LA FRASE

"YO NO PROMOCIONÉ AL UENO BANK, SOLO LO DIFUNDÍ." (SANTIAGO PEÑA)

miércoles, 28 de agosto de 2019

MEJOREMOS LA FISCALIZACIÓN


Circula por las redes sociales por estos días un presunto "instructivo" para los fiscales del oficialismo para las elecciones generales del 27 de octubre; en el que -entre otras cuestiones- se los instruyea para que marquen o firmen los sobres que les entrega el presidente de mesa, con birome o lapicera de diferentes colores, según el caso.

La idea (si es que se la puede llamar así) sería que de ese modo y por alguna extraña razón, impedirían la maniobra que se denomina el "voto cadena".

Pues bien, sepan aquellos a los que les toque fiscalizar que tengan que compartir la mesa con un tarado que haga eso, que no es cuestión de recurrir o impugnar votos, o de votos nulos, porque no se trata de ninguna de las situaciones que contempla el Código Electoral en su artículo 101.

Es peor que eso, porque el que marca los sobres de esa manera que está cometiendo un delito, denominado "violación del secreto del sufragio", porque de ese modo es posible individualizar en el escrutinio de la mesa a quienes votaron de una determinada manera.

En efecto, el artículo 141 de la Ley 19.945 (Código Nacional Electoral) castiga con prisión de uno a tres años "...al que utilizare medios tendientes a violar el secreto del sufragio".

Así que estemos atentos, para hacer la denuncia ante el juzgado electoral correspondiente, si sucede: el que avisa no es traidor. 

Bonus track: 


"Artículo 139. - Delitos. Enumeración. Se penará con prisión de uno a tres años a quien: ... b) Compeliere a un elector a votar de manera determinada;..." (Código Electoral Nacional). 

martes, 27 de agosto de 2019

TUVIMOS UN PANELISTA DE TN, MIRÁ SI NO SE VA A PODER


TWEETS POLÉMICOS

ADULTO RESPONSABLE


"A la fecha, los desembolsos efectuados por el FMI suman un total de 44.500 millones de dólares aproximadamente y representan casi el 80 por ciento del préstamo. De acuerdo con las cifras oficiales disponibles, entre junio de 2018 y julio de 2019, salieron del sistema 27.500 millones de dólares en concepto de Formación de Activos Externos de libre disponibilidad (fuga de capitales argentinos), aproximadamente y 9200 millones por inversiones extranjeras especulativas (reversión de inversiones de capitales golondrina). ".

"En total la salida neta de dólares supera los 36.600 millones de dólares, lo que representa más del 80 por ciento de los desembolsos recibidos hasta la fecha”, detallaron en el comunicado. Los referentes de este espacio señalaron que “este fenómeno constituye un incumplimiento flagrante a lo dispuesto por Artículo VI del Acta Constitutiva del organismo cuyo primer párrafo dispone que `ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital`”.".

"Los reportes emitidos por el propio staff del FMI en las sucesivas revisiones desde la entrada en vigencia del acuerdo dan cuenta de que la situación macroeconómica de la Argentina se ha deteriorado significativamente. El préstamo recibido por el país y el conjunto de condicionalidades asociado al mismo no han generado ninguno de los resultados esperados: la economía real no ha dejado de contraerse, el empleo y la situación de las empresas y las familias, de empeorar, la inflación no ha tenido una trayectoria descendente sostenida y el endeudamiento público no ha dejado de crecer”, agrega el comunicado del Frente de Todos.".

 “De estos cuatro objetivos (pactados con el Fondo) no sólo ninguno fue alcanzado, sino que todo empeoró desde la celebración del acuerdo: la economía cayó 1,7 por ciento, la deuda subió 29 puntos porcentuales del PBI, el desempleo aumentó a 10,1 por ciento y la pobreza creció a más del 32 por ciento y la inflación se disparó al 53,9 por ciento”". (sacado de acá). 

Clarito, contundente, preciso, ni una coma de más: se acabó lo que se daba: ni cogobierno, ni hacerle compartir a la oposición los costos políticos del rotundo fracaso del programa económico del gobierno, apoyado por el FMI con cuantiosos desembolsos irresponsables, que los argentinos deberemos devolver religiosamente, pero se fugaron del país, y se seguirán fugando; en tanto el gobierno y el FMI no quieren entrar en razones y reponer mínimas medidas de regulación y control que lo impidan, por un combo de obtusas anteojeras ideológicas, y defensa de los inconfesables intereses de los vivos de siempre.

En esas condiciones, el "Frente de Todos" y Alberto Fernández no tenían nada para ganar, y todo para perder en relación a la legitimidad que conquistaron mediante el voto mayoritario de los argentinos en las PASO. Argentinos que los votaron para hacer exactamente lo contrario de lo que viene haciendo el gobierno con la anuencia/aval/diseño/orden (tache lo que crea que no corresponda) del FMI. Para seguir haciendo lo mismo en el futuro, lo hubieran votado a Macri, y listo: al fin y al cabo, la democracia no es tan difícil de entender.

A esta altura de los acontecimientos, si llegan o no los 5421 millones de dólares del próximo desembolso del FMI es irrelevante, porque la crisis del gobierno de Macri es terminal, y si llegan en estas condiciones, lo más seguro es que se terminen evaporando en pocos días, por la canaleta de la fuga de capitales. 

Mientras tanto, el presidente y su gobierno que llaman a la responsabilidad de la oposición, siguen bailando en la cubierta del Titanic, celebrando la convocatoria del geriátrico gorila del sábado a la noche, envueltos en una nube de pedos cósmica en la que creen poder revertir el resultado de las PASO, con el viejo recurso de satanizar a la oposición. Sí, a la misma a la que le piden colaboración: pues bien, vayan a pedírsela a Campanella y Brandoni, y a todos esos desaforados que decían el sábado que estaban dispuestos a pelear por la democracia, una idea que claramente no entienden.

Un acuerdo con el FMI que nació mal parido, como fruto del colapso de la burbuja de valorización financiera montada con las LEBAC's,  sin pasar por el Congreso (violando así la Constitución Nacional), y alentando y permitiendo la fuga de capitales (único objetivo final de todo el entuerto, desde el principio), termina como debía terminar, como siempre terminan estas cosas, acá y en todos lados: con más pobreza, más desigualdad, más recesión, más inflación y mucha más deuda.

Si al FMI le preocupa ahora el vacío de poder que hay en el país, lo hubieran pensado mejor cuando el año pasado aceptaron asumir el manejo de la conducción económica del país que el gobierno de Macri les cedió en bandeja,a cambio de un préstamo irresponsable por su magnitud, y por la ostensible insolvencia del deudor, en el actual programa económico. Los únicos a los que les tiene que interesar cual será el programa económico del gobierno de Alberto Fernández (que ahora desvela al FMI) son los argentinos, que son los que van a ir a las urnas en octubre: los de afuera son de palo, aunque nos hayan prestado mucha plata; más bien a Macri que a nosotros. 

Y si el Fondo pide "acelerar los tiempos institucionales", hay que recordarles que estos tienen dos fechas ciertas, una de ellas inamovible: el 27 de octubre los argentinos elegimos presidente, y el 10 de diciembre Mauricio Macri ya no estará más en la Casa Rosada. Hasta entonces, suya es la total responsabilidad por la conducción de los destinos del país, porque para eso lo votaron en 2015: a diferencia de ellos, nosotros sí respetamos las instituciones, aunque el gobierno las haya pisoteado. 

Suya y del FMI, que se jugó un pleno a la reelección de Macri financiándole la campaña, y perdió la apuesta: ahora a hacer cargo de la parte que le toca en pagar los destrozos. Si -como dicen que dijeron en la reunión- el programa económico era del gobierno y no suyo, no deberían tener problemas en que el nuevo gobierno surgido de las urnas lo reemplace por otro, compatible con el crecimiento del país, con inclusión social. 

Desde acá celebramos que después de algunos equívocos y pifiadas innecesarias, se haya trazado una clara línea divisoria, saliendo de la trampa extorsiva en la que nos quisieron colocar el gobierno y el FMI, para corresponsabilizarnos por el desastre. Si el FDT y su candidato a presidente no tomaban este gesto, del gobierno o desde el FMI jamás cabría haberlo esperado. Posteo y tuit relacionados: 

lunes, 26 de agosto de 2019

LA IMPORTANCIA DE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN


TWEETS POLÉMICOS


MINORÍAS INTENSAS


Después de la marcha de apoyo al gobierno del sábado, hubo quienes "de este lado de la grieta" celebraron que esos sectores se expresen en público, y se muestren tal cual son, sin filtros ni mediaciones de corrección política. Es un modo de verlo, ciertamente: una marcha hecha "para defender la democracia", espoleada por la oposición al hecho más democrático de todos (una elección, perdida, para más datos), y con consignas antidemocráticas; advirtiendo implícitamente que los que marcharon no están dispuestos a aceptar una derrota electoral, a la que solo conciben como posible por medio de un fraude. 

Fraude perpetrado por la oposición, consignas democráticas en contra de un resultado electoral contundente y marchas públicas contra un gobierno que aun no asumió sus funciones; porque de eso se trataba lo del sábado: del primer cacerolazo contra Alberto Fernández  y Cristina Kirchner. Que no se diga que los argentinos carecemos de originalidades políticas.

En nuestra modesta opinión, no parece que la marcha tenga la menor posibilidad de modificar los resultados de las próximas elecciones, o incidir en ellos: está muy claro que se movilizó el núcleo duro del voto macrista (parte de él), con consignas que solo pueden incluirlos a ellos. Hace rato ya que el macrismo rompió sus puentes de diálogo con el resto de la sociedad, primero con sus políticas de gobierno, y ahora, en su fase terminal, en su estrategia política de captación de votos.

No es fácil intentar un análisis de ese sector de la sociedad que se movilizó el sábado, sin internarse en los dominios de la psiquiatría: personas furiosas (el estado en el que han transitado la mayoría de ellas todos los años de éste, "su" gobierno, que se prometió como "la revolución de la alegría"), en estado de beligerancia y alerta permanente contra la amenaza del "retorno de los bárbaros", que se autoatribuyen el monopolio de la decencia, el esfuerzo para que el país funcione y los auténticos valores democráticos; excluyéndonos al resto, que seríamos ladrones, vagos y autoritarios.

Aunque comprendamos el "entusiasmo" porque esas personas, con ese discurso y ese núcleo de ideas, hayan salido del clóset, permítasenos dudar de sus reales credenciales democráticas; las que como es sabido suponen en primer lugar, aceptar la derrota en las urnas, como hicimos nosotros en el 2015, sin ir más lejos.

Y permítasenos también expresar preocupación por el grado de alienación absoluta de la realidad que demuestra Macri, que en medio de una crisis fenomenal que él mismo ha provocado y tiende a agudizarse día a día, y luego de lo que él mismo calificó como un  palazo electoral, pasa en minutos del enojo contra el electorado, al entusiasmo estimulado o la alegría coacheada: nadie en esas condiciones puede gobernar un país con los problemas que hoy tiene la Argentina, ni ser el más indicado para encararlos y resolverlos en el futuro. 

Esto último no es una afirmación nuestra sujeta a discusión: aunque los que marcharon el sábado prefieran ignorarlo, es lo que entendieron más de las dos terceras partes de los argentinos, en las PASO del 11 de agosto.

Pero un presidente alienado y una "minoría intensa" flojita de papeles en materia de convicciones democráticas (aunque de la boca para afuera diga lo contrario), conforman un combo que es una muy mala noticia para la tan meneada transición, que ya comenzó: si se sabe ver, los que marcharon el sábado para apoyar al gobierno no confían tanto en que pueden revertir la derrota electoral, como en que más tarde o más temprano, "van a volver". La marcha fue así un remedo pobre y anticipado de la despedida de Cristina en una Plaza de Mayo repleta, el 9 de diciembre del 2015.

Sin embargo, las "minorías intensas" no son un asunto para tomárserlo políticamente a la ligera: que lo diga si no el macrismo, que con ese mote pretendió dar por concluido al kirchnerismo, que terminó siendo (con el inestimable apoyo de su desastroso plan de gobierno) la piedra angular de la construcción política que está a punto de desalojarlo del poder, por voluntad de la mayoría del pueblo argentino.

Las "minorías intensas" (como la movilizada el sábado) expresan una voluntad política, y en este caso particular representan no tanto un problema electoral, porque con ese discurso es impensable que puedan ensanchar sus márgenes. Son un problema político a futuro, para el próximo gobierno, y muy serio: una fuente constante de inestabilidad política, que conspiran y conspirarán contra todos los intentos de pacificación política "para cerrar la grieta", por más bienintencionados que sean. 

Mientras este tipo de marchas, protagonizadas por estos mismos sectores, fueron durante el gobierno de Cristina la chispa de la expresión de la disconformidad social contra algunas políticas del kirchnerismo, que terminaron aglutinando otras voluntades para darle el triunfo a Macri, hoy están pariendo un modelo de "oposición a la venezolana" para el gobierno futuro.

Si hasta tienen a su propia Corina Machado, la inefable Elisa Carrió; que dispara denuncias de fraude a troche y moche, sin aportar jamás una puta prueba, por supuesto. La jugada es muy evidente, y no tiene por objeto revertir el resultado en octubre; solo algunos gerontes extraviados que marcharon el otro día pueden creer que eso sea posible. La idea es deslegitimar de antemano el casi seguro triunfo de la fórmula FF, porque de ese modo crearán un contexto político en el que toda forma de oposición al nuevo gobierno (sea o no democrática), estará justificada. 

Como en Venezuela. Es gente que se está entrenando ahora para una especie de "resistencia civil" contra una dictadura en ciernes...surgida del voto popular.

No tener en claro estas cuestiones, y desperdiciar esfuerzos en tratar de aplacar la furia de estos sectores sería un grave error que el próximo gobierno no puede darse el lujo de cometer; siendo a su vez que ese tercio psiquiátrico de la sociedad argentina no son solo los que marcharon el sábado: tiene sus terminales y correlatos en los medios masivos, en el empresariado y en un conjunto de instituciones representativas del "establishment" siempre listas a reclamar que sus deseos sean satisfechos; aunque se contrapongan con los intereses de la gran mayoría de los argentinos.

A los que el futuro gobierno  tiene sí que contener, incluir e integrar (y seducir de acá al 27 de octubre) son a los millones de argentinos que han sido perjudicados por las políticas de Macri, que son los que lo trajeron hasta acá, a las puertas del triunfo, con su voto. Es decir, no perder de vista que las "minorías intensas", por muy intensas que sean, no dejan de ser eso: minorías. Y el que viene debe ser un gobierno de mayorías, para las mayorías. Tuit relacionado: