LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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lunes, 12 de abril de 2021

LA DISCUSIÓN NO ES CON ELLOS, SINO ENTRE NOSOTROS

 


Desde que arrancó el mandato de Alberto Fernández, estuvo como encorsetado por distintos condicionamientos: la herencia recibida del macrismo, luego la pandemia, las presiones de los sectores de poder y sus propias vacilaciones; consecuencia de un estilo de construcción política y del proceso de toma de decisiones que supone que siempre se puede arribar a consensos, o existe la fórmula mágica con la cual conformar a todo, y evitar el conflicto.

Todo eso sumado a una oposición irracional y lindera en lo golpista y desestabilizadora, en la que sin embargo el presidente creyó ver bolsones de cordura, donde claramente no los había. Una oposición que pasará tristemente a la historia por haberse opuesto a tomar medidas elementales de restricción por razones sanitarias, o a sabotear un plan de vacunación, en medio de una pandemia global: eso sólo bastaría para definirlos, y saber que de ellos y con ellos, nada bueno se puede esperar.

Menos se ha analizado, en cambio, la realidad al interior de la coalición oficialista y sus distintas miradas en diferentes asuntos, y como se reflejan o no en las acciones del gobierno, y en qué medida a su vez éstas responden al programa electoral votado, y al compromiso con la propia base social. Así como en la disputa con la oposición está la base de las indignaciones, en éste otro aspecto -mucho más relevante a nuestro entender- está la base de las decepciones de muchos votantes del FDT.

Oposición aparte, es más productivo discutir, entre nosotros, que pensamos hacer con los alarmantes indicadores de pobreza y de regresión en la distribución del ingreso; o que medidas tomar para contener la inflación, en especial en los alimentos y demás consumos sensibles para los sectores populares. Lejos de eso, estamos hablando de volver a aumentar tarifas, acabamos de autorizar un nuevo aumento a las prepagas, y clavamos uno o dos aumentos de combustibles por mes.

Discutamos entre nosotros por qué no estamos cumpliendo las promesas electorales de preferir a los jubilados por sobre los bancos, a los que les estamos pagando 80.000 millones de pesos mensuales por intereses de las LELIQ´s; o cual es el apuro por cerrar un acuerdo con el FMI, y cuáles serían las consecuencias de hacerlo.

Planteemos hacia adentro por qué el "impuesto a las grandes fortunas" no es permanente, y a los pocos privilegiados que lo deben pagar les dimos prórrogas y planes de cuotas para hacerlo, o si además de aliviar las cargas por Ganancias a los salarios más altos y a las Pymes, no debemos incrementarla paras las grande empresas, y financiar así transferencias a los sectores más golpeados por la crisis. 

Digamos con claridad y para que se entienda por qué razones, con los índices de pobreza en alza y una segunda ola de la pandemia que llegó y crece con velocidad notable, no habrá más IFE ni ATP, discutiendo incluso como hacer al respecto "sintonía fina" para que los recursos no terminen siendo destinados a los que no nos necesitan. 

Planteemos que medidas concretas -no sarasa- podemos tomar ya, para recomponer los ingresos de los sectores populares (jubilados, beneficiarios de planes sociales, trabajadores informales y buena parte de los formalizados), de donde saldrán los recursos para financiarlas, pongamos en quiénes van a pagar la crisis actual, y la deuda heredada.  

Hablemos sobre flexibilizar o no los controles en el acceso a las divisas y el comercio exterior, sus costos y beneficios en términos sociales; que hacer con la hidrovía y por qué el Estado no la puede administrar por sí misma, como es que renegamos de la concentración mediática pero no reponemos la ley de medios, ni tumbamos la fusión entre Cablevisión y Telecom; y seguimos poniendo pauta publicitaria en Clarín, La Nación o Infobae.

Discutamos todo eso en lugar de discutir con la oposición psicótica si la tierra es redonda o plana, las vacunas protegen del virus o no, las provincias pueden comprarlas o no. Y si volvemos al punto de las "correlaciones de fuerzas" y a que no nos dan los números en el Congreso para avanzar en determinadas cuestiones, debatamos entre nosotros que hacer para que den, desde el gobierno -que es la mejor manera de que los números den, cuando se abran las urnas- y en la campaña; y hacia donde verdaderamente estamos dispuestos a avanzar, y con quiénes. 

Que no es con ellos, precisamente, sino contra ellos, y pese a ellos. Evaluemos nuestro gobierno desde la óptica de las dificultades que le tocó afrontar, pero también desde el ángulo del compromiso que adquirimos con los que nos votaron, en primer y antes que nada. Otra cosa es no solo una estafa política, sino un suicidio electoral. Tuit relacionado: 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

NOS AHORRARON EL TRABAJO

 

¿Alguien puede creer que en un país con más de 44 millones de habitantes solo generan empleo 9800 tipos, que son los que tendrían que pagar el "impuesto a la riqueza"?

Bueno, al parecer en "Juntos para el Cambio" creen que sí. Con tanta incomprensión del país real, se entiende que hayan chocado la calesita cuando gobernaron, con todos los factores de poder alineados a su favor, y un país desendeudado y que crecía.

¿Alguien puede suponer que para un tipo con una fortuna personal de 200 millones de pesos como mínimo, pagar por única vez una "contribución extraordinaria" de 2 millones lo va a dejar en la indigencia, lo va a llevar a la quiebra, o va a modificar sus decisiones de inversión?

Esta gente quiere que creamos que sí, lo cual de ser cierto revelaría cuando "emprendedores" son, y cual es su grado real de compromiso con el país.

El 46 % de los miembros de la Cámara de Diputados de la Nación (elegidos por el pueblo, y para asumir su representación, según la Constitución-) asumiendo la defensa del 0,02 % más rico del país: no lo dice la propaganda del gobierno, o del "Frente de Todos": lo están diciendo ellos mismos; ahorrándonos el trabajo de tener que explicar un montón de cosas.

Como por ejemplo las tensiones entre capitalismo y democracia, la cooptación de las instituciones del Estado por los núcleos de intereses económicos y la consecuente degradación de las instituciones representativas: para entender todo eso, basta mirar la imagen de apertura.

¿Está bien que la "contribución extraordinaria" sea por única vez? No, por supuesto.

¿Podría haber llegado antes al Congreso, o las alícuotas ser más altas, o el proyecto ser parte de una reforma tributaria más amplia y de sentido progresivo? Claro que sí.

¿Justifica eso votar en contra el proyecto, o abstenerse? Nunca, a menos que uno asuma explícitamente la defensa de los mayores millonarios del país (como hacen en "Juntos por el Cambio", y bienvenido sea); o que sea un completo paparulo, como los del FIT.   

Esto se parece a la discusión por las retenciones móviles de la 125: ¿hubiera sido preferible entonces que se nacionalizara el comercio exterior y volviera el IAPI? Desde una perspectiva nacional, popular, progresista o de izquierda, claro.

¿Cuántas posibilidades reales tenían muchos de los que entonces ocupaban bancas en el Congreso y terminaron votando en contra de la 125, de volver a verse frente a una situación similar, y decidir lo correcto, en la Argentina real?

Los que se oponen al proyecto con el argumento de que "es una cortina de humo para encubrir el plan de ajuste del FMI" y otros similares, están haciendo algo concreto para construir la fuerza política necesaria para poder llevar adelante transformaciones más profundas, o lo suyo es un puro ejercicio de masturbación política?   

¿O la fuerza política necesaria para empujar al gobierno en la dirección de transformaciones más profundas solo puede venir del interior del propio "Frente de Todos", y de allí que los factores del poder real -que ni siquiera registran la existencia de la izquierda, como no sea para darle espacio en sus medios- operen en la interna como lo vienen haciendo? Opinan los expertos.

Actualización: como bajaron el tuit de la cuenta, acá va la imagen: 



 

sábado, 14 de noviembre de 2020

CADA UNO EN SU LUGAR

 

Finalmente el martes se trataría en Diputados el llamado "impuesto a las grandes fortunas", en una sesión especial convocada por el bloque del "Frente de Todos" con la firma de Máximo Kirchner. Si el proyecto no se trata antes del 30 de éste mes, caduca el dictamen de las comisiones que le dieron despacho favorable, habilitando el tratamiento en el recinto.

Sea por eso o porque "alguien" (mucho más importante que cualquiera de nosotros) al interior del oficialismo se calentó con algunas de las últimas medidas del gobierno (como dar de baja el IFE), la iniciativa será por fin discutida en el Congreso, y cabe suponer que si se pide una sesión especial, están dados los números del oficialismo y sus aliados para aprobarlo: ¿una respuesta a ésta nota/operación de Lejtman en Infobraden

Como era de prever, la oposición se opone: desde "Juntos por el Cambio" anunciaron que votarán en contra, y desde el FIT que se abstienen, porque la crisis la tienen que pagar los capitalistas pero no así, no ahora, no de éste modo y coso. Lo que a nosotros nos parece perfecto: hace rato que venimos diciendo hay que plantear una agenda de temas que, además de atender prioridades urgentes y repartir las cargas de un modo justo, pongan a cada uno en su lugar, en el mapa político. 

La década kirchnerista estuvo atravesada por grandes debates y discusiones en el Congreso, en torno a cuestiones centrales: la captación de la renta agraria diferencial vía las retenciones, la ley de medios, la deuda y el acoso de los fondos buitres, la reforma a la carta orgánica del Banco Central, la ley de abastecimiento y los abusos de los formadores de precios, el voto joven, la liquidación del sistema de jubilaciones privadas, las reformas al sistema de inteligencia, Argentina Digital, entre otros.

El Congreso se convirtió así en caja de resonancia de lo que los medios hegemónicos llamaban "la crispación kirchnerista", pero que en realidad era la osadía de Cristina de plantear ciertas discusiones en torno a determinados temas considerados "tabúes", avanzando sobre terrenos en los que la política (tal como se la entendió y definió en los 90') no debía meterse. En todos esos casos, la propia Cristina llamaba a la oposición a sumarse a los avances en temas que significaban profundizar y consolidar la democracia en esos "territorios" a los que no llegaba, pero casi nunca obtuvo respuesta.

El núcleo duro de la oposición que hacia 2015 terminaría conformando "Cambiemos" (la UCR, el PRO y la Coalición Cívica) se opuso sistemáticamente a todas y cada una de esas iniciativas, y las votó en contra incluso aunque se tratara de cosas que ellos mismos habían propuesto durante el menemismo, como pasó con los radicales o Carrió con la eliminación de las AFJP, la ley de medios o la recuperación de Aerolíneas Argentinas. Y la izquierda se abstuvo siempre, o incluso votó en contra.

En un caso, las razones estaban claras: esa oposición se alista de inmediato como infantería parlamentaria de los más poderosos de la Argentina, para dar la batalla por ellos desde sus bancas, como lo va a a hacer ahora en defensa de los diez o doce mil tipos más ricos del país y sus fortunas. Y en el caso de la izquierda, la explicación podría remitir a los dominios de la sicología: ese infantilismo de sostener una revolución imaginaria que jamás concretarán, sobre todo porque nunca desarrollan algo parecido o cercano a la estrategia correcta para conseguir los votos y el caudal político que les permita llevarla a cabo.

Como sea, el impulso del proyecto favorece al gobierno en más de un sentido: le pone un tema de agenda más en línea con su discurso de campaña y con las necesidades de su propia base electoral, y le despeja el panorama político poniendo a cada uno en su lugar, y sobre todo, a los opositores en el que quieren estar, por decisión propia. No se dirá que éste gobierno y éste presidente no son de hacer gestos conciliadores a los adversarios, como cuando retrocedió en la expropiación de Vicentín.

Pero esos gestos, hasta acá, no han sido nunca correspondidos, y si la política argentina se desenvuelve en un clima de reñidero, no es por culpa del gobierno o del presidente: es el tono que ha elegido la oposición para hacer política, que es el mismo que empleaban con Cristina cuando gobernaba. Si la situación se parece a la de la relación del gobierno con los principales medios, no es causalidad: esos medios editorializan a la oposición, le marcan la agenda y le imponen la línea, y así viene siendo desde 2008 por lo menos.

De modo que bienvenida la discusión, bienvenido el impuesto (que salga, y luego quede permanente) y bienvenida la oposición de los que se oponen, porque ayuda a no confundirse y recordar como y por qué ganamos las elecciones el año pasado. Y no se trata simplemente de pelearse por pelearse, o negarse a buscar consensos: en política, aunque se quiera ignorarlo o disimularlo, siempre es cuestión de representar; la cuestión es a quien o quiénes. Tuits relacionados: 

lunes, 2 de noviembre de 2020

LOS OTROS LIBERTARIOS

 

Cuando hace algunos años, durante el segundo mandato de Cristina, se unificaron en el FIT, despertaron cierta expectativa en algunos sectores: si el problema de la izquierda argentina que le impedía crecer políticamente era su tradicional sectarismo, al dejar de lado el "narcisimo de las pequeñas diferencias" en pos de una unidad más amplia, tenían todo dado para crecer.

Y si bien en un primer momento los resultados parecían indicar eso, con el paso del tiempo quedó claro que la cosa era un poco más compleja: siguieron confinados a un piso de votos (bien cercano al piso, digamos) que no es sino la suma de las pequeñas partes que se unieron entonces; con tendencia a  bajar si no modifican su estrategia política. 

No podrán decir que su amesetamiento de hace años en la insignificancia electoral obedece a las reglas de juego: si a alguien favoreció la reforma política aprobada por Cristina en el 2009 con la Ley 26571 fue a ellos; con el acceso gratuito a la publicidad de los medios audiovisuales en mayor porcentaje a su real caudal electoral, y el acceso en idénticas condiciones al financimiento estatal de las campañas.  

Sus nichos tradicionales de votos son los estudiantes (en especial de la UBA, con énfasis en algunas carreras, poco y nada en las nuevas universidades del conurbano), y algunos segmentos de trabajadores que corresponden a la "aristocracia obrera" por su nivel de salarios que destaca del promedio, a punto tal que cuando se formó el FITY -recordamos, segundo gobierno de Cristina- el principal relamo unificador era la eliminación de Ganancias sobre los salarios más altos. De entonces proviene su show de cortes en los accesos a la Panamericana, y los enfrentamientos con Berni.

Inmunes a los cambios en el contexto social y a los resultados electorales que indicarían alguna revisión de la estrategia, vienen analizando la realidad social con el mismo marco teórico desde 1917: el estallido social es siempre inminente, cualquier conflicto por mínimo que parezca puede proveer la chispa necesaria para que todo estalle por los aires y se derrumbe el capitalismo, y ellos tienen el deber de estar allí atentos para recoger los escombros, y "ofrecer a los trabajadores una salida de la crisis por izquierda, para que la paguen los capitalistas".

Como muestra el video de apertura (que es de octubre de 2018, pero podría ser de cualquier momento desde 1983 para acá), luego de "los trabajadores", vendría un "y" cada vez más largos: feminismos, movimientos ecologistas, desocupados, agricultores familiares, personas sin vivienda, inquilinos. Las lista es larga, y se agranda cada vez que aparece una demanda insatisfecha, así sea de ahorristas estafados por los bancos, o que quieren poder acceder a comprar dólares: allí estará la ambulancia trosca dispuesta a socorrerlos, sin sonrojarse por la defensa elíptica de la propiedad privada. 

Cualquier sector social que reclame o demande algo y necesite representación, debería pensar (según su estrategia) en ellos para representarlos; y pasan de cosechar sus (pocos) votos concretos en sectores que en definitivas están incluidos en el sistema, a querer captarlos entre los marginados de toda posibilidad de inclusión, como los que tomaron tierras en Guernica u otros puntos del conurbano. La famosa "cadena de equivalencias" de las demandas sociales que definía Laclau, pero sin la aptitud de los populismos para traducirlas en potencia electoral. 

Si pasan los años y una fuerza política sigue con el mismo marco teórico de análisis, del cual deriva las mismas prácticas políticas y los resultados no son los esperados, alguna revisión al respecto debería ensayar. Eso es, ni más ni menos, lo que intentaron decir el año pasado Altamira y Ramal, y le valió a su sector una dura pura al mejor estilo estalinista y su alejamiento del PO y como tales del frente de izquierda; demostrando que lo único que hubo con Solano, Del Caño o Bregman, es un trasvasamiento generacional del comisariato político para practicar el sectarismo hacia adentro y hacia afuera, en especial en su contacto con los sectores del peronismo, con el que siguen anclado en la misma trinchera que en 1945: se trata de una impostura que desvía a los trabajadores de su representación natural, que serían ellos, y asunto concluido.

Respecto a eso, hoy ponen sus cañones en Berni (como ayer lo hacían con Milani) y Kicillof, pero por motivos distintos: en el caso del histriónico ministro de Seguridad bonaerense, porque acaso inadvertidamente con su despliegue mediático y espectacularidad en la acción, les provee la imagen de víctimas de la represión a la protesta social que necesitan; más para repositorio de las anécdotas de las peñas de Sociales, que para modificar realmente la realidad en un sentido progresivo, o para configurar algún grado de amenaza potencial al poder real.

En el caso de Kicillof, podría pensarse en una cierta división de tareas hacia el interior de la oposición al gobierno nacional: mientras el núcleo duro de los medios hegemónicos y los partidos gorilas con mayor representación parlamentaria hace blanco en Cristina, le tocaría a la izquierda focalizarse en el gobernador de Buenos Aires, en tanto es uno de los dirigentes con mayor proyección política a futuro del peronismo/kirchnerismo. Sin embargo, nos permitimos dudar de que en realidad sea así: la "funcionalidad" de la izquierda a los planes del régimen que dice combatir exigiría que logre cobrar volumen político, superando el nivel de la irrelevancia; algo que por ahora está muy lejos de hacer. 

Lo mismo debe decirse del vínculo que intentan establecer entre protesta social, represión y crecimiento político: el sainete periódico que ensayan con Berni (donde ambos parecen asumir el rol que les toca) se parece más a los episodios del Coyote y el Correcaminos, que a las grandes luchas sociales que jalonaron la historia argentina. 

Para terminar, una reflexión; las propuestas políticas de la izquierda argentina (de las que el video de apertura provee un listado más o menos actualizado) no merecen siquiera discutirse, no porque no tengan validez teórica ni sean pertinentes al contexto, sino simplemente porque quienes las enuncian no tienen ni por asomo el volumen y espesor político que permita llevarlas realmente a cabo, y de seguir así, están muy lejos de conseguirlo. 

Por el contrario, todo indica que a éste paso van camino a convertirse en un consumo irónico en las redes sociales  como los "libertarios" (si es que no lo son ya), y a ser superados por éstos en los guarismos electorales. Tuits relacionados:  

lunes, 13 de abril de 2020

SECTAS


Si hablamos de sectas todos pensamos en Jim Jones y la masacre de Guyana, los mormones o los Testigos de Jehová: tipos que te tocan el timbre en tu casa y quieren convencerte con un librito (y un libreto), con insistencia, cerrados a oír razones u otras opiniones, convencidos de que son los elegidos para salvarse y salvar al mundo, transmitiendo siempre el mismo mensaje, sin importar ni los destinatarios, ni las circunstancias. Más acá en el tiempo aparecieron otros, como los terraplanistas o los antivacunas; que en general no escapan a la caracterización.

Claro que en política también hay sectas, o comportamientos propios de tales: todos recuerdan aquel apotegma de Perón cuando las cruzaba diciendo que en el peronismo no eran "ni sectarios ni excluyentes", y la segunda y tercera de las 20 verdades denostaban la política de los "círculos".

Al kirchnerismo en su tiempo -y después también- se lo acusó de sectario: fue cuando se criticaba a las "minorías intensas", los "patios militantes" o -y en tiempos macristas- la cultura del "resistiendo con aguante". No vamos a abundar al respecto, porque ya hemos hablado sobre el tópico.

¿Y como andamos de sectarismos por estos tiempos de cuarentena, en los que debemos permancer en casa, sin poder hacer política en el espacio público, y amplificando el efecto que de ordinario tienen en nuestras vidas las redes sociales, reducidas en la práctica a ser casi el único lugar para el debate político?

Andamos como mirando con una lupa que amplifica detalles, pero nos hace perder de vista el objeto de análisis que está por afuera del lente, y al amplificar detalles se pierden las perspectivas y proporciones, el tamaño real de cada objeto que compone la realidad. En términos políticos, su representatividad social y electoral, por ejemplo.

Pero al mismo tiempo podemos observar con más detalle y precisión típicos comportamientos sectarios, a saber:

* La secta macrista siquiátrica, con su granja de trolls y su call center funcionando a pleno como cuando eran gobierno, instalando el mismo puñado de consignas de entonces (como "la extincción de dominio retroactivo"), como efecto residual de las plazas del "Sí se puede" previas a la segunda vuelta electoral. Gente mentalmente detenida en un limbo mental en el que no pueden procesar que perdieron las elecciones, haciendo un bizarro revisionismo histórico de la presidencia de Macri, para recrear un mundo imaginario en el que fue exitosa, pero la gente fue ingrata porque no lo supo reconocer a la hora de votar.

* La secta radical, que sigue como siempre muy campante por la vida, como si nunca hubieran sido gobierno. o no tuvieran nada que ver en el desastre que heredamos, o por el contrario nos hubieran dejado un país en marcha y creciendo. Y desde esa nube de pedos vuelven a alzar el dedito acusatorio, reclamando preciosismos republicanos, o eficacia en la gestión. Como siempre, proponiendo soluciones para todo que -de un modo misterioso- nunca pueden aplicar cuando gobiernan. O reclamando como primera prioridad a la que debe atender el gobierno, la repatriación de los que quedaron varados en el exterior.

* La secta de izquierda, que aspectos estéticos aparte, es lo más parecido que hay a algún culto evangélico pentecostal. Cuando se unieron, hace unos años, despertaron la expectativa de levantar la puntería y aportar a mejorar la calidad de nuestro debate democrático; pero hoy está claro que lo hicieron simplemente impulsados por el espanto de quedar degollados por la cuchilla del 1,5 % de votos mínimos exigibles para sortear las PASO, lo que les haría perder el acceso a los fondos estatales y reduciría a nada sus ya escasas chances de acceder a un quiosco parlamentario.

El tiempo no los mejoró sino todo lo contrario, y acaso morigeró sus expectativas: ya no piden tomar por asalto el Palacio de Invierno, sino que funcione el Congreso, para tener cámara. O baten récords mundiales de idiotez, lanzando un paro nacional en cuarentena, con amenaza de movilizar y quizás buscando que los repriman o encarcelen, para tener algo que contarles a los nietos el día de mañana. Ojo, se les podría volver en contra, si alguien saca las cuentas y advierten que, aun contagiándose todos del virus, seguiríamos estando dentro del rango de cifras tolerables de infectados o víctimas. 

* Como olvidarse de la secta libertaria, nuestros Testigos de Alsogaray, cuyos miembros siguen ajenos al hecho de que, en el mundo entero y en especial en los países que nos ponen como ejemplo, las ideas que siempre defendieron están siendo tiradas a la basura, y las obras de Hayek o Friedman reemplazan al papel higiénico. Mientras tanto ellos acá, vulneran la cuarentena para recorrer los canales de televisión pidiendo rebaja de impuestos y de los sueldos de los funcionarios, ajuste del gasto público y -al mismo tiempo y sin explicar de donde saldrían los recursos- testeos masivos; punto en cual -no tan curiosamente- se dan la mano con la izquierda.

* Y para terminar, lo que tenemos acá a la mano: la secta socialista, que luego de haber sido por años el furgón de cola electoral de los detentadores del voto antiperonista en la provincia (como Usandizaga y Natale), quedaron descolocados frente a la experiencia kirchnerista, que desnudó a todos los "progresismos". Luego de eso, pasaron 12 años en el gobierno sin afectar ningún interés creado poderoso (ni el campo, ni la banca, ni los medios, ni los grandes grupos empresarios), y por el contrario conviviendo amablemente con ellos: stands de Expoagro, apoyo a los lock outs patronales, negativa a aplicar la ley de abastecimiento, abundante pauta publicitaria para comprar blindaje, el puerto de Rosario en manos de Vicentín, y así podríamos seguir.

Pero en las ceremonias de ésta secta, en especial de los iniciados o monaguillos del Gabinete Joven que hoy saltan a la palestra por una obvia necesidad de renovación biológica de un partido hasta hace poco manejado por gerontes, están librando una pelea imaginaria contra privatizaciones y ajustes inexistentes, recordando las consignas de aquellos campamentos de verano en los que compartían fogones con Tumini para terminar todos (ellos y Tumini) haciendo campaña por Urtubey y Lavagna, de la mano de la mujer de Barrionuevo. Tuits relacionados:

lunes, 18 de noviembre de 2019

DUROS CRUCES EN LA IZQUIERDA


Entre los que leen la pintada de arriba para abajo y separados por el pilar, y los que la leen de izquierda a derecha, sin separación.

Ojalá la sangre no llegue al río. 

lunes, 13 de mayo de 2019

LA IZQUIERDA MANUELA


Alguien debería decirle a este subproducto de la alfabetización de nivel universitario (*) que lo que dice es falso, porque fue justamente el kirchnerismo, durante el segundo mandato de Cristina, el que trató de recuperar el predio de la Sociedad Rural para el patrimonio del pueblo argentino: contábamos hace poco acá que para eso ella dictó el Decreto 2552/12 que dejaba sin efecto la venta a precio vil, y ordenaba la restitución del inmueble; pero una cautelar judicial lo impidió, y la causa duerme el sueño de los justos en la Corte Suprema de Justicia de la nación, desde mayo de 2013: seis años, los mismos que tiene de formado el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), entre el Partido obrero y otras fracciones del trotskismo.

Sin embargo, la pifia es anécdotica, o en todo caso, sirve para mostrar la absurda línea política en la que insiste una parte (acaso la más conocida) de la izquierda argentina: pegarle tanto al kirchnerismo y a Cristina como a Macri y su gobierno, y si nos ponemos a ver, más aun. Tienen una obsesión por hacer de constante telebeam del kirchnerismo, de Cristina y de sus principales figuras en cada oportunidad que se presenta, como Myriam Bregman durante la discusión por el aborto, o Pitrola y "La Izquierda Diario" ahora, cuando CFK lanzó su libro.

Justamente en el 2013 cuando se constituyó el FIT decíamos acá: "Aun así, partiendo de la base de que uno no puede imaginarse que un partido o sector político que apoya capte todos los votos posibles, y eso supone tener opositores que sean votados, es preferible que sean de izquierda antes que los Del Sel, Olmedo, De Angeli o Bergman. Es interesante ver como se van  comportar en el Congreso los diputados que metió el FIT, sobre todo si tienen la inteligencia de escapar a la lógica binaria del enfrentamiento político de los últimos años; que terminó chupándose a muchos opositores potables al kirchnerismo, detrás de la estrategia que marcaba gente como Lilita Carrió; en un juego de suma cero.

A la larga puede ser positivo para el gobierno que exista al menos un sector de la oposición que lo corra por izquierda con sus propuestas, claro que tener representación parlamentaria y más para una fuerza de izquierda (que tuvo que hacer una reelaboración teórica de lo que implica participar en las instituciones de lo que denominarían la democracia burguesa) impone el desafío de ser serios.".

Seis años después y a la luz de los resultados, no han demostrado estar a la altura del desafío: no solo no siguieron creciendo desde entonces, sino que se están reduciendo paulatinamente a ese 2 o 3 % nacional con el que partieron al formar el FIT; y ya ni siquiera logran capitalizar electoralmente la protesta social: contábamos esta semana acá que en Santa Fe quedaron afuera de las elecciones generales al no llegar al "piso" legal de votos pese a que se lo redujo a la mitad, y perdieron más de 7000 de sus escasos sufragios desde la elección del 2015.

Y hablando de protesta social: ¿dónde quedaron aquellos días en los que cortaban los acceso a la Panamericana, invariablemente cada jornada, acaso la situación de los trabajadores ha mejorado con el gobierno de Macri, respecto del de Cristina? ¿Han mejorado también los trenes metropolitanos, que el "Pollo" Sobrero no los interrumpe con medidas de fuerza sorpresa, a la hora en que los laburantes van a sus empleos?

Cuando las evidencias de que las opciones planteadas en el 2015 no eran lo mismo son brutales y se presentan a diario, persisten en su hipóptesis, sin la más mínima autocrítica al respecto; y tampoco les dice nada la evidencia de que si "son todos lo mismo", el pueblo prefiere al "mismo mejor", antes que a ellos; y es ahí cuando aflora en todo su esplendor que antes que todo y más que nada, son gorilas. 

El empecinamiento en creer que pueden "pescar" votos desencantados del kirchnerismo, cuando todas las evidencias de la realidad política no ha hecho sino fortalecer la identidad K y el liderazgo de Cristina sobre quienes la siguen, es digna de un estudio psicológico. Son una versión "combativa" de Carrió o Margarita Stolbizer, no mucho más que eso. 

Entienden la política como un ejercicio de onanismo juvenil, practicado por un conjunto de Peter Panes que se niegan a crecer, aunque algunos ya estén viejitos, como Altamira. Siguen con las mismas certezas inconmovibles de siempre, inmunes a todos los fracasos; y con una obstinación absoluta por mantenerse lejos de toda posibilidad de tener que afrontar el desafío de gestionar algo más que la fotocopiadora de un centro de estudiantes: un "Acá sí que no se gobierna", diría Capusotto.

No molestan ni joden a nadie, no hacen subir el riesgo país, no son objeto de análisis y preocupación en Wall Street, nadie sacó un Decreto 4161/56 para prohibir nombrar a Altamira, o cantar "La Internacional", ni el poder ni el establishment tiemblan en lo más mínimo ante su presencia o posible crecimiento. Son políticamente inocuos, y eso no les merece la más mínima reflexión, ni replanteo.

Por el camino que llevan, así como en aquel 2013 parecieron haber dejado de lado ciertas rémoras que los condenaban a la permanente intrascendencia política, y cuando gobierna la más cruda derecha neoliberal y en consecuencia estarían dadas todas las condiciones previstas por ellos para crecer y constituirse en alternativa, todo indica que marchan rumbo a un papelón electoral. Habrá que ver si los hace reflexionar. Tuits relacionados.
Video lisérgico y tuits relacionados:

(*) Sesión: junta o reunión de un concilio, congreso u otra corporación, tiempo durante el cual se desarrolla cierta actividad.

Cesión: transferencia (por lo general de bienes) que una persona hace a la otra.

jueves, 9 de mayo de 2019

NÚMEROS FINALES


El cuadro de apertura corresponde al escrutinio definitivo de las PASO del 28 de abril pasado, para la categoría a gobernador. Como ven, el frente “Juntos” formado por el PJ y sus aliados terminó ampliando la diferencia en relación al Frente progresista respecto al último porcentaje de mesas computado por el gobierno provincial en el escrutinio provisorio (97,32 %).

En el 2,68 % de las mesas faltantes y tal como señalábamos acá, el frente articulado por el PJ amplió su diferencia en 10.663 votos, consecuencia de que en esas 163 mesas sumó 26.882 votos, contra 16.228 votos del FPCyS, y 10.689 votos de Cambiemos. Para tener una idea de lo sesgado de la carga de las mesas por el gobierno socialista, ver que en ese residuo de mesas faltantes el peronismo y sus aliados obtuvieron apenas 35 votos menos que la suma de las otras dos listas (Frente Progresista y Cambiemos).

En el mano a mano entre Perotti y Bonfatti, la diferencia se redujo finalmente a 45.384 votos: 1298 menos que en el resultado obtenido al detenerse el escrutinio provisorio. En ese puñado de mesas que faltaban contar, incluso lo superó: sumó 17.526 votos contra 16.228 del ex gobernador.

Los porcentajes que expresa el cuadro de apertura están calculados sobre el total del padrón provincial, a los fines de determinar los partidos y alianzas que superaron el piso del 1,5 % que establece la ley provincial para poder participar de la elección general. Si se los computa sobre el total de los votos válidos emitidos (o sea, incluyendo los votos en blanco), el Frente Juntos (PJ + aliados) sumó el 39,90 % de los votos, el Frente Progresista el 28,92 % y Cambiemos el 18,30 %.

Si en cambio los porcentajes se calculan sobre los votos válidos afirmativos (es decir, los que eligieron una lista), el PJ y sus aliados obtuvieron el 42,81 % de los votos, el FPCyS el 31,03 % (o sea que la diferencia final fue del 11,78 %) y Cambiemos con la candidatura de Corral el 19,63 %.

Muy interesantes son las comparaciones de estas PASO en la categoría a gobernador, con las del 2015 para el mismo cargo: así por ejemplo el Frente Progresista había obtenido entonces 533.087 votos sumando las candidaturas de Miguel Lifschitz y Mario Barletta (la UCR integraba el frente por entonces, porque fue antes de la Convención de Gualeguaychú que la integró a Cambiemos). Es decir 22.642 votos más que los que ahora obtuvo Bonfatti como candidato único de la lista.

Cambiemos no existía como tal en 2015, y el PRO fue a las elecciones como Unión Pro Federal, con Miguel Del Sel como único candidato, que obtuvo 582.521 votos: 259.586 más que los que obtuvo ahora Corral.

El PJ (por entonces Frente Justicialista Para La Victoria) también tuvo un único candidato, que fue Omar Perotti, y obtuvo entonces 365.239 votos, es decir 99.822 menos que los que él mismo obtuvo el 28 de abril de este año, y 338.929 menos que los que obtuvo el conjunto del frente “Juntos”, sumando los votos de María Eugenia Bielsa.

Hasta acá venimos comparando PASO contra PASO, pero los 704.168 votos que el peronismo y sus aliados obtuvieron en las de este año en la categoría de gobernador y vice superan en 145.597 votos los que obtuvieron Perotti y Alejandro Ramos en las elecciones generales del 2015. El dato es relevante porque entonces Oscar “Cachi” Martínez fue en lista propia por el massismo (Frente Renovador) como candidato a gobernador, obteniendo 131.313 votos en las PASO, y solo 70.429 en la elección general; y en esta elección su sector participó de la interna del frente armado por el PJ.

Las conclusiones son claras: al desgaste propio de la gestión de Macri, Cambiemos le sumó la falta de un candidato taquillero como Del Sel, y buena parte de sus votos migraron al peronismo; al que además le dio excelentes resultados la estrategia de ampliar aun más los alcances de la unidad que había alcanzado para las elecciones provinciales del 2015.

Y el otro dato es que el Frente Progresista sigue perdiendo votos, como le viene pasando sistemáticamente desde aquel 48 % de Hermes Binner en el 2007, con 864.524 votos: el desgaste de la gestión es notorio. En la categoría de diputados provinciales, los 561.883 votos que obtuvo en las PASO Miguel Lifschitz encabezando la lista no alcanzaron los 584.017 votos que sacó en la elección general de hace cuatro años, como candidato a gobernador: se cae así el mito del “gran elector” al cual solo la falta de la reforma constitucional con reelección lo privó de ganar. (*)

Un caso de diván el de la izquierda en cualquiera de sus dos vertientes: en 2015 el FIT con el mismo candidato a gobernador que ahora (Octavio Crivaro) había pasado el filtro de las PASO con 39.040 votos, y en las generales consiguió trepar a 44.686. Cuatro años después, y en medio de una provincia incendiada por despidos, suspensiones, cierres de empresas, procedimientos preventivos de crisis y caídas del salario, se quedaron afuera de la general al conseguir solo 37.165 votos, y no llegar al 1,5 % del padrón que, como dijimos antes, exige la ley provincial.

Mientras tanto la Nueva Izquierda (el MST y otras fuerzas) logró subir -comparada PASO contra PASO- de 23.821 votos en el 2015 para gobernador, a 25.926 ahora, sin pasar el filtro legal, aun cambiando de candidato: al parecer, el único “éxito” que obtuvieron fue morderle un puñado de votos al FIT, quedando ambos dentro del rango de la insignificancia electoral.

Para finalizar, mucho se habla de los cambios de tendencia que se producen en Santa Fe entre las PASO y la elección general, pero lo cierto es que ya en el 2015, los que más creció entre una instancia y la otra fueron el PJ y sus aliados: obtuvieron entonces 193.332 votos más a la hora de los bifes, contra 50.930 más del Frente Progresista y 46.041 más de Miguel Del Sel con la boleta del PRO.

(*) Actualización: Como consecuencia directa de eso, Lifschitz anunciaría que da marcha atrás con la consulta popular por la reforma, un absurdo que nunca debió haber puesto en marcha.

sábado, 1 de diciembre de 2018

"GOLPEAR JUNTOS, MARCHAR SEPARADOS"

viernes, 16 de marzo de 2018

EL LIBRO DE LAS REVELACIONES


Como se estaban disipando las bombas de humo de "la luz verde para debatir la despenalización del aborto" y "Macri, el feminista menos pensado que propone la equidad de género en las relaciones laborales", Lousteau (la Manaos de "Cambiemos") acudió en auxilio propio y del gobierno; y para fortalecer su imagen de "progre" le preguntó al Jefe de Gabinete durante su paso por el Congreso cuanto gastaba el Estado en sostener el culto católico, y cuanto cobraban los obispos.

El resultado fue previsible: de todos los temas que se dipararon con el informe del Jefe de Gabinete, todos los medios hegemónicos salieron en cadena a celebrar la "revelación" aportada por Peña, a partir de la pregunta de Lousteau; y la izquierda se engancha y se desayuna con que hay leyes que derogar, porque financian a la iglesia. 

Mientras tanto, por supuesto, toda la discusión sobre la economía, la vuelta del FMI, el posible préstamo de 10.000 millones de dólares, el cepo a las paritarias, la inflación de febrero que no subió como dijo Peña a menos que 2,4 % sea menos que el 1,8 % que había dado en enero, pasaron a un completo segundo plano: Durán Barba, agradecido.

Lo curioso es que un diputado pregunte y el Jefe de Gabinete responda como si se tratara de secretos de Estado, sobre datos que figuran en el presupuesto de todos los años; y el de éste (aprobado a fines del año pasado) no es la excepción, como pueden ver en ésta captura de pantalla, sacada de la parte correspondiente a la Secretaría de Cultos del Ministerio de Relaciones Exteriores:


Donde como pueden ver, figura no solo cuanta plata gasta el Estado en el sostenimiento del culto católico, sino cuantos son los obispos, arzobispos, curas y seminaristas que cobran una asignación mensual pagada con dineros públicos; en base a un conjunto de normas sancionadas en la última dictadura. Con lo que "El Libro de las Revelaciones" no sería el Apocalipsis como hasta ahora se pensaba, sino el Presupuesto nacional.

Antes de que alguno se apresure a conjeturar que acá estamos a favor del "beneficio", leer ésta entrada escrita apenas 3 días después de la elección de Bergoglio como Papa, hace exactamente cinco años atrás. Lo cierto es que más allá del pago de una "asignación" (jubilación de privilegio, en realidad) a los obispos y arzobipos creada por Videal, la obligación del gobierno federal de proveer al sostenimiento del culto católico surge del artículo 2 de la Constitución Nacional.

De allí que nosotros decíamos hace cinco años atrás y en medio de la euforia de la elección de un Papa argentino que la asignación a los obispos (exenta además de pagar Ganancias) era "Un privilegio que es consecuencia de la interpretación que se hace del artículo 2 de la Constitución Nacional, que establece la obligación del gobierno federal de proveer al sostenimiento del culto católico, apostólico romano; una rémora de 1853 que ni siquiera la reforma del 94' (que por ejemplo eliminó el requisito de ser católico para poder ser presidente) eliminó.". 

Y de allí que más allá de derogar la Ley 21.950 de 1979 (que es la que establece la "asignación" para obispos y arzobispos), la discusión sobre el sostenimiento del culto católico o la separación de la iglesia y el Estado requiere de una reforma constitucional; como sin ir más lejos sancionó el Congreso en mayo de 1955, en pleno conflicto del gobierno de Perón con la jerarquía ecleciástica. O sea, un debate tan posible hoy como el de la pena de muerte, digamos.

Pero "revelación", lo que se dice "revelación", las pelotas. A menos que cierta gente -como Lousteau- voten a favor de algo (como el Presupuesto, ponéle), sin haberlo leído antes en detalle:  


domingo, 9 de julio de 2017

DOS PREGUNTAS A LA IZQUIERDA


1. Dado que Cristina dijo textualmente que " lo que debemos hacer es convocar a una gran votación el 13 de agosto" ¿por qué asumen tan fácilmente que esa gran votación solo es posible votándola a ella, no son acaso ellos los verdaderos representantes de los trabajadores?

2. Si las centrales sindicales (en especial la CTA y la Corriente Federal de los Trabajadores) toman el consejo y posponen la movilización para después de las PASO ¿qué les impide a ellos movilizar a las masas convocando por su cuenta a un plan de lucha?

sábado, 20 de mayo de 2017

OBLIGADOS A REPRESENTAR


Mario Wainfeld suele decir en sus columnas en Página 12 que los dirigentes sindicales están “obligados a representar”; una expresión para ilustrar sobre la dinámica propia del conflicto social, que cuando escala termina reduciendo los márgenes de maniobra de esos dirigentes para administrarlo, o (ejem) hacerse los boludos.

Por mas vocación negociadora que se tenga y por más amañadas que estén las elecciones en cada grenio, para permanecer en sus cargos los sindicalistas necesitan revalidarse electoralmente, y para lograrlo es indispensable exhibir resultados concretos para sus afiliados; y si no se puede, una actitud firme para conseguirlos.

De lo contrario se les puede venir encima aquello de “con la cabeza de los dirigentes”, y si no que lo digan los “gordos” de la CGT, que tuvieron que huir corriendo de su propio acto. Cuanto más abajo se esté en la pirámide de representación sindical, más cierto será el axioma: si en las superestructuras se puede ir surfeando las olas del conflicto, en las bases hay que saber nadar, para no ser desplazados por la corriente.

El amplísimo triunfo de Roberto Baradel en las elecciones del SUTEBA (con más margen incluso que en la elección anterior) corrobora una vez más -por si hiciera falta- que así son las cosas: el tipo se puso el conflicto docente al hombro, contra todo y todos; llámense la agresión, las amenazas (directas o veladas, como la de Macri en el Congreso), las descalificaciones, las operaciones de prensa, los intentos de quebrar los paros convocando a “voluntario” o descontando los días de huelga, y de aislarlos del conjunto de la sociedad; desacreditando su lucha y el rol que debe cumplir el sindicalismo, al mismo tiempo.

Pero quedó demostrado con los números de la elección (es decir, con la decisión de los propios representados de Baradel) que le erraron fiero, porque para empezar eligieron como blanco a un dirigente que (estética personal aparte) es todo lo contrario de los “gordos” cegetistas rosqueros y transeros: no tiene denuncias de corrupción en su contra ni un abultado patrimonio imposible de justificar, su dinámica sindical está atada permanentemente a lo que van decidiendo las bases, y no le pueden decir que no les hizo paros a otros gobiernos; incluyendo a aquellos con los que simpatizaba políticamente, como el kirchnerismo.

La victoria de Baradel es entonces, una rotunda derrota de Macri y Vidal, y de su estrategia para doblegar al sindicalismo combativo para poder imponer su programa de flexibilización laboral, recorte de derechos y baja del salario.

Lo que no supone que Baradel y su gremio hayan ganado la batalla del salario y la paritaria nacional docente, sino que -contra lo que sostenía el gobierno- cuenta con el respaldo mayoritario de los docentes para seguir librándola.

El gobierno y los medios del dispositivo hegemónico oficialista apostaron indisimuladamente al caballo de Troya trosco; curiosamente la “amenaza” que siempre acecha al sindicalismo “tradicional” que no luche a fondo, o defeccione en la defensa de los intereses de sus representados. Y si se nos permite, está bueno que así sea, porque los trabajadores deben ser representados por los que tengan más convicción para hacerlo, vengan de donde vengan.

Pero la lista de la izquierda en el SUTEBA fue una “amenaza” que en términos prácticos fungió más como segunda marca de “Cambiemos” o como pinza del operativo del gobierno nacional y el bonaerense para cerrar el cerco sobre baradel y la huelga docente.

Un triunfo de la lista de Del Plá hubiera sido visto más como un éxito de Vidal que de Pitrola, Altamira o la izquierda clasista combativa y luchadora; le pese a quien le pese.

Ese era el contexto que determinaba la elección, el mismo contexto que por lo general los troscos nunca saben ver, y por eso también fueron parte de los grandes derrotados: podrán pescar en buena ley (y si los trabajadores así lo deciden) algo en términos de representatividad cuando los que deban asumirla flaqueen; pero también cuando su praxis sindical se emparente con la política en un punto: dejar de actuar siempre como si efectivamente todos (ellos excluidos, por supuesto) fuéramos lo mismo.

viernes, 9 de diciembre de 2016

LA VANGUARDIA ILUMINADA DE LA REVOLUCIÓN



sábado, 16 de julio de 2016

NO PUEDEN MÁS DE BOLUDOS


Uno creía que cuando pidieron espacios gratis en radio y televisión para hacer campaña por el voto en blanco en el balotaje ya habían tocado fondo, y no podían hacer más boludeces.

Pero no: se empeñan en asombrarnos, y ahora le piden a Lombardi espacio en la TV pública para "La Izquierda Diario", el noticiero que armaron en Youtube.

Salvo que lo hagan para que el tipo les diga que no y luego quejarse porque los censuran, un completo disparate. Y aun así.

Es más: si Lombardi es zorro les dice que sí, los programan a las 3 de la madrugada y listo: sacan chapa de pluralistas para exhibir cada vez que alguien se queje de los contenidos en los medios públicos.

Algo así como el famoso cuento del antisemita y su amigo judío: "¿cómo nos van a decir que no somos pluralistas, si hasta los troscos tienen su propio programa en la TV pública?"

Con lo cual terminarían convalidando a uno de los más nefastos ejecutores de la política de buchoneo y persecución cultural del gobierno. 

jueves, 19 de noviembre de 2015

VAN POR LA DERROTA DIGNA


Proponen y militan el voto en blanco, porque "los dos candidatos son lo mismo: la expresión del modelo de ajuste y devaluación que quiere hacer caer el peso de la crisis sobre los trabajadores".

En éste contexto, una expresión de impotencia política, funcional al que termine ganando (ni hablar si es Macri), porque hace más de 30 años vienen planteando que "la salida de la crisis (la misma y eterna "crisis terminal del capitalismo") es por izquierda".

O la crisis terminal del capitalismo está demorando más de lo previsto, o la señalización vial para salir de ella no es muy clara, o son unos nabos atragantados de libros mal digeridos.

Piden autorización para "fiscalizar el voto en blanco" y espacios audiovisuales gratis para propagandizarlo, lo que comprobaría que en realidad son subnormales.

Tratan de apropiarse de antemano de los votos en blanco del domingo que viene, como si todos les pertenecieran por tratarse de electores que obedecieron su orden de batalla; siendo que esos votos en blanco pueden ser más o menos que los que obtuvo Del Caño como candidato a presidente.

Si son menos, será un fracaso: quedará comprobado que ni siquiera todos sus propios votantes les dan pelota: pavada de vanguardia.

Si son más, el fracaso será rotundo: quedará comprobado que les dan más pelota cuando llaman a no votar por nadie, que cuando piden el voto para ellos. 

Algo así como el famoso "todos prometen, nadie cumple, vote a nadie"; o poner adentro del sobre una feta de salame, en lugar del salame entero; como cuando votaron al FIT.

Y se pudo comprobar que no es un problema generacional: Del Caño ha disipado rápidamente las esperanzas que pudo suscitar al vencer en las PASO a Altamira; demostrando fehacientemente que es capaz de habitar sin inconvenientes la misma nube de pedos que él.

Si propiciando el voto en blanco terminan siendo funcionales al triunfo de Macri, no van a tener mucho tiempo para vanagloriarse, porque serán parte de la derrota popular; no de la victoria de un grupito de esclarecidos.

Y si se concreta el ajuste que ellos mismos anuncian y salen a la calle a protestar, la "revolución de la alegría" los cagará bien a palos, sin miramientos. Van a extrañar a Berni.  

O sea que por donde se lo mire estos -que se reían de Stolbizer- ya perdieron.

Pero seguramente dirán que fue una derrota digna.