipos de 5 por ciento y solicitudes de adelantos excepcionales del 30 por ciento, que en todos los casos fueron aprobados ‘sin mayores análisis’, disponiéndose una autorización del 25 por ciento por parte de la autoridad administrativa y ‘llamativamente’ el posterior cobro de un 20 por ciento –es decir, un 5 por ciento menos de lo autorizado– en todos los casos, sin variación, a pesar de encontrarnos frente a obras cuyas características resultan particulares y cuyos montos difieren sensiblemente unos de otros”. El dictamen también reseña que, de acuerdo a la denuncia, “llama la atención que los adelantos otorgados en incumplimiento de la normativa vigente, sin control alguno de su efectiva utilización, fueron suscriptos por el Dr. Rebot en algunos casos, en hojas membretadas sin fecha ni sello de cargo, actos que, por su irregularidad, jamás debieron dar lugar a la asignación de montos millonarios por fuera de la norma a una empresa que se encontraba realizando de manera defectuosa tres obras simultáneas en el Honorable Senado de la Nación –todas las cuales obtuvieron anticipos millonarios en idénticas condiciones pese a las supuestas diferencias que justificaron la realización de tres licitaciones en vez de una única–”.

Pese a las irregularidades manifiestas desarrolladas tanto en en el proceso licitatorio, adjudicación y posterior ejecución de obras existió por parte de diversos actores involucrados –esto es, desde la esfera de la administración pública como privada– una clara intención de proseguir con el desarrollo de maniobras que generaron un perjuicio directo a las arcas públicas, un manifiesto deterioro de las instalaciones del Senado y un posible beneficio de terceros hasta el momento, no identificados, todo ello empleando la autoridad que a cada actor le competía para transgredir las normas vigentes abusándose de la confianza otorgada y generando beneficios ulteriores de manera directa a la empresa Dinale SA en perjuicio de la administración pública”, dijo la denunciante. Y añadió que esas irregularidades “superan ampliamente la mera negligencia...".

Hasta ahí lo denunciado por Cristina y Peñafort, que demuestra que, mientras el macrismo decía que combatía la corrupción y le armaba causas a ella y a otros funcionarios de su gobierno por presuntos negociados con las empresas contratistas, hacía exactamente eso: armar negociados con las empresas contratistas. En una política de teros, gritaban por un lado y por el otro ponía los huevos, del mismo modo que se demuestra, una vez más, que para que exista corrupción, debe haber quien corrompa además del que es corrompido; y  que el que corrompe siempre lo hace para obtener un beneficio.

Como Dinale S.A., una empresa ampliamente conocida acá en Santa Fe en el ámbito de la obra pública provincial, en los gobiernos del socialismo; como se puede comprobar con un simple repaso de las obras que, sola o en compañía de otras integrantes del "club de la obra pública provincial" (como Pecam o Mundo Construcciones), obtuvo en los tres gobiernos del Frente Progresista, entre 2007 y 2019. El listado solo abarca las obras adjudicadas por el Poder Ejecutivo, es decir no incluye las que le pudieran haber otorgado los entes autárquicos (como Vialidad o Vivienda), o las empresas del Estado provincial, como la EPE o ASSA: 

* Con Binner: Estructura de hormigón armado del acuario Rosario (Decreto 1965/11), Centro de Salud en Susana (Decreto 2195/09).

* Con Bonfatti: Viviendas en barrio Moreno de Rosario (Decreto 3302/15), Subestación transformadora Unidad Regional II y Unidad Penitenciaria 6 Rosario (Decreto 1674/15), Viviendas en barrio La Palmera Rosario (Decreto 509/15), Alcaidía de Rosario (con Pecam y Mundo Construcciones) (Decreto 143/15), 3° etapa Acuario de Rosario (Decreto 3596/14), Hospital de Venado Tuerto (con Edeca) (Decreto 3421/14), Escuela primaria Zona Cero de Rosario (Decreto 1910/14), Acuario de Rosario 2° Etapa (Decreto 1088/14), Alcaída II de Rosario (Decreto 935/14), Urbanizaciones y cerramiento del CEMAFE (con Pecam) (Decreto 876/14), Cerramientos exteriores del nuevo hospital Iturraspe (con Pecam) (Decreto 69/14), Cerramientos Exteriores nuevo hospital Venado Tuerto Decreto (3640/12)

* Con Lifschitz : puesta en valor del balneario y parque municipal de Rufino (con Edeca) (Decreto 1376/19), Paseo Costero del Campo de la Gloria en San Lorenzo (con Mundo Construcciones) (Decreto 2780/18), Puesta en valor del ex predio de la Sociedad Rural en Rosario (junto con Pecam y Edeca) (Decreto 2229/18), Nueva terminal de pasajeros de Fisherton (2018) (idem anterior), Construcción de viviendas en Rosario por Plan Abre (Decreto 2053/17), Camino de acceso a Puerto Aragón Decreto 1866/17, Infraestructura barrio Güemes de Arroyo Seco (Decreto 1784/17), Rehabilitación de calle Maipú en Rosario (Decreto 769/17), Entubado canal norte Rafaela (con Edeca) (Decreto 767/17), 4° etapa Acuario de Rosario (Decreto 500/17), Jardín de infantes Zona Cero Rosario (Decreto 218/17), Emisario 28 de Fsherton Norte (Decreto 82/17), Arquitectura interior 4° etapa  nuevo hospital Iturraspe (con Mundo Construcciones y Pecam) (Decreto 4185/16), Viviendas en Villa Olímpica Rosario (Decreto 2311/16), Cerramientos exteriores del Hospital de Reconquista (con Pecam) (Decreto 1612/16), Arquitectura interior del CEMAFE (con Pecam y Mundo Construcciones) Decreto 1561/16).

Como ven, arrancaron tímidamente (con Binner), fueron tomando confianza (con Bonfatti) y prácticamente se adueñaron de buena parte de la obra pública provincial (con Lifschitz). Incluso con algunos casos insólitos, como el del acuario de Rosario, que se licitó y adjudicó en cuatro etapas, durante los tres gobiernos, y ellos ganaron las cuatro licitaciones. 

Pero alguno podría decir (de hecho lo han dicho) "acá no hubo casos de corrupción, tal el lugar común de la propaganda del socialismo. No hubo corrupción denunciada, sería más correcto decir. U otro alguien podría decir "bueno, pero acá hicieron las obras correctamente, no defraudaron al Estado, ni cobraron anticipos financieros ni ninguna de esas cosas raras". Pero resulta que tampoco: basta buscar a la derecha del blog en las etiquetas "obras", "Cemafe", "Plan Abre", "acuario Rosario" u "hospital Iturraspe" (solo por citar los casos más emblemáticos en los que participó Dinale S.A.) , para ver que en todos esos casos hubo lo mismo que aparece en la denuncia de Cristina: sobre precios, adicionales de obra y "trabajos extrancotractuales" al margen de lo adjudicado en las licitaciones, anticipos financieros, redeterminaciones de precios.

La pregunta es como es posible -tal la leyenda socialista- que algunas empresas sean corruptas o corrompedoras en otros lugares (por ejemplo en la nación cuando gobernaba el kirchnerismo, y ahora con Michetti), y honestas, pulcras e intachables acá, cuando gobernaron ellos. ¿Será que lo que está faltando es un chofer de funcionarios que haya anotado todo en un cuaderno y lo cuente?  

lunes, 14 de octubre de 2019

PERDIDOS


¿Vos decís entonces que estuvieron 12 años diciéndonos que eran la mar en coche de progresistas, y los votaba gente que ahora votó a Amalia Granata?

¿O que eran los grandes defensores del pañuelo verde y lo chicaneaban con eso a Perotti, y al final tenían una bocha de votantes del pañuelo celeste?


¿Está enterado de esto el Coni Cherep?

¿O sea que la conclusión sería que hicieron todo bien, pero no los votaron porque se fueron de mambo con el tema del aborto, aunque el único diputado que tenían votó en contra?

Estamos un poco perdidos. Nosotros y más que nada, ustedes, que siguen sin entender lo que pasó.

Más desvaríos, acá. Tuit relacionado:

miércoles, 19 de junio de 2019

DESTINO: PDP


El socialismo perdió el domingo tras 12 años de gobernar la provincia de Santa Fe, la mitad de los 24 años en que gobernó el PJ desde la vuelta a la democracia.

Bonfatti obtuvo 119.928 votos menos que Hermes Binner en el 2007, y 14.209 votos menos que él mismo para el mismo cargo en el 2001, con un padrón considerablemente aumentado desde entonces. Y si no obtuvo menos votos que Miguel Lifschitz en el 2015, es por el estrepitoso derrumbe del PRO/Cambiemos desde Miguel Del Sel a Corral.

Perdieron las senadurías de los dos Departamentos más importantes de la provincia por cantidad de electores (La Capital y Rosario), como consecuencia de lo cual a partir de diciembre el partido no tendrá representación en el Senado provincial. Ya la habían perdido en el Senado nacional en el 2015, cuando Hermes Binner perdió en su intento por ser al menos senador por la minoría, frente a Reutemann y Omar Perotti. 

En la Cámara de Diputados de la nación y como consecuencia del desastroso resultado en las elecciones legislativas del 2017 (apenas arañaron) tenían un solo diputado (Luis Contiggiani) de los 11 que supieron tener en su mejor momento, que para peor formó un monobloque separado del partido desde que votó en contra de la despenalización del aborto.

La lista encabezada por Miguel Lifschitz ganó en la categoría de diputados provinciales y en consecuencia tendrá las 28 bancas que le asigna  la mayoría automática la Constitución de la provincia, lo que les hace pensar que desde allí podrá intentar volver a la Casa Gris en el 2019. Lo mismo pensaba Bonfatti cuando estuvo en esa misma posición entre el 2015 y las elecciones de este año, y ya vimos como terminó la cosa.

Los electos intendentes de Rosario (Pablo Javkin) y Santa Fe (Emilio Jatón) no pertenecen al Partido Socialista, ni son afiliados al mismo. Javkin incluso derrotó en las PASO a la candidata socialista para la intendencia que manejaron los últimos 30 años.

Después de apoyar la candidatura presidencial de Elisa Carrió en el 2007 y ponerle el candidato a vice (Rubén Giustinianni), llevaron como candidato a presidente a Hermes Binner en el 2011, para que terminara segundo pero a 38 puntos porcentuales de distancia de Cristina.

En el 2015 apoyaron a Margarita Stolbizer, que obtuvo apenas el 2,51 % de los votos para presidenta, y ya entre las PASO y la primera vuelta de la elección general, le soltaron la mano con la campaña de la tijerita, para intentar salvar la lista de diputados, y la candidatura de Binner a senador nacional, con los resultados ya señalados. Para las presidenciales de este año, en teoría apoyarían la fórmula Lavagna-Urtubey, porque Lifschitz se quedó afuera de la candidatura a vicepresidente.

Datos, no opinión. Datos que marcan una línea continua de declive electoral, político y de espacios de representación de un partido que nació municipal porteño, habilitó una sucursal municipal santafesina con éxito para proyectarse a la provincia durante algunos años, que desperdició sin poder afianzarse territorialmente en Santa Fe (a lo largo y a lo ancho de su territorio), ni mucho menos proyectarse a nivel nacional como una fuerza en condiciones de terciar en la disputa con alguna chance más o menos cercana de éxito.

Salvo cambios sustanciales de mediano plazo que no se avizoran en el presente (entre ellos, remover a la gerontocracia que conduce el partido como un club de bochas, sin demasiada discusión interna, aunque no exento de puteríos), tienen cantado el mismo destino del Partido Demócrata Progresista: una lenta pero paulatina extinción.

lunes, 17 de junio de 2019

TRIUNFO GIGANTE


Finalmente los números terminaron confirmando las encuestas, las expectativas previas y el clima que se respiraba en la provincia: con el 99,32 % de las mesas escrutadas, el peronismo y sus aliados en el Frente "Juntos" se impusieron al Frente Progresista Cívico y Social, y Omar Perotti será el próximo gobernador de Santa Fe, tras 12 años de administraciones protagonizadas por el socialismo.

Como lo marcaba el eslogan de campaña, un triunfo gigante, por donde se lo mire: en términos estrictamente provinciales, poniendo fin a una larga sequía del PJ en la provincia, y cortando la racha de triunfos de los oficialismos gobernantes en todo el país: el relato oficial del macrismo y sus socios radicales en la hoy extinguida "Cambiemos" (que volvieron a quedar terceros y muy lejos del pelea) que así lo apuntaba para bajarle el precio a los triunfos del peronismo en la mayoría de las provincias, sufre así un serio revés; y simplemente no sirve para explicar lo que pasó en Santa Fe este domingo. 

Lo que prevalece entonces como lectura en términos nacionales, es el inocultable declive electoral del gobierno nacional, y el ocaso prematuro de las "terceras vías": la derrota del socialismo es un durísimo golpe para la ya frágil construcción electoral de Roberto Lavagna; es de esperar que el golpe no sea de knock out, porque es necesario que persistan en el intento; y le drenen votos a Macri.

Pero antes de hablar de los demás, hablemos de nosotros: el triunfo es un premio más que merecido para el conjunto del peronismo santafesino, sus dirigentes y su militancia; porque supieron interpretar desde el vamos, con grandeza y generosidad, que "juntos somos más fuertes" era algo más que un eslogan: atrás quedó la serie de derrotas consecutivas porque nunca podía expresarse en las urnas al conjunto del voto peronista en Santa Fe, mucho menos convocar a otros sectores a sumarse.

Mérito en primer lugar de la militancia, que después de haber quedado cerca de la hazaña en el 2015, redobló los esfuerzos, y sin abjurar ninguno de sus posiciones particulares, supo poner lo mejor en beneficio del conjunto, para ganar. Mérito también de los dirigentes, que supieron interpretar el mensaje de unidad que venía desde abajo, y darle cauce. Dentro de ellos, un reconocimiento especial para Ricardo Olivera, el tipo que se puso al hombro la presidencia del PJ cuando era un hierro caliente que nadie quería agarrar, porque el partido no podía ni siquiera pagar los sueldos de sus empleados.

El es uno de los grandes artífices de la unidad, y por ende de la victoria que hoy disfrutamos todos; porque supone convocar con generosidad a todos los peronistas a su casa común, que era el partido, a la que habían abandonado porque no los contenía. Y con él, de todos los dirigentes que asumieron responsabilidades en la conducción del PJ en este período: por primera vez en muchos años, las puertas del partido estuvieron abiertas para todos; y pudieron darse cabida allí todas las expresiones del peronismo. El que no se arrimó fue porque no quiso, no porque se lo impidieran. 

Párrafo aparte para destacar a quien otras veces hemos cuestionado, por su ombliguismo: María Eugenia Bielsa despejó todas las dudas que pudieran surgir después de su derrota en las PASO y se sumó a la campaña, apostando a contener sus votos dentro del espacio; cosa que se logró con creces: el socialismo que se relamía pensando en los votos "bielsistas" que fugarían a Bonfatti, vio como sus propios militantes y adherentes en Rosario votaban por Roberto Sukerman (el candidato del PJ), disconformes con el triunfo de Pablo Javkin en la interna por la intendencia. 

Mérito grande también para Omar Perotti, cuyo estilo personal puede no agradar a más de uno, pero que no se puede discutir que produce resultados: se aferró a su libreto y su idea de campaña; y mantuvo durante todo el tiempo la templanza necesaria para no salirse de su eje, y arrastrarse al barro de la campaña sucia que planteó el socialismo; cuando tuvo la certeza que perdía. 

El conjunto del peronismo santafesino (y con él su candidato a gobernador) pueden sentirse orgullosos de haberles ganado a todo y a todos: a los aparatos combinados de los gobiernos nacionales, provincial y municipal utilizados con total impudicia hasta el día mismo del comicio, a las "fake news", a la pauta publicitaria generosamente regada en los medios provinciales y nacionales para alinearse con las premisas de campaña del oficialismo provincial y también nacional. Nada de eso les sirvió para impedir la derrota, y el triunfo del peronismo.

Perotti tuvo la inteligencia de plantear su propuesta en torno a tres ejes claves, que marcaron serios déficits de gestión del socialismo: la inseguridad, la falta de políticas activas para amortiguar los efectos de las políticas económicas del macrismo en la provincia, y las desigualdades en el acceso a los servicios básicos, como la salud. Y mientras él se concentraba en proponer, otros (como "Quico" Busatto, que encabezó la lista de diputados) salieron a pegarle al socialismo donde más le duele, y a replicar los brulotes de una campaña sucia que estaba destinada a fracasar; porque se podía palpar en la calle el hartazgo con un estilo de gestión marketinero, que se mostró incapaz de dar respuestas concretas a problemas graves que padecen los santafesinos.

El triunfo del PJ haciendo hincapié (entre otras cuestiones) en la inseguridad, demuestra que es un tema al que las fuerzas nacionales y populares no tienen que tenerle miedo, ni regalárselo a la derecha pura y dura: mientras Corral "bolsonarizaba" su discurso y hablaba de puertas giratorias, y los voceros "progres" del socialismo se horrorizaban por los afiches de Perotti, el candidato del PJ proponía la más progresista (si se nos permite la expresión, a la que no somos afectos) de las políticas en la materia: que el gobernador (al fin y al cabo, el jefe político de la provincia, por el voto de sus ciudadanos) conduzca efectivamente a la policía, la agencia armada del Estado a la que se le confiere el uso de la fuerza armada para proteger a los ciudadanos del delito; y no para montar quioscos en connivencia con el delito. 

Verdades simples sabidas por todos, pero olvidadas en 12 años de desmadre socialista en la materia, con una policía que siempre fue "atendida por sus propios dueños" en ese tiempo, y de la que surgieron cientos de jefes promovidos por el poder político en los tres gobiernos del FPCyS, que terminaron presos o procesados por vínculos con el narcotráfico o el crimen organizado.

En una provincia afectada como pocas en su entramado productivo por los estragos económicos del macrismo, Perotti habló de congelar tarifas y subsidiar la creación de empleo, frente a un gobierno provincial que no hizo más que aumentarlas (con y sin subsidios nacionales, durante 12 años, invariablemente), y que por el contrario, nada hizo para evitar la destrucción de puestos de trabajo, o el cierre de empresas, en especial Pymes industriales. Eso sí: no se privó de hacer campaña sucia hablando de cosas ocurridas hace 20 años, como la privatización del Banco Provincial.

Además de los méritos del PJ, el socialismo termina perdiendo víctima de sus propios errores y experimentos: el márketing permanente y el blindaje mediático que le hicieron perder contacto con la realidad, la paranoia conspirativa que les hacía ver una maniobra desestabilizadora detrás de cada crítica a su desastrosa política de seguridad, y por ende minimizar los problemas, y no darles respuesta; o la estrategia de la victimización ante la discriminación que dicen sufrir de la nación (siempre, sin importar quien la gobierne), porque encarnaban "un modelo distinto de hacer política". Con 12 años en el poder, se les perdió la aureola, y se acostumbraron a todos los vicios que el poder pone a mano: el que es lector habitual de éste blog, sabe que hemos documentado el proceso. 

Para peor, a la fractura y pérdida de buen parte del voto radical desde que surgió "Cambiemos", el Frente Progresista le sumó la interna poco disimulada entre Lifschitz y Bonfatti: recordemos que esta campaña que termina en derrota tras tres triunfos consecutivos en las elecciones para gobernador, arrancó con Lifschitz despechado porque le frenaron el intento de reforma constitucional en la Legislatura, y amenazando a Bonfatti con plantarle un candidato en la interna. El experimento de la boleta única los terminó forzando a festejar el triunfo para la intendencia de la capital de una especie de Santo Biasatti bajas calorías, cuyo único mérito visible es haber conducido por años el noticiero del canal de aire local.

El absurdo de la reforma constitucional por la ventana, con una consulta popular lanzada por decreto, en una provincia que batía récords de muertes por hechos de inseguridad y violencia y récords de destrucción de empresas y empleos, no podía terminar de otro modo que con la derrota de un oficialismo provincial que perdió anclaje con la realidad que se movía a sus pies. Dicho sea de paso: Lifschitz terminó obteniendo 34.000 votos menos que Perotti, lo que desmiente la idea de que si le daban la oportunidad de reelegir, ganaba. 

Lo de "Cambiemos" es menos novedoso o singular: perdió otra intendencia en una capital de provincia, acompañó el declive general del oficialismo nacional en todo el país, y en números puros y duros quedó reducido al núcleo duro de votos, sin capacidad para interpelar ya a sectores que lo acompañaron el 2015 y 2017. Y eso tiene claras proyecciones nacionales: las mismas encuestas que terminaron acertando casi con exactitud las cifras finales de la elección provincial, le asignan una altísima intención de voto a Cristina en la provincia, y a la fórmula FF una ventaja de entre 18 y 20 puntos con la del macrismo.

A Omar Perotti y al peronismo santafesino le quedan por delante seis larguísimos meses de transición hasta hacerse cargo de los destinos de Santa Fe; una eternidad fruto de la enorme irresponsabilidad institucional de Lifschitz, que convocó a elecciones pensando que volvían a ganar, y que desde aquí se proyectaría su figura al plano nacional, cuando muchos soñaban con una "tercera vía" que sorteara "la grieta", cosa que como era previsible, se diluyó. Hemos dicho ya que a esa irresponsabilidad le sumó otras, tomando decisiones que condicionan a la nueva administración, en relación al agente financiero, a la situación del puerto de Santa Fe, a obras lanzadas sin financiamiento o al endeudamiento de la provincia en divisas, con acreedores del exterior.

Perotti tendrá además por delante el desafío de poner su triunfo (que es del conjunto del peronismo provincial) al servicio del objetivo de recuperar para el peronismo el gobierno de los destinos de la nación: pasó ya el tiempo de posponer definiciones al respecto, estrategia aceptable para "provincializar" la campaña, pero que debe dar paso a un alineamiento con el polo opositor mayoritario en el orden nacional, que como todas las demás fuerzas definirá esta misma semana sus candidaturas.

Y ya puesto en la Casa Gris a partir de diciembre, deberá mostrar la generosidad necesaria para incluir en su gobierno a todos "los peronismos" santafesinos que lo ayudaron a ganar; y poner en marcha una propuesta de gobierno que esté a la altura de los desafíos que plantea Santa Fe, y del esfuerzo que hicieron todos los peronistas para volver a gobernarla. Pero eso será en diciembre, y para eso hay tiempo: hoy es el momento de festejar, que bien merecido que lo tenemos, todos.

domingo, 9 de junio de 2019

SANTA FE DEBATIÓ


sábado, 8 de junio de 2019

OBLIGACIONES


Dice el gobernador Lifschitz que cuando Perotti dice que él va a conducir la policía no está diciendo nada, porque en realidad esas una obligación del que sea gobernador.

Bueno, hace cuatro años y para esta misma altura (o sea en plena campaña) pensaba distinto; porque tomando una idea de Miguel Del Sel propuso que el Jefe de Policía de la provincia fuera designado con acuerdo de la Legislatura, para compartir los costos políticos si la cosa salía mal.

Y cuando llegó al gobierno, además de mantener los primeros meses al último Jefe designado por Bonfatti (cuya gestión fue la más desastrosa desde 1983 en materia de seguridad), hizo exactamente eso: pedir que la Legislatura le diera el visto bueno a la designación del Jefe de Policía de la provincia, algo que constitucionalmente le corresponde al gobernador. Van los decretos:





Cuatro años después (o menos, porque a juzgar por los decretos, hasta el año pasado pensaba lo mismo), parece que cambió de opinión, aunque en la gestión no se note mucho. Eso, o está faltando notoriamente a sus obligaciones, que él mismo admite.

Recordemos que antes Binner decía que habían designado a Tognoli "porque le correspondía el ascenso", cuando la del Jefe de Policía es una designación política.

Por otro lado, Perotti sigue diciendo exactamente lo mismo que decía hace cuatro años, como pueden ver acá.

martes, 4 de junio de 2019

ESPEJITOS DE COLORES


Acaso preocupado por las encuestas, dice acá Bonfatti que las propuestas de Omar Perotti son "espejitos de colores"; y cuando le preguntan por las suyas, entre otras enumera la de destinar el año que viene 5000 millones de pesos para subsidiar las tasas de interés al sector productivo, los emprendedores y las nuevas empresas.

Como candidato oficialista y ex gobernador que es, le podrían haber preguntado por que no lo hizo antes, o por qué no lo hace ahora el gobierno de Lifschitz; dada la magnitud de la crisis económica que golpea a las empresas e industrias santafesinas, que como las del resto del país, pierden ventas, y se ven obligadas en muchos casos a suspender o despedir empleados.

Acaso la respuesta esté en cotejar los dichos de Bonfatti, con las cifras oficiales del presupuesto que destina la provincia a financiar actividades productivas: 


Como pueden ver y si saben sacar cuentas, Bonfatti está prometiendo que si gana las elecciones, el año que viene dispondrá en el presupuesto provincial y solo para subsidiar a las empresas las tasas de interés para que puedan acceder al crédito, casi cinco (5) veces el presupuesto total del Ministerio de la Producción, por todo concepto (o sea incluyendo los sueldos del personal, los gastos de funcionamiento, etc).

Ni hablar si la comparación entre la promesa y la realidad se hace con los fondos específicamente destinados hoy por el socialismo a "Fomento de la Inversión y Financiamiento del Sector Productivo" (primer recuadro verde): estaría prometiendo aumentarlos 137,48 veces, o lo que es lo mismo, un 1375 % en menos de un año.

Y si la comparación la hacemos con lo destinado a "Gestión de Proyectos Productivos e Innovadores" (la friolera de 425.000 pesos), dado que habla de los emprendedores y las nuevas empresas, la cuenta daría un aumento de 11.737 veces más fondos que los actuales.

¿Quién es entonces el que en campaña está prometiendo espejitos de colores?

jueves, 30 de mayo de 2019

CUANTOS RECUERDOS


Tal como da cuenta la imagen de apertura (sacada de acá), el martes se cumplieron 10 años de la inauguración de la planta de Artes Gráficas del Litoral (AGL) en Sauce Viejo, en la que se imprimen el diario El Litoral y Clarín, y muchos otros.

La empresa es una sociedad conformada por partes iguales entre los dueños del vespertino local (que hoy no son los mismos de entonces por el retiro de Gustavo Víttori, que aparece en la foto), y Artes Gráficas Rioplatenses, la empresa con la que el Grupo Clarín edita el diario.

Como se puede ver en la foto y lo destaca la crónica, en la inauguración el ex arzobispo Arancedo bendijo las instalaciones y estuvieron presentes (círculos rojos) el entonces gobernador Hermes Binner, el que era intendente de Santa Fe Mario Barletta (por entonces, todos socios en el Frente Progresista Cívico y Social) y quien era en ese momento Ministro de Gobierno y Reforma del Estado de Binner, y hoy candidato a gobernador por el FPCyS, Antonio Bonfatti.

Pero además de ellos y de Víttori y otros ejecutivos de “El Litoral” estaban (círculos amarillos) en representación del Grupo Clarín nada menos que Héctor Magneto, Lucio Aranda y Jorge Rendo: es decir dos de los accionistas mayoritarios y el “gerente de operaciones externas”, eufemismo por valijero u operador estrella del multimedios.

Señal de la importancia que le daba Clarín al emprendimiento, y señal también de la importancia que le daban socialistas y radicales a mantener fluidos vínculos con el Grupo, y con el diario local, que les marcaba (y marca aun hoy) la agenda.

Recordemos además que por entonces (mayo del 2009) el país aun vivía los coletazos del conflicto del primer gobierno de Cristina con las patronales agrarias por las retenciones móviles; conflicto en el cual todos los destacfados en la foto (los funcionarios provinciales y los dueños de ambos medios) se alinearon sin fisuras con los agrogarcas: Binner llegó a cederles a Biolcatti, Miguens, Llambías y los suyos el balcón de la Casa de Gobierno para anunciar desde allí la profundización del lock out agropecuario, con desabastecimiento y cortes de rutas incluidos.

Y en las elecciones legislativas que sobrevendrían después socialistas y radicales (estos en todo el país) “alquilaron” sus listas de candidatos a los “agrodiputados”, para que vehiculizaran en el Congreso su reclamo a través de la oposición al kirchnerismo.

Pero hubo más: después de la inauguración de AGL, en 2011 y en el tramo final del mandato de Binner, la provincia adoptó el sistema de boleta única de papel para las elecciones de cargos provinciales y municipales; y por el Decreto 487/11 el propio Binner le adjudicó la impresión de las boletas en forma directa (es decir, sin licitación pública) a la empresa formada por la sociedad entre Clarín y El Litoral:


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Buscaba comprar así blindaje mediático para su proyección nacional ya que no podía ser reelecto en la provincia y ese mismo año 2011 fue candidato a presidente enfrentando a Cristina, con los resultados conocidos: perdió por 54,11 % contra el 16,85 % de los votos que cosechó.

Lo curioso es que al conocerse la adjudicación directa de la impresión de las boletas únicas a AGL Binner dijo no saber que la empresa era al menos en un 50 % propiedad del Grupo Clarín, pese a que como consta en la foto, estuvo presente en la inauguración junto con Bonfatti, y en presencia de Magneto, Aranda y Rendo.

8 años después, siguen intentando como entonces “construir una alternativa progresista que nos permita salir de la grieta” y coso, apoyando a Lavagna, el candidato de la AEA (Techint, Arcor, Clarín), en franco tren de desinflarse, pero eso sí: nos dicen a los kirchneristas que lo tenemos que votar a Bonfatti porque es el que mejor representa lo que significó el kirchnerismo, y porque Perotti vaya uno a saber que dicen que hizo, y cuando.

viernes, 17 de mayo de 2019

CORTADOS POR LA MISMA TIJERA


LECTURA RECOMENDADA


"En cuestión de 48 horas hemos tenido las tres cosas: el triunfo de Schiaretti en Córdoba, la tan esperada foto de María Eugenia Bielsa y Omar Perotti en Santa Fe y la aparición de Cristina en el Partido Justicialista, rodeada por una buena cantidad de personalidades indigeribles para el paladar negro de algunos que establecen prioridades muy raras en tiempos de guerra. Tres hechos políticos de enorme magnitud que el enemigo está padeciendo y que, sin embargo, la tropa dicha “propia” del kirchnerismo —o una parte de ella— no está logrando descodificar.

Y tampoco es que haya demasiado allí para descodificar, no se trata de ningún mensaje encriptado. El peronismo está diciendo que Cristina es la conductora del movimiento y Cristina está diciendo que está dispuesta a hacer la unidad del peronismo a prácticamente cualquier precio, incluso bajando a sus propios candidatos en ciertos distritos para no estorbar y juntándose con viejos caciques que otrora no fueron bienvenidos en su espacio. Ambos el peronismo y Cristina están hablando claramente para orientar a la tropa de cara a la lucha que se viene. Pero la tropa, quizá acostumbrada a la instrucción directa de las cadenas nacionales, no está entendiendo la orden. Y resiste con aguante, pero no a Macri, sino a las instrucciones de la conductora.
En esa resistencia a la organicidad que un movimiento de masas como el peronismo necesita para funcionar hay un componente que sería curioso, si no fuera trágico en medio al desastre que nos toca padecer con un gobierno como el de Macri: aparece el provincialismo de algunos, ahora bien preocupados por que no gobiernen en sus distritos los llamados “traidores”.
Entonces viene el cordobés con que “no me vengan a decir que lo vote a Schiaretti porque lo conozco bien, hizo esta, esta y aquella”. De igual manera, aparecen los santafesinos a decir lo mismo respecto a Perotti y agregando, sin sonrojarse, que prefieren votar al mal llamado “socialismo” antes de dar su voto al “traidor” del peronismo. Y lo hacen enumerando los ítems del prontuario del candidato, que ahora reflotan como el excremento en Dolores cuando llueve. Incluso aparecen los que ponderan a Perotti como “no deconstruido” y hasta como “antiderechos”, poniendo como prioridad el asunto de los pañuelos verde y celeste sobre la lucha política crucial que se está desarrollando en todo el país.

El provincialismo de los que les cuentan las costillas al candidato y piensan transitar la campaña y entrar al cuarto oscuro a elegir libremente, como quien va a la verdulería a comprar tomates, está en contradicción directa con la condición de militantes y/o simpatizantes del movimiento peronista y esto es así por una razón muy sencilla: no existe la llamada “libertad de conciencia” para el militante. Esto es duro de decir y feo de explicar, no es simpático, pero es así. El militante de una fuerza política no vota como cualquier elector, como cualquier civil. El militante es el homólogo del soldado donde la política es la continuación de la guerra y no puede —simplemente no puede— discutir las órdenes de la conducción sobre el campo de batalla. Las tiene que cumplir a rajatabla o abandonar la militancia, porque aquí hay un compromiso que se asume al empezar a militar. El que no esté de acuerdo con dicho esquema no debe presentarse a militar, porque está incurriendo en la firma de un contrato que no va a cumplir. Y eso es grave.
Todos los cálculos políticos se hacen dando por sentado el supuesto de que la militancia va a ejecutar la totalidad del plan. Si la conducción duda de que eso va a ser así es imposible hacer ninguna estrategia y si está visto que los militantes van a actuar como civiles durante la campaña, van a hacer uso de una “libertad de conciencia” que no les corresponde, entonces el triunfo también será imposible porque el fuego amigo será el que determine la derrota.
Ya lo hemos vivido en el año 2015, cuando buena parte de la militancia pateó hacia el lado contrario —donde algunos metieron el gol en contra y hasta lo festejaron— porque Daniel Scioli no gustaba mucho. Ese año la militancia hizo caso omiso de la consigna “el candidato es el proyecto”, olvidó que tenía un proyecto y perdió los papeles. Scioli, la individualidad de Scioli, no sedujo lo suficiente a los militantes y el resultado fue el siguiente: algunos se desmotivaron y directamente no lucharon la campaña, sobre todo las famosas “viudas de Randazzo”; otros lo hicieron, pero empezando demasiado tarde. Y así es como el pueblo argentino fue entregado en una bandeja de plata al enemigo oligárquico del pueblo argentino para que lo saqueara y lo matara mediante un genocidio por goteo. Es grave.
Y todo eso, vayamos viendo, porque Scioli no gustaba. Aunque había sido ungido por la conducción, parte de la militancia hizo “libertad de conciencia” y Scioli perdió. Pero Scioli no perdió nada, porque Scioli era tan solo la cara visible en las elecciones. El que perdió fue el proyecto nacional-popular y, por extensión, el propio pueblo argentino, que ahora está bajo la bota. Scioli fue el candidato elegido por la conducción y esa conducción estaba, entonces como ahora, en manos de Cristina Fernández, a quien la militancia le había jurado lealtad eterna y hasta prometiendo armar quilombo si el gorila se atrevía a tocar a Cristina.
Muy bien, el gorila no solo tocó a Cristina como además la está haciendo pasar por un trance alucinante que incluye aprietes a su núcleo familiar, indagatorias humillantes y amenazas de cárcel. No, ningún quilombo se armó y es improbable que se arme aun en el supuesto de que el gorila efectivamente se anime a encarcelar a Cristina. El caso de Lula en Brasil es revelador en ese sentido. ¿Y entonces? ¿La militancia está para armar quilombos o qué?
No, la militancia no existe para eso. Los que arman quilombos son los barrabravas, fanáticos irreflexivos de un club de fútbol o de una banda de rock. La militancia está para cumplir las órdenes que bajan desde la conducción y que son resultado de una estrategia armada por los que tienen todo el mapa en la cabeza, los generales propiamente dichos, que miran el campo de batalla desde un punto de vista privilegiado y totalizador. La militancia es para la lucha, no para las escaramuzas.
Todo lo anteriormente dicho es la síntesis de una doctrina que nuestra militancia no tiene porque los partidos políticos dejaron de lado el adoctrinamiento de sus soldados tras la caída del Muro de Berlín, la disolución de la URSS y el “fin de la historia” neoliberal de Francis Fukuyama. Los partidos políticos fueron reducidos a cascarones vacíos, a meros instrumentos electorales. Y así abandonaron la práctica de sentar a sus militantes para impartirles la doctrina. Por lo tanto, aquí debe haber un mea culpa y una autocrítica de la conducción, por supuesto, aunque nada de eso justifica el comportamiento inorgánico de individuos cuya única tarea es ser precisamente orgánicos.
Finalmente, así es cómo aparecen el provincialismo berreta y la valoración moral y hasta estética de los candidatos como excusa patética para darle el triunfo al enemigo. Ninguno de los santafesinos que quieren votar a Bonfatti porque Perotti no es de su agrado está pensando en el impacto que va a tener la derrota de un candidato apoyado por Cristina y hasta por su contrincante en las PASO, por todo el peronismo, en la segunda o tercera provincia más importante del país. ¿Alguien puede dudar de que una derrota de Perotti será presentada por los medios con bombos y platillos como una derrota de Cristina?
Los peronistas con doctrina dicen que “peor de los nuestros es infinitamente mejor que el mejor de ellos” y eso es literalmente así. No existe posibilidad de que un gobierno de los “socialistas” gorilas de Estévez Boero —socialista y estanciero— sea mejor para el pueblo de Santa Fe que un gobierno peronista del pelaje que sea. Y mucho menos de que lo sea para los peronistas de Santa Fe, lo que está de más decir. No hay nada mejor para un peronista que otro peronista, decía Perón, pero los muchachos desconocen la doctrina y parecería escapárseles esta verdad, enorme como una casa.
Citando a San Ignacio de Loyola, Fidel solía decir que “en una fortaleza sitiada, toda disidencia es traición”. Fidel fue un gran estratega y para hablar de fortalezas sitiadas debió conocer muy bien la definición de otra mente igual de estratégica que la suya, la del barón prusiano Carl von Clausewitz, fallecido hace ya casi dos siglos. Según Clausewitz, “(…) La guerra es la continuación de la política por otros medios” y nosotros, con Fidel, nos damos la libertad de invertir los términos de la proposición para afirmar que la política es la continuación de la guerra por otros medios. Una guerra donde el enemigo hoy tiene todo el poder y está destruyendo a los nuestros como moscas, además de tener asediada nuestra fortaleza. No es momento de cuestionar las órdenes de la conducción: es momento de luchar. Y cualquier disidencia por parte de la soldadesca será interpretada como traición.
El horno no está para bollos, hay nenes que no están comiendo, hay trabajadores sin trabajo y hay abuelos que se mueren por cualquier nimiedad derivada de la falta de atención. Gana Perotti en Santa Fe y gana Cristina o el indicado por ella en la nación, en primera vuelta y por paliza. Cualquier resultado distinto a este es inaceptable para los que le juramos a Néstor cuidar a su compañera y transformar el país. "

(Sacado de acá)