LA FRASE

"MIS DIFERENCIAS CON EL PRESIDENTE SON PÚBLICAS Y NOTORIAS, PERO QUIERO AGRADECERLE QUE ME HAYA DADO ESTA OPORTUNIDAD DE ORDENAR PERSONALMENTE UNA REPRESIÓN." (VICTORIA VILLARRUEL)
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sábado, 28 de marzo de 2026

EXPRÓPIESE

 

En la reaparición pública de Adorni con su stand up cotidiano en el que se defendió de las acusaciones de corrupción en su contra como la almeja (enterrándose con la lengua), pasó casi desapercibido el anuncio que hizo de que el gobierno enviaría una serie de proyectos de ley para "garantizar la propiedad privada".  Pasó desapercibido hasta que anoche lo recordó el presidente en cadena nacional, en un mensaje en el que celebró que la justicia de Estados Unidos le diera la razón a la Argentina en el litigio iniciado por el fondo Burdford Capital, por la expropiación del 51 % de las acciones de YPF.

En realidad, se trata de un conjunto de proyectos que ya habían sido anunciados cuando el Poder Ejecutivo convocó al Congreso a extraordinarias, y entre ellos en esa oportunidad merecieron más atención las modificaciones a la Ley 26737 del dominio de tierras rurales aprobada en el gobierno de Cristina para limitar la tenencia y propiedad de tierras en manos de extranjeros; y a la Ley 26815 de manejo del fuego, en éste caso para eliminar los cambios introducidos en 2020 por la Ley 27604 a instancias de un proyecto presentado por Máximo Kirchner, para limitar el uso de las tierras afectadas por los incendios a los fines productivos o de desarrollos inmobiliarios, por un plazo de 60 años desde su extinción. Casualmente cuando se ha presentado un proyecto de capitales israelíes para construir una ciudad-country en 100.000 hectáreas no determinadas aun de la Patagonia.

Pero también estaba incluido en ese conjunto de proyectos -y es el que interesa analizar aquí- uno para modificar la Ley 21499 de expropiaciones, limitando -según dijo Adorni- las causas por las que un bien puede ser declarado de utilidad pública para ser expropiado, aunque en rigor el jefe de gabinete -demostrando que del tema, como de tantos otros, entiende poco- dijo que no correspondía que el Estado resolviera eso "unilateralmente". Milei agregó que proponen que la expropiación sea "para situaciones excepcionales" (como si no hubiera sido siempre así), y para pagarles m{as indemnizaciones a los expropiados, lo que de mono alguno sorprende.

La pregunta sería en ese caso a quien le tendría que preguntar el Estado (garante del bien común) si algo es o no de utilidad pública para expropiarlo, o con quien lo tendría que discutir; cuando determinarlo es un acto propio del ejercicio de su soberanía exterior y supremacía interna para imponerse al interés particular; y el particular afectado por la privación de un bien lo único que puede discutir (en sede administrativa y judicial), es el precio, o sea el monto de la indemnización que se le debe pagar para desapoderarlo del bien.

Y no se trata de inventos chavistas ni nada por el estilo: la cuestión de la expropiación de bienes por causa de utilidad pública estaba ya en el artículo 17 de la Constitución Nacional original sancionada en 1853, y siguió estando hasta el día de hoy, con el mismo texto. Es decir que aun la muy liberal Constitución ideada por Alberdi -que en el mismo artículo protegía y protege la propiedad privada incluso de las necesidades del país ante una guerra: ("Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones ni exija auxilios de ninguna especie")- admitía la expropiación de un bien por causa de utilidad pública.

Y la Constitución peronista de 1949 ratificaba el concepto (la expropiación procede por causa de utilidad pública declarada por ley, y previamente indemnizada) en su artículo 38, en el que consagraba la función social de la propiedad privada: "La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo e intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva. La expropiación por causa de utilidad pública o interés general debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.". En el artículo 40 establecía las pautas para expropiar -si fuera necesario- los bienes afectados a los servicios públicos, y fijaba las pautas para la indemnización en ese caso en particular.

Lo que se trataría de modificar ahora -entre otros- es el artículo 1 de la Ley 21499 (1977) que dice lo siguiente: "La utilidad pública que debe servir de fundamento legal a la expropiación, comprende todos los casos en que se procure la satisfacción del bien común, sea éste de naturaleza material o espiritual.". Su antecesora la Ley 13264 (1948) establecía en su artículo 1: "El concepto de utilidad pública comprende todos los casos en que se persiga la satisfacción de una exigencia determinada por el perfeccionamiento social.".

Similares conceptos contiene la Ley 7534 (1975) de Santa Fe en su artículo 1: "El concepto de interés general comprende todo aquello que represente o tienda a lograr una satisfacción material o espiritual para la colectividad.", y la Constitución provincial reformada el año pasado dice en su artículo 21 (que reproduce exactamente el artículo 15 de la Constitución de 1962): "La propiedad privada es inviolable y solamente puede ser limitada con el fin que cumpla una función social. El Estado puede expropiar bienes, previa indemnización, por motivos de interés general calificado por ley."

Hasta los tratados bilaterales de inversión (TBI) firmados en abundancia durante la década del 90' al calor de las reglas del Consenso de Washington dejaron a salvo la facultad expropiatoria del Estado; algo que solo podía ocurrírsele a este gobierno de ocupación colonial que padecemos, y lo dejó plasmado en la Ley 27742 (ley de bases), más específicamente en el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, en el artículo 200 inciso b): "El Estado nacional garantiza a los VPU adheridos al RIGI: b) La plena disponibilidad de sus activos e inversiones, que no serán objeto de actos confiscatorios o expropiatorios de hecho o de derecho por parte de ninguna autoridad argentina. El Estado prestará al VPU toda la colaboración necesaria para repeler actos confiscatorios o expropiatorios de hecho o de derecho provenientes de cualquier autoridad nacional, o de jurisdicciones locales o extranjeras;...".

Es decir que el Estado les asegura a determinados inversores que jamás serán expropiados -ni por él, ni por las provincias ni por los municipios- aunque exista una necesidad pública que así lo justifique; pudiendo llegar incluso (está implícito en el texto) a usar la fuerza para impedirlo, o intervenir una provincia a esos fines, estirando los preceptos constitucionales de los artículos 5 y 6 CN (hasta violarlos) en beneficio exclusivo del capital extranjero.

Expresiones tales como "utilidad pública", "satisfacción del bien común, sea éste de naturaleza material o espiritual", "perfeccionamiento social", "satisfacción material o espiritual para la colectividad" o "interés general" son los que en doctrina se conoce como conceptos jurídicos indeterminados, que el constituyente y el legislador dejan deliberadamente abiertos para poder captar en forma dinámica todas las situaciones que pueden presentarse a través del tiempo, y que imponen que el Estado actúe expropiando un bien particular, que son múltiples y variadas y van desde evitar que una fábrica abandonada o vaciada por sus dueños cierre y se pierdan puestos de trabajo (de hecho así se ha hecho en el caso de la mayoría de las fábricas recuperadas), o para retomar el control de la petrolera estatal y alinearla con los objetivos del país y el desarrollo nacional en materia energética; como hizo el gobierno de Cristina en 2012 con la Ley 26741; que habilitó la recuperación del control de YPF por el Estado nacional.

Esta última mención no es casual en éste post, pero tampoco -creemos- en éste momento y en relación al litigio que el Estado nacional sostiene en Estados Unidos contra el fondo buitre  Burford Capital, por la expropiación del 51 % del paquete accionario de YPF. Un litigio en el que la Argentina contó hasta con el apoyo de del gobiernos de los EEUU, que no hace más que defender su propia ley de inmunidad soberana de los Estados en su territorio, y su prevalencia sobre cualquier estatuto societario; que es lo que viene sosteniendo la Argentina desde el inicio del litigio, y que el fallo del tribunal de apelaciones yanqui acaba de convalidar, dándole la razón y revocando el fallo de la jueza Preska, que ordenaba pagar una indemnización colosal a los demandantes, y transferirles las acciones de la petrolera.

Si no estuviéramos en manos de un gobierno infiltrado en todas sus líneas por los agentes del capital financiero internacional, si de allí no proviniesen todos los principales funcionarios del Ministerio de Economía (y ahora también de la cancillería), si las políticas de éste gobierno no hubieran alentado el desembarco en el país de fondos especulativos como el propio Burford Capital que litiga contra Argentina por la recuperación de YPF para participar del festival de ganancias fáciles de la bicicleta financiera (y que acaba de recibir un fallo adverso para sus intereses, pero favorable para el país), si funcionarios de éste mismo gobierno (como el ex Procurador del Tesoro Castro Videla o el diputado Fargossi) no hubiesen estado vinculados al fondo litigante como abogados, si ese mismo gobierno no estuviera desesperado por rifar los recursos naturales del país y el patrimonio público para hacerse de dólares para pagar la deuda y si no estuviera tratando de evitar que los latrocinios y saqueos de hoy no puedan ser revertidos mañana por un futuro gobierno, uno podría pensar que cuestionar en éste momento la potestad expropiatoria del Estado o pretender disminuirla en su potencia jurídica sería pura casualidad.

Pero en éste contexto no puede ser sino otra cosa, amén de la demostración palmaria de que el presidente tiene severos trastornos mentales y vive en una dimensión paralela; tanto que dijo que expropiar está mal y es un robo (cuando se paga una indemnización), luego de un fallo de un tribunal del país del cual es siervo incondicional que dijo todo lo contrario. Tuits relacionados: 

jueves, 11 de septiembre de 2025

EL EMPACADO

 

Dos días antes de las elecciones bonaerenses del domingo pasado, decíamos en ésta entrada (cuya relectura nos permitimos recomendar): "Y si fracasó Macri y chocó la calesita después de haber ganado las elecciones de medio término de 2017 (tras su único año de crecimiento económico), como no había de fracasar Milei, que hizo (en palabras de Macri) lo mismo pero más rápido, y más rápido también agotó su capital político, cansó a la sociedad, causó más daño y más profundo, y se quedó más rápido sin dólares."

"Inviabilidad económica y política del plan, inviabilidad social de sus efectos, inviabilidad institucional de un experimento autoritario en un régimen de democracia formal y finalmente, inviabilidad de un experimento personalizado (que no conducido) por un absoluto demente, rodeado de una corte de fenómenos de circo absolutamente incapaces de interpretar racionalmente la realidad circundante, y obrar en consecuencia. Todo esto antes de que se abran las urnas bonaerenses el domingo, lo que en todo caso (y si se confirman los pronósticos previos) no hará más que oficializar el certificado de defunción del experimento.".

Llegó el certificado cuando se abrieron las urnas, y ya estamos en el después, aunque al parecer el gobierno y Milei siguen en el antes: en su discurso del domingo (que en nuestra humilde opinión era absolutamente irrelevante) se hizo tiempo para perpetrar un oxímoron: mientras prometió hacer autocrítica y corregir todos los errores que hubiera que corregir, ratificó el rumbo del gobierno y el plan económico, y prometió profundizarlos, como si no hubieran sido las causas principales de la derrota.

Y lo que vino después del lunes negro en los mercados (cuya racionalidad intrínseca como actores a los que hay que prestarles atención debería como mínimo ser puesta en discusión), fue más de lo mismo: anuncios funambulescos de mesas políticas, resurrección del extinto Ministerio del Interior para designar a un amanuense de Francos, el anuncio del FMI de ratificar su respaldo al plan del gobierno (lo que en éste contexto es claramente un salvavidas de plomo), y anuncios de tender puentes con los gobernadores y ciertos sectores de la oposición hasta ayer "dialoguista", "constructiva" y "racional", pero no exenta de comerse puteadas y destratos de los que se soñaron hegemónicos a largo plazo. Gobernadores que le están diciendo a Milei -en todos los tonos- que ya llegó a la puerta del cementerio, y de ahí en adelante siga solo por su cuenta.

Ahí está sino el caso de Pullaro, travestido en opositor a las apuradas y descubriendo todos los días un museo de novedades sobre lo que representan Milei y su gobierno, que no es ni más ni menos que lo que representaron desde el primer día, cuando él decía que le gustaba más el Milei presidente que el Milei candidato, o que Néstor Kirchner fue el peor presidente desde el retorno de la democracia.

En una estrategia política como mínimo curiosa (por no decir demencial) el presidente acaba de vetar la ley de financiamiento educatio (con un decreto en el que deja clarísimo que los salarios docentes y no docentes perdieron por goleada frente a la inflación), y  anuncia que vetará todas las leyes que pongan en riesgo el plan de ajuste, como la del hospital Garrahan o la del reparto coparticipable de los ATN promovida por los gobernadores; mientras les ofrece a cambio apoyo nacional para tomar deuda en los mercados internacionales, con un riesgo país en los 1200 puntos. El Mago Sin Dientes es más serio.

Mientras tanto el círculo rojo, por la pluma de Morales Solá, lo amenaza con que se amigue con su vice, o tratarán de desplazarlo apelando a la ley de acefalía en la persona de Schiareti (que seguramente tendrá una banca de diputado nacional a partir de diciembre), sin explicar como sería posible eso sin la anuncia del peronismo en el Congreso; y Carrió deja por un rato de tomar sol al costado de la pileta para contarnos que ya no es enemiga de Cristina, que no existe más el kirchnerismo y que Axel Kicillof es un muchacho educado, como si nadie se fuera a dar cuenta que intenta reversionar la idea del pacto del 70 % que soñaba Larreta, excluyendo al kirchnerismo y garantizando una futura elección presidencial sin sobresaltos, gane quien gane. 

Hasta acá, como se puede ver, nada nuevo bajo al sol, al menos en lo que al cuadrante gorila de la política argentina se refiere: apenas se sacudieron el polvo de otro porrazo electoral, ya están ofreciendo soluciones que nadie les pidió y empezando a operar en la interna del peronismo, como hacen cada vez que se sienten (o saben) derrotados, y es inevitable que lo que esperaban ver muerto y enterrado, vive y se prepara para volver a gobernar. Lo que se hizo (erróneamente) desde el peronismo con las candidaturas conciliadoras de Scioli, Alberto y Massa lo quieren hacer ellos desde afuera, parasitando a Kicillof, para no correr riesgos en caso que sea candidato primero, y presidente después.

La novedad (la salida para ser más precisos) la tenemos que aportar nosotros, para volver a sacar al país de un desastre en el que lo metieron ellos en su afán de borrarnos del mapa y de la historia. De allí que el imperativo de la hora (marcado por la enorme responsabilidad política e incluso institucional que nos toca) es no dar ningún partido por ganado antes del pitazo final, redoblar esfuerzos de acá a octubre para refrendar el urnazo bonaerense y -hasta donde se pueda- replicarlo en todo el país, empezando por ir a buscar el voto de los que siguen sin ir a votar, creyendo que así resuelven algo, sobre todo entre los sectores populares más agredidos por las políticas del gobierno nacional.

Aun en las precarias condiciones democráticas en que los argentinos irán a las urnas, con la dos veces presidenta de la nación, presidenta del principal partido político del país y principal referente de la oposición presa y proscripta por una condena absurda. Y dejarse de boludear con internas anticipadas que a nada conducen cuando además, para las elecciones nacionales de éste año (que están a poco más de un mes de distancia) se suspendieron las PASO, y se supone que se armaron listas de unidad para que todos se sintieran más o menos contenidos.

Para llenar de votos no solo las urnas, sino la legitimación de quienes ocupen responsabilidades institucionales en el Congreso de la nación para continuar oponiéndose de frente a las políticas de hambre y miseria de este gobierno horrible, con todos los medios (y todos es todos) que la Constitución pone al alcance. Y si el presidente insiste en hacerse el empacado e intentar cumplir con su promesa de salir con los pies para adelante antes que modificar el rumbo de su gobierno, habrá que hacerlo entrar en razones sin darle lugar para victimizarse. Tuits relacionados:

domingo, 7 de septiembre de 2025

EL FUSILADO QUE VIVE

 

martes, 24 de septiembre de 2024

INTERNITAS

 

miércoles, 20 de marzo de 2024

DISPAREN SOBRE AXEL

 

Milei escupe sapos y culebras contra todos los gobernadores, los acusa de "degenerados fiscales" y les recorta los subsidios al transporte, las transferencias para obra pública y los fondos para pagar el incentivo docente. Pero en el caso de Kicillof redobló la apuesta y le quitó los puntos adicionales de coparticipación que le había otorgado Alberto Fernández a costa de la CABA, para compensar en parte a la mayor provincia del país por el modo en el que la perjudicó el reparto de los recursos federales que establece la Ley 23.548.

Frente al ajuste nacional, todos los gobernadores se ven forzados a buscar otras fuentes de recursos para que no les estallen sus provincias, pero Milei solo llama a la rebelión fiscal contra el gobernador de Buenos Aires, en defensa de los 2000 mayores propietarios rurales de su provincia; tratando de reeditar por esa vía el enfrentamiento por las retenciones móviles de la resolución 125, y desestabilizar a su gobierno. 

Un gobernador que tiene a su cargo el distrito más grande y poblado del país y acaba de ser reelecto al frente del mismo en forma contundente, pero que además expresa una visión que excede lo comarcal: en cuestión de días fue el único de los gobernadores de las provincias representadas en el ente de control de las vías navegables (mal llamada hidrovía) que expresó su rechazo al convenio de la Administración General de Puerto con el cuerpo de ingenieros del Comando Sur del ejército de los EEUU. 

Y al mismo tiempo envió al gobierno de Santa Fe una colaboración en elementos logísticos y personal policial para combatir los crímenes del narcotráfico en Rosario, mayor incluso que el apoyo comprometido por el propio Estado nacional

Acaso por esas actitudes -que ponen en evidencia las sumisiones y los abandonos del propio gobierno nacional- y por su decisión de estar presente en todos los reclamos derivados del ajuste libertario, Milei y su recua lo han elegido como el adversario preferido, y la contrafigura ideológica; rol éste último que no podrían cumplir otros gobernadores, como el de Chubut, por ejemplo. De Kicillof no pueden esperar guiños favorables al DNU o la ley ómnibus, cualesquiera sean los "retoques" que se quieran usar como zanahoria.

Hace más de cuatro años y apenas empezada la pandemia, decíamos nosotros  en ésta entrada: "...el gobernador de la provincia de Buenos Aires poniendo la cuota de sensatez necesaria en una situación compleja como la pandemia, y el jefe de gobierno porteño exagerando un optimismo autocomplaciente que no se compadece con los datos duros de la realidad.".

"Lo que resulta de esto es una (aparente) paradoja: el "populista" Kicillof no hace promesas alocadas que no podrá cumplir, y advierte los riesgos que se corren, y el "republicano" Larreta, por contraste, dice todo lo que su voluble electorado quiere oír, aun cuando no sea lo que aconsejan las circunstancias. Es difícil medir hoy -sin elecciones a la vista- los costos y beneficios políticos que ambas actitudes reportarán, sobre todo porque las decisiones del voto nunca son monocausales. Y en circunstancias complejas: gobernando un distrito inmenso territorialmente, muy poblado, con realidades heterógeneas y perjudicado (el más) en el reparto de los recursos de la coparticipación. Y sin embargo Axel va, sin quejarse mucho, con su propio estilo; que en gran medida reivindica a la "vieja" política.".

"Va subestimado por buena parte de la política "tradicional", y combatido por los medios hegemónicos, por su cercanía e identificación con Cristina. Tal como lo subestimaron y lo combatieron cuando, termo y mate en mano, ponía la cara con la gente en los parques y las plazas en los tiempos en los que la hegemonía macrista parecía incontestable y no pocos desde la propia oposición, la auguraban prolongada.".

"En esos mismos tiempos denunciaba (cuando había que hacerlo, no cuando el desastre ya era inocultable) todos u cada uno de los estropicios de la derecha "moderna y democrática" gestionando, desde el arreglo con los fondos buitres y el blanqueo, hasta el desguace de la ANSES, los PPP o el acuerdo con el FMI. Ninguna de esas discusiones, además, lo contó entre los "dadores voluntarios" de gobernabilidad", actitud que a la larga le terminó rindiendo sus frutos.".

Proyectando las reflexiones al tiempo actual (sin dejar de hacer notar lo que le pasó desde entonces a Larreta, que al igual que Vidal venía a comerse la cancha), Kicillof está en el mismo punto, frente al ensayo de otro experimento neoliberal; pero su rol actual excede la discusión por el recambio de liderazgos en el peronismo, para ir más allá: el gobernador de Buenos Aires condensa -como pocos otros- la defensa de la política democrática en el sentido tradicional de vocación por la representación, frente al obsceno espectáculo de un gobierno de trastornados que no están a la altura de las responsabilidades que les confirió el voto ciudadano, y son fácil vehículo instrumental de los designios del poder real, nacional y extranjero. 

Un aspecto del asunto que ni parecen advertir los que lo critican a Kicillof en nombre de vaya uno a saber que vaporosas esencias pseudo doctrinarias, en lugar de cerrar filas juntos a él, que es lo que correspondería, y para peor aun, lo hacen en nombre del peronismo. En sus tiempos, Perón les dedicó un par de frases para definirlos, y no con amabilidad. Tuit relacionado:

martes, 27 de febrero de 2024

MOTOSIERRA DE PRECISIÓN

 

Después del fin de semana de furia de Milei contra los gobernadores, este lunes amanecimos con dos decretos publicados en el Boletín Oficial en el marco del "plan motosierra": el 192 (completo acá), y el 193 (completo acá), ambos fechados el viernes pasado. 

Por el primero de ellos se deja sin efecto el "Fondo de Fortalecimiento Fiscal Bonaerense" creado por el Decreto 735/20 de Alberto Fernández, con los recursos disponibles a partir de que -en una de sus pocas medidas de rebeldía contra la herencia recibida analizada en su momento acá-, diera marcha atrás con el aumento de la coparticipación a la CABA decidida por Macri por decreto (triplicándola), con merma de la parte correspondiente al Estado nacional.  

Recordemos que por esa decisión hay aun en trámite un reclamo del gobierno porteño ante la Corte Suprema y que se trataba de recursos que pasaron primero de la Nación a la ciudad autónoma (por decisión de Macri), y luego de ésta a la provincia de Buenos Aires, por decisión de Alberto; que de este modo compensaba apenas en una pequeña parte los más de 10 puntos de coparticipación secundaria que perdió la provincia que gobierna Kicillof (la más perjudicada de todas en el reparto, sin dudas) con la ley de coparticipación 23548 dictada en 1988, durante el gobierno de Alfonsín.

Lo que hizo ahora Milei es recuperar esos recursos para el Estado nacional sin volver a dárselos a la CABA, cosa que es muy probable que deba hacer porque de ese modo le ha resuelto a la Corte Suprema el problema de tener que fallar en un pleito que -en definitivas- era en la práctica entre porteños y bonaerenses. Así las cosas, no es dudoso pensar que la Corte, en éste nuevo escenario, podría reponer los decretos de Macri en favor de la CABA que Alberto derogó, porque el daño a la administración de Kicillof se lo acaba de hacer Milei.

Por el otro decreto publicado ayer (el 193) se modifica la distribución de lo recaudado por el impuesto PAID, en desmedro de la parte que iba al FISU (Fondo de Integración Socio Urbana), destinado a la urbanización de barrios populares. Originariamente y por el Decreto 184/20, ese fondo recibía el 30 % del 30 % del total de la recaudación del impuesto (el 70 % restante iba a la ANSES y al PAMI y eso no cambia con el nuevo decreto) y ese porcentaje ahora se reduce al 1 %, es decir prácticamente desaparece.

Esos 29 puntos (dentro del 30 % que no iba a los organismos de la seguridad social) que pierde el FISU se destinarían -en teoría- a obras de infraestructura económica, que como bien sabemos están paralizadas en todo el país, en cuanto depende del Estado nacional; y el presidente ha anunciado el cese del ministro del área -sin concretarla aun- y el desguace de su cartera, que pasaría a Caputo.

Por estos días asistimos a una ofensiva de todos los medios adictos al gobierno contra el FISU (manejado en el gobierno anterior por una funcionaria cercana a Juan Grabois), sobre la base de presuntos desmanejos y corrupción en su administración, que fueron desmentidos por el propio funcionario al cual Milei le encargó auditar el manejo de esos recursos.

Si bien en ambos casos lo que ocurre es que Caputo -a instancias de Milei- está pasando la aspiradora de recursos para afectarlos al pago de la deuda, ambos decretos tienen un claro sentido político: continuar la política de deslegitimación de los movimientos sociales ya iniciada para justificar el recorte de fondos para los programas alimentarios y sociales en un caso, y proseguir el plan de asfixia financiera del gobernador bonaerense (la figura opositora con mayor responsabilidad institucional y proyección a futuro), en el otro.

Esto mientras Milei prepara para el viernes el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso y amenaza a los gobernadores rebeldes con que la oposición no puede lograr tumbar el DNU 70, en el que se justificaron ambas medidas. Tal sea el momento de demostrarle que se equivoca. Tuits relacionados: 

domingo, 10 de septiembre de 2023

Y PÉGUELE FUERTE

 

Siguiendo el enlace del tuit de apertura de Axel llegan al texto completo de su posteo, a propósito del fallo de una jueza de Nueva York por la expropiación de YPF en 2012 durante el segundo gobierno de Cristina. Allí está lo central que hay que entender del tema, y no nos vamos a repetir.

A esta altura del partido no debería sorprender la reacción en cadena de la oposición en modo cipayo, incluida la UCR que en 2008 votó a favor de la expropiación, porque hacerlo en contra hubiera demasiado, hasta para ellos, arrastrados como son. Hoy cuestionan el modo en que se expropió o el acuerdo con Repsol, cuando el modo lo votaron a favor, y el fallo trata de un reclamo de un fondo buitre que compró el juicio a otros accionistas, que no son el grupo español.

Tal como lo señala Axel Kicillof, el fallo  es absurdo por donde se lo mire, porque supone tanto como admitir que un Estado no puede ejecutar un acto propio de su soberanía como tal, como calificar algo como de utilidad pública y expropiarlo; con la sola salvedad -que establece la Constitución- de indemnizar a sus propietarios por la privación del dominio. Hasta los propios TBI(Tratados Bilaterales de Inversión) firmados en la oprobiosa década del 90' dejan a salvo esa facultad.

Pero ésta disputa es todo menos jurídica, y solo en el país más bizarro del mundo en temas judiciales (más incluso que nosotros, lo que es mucho decir) como los EEUU, puede concebirse un fallo así, de la jueza que sucedió a Griesa.

La discusión es para que queremos a YPF, o mejor aun, que país queremos y que rol juega en él la petrolera estatal: o tenemos soberanía nacional para el desarrollo, la independencia económica y la justicia social, o somos una colonia extractivista cuyos destinos deciden otros fronteras afuera, en las que esas metas no pueden ni siquiera plantearse.

Hace un tiempo cuando se cumplieron los 100 años de la creación de la petrolera estatal, reseñábamos brevemente su historia en ésta entrada, cuya relectura recomendamos.

Decíamos entonces: "YPF es una metáfora del país, en la que están contenidas todas las Argentinas posibles, sea una con desarrollo, industria, tecnología, empleos de calidad con buenos salarios y desarrollos sectoriales y regionales agregados; u otra que simplemente extraiga nuestras riquezas naturales sin otra perspectiva que llevárselas afuera, sin dejar nada a cambio.".

Lo segundo es lo que venía haciendo por años el grupo Repsol, hasta que Cristina decidió la expropiación del 51 % del paquete accionario, que votó el Congreso con la Ley 26741. Y eso es a lo que propone volver la oposición, donde algunos (como Milei ) proponen incluso volverla a privatizar. Eso hay que discutir, y no las sandeces de una jueza yanqui que equipara a un Estado soberano con un grupo de tahúres de las finanzas, en desmedro del Estado soberano.

Tuits relacionados:  

lunes, 16 de mayo de 2022

SÍ, SE PUEDE

 

No tuvo mucha repercusión en los medios la reunión que se realizó el viernes pasado en Rosario del Consejo Federal de la Hidrovía, y del ente de control de la concesión de la misma. Un primer dato de interés es que no asistieron todos los gobernadores de las provincias ribereñas, sino Perotti que era el anfitrión, y los kirchneristas Axel Kicillof, Jorge Capitanich y Gildo Insfrán.

Menos repercusión aun tuvo el muy sensato plante de Kicillof -en el que coinciden otros sectores del kirchnerismo- para que se deje sin efecto el nuevo llamado licitatorio para la concesión del dragado y balizamiento de la hidrovía a un operador privado (como es desde los tiempos del menemismo), y el Estado asuma esas funciones.

Textualmente y según recogen acá en El Destape señaló el gobernador de Buenos Aires: "Kicillof le solicitó al Ejecutivo Nacional un cambio en la letra chica de la hidrovía: “No es lo mismo un esquema de concesión, que una contratación de obras de mantenimiento”, remarcó.". 

"Para el mandatario provincial “la inversión original ya está paga”, por lo que – a entender de Kicillof – el Estado “ya no tiene que hacer un concesión, sino que el Estado tiene que ser el que cobre y controle el tránsito por la hidrovía”. Y afirmó: “Deja de haber un concesionario y pasa a haber un contratista”. Lo que yo pienso es que como el Estado recobra el control del tránsito, tiene más elementos y puede colaborar así con las otras jurisdicciones como la aduana y la seguridad”, dijo y agregó que volvió a remarcar en la posibilidad que “el cobro del peaje pasa a manos del Estado".

Para que se entienda: el argumento del menemismo para otorgar la concesión a un operador privado de una tarea que hasta entonces estaba a cargo de la Administración General de Puertos (AGP), fue que era necesario realizar obras importantes, que requerían inversiones que el Estado no estaba en condiciones de realizar. Más allá de la falacia del argumento (con el que se sustentaron muchas privatizaciones en ésa época), lo cierto es que hoy, como señala Axel, esas obras están hechas y amortizadas; y lo que es necesario es hacer trabajos de mantenimiento y conservación para mantener operable el corredor fluvial.

Y el Estado perfectamente puede hacer eso y cobrar el peaje, incluso contratando empresas privadas que hagan esos trabajos, como cuando Vialidad Nacional las contrata para construir una ruta, y no por eso ésta indefectiblemente luego se otorga en concesión a un privado, para el cobro de peaje.

Claro que como reconoció en la reunión del viernes el ministro de Transporte Guerrera, para que la propuesta del gobernador de Buenos Aires prospere es necesario que el presidente modifica el Decreto 949/20, por el cual ratificó el llamado  licitación para otorgar una nueva concesión a un operador privado, sin explicar razonablemente por qué: veíamos acá como luego del dictado del decreto citado, por su complementario Decreto 427/21 se le encomendó esa tarea a la Administración General de Puertos (AGP), pero solo por 12 meses o hasta la conclusión del nuevo proceso licitatorio.  

Desde entonces -hace ya 10 meses- el organismo estatal viene operando el corredor fluvial, y cobrando los peajes, sin que haya habido inconvenientes, salvo los propios de la bajante de los ríos, que hubiera afectado también a un operador privado. Poco tiempo después del Decreto 427/21 citado, el presidente dictó el Decreto 556 (completo acá), que al crear el Ente de Control que se reunió el viernes en Rosario, ratificó el proceso privatizador; sin explicar fehacientemente por qué el Estado no está en condiciones de asumir por sí mismo esa tarea.

Lo que nos lleva a reiterar el tuit que subimos entonces, porque sigue vigente hoy: 

martes, 12 de octubre de 2021

LO QUE LES MOLESTA ES EL PERONISMO

 

Es notable el sarpullido que le ha generado al gorilaje (y a no pocos despistados "de éste lado") la decisión de Axel Kicillof de pagarles el viaje de egresados a 220.000 alumnos de las escuelas bonaerenses. Han reaccionado como si hubiera decretado la reforma agraria, con confiscación de campos sin compensación.

Pongamos las cosas en contexto: la medida implica un subsidio de 30.000 pesos por alumno, que multiplicado por el número de beneficiarios son 6600 millones de pesos: para los que se apuren a decir (como han hecho los caraduras de "Juntos por el Cambio") las otras cosas que se podrían hacer con esa plata, digamos que es el 0,34 % del presupuesto de la provincia más grande del país, para éste año.

Y que la medida permite que esos chicos hagan viajes de 3 o 4 días, dentro de la misma provincia, en destinos turísticos que en esos meses  (de febrero a mayo) tienen estacionalidad a la baja en el movimiento de turistas. Es decir, una medida de dignificación de los que van a disfrutar de esos viajes, al tiempo que un apoyo concreto a un sector (el turístico) que fue de los más golpeados por la pandemia.

Raro es que los habituales someliers de peronismo no hayan salido a apoyarla, o por el contrario algunos la critiquen, porque es peronismo en estado puro: la medida es del mismo cuño de las que tomaban Perón y Evita en el peronismo original, fomentando el turismo social para que el disfrute de las bellezas naturales de nuestro país no fuera un privilegio exclusivamente destinado a las clases pudientes, al cual los trabajadores y sus familias no podían acceder.

Claro que ya sabemos como reaccionaron entonces esas clases: como reaccionan hoy con ésta medida, ellos y los rastacueros que aspiran a llegar a ser como ellos, algún día. Indicador infalible de alto peronismo condensado, con lo cual habría que adoptarlo como método de gobierno: pensemos medidas que los irriten, y estaremos más cerca de elegir las correctas.

Que decir de los "análisis de costos", y los posibles destinos alternativos del dinero del Estado que se destina a ella: que son puras chantadas hipócritas, para ocultar la verdad: lo que les molesta es que los pobres, los marginados, los de abajo, accedan a cosas que solo creen reservadas por naturaleza, destino o herencia, para ellos. 

Les molestaba en 1945, y les sigue molestando ahora, porque en realidad lo que les molesta es el peronismo.

Por no señalar que cuando dicen lo que harían con esa plata, repiten la mentira de los 3000 jardines de infantes que iban a hacer con la plata del "Fútbol Para Todos", y jamás hicieron, ni siquiera comenzaron. O que protestan contra los viajes de egresados gratis, mientras disfrutan de vacaciones con el 50 % de reintegro por el programa "Pre Viaje". 

Tal y como despotrican contra los "70 años de peronismo", pero nunca jamás dejaron de cobrar religiosamente el aguinaldo, o gozar de las vacaciones pagas. Tuits relacionados: 

lunes, 16 de agosto de 2021

LA ERA DE LA IMAGEN

 


Cuando la reforma electoral aprobada en el 2009 por la Ley 26571 estableció los espacios gratuitos para los partidos políticos en los medios de comunicación audiovisual para sus spots de campaña, significó un avance democratizador: aun los partidos más pequeños podrían hacer conocer sus candidatos y sus partidos, en forma igualitaria.

Sin embargo, en los 12 años transcurridos desde entonces -y sin que esa sea la única causa- el lenguaje audiovisual y sus códigos terminaron impregnando todo el debate político: lo que se comunica debe ser breve, hay que apostar a la imagen para graficar los mensajes, los candidatos debe -ante todo- saber comunicar en poco tiempo, con lenguaje ingenioso, ganchero y efectista.

Todos -unos más, otros menos, pero al fin de cuentas todos- terminan siendo duranbarbistas: ponen el acento en comunicar abstracciones y no conceptos, apuestan a las emociones del votante y no a su raciocinio, y en cualquiera de las plataformas predominantes del debate no hay espacio para explicar ideas complejas, explicitar proyectos, ni propuestas, ni como concretarlas. El ejemplo más contundente al respecto son los debates televisivos entre candidatos, ahora obligatorios por ley.

En esa variante nosotros tenemos todas las de perder, porque somos en cierto sentido "analógicos": siempre entendimos a la política como vertebrada en torno a un discurso, capaz de explicarse y entenderse con argumentos, y con un trasfondo ideológico; entendiendo por tal un cuerpo de ideas que explican como se para cada uno frente a la realidad, como la interpreta y como se propone transformarla. Y esas ideas expresan lo que se piensa de la sociedad, el Estado, la economía, el mundo del trabajo, la educación o la salud.

En el terreno de la imagen, ellos llevan la de ganar, porque su negocio consiste, precisamente, en ocultar la ideología o mejor aun, sostener que no existe: el cuento de la "nueva derecha moderna y democrática" se sostuvo en buena medida en eso, en la falsa idea de que las políticas públicas son simplemente un asunto técnico, desprovisto de ideologías, ya que para atacar la pobreza, la informalidad laboral, la desigualdad en la distribución del ingreso o cualquier otro problema, las soluciones son las mismas, sin importar si uno es de izquierda, derecha o centro. Y que perderse en esos debates, es perder un tiempo que se resta a la solución de los problemas.

La era de la imagen aplicada no solo a la comunicación política, sino al conjunto de la praxis política, permite también ocultar los proyectos que se defienden, que son la consecuencia de los intereses que cada uno representa. Nadie dice en público "yo vengo a sostener a como de lugar esta sociedad injusta y desequilibrada", sino que hasta se apropian de la idea del cambio, y la vacían de sentido: recordar al respecto lo sucedido con el macrismo, que se presentó como "la revolución de la alegría", nada menos. Dicen, en cambio, que si volvieran a gobernar harían exactamente lo mismo, pero más rápido, y ya sabemos -o deberíamos saber- lo que eso significa.

Así como nos ocultan, en un mundo de imágenes, eslóganes y consignas políticas desprovistas de mayor profundidad o espesor la ideología y los intereses, también barren bajo la alfombra la dimensión del conflicto, que en política es la resultante de los desequilibrios reales que existen en una sociedad. De donde resulta la paradoja de que nos venden el ideal de una sociedad armónica y sin conflictos, tanto más "consensual" cuanto más fragmentada y desigual es en realidad.

Todos buscan "correrse al centro", y ese centro (en el que presuntamente habitaría la mayoría de la sociedad y por ende, del electorado), termina siendo la nada, porque a la fuerza de "suavizarse" para eliminar sus aristas conflictiva, el mensaje político termina siendo la nada misma, y si uno mira los spots de campaña, parecen todos iguales, como japoneses.

Es el "pensamiento único" de la comunicación política, así como en otros tiempos nos trataron de vender un "pensamiento único" en economía, o en general, para organizar la sociedad. Como si existiera un manual que todos deben seguir a pie juntillas, y del cual apartarse es un sacrilegio, que se paga caro en las urnas.

Sin embargo, la cosa no es tan sencilla: en las estructuras políticas con bordes blandos y núcleos ideológicamente líquidos son más fáciles los entrismos, las cooptaciones, el aprovechamiento del poder real de esas mismas estructuras para sus intereses, más allá de quien gane las elecciones. La presunta tranquilidad de hoy (la paz resultante de no avanzar sobre los núcleos de intereses creados), abriga el conflicto de mañana, cuando las políticas para las que se hace precisamente ese entrismo producen los efectos que están llamadas a producir, porque están en su naturaleza.

Y además ese "pensamiento único" de los consultores y gurúes de la comunicación política no puede explicar, por ejemplo, el hecho más contundente de la última década y media en el país, que es Cristina. Es decir, Cristina, vista desde esa óptica, de la lógica de la política entendida como imágenes o juegos de espejos comunicacionales, es todo lo contrario: es discurso articulado, es llamar a las cosas por su nombre, es agarrar al conflicto por el cuello y atrevérsele. Y es todo eso y es la figura más importante de la política por escándalo, a casi 10 años de haber dejado el gobierno.

Cristina es asumir que la política son ideas, discurso, argumentación, proyecto y -sobre todo- representaciones sociales concretas; lo que por contraposición, define campos, divide entre un "ellos" y "nosotros" con fronteras nítidas, como existen en la realidad. Y posiblemente por los mismos motivos (es decir por entender la política desde la misma lógica que Cristina) la aparición política más rutilante de los últimos tiempos sea Axel Kicillof; del que -por ejemplo- los "expertos" (de ambos lados de la grieta) decían que "hablaba demasiado" en aquellas lejanas conferencias tripartitas con el presidente y Larreta, al comienzo de la pandemia.

¿No debieran esos expertos, a la luz de los resultados, revisar sus libros, y entender que no todo es imagen o lenguaje audiovisual, y que para comunicar bien debe existir, antes que nada algo (candidato, proyecto, realizaciones concretas de gobierno) que comunicar? Que ellos hagan su negocio para morder billeteras se entiende. Lo que no se entiende  es que la política se las deje comer tan fácilmente, una y otra vez.

sábado, 5 de junio de 2021

LO BUENO VIENE EN FRASCO CHICO

 


No vamos a descubrir nada nuevo ensalzando las cualidades políticas de Axel Kicillof: allá por julio del año pasado decíamos en ésta entrada: "Quizás muchos se hayan percatado por primera vez del contraste en el video grabado del viernes junto al presidente en el que se anunciaba como seguía la cuarentena, pero si venían prestando atención, todas las veces anteriores fue igual: el gobernador de la provincia de Buenos Aires poniendo la cuota de sensatez necesaria en una situación compleja como la pandemia, y el jefe de gobierno porteño exagerando un optimismo autocomplaciente que no se compadece con los datos duros de la realidad.

Lo que resulta de esto es una (aparente) paradoja: el "populista" Kicillof no hace promesas alocadas que no podrá cumplir, y advierte los riesgos que se corren, y el "republicano" Larreta, por contraste, dice todo lo que su voluble electorado quiere oír, aun cuando no sea lo que aconsejan las circunstancias. Es difícil medir hoy -sin elecciones a la vista- los costos y beneficios políticos que ambas actitudes reportarán, sobre todo porque las decisiones del voto nunca son monocausales. Sirva sin embargo para puntualizar que, contra la imagen que pretenden instalar los medios hegemónicos, en un caso hay un dirigente político con una responsabilidad institucional importante (Kicillof) que demuestra cabalmente estar a la altura de las circunstancias aun en medio de las dificultades, y el otro, con responsabilidades igualmente importantes (Larreta) evidenciando un alto grado de chantismo, aun cuando se preocupa en transmitir la imagen de "preparado".

Por supuesto que el alineamiento de cada uno a uno y otro lado de la "grieta" matizará esto, pero los hechos están; y en el caso del gobernador de Buenos Aires estamos frente a una de las apariciones más importantes de la política argentina en los últimos años, con posibilidades de proyección a la escena nacional, en breve. Y en circunstancias complejas: gobernando un distrito inmenso territorialmente, muy poblado, con realidades heterógeneas y perjudicado (el más) en el reparto de los recursos de la coparticipación. 

Y sin embargo Axel va, sin quejarse mucho, con su propio estilo; que en gran medida reivindica a la "vieja" política. Va subestimado por buena parte de la política "tradicional", y combatido por los medios hegemónicos, por su cercanía e identificación con Cristina. Tal como lo subestimaron y lo combatieron cuando, termo y mate en mano, ponía la cara con la gente en los parques y las plazas en los tiempos en los que la hegemonía macrista parecía incontestable y no pocos desde la propia oposición, la auguraban prolongada.

Hasta donde podrá llegar Axel Kicillof en el futuro es imposible saberlo hoy, porque además no depende sólo de él. Lo que es seguro es que el gobernador de la provincia más grande e importante del país es una de las pocas voces sensatas en medio del coro de aturdidores que medran y confunden en la pandemia, y tiene todo el futuro por delante. Mientras tanto, desde acá celebramos que lo esté construyendo apelando a la política, en su más genuina expresión, sin decorados marketineros vacíos de contenido.". 

Más cerca en el tiempo, en febrero de éste año, dijimos acá: "Hoy, en medio del escándalo de la indignación -real, pero en muchos casos impostada- por las vacunas por "izquierda", el gobierno de la provincia de Buenos Aires puede exhibir con orgullo los avances de su plan de vacunación, a punto tal que por cada "denuncia" de un presunto acomodo o favoritismo, se suceden los testimonios de agradecimiento de gente común (sean adultos mayores, o sus familiares), no solo por haber recibido la vacuna, sino por lo organizado del operativo, y el trato y atención recibidos. Se supo además que fue al primero que llamó Verbitsky para vacunarse antes, sin éxito.

Ninguneado en su momento por la "política tradicional", mirado con desconfianza por cierto "peronismo de Perón" de reflejos más bien fachos y dispuesto a ver infiltrados en todos lados, Kicillof -que ya era una de las apariciones más interesantes de la política argentina de los últimos años- se está fogueando en la gestión, en un lugar harto complicado, y no está desentonando, ni mucho menos. Amén de las simpatías que nos despierta, desde acá celebramos que lo logre, apelando a los cánones tradicionales de lo que algunos denominan despectivamente "política a la antigua": la militancia, el esfuerzo, el trabajo, la preparación y la seriedad; por encima del márketing efectista.".

Pues bien, acá estamos, tiempo después, él y nosotros, en el mismo lugar, porque nada ha cambiado: el tipo sigue dando muestras de sensatez y capacidad de gestión, de estar a la altura de las circunstancias, y no cabe sino reconocerlo. Porque el tipo no dice que está preocupado por vacunar, sino que va y vacuna. No se queja porque las provincias no pueden comprar vacunas, porque sabía que podían, y no anuncia que está evaluando gestionar comprarlas (teléfono para los funcionarios "anunciadores de lo que nunca harán"), sino que las gestiona en silencio, y lo anuncia cuando está concretado.

De hecho, bien harían en reconocer sus quilates -aunque lo digan en público- los que siguen dudando de sus condiciones, o los que le buscan reemplazos (que no aparecen a la vista) en lo que claramente es: una figura de recambio no ya para el kirchnerismo sino para el peronismo en su conjunto, con capacidad de generar volumen electoral propio.

No sea cosa que les pase con Kicillof lo mismo que les pasó con Cristina: años negándola, hasta que no les quedó más remedio que rendirse ante la evidencia, y tener que irle a pedir la escupidera, por incapacidad para generar algo por sí mismos.