LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)

lunes, 25 de noviembre de 2019

LISTA DE MALA FE


TWEETS POLÉMICOS

"¿PRIVATIZAN UN BANCO? LA CULPA ES DE PEROTTI"


Esta bien que hayan hecho campaña (como en el 2015) con el lema "Perotti privatizó el Banco Provincial", pero seguirla después de que perdieron las elecciones, es como demasiado. Porque, o sea, cuando llegaron al gobierno no solo mantuvieron el agente financiero de la provincia en manos privadas (más concretamente las del Nuevo Banco de Santa Fe de Eskenazy), sino que le volvieron a otorgar ese rol en el 2009 (gobierno de Binner), se lo prorrogaron en el 2014 (gobierno de Bonfatti) y ahora se lo vuelven a dar otra vez, por cinco años, en el gobierno de Lifschitz; como es de público conocimiento y se puede ver en el decreto que abre el post.

En todos los casos, en licitaciones armadas a la medida del NBSF en las que, por supuesto, fue siempre el único oferente. Como la que volvieron a convocar en febrero de éste año (o sea, cuatro meses antes de las elecciones). Convocaron a licitación, armaron el pliego a la medida de Eskenazy para que solo se pudiera presentar él (tanto que el Banco Nación había comprado pliego pero desistió de participar), se presentó solo él, y se  abrió su oferta el 2 de mayo, o sea, 45 días antes de las elecciones provinciales, con fecha de apertura del sobre 2 (oferta económica) para el 13 de junio, o sea 3 días antes de las elecciones de gobernador.  

Es decir que al momento que los santafesinos fuéramos a las urnas para elegir a nuestro próximo gobernador, estaba todo cocinado; y ahora resulta que, según nos cuenta el decreto, no les quedó más remedio que volver a darle la privatización del manejo de las rentas provinciales a Eskenazy, porque le preguntaron tres veces que hacer a los designados por Perotti para manejar la transición, y no les contestaron.

El recurso de lavarse las manos y no hacerse cargo de nada nunca, o darle al silencio valor de asentimiento o complicidad con una decisión ya tomada no es nuevo: el propio Lifschitz lo empleó apenas inaugurado su gobierno al dictar el Decreto 507/16, por el cual mandaba a la Legislatura la propuesta de designación del Jefe y Sub Jefe de la Policía de la provincia, y si no contestaban en 30 días, entendía que estaban de acuerdo con los propuestos.

Lo que es novedoso es lo de echarles la culpa de la nueva privatización del banco de la provincia a los trabajadores bancarios y sus organizaciones, sobre todo porque es gente que no la pasó bien cuando se privatizó el Banco Provincial; y el socialismo lo sabe bien porque hizo durante 12 años campaña con eso. Ahora resulta que la nueva privatización que ya tenían cocinada  de antemano es culpa no solo de Perotti que no dijo nada, sino de Sergio Palazzo y de Claudio Ghirardi, el secretario de la Bancaria y de la CGT Regional Santa Fe. Muy feo eso, hay cosas que no se hacen.

Pero encontramos más perlas: cuando volvieron a adjudicarle otra vez el contrato del agente financiero de la provincia, el Ministro de Economía Saglione dijo que lo hacían porque era muy beneficioso para los intereses de los santafesinos, y que el nuevo contrato estaba atado a los proyectos que el socialismo mandó a la Legislatura para crear "instrumentos financieros propios de una banca pública", como la "Corporación Santafesina para la Promoción y Desarrollo de la Economía Provincial"; prometida en todas las gestiones socialistas en Santa Fe y nunca concretada, como veíamos hace poco acá. 

Tan cierto es que nunca fue concretada, que vean lo que hicieron este año, por este otro decreto, dictado apenas cuatro días antes del de la adjudicación del contrato del agente financiero al banco de Eskenazy:


Explicamos: están cerrando una cuenta bancaria que giraba a la orden de la "Corporación" porque esta nunca fue creada, ni funcionó; y esos fondos (algo más de 6,5 millones de pesos) estuvieron inmovilizados durante 10 años, desde el 2009, sin usarse y pagándole comisiones bancarias por el mantenimiento de la cuenta...a Eskenazy.

En realidad más tiempo, porque esos fondos no tienen su origen en una decisión política del socialismo de destinar recursos a generar herramientas financieras públicas para la producción (si no hubiera creado la Corporación tan rápido como le aprobó el presupuesto  2020 a Perotti, y los hubiera usado); sino que son el producido de la venta de las acciones de la provincia en el ex Banco Santafesino de Inversión y Desarrollo, privatizado en los 90', que por ley tenían ese destino.

Ahora, diez años después, es obvio que no se puede hacer lo mismo con 6,5 millones de pesos que lo que se podía hacer en el 2009 para apoyar financieramente a la producción; por ejemplo constituyendo una Sociedad de Garantías Recíprocas para poder avalarles créditos bancarios con el respaldo de la provincia, algo que también estaba previsto y que el socialismo nunca impulsó, al no actualizar jamás el importe de esos fondos.

¿Y qué hicieron entonces con esa plata? Lo mismo que con la garantía ejecutada a Aguas Provinciales de Santa Fe por la ejecución de la garantía por incumplimiento del contrato de concesión, y la rescisión de ella durante el gobierno de Jorge Obeid: destinarla a pagar los aumentos de sueldos de los funcionarios políticos del gobierno, como lo demuestra la propia planilla anexa al Decreto 3384 que cerró la cuenta: 


Por si no se entendió; mientras Lifschitz y sus ministros le echaban la culpa a Perotti de una nueva privatización del agente financiero de la provincia, al mismo tiempo que decían que era beneficiosa para Santa Fe porque estaba concatenada con otros proyectos como la creación de la Corporación para el Desarrollo y coso, cerraban la cuenta bancaria de la Corporación que nunca crearon, y destinaban esos fondos inmovilizados durante 10 años pagándole comisiones bancarias a Eskenazy, a pagarles el aumento de sueldos a su abultado plantel de funcionarios políticos.

Mejor definición de lo que fueron estos 12 años de gobierno socialista en Santa Fe, no se nos ocurre.

domingo, 24 de noviembre de 2019

MÁS BIEN LA ACELERAMOS NOSOTROS


El 11 de agosto y el 27 de octubre, para ser más precisos.

TWEETS POLÉMICOS

HOY NO SE VOTA


Este domingo los argentinos tendríamos que haber ido de nuevo a las urnas, a definir en el balotaje quien nos gobernará los próximos cuatro años, y sin embargo podemos disfrutar del día para pasear, comer un asado, ir a la cancha o simplemente hacer huevo.

Hoy es, entonces, el día del balotaje que no fue, ese que nos estuvieron diciendo por más de tres años del gobierno de Macri que era inevitable; salvo que pronosticara (como pasó) que no iba a suceder, pero porque era reelegido en primera vuelta, y había que pensar directamente en el 2023, en términos electorales.

No solo nos decían que el balotaje que debió haber sucedido hoy era inevitable, sino que también era inevitable que lo perdiéramos, a menos que Cristina desistiera de ser candidata, porque tenía el techo bajo y ese condicionante era imposible de superar. Para ella, claro, porque para cualquier otro no existía el impedimento, y cualquiera era cualquiera: Massa, Urtubey, Lavagna, el que apareciera esa semana.

Y sin embargo el balotaje no fue, y Macri perdió en primera vuelta, y se va. Por amplkios ocho puntos y más de dos millones de votos de diferencia, que ahora le parecen pocos comparados con los números de las PASO a muchos de los que estuvieron años hablando de techos bajos, balotajes inevitables y hegemonías macristas. Y el balotaje no fue por responsabilidad de la madurez de la dirigencia opositora, y por la movida de Cristina nominando como candidato a Alberto, que nadie vio venir, nosotros incluidos. 

Ese conjunto de factores hizo posible este final de un proceso que había arrancado en diciembre de 2017, en plena hegemonía del macrismo triunfante en las elecciones de medio término, en la resistencia en las calles y en el Congreso a la reforma previsional; que Macri logró imponer al costo de empezar a dinamitar su propio proyecto de reelección. Hoy todo lo que vino después es historia conocida, pero entonces y bastante tiempo después, los tirapostas de siempre seguían con sus monsergas: la larga hegemonía macrista era inevitable, a menos que Cristina desapareciera del mapa.

Que el macrismo haya sido derrotado ampliamente en primera vuelta en lugar de afrontar un azaroso balotaje en tiempos de polarización peronismo-antiperonismo es un logro político inmenso, más si se lo pondera en un contexto regional cada día más crítico: para empezar, la unidad opositora se construyó después de que en Brasil el “lawfare” en forma de “lava jato” se llevara puesta la candidatura de Lula, y el PT no lograra articular una estrategia alternativa eficaz para frenar la salida por ultraderecha de la crisis, con Bolsonaro.

“Law fare” y “lava jato”, dijimos: como habrán cambiado los tiempos y como será de importante el triunfo, que esta misma semana el macrismo en salida fracasó en su intento de imponer en el Congreso la ley de “ficha limpia”, que habilitó en Brasil el puente de plata para la llegada del fascista trogolodita al poder. Ojo: no lo decimos nosotros, lo acaba de decir el propio Papa Francisco. Y fracasó porque no se sumaron al intento muchos que en otros tiempos estaban seducidos por esas ideas pensadas para acorralar a la política y a los políticos y fuerzas populares, y luego comprendieron que estaban en juego otras cosas.

En estos mismos momentos, en los que nosotros tendríamos que estar votando en el balotaje que no fue, Chile está sacudido por las protestas sociales que no terminan de encontrar cauce político, porque las fuerzas democráticas progresistas son también parte del problema, porque el pacto de élites (la “Moncloa” chilena) estalló en mil pedazos, y nadie tiene muy bien en claro que hacer con los pedazos, y con las protestas. Y se acaba de sumar Colombia, exactamente en las mismas condiciones.

Acá, en Argentina, por el contrario, al neoliberalismo se lo detuvo en las urnas, orquestando una alternativa política a su programa, claro que fogoneada por las resistencias sociales que iban generando. Mientras tanto, hoy Uruguay va a las urnas en un balotaje de suerte dudosa (eso que conseguimos evitar acá), con las encuestas coincidiendo en un posible triunfo de la derecha, y la salida del poder del Frente Amplio tras 15 años en el gobierno.

Sin embargo, Ecuador y Bolivia marcan que aun así no desaparecen las amenazas del horizonte: el panquecazo traicionando el mandato electoral en un caso, y el liso y llano golpismo (que algunos cómplices intelectuales persisten en no llamar por su nombre) en el otro, son las formas que los sectores dominantes encontraron para seguir gestionando sus intereses, por fuera de los bordes democráticos bajo los cuales los pueblos defienden los suyos.

De hecho, la trágica experiencia boliviana ya está alentando a muchos sectores a pensar acá en una “oposición a la venezolana” sin medias tintas, ni compromisos democráticos, ni aceptación de la voluntad popular: la amenaza gauchócrata de nuestros Camachos de volver a las rutas para impedir todo posible cambio en el esquema de retenciones es apenas un ejemplo, y no el único.

De modo que festejemos no haber tenido que ir a votar éste domingo, y preparémonos para lo que viene, que no será fácil, en ningún sentido. Lo único fácil (en nuestra opinión) es saber cuales son los caminos que no tenemos que tomar, nunca más: como dijo Cristina al cerrar la campaña: neoliberalismo, nunca más. Porque fuimos capaces de construir la unidad para ganar, pero como decía Néstor: la unidad no es para cualquier cosa, ni para bajar banderas.

sábado, 23 de noviembre de 2019

ACLAREMOS LOS TANTOS


Si vos planteás un tema para que se trate en el Congreso, es responsabilidad tuya conseguir el quórum.

Si te faltan los diputados propios, no podés esperar que te armen el quórum los ajenos.

Menos cuando la ley que querés plantear está pensada para cagarlos; y esta misma semana -ponéle- el propio Congreso acaba de limitar las prisiones preventivas, porque fueron usadas para perseguir a adversarios políticos, y porque el gobierno que viene podría usarlas para los mismos fines, en relación con los funcionarios del gobierno que se va.

Eso, sin contar que no se entiende como podés bloquear una sesión, cuando tenés -en el mejor de los casos- unos 70 diputados, de una Cámara de 257 miembros.

Tomá el pañuelo para limpiarte la frente, que la tenés toda chorreada de helado.