LA FRASE

"ACABO DE HABLAR CON ADORNI PARA PREGUNTARLE SI POR CASUALIDAD EN EL PENDRIVE DONDE TENÍA LOS DÓLARES DE LAS CRIPTOMONEDAS NO LE HABÍAN QUEDADO LOS 4 BILLONES DE PESOS QUE NOS ESTÁN FALTANDO." (SANTIAGO BAUSILLI)

lunes, 22 de febrero de 2021

DATOS SENSIBLES

 


Como en este país las cosas siempre pueden empeorar, y de un moco podemos hacer una neumonía, después del escándalo del "vacunagate" están pidiendo por todos lados que se publique la lista de la gente que se vacunó, en modo cacería de brujas. Pues bien señores, publicarlas sería lisa y llanamente violar la ley, y según quien lo haga, incurrir en alguno de los delito contemplados en los artículos 156, 157 y 157 Bis del Código Penal.

Vayamos por partes: la Constitución Nacional establece en su artículo 43 lo siguiente: "Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un tratado o una ley.". El mismo artículo en su párrafo tercero dispone esto: "Toda persona podrá interponer esta acción para tomar conocimiento de los datos a ella referidos y de su finalidad, que consten en registros o bancos de datos públicos, o los privados destinados a proveer informes, y en caso de falsedad o discriminación, para exigir la supresión, rectificación, confidencialidad o actualización de aquéllos. No podrá afectarse el secreto de las fuentes de información periodística.

Para complementar el mandato constitucional, se dictó la Ley 25326 de protección de datos personales, que en artículo 2° define como "datos sensibles" a (los) "Datos personales que revelan origen racial y étnico, opiniones políticas, convicciones religiosas, filosóficas o morales, afiliación sindical e información referente a la salud o a la vida sexual." (las negritas son nuestras). Tratándose de datos sensibles, ninguna persona puede ser obligada a proporcionarlos (artículo 7 inciso 1) de la misma ley), sólo pueden ser recolectados y objeto de tratamiento cuando medien razones de interés general autorizadas por ley (inciso 2) del mismo artículo), podrán ser tratados con finalidades estadísticas o científicas cuando no puedan ser identificados sus titulares y finalmente (inciso 3) del mismo artículo 7), queda prohibida la formación de archivos, bancos o registros que almacenen información que directa o indirectamente revele datos sensibles. 

Además de eso y de acuerdo con el artículo 8° de la ley, los establecimientos sanitarios públicos o privados y los profesionales vinculados a las ciencias de la salud pueden recolectar y tratar los datos personales relativos a la salud física o mental de los pacientes que acudan a los mismos o que estén o hubieren estado bajo tratamiento de aquéllos, pero respetando los principios del secreto profesional. Solo pueden ser revelados de éste "...por resolución judicial y cuando medien razones fundadas relativas a la seguridad pública, la defensa nacional o la salud pública.". No para calmar la indignación de las masas por vacunaciones "acomodadas". 

En idéntico sentido regula la Ley 26529 de los derechos del paciente, que reconoce en su artículo 2° inciso c) el derecho a la intimidad: "Toda actividad médico - asistencial tendiente a obtener, clasificar, utilizar, administrar, custodiar y transmitir información y documentación clínica del paciente debe observar el estricto respeto por la dignidad humana y la autonomía de la voluntad, así como el debido resguardo de la intimidad del mismo y la confidencialidad de sus datos sensibles, sin perjuicio de las previsiones contenidas en la Ley Nº 25.326;...

Según su artículo 18, "La historia clínica es inviolable. Los establecimientos asistenciales públicos o privados y los profesionales de la salud, en su calidad de titulares de consultorios privados, tienen a su cargo su guarda y custodia, asumiendo el carácter de depositarios de aquélla, y debiendo instrumentar los medios y recursos necesarios a fin de evitar el acceso a la información contenida en ella por personas no autorizadas.(otra vez las negritas son nuestras) 

Aclarado el punto de la publicación de las listas de vacunados, pasemos al del orden de prioridades para vacunarse, y el caso particular de los funcionarios públicos; respecto de lo cual la comunicación oficial -para variar- ha sido espantosa. Las prioridades entre la "población objetivo" de la vacunación fueron establecidas por la Resolución 2883 del ahora renunciado Ginés González García, publicada en el Boletín Oficial de 30 de diciembre del año pasado. En rigor, la resolución aprobó el "Plan Estratégico para la Vacunación", que pueden descargar accediendo acá.  

Según la Resolución (artículo 2) "El objetivo del Plan es disminuir la morbilidad, mortalidad y el impacto socio-económico causados por la pandemia de COVID-19 en Argentina, a partir de la vacunación de la totalidad de la población objetivo en forma escalonada y progresiva, de acuerdo con la priorización de riesgo y la disponibilidad de dosis de vacunas.", para lo cual (artículo 6) "La vacunación ...será voluntaria, gratuita, equitativa e igualitaria y deberá garantizarse a toda la población objetivo, independientemente del antecedente de haber padecido la enfermedad." (siempre las negritas son nuestras)

Además de explicitarse ampliamente los criterios bajo los cuales se establecen las prioridades para la vacunación, el documento define los distintos grupos: riesgo por exposición y función estratégica (personal de salud con escalonamiento en función de la Fuerzas armadas, de seguridad y personal de servicios penitenciarios, personal docente y no docente del inicial, primario y secundario), otras poblaciones estratégicas definidas por las jurisdicciones y la disponibilidad de dosis; riesgo por enfermedad grave (adultos de 70 años y más personas mayores residentes en hogares de larga estancia, adultos de 60 a 69 años, adultos 18 a 59 años de grupos en riesgo). Y teniendo en cuenta los criterios de vulnerabilidad: barrios populares, personas en situación de calle, pueblos originarios, personas privadas de libertad,  migrantes, docentes universitarios y otros grupos. 

Incluso el Plan hace una estimación de la cantidad de personas comprendida en cada grupo: personal de salud (“toda persona que realice tareas y/o preste servicios en establecimientos de salud, públicos o privados, cualquiera sea la relación contractual a la que se hallaren sujetas”), 763.000 al 9/11/20), personal estratégico (“toda persona que desarrolle funciones de gestión y/o conducción y funciones estratégicas necesarias para adecuado funcionamiento del Estado, así como las personas pertenecientes con riesgo de infección o transmisión”), fuerzas de seguridad y armadas: 500.000 personas (datos al 24/10/2020), docentes y personal no docente de todos los niveles educativos: 1.300.000 personas, funcionarios del Estado, personal del Servicio Penitenciario, personas mayores de 60 años (unos 7.279.394 en función de cruce de información por DNI de programas de salud y proyecciones poblacionales 2021 elaboradas en base al Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010), residentes en Instituciones para Adultos Mayores (94.000 según INDEC), personas de 18 a 59 años con factores de riesgo (diabetes insulinodependiente y no insulinodependiente, obesidad grado 2 (índice de masa corporal -IMC- mayor a 35) y grado 3 (IMC mayor a 40), enfermedad cardiovascular, renal y/o respiratoria crónica (Estimación: 20% de 41 cohortes de nacidos vivos. Este porcentaje surge de los datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018, publicado por el Ministerio de Salud de la Nación. Serían 5.653.000 personas.) 

Es decir entonces que los criterios están, y fueron publicados, lo que obviamente no significa que fueran conocidos: en nuestra modesta opinión, debió establecerlos -incluso con más precisión y estricto orden de prioridad- el propio presidente de la nación por decreto, y anunciarlos por cadena nacional (aunque el recurso le moleste, está disponible justamente para casos como éste, artículo 75 de la Ley 26522), antes de que empezaran a llegar las primeras dosis de las vacunas. Ahora ya es tarde para lágrimas. 

Y que los funcionarios públicos (en especial los de más alto rango) estaban comprendidos entre las prioridades, claro que por detrás de otros grupos. La cuestión entonces no es que los vacunen, sino que todo el proceso sea transparente, y se respeten en el transcurso del mismo esos criterios de distribución a rajatabla, por todos los responsables de la vacunación. Tan claro y sencillo como eso.

APLAUSÓMETRO

 


Cuando los índices de inflación arrojaban -mes a mes- que lo más subía era el precio de los alimentos, el gobierno amenazó con subir las retenciones, o poner cupos a las exportaciones. Luego de reunirse con la Mesa de Enlace, no hizo ni una cosa ni la otra.

Como si se hubiera convencido de que los agrogarcas tenían razón cuando aducen que no son ellos los causantes de los aumentos, asumió el compromiso de "revisar juntos" las cadenas de producción y comercialización para detectar en donde se generaban éstos. 

Algo parecido hizo en la reunión con un conjunto de empresarios muy poderosos, formadores de precios, que hasta "ofrecieron" abrir sus estructuras de costos, y compartir la información. En esa reunión -se supo luego- muchos de esos empresarios propusieron un aplauso para el ministro Guzmán, vaya uno a saber por qué, aunque se puede imaginar.

La semana pasada -en las que los aumentos siguen como si nada, y nada sabemos de como andan los "análisis de costos y de las cadenas"- se supo que el gobierno cambió la actitud, e imputó en el marco de la Ley de Abastecimiento 20680 a un conjunto de grandes empresas productoras de alimentos y artículos de limpieza, por faltantes injustificadas de producción y mermas en el nivel de la producción, en un contexto de suba constante de precios de sus productos. Cursadas las intimaciones, deberían venir las respuestas, y si no son satisfactorias, las sanciones.

Entre las empresas imputadas -y la citamos al solo título de ejemplo- está Aceitera General Deheza (AGD), la empresa de Miguel Acevedo, el presidente de la UIA. Como todas las aceiteras, firmó el compromiso con el gobierno para conformar un fideicomiso en el que los exportadores aportan recursos para subsidiar la venta de la producción al mercado interno, un modelo que el gobierno quiere replicar para otros sectores como el maíz, para evitar tener que aumentar las retenciones, o fijar cupos a la exportación.

Para que se entienda: las empresas exportadoras que pactaron ese mecanismo para evitar que el gobierno tome otras medidas más drásticas para atacar la inflación en alimentos, no lo están cumpliendo, y en consecuencia falta aceite, y sigue aumentando. 

Y no son cualquier empresa, sino las formadoras de precios, las que se reunieron con el gobierno, aquellas cuyos dirigentes (como Acevedo) encabezan los principales sellos gremiales del empresariado, y algunas de las que más aplaudieron a Guzmán. Ya sería hora de que en el gobierno se preguntaran por qué.

Y para que se entienda también: las constataciones de la Secretaría de Comercio por infracciones a la Ley de Abastecimiento son de noviembre y diciembre del año pasado, y enero de éste año. Es decir, mientras los precios de los artículos de la canasta familiar subían sin cesar, y mientras el gobierno "analizaba" que hacer al respecto, y seguía insistiendo en la convocatoria al diálogo con los empresarios de los distintos sectores.       

Conclusión: dejando de lado la discusión sobre cual sea la estrategia más adecuada para combatir la inflación y cuáles son las medidas más adecuadas a esos fines, lo que sigue pendiente de revisión en un contexto más amplio es el modo de relación del poder político con las corporaciones económicas, considerando la conducta de cada uno, y cuan dispuestos están a cumplir acuerdos y compromisos. Una revisión imprescindible cuando se está hablando de "pacto social", Consejo Económico Social y cosas por el estilo.

Tuit relacionado:  

domingo, 21 de febrero de 2021

EL LEUCO DE PEROTTI

 


El ex funcionario socialista y empresario (fallido) de medios Osvaldo "Coni" Cherep está obsesionado con Omar Perotti. Ni siquiera con el peronismo -aunque es notorio gorila, y orgulloso de ello-, sino con Perotti.

No pasa un día sin que no le adjudique al gobernador un negociado, una privatización, una intención siniestra o vaya uno a saber que cosa horrenda más. Es a Perotti lo que Leuco a Cristina: un obsesivo enfermizo, al cual el agredido ni siquiera lo registra, y se nota que eso lo molesta. Mucho.

Al mes de haber asumido el nuevo gobierno, tiró la posta (?) de que Perotti le iba a rescindir el contrato de agente financiero del gobierno provincial (firmado por Lifschitz antes de irse, y con el nuevo gobernador ya electo) para dárselo a un empresario que había aportado fondos a su campaña. 13 meses después, seguimos esperando la confirmación de la noticia.    

Como en todo este tiempo no logró la atención de Perotti (que lo ignoraba olímpicamente, para su desesperación), este fin de semana fue por mas: aprovechando la volada del "vacunagate" nacional, publicó este libelo sin ninguna fuente verificable (tal su práctica habitual),  en el que afirma que Perotti hizo vacunar a su familia (incluyendo a su madre) "por izquierda" en una clínica de Rafaela.

Al instante de haberla subido, varios legisladores del socialismo (concejales, diputados) la levantaron indignados, reclamando las explicaciones del caso. Amalia Granata anunció que presentaría un pedido de informes en la Legislatura.

Lo que comprueba que Cherep (el malo, nada que ver con el "Turco", que es un amigo y compañero) no es un  loquito suelto, con todo y su obsesión enfermiza con Perotti. Es parte de un dispositivo comunicacional opositor que funciona así, tratando de ganar en las redes y los medios, lo que perdió en las urnas, y sigue sin aceptar: una alianza de lo peor de la política, con lo peor del periodismo.

Desde el 2009 en la Argentina y por iniciativa de Cristina (a pedido del CELS y Verbitsky, mirá lo que son las cosas) están despenalizadas las calumnias e injurias cometidas a través de la prensa. Pero quienes mienten y difaman pueden afrontar juicios por responsabilidad civil, y verse obligados a pagar indemnizaciones.

Aunque pagar indemnizaciones no es el fuerte del "Coni" (de lo cual pueden dar fe quienes son sus empleados), no le vendría mal un juicio civil por parte del gobernador -como Omar Perotti, afectado por una publicación falsa en perjuicio suyo y de sus familiares-, y si resulta favorable, donando lo que tenga que pagar a una entidad de bien público, como supo hacer Cristina. 

Para que aprenda que no vale todo a la hora de canalizar una obsesión, porque no se le puede dar la entidad de una posición política, mucho menos del ejercicio de la profesión periodística. Tuit relacionado: 

DOBLE VARA

 


"Ellos perdieron un submarino con 44 personas a bordo y no renunció nadie." "La Píparo atropelló y casi mata a dos personas y no le pidieron la renuncia." "González Fraga le dio miles de millones a Vicentín en forma irregular y nadie se escandalizó." "Macri amplió por decreto el blanqueo para favorecer aun más a su familia, y nadie se indignó". "Dejaron vencer en un galpón millones de dosis de vacuna y entonces no les preocupaba la salud". "Ahora les preocupa que los chicos vuelvan a clases cuando nunca se calentaron por la educación".

Podríamos seguir durante días enumerando los ejemplos que están circulando por las redes en éstas horas de la doble moral de ellos, a raíz del escándalo de las vacunas. El asunto -en nuestra opinión- es que nosotros no deberíamos pretender ser iguales, sino mejores. Porque precisamente por esas turradas que hicieron ellos y no los indignaban, es que -entre otras cosas- perdieron las elecciones en primera vuelta, y se tuvieron que ir del gobierno.

Y no se trata de asumir que tenemos en relación a ellos una supuesta superioridad moral, sino una diferente escala de valores para pensar la sociedad, y la política. Hay cosas que para nosotros son esenciales (la solidaridad, la inclusión, la justicia social, el acceso universal a bienes como el trabajo, la salud o la educación) que para ellos son irrelevantes. Esa es la verdadera grieta y ojalá que nunca se cierre. Así de sencillo.

Entonces conformarnos con un pensamiento de Jauretche -recortado y fuera de contexto- para justificar lo injustificable, es de una pobreza política, que pareciera macrista. Somos mejores que eso, y tenemos la obligación de demostrarlo. Así como no permitimos que asocien al peronismo con la barbarie, la incultura o el desprecio por la educación, no admitamos que se olvide que el peronismo nació precisamente para combatir los acomodos y privilegios, poniendo en su lugar dignidad y derechos, para todos.

No olvidemos que antes de Perón y de Carrillo no solo no había Ministerio de Salud, sino que muchas veces para conseguir atención médica o una cama de hospital , los más humildes tenían que ir a pedírselo al caudillo conservador del pueblo, entregando su voto a cambio. La mal entendida viveza criolla, el "favor", el saltearse la fila, no son peronistas. El peronismo es jubilaciones, voto y universidad gratuita para todos, sin necesidad de tener que pedírselos a nadie por favor.   

Una funcionaria de un gobierno que se dice nacional y popular nunca podría ofrecerle a su empleada pagarle el sueldo con un plan social no porque sea "inmoral", sino porque el peronismo les dio a quienes trabajan en casas  de familia el derecho a cobrar un salario, y a discutirlo en paritarias. Un ministro de un gobierno peronista o que se diga tal, no debería permanecer un minuto más en funciones luego de decir que "el salario digno es el que se puede pagar", porque el peronismo le dio rango constitucional al derecho del trabajador a percibir una retribución justa, acorde con sus necesidades, con su derecho a vivir dignamente él y su familia, y con el esfuerzo realizado.

A menudo nos olvidamos de éstas cosas ocupados como estamos, ladrándonos con ellos a través de la medianera de "la grieta", en lugar de gobernar y ver que hacemos nosotros, para la inmensa mayoría de la gente que no reclama privilegios sino derechos, en primer lugar para los que nos votaron.

Como decía Marechal, de los laberintos de sale por arriba, y el episodio de las vacunas "por izquierda" no es la excepción: hay que ponerse a gobernar, ya, mañana, con medidas concretas, que le cambien la vida a la gente haciéndosela más fácil, cumpliendo el mandato popular recibido en las urnas.

Así nos olvidamos de internas, críticas, buchoneadas, señalamientos, operaciones o conspiraciones mediáticas, imaginarias o reales. Y a este gobierno le podemos exigir más que al macrismo, en todo sentido, precisamente porque lo votamos. De ellos sabemos que no podemos esperar nada, salvo canalladas. No debería ser necesario tener que aclarar eso.

Tuits relacionados:  

sábado, 20 de febrero de 2021

TWEETS POLÈMICOS

 

CONTRA ESTO NO HAY VACUNA

 


El mundo atraviesa una pandemia provocada por un virus desconocido, contra el cual hubo que desarrollar a la mayor velocidad posible vacunas. Y ahora es el turno de producirlas a escala como para poder vacunar lo más pronto posible, a la mayor cantidad de gente, comenzando por el personal que cumple tareas esenciales y los grupos de riesgo.

Los destrozos que ha provocado la pandemia en la salud de la población y en la economía mundial han desatado una guerra por las vacunas, donde los países más ricos acaparan la mayor cantidad de dosis posibles, y los demás -entre los que estamos nosotros- que se las arreglen como pueden. Los apremios sanitarios van por el ascensor o en cohete (y no a la luna, precisamente), y la producción y distribución de las vacunas, por la escalera.

En todo el mundo -y con especial virulencia en la Argentina- los gobiernos enfrentan la objeción de sectores sociales que cultivan el terraplanismo sanitario, cuestionando la eficacia de las vacunas en general, y por motivos políticos e ideológticos, de la vacuna rusa en particular.

Esos son los hechos -conocidos por todos, pero por momentos pareciera que deliberadamente ignorados, o menospreciados en su peso específico- que marcan el contexto en el cual un gobierno que viene de anotarse un éxito porque la eficacia de la Sputnik fue validada ampliamente en los ámbitos científicos, debe despedir a su ministro de Salud porque montó un "canal vacunatorio VIP" para que gente de la política, periodistas y empresarios accedan a las escasas vacunas disponibles, antes de lo que les hubiera correspondido.

Esto último es el hecho detonante del escándalo, más allá de que se conociera por la infidencia de Verbitsky: si el "Perro" hubiera contado en público que preguntó como hacer para vacunarse "por izquierda" (reside en la CABA, donde no empezó la vacunación aun) y desde el Ministerio de Salud le contestaron que no era posible y debía esperar su turno, estaríamos hablando de otra cosa. Miremos la luna (y no la del cohete), no el dedo.

Desde ese estricto punto de vista, la decisión del presidente de pedirle la renuncia a Ginés -que termina con más pena que gloria una gestión con luces y sombras- es irreprochable. Que ese mismo presidente haya optado por hacer la vista gorda con funcionarios que dijeron que el salario digno es el que se puede pagar (como el ministro Moroni), que estaban encarando un "proceso de reorganización" educativa (como Trotta), o que le ofrecieron a su empleada pagarle el sueldo con un plan social (como Donda) es harina de otro costal. En todo caso, es el propio Alberto Fernández el que acaba de ponerse a sí mismo una vara alta, que deberá sostener en el tiempo, con sus decisiones futuras: con los que se vacunaron por izquierda como Solá, por ejemplo.  

Por fuera de los hechos -sobre lo que parece no haber mayores discrepancias- están las interpretaciones, algunas francamente delirantes. Ni las miradas "internistas", ni la espeleología de "operaciones" mediáticas o políticas, ni las teorías conspirativas nos deberían distraer de lo principal: el gobierno se ha autoinflingido un daño gravísimo en la transparencia y credibilidad de la campaña de vacunación, y en la suya propia. Un gobierno, además, al que no le sobre paño, ni mucho menos.

Y acá nos queremos detener, para concluir: no hay más margen para errores, ni tiros en el pie, de nadie. Ni del presidente ni de sus funcionarios, del primero al último. Y contra la boludez propia, no hay vacuna. Si no se toma conciencia cabal del momento y contexto en el que les toca ejercer sus funciones, como dijo Cristina, que se busquen otro laburo. Tuits relacionados: 

viernes, 19 de febrero de 2021

CRISTINA CUMPLE

 


Hace un tiempo, en pleno macrismo y cuando el panorama político a futuro era oscuro, escribimos acá que a Cristina ya no teníamos derecho a pedirle nada, desde aquel fatídico 27 de octubre de 2010 en que perdió a Néstor. Su rol político -resignificado por esa tragedia personal y familiar- estaba más que cumplido.

Y sin embargo ella, con el enorme sentido de la responsabilidad institucional que la caracterizó siempre, entendió que debía dar más: fue por la reelección, la obtuvo, gobernó en medio de un montón de dificultades un país y una sociedad que no son para nada fáciles de gobernar; y entregó el poder con absoluta normalidad y conduciendo con firmeza el timón hasta el último día de su mandato, cuando la derecha política, económica y mediática hizo todo lo posible para que lo hiciera en medio de una crisis terminal, y precipitadamente; para justificar luego un ajuste brutal.

Un mérito que parece haberse olvidado con el paso de los años, y que sin embargo se acrecienta si se la compara a ella y su gobierno, con lo que vino después. De allí que también hemos dicho acá varias veces que si nos preguntan que gobierno querríamos, la respuesta es muy sencilla: uno como el que haría Cristina, dadas las circunstancias. Pero Cristina hay una sola, claro.

Esa Cristina que -pese a que, como dijimos, ya nadie podía exigirle que haga nada- dejó a un lado la persecución política de que fueron objeto ella y su familia, para dar un paso al frente y comenzar a vertebrar una salida política del macrismo, primero en el 2017 con la creación de "Unidad Ciudadana" y su candidatura a senadora, y luego en el 2019 con la creación del "Frente de Todos" y su paso al costado, para propiciar la candidatura de Alberto Fernández.

En el primer caso, Cristina -que vio claro el macrismo cuando aun no había comenzado- dio testimonio cuando otros se escondían, o pensaban que había derecha para rato en el país y se organizaban en consecuencia, haciendo "oposición razonable", y "aportando gobernabilidad". Y en el segundo se despojó por completo de ambiciones personales (si es que aun las tiene, porque ha sido en política todo lo que alguien puede ser), quitando una excusa posible -aunque no admisible- para construir la unidad opositora. Otro gesto suyo que -visto en perspectiva- parece no haber sido comprendido en toda su magnitud, por quienes fueron sus beneficiarios.

Cuando dejaba el gobierno en aquel acto multitudinario del 9 de diciembre de 2015, ante una Plaza de Mayo repleta, Cristina dijo -ante la inquietud de la gente por lo que venía- que iba a pasar lo que nosotros quisiéramos (y permitiéramos) que pase, y su predicción fue exacta: el nuevo experimento neoliberal avanzó hasta donde pudo, sin que la sociedad argentina o parte de ella reaccionaran para impedirle ir más allá. La piedra de toque fue la reforma previsional.

Esa sentencia de Cristina, que pone la responsabilidad de la construcción del futuro político en el colectivo y no exclusivamente en sus liderazgos, sigue teniendo plena vigencia hoy, cuando volvimos al gobierno pero muchas veces sentimos que, además de no tener todo el poder (algo que ella también se ocupó de remarcar cada vez que puede), el presidente o los funcionarios parecen no tener conciencia clara del contenido concreto del mandato popular que recibieron en las urnas y -sobre todo- parecen no haber comprendido el gesto de Cristina al resignar su candidatura.

La misma Cristina que, ahora mismo, sigue iluminando el camino cada vez que habla u opina: desde señalar claramente desde el propio rol institucional lo que todos palpamos (que hay "funcionarios que no funcionan"), hasta delinear un claro programa político y económico para el gobierno del FDT, al reclamar alinear precios, salarios, tarifas y tipo de cambio para crecer con inclusión.

Sin embargo, Cristina no es Chacho Alvarez, es decir alguien que renuncia a su responsabilidad institucionalidad desde una visión de pura testimonialidad personalista, para salvar la ropa aunque todo se derrumbe. Lo que sí nos está diciendo -una vez más, porque ya lo dijo antes- es que el asunto está ahora y de una buena vez, en nuestras manos: "va a pasar lo que ustedes quieran que pase". 

Con Cristina y su relación con gran parte de la sociedad argentina sucede que su estatura política y el volumen de su liderazgo -que crece y se resignifica en el contexto- dan paso a la dimensión del cariño, algo que en el peronismo no debería tener que explicarse.

Y es desde esa dimensión que a Cristina -como dijimos antes- ya no le podemos pedir nada, sino darle. Incluyendo los deseos de un feliz cumpleaños, y que tenga una buena vida por delante, haciendo lo que tenga ganas, lo que le guste y lo que sienta que tiene que hacer. Se lo ha ganado con creces.