LA FRASE

"YO NO PROMOCIONÉ AL UENO BANK, SOLO LO DIFUNDÍ." (SANTIAGO PEÑA)

domingo, 21 de agosto de 2022

LA COALICIÓN MAMÁ, LA COALICIÓN, CAMBIA DE COLORES SEGÚN LA OCASIÓN

 

sábado, 20 de agosto de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 19 de agosto de 2022

NO ACLARES QUE OSCURECE

 

Tal como se preveía desde que asumió Sergio Massa en el Ministerio de Economía y -entre otros cambios- se fueron los funcionarios del área de Energía que respondían a Cristina, los aumentos de tarifas serán mayores a lo anunciado, porque el recorte de los subsidios tendientes a equilibrar las cuentas públicas será mayor, a tono con los compromisos asumidos con el FMI: acá lo explica Della Torre en Página 12.

La conferencia de prensa donde la Secretaria de Energía y la mujer de Massa (titular de AYSSA) trataron de explicar el tarifazo fue, por momentos, bizarra: Malena diciendo que no era un aumento de tarifas, sino un "reordenamiento de los subsidios", y en algún momento se llegó a la desmesura de meter en el asunto a la justicia social.

Que la última vez que nos fijamos y para el peronismo, era luchar por un sociedad con una distribución más equitativa del ingreso, con trabajadores dignificados a través de salarios que les permitan vivir bien a ellos y sus familias, acceder a la vivienda propia, el turismo, el esparcimiento e incluso ahorrar; con chances de movilidad social, protegidos por derechos por los que el Estado -que los reconocía- velaba. Pero claro, eran otros tiempos y es posible que los que debamos aggiornarnos seamos nosotros.

Estos son tiempos de derrota, electoral, política y conceptual, aún habiendo ganado las elecciones del 2019, y por eso estamos todo el tiempo haciéndole concesiones al enemigo: conceptuales, teóricas y concretas. Como por ejemplo creer que el problema principal del país son las tarifas bajas o los subsidios altos, o el gasto público y el déficit fiscal; que nadie dice que no son cosas que deban discutirse, pero siempre dentro del contexto de un país con elevados indicadores de pobreza, y un retroceso brutal de la participación de los trabajadores y sectores de ingresos fijos (ni hablar los que no tienen ni siquiera eso garantizado, por mínimo que sea) en el reparto de la torta.

Cuando se anunció (antes de la "era Massa", cuando aun reinaba Guzmán) la segmentación de los subsidios, dijimos en esta entrada: "Evidentemente la cosa no era tan sencilla de resolver, y nos atrevemos a decir que está por verse si el nuevo decreto consigue resolver la cuestión, siempre que antes nos pongamos de acuerdo cual es ésta: si garantizar tarifas justas, equitativas, razonables y acordes a la capacidad de pago de los usuarios, de disminuir el peso de los subsidios en las cuentas públicas (lo que parece ser la preocupación excluyente de Guzmán), de desalentar los consumos irresponsables que afectan la balanza de pagos por el lado de las importaciones de energía necesarias para atender la demanda, o como diría Rinconet, un mix de todo.". 

"Pero el mayor problema -en nuestra modesta opinión- no está allí, sino en el enfoque de la segmentación, a partir de los ingresos de los diferentes deciles de la población: por la estructura de nuestra PEA (Población Económicamente Activa), en el decil 1 (es decir, el 10 % de la población que percibe mayores ingresos) conviven sectores con muy distinta capacidad contributiva, algunos de los cuáles podrían pagar perfectamente el precio pleno de los servicios, y otros no tanto, o con dificultad. Para discriminar de modo equitativo entre las personas o las empresas en razón de sus ingresos, patrimonio o capacidad de pago, están los impuestos; en especial los directos: inmobiliario, patente automotor, Ganancias, Bienes Personales y los que hoy se están discutiendo como el gravamen a las rentas inesperadas.".

"Y por otro lado las expectativas desmedidas que se depositan en la segmentación de los subsidios (un acto de fe sin mayor evidencia concreta, como la que se depositaba en el 2008 en la posibilidad de "segmentar las retenciones a favor de los pequeños y medianos productores agropecuarios"), tienen que ver con otro equívoco, que se trasunta en el decreto: el peso real que tienen en las cuentas públicas y dentro del dinero que se destina a subsidiar las tarifas de los servicios públicos, los distintos sectores medidos por ingresos.".

"En efecto, los ricos (con más razón si son muy ricos) son pocos, y la enorme mayoría de la masa de subsidios se destina a los que realmente los necesitan, porque no podrían pagar las tarifas plenas. De allí que el decreto incurre en una falacia cuando señala que "Que si bien el esquema de subsidios energéticos del Estado Nacional debe entenderse como una política de ingresos y que su principal objetivo es proteger el poder adquisitivo de los hogares, actualmente su estructura genera profundas distorsiones concentrando una parte sustancial de su peso en los sectores de mayor capacidad de pago.". De modo que si lo que se busca es disminuir el peso de los subsidios en las cuentas públicas, eliminarlos para el primer decil de ingresos no mueve el amperímetro, aun pudiendo implementarse como está planteado en el decreto.".

"Eso sin contar con que los subsidios a los servicios públicos son también una forma de morigerar los costos de producción de los bienes y servicios, y por ende incidir en sus precios finales, lo que es clave en contextos como el actual de alta inflación. Concluyendo: si lo que preocupan son los números de las cuentas fiscales, en lugar de prestarle tanta atención al gasto en subsidios con estrategias inviables, hay que pensar en recomponer los ingresos del Estado. Por ejemplo cobrándoles más y mejores impuestos a los sectores (allí sí) con mayor capacidad contributiva, para que el reparto social de las cargas sea más parejo.".

Pues bien, las mismas cuentas que hicimos nosotros, las hizo también Massa, y queda claro que cuando llamaba "farsante" a Guzmán no era porque le criticara su "fiscalismo", sino porque pensaba que en realidad él podía hacer mejor, más profundo y a fondo el ajuste, para que los números cierren; aunque sea con la gente afuera. Y aunque el peso mayor de los aumentos recaiga el año próximo, en pleno proceso electoral: si la idea del discurso oficial es que hay que sostener la unidad a cualquier precio y tragarse cualquier sapo porque "si no vuelve la derecha", a éste paso no parece que se estén creando las condiciones para evitarlo, a menos que lo que en realidad se busque es que no vuelvan, porque no haga falta: el trabajo sucio se los haríamos nosotros.

Esta es la verdadera cuestión a debatir, que no se puede ocultar (ni distraer) filtrando el nombre de los famosos o millonarios que no renunciaron a gozar de los subsidios a las tarifas, a los que no se les quieren cobrar más impuestos que compensen -y aun excedan con creces- lo que gastamos en ellos, por ese concepto. Eso en todo caso podrá servir para deslegitimarlos a muchos de ellos cuando, en la discusión pública, aparecen indignados por los "planes sociales", y piden eliminarlos, o por "la excesiva presión fiscal", o la presunta cantidad de impuestos que pagan. Y no para mucho más.

jueves, 18 de agosto de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 17 de agosto de 2022

ESA VIEJA COSTUMBRE GORILA

 

La causa que se le sigue a Cristina por las obras viales de Santa Cruz -como todas las que armaron en su contra en todos estos años- es un absoluto mamarracho jurídico, que quedará como una marca de vergüenza en los anales del sistema judicial argentino. De allí que no tenga demasiado sentido analizarla desde la óptica del derecho, sino a los fines de reforzar ese conclusión, bastante obvia: su propósito es bien otro, que es excluirla de la competencia electoral para el año que viene -si fuera posible-, o deteriorar su imagen obligándola a trajinar los tribunales, en plena campaña.

En ese contexto, conviene recordar que se habla de obras ejecutadas no por el gobierno nacional en forma directa, sino por las administraciones provinciales de Santa Cruz con fondos nacionales, a través de su propia Administración de Vialidad, y con la intervención de los órganos de control de la provincia. 

También que se trató -en todos los casos- de obras contempladas en los presupuesto nacionales, aprobados por el Congreso y con informe posterior de la Auditoría General de la Nación (con mayoría opositora) sobre las Cuentas de Inversión de cada ejercicio), como ordena la Constitución Nacional. De modo que entre el presidente de la Nación (en éste caso Cristina) y cada una de esas obras media la intervención necesaria de múltiples organismos, y personas; muchas de ellas con intereses políticamente contrapuestos entre sí.

Como por ejemplo los Jefes de Gabinete de Ministros de la Nación, a los que (según la misma Constitución Nacional en su artículo 100) les corresponde "Ejercer la administración general del país." (inciso 1),  "Enviar al Congreso los proyectos de ley de ministerios y de presupuesto nacional, previo tratamiento en acuerdo de gabinete y aprobación del Poder Ejecutivo." (inciso 6) y "Hacer recaudar las rentas de la Nación y ejecutar la ley de presupuesto nacional." (inciso 7).

Aclaración que hay que hacer porque, según cuenta acá Infobraden, el imaginativo fiscal Luciani, para quien Cristina es culpable -entre otros argumentos- "porque firmaba los presupuestos nacionales", sus respectivos Jefes de Gabinete no tendrían nada que ver, porque "Sería desacertado inferir que los ex jefes de gabinete hayan podido recibir ordenes de sus superiores jerárquicos, Néstor y Cristina Kirchner, a los fines de direccionar o beneficiar a Lázaro Báez. Esto es así porque la obra púbica ya venía dirigida desde un nivel anterior a aquellas limitadas intervenciones que tenían los jefes de gabinete”,...".

O sea, cuando a los tipos les llegaban las cosas ya estaba todo cocinado, aunque no hay un solo decreto firmado por Cristina adjudicando esas obras (por su modalidad de ejecución), y sin que -hasta acá al menos- sepamos que alguno de ellos haya renunciado, disconforme con prácticas corruptas de las que (en teoría) tendrían conocimiento, o en relación a las cuáles no podrían válidamente alegar ignorancia.

La aplicación práctica de la "doctrina Luciani" consistiría en que -por ejemplo- ni Alberto Fernández ni Sergio Massa, que fueron a su turno -entre otros- Jefes de Gabinete de Cristina, no tendrían que temer que como consecuencia de esta causa les sobrevenga una condena judicial con accesoria de inhabilitación para ocupar cargos públicos, que les impida participar como candidatos del próximo proceso electoral.

El mismo Alberto Fernández que -tiempo atrás- manifestaba que iría por la reelección, y nada ha dicho hasta acá contra la burda persecución a Cristina. Y el mismo Sergio Massa que tampoco oculta sus ambiciones presidenciales, y acaba de decir hace horas que se compromete a excluirse de intervenir en los asuntos vinculados a empresarios amigos suyos.

Esa vieja costumbre gorila de andarle eligiéndole los candidatos al peronismo. Y esa vieja costumbre de algunos peronistas -porque de algún modo hay que llamarlos- de prenderse en esas agachadas, por acción u omisión.  

martes, 16 de agosto de 2022

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 15 de agosto de 2022

EXPERTOS EN CONTROL POLICIAL

 

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